{"id":17090,"date":"2018-02-21T23:40:53","date_gmt":"2018-02-21T23:40:53","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-02-21T23:40:53","modified_gmt":"2018-02-21T23:40:53","slug":"17090-me-vencio-la-victoria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/17090-me-vencio-la-victoria\/","title":{"rendered":"Me venci\u00f3 la victoria"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"17090\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:48px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">N<\/span><\/span><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">unca consider&eacute; vivir ni compartir un acontecimiento como el acaecido en mi vida hace un a&ntilde;o. Siempre qued&oacute; en el &aacute;mbito de lo privado. Pero hoy que se cumple un a&ntilde;o lo recuerdo como algo lejano, como algo que no sucedi&oacute;. O m&aacute;s bien eso pretendo, como algo que no sucedi&oacute; o que me hubiera gustado que no hubiera sucedido. Ya no lo s&eacute;. Pero sucedi&oacute;. Por ello, la palabra exacta es &ldquo;Confesi&oacute;n&rdquo;, por qu&eacute; nadie lo sabe. Las im&aacute;genes y las sensaciones que viv&iacute; en esos 3600 segundos de mi vida aparecen y se evaporan. Est&aacute;n y no est&aacute;n. Me esclavizan y me liberan. Ese es el dilema en que me encuentro.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">Tengo 55 a&ntilde;os, 30 a&ntilde;os de casada, con un marido al que amo y con el que he sido feliz; &eacute;l tiene 62 a&ntilde;os; tengo dos hijos que ya hicieron su vida. Llevo una vida de privilegio, en el sentido de que no soy rica pero no tengo problemas econ&oacute;micos. Administr&oacute; tres sucursales de una franquicia que imparte Pilates, mi esposo est&aacute; al pendiente, aunque en realidad son otros negocios los que ocupan m&aacute;s su tiempo. Adem&aacute;s de administrarlas personalmente, imparto tambi&eacute;n clases de Pilates desde hace m&aacute;s de diez a&ntilde;os, pues tom&eacute; cursos para ser instructora profesional y me sigo actualizando al respecto. Por supuesto que tambi&eacute;n tomo clases, intensamente, lo que aunado a mi gen&eacute;tica, contribuye a que no represente la edad que tengo, sino menos, bueno, es lo que me dicen. Soy blanca, alta, delgada, mido m&aacute;s de uno setenta de estatura. Siete a&ntilde;os fui profesora en la universidad.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">Confieso que soy una mujer conservadora, as&iacute; fui educada, antes de mi marido no conoc&iacute; a ning&uacute;n hombre y ya de casada nunca me interes&oacute; estar con otro hombre que no fuera &eacute;l. Por mis anteriores trabajos y el actual, he tenido la oportunidad de conocer a mucha gente y estar rodeada de hombres, y como llega a suceder, han intentado acercarse y en algunos casos seducirme, pero yo s&eacute; perfectamente esa historia y nunca lo he permitido ni me lo he permitido. Pues para m&iacute;, no tiene ning&uacute;n sentido ni conduce a ning&uacute;n lado. Ni aventuras ni nada. En ese sentido soy muy racional. As&iacute; fue hasta hace un a&ntilde;o.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">Y aqu&iacute; viene mi confesi&oacute;n, de la que dud&eacute; en escribirla as&iacute; como el lenguaje que utilic&eacute; en el momento clim&aacute;tico de esta historia. Me siento deshonesta y culpable, pues en cierta medida mi voluntad intervino para que se presentara lo que contar&eacute;. Sin embargo, eleg&iacute; en libertad y ahora no s&eacute; si me siento culpable o liberada al escribir esta confesi&oacute;n.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">La siguiente es la historia y espero no abusar con m&aacute;s palabras de las necesarias, pero creo que est&aacute;n justificadas para que me entiendan los que me lean. Si tienen comentarios, apelo a su respeto y a su comprensi&oacute;n, a su juicio recto y a no especular sobre lo que no se conoce. Lo m&aacute;s f&aacute;cil es emitir juicios sin saber c&oacute;mo las circunstancias intervienen para caigamos en contradicciones.