{"id":16966,"date":"2018-02-11T23:00:00","date_gmt":"2018-02-11T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-02-11T23:00:00","modified_gmt":"2018-02-11T23:00:00","slug":"16966-mi-adolescencia-capitulo-46","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/16966-mi-adolescencia-capitulo-46\/","title":{"rendered":"Mi adolescencia (Cap\u00edtulo 46)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"16966\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:48px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">P<\/span><\/span><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">or lo que al final dije un anodino: &ldquo;Bueno, vale&rdquo;. &Eacute;l sonri&oacute;. No dijo m&aacute;s. Solo me abraz&oacute; y me empez&oacute; a besar. Pero yo no saboreaba sus besos pues mi mente se puso a pensar en los riesgos que conllevaba todo ello. Cierto que todos los riesgos eran para &eacute;l pero hab&iacute;a una cosa que me daba m&aacute;s miedo de todo esto. Y es que Pilar le pillase robando su camisa y pantal&oacute;n y eso la llevase a pensar, con toda l&oacute;gica, que I&ntilde;igo la segu&iacute;a deseando, la segu&iacute;a queriendo y que quer&iacute;a volver con ella. Es decir, que hab&iacute;a un riesgo alt&iacute;simo de que la fantas&iacute;a acabase fastidiando el buen rollo fetichista que hab&iacute;a entre I&ntilde;igo y yo. Y eso me asust&oacute;. Me asust&oacute; mucho. Por lo que bruscamente me separ&eacute; de &eacute;l y le dije: &ldquo;Bueno, vale, hazlo pero hazlo con mucho cuidado y tacto, no te vaya a pillar, es important&iacute;simo que no te pille&rdquo;. &Eacute;l me sonri&oacute; y con una tranquilidad pasmosa me dijo: &ldquo;Descuida. Yo soy el primero que quiero que ni se d&eacute; cuenta. Ser&eacute; s&uacute;per h&aacute;bil y discreto. No se dar&aacute; cuenta. Te lo juro. Lo har&eacute; ma&ntilde;ana mismo&rdquo;. Al escuchar ese &ldquo;ma&ntilde;ana mismo&rdquo; me acojon&eacute; un poco. No esperaba que fuese todo tan pronto. No estaba preparada. Pero antes de que pudiera decir nada de mis inseguridades ya estaba I&ntilde;igo d&aacute;ndome un beso de despedida mientras sal&iacute;a por la puerta. Las siguientes 24 horas hasta que tuviese esa ropa en mis manos iban a producirme much&iacute;sima ansiedad.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Como me conozco muy bien a m&iacute; misma, sab&iacute;a que lo que deb&iacute;a a lo largo de ese d&iacute;a distraer mi mente con todo lo que fuese posible para no pensar en ello. Por lo que tras salir de clase qued&eacute; con las amigas para tomar un caf&eacute;, ir a casa de Sara a escuchar m&uacute;sica, a enredar por Internet y a lo que fuese hasta que la llamada al m&oacute;vil de I&ntilde;igo me sobresalt&oacute;. Mi plan hab&iacute;a funcionado, porque me hab&iacute;a distra&iacute;do tanto que no pens&eacute; nada en ello a lo largo de todo el d&iacute;a y hasta se me olvid&oacute; que I&ntilde;igo me ten&iacute;a que llamar. Como era de espera su llamada fue clara y concisa pues solo me dijo: &ldquo;Ya lo tengo. &iquest;Quedamos ahora en tu casa?&rdquo;. Yo titubee. Incluso creo que hasta me sonroj&eacute; al escuchar eso, hasta Sara creo que se dio cuenta de mi sofoco. Al final le contest&eacute;: &ldquo;S&iacute;, ahora voy para all&aacute;. En unos 15 minutos estoy en mi portal&rdquo;. Por lo que algo azarada sal&iacute; hac&iacute;a mi casa y cuando me fui acercando le vi en mi portal con una bolsa de deporte al hombro. Era evidente que la ropa estaba dentro de esa bolsa. Todo hab&iacute;a salido bien y no ten&iacute;a motivos para preocuparme. Aunque todav&iacute;a quedaba la segunda parte del plan, es decir, devolverla al d&iacute;a siguiente al armario de Pilar sin que ella la echase en fatal y con la misma discreci&oacute;n y sutileza con la que hab&iacute;a sido cogida. Desde luego todo era muy morboso, pero ay, que nerviosa me pon&iacute;a todo esto.