Los juguetes de mamá y papá (9 – penúltimo)

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T. Lectura: 10 min.

-¿Vos estás loco? ¡Tu padre está por entrar con todas las valijas del viaje. Vayan a sus cuartos y se ponen presentables!

-Mamá te juro que no es lo que vos pensás, no es que yo…

-Si no te pegué un palazo es porque sos mi hijo también, que le habrás dicho a tu hermana para convencerla de hacer algo así.

-Mamá no pienses mal, tenemos que hablar… bueno mejor, nosotros pensábamos que hablaras con Tania sola…

-¡Cállate Tadeo! Deja a la pobre de tu hermana y anda a vestirte antes que venga tu padre y te vea así. Estás mal.

Se acercó a nosotros y apuntó con un movimiento directo hacia la puerta con su dedo índice. Ese gesto lo conocía muy bien algunas veces de chico, en alguna de mis travesuras especialmente fuertes o grandes, hacía ese gesto de echarme… siempre me llevaba algo más al pasar a su lado.

Me fui del cuarto, todavía con mi pene medio gomoso sin estar duro pero no estaba flácido y definitivamente más grande.

Llego a mi cuarto muy enojado golpeo la puerta. Muy molesto conmigo, con la situación y con mi hermana aunque no lo quería reconocer. Una vez más yo quedaba como el malo de la película, siendo ella la peor de todos. En mi memoria solo recuerdo ese tipo de situaciones donde yo cargaba con la culpa cuando ella era siempre la mayor responsable de las situaciones. Pero bueno la memoria es selectiva, mi hermana diría que la historia es totalmente al revés.

No podía estar tranquilo, no me quedaba quieto. No había mirado atrás, no tenía idea que había pasado con mi hermana y menos con mis padres. Pasaron varios minutos. Papá entra a mi cuarto.

-¿Qué haces enano? Ahhh no sabía que estabas desnudo. (Su mirada fue más larga de lo normal o ¿era mi cabeza jugando conmigo?)

-Perdón papá ya me pongo un calzón. Fui a mi cajón, agarré el primer bóxer que vi.

-¿Salías de bañarte?

Lo dijo mirándome la entrepierna, todavía hacía un bulto, no era tremenda carpa pero se notaba la cabeza haciendo fuerza contra la tela. Dudé en qué responder, no sabía que sabía mi padre ni dónde estaban mamá y Tania. Pero por el tipo de pregunta, su tono y la postura, papá no sabía nada de lo que pasaba.

-Ehhh no, no, estaba acá… yo que sé por vestirme. No los escuché llegar.

-Ahhhh si vinimos antes, tú madre estaba nerviosa y quería ver que estaban haciendo con la casa.

-¿qué vamos a estar haciendo? No la vi a mamá ¿dónde está?

-En el cuarto de tu hermana están discutiendo me parece, se escuchan las voces fuertes. Vos ¿cómo pasaron?

Bueno, ¿qué debía contestar…? sabía que la verdad no la podía soltar. No sabía dónde estaban todas las cosas de su cuarto, no me daba cuenta si se notaba en mi cara que sabía que se metía cosas en la cola, no sabía que había dicho mi hermana y mucho menos si la tía Eli le había contado todo.

-Tranqui, estudiando.

-Ahhh bien. Te dejo seguir en lo que estabas.

Lo dijo mirando mi pija. ¿Había sido involuntario o provocativo? Mi cabeza volaba a la velocidad de la luz intentando entender.

-Gracias.

Se fue y cerró la puerta. Como un rayo salí del cuarto y entré al baño compartido con mi hermana. Buscaba escuchar la discusión de ellas desde ahí.

Cuando entré estaba mi hermana sentada en el inodoro solo con la musculosa y el short estirado en el piso. Mi madre hablaba fuerte del otro lado de la puerta, haciendo una catarata de preguntas. Tania se sorprendió al verme entrar. Me hizo un gesto para que hiciera silencio y me indicó que me acercara a ella. Me sacó la pija del boxer sin bajarme la ropa interior y comenzó a besarla con cariño. No entendía nada, estaba loca.

En esa situación me chupaba la pija. Mi madre le preguntaba si estaba bien, que había hecho ella, qué cosas habían pasado, si hacía tiempo que yo la cogía, si le había hecho daño… etc.

Así como crecía mi pija y se endurecía, en la misma velocidad se iba callando la voz de mi madre. Ya no la escuché y volvía a tener la pija dura dentro de la boca de mi hermana.

Le agarré la cabeza y empecé a cogerle la boca, que garganta tiene pensé, es una profesional. Que hermosa puta es, dedicada 100% a mi placer. Acá habíamos quedado y necesitaba eyacular.

