{"id":16928,"date":"2018-02-07T23:00:00","date_gmt":"2018-02-07T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-02-07T23:00:00","modified_gmt":"2018-02-07T23:00:00","slug":"898-lucia-y-pedro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/898-lucia-y-pedro\/","title":{"rendered":"Infidelidad en su boda"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"16928\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">6<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 19<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:48px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">L<\/span><\/span><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">uc&iacute;a abri&oacute; perezosamente los ojos y mir&oacute; el reloj el&eacute;ctrico sobre su mesita de noche. Con dificultades por la somnolencia en la que a&uacute;n estaba sumida comprob&oacute; que ya hab&iacute;an pasado quince minutos desde que sonara el despertador.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Durante unos segundos medit&oacute; la posibilidad de alargar ese maravilloso sopor al que sol&iacute;a acogerse todas las ma&ntilde;anas al despertar, pero la idea fue fugaz. Hab&iacute;a un mont&oacute;n de cosas por hacer ese d&iacute;a y, aunque sab&iacute;a que Pedro se iba a ocupar de casi todo, era consciente de que ciertas tareas solo pod&iacute;a hacerlas ella.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Torpemente se puso en pie y tir&oacute; de las cortinas para iluminar la habitaci&oacute;n. Cuando sus ojos se habituaron a la cascada de luz observ&oacute; su cuarto de toda la vida semivac&iacute;o y un leve sentimiento de nostalgia le invadi&oacute;. La mayor&iacute;a de sus pertenencias ya estaban en lo que iba a ser su nueva casa, aunque a&uacute;n iban a pasar unos d&iacute;as antes de ocuparla. Hab&iacute;a sido duro el traslado pero Pedro y su hermano se hab&iacute;an encargado casi por completo de ello.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Quedaba algo de ropa en el armario y un leoncito amarillo de peluche que conservaba desde que era ni&ntilde;a y que, pese a los a&ntilde;os transcurridos, manten&iacute;a un aspecto impecable.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Eso s&iacute;, a&uacute;n estaba ah&iacute; su ordenador personal, uno de los pocos caprichos que se hab&iacute;a podido permitir desde que cuatro a&ntilde;os antes se pusiera a trabajar en la f&aacute;brica para apoyar econ&oacute;micamente a su familia, y que le permit&iacute;a comunicarse con Estrella, su gran amiga y confidente.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Hac&iacute;a tres a&ntilde;os que Estrella hab&iacute;a abandonado el pueblo en el que ambas hab&iacute;an compartido su infancia y juventud. El esp&iacute;ritu inquieto de su amiga y las disputas familiares que, sobre todo tras la muerte de su padre, manten&iacute;a de continuo con su madre, una mujer exuberante y de vida disipada y libertina, le hab&iacute;an hecho abandonar el pueblo natal para desplazarse primero a la capital y posteriormente a Londres donde actualmente viv&iacute;a. All&iacute; se hab&iacute;a buscado la vida dignamente encontrando trabajo en una tienda de modas y alojamiento junto con otras dos chicas, una venezolana y otra italiana, en un piso alquilado.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">A Luc&iacute;a le apenaba que las obligaciones laborales y la distancia hubieran impedido a su gran amiga acompa&ntilde;arle ese d&iacute;a. Se detuvo ante la pantalla de su ordenador dudando en encenderlo y releer el contenido del mensaje que Estrella le hab&iacute;a mandado el d&iacute;a anterior: un chiste muy malo, un par de an&eacute;cdotas de sus compa&ntilde;eras de piso, muchas palabras de &aacute;nimo para el futuro y sobretodo su &uacute;ltima locura nocturna en la capital brit&aacute;nica.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Apenas se hab&iacute;a alejado dos pasos de la mesa cuando se detuvo y volvi&oacute; a ella decidiendo finalmente abrir de nuevo el &uacute;ltimo e-mail que hab&iacute;a recibido de Estrella. El chiste y las vivencias de las dos chicas que viv&iacute;an con ella los oje&oacute; muy deprisa, casi sin mirar, sonri&eacute;ndose. Luego ley&oacute; un par de veces, conteniendo a duras penas las l&aacute;grimas por la emoci&oacute;n, las felicitaciones y manifestaciones de sincero convencimiento por parte de la amiga de que todo le iba a ir muy bien con Pedro.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Una vez recuperado el sosiego se dispuso a repasar la &uacute;ltima parte del mensaje de su amiga. Un ligero estremecimiento recorri&oacute; su cuerpo antes de comenzar la lectura y es que Estrella ten&iacute;a el don especial en sus narraciones de hacerle sentir casi como propias todas sus locas aventuras sexuales. En realidad Estrella siempre se hab&iacute;a caracterizado por su abierta inclinaci&oacute;n a todas las manifestaciones del sexo.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Luc&iacute;a record&oacute; como con catorce o quince a&ntilde;os, estando en casa de su amiga, &eacute;sta las hab&iacute;a conducido a ella y a Elisa, otra amiga, al dormitorio de su madre para mostrarles el curioso juguete que guardaba en su armario, un pene de pl&aacute;stico cuyas dimensiones dej&oacute; a ambas perplejas al nacerles la incertidumbre de que en la realidad pudieran alcanzar semejante tama&ntilde;o. Estrella se hab&iacute;a puesto a juguetear en guasa con el instrumento haci&eacute;ndolo resbalar repetidamente por su cuerpo mientras simulaba un baile er&oacute;tico que culmin&oacute; con un beso en la punta del magn&iacute;fico pene. En ese momento, con sus labios apoyados sobre el juguete y viendo la estupefacta expresi&oacute;n del rostro de sus dos amigas que la contemplaban, hab&iacute;a estallado en grandes carcajadas a las que se unieron r&aacute;pidamente las risas de Elisa y las suyas propias.