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Subimos juntos en el ascensor y a ambos se nos notaba algo nerviosos. No me atrev&iacute; ni a preguntarle qu&eacute; tal le hab&iacute;a ido en casa de Pilar, si hab&iacute;a habido alg&uacute;n problema, aunque claro, supongo que no hubo ninguno y que todo sali&oacute; perfectamente porque sino no estar&iacute;a &eacute;l ah&iacute;. Era evidente que todo hab&iacute;a ido como la seda y que hab&iacute;a podido guardar la ropa sin problemas en su bolsa de deportes sin que se enterase Pilar. Al llegar a mi cuarto, sin ninguna dilaci&oacute;n ni decir nada, abri&oacute; dicha bolsa de deporte y sac&oacute; la camisa azul a rayas, el pantal&oacute;n blanco, el pa&ntilde;uelo rosa e incluso hasta el cintur&oacute;n marr&oacute;n. Tanto la camisa como el pantal&oacute;n estaban perfectamente planchados y no se hab&iacute;an arrugado nada a pesar de llevarlos dentro de la bolsa. Yo me qued&eacute; quieta sin saber qu&eacute; hacer. Solo reaccion&eacute; cuando I&ntilde;igo me dijo: &ldquo;Venga, qu&iacute;tate esa camiseta que llevas y ponte esta ropa, &iquest;a qu&eacute; esperas?&rdquo;. Me qued&eacute; algo nerviosa y agobiada tras estas palabras. Cierto que I&ntilde;igo y yo hab&iacute;amos hecho ya m&uacute;ltiples de fantas&iacute;as juntos pero esta era especial porque conllevaba el hurto de ropa a una amiga com&uacute;n. Cierto que se la &iacute;bamos a devolver al d&iacute;a siguiente, pero aun as&iacute; me sent&iacute;a que estaba haciendo algo malo e indebido. La conciencia me agobiaba con todo esto y aunque el fetichismo de la fantas&iacute;a era muy jugoso no estaba convencida del todo.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">I&ntilde;igo, viendo que me sent&iacute;a inc&oacute;moda, me bes&oacute; en la frente y dijo para quitar hierro a todo este asunto: &ldquo;Voy a saludar y a charlar un rato con tu madre mientras t&uacute; te vas cambiando&rdquo;. Y sin esperar respuesta sali&oacute; de mi habitaci&oacute;n. Yo, a pesar de esta ya sola, a&uacute;n tarde varios segundos en reaccionar, y no dejaba de mirar la ropa de Pilar sobre mi cama. Al final me convenc&iacute; a m&iacute; misma que era una fantas&iacute;a como otra cualquiera y que no era nada malo lo que est&aacute;bamos haciendo. Por lo que me quit&eacute; la ropa que llevaba y me puse esa camisa azul a rayas con los pantalones blancos. Sal&iacute; de la habitaci&oacute;n. Me encontr&eacute; a I&ntilde;igo hablando distendidamente con mi madre (hay que ver que bien sabe ganarse I&ntilde;igo la confianza de todo el mundo, si mi madre llegase a imaginar la de fantas&iacute;as sexuales y morbosas que hac&iacute;amos juntos). &Eacute;l al verme me dijo ir&oacute;nicamente: &ldquo;Vaya, que guapa te has puesto&rdquo;. Lo dijo con una espontaneidad y naturalidad asombrosa, como si no supiese que iba a salir as&iacute; vestida. Desde luego, cu&aacute;nta iron&iacute;a y sarcasmo hab&iacute;a en esas palabras, y qu&eacute; actor m&aacute;s fabuloso y convincente era. Yo contest&eacute;: &ldquo;Gracias, bueno, &iquest;nos vamos?&rdquo;. &Eacute;l asinti&oacute; con la cabeza y salimos por la puerta. Notaba que me miraba de manera diferente. Mucho m&aacute;s lujuriosa que de costumbre. Estaba claro que esta fantas&iacute;a era especial para &eacute;l.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Antes de montarnos en el coche, sac&oacute; su c&aacute;mara digital y me hizo varias fotos vestida as&iacute;, me dijo: &ldquo;Para el recuerdo. Ver&aacute;s que excitante ser&aacute; recordar el d&iacute;a que te hice estas fotos&rdquo;. Nos montamos en su coche. Por un momento pens&eacute; que nos dirig&iacute;amos a su chalet pero cuando vi que tom&oacute; otra direcci&oacute;n por la carretera le pregunt&eacute;: &ldquo;pero &iquest;a d&oacute;nde vamos?&rdquo;. I&ntilde;igo ni gir&oacute; la cabeza para responderme, solo dijo: &ldquo;tranquila, es una sorpresa&rdquo;. Al cabo de unos 20 minutos llegamos a nuestro destino. Era un pueblo (omitir&eacute; decir aqu&iacute; el nombre del pueblo para que nadie pueda identificarlo). A pesar de ser un pueblo relativamente conocido yo nunca hab&iacute;a estado antes all&iacute;. Le pregunt&eacute;: &ldquo;Pero, &iquest;qu&eacute; hacemos aqu&iacute;?