{"id":16890,"date":"2018-02-05T01:16:00","date_gmt":"2018-02-05T01:16:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-02-05T01:16:00","modified_gmt":"2018-02-05T01:16:00","slug":"16890-tu-rosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/16890-tu-rosa\/","title":{"rendered":"Tu rosa"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"16890\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Vine a vivir a este barrio siendo muy joven, e inexperta. Mi familia es gitana, y, en fin, se pueden imaginar la fama de la que venimos precedidos, los gitanos. Sin embargo, de un tiempo hasta ahora veo a un payo que me mira cada vez que paso cerca de &eacute;l. No s&eacute; qu&eacute; tipo de mirada es la suya, aunque aventuro que es de deseo. Mi cuerpo se ha desarrollado de forma arm&oacute;nica: mis tetas son salvajemente perfectas, mi cintura fina, mi culo peque&ntilde;o y duro y mis piernas fibrosas. Hab&iacute;a noches en que mi calentura de hembra me llevaba a inesperadas enso&ntilde;aciones en las que el payo que me miraba a diario se met&iacute;a en mi cama y me follaba; jam&aacute;s pens&eacute; que ocurrir&iacute;a, pero as&iacute; enso&ntilde;aba.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Una tarde sal&iacute; a la puerta de mi chabola y vi al payo. Ten&iacute;a un pitillo sin encender entre mis dedos y me dije: &quot;Le pedir&eacute; yesca&quot;. Eso hice y me la dio. &Eacute;l pos&oacute; sus ojos en mi cuello mientras yo encend&iacute;a el pitillo; le pregunt&eacute;: &quot;&iquest;Qu&eacute; miras?&quot;; &quot;Tu hermoso cuello, ni&ntilde;a&quot;, respondi&oacute;; &quot;&iquest;Me lo quieres besar?&quot;, le ret&eacute;; &quot;S&iacute;, pero necesitar&iacute;a tiempo&quot;, dijo; &quot;Ven&quot;, le invit&eacute;, y le llev&eacute; a un derribo que hab&iacute;a cerca.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Pasamos entre ladrillos y hierbajos y nos adentramos en un bosque de columnas que no sosten&iacute;an nada. Tom&eacute; al payo la mano para no caerme si tropezaba, y as&iacute; llegamos hasta un rinc&oacute;n oculto a las miradas de los vecinos. Detuve mi marcha y encar&eacute; al payo. &quot;Aqu&iacute;&quot;, dije acercando mis labios a los suyos: nos besamos. Su boca caliente calentaba la m&iacute;a; su lengua daba c&iacute;rculos en mi boca. Me estremec&iacute; cuando sent&iacute; una misteriosa energ&iacute;a expandirse en el interior de mi pecho. Estrech&eacute; mi cuerpo junto al suyo. Las manos del payo investigaban mi anatom&iacute;a: lo mismo me acariciaban el culo que se introduc&iacute;an bajo mi camisa verde y estrujaban mis tetas. Dado que no llevaba sost&eacute;n, el tacto de sus dedos sobre los pliegues de mis pechos me hac&iacute;an dar suspiros que se ahogaban en su aliento. El abultamiento de su entrepierna presionaba mi vientre: abr&iacute; la porta&ntilde;uela de su pantal&oacute;n y saqu&eacute; su hinchada polla. &Eacute;l, en ese momento, se separ&oacute; de m&iacute;. &quot;&iquest;Qu&eacute; vas a hacer?&quot;, me pregunt&oacute;. &quot;Te la voy a chupar, payo&quot;, le contest&eacute;, &quot;no puedo follar contigo, mi rosa vale mucho&quot;, a&ntilde;ad&iacute;. Entonces me arrodill&eacute; sobre el polvoriento cemento y me met&iacute; su venoso miembro en la boca. Lo hab&iacute;a hecho m&aacute;s veces: con mi primo Jenaro, con mi hermano Adri&aacute;n, con mi padre&#8230;, sin embargo a este payo lo quise impresionar y se lo hice despacio, deslizando mis labios sobre su glande con parsimonia, sosteniendo sus huevos en mis palmas; adelante y atr&aacute;s con ritmo pausado hasta que o&iacute; un sonido gutural de masculino y ronco placer; entonces aceler&eacute; mis acometidas hasta que su semen reg&oacute; mi paladar y mi lengua prob&oacute; su templada viscosidad. Exprim&iacute; la totalidad de las gotas que manaban de su capullo cabeceando varias veces en su pubis y elev&eacute; la vista para admirar mi obra: el rostro del payo me lo dec&iacute;a todo: le hab&iacute;a sacado un buen polvo.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Nos separamos a la salida del derribo. Empezaba a oscurecer y &eacute;l aprovech&oacute; que no nos ve&iacute;a nadie para plantarme un sonoro beso. Despu&eacute;s me dijo: &quot;Me voy, nos veremos&quot;. Yo sonre&iacute; y me di la vuelta hacia mi casa.