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Luego el instrumento empez&oacute; a pasar de las manos de una amiga a la de otra y las risas se multiplicaban en cada postura er&oacute;tica adoptada. Luc&iacute;a recordaba c&oacute;mo se le qued&oacute; grabada la tersura casi humana de ese pl&aacute;stico con el que estaba confeccionado el juguete sexual.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Unos d&iacute;as despu&eacute;s, al salir del instituto Estrella volvi&oacute; a reunirlas en las afueras del pueblo para mostrarles un nuevo hallazgo, una revista guarra. Su amiga comenz&oacute; a hojear las p&aacute;ginas y se sucedieron las fotos que mostraban las inimaginables cosas que se pod&iacute;an hacer con un hombre o incluso con m&aacute;s de uno a la vez. Estrella no paraba de alabar las excelencias del sexo y proclamaba abiertamente su predisposici&oacute;n a probar todo lo que all&iacute; se expon&iacute;a y a&uacute;n m&aacute;s. Luc&iacute;a, por el contrario, experiment&oacute; en ese momento una repulsi&oacute;n generalizada hacia semejantes actos de copulaci&oacute;n antinatural y de grupo, por no hablar de las escenas finales en las que los protagonistas masculinos depositaban su semen en cualquier lugar menos donde realmente deb&iacute;an.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Luc&iacute;a iba a comenzar a leer la &uacute;ltima parte del mensaje de Estrella cuando oy&oacute; las voces de su madre inst&aacute;ndola a apresurarse. De mala gana apag&oacute; su ordenador y se dirigi&oacute; al &uacute;nico cuarto de ba&ntilde;o que hab&iacute;a en la casa, para ducharse.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Mientras se enjabonaba, su mente no pudo evitar volver al relato de la noche loca de su amiga.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Estrella hab&iacute;a salido de la tienda junto con otra compa&ntilde;era de trabajo y, tras cenar, las dos se fueron a un conocido pub de la city. La amiga le dec&iacute;a que se hab&iacute;a enrollado con un chico guap&iacute;simo, alto y rubio de ojos azules. Luc&iacute;a siempre dudaba de la veracidad de las descripciones de los amantes de su amiga, pero le daba igual, porque nunca ve&iacute;a en ello un intento de pavonearse por sus conquistas.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">El pr&iacute;ncipe rubio la hab&iacute;a invitado a su casa y ella por supuesto no se hab&iacute;a opuesto. Mientras &eacute;l conduc&iacute;a ya se exploraron mutuamente por encima de la ropa, ella con las dos manos y &eacute;l con la &uacute;nica que la permit&iacute;a la conducci&oacute;n. El recorrido por el cuerpo musculoso del chico le permiti&oacute; comprobar la excitaci&oacute;n de &eacute;ste cuando le alcanz&oacute; con sus manos el sexo que por la erecci&oacute;n provocaba un notable abultamiento en sus pantalones. Estrella tambi&eacute;n estaba caliente, como pudo comprobar el chaval cuando tras acariciarle los muslos hab&iacute;a subido una de sus manos a su pubis para constatar la humedad sexual concentrada en sus bragas. Ella se lanz&oacute; directamente a liberar la henchida verga del chico de la opresi&oacute;n de los pantalones, estudiando la posibilidad de hacer algo m&aacute;s con ella, pero &eacute;l le retuvo las manos ansiosas d&aacute;ndole a entender que no hab&iacute;a prisa.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Ya en la casa del apuesto chaval los dos se lanzaron a tumba abierta a gozar del placer desnudando sus cuerpos y dando rienda suelta inicial a todo tipo de caricias. Las manos primero, luego los labios y finalmente las lenguas se entretuvieron en obtener y dar el placer de acariciar la piel desnuda hasta quedar ambos en posici&oacute;n invertida, ella encima de &eacute;l, devorando cada uno el sexo del otro hasta degustar el resultado del frenes&iacute; final alcanzado por ambos.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Recordando las andanzas de su amiga Luc&iacute;a ni se hab&iacute;a percatado que sus manos estaban recorriendo su propio cuerpo bajo el agua templada de la ducha, como si fueran las del rubio chaval del que su amiga hab&iacute;a disfrutado un par de noches antes.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Segu&iacute;a rememorando el relato de Estrella que le describ&iacute;a c&oacute;mo tras el natural reposo ambos hab&iacute;an reiniciado las caricias bes&aacute;ndose ardientemente y recuperando el deseo de sentirse de nuevo unidos el uno al otro, y c&oacute;mo durante buena parte de la noche ella hab&iacute;a sentido como &eacute;l la penetraba con su verga de cien maneras distintas llev&aacute;ndola al cielo en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n hasta que &eacute;l consum&oacute; su propio placer dentro de ella<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">La placentera sensaci&oacute;n que Luc&iacute;a sent&iacute;a mientras se acariciaba su sexo imaginando la escena de su amiga fundida sexualmente con su conquista londinense, se trunc&oacute; con dos fuertes golpes en la puerta del ba&ntilde;o. Su madre le reiteraba de nuevo que iba a llegar tarde a la prueba de maquillaje, primera de sus obligaciones en ese d&iacute;a tan especial para ella.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Aunque ya no le repugnaban las t&oacute;rridas escenas sexuales de aquella primera revista, que su amiga le contaba haber realizado con todo lujo de detalles m&aacute;s de una vez, Luc&iacute;a se sent&iacute;a incapaz de ponerlas en pr&aacute;ctica.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Un a&ntilde;o antes de empezar a salir con Pedro hab&iacute;a tenido un primer contacto amoroso con un chico que hab&iacute;a conocido en una discoteca de un pueblo cercano al suyo. El buen saber estar del chaval, guapo y divertido, y las palabras obscenas de &aacute;nimo de su amiga Estrella la estaban convenciendo de aventurarse hacia lo desconocido.