Puse mi mano bajo su mentón y la otra por encima de su nuca y el mete saca se hizo muy intenso. Ella lograba respirar por arte de magia y se babeaba y lloraba. No corría su cabeza ni la boca, recibía cada embestida con deseo en los ojos de que sea la última y le acabé en la boca. Llegó el momento lo sentí en todo el cuerpo, no pude contener esa sensación.

-Te voy a acabar en la boca

-Toda la leche adentro mío, por favor. (Se entendía a penas, no se sacaba mi pija de la boca por nada)

Hablábamos bajo.

-Te vas a tomar toda la leche, sos mi mejor puta.

-Soy tu única puta y toda tu leche es mía

Con ese cometario se enterró toda la pija y movió su lengua con destreza. No pude sostener más la situación y acabé. Toda la leche en su boca que no estaba tragando la estaba acumulando. Terminé y sentía toda la pija adentro de un globo de baba y esperma caliente. Sacó mi pene con cuidado de que no se le escape nada.

No lo logró un hilo corrió por la comisura de sus labios.

Se incorporó, tragó mirándome a los ojos, se acercó a mí y me besó. Sentí todo el sabor a pija y leche de su boca, me calentó muchísimo y más que lo hiciera en silencio.

-Gracias. (fue lo único que dijo)

Salió del cuarto acomodándose el pijama abrió la puerta del baño y mi madre la esperaba. Por un segundo me pudo ver desnudo parado en el baño. Me miró y centró su atención en mi miembro que perdía rigidez. Cerró la puerta. Me acerqué a escuchar su conversación, quería saber qué pasaba entre ellas. Tania sin gritar y con voz pausado pero fuerte le soltó:

-Mamá cállate y escucha. No soy una niña. Sé cómo cuidarme y más aún… tengo muy claro lo que quiero. Mírame a la cara, acércate más.

-¿Así?

-Más, quiero tenerte cara a cara.

Un segundo de silencio y escuché.

-¿Sabes qué olor tiene mi boca no?

-Tania tenés olor a pija. No sé cómo dejé que pase eso. Siento que te fallé, tendría que haber estado acá para cuidarte.

-Mamá estoy bien. Muy bien. Me siento feliz. El olor que sentís no es solo a pija es a acabada, a leche de tu hijo que me llenó la boca. Disfruto mucho del sexo con Tadeo.

Nos entendemos como con nadie. Igual que vos y tu hermana melliza, ¿no?

-¿Qué decís Tania?

-Lo que escuchas, quiero que me ayudes pero no de la forma que te imaginas. No quiero hablar con la tía, las cosas que debería hablar con vos. Que siempre tendría que haber hablado con vos.

El silencio duró un rato.

No sabía cómo hacía mi hermana pero había jugado la carta que teníamos prevista y que no le teníamos nada de fe. Había logrado dar en el blanco, había hecho tambalear a mamá. Ella tiene un poder especial, logra lo que quiere, tiene paciencia y sabe qué decir en el momento justo. Yo estaba pegado a la puerta escuchando atento, no decían nada. Estaban en silencio me imagino pensando en las posibilidades de lo que pasaría con cada una de las acciones que se iban a tomar. Yo moría de miedo respiraba agitado.

Mi hermana abrió la puerta me miró a la cara con complicidad.

-Ahora van a hablar ustedes dos, que son los que tienen más dudas. Yo voy a entretener a papá. No salgan hasta que hayan definido una postura entre los dos.

Nos miró alternadamente, dejando en claro que en esta situación ella era la que tenía las cosas claras. Se fue por el baño compartido y cerró la puerta tras de ella.

Yo estaba solamente con el bóxer puesto. Mamá traía una calza negra corta a la altura de la mitad del muslo. En la que algunas partes eran transparentes y otras con tramas diferentes. Todo por debajo de sus nalgas tenía esa tela que las levanta, innecesario para el tremendo culo que tiene mi madre. Por encima una musculosa de hombro ancho, larga y color blanco, se notaba un top deportivo debajo. Sus tetas son más grandes que las de Tania pero no se separan tanto, más bien están un poco caídas. Esta muy bronceada por el sol, eso le daba un aspecto más juvenil. No te imaginas que tiene 57 años casi 58.

La miré como nunca antes la había mirado, ya no era solamente mamá. Ahora tengo mucha más información, en mi mente disponía de una imagen más real de esa mujer que es mi madre. Esto me daba una sensación de poder sobre ella.

Me dedicó una mirada de arriba a abajo, me estaba escaneando. Sus ojos iban del amor al acecho.

-Mamá, lo primero que tengo que decirte es: nunca, en ningún momento le hice daño a Tania o hicimos algo que pudiera lastimarnos. Todo lo que pasó fue movido por el placer fundamentalmente y por el cariño que nos tenemos.

-Gracias por compartir eso conmigo. Para mí todavía son unos niños que tengo que cuidar y proteger.