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">Hace un par de a&ntilde;os lleg&oacute; como instructor a una de las sucursales un joven de 38 a&ntilde;os, con un buen curriculum y muy capacitado como instructor de Pilates, con una atenci&oacute;n muy profesional para los alumnos y alumnas de este tipo de actividad f&iacute;sica. Yo lo contrat&eacute;, pues es mi responsabilidad, y no me equivoqu&eacute;, pues adem&aacute;s de su experiencia, hizo que aumentara el n&uacute;mero de alumnos, y el negocio mejorara todav&iacute;a m&aacute;s. El criterio para seleccionarlo fue estrictamente profesional, como es con los dem&aacute;s: sean hombres o mujeres. El plus que ten&iacute;a es que hab&iacute;a se hab&iacute;a capacitado en EU.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">Mi relaci&oacute;n con los y las instructores es y ha sido de trabajo, profesional, sin extralimitarse absolutamente en nada, pues a final de cuentas es un negocio y es fundamental la atenci&oacute;n y el servicio que se les ofrece a los que asisten a las clases. Sin embargo, con este joven la relaci&oacute;n fue diferente pues la iniciamos por compartir la preocupaci&oacute;n por actualizarnos y mejorar en el conocimiento de cada ejercicio y comprobar los resultados de nuestros clientes. As&iacute; que llegamos a compartir cl&iacute;nicas o diplomados de actualizaci&oacute;n de Pilates, o de nutrici&oacute;n. Discreto, serio y profesional. Ese era su comportamiento en general. Conmigo, respetuoso y cordial. Al igual que con mi marido, que en ocasiones lleg&aacute;bamos a coincidir los tres, pero todo en el orden profesional, como en algunos de estos cursos o seminarios o en la supervisi&oacute;n del negocio.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">Con el tiempo la confianza se instal&oacute; en nuestra relaci&oacute;n y en una ocasi&oacute;n me extendi&oacute; una invitaci&oacute;n a cenar. Yo le pregunt&eacute; si era para conversar aspectos del trabajo o qu&eacute;, y no, &eacute;l me dijo que era personal, que sent&iacute;a empat&iacute;a conmigo, no solo como su jefa sino como mujer, que me quer&iacute;a conocer en otro &aacute;mbito, no en el laboral, sino en otro m&aacute;s relajado, como en un restaurante. Yo me negu&eacute; y le dije que nuestra relaci&oacute;n era de trabajo y nada m&aacute;s. Que me parec&iacute;a una persona agradable y punto. Mi negativa fue contundente. Lo acept&oacute; y me dijo que le apenaba haber provocado una situaci&oacute;n de incomodidad y se disculp&oacute;.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">La relaci&oacute;n continu&oacute; sin contratiempos, cuando coincid&iacute;amos me saludaba cordialmente y yo a &eacute;l, como personas maduras, como si nada hubiera pasado. En ocasiones &eacute;l me daba alguna clase y nunca dej&oacute; de ser respetuoso conmigo. Admito que me gustaba que me diera clase pues me hac&iacute;a trabajar muy bien las diferentes partes de mi cuerpo. Por obvias razones llegaba a tocar partes de mi cuerpo pero sin malas intenciones. Reconozco haber sentido como miraba, eso s&iacute;, discretamente, mi trasero u otra parte de mi cuerpo, los cuales resaltaban por el tipo de leggins que llevaba, ajustados y de colores. De igual manera yo observaba sus clases, como buen profesional que era y punto. Algunas chicas y se&ntilde;oras les gustaba tomar clase con &eacute;l, pues adem&aacute;s de que era muy bueno como instructor, influ&iacute;a su presencia pues ten&iacute;a un cuerpo bien formado, espaldas anchas, hombros redondos, brazos fuertes, cintura reducida, piernas bien proporcionadas, delgado, no voluminoso. Me daba cuenta como lo miraban, ellas en particular, con dejo de coqueter&iacute;a. Yo en realidad no me hab&iacute;a detenido a verlo en detalle, pues ni lo ve&iacute;a seguido y cuando as&iacute; era, me limitaba a la supervisi&oacute;n del negocio.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">Sin embargo, a ra&iacute;z de los comentarios, empec&eacute; a poner atenci&oacute;n en su cuerpo y cuando ten&iacute;a oportunidad lo miraba pero discretamente, de manera que no lo percibiera y s&iacute;, en efecto, en una ocasi&oacute;n que fui a visitar la sucursal donde trabajaba, cercana a mi domicilio, confirm&eacute; lo que se dec&iacute;a, y debo aceptarlo, ten&iacute;a un cuerpazo pues en aquella ocasi&oacute;n tra&iacute;a unos pants pegados de color azul rey y una playera de color blanca ajustada. Las diez camas del Pilates, no s&eacute; si por esa situaci&oacute;n, estaban llenas de mujeres y hab&iacute;a otras tantas esperando la siguiente sesi&oacute;n. Yo termin&eacute; por mirarlo tambi&eacute;n, aunque m&aacute;s detenidamente y pens&eacute; c&oacute;mo no hab&iacute;a puesto tanta atenci&oacute;n en su figura corporal.