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Una &uacute;ltima copa en el momento justo terminaron de vencer su natural reticencia y llevada de la mano del chico se encontr&oacute; en un rinc&oacute;n oscuro de la discoteca. Acept&oacute; con gusto besarse con &eacute;l en la intimidad del escondido lugar, pero se le hac&iacute;a dif&iacute;cil dejarse tocar por las ansiosas manos del chaval.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Cuando &eacute;stas le subieron la falda lo suficiente para poder tomar posesi&oacute;n de su sexo, Luc&iacute;a ya comenz&oacute; a dudar en seguir adelante, y cuando el chico se afan&oacute; a&uacute;n m&aacute;s abiertamente para primero acariciarle por encima de las bragas y deslizar despu&eacute;s dos de sus dedos por el extremo de &eacute;stas desliz&aacute;ndose por su vello p&uacute;bico hasta alcanzar su m&aacute;s &iacute;ntimo recodo, ella no pudo soportarlo y separ&aacute;ndose bruscamente se alej&oacute; de all&iacute; sin dar explicaciones ni a su sorprendido amante ni a su propia amiga que estaba a lo suyo con uno de los amigos de &eacute;l.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Una vez fuera de la discoteca y recuperada la calma se dio cuenta de que, pese a sus propias objeciones, el episodio la hab&iacute;a extra&ntilde;amente excitado y not&oacute; en su entrepierna la misma humedad que debi&oacute; haber sentido en sus dedos el pobre chaval, y se culp&oacute; de haberle dejado, como a ella misma, en esa situaci&oacute;n en la que se mezclaban la confusi&oacute;n y la frustrada excitaci&oacute;n.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Sus pensamientos volvieron a Pedro, que le hab&iacute;a demostrado en los tres a&ntilde;os que llevaban saliendo juntos un cari&ntilde;o y una ternura que la llenaban plenamente sin tener que adentrarse, tal vez afortunadamente, en los obscuros secretos del sexo.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Tras unos primeros meses en los que la relaci&oacute;n sentimental se bas&oacute; m&aacute;s en largas conversaciones que en gestos amorosos, llegaron los primeros besos y las p&uacute;dicas caricias que Pedro le prodigaba con repetida constancia.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Luc&iacute;a esperaba que tarde o temprano &eacute;l se aventurara m&aacute;s all&aacute; en sus manifestaciones sexuales, aunque ella tampoco ten&iacute;a mucha prisa en ello y eso que su amiga del alma, como no pod&iacute;a ser de otro modo, la empujaba continuamente, en sus misivas o por tel&eacute;fono, a que tomara ella misma la iniciativa.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">De hecho un d&iacute;a, apenas un mes antes, en el interior del coche de Pedro, &eacute;ste, mostr&aacute;ndose extra&ntilde;amente acalorado en sus caricias, le hab&iacute;a comenzado a recorrer bajo las ropas zonas de su cuerpo que hasta ese momento permanec&iacute;an inexploradas. Luc&iacute;a se sinti&oacute; gratamente sorprendida por el atrevimiento de su chico y dej&aacute;ndose llevar comenz&oacute; a experimentar esas sensaciones de placer que ya conoc&iacute;a.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Intentando corresponder, sigui&oacute; los consejos de su amiga y ella misma adentr&oacute; sus ligeras y femeninas manos bajo la camisa de &eacute;l, acarici&aacute;ndole el torso y las tetillas, para luego ir m&aacute;s abajo en busca de su virilidad. Lleg&oacute; a desabrocharle la cremallera del pantal&oacute;n y consigui&oacute; introducir sus manos por debajo del slip degustando entre sus dedos el crecido pene que tembl&oacute; al contacto de &eacute;stos.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Fue en ese momento cuando Pedro le cogi&oacute; la mano y tras retirarla de su apreciado aposento, fren&oacute; sus propias caricias y con un dulce beso en la boca dio por concluido el paseo por el m&aacute;s all&aacute; del sexo que ellos mismos se hab&iacute;an t&aacute;citamente impuesto, dejando a Luc&iacute;a perpleja y en cierto sentido culpable, sin saber muy bien la causa, de lo que hab&iacute;a pasado. No hubo palabras sobre el hecho y todo continu&oacute; siendo como antes.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Luc&iacute;a sab&iacute;a que esa noche los dos iban a tener que ir mucho m&aacute;s all&aacute; en el amor aunque desconoc&iacute;a hasta donde ser&iacute;an capaces de llegar. Mir&aacute;ndose desnuda en el espejo, tras la dilatada ducha, se sinti&oacute; hermosa: su pelo corto y oscuro, sus ojos casta&ntilde;os, de cejas densas pero bien arregladas, la nariz recta a juego con los rasgos generales de su rostro y la boca de labios rosados y no demasiado anchos. Un lunar de peque&ntilde;as dimensiones bajo uno de sus ojos junto a la nariz daba a su cara un toque peculiar que se acrecentaba cuando al sonre&iacute;r se le marcaban los hoyuelos en los p&oacute;mulos.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">A sus veinte a&ntilde;os su cuerpo, a&uacute;n esbelto, le resultaba algo delgado y sus pechos peque&ntilde;os, aunque firmes y de puntiagudos pezones. El tri&aacute;ngulo de su sexo aparec&iacute;a bien marcado por una estrecha y alargada mata de pelo que ella se encargaba regularmente de mantener alejada de las ingles utilizando sus pinzas de depilar.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Los nuevos gritos de su madre delataban ya la desesperaci&oacute;n. Luc&iacute;a se percat&oacute; de lo tarde que era y decidi&oacute; no pensar m&aacute;s en el pasado y dedicarse de lleno a su futura vida en com&uacute;n con Pedro. Cuando sali&oacute; del ba&ntilde;o le gui&ntilde;&oacute; un ojo a su enfadada mami y le envi&oacute; un beso al aire. Despu&eacute;s, sonriendo, volvi&oacute; a su cuarto para vestirse y empezar a disfrutar de ese hermoso d&iacute;a.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">* * * * *<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Pedro no recordaba el sue&ntilde;o que le hab&iacute;a hecho despertarse sobresaltado. A decir verdad no estaba ni tan siquiera seguro de que hubiera sido un sue&ntilde;o. En los &uacute;ltimos d&iacute;as siempre hab&iacute;a apagado el despertador mucho antes de que &eacute;ste cumpliera su misi&oacute;n, pero ese d&iacute;a le pareci&oacute; especialmente temprano. Encendi&oacute; la lamparita de noche que colgaba de la cima del cabecero de su cama y comprob&oacute; con malestar que en efecto a&uacute;n no eran ni las 6 de la ma&ntilde;ana y que faltaban m&aacute;s de dos horas para el momento en que se hab&iacute;a propuesto ponerse en pie.