-¿Vos recordás lo que hacían con la tía Eli a los 20?

Hizo un silencio, se le dibujó una media sonrisa en la cara. Por un momento fue macabra su cara, pícara, pecaminosa y lujuriosa.

-Tu tía y yo tenemos una relación diferente. Primero somos las dos mujeres.

Ahí la interrumpí, para que no empezara a decir medias verdades.

-Eso no tiene nada que ver y el sexo es sexo, más allá de los géneros. Antes de que sigas quiero decirte que la tía habló con nosotros, el día que la mandaste a ver lo que estábamos haciendo.

-Tu tía es loca, ya sabés. Si no fuera por mí estaría perdida en la vida.

-Tu hija es igual a ella y si no fuera por mi, estaría en la calle buscando con quien calmar sus impulsos.

Me sostuvo la mirada, estaba buscando en mis ojos la profundidad de lo que le decía. Estaba sopesando la información y la certeza de mis palabras.

-Gracias por ser sincero conmigo.

-Mamá yo no soy de piedra y no estoy libre de culpa. También me caliento y no es fácil con ustedes dos en la casa. Son dos mujeres hermosas.

-Hablas por tu hermana, es de tu edad y coincido que es preciosa.

-Te voy a poner en esta situación, si fueran tres hermanas en lugar de dos. Todo lo vivido con Eli lo hubieras hecho con Tania.

-Si.

-Es difícil la tentación y dominar el morbo de coger con tu hermana, ¿no mamá?

-Si.

-¿Te imaginás ese culo parado, redondo y en tanga… a ella diciéndote quiero que me abras la cola y me llenes de leche… quiero verte la pija dura eyaculando y manchándome todas las tetas?

-Tadeo tenés que contener eso que te pasa, no te lleva a ningún lugar bueno.

-Mamá lo contuve por mucho tiempo, te lo aseguro. Más de lo que vos lo hiciste. Pero cediste y ahora gozas plenamente de muchas cosas que yo quisiera probar.

-¿Cómo qué?

-Como por ejemplo verte chuparme la pija, mientras Tania te come la concha y después las dos comparten mi leche.

-Tadeo esto se está yendo al carajo.

-¿Vos nunca fantaseaste con estar con los dos? ¿Nunca fantaseaste con verme lo grande que ahora tengo la pija y tener la de papá y la mía solo para vos?

Estaba desbocado cuando hablaba con mi madre. Ese último día donde Tania se había puesto a mi merced me había cambiado. Jugué una carta fuerte al provocarla, estoy en la cornisa. Podía salir todo mal o todo muy bien.

Mi madre se acercó, me tomó la cara por el mentón, la giró y al oído me dijo casi susurrando:

-Tania no va a ser la única de esta familia en gozar de tu pija, eso te lo aseguro. En el fondo de mis más perversos deseos siempre están ustedes dos. En un trío como el que nombraste y algunas otras cosas peores… la pregunta es: ¿ustedes están dispuestos a entrar a este lugar de la perversión y el morbo?

Se me había puesto muy dura la pija, no podía más de la erección que tenía. Su forma de hablar y lo que me decía me hacía volar la cabeza. Sin alejarse de mi se sacó la musculosa y el top deportivo. Se pegó a mi cuerpo hasta que sus pezones chocaron con mi pecho. Mi corazón latía a mil. Se dejó caer a mis pies y me bajó el bóxer. Mi pene saltó y chocó contra su cachete. Apoyó su mejilla contra el tronco caliente de mi pene. Frotó su cara contra él mientras inspiraba, todavía tenía mucho olor a sexo. La piel cubría aun el glande de mi pene, ella tomó la piel con cariño y la deslizó hacia atrás dejando a la vista toda la cabeza brillosa de mi verga. La besó como si fuera un piquito con otros labios.

Me miró.

-Tu pija es hermosa hijo. Estoy toda mojada solo de verla y sentir su calor y olor. ¿Te puedo coger?

Me llamó la atención la pregunta, era yo quien la iba a coger a ella o eso pensaba. Ese día había eyaculado muchas veces, sabía que iba a tardar en acabar pero el orgasmo iba a ser desbastador, no me iba a quedar mucha leche para ella. No quería defraudarla.

No le respondí con palabras, con una mano la tomé por el pelo y su cabeza, y con la otra mi verga dura. Se la metí en la boca y le estiré los labios, desparramaba su propia baba por su cara con la cabeza de mi pija. Gemía de placer, estaba concentrada en gozar.

Engulló mi pene con pasión, una de sus manos frotaba con fuerza su entrepierna por encima de la calza negra. La otra buscaba bajársela desde la cadera arrollándola toda según tiraba hacia el piso de ella. No podía sacársela en esa posición.