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">La ma&ntilde;ana siguiente, cuando me dirig&iacute;a caminando al estudio del pintor para el que posaba desnuda a cambio de comida, por una calle estrecha y empedrada del Centro vi al payo. Iba acompa&ntilde;ado de una mujer. &Eacute;sta lo ten&iacute;a cogido del brazo. Me fij&eacute; en la mujer: era rolliza; bajo su larga falda negra se perfilaba el grosor de sus muslos y la magnificencia de su culo; y, aunque algo tapados por el abrigo de astrac&aacute;n, sus protuberantes pechos tensaban las abotonaduras que los proteg&iacute;an; su cara, redonda y graciosa, era rubicunda y su melena morena y rizada reposaba sobre sus hombros. Ya me pod&iacute;a hacer una idea de las noches amorosas que compart&iacute;an en pensiones de habitaciones por horas, ya. Ella a cuatro patas jadeando mientras mi payo la bombeaba por detr&aacute;s, esa exuberancia carnal desparramada sobre unas s&aacute;banas mugrientas despu&eacute;s de haber realizado el coito, o antes, mientras mi payo le com&iacute;a el co&ntilde;o grasiento. Ya me pod&iacute;a hacer yo una idea, ya.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">&quot;Mi gitana es muy guapa, y su figura esbelta, delicada pero plena de femineidad, me invita a enso&ntilde;ar a que un d&iacute;a la posea, sea enteramente m&iacute;a; por el momento s&oacute;lo me la chupa cuando encarta porque dice querer conservar su rosa y me conformo, sin embargo quiero conquistarla, quiero saborear su piel morena, quiero llegar a la cima del placer con ella; s&eacute; que ser&aacute; dif&iacute;cil pero es lo que m&aacute;s deseo; no es que me vaya mal con mi novia, no, ella tambi&eacute;n me la chupa, aunque nunca me deja terminar en su boca; eso s&iacute;, pasamos horas en pensiones baratas am&aacute;ndonos, su voluptuoso cuerpo pide sexo a todas horas y yo la debo contentar; como no podemos usar cond&oacute;n porque estamos en guerra y estos est&aacute;n reservados para los militares, hacemos la marcha atr&aacute;s, vuelco mi semen sobre su fofa barriga; pero lo que m&aacute;s le gusta a ella, y a m&iacute;, es que la folle por el culo; se quita la falda, las enaguas, las bragas y se pone a gatas sobre la cama, entonces, as&iacute;, con la camisa puesta y los zapatos de tac&oacute;n, me dice: &quot;Vamos, pich&oacute;n, a qu&eacute; esperas&quot;; yo me quito los pantalones y el calz&oacute;n y la cubro como un caballo a su yegua; ella grita cada vez que la embisto; sus carnosas nalgas tiemblan cuando mi polla entra y sale de su agujero; arquea ella su espalda para tomar impulso hacia atr&aacute;s, para que mi miembro le llegue m&aacute;s profundo, y grita m&aacute;s fuerte, tanto que hasta la due&ntilde;a de la pensi&oacute;n da golpes de amonestaci&oacute;n en la puerta; ah, pero el cl&iacute;max le llega y a ella le da igual, para eso es la que paga; a veces mi novia, en un repente, me exige que le coma el co&ntilde;o, entonces entramos en la primera pensi&oacute;n que nos salga al paso, se desnuda completamente en la habitaci&oacute;n y se tumba sobre las manchadas s&aacute;banas; sus tetas gigantes caen hacia sus costados; yo comienzo a chup&aacute;rselas y ella gime contenta; luego voy bajando hasta su pubis y le introduzco la lengua y dos dedos en su raja; sus vellos rizados y negros me hacen cosquillas bajo mi nariz mientras la masturbo; el olor es penetrante y excita mis sentidos, as&iacute; que me afano en mi labor con entusiasmo, oyendo como cada vez resolla m&aacute;s profundo, midiendo el crecimiento de su cl&iacute;toris, su endurecimiento, saboreando el dulzor de sus jugos; ah, y no lo puedo evitar, echo mano a mi polla y me la empiezo a menear hasta correrme a la vez que ella me aparta la cabeza porque tambi&eacute;n se ha corrido; pasados unos minutos me acurruco sobre su acogedor cuerpo sudoroso y lamo todas sus curvas con fervor; ella, siempre, es la que paga.