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Se incorpor&oacute; de la cama y se dirigi&oacute; al ba&ntilde;o a orinar regresando luego a su cama con el firme prop&oacute;sito de aprovechar durmiendo el tiempo que a&uacute;n le quedaba antes de levantarse. Quer&iacute;a dejar la mente en blanco, pero pese a sus esfuerzos, un torbellino de pensamientos se le ven&iacute;a a la cabeza. Cuando finalmente se convenci&oacute; de que iba a serle imposible conciliar el sue&ntilde;o decidi&oacute; aprovechar para repasar todo los acontecimientos del d&iacute;a siguiente.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">A las nueve de la ma&ntilde;ana ten&iacute;a que acercarse a la iglesia. Don Crist&oacute;bal, el cura, le hab&iacute;a pedido que se acercara para concretar los &uacute;ltimos preparativos de la ceremonia lit&uacute;rgica. Pedro sab&iacute;a que esa no era la intenci&oacute;n del viejo cl&eacute;rigo, sino la de sermonearle una vez m&aacute;s sobre las excelencias del matrimonio y su obligaci&oacute;n de estar siempre con su futura mujer, de cuidarla y, por supuesto, de no serle jam&aacute;s infiel.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Pedro ya hab&iacute;a escuchado reiteradamente todo eso en los &uacute;ltimos meses. El cura visitaba con frecuencia la casa paterna no solo por la amistad que manten&iacute;a con su padre desde que eran ni&ntilde;os sino, sobre todo, por el apoyo financiero que &eacute;ste ofrec&iacute;a a la econ&oacute;micamente mal nutrida parroquia de la localidad. Tampoco le importaban demasiado las peroratas de Don Crist&oacute;bal con cuyo mensaje, por otra parte, estaba totalmente de acuerdo y convencido de poder cumplir a rajatabla.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">La florister&iacute;a era el siguiente lugar al que deb&iacute;a acudir con el fin de pagar las flores que iban a adornar la iglesia. Luc&iacute;a, con el gusto que solo una mujer pod&iacute;a tener, hab&iacute;a elegido b&aacute;sicamente rosas, belladonas, orqu&iacute;deas y lirios.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Necesitaba despu&eacute;s un ratito para saludar a Antonio, su entrenador de f&uacute;tbol, al que una inoportuna, aunque no grave enfermedad, le iba a impedir asistir a la ceremonia. Pedro siempre hab&iacute;a sido un buen deportista aunque algo endeble muscularmente. Antonio le hab&iacute;a convencido para visitar con frecuencia el gimnasio que &eacute;l mismo regentaba y, como en todo lo que hac&iacute;a, Pedro se lo tom&oacute; bien en serio acudiendo tres d&iacute;as en semana. Apenas un a&ntilde;o despu&eacute;s de iniciar sus ejercicios gimn&aacute;sticos pod&iacute;a ya presumir de haber desarrollado un cuerpo m&aacute;s atl&eacute;tico y vigoroso.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Los preparativos finales del banquete tambi&eacute;n le iban a llevar parte de la ma&ntilde;ana. El convite se iba a celebrar en el gran jard&iacute;n de su casa donde, al estilo americano, ya se hab&iacute;a instalado una carpa, pero las mesas de los invitados a&uacute;n se agolpaban en la entrada a la espera de ser colocadas cada una en su sitio. Pedro ten&iacute;a anotado en un folio la situaci&oacute;n y composici&oacute;n de cada mesa, pero lo hab&iacute;a estudiado tantas veces junto a Luc&iacute;a que en su mente se dibujaba perfectamente la estructura final del lugar de celebraci&oacute;n.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Lo que m&aacute;s le incomodaba de todo era tener que acudir tambi&eacute;n esa ma&ntilde;ana a la f&aacute;brica. Su padre le hab&iacute;a comentado la noche anterior que hab&iacute;a surgido un problema que solo &eacute;l pod&iacute;a solucionar y que no le llevar&iacute;a mucho tiempo. De nada sirvi&oacute; protestar y exponerle al padre el significado del d&iacute;a que ya comenzaba a despuntar. Los trabajos inform&aacute;ticos efectivamente eran su tarea fundamental en la empresa que su padre hab&iacute;a construido con esfuerzo y dedicaci&oacute;n y que hab&iacute;an convertido a su familia en una de las m&aacute;s ricas del pueblo.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Pedro record&oacute; c&oacute;mo se inici&oacute; en esa actividad. Cuando ten&iacute;a doce a&ntilde;os lo &uacute;nico que le interesaba era jugar con los chicos de su edad, quedando los estudios en un segundo lugar y sus malas calificaciones m&aacute;s de una vez le supusieron un serio castigo.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Sin embargo el d&iacute;a en que su hermano mayor abandon&oacute; el hogar le regal&oacute; una extra&ntilde;a consola de juegos que hab&iacute;a desempolvado de alg&uacute;n lugar de su habitaci&oacute;n. El chisme se conectaba a la televisi&oacute;n pero para jugar se utilizaba una casete como las de m&uacute;sica que emit&iacute;a unos ruidos insoportables antes de poner en marcha el juego.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Su hermano le mostr&oacute; un juego en el que hab&iacute;a que desplazar una nave de izquierda a derecha para evitar que unos meteoritos impactaran contra ella. Cuando Pedro le indic&oacute; que era muy simple en comparaci&oacute;n con los juegos de su videoconsola, su hermano le mir&oacute; con aire desafiante y puls&oacute; un par de teclas hasta que unas l&iacute;neas de n&uacute;meros y letras aparecieron en la tele. Despu&eacute;s modific&oacute; un par de l&iacute;neas y le devolvi&oacute; el control a Pedro inst&aacute;ndole a jugar de nuevo. La velocidad y n&uacute;mero de meteoritos se hab&iacute;a incrementado de tal manera que aquello no hab&iacute;a quien lo controlara.