Me sucedió a mí en el gimnasio

0
3073
T. Lectura: 3 min.

Era miércoles por la mañana, había regresado de viaje el martes noche y no iría al despacho hasta las 6 de la tarde. Me levanté tarde, Marta, mi mujer, ya había marchado a sus asuntos y no vendría a comer. Teresa (la asistenta) me preparó un plato con un trozo de jamón york, un zumo de naranja y un café largo. Bajé al quiosco a comprar la prensa, la estuve repasando un rato cuando me di cuenta de que eran las 11:45 h. Entonces decidí ir al gimnasio para relajarme en el spa (es un spa grande como una piscina, con burbujas y oleaje), volver a casa, comer y preparar los asuntos de la tarde.

A esta hora hay muy poca gente en la zona de aguas del gimnasio. En el spa solamente estaba una señora mayor, entré y me senté en el banco a su lado a una cierta distancia, no tenemos ninguna amistad, solamente vernos por las instalaciones del gimnasio. Nos saludamos con una sonrisa y un “buenos días, ¿qué tal…?”, respondiendo “bien…”. Las burbujas y el oleaje del agua proporcionan una sensación de masaje-relax reconfortante, el continuo movimiento del agua y las burbujas hace que no se vea en el interior del agua.

Al moverme para cambiar de posición, sin intención mi mano tocó su muslo levemente sin que ella reaccionase de ninguna manera. Al poco rato fue ella la que se movió rozando mi muslo con su mano, pero un poco más intensamente que mi primer roce… A los pocos segundos y sin pensármelo le puse mi mano sobre su muslo, a lo que ella respondió poniendo la suya sobre el mío. Sin mirarnos nos deslizamos en el banco hasta sumergir el cuerpo hasta el cuello, le puse mi mano sobre una teta a lo que respondió poniendo la suya sobre mi paquete. Le toque la teta por dentro del sujetador del bañador y ella metió la mano por encima del bañador tocando la polla.

En esta situación me dijo:

—¿vamos a la sauna seca…? —a lo que respondí que sí.

En la zona de relax del gimnasio están las saunas, una seca y otra húmeda de acceso mixto las dos; una piscina estrecha como un pasillo de agua extremadamente fría y unas tumbonas.

Como he dicho, a esta hora en estas zonas hay muy pocos socios. Las paredes de la sauna seca son de cristal muy grueso con un tratamiento que desde fuera prácticamente no se ve quien está dentro pero que desde dentro sí se ve el exterior. Nos metimos en la sauna seca que está estructurada con tres niveles de bancos de madera. Nos sentamos en el segundo banco, empezamos a comernos la boca, a tocarnos, le bajé el sujetador del bañador, con una mano le sobaba las tetas y la otra la metí por entre las bragas del bañador tocándole el coño que lo llevaba depilado, al mismo tiempo ella me sacó la polla y empezó a masturbarme.

Me incorporé le saqué el bañador hasta los pies dejándolo con uno dentro, puse la cabeza entre sus muslos y empecé a comerle el coño, lo que a ella le provocó un temblor y un suspiro, le chupaba y lamía el clítoris mientras ella me cogía la cabeza apretándola contra su coño. Estábamos así cuando se abre la puerta de la sauna, entra un hombre alto, grande, se queda solamente un segundo mirando, cierra la puerta, se acerca se saca la polla coge la cabeza de ella y se la mete en la boca a lo que ella responde mamándosela y acariciándole los huevos.

Seguimos así unos momentos cuando le doy la vuelta a ella poniéndola agachada sobre el banco de espaldas a mí, el hombre se sienta frente a ella en el banco de arriba, ella le coge la polla la masturba unos momentos y se la vuelve a tragar entera mamándola con pasión. Yo le abro las piernas y le meto mi polla hasta el fondo del coño follándola fuerte.

La situación era que mientras ella le estaba mamándola la polla al hombre yo la estaba follando, los tres teníamos gusto lo que ocasionó que prácticamente nos corriésemos los tres al mismo tiempo, primero fue él que le llenó la boca de leche que tragó toda la que pudo saliéndole por los lados y la barbilla el resto, ella y yo nos corrimos al mismo tiempo cuando me corrí dándole la leche en el coño y ella no puedo más, jadeó y gimió al sentir mi leche corriéndose temblándole todo el cuerpo.

No dijimos nada durante todo este tiempo, nada. Nos limpiamos un poco con las toallas, salimos de la sauna yendo a las duchas directamente. Con ella nos hemos seguido viendo en el gimnasio, pero como si lo pasado no hubiera existido. No tengo una relación ni de cierta amistad con ella como la puedo tener con otros socios y socias, ella tampoco conmigo, podríamos decir que somos de “grupos diferentes”.

Bien, el relato no tiene ninguna pretensión de excepcional, pero por lo inusual y también por lo “arriesgado” de la situación, me ha apetecido contarlo.

Saludos.

Loading

DEJA UN COMENTARIO

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí