{"id":16881,"date":"2018-02-03T23:00:00","date_gmt":"2018-02-03T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-02-03T23:00:00","modified_gmt":"2018-02-03T23:00:00","slug":"5591-con-el-dildo-en-la-playa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/5591-con-el-dildo-en-la-playa\/","title":{"rendered":"Eyaculando en la playa"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"16881\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">5<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:48px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">D<\/span><\/span><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">&iacute;a 21 de septiembre. Cielo cubierto por un manto de blancas nubes. Supongo que la playa estar&aacute; pr&aacute;cticamente desierta, as&iacute; que hoy incluyo en mi mochila un objeto especial. Me dirijo hacia all&iacute; y al llegar, mientras camino por las tablas de madera que te llevan casi hasta la orilla del mar, confirmo lo que hab&iacute;a pensado un rato antes: no hay nadie tumbado en la arena ni ba&ntilde;&aacute;ndose. S&oacute;lo alg&uacute;n paseante por la orilla y poco m&aacute;s. Ando unos veinte minutos por la arena h&uacute;meda y dura y me alejo de la zona de playa m&aacute;s cercana al pueblo. Poco a poco el paisaje se va convirtiendo en virgen. Nada de edificaciones cercanas ni de ruido de tr&aacute;fico. Calma y silencio absoluto. &Uacute;nicamente est&aacute;n el mar. La arena, el cielo y algunos arbustos que quedan a mi izquierda conforme camino. En esa zona ya ni siquiera aparecen los caminantes. Avanzo unos centenares de metros m&aacute;s y decido al fin detenerme. He elegido un buen sitio: justo all&iacute; los arbustos invaden un poco la arena como si estuvieran bes&aacute;ndola o lami&eacute;ndola. Protegido por detr&aacute;s por el espeso ramaje de dichos arbustos y con el agua marina a escasos metros delante de m&iacute;, me siento sobre la arena fina, suave y dorada. Me quito las zapatillas deportivas y me despojo de mi camiseta roja, dejando mi torso desnudo al descubierto. Unos t&iacute;midos rayos de sol luchan con af&aacute;n por abrirse paso entre la capa de n&iacute;veas nubes.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">Abro la cremallera principal de la mochila guardo mi camiseta dentro y busco, palpando con la mano, ese objeto tan especial que hay en el interior hasta dar con &eacute;l. Como si fuera el m&aacute;s preciado de los tesoros, lo extraigo cuidadosamente. Ah&iacute; aparece ya, azul, alargado, con varios salientes curvil&iacute;neos. Es un dildo, mi dildo. El que me desvirg&oacute; el culo no hace mucho a manos de mi novia a la que le permit&iacute; satisfacer una de sus fantas&iacute;as, el que ese d&iacute;a casi logr&oacute; que me corriese sin tener que estimular mi verga por el placer infinito que me estaba proporcionando. &Eacute;se con el que, con mi chica como testigo, en m&uacute;ltiples ocasiones he masajeado y rozado mi miembro empleando los distintos niveles de vibraci&oacute;n que tiene el objeto. Justo ese dildo que tanto disfrute me ha proporcionado, nos ha proporcionado, hac&iacute;a hoy su presentaci&oacute;n en p&uacute;blico.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">Ah&iacute; me encuentro en la playa con mi juguete en la mano, en plena naturaleza y cubierto s&oacute;lo por un ba&ntilde;ador azul oscuro. Me levanto y me acerco al agua, hoy algo m&aacute;s fr&iacute;a y cristalina de lo habitual. Comienzo a acariciar el juguete con mis dedos, a tocarlo lentamente sintiendo su textura. Empiezo a excitarme y mi mente echa a volar: imagino que es la mano de mi novia la que toca no el dildo, sino mi propia polla. Siento entonces que bajo el ba&ntilde;ador se pone a palpitar como si tuviera un coraz&oacute;n propio. Con cada bombeo me doy cuenta de que se extiende y se agranda m&aacute;s, cent&iacute;metro a cent&iacute;metro. Ya est&aacute; tieso y se me marca en el short de ba&ntilde;o. Una gaviota que cruza el cielo es fiel y silencioso testigo de la situaci&oacute;n, al igual que las peque&ntilde;as olas del mar que, al romper en la orilla, aportan una relajante banda sonora. Contin&uacute;o magreando el juguete y fantaseando con las delicadas pero ardientes y eficaces manos de mi novia. Estoy totalmente empalmado y mi polla se encuentra firme y tiesa con sus m&aacute;s de diecisiete cent&iacute;metros alzados como el m&aacute;stil de una bandera. De repente a lo lejos y por mi izquierda distingo las siluetas de tres mujeres. Caminan por la orilla en mi direcci&oacute;n. Todav&iacute;a est&aacute;n lejos, as&iacute; que prosigo pero esta vez me sobo todo mi paquete sobre el ba&ntilde;ador. No tarda en aparecer sobre la prenda una mancha por culpa de mi calent&oacute;n. Lo siento rico y delicioso. Durante unos minutos no ceso en esos movimientos que agrandan mi excitaci&oacute;n. Vuelvo a pensar en mi chica, en que est&aacute; aqu&iacute; conmigo en la playa y en que son sus manos las que ahora se cuelan por dentro del ba&ntilde;ador intentando contactar directamente con mi polla y con mis peluditas bolas.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">Pero las tres mujeres siguen acerc&aacute;ndose cada vez m&aacute;s y creo que es mejor parar antes de que me pillen haciendo eso. No quiero montar un peque&ntilde;o espect&aacute;culo. Dejo de palpar mi pene y mi bulto pero no guardo el dildo: hoy es d&iacute;a de atrevimiento y quiero ver las caritas que se les quedan a esas f&eacute;minas cuando pasen por mi lado y contemplen el juguete er&oacute;tico. Retomar&eacute; m&aacute;s tarde mis tocamientos &iacute;ntimos. La peque&ntilde;a distancia a la que se encuentran las tres me permite ya distinguir que se trata de chicas j&oacute;venes, entorno a los veinte a&ntilde;os, no m&aacute;s. Espero que no se asusten. Las tres traen un bikini negro que las hace casi id&eacute;nticas. El viento que sopla hacia m&iacute; hace que pueda o&iacute;r las voces de las chicas. Son extranjeras, de eso no hay duda. Pero el idioma no me es familiar. Debe de ser de la zona n&oacute;rdica de Europa. Ya est&aacute;n a escasos metros de m&iacute; y, sorprendentemente, me encuentro tranquilo, esperando con el dildo en la mano derecha la reacci&oacute;n de las j&oacute;venes. Vienen en paralelo y la primera que se da cuenta de lo que agarro en la mano es la que va en el centro. Mira primero de refil&oacute;n, luego una segunda vez con mucho descaro. Despu&eacute;s de un inicial gesto de sorpresa, dibuja una sonrisa en su rostro. No parece molesta por lo que acaba de ver, ni mucho menos. Las otras dos extranjeras no tardan mucho m&aacute;s en percatarse del juguete y compruebo c&oacute;mo la que camina en el extremo m&aacute;s alejado de m&iacute; se muerde t&iacute;midamente el labio inferior con los dientes superiores. Noto que acortan ligeramente los pasos para poder mirar m&aacute;s el dildo. Me sobrepasan y comienzan a alejarse de mi posici&oacute;n. Casi al un&iacute;sono giran las tres la cabeza y cuchichean algo entre ellas de forma p&iacute;cara y haciendo una de las chicas gestos con las manos tratando de reproducir el tama&ntilde;o del juguete. Finalmente se distancian y se pierden de mi vista. Qui&eacute;n sabe lo que les puede provocar m&aacute;s tarde en su alojamiento el recuerdo del dildo. &iquest;Juegos l&eacute;sbicos tal vez?<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">Es momento de retomar mis tocamientos tras la interrupci&oacute;n. Necesito m&aacute;s, centrarme por completo en mi polla. He sobrepasado el l&iacute;mite y s&eacute; que ya no hay marcha atr&aacute;s, que necesito masturbarme hasta el final. Miro hacia ambos lados para asegurarme bien de que no se aproxima nadie y de que no tendr&eacute; que parar de nuevo. Me bajo el ba&ntilde;ador por completo y me deshago de &eacute;l sac&aacute;ndolo por los pies y dej&aacute;ndolo sobre la arena. Mi verga sigue tiesa y empiezo a machacarla, primero algo suave, luego cada vez m&aacute;s intensa y en&eacute;rgicamente. Estoy totalmente desnudo, en pelotas, al aire libre y la leve brisa marina golpea con suavidad mi piel bronceada.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">Acelero todav&iacute;a m&aacute;s hasta dejar mi glande al descubierto, fuera del prepucio. Brilla enormemente por lo mojado que se encuentra y por los rayos de sol que caen sobre &eacute;l. Acaricio el glande, lo aprieto, lo rozo con la yema de mis dedos y lo agito empapando por completo la palma de mi mano. Siento un gran e intenso placer y comienzo a jadear y a gemir. Veo c&oacute;mo peque&ntilde;as burbujitas salen del agujero del glande pringando a&uacute;n m&aacute;s mi mano. No debo perder m&aacute;s tiempo. No puedo arriesgarme a que aparezca alguien y tenga que cortar precipitadamente. Porque entonces ser&iacute;a eso o correrme casi delante de quien sea. Vuelvo a incrementar el ritmo mientras contemplo las verdes y gruesas venas que se marcan sobre la estirada y tensa piel de mi polla. Mis test&iacute;culos se bambolean sin control en todas las direcciones debido a la rapidez de mis movimientos manuales. Siento que ya no voy a aguantar mucho m&aacute;s: comienzo a notar en mi bajo vientre espasmos y c&oacute;mo mis bolas hinchadas est&aacute;n a punto de explotar. Machaco violentamente mi pene una, dos, tres, cuatro veces m&aacute;s hasta que un enorme e interminable chorro de leche blanca sale disparado e impacta sobre la arena que lo absorbe y lo chupa sedienta. Varios chorros m&aacute;s siguen luego al primero y, por &uacute;ltimo, gotas aisladas de semen caen d&eacute;biles a la arena anunciando el final de la eyaculaci&oacute;n.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">Estoy empapado en sudor y decido caminar hacia el mar para ba&ntilde;arme. Toda mi piel desnuda va entrando progresivamente en contacto con el agua: los pies, los tobillos, las tibias, mis fuertes muslos, mi polla a&uacute;n tiesa pero que poco a poco comienza a relajarse, mis duras y firmes nalgas, mi cintura&hellip; hasta que me zambullo en el mar sin esperar m&aacute;s y tratando de enfriar por un rato el ardor que se apodera continuamente de mi cuerpo.<\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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