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Pedro consigui&oacute; que su hermano le explicara qu&eacute; hab&iacute;a hecho y &eacute;l mismo empez&oacute; a adentrarse en el lenguaje Basic de ese simple jueguecillo. Desde entonces se apasion&oacute; por el mundo de los ordenadores, los estudi&oacute; y ahora manejaba todos los temas inform&aacute;ticos de la empresa paterna.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">A medida que repasaba sus quehaceres matutinos y se acercaba la hora de incorporarse de la cama, Pedro se sent&iacute;a cada vez m&aacute;s inquieto. Intentaba echar la culpa de su nerviosismo a la amplia y variada programaci&oacute;n del d&iacute;a de su boda, pero internamente sab&iacute;a que el origen de esa inquietud radicaba en su propia relaci&oacute;n con Luc&iacute;a, su futura esposa.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">La hab&iacute;a conocido en la f&aacute;brica donde ambos trabajaban. Un d&iacute;a en el que se acumulaba los problemas en la red de ordenadores de la empresa, baj&oacute; a desayunar a la cafeter&iacute;a m&aacute;s tarde de lo habitual. Era la hora del desayuno de los operarios de la f&aacute;brica y para &eacute;l resultaba desconocido el gent&iacute;o y desfile de batas de colores all&iacute; existente en ese momento.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">En una de las mesas m&aacute;s cercanas a donde &eacute;l hab&iacute;a conseguido sentarse, observ&oacute; a cuatro chicas bastante jovencitas que conversaban animadamente. Ninguna le llam&oacute; inicialmente la atenci&oacute;n hasta que alguna dijo algo que las hizo re&iacute;r. Entonces s&iacute; que le llamo la atenci&oacute;n la sonrisa de una chica morenita de pelo corto, una sonrisa franca y limpia adornada por unos preciosos hoyitos en sus mofletes. Hasta que se termin&oacute; su pulguita de at&uacute;n y su caf&eacute; Pedro estuvo observando, con algo de disimulo para no ser descubierto, a aquella chica cuyo rostro, de momento le hab&iacute;a hechizado.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Su hora de desayuno se retras&oacute; a partir de ese d&iacute;a para poder coincidir con ella. En los d&iacute;as siguientes sigui&oacute; observ&aacute;ndola de soslayo, y se fue prendando no solo de rostro, sino de sus gestos, de su modo de caminar, de su bata de trabajo azulona y hasta de lo que a&uacute;n no conoc&iacute;a de ella pero pod&iacute;a imaginar.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Por supuesto que no coment&oacute; nada a ninguno de sus compa&ntilde;eros de trabajo y amigos m&aacute;s cercanos. Siempre hab&iacute;a sido muy reservado con sus amigos a la hora de entrar en detalle sobre sus sentimientos amorosos. Incluso cuando en las habituales tertulias se hablaba de sexo, por lo general &eacute;l se escond&iacute;a de la conversaci&oacute;n y sus escasas intervenciones sol&iacute;an acabar, incluso sin motivo alguno, con un enrojecimiento general de su rostro que solo su rizada barba y bigote dorados consegu&iacute;a parcialmente ocultar.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Afortunadamente ninguno de sus amigos se aprovechaba de su natural timidez ante todo lo relacionado con el amor y sexo. Cuando alguno de ellos le instaba a echarse novia o a tirarse una canita al aire, &eacute;l les dec&iacute;a que no lo necesitaba y que todo lo har&iacute;a cuando encontrara y se casara con la mujer de su vida. Bien porque realmente cre&iacute;an sus explicaciones, o solo por no incomodarle, ninguno de ellos se met&iacute;a con su evidente mojigater&iacute;a y, como mucho, bromeaban compadeciendo a esa mujer por lo que pudiera pasarle el d&iacute;a que &eacute;l se soltara.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">En realidad Pedro no desechaba el amor y el sexo, ni mucho menos, simplemente ten&iacute;a miedo a no saber encarar correctamente una relaci&oacute;n con una mujer y, especialmente, a recibir una respuesta negativa de &eacute;sta. Recordaba como a los 18 a&ntilde;os, unos chicos de su pandilla le convencieron para ir con ellos a un club de carretera cercano a su pueblo natal. Mientras se dirig&iacute;an all&iacute; su mente comenz&oacute; a cavilar sobre lo que se encontrar&iacute;a al entrar en el tugurio, y sobre lo que deber&iacute;a hacer si, como parec&iacute;a inevitable, se le acercaba alguna de las chicas del club, y eso le puso casi enfermo.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Su in&uacute;til arrepentimiento no iba a sacarle de esa situaci&oacute;n, pero por suerte para &eacute;l, cuando llegaron all&iacute;, uno de los cuatro amigos decidi&oacute; no entrar y Pedro se ofreci&oacute; gustosamente a acompa&ntilde;arle. Los dos se quedaron en el coche, en silencio, esperando el regreso de los otros dos. La espera fue demasiado breve, sobre todo teniendo en cuenta todo el provecho que dec&iacute;an haber sacado al tiempo los dos valientes y presumidos amigos.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Pedro volvi&oacute; a recordar la cafeter&iacute;a de la f&aacute;brica y el d&iacute;a en que, como de costumbre, espiaba a su amor plat&oacute;nico. En un momento dado una de las compa&ntilde;eras de ella se percat&oacute; de la directa atenci&oacute;n que &eacute;l la prestaba, y emocionadamente le susurr&oacute; algo en los o&iacute;dos. Muchos de los trabajadores de la empresa sab&iacute;an que &eacute;l era el hijo del due&ntilde;o y Pedro estaba convencido de que ese era el mensaje que estaba recibiendo la chica de sus sue&ntilde;os. Con una clara mirada de incredulidad ella fij&oacute; su vista en &eacute;l y le envi&oacute; una sonrisa que, adem&aacute;s de ruborizarle, le desarm&oacute; por completo.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Dos d&iacute;as m&aacute;s de escondidas miradas c&oacute;mplices le convencieron de dar el paso que jam&aacute;s hab&iacute;a imaginado ser capaz de afrontar. Aprovechando un momento de despiste de las amigas la invit&oacute; a un caf&eacute; a la salida del trabajo. La contestaci&oacute;n afirmativa de Luc&iacute;a, acompa&ntilde;ada de esa preciosa sonrisa, provoc&oacute; que tambi&eacute;n se enamorara de su voz y, lo m&aacute;s importante, que se revitalizara su deteriorada autoestima en lo que al amor se refer&iacute;a.