&quot;<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Cuando empezaron a caer las bombas, Gonzalo estaba con su t&iacute;a desayunando pan mojado en vino dulce y malta con leche de burra en la casa del patio de vecinos donde viv&iacute;an. Se sobresaltaron y se agacharon para esconderse bajo la mesa. Deb&iacute;an estar dispar&aacute;ndoles desde el mar, puesto que el frente en el interior estaba estabilizado desde hac&iacute;a varias semanas. Los obuses ca&iacute;an por cualquier sitio: era la tan cacareada Guerra Total cuyo &uacute;nico objetivo era sembrar el p&aacute;nico. Y, de seguro, lo estaban consiguiendo: el griter&iacute;o en el barrio era tan ensordecedor como las explosiones que los provocaban. Fue en una pausa entre estruendos cuando Gonzalo se acord&oacute; de Paquita, su gitana. S&uacute;bitamente, desobedeciendo los consejos de su t&iacute;a, Gonzalo sali&oacute; de debajo de la mesa como una exhalaci&oacute;n y sali&oacute; corriendo hacia la puerta; la abri&oacute;, cruz&oacute; el patio sembrado de gente herida y lleg&oacute; a la calle; deb&iacute;a dirigirse hacia las chabolas, deb&iacute;a librar a Paquita de una muerte segura.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">La manzana de chabolas hechas de adobe y ca&ntilde;as ya ard&iacute;a casi en su totalidad en cuanto Gonzalo la divis&oacute;. Se adentr&oacute; entre los escombros humeantes salpicados de despojos humanos y grit&oacute;: &quot;&iexcl;Paquita!&quot; Un ni&ntilde;o sucio y ensangrentado le mir&oacute;. &quot;&iquest;Has visto a Paquita?&quot;, le pregunt&oacute;. El ni&ntilde;o se&ntilde;al&oacute; una direcci&oacute;n a su izquierda, se&ntilde;al&oacute; el derribo. Gonzalo corri&oacute; con todas sus ganas; su coraz&oacute;n se le sal&iacute;a; le faltaba la respiraci&oacute;n. Al fin, penetr&oacute; por el bosque de columnas y all&iacute; la vio. Paquita estaba hecha un ovillo en un rinc&oacute;n con sus ropas ennegrecidas convertidas en harapos y sollozando. Nada m&aacute;s ver a Gonzalo, Paquita adelant&oacute; sus brazos: sus senos semidesnudos se agitaron. Gonzalo lleg&oacute; hasta ella y se acuclill&oacute; a su lado; &quot;&iquest;Est&aacute;s bien?&quot;, le pregunt&oacute;; &quot;&iexcl;Oh, Gonzalo, ha sido horrible, han muerto todos!&quot;, exclam&oacute; Paquita tomando a Gonzalo de la cabeza para besarle con desesperaci&oacute;n; &eacute;ste se dej&oacute; caer junto a ella, y ambos comenzaron a dedicarse caricias con sus manos sucias. Gonzalo se sent&oacute; apoyando su espalda al muro desportillado; Paquita se sent&oacute; frente a &eacute;l, sobre sus muslos. &quot;Gonzalo, b&eacute;same&quot;, suplic&oacute; Paquita, &quot;pero hazlo como si fuese lo &uacute;ltimo que fueses a hacer en tu vida, por favor&quot;. Gonzalo puso sus labios sobre los de ella y le introdujo la lengua; Paquita le correspondi&oacute;: la asfixia de ambos hizo que tuvieran que respirar por la nariz forzadamente. Y as&iacute;, entre bufidos, Gonzalo levant&oacute; el culo de ella hasta situarlo en su entrepierna. La falda de ella estaba tan rajada que de un tir&oacute;n Gonzalo se la pudo quitar; las bragas eran solo un trozo de tela descolgado. La polla de Gonzalo sali&oacute; de su escondrijo en cuanto sinti&oacute; la calentura que emanaba del chocho de Paquita, y nada m&aacute;s que el pantal&oacute;n fue desabrochado surgi&oacute; poderosa y enhiesta. &quot;Tu rosa, Paquita, ser&aacute; m&iacute;a&quot;, dijo Gonzalo; &quot;Nada importa mi rosa ya, Gonzalo&quot;. Gonzalo la posey&oacute; con destreza. Paquita apoyaba los brazos sobre sus hombros con la cabeza ca&iacute;da, mientras Gonzalo mov&iacute;a sus caderas arriba y abajo. Oh, la visi&oacute;n de su gitana&#8230;<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Las r&aacute;fagas de ametralladora que los mat&oacute; procedieron del cielo. La mort&iacute;fera escuadra de aviones ten&iacute;a &oacute;rdenes precisas de acertar a cualquier bulto que se moviera, pues los generales no quer&iacute;an que sus tropas de infanter&iacute;a fuesen diezmadas por individuos emboscadas en alg&uacute;n agujero. As&iacute; que el piloto no tuvo dudas de que en aquel infesto derribo algo anormal ocurr&iacute;a al ver dos cuerpos movi&eacute;ndose espasm&oacute;dicamente; de seguro que fabricaban una trampa letal; y activ&oacute; la fusiler&iacute;a que sesg&oacute; la vida de los amantes. No sin antes besar la estampa de la Virgen de las Angustias que llevaba en el salpicadero.<\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Vine a vivir a este barrio siendo muy joven, e inexperta. 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