&rdquo;. Esta pregunta ni me la respondi&oacute;. Solo me cogi&oacute; de la mano y me llev&oacute; por una serie de calles. Hasta estar al lado de una ventana con unas rejas grises. Yo segu&iacute;a sin comprender el porqu&eacute; ten&iacute;amos que estar justo en ese pueblo y al lado de esa ventana con rejas. Por fin I&ntilde;igo se dign&oacute; a explicarse: &ldquo;La explicaci&oacute;n es bien sencilla. La foto que tiene Pilar en su habitaci&oacute;n vestida as&iacute; es justo aqu&iacute;. Junto a esta ventana de esta casa. Esa es la raz&oacute;n de hacer la fantas&iacute;a aqu&iacute;&rdquo;. Yo muy extra&ntilde;ada le pregunt&eacute;: &ldquo;&iquest;y c&oacute;mo sabes que es justo esta casa?&rdquo;. A lo que me respondi&oacute;: &ldquo;Pues porque en su d&iacute;a le pregunt&eacute; d&oacute;nde se hab&iacute;a hecho esa foto y me dijo que en casa de su abuela, y &eacute;sta es la casa de su abuela&rdquo;. Saber eso me puso mucho m&aacute;s nerviosa. No es que fuese a aparecer su abuela de repente diciendo: &ldquo;Oye, esa es la ropa de mi nieta&rdquo;, pero aun as&iacute; me agobi&oacute; mucho m&aacute;s saber la verdad y las intenciones de la fantas&iacute;a ideada por I&ntilde;igo.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Fueron unos momentos angustiosos para m&iacute; y me agobi&eacute; cantidad, tanto que estuve a punto de decirle a I&ntilde;igo: &ldquo;Vale, muy bien, ya hemos recreado esa foto, v&aacute;monos ya de aqu&iacute;&rdquo;. Muy serio me respondi&oacute;: &ldquo;No. Hay que hacerlo bien del todo&rdquo;. Yo no comprend&iacute;a ni tampoco quer&iacute;a comprender. &Eacute;l sigui&oacute; hablando: &ldquo;Ag&aacute;rrate con la mano derecha a la reja, tal y como Pilar est&aacute; en esa foto. Y sonr&iacute;e como si posaras para una foto&rdquo;. Yo algo temerosa lo hice. Cierta que era una fantas&iacute;a morbosa pero tambi&eacute;n me pon&iacute;a muy nerviosa y por tanto no la estaba disfrutando. Estaba ya agarrada a la reja gris cuando de repente not&eacute; como I&ntilde;igo se peg&oacute; a m&iacute; por detr&aacute;s. Hasta conseguir restregar su entrepierna contra mi culo. Yo le ve&iacute;a las intenciones. Era evidente y no iba a consent&iacute;rselo. Por lo que dije: &ldquo;No, I&ntilde;igo, no, venga, que por esta calle puede pasar gente, no hagas el tonto, que puede pasar cualquiera y vernos&rdquo;. Ni siquiera me respondi&oacute;, solo al cabo de unos segundos dijo: &ldquo;solo un momento m&aacute;s, d&eacute;jame restregarme un poco m&aacute;s contra este pantal&oacute;n blanco que en tu culito te queda de maravilla&rdquo;. Cuando pens&eacute;, al cabo de unos segundos, que ya hab&iacute;a acabado y que nos &iacute;bamos me demostr&oacute; que no ten&iacute;a ninguna intenci&oacute;n de hacerlo. Pues con brusquedad cogi&oacute; el pa&ntilde;uelo rosa y lo tir&oacute; al suelo y empez&oacute; a besarme el cuello por detr&aacute;s mientras segu&iacute;a restreg&aacute;ndose contra mi culo. Yo volv&iacute; a insistir ya muy agobiada: &ldquo;I&ntilde;igo, joder, que va a venir alguien, que va a pasar alguien&rdquo;. Ni siquiera me oy&oacute;. Solo se dedic&oacute; a disfrutar de estar recreando ese momento.<\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Por lo que al final dije un anodino: &ldquo;Bueno, vale&rdquo;. &Eacute;l sonri&oacute;. No dijo m&aacute;s. Solo me abraz&oacute; y me empez&oacute; a besar. Pero yo no saboreaba sus besos pues mi mente se puso a pensar en los riesgos que conllevaba todo ello. Cierto que todos los riesgos eran para &eacute;l pero hab&iacute;a una cosa [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":780,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":{"0":"post-16966","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-grandes-relatos"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16966","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/780"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16966"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16966\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16966"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16966"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16966"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}