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">A partir de entonces se sucedieron los encuentros y con el pasar del tiempo lleg&oacute; a alcanzar con ella el grado de confianza suficiente para atreverse a plantearle formalizar su relaci&oacute;n, algo que Luc&iacute;a acept&oacute; encantada y que adem&aacute;s tranquiliz&oacute; a los padres de Pedro que empezaban a inquietarse ante la astenia amorosa de su hijo menor.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Pedro reconoc&iacute;a que su noviazgo se asentaba en una buena compenetraci&oacute;n entre ambos, con conversaciones variadas y buenas dosis de humor. Sin embargo su temor a la posible reacci&oacute;n de ella ante cualquier tipo de manifestaci&oacute;n puramente sexual, incluso la m&aacute;s liviana, alimentaban la existencia de un total desconocimiento mutuo de la actitud de cada uno de ellos en esa parcela.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Pedro pon&iacute;a todo su af&aacute;n en mantener viva la relaci&oacute;n a trav&eacute;s de todo tipo de detalles y manifestaciones de tierno cari&ntilde;o hacia ella, considerando que incluso su &ldquo;castidad&rdquo; contribu&iacute;a a enriquecerla.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Su buen hacer pudo estropearlo aquel d&iacute;a en el que al salir de la fiesta de cumplea&ntilde;os de su compa&ntilde;ero &Aacute;ngel se sent&iacute;a extra&ntilde;amente desinhibido, posiblemente por llevar unas copillas de m&aacute;s. Mientras la acariciaba y besaba tiernamente en la boca, algo en su interior le anim&oacute; a romper los l&iacute;mites y se atrevi&oacute; a meter una de sus manos por el escote del jersey de pico que Luc&iacute;a vest&iacute;a. La sensaci&oacute;n que le produjo sentir la suave piel desnuda de ella no hizo sino acrecentar sus reprimidos deseos y dej&aacute;ndose llevar le acarici&oacute; los pechos primero por encima del sujetador y luego directamente sobre ellos constatando como los puntiagudos pezones se erizaban al contacto de sus dedos.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Embriagado por la excitaci&oacute;n, casi ni se hab&iacute;a percatado de que se besaba con su novia con una pasi&oacute;n hasta entonces desconocida y de que una de sus manos se hab&iacute;a adentrado bajo las ropas en lo m&aacute;s rec&oacute;ndito del cuerpo de ella, cuando not&oacute; como Luc&iacute;a tambi&eacute;n iniciaba su propia exploraci&oacute;n en el torso de &eacute;l, bajo la camisa, para luego apoyar una de sus manos sobre su entrepierna recorriendo con sus dedos toda la longitud alcanzada por su crecido miembro. La intensidad de su placer alcanz&oacute; el punto m&aacute;s &aacute;lgido cuando ella, sorprendentemente, se las ingeni&oacute; para atravesar las barreras de sus pantalones y slip y, apoder&aacute;ndose de su pene, le acarici&oacute; con dos de sus dedos el babeante glande.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Lleno de confusi&oacute;n y contempor&aacute;nea excitaci&oacute;n, Pedro se dio cuenta de que con poco que ella siguiera maniobrando iba a mancharla y ante esa cruel posibilidad abandon&oacute; sus propias caricias en el sexo de ella, le sac&oacute; la atrevida mano de su pene a punto de explotar, entrecruz&aacute;ndole los dedos como cuando caminaban en el parque. Tras darle un dulce beso en los labios arranc&oacute; el coche deseando estar solo cuanto antes para poner en orden sus pensamientos.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Desde ese d&iacute;a su absurdo miedo a un posible rechazo de ella se convirti&oacute; en un temor, no sab&iacute;a si igual de absurdo, a no estar a la altura esperada el d&iacute;a en que inevitablemente tuvieran que adentrarse en los misterios del sexo.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Y ese d&iacute;a acababa de llegar, le anunci&oacute; el despertador sac&aacute;ndole de sus &uacute;ltimas y m&aacute;s preocupantes reflexiones.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">* * * * *<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Pedro, molesto con sus compa&ntilde;eros de trabajo, les hab&iacute;a abroncado delante de todos los invitados. Aunque sab&iacute;a que era un gesto tradicional no le hab&iacute;a gustado la permanente insistencia de aquellos en quitarle la corbata para cortarla en trocitos y subastarla entre los invitados. Finalmente lo hab&iacute;an conseguido, pero, a su entender, demasiado pronto, a&uacute;n faltaban las fotos del baile y &eacute;l no pod&iacute;a aparecer en ellas con chaqueta y la camisa desnuda.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Mientras sub&iacute;a por la escalera culp&oacute; a los nervios, que le acompa&ntilde;aban desde la ma&ntilde;ana, de su f&aacute;cil irascibilidad y decidi&oacute; poner todo su empe&ntilde;o en disfrutar del resto de la fiesta. Agradeciendo la suerte de haber hecho la celebraci&oacute;n en el hogar paterno, se dirigi&oacute; a su dormitorio con objeto de buscar entre sus ya escasas ropas una corbata que le ayudara a salir dignamente del paso.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Al entrar en su cuarto escuch&oacute; unos ruidos en el aseo contiguo. Cuando abri&oacute; la puerta se top&oacute; con la imagen de una mujer agachada sobre el lavabo. Llevaba una falda azul turquesa aterciopelada pero su espalda apenas aparec&iacute;a cubierta por el tirante del sujetador. La blusa turquesa que deb&iacute;a completar el vestuario estaba entre las manos de la mujer que, percat&aacute;ndose de la presencia de &eacute;l, se gir&oacute; y le explic&oacute; que estaba intentando limpiar una inoportuna mancha sufrida durante el brindis por los novios.