Se levantó se sacó la calza y la bombacha que traía puesta, todo junto en un solo movimiento. Liberó sus pies de esa masa de tela que quedó en el piso y se subió a la cama poniéndose en 4.

Apoyó sus hombros y un perfil de su cara en una de las almohadas, mientras con las dos manos se frotaba y abría sus nalgas. Metió una mano por entre sus piernas, mojó varios de sus dedos en su concha empapada y los pasó por su culo. Ese agujero estaba abierto antes de empezar a penetrarlo, ella lo cerraba y lo abría a su antojo. Su concha tenía labios gordos, difícilmente una tanga pudiera tomarlos enteros sin clavársele en su raya. Al separar sus nalgas no solo dejaba a la vista el ano sino también su concha.

Me mojé tres dedos con baba y los pasé por la cabeza de la pija, me la agarré con una mano por el tronco e hice fuerza sobre su culo para que entrara toda la cabeza.

Hermosa sensación de abrirle el culo a mi madre. El calor, la estrechez y el morbo me brindaban mucho placer.

-¡¡Ahhh Tade!! Que rico que me la metiste, déjala quieta un poco ahí que mi cola la quiere sentir.

Empezó a apretar el culo y sentía como acogotaba con fuerza la cabeza de mi pija con el anillo de su cola. Nunca había sentido algo así.

No me contuve y se la enterré toda de un empujón.

-Mamá hace tiempo que quería cogerte esta cola hermosa que tenés.

-Si hijo métemela toda que mamá te quiere sentir bien adentro. Lléname de pija.

Se frotaba el clítoris con una mano, lo hacía con fuerza.

-Estoy que vuelo voy a acabar contigo adentro. Métemela fuerte, abrime el culo pendejo.

Me puse como una moto, a penetrarla. La sacaba casi entera y se la volvía a meter. Cuando pasaba la cabeza hacia afuera o hacia adentro me hacía estremecer de placer. Ella insistía que la siguiera cogiendo, que no parara que estaba para acabar. Y así fue que lo hizo pegando con mucha fuerza sus nalgas a mis caderas, sentía como latía su cola con mi pija durísima adentro. Quedó así toda llena de mi pene y apretándolo durante unos segundos. Se apoyaba la palma de su mano sin moverla cubriendo toda su concha y tapando sobre todo el clítoris evitando roces, solo sintiendo las oleadas de placer.

Se tiró hacia adelante sacando despacio mi pene de su cola. Giró sobre si misma y me miró la pija.

-¿No acabaste? Que hermosa la juventud, cuanta vitalidad.

-No te creas mamá es que hoy ya lo hice muchas veces. No va a ser fácil acabar para mí ahora.

Esto lo tomó como un desafío, pude ver como le cambió la cara.

-Me hubiera gustado empezar con esto hace años, mi concha ya está muy abierta. Pero la experiencia me hizo especialista en chupar pijas.

-¿Mamá qué te pasa? Estás hecha toda una puta.

-No me conoces así todavía y ya te dije yo también quiero tu leche en mi boca como Tania.

Se acercó a mí, me escupió la pija y me dijo.

-Yo tengo el culo limpio, pero el olor a culo en una pija me vuelve loca. Quiero ver a esa cabeza escupir leche para mamá… (se la metió en la boca despacio) que ancha que es… (le pasó la lengua por la cabeza) me gustaría probar el flujo de la concha de tú hermana directo de tu pija… (se la metió fuerte en la boca y movió adelante y atrás la cabeza varias veces) que nos llenes de leche las caras de las dos y pasarnos la lengua para juntarla toda y tragarla después… (pasó su lengua por el frenillo del glande)

Esas chupadas, junto con todo lo que me hablaba logró que empezara a eyacular un agua tibia y poco espesa pero con mucha fuerza. Saltó hacia arriba la primera eyaculación, la segunda ya estaba dentro de su boca y en la tercera sentía como me acariciaba con movimientos circulares de su lengua.

No podía creer lo puta que era mi madre y lo tarde que lo había descubierto. El orgasmo recorrió todo mi cuerpo como un cosquilleo muy fuerte.

Tania.

Luego de dejar a Tadeo y mamá charlando tenía que entretener a papá. Así que fui a su cuarto. Llegando lo vi parado en la mitad de su habitación con las manos en la cabeza y cara de preocupación. Miraba todo lo que habíamos encontrado en su “sex-shop secreto”. Todos los tesoros que habían abierto una puerta increíble en nuestra vida familiar.

Entré interrumpiendo sus pensamientos.

-Papi, estoy convencida que las personas bisexuales son las que más disfrutan placer… Quiero que me ayudes con eso.

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2 COMENTARIOS

    • Roxy gracias por tu mensaje y que lindo que te hayas excitado con el relato. El último capítulo ya está listo y esperando publicación.
      Deseo que te de mucho placer.

      B.

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