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Pedro ni lleg&oacute; a escuchar los motivos de aquella intrusi&oacute;n. Al girarse la mujer hab&iacute;a puesto ante sus ojos unos enormes pechos que, aun suficientemente recogidos en el sost&eacute;n blanco, dejaban al descubierto buena parte de sus carnes. Sujeto al marco de la puerta &eacute;l permanec&iacute;a callado, admirando la voluptuosidad de aquellos senos y deseando irracionalmente liberarlos. Como si le leyera el pensamiento ella, d&aacute;ndose cuenta del efecto producido, solt&oacute; la prenda que los encerraba exponiendo todo lo que &eacute;l deseaba ver. Pedro contemplaba, ya al desnudo, esas voluminosas tetas, algo ca&iacute;das por el peso, pero suficientemente firmes, y coronadas por unas no menos grandes aureolas en cuyo centro apenas s&iacute; se consegu&iacute;an distinguir los pezones.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Hipnotizado por la visi&oacute;n, Pedro se encontr&oacute; de repente empujado sobre su cama y con aquella mujer con sus rodillas plantadas a ambos lados de su cintura, moviendo sensualmente sus globos mamarios y acerc&aacute;ndolos a su cara. Sab&iacute;a que deb&iacute;a parar aquello pero no encontraba el modo de sustraerse a la excitaci&oacute;n que aquella mujer le estaba provocando. Perdi&oacute; toda resistencia cuando uno de los pezones cay&oacute; apoyado sobre sus labios y, como un beb&eacute; hambriento, aferr&oacute; su boca a &eacute;l chup&aacute;ndolo y lami&eacute;ndolo mientras sus manos as&iacute;an los dos pechos atray&eacute;ndolos a&uacute;n m&aacute;s, como queriendo evitar que ella pudiera quitarle semejante manjar.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">* * * * *<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Luc&iacute;a segu&iacute;a recibiendo toda clase de cumplidos de los invitados. La boda estaba cubriendo, con nota, todas sus expectativas y se sent&iacute;a la protagonista principal del acontecimiento. Ten&iacute;a tal alegr&iacute;a que, incluso cuando se acordaba del error cometido por Pedro en la ceremonia de la iglesia aturull&aacute;ndose al pronunciar una de las consabidas frases, le daban ganas de re&iacute;r.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">En uno de los pocos momentos en que dej&oacute; de recibir atenciones se le acerc&oacute; el maestro de ceremonia para advertirle que en apenas un cuarto de hora deb&iacute;a empezar el baile. El carrusel de personas a su alrededor le hab&iacute;a hecho olvidarse por completo de Pedro despu&eacute;s de la trifulca de &eacute;ste con los amigos, pero el baile deb&iacute;a empezarlo l&oacute;gicamente con &eacute;l. Tras otear sin &eacute;xito entre las mesas y los invitados pregunt&oacute; a los m&aacute;s allegados si sab&iacute;an de &eacute;l. A la cuarta o quinta tentativa le informaron haberle visto entrar a la casa.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Extra&ntilde;ada de que su meticuloso y previsor reci&eacute;n esposo pudiera cometer el desliz de desatender a los invitados, aun estando molesto por la tonter&iacute;a de la corbata, se adentr&oacute; en la gran casa. Su intuici&oacute;n femenina le llev&oacute; en primer lugar ya directamente al dormitorio de &eacute;l y conforme se acercaba se extra&ntilde;&oacute; por los suspiros y gemidos que se escuchaban al final del pasillo y que proced&iacute;an del cuarto de Pedro.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Su extra&ntilde;eza se torn&oacute; en sorpresa cuando, acechando cuidadosamente por la puerta entreabierta, contempl&oacute; a Irene, la madre de su amiga Estrella, e invitada a la boda como acompa&ntilde;ante de un amigo del padre de Pedro, jadeando de rodillas sobre la cama con el torso desnudo, el oscuro y rizado pelo agit&aacute;ndose al aire y cabalgando sobre el rostro de un hombre al que inicialmente no pudo reconocer por estar su cara escondida bajo la falda turquesa de la mujer.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Una vez analizada la figura emergente de ella, Luc&iacute;a se concentr&oacute; en el hombre sin rostro que, boca arriba, yac&iacute;a sobre la cama con las manos bien aposentadas sobre las nalgas de Irene. Un r&aacute;pido estudio fue suficiente para que se le hiciera un nudo en el est&oacute;mago y tuviera que agarrarse, para no caerse, al pomo de la puerta del dormitorio que indiscretamente hab&iacute;a violado con su mirada. No hab&iacute;a duda, aquel era Pedro, su Pedro, las ropas y las manos le delataban, y le estaba comiendo el co&ntilde;o a esa guarra, a la madre de su mejor amiga.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Tras unos breves instantes en los que, incr&eacute;dula, no pudo apartar la vista del caliente espect&aacute;culo que se le ofrec&iacute;a, su opresi&oacute;n en el est&oacute;mago se acrecent&oacute; a un l&iacute;mite tal que le oblig&oacute; a acudir al ba&ntilde;o del dormitorio del hermano mayor al que lleg&oacute; a duras penas antes de dejar all&iacute; el postre con el que hab&iacute;a finalizado el fest&iacute;n nupcial.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">* * * * *<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Ella hab&iacute;a deslizado su cuerpo al comp&aacute;s de sus rodillas recorriendo su torso de abajo a arriba con el borde de la falda turquesa. Pedro, pesaroso por haber perdido de vista los excitantes pechos que con ansia se com&iacute;a, ten&iacute;a ahora sobre su cara el regazo de ella.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">La mujer se subi&oacute; la falda, mostr&aacute;ndole la ausencia de bragas, y tras sujetarla sobre la cintura dej&oacute; caer suavemente su cuerpo hasta enmara&ntilde;ar el denso y negro vello p&uacute;bico que cubr&iacute;a su sexo con los cortos rizos dorados de la barba y bigote de &eacute;l.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Pedro se encontr&oacute; de golpe con su boca en contacto con los h&uacute;medos y salados labios sexuales de ella. Luego sinti&oacute; la falda caer sobre &eacute;l, y en la casi total oscuridad, apenas matizada de azul, se concentr&oacute; en llenarse del aroma c&aacute;lido, h&uacute;medo y penetrante que el ardiente sexo de la mujer desprend&iacute;a.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Bes&oacute; y lami&oacute; la totalidad de la raja que ella generosamente le ofrec&iacute;a movi&eacute;ndose de arriba a abajo sobre su boca, sintiendo con orgullo como consegu&iacute;a extraerle tempranamente el licor del &eacute;xtasis.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">* * * * *<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Sinti&eacute;ndose algo mejor, Luc&iacute;a intentaba reflexionar sobre la situaci&oacute;n. Movida por la ira, su primera e impulsiva idea fue bajar al jard&iacute;n y hacer p&uacute;blico lo que estaba ocurriendo en el dormitorio contiguo.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Despu&eacute;s su mente se centr&oacute; en Pedro y no pudo evitar contener las l&aacute;grimas ante la traici&oacute;n a la que la estaba sometiendo. Conoc&iacute;a la mojigater&iacute;a de su ya marido y adem&aacute;s estaba segura de que Irene era una absoluta desconocida para &eacute;l. Su impensable comportamiento esa noche deb&iacute;a tener una explicaci&oacute;n aunque jam&aacute;s justificable<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Conforme cavilaba se dio cuenta de que lo que m&aacute;s le dol&iacute;a no era tanto el hecho de que estuviera con esa mujer, sino que en los a&ntilde;os que llevaban de noviazgo jam&aacute;s se hubiera atrevido a aventurarse en el sexo con ella de esa forma.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Su mente volvi&oacute; a revivir la escena de su marido subyugado por el sensual cuerpo de Irene y comprob&oacute; con sorpresa que en el fondo deseaba estar en el lugar de ella, y que pensar en ello incluso le produc&iacute;a ciertas vibraciones m&aacute;s abajo del est&oacute;mago.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Con ese torbellino de pensamientos y sensaciones en su cuerpo, Luc&iacute;a no pudo evitar volver al escenario de la infidelidad y comprobar hasta donde era capaz de llegar su esposo.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">* * * * *<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Pedro estaba a punto de derramarse en el interior de la boca de la mujer que, obtenido su placer, parec&iacute;a querer recompensarle con id&eacute;ntico trato en su erecto miembro viril.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Pese al gozo que estaba recibiendo de la experta lengua de aquella mujer, su mente pugnaba entre seguir adelante o acabar con aquello y reservar ese m&aacute;gico momento del orgasmo para Luc&iacute;a. Por suerte para &eacute;l, ella abandon&oacute; su presa y con una h&aacute;bil maniobra en la base de su pene impidi&oacute; lo que ya le parec&iacute;a, por desgracia, inevitable. Despu&eacute;s se incorpor&oacute; y le ofreci&oacute; un nuevo y m&aacute;s excitante habit&aacute;culo para su atribulada verga.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">* * * * *<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Luc&iacute;a contemplaba, ya presa de su propia excitaci&oacute;n, los &uacute;ltimos momentos de aquella impensable c&oacute;pula. Irene se mov&iacute;a con frenes&iacute; sobre la polla de Pedro en cuyo rostro Luc&iacute;a pod&iacute;a, o mejor a&uacute;n quer&iacute;a, percibir un conflicto de sentimientos a caballo entre la culpabilidad y el absoluto disfrute sexual.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">La madre de su amiga Estrella dej&oacute; de moverse justo en el momento de dar rienda suelta al mayor de sus placeres con un ronco y glorioso grito. R&aacute;pidamente se ajust&oacute; de nuevo las ropas y sali&oacute; de all&iacute;, apenas un instante despu&eacute;s de que Luc&iacute;a hubiera abandonado su mirador, y dejando a Pedro tumbado sobre la cama y de nuevo al borde de culminar su propio placer.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">* * * * *<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Pedro se levant&oacute; con el fuerte temblor de piernas provocado por la alucinante situaci&oacute;n que acababa de vivir. Como en un mal&eacute;volo carrusel sus miedos hab&iacute;an cambiado de nuevo de direcci&oacute;n. Ya no tem&iacute;a fallarle sexualmente a su esposa, hab&iacute;a colmado por dos veces a su improvisada profesora de sexo resistiendo estoicamente sin venirse &eacute;l. Ahora le espantaba la reacci&oacute;n de Luc&iacute;a cuando le contara, y pensaba hacerlo, lo que acababa de sucederle. Era consciente de que pod&iacute;a perderla, pero tambi&eacute;n sab&iacute;a que no pod&iacute;a iniciar su matrimonio ocult&aacute;ndoselo.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Se llev&oacute; un gran susto cuando al salir se encontr&oacute; a su esposa de pie sobre el &uacute;ltimo pelda&ntilde;o de la escalera que daba acceso a los dormitorios y escrut&aacute;ndole con la mirada.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Luc&iacute;a se percat&oacute; de la obvia turbaci&oacute;n de su marido. Sin poderla mirar a los ojos, &eacute;l se le acerc&oacute; y con un hilo de voz le dijo que ten&iacute;an que hablar. Ella, con una p&iacute;cara sonrisa le contest&oacute; que por supuesto, que lo har&iacute;an m&aacute;s tarde.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Mientras bajaban por la escalera de nuevo al jard&iacute;n, Luc&iacute;a se repet&iacute;a a s&iacute; misma &ldquo;Por supuesto que hablaremos, mi amor, pero antes tenemos que hacer much&iacute;simas cosas esta noche&rdquo;.<\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 19<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>6 Luc&iacute;a abri&oacute; perezosamente los ojos y mir&oacute; el reloj el&eacute;ctrico sobre su mesita de noche. Con dificultades por la somnolencia en la que a&uacute;n estaba sumida comprob&oacute; que ya hab&iacute;an pasado quince minutos desde que sonara el despertador. 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