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">Empec&eacute; a visitar m&aacute;s esta sucursal para coincidir con &eacute;l, adem&aacute;s de quedaba cerca de mi casa, sin saber el porqu&eacute;, o m&aacute;s bien, sab&iacute;a por qu&eacute;, aspecto que ya no me gustaba y que me lo reprochaba constantemente. Sin embargo, me agradaba verlo y bueno, dec&iacute;a entre m&iacute;, &ldquo;no peco por echarme un taco de ojo&rdquo;. Supongo que se dio cuenta que iba m&aacute;s seguido y por qu&eacute;, pues ya no dej&oacute; de usar esa vestimenta (pants y playeras ajustados) y en verdad yo no pod&iacute;a hacerme de la vista gorda con ese cuerpo que se cargaba ese joven, bueno, ya no tan joven, no era f&aacute;cil que pasara inadvertido. Yo hice algo similar: cuando me programaba para ir a esa sucursal, llevaba faldas cortas o leggins de colores llamativos. Pero hubo algo en &eacute;l que hizo que no me prestara ya tanta atenci&oacute;n, tal vez fue una estrategia inducida por &eacute;l ante la negativa a salir a cenar. Me moleste conmigo misma: c&oacute;mo era posible que me estuviera pasando esto, una se&ntilde;ora de 55 a&ntilde;os, aparentemente racional y ya con una vida hecha, lidiando con esa situaci&oacute;n.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">El negocio iba viento en popa y mi esposo propuso que se abrieran dos sucursales en Centroam&eacute;rica. Se hicieron los tr&aacute;mites y todo estaba listo para abrirlas. Sab&iacute;a que parte del crecimiento del negocio se deb&iacute;a al profesionalismo y a la imagen que representaba este joven para el negocio, as&iacute; que mi marido lo propuso para que fuera a hacerse cargo de las dos sucursales; me pidi&oacute; mi opini&oacute;n y ante lo la situaci&oacute;n que estaba viviendo no dud&eacute; en decirle que me parec&iacute;a perfecto. Resultaba excelente tanto para el negocio como para m&iacute;. No me gustaba para nada que mis pensamientos estuvieran donde no deber&iacute;an estar. Esto me dio tranquilidad y certidumbre y sobre todo paz, paz espiritual, paz conmigo misma, con mi familia y sobre todo con mi marido.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">Cuando se le inform&oacute; le pareci&oacute; bien, pues significaba progreso en todos los &oacute;rdenes. Se acercaba la fecha en que ten&iacute;a que irse, sin embargo, me busc&oacute; d&iacute;as antes para darme las gracias y disculparse nuevamente por el atrevimiento que tuvo de invitarme a cenar. Le respond&iacute; que no se preocupara, que hab&iacute;a cosas que simplemente sol&iacute;an suceder y que hac&iacute;amos lecturas diferentes de la realidad y de las personas. Yo sab&iacute;a, aunque negara sus intenciones, por qu&eacute; me hab&iacute;a invitado a cenar y en eso era como todos los hombres. Invitar a una mujer casada a cenar? Para qu&eacute;? Con qu&eacute; intenci&oacute;n? Yo ya me sab&iacute;a esa pel&iacute;cula. Sin embargo, le pregunt&eacute; las razones de su invitaci&oacute;n. Su respuesta fue la misma: quer&iacute;a conocerme en otra situaci&oacute;n. Por qu&eacute;, le pregunt&eacute;, y me dijo que le parec&iacute;a una mujer muy atractiva. Adjetivo que hab&iacute;a escuchado muchas veces y que no me impresionaba. Pero agreg&oacute;: atractiva por madura. Eso fue diferente. La belleza y la sexualidad se identifican siempre con la juventud. Con dicha palabra (madura) agreg&oacute; algo m&aacute;s pues supongo que ve&iacute;a algo m&aacute;s en m&iacute;.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">Finalmente, me pidi&oacute; si nos pod&iacute;amos ver un par de d&iacute;as antes de que se marchara. Para qu&eacute;, fui mi pregunta. Para despedirnos, dijo &eacute;l. Ahora mismo nos podemos despedir, le respond&iacute;. Adem&aacute;s, por cuestiones de trabajo es posible volvernos a ver m&aacute;s adelante. No, insisti&oacute;, despedirnos de otra manera, no as&iacute;. Entonces, en ese momento, pasaron muchas cosas por mi mente, como negarme y punto. De acuerdo, le dije, pero no a cenar ni nada, en una de las sucursales con el pretexto de que me entregues las carpetas de las rutinas. Eso le dir&eacute; a mi marido pues no estoy dispuesta a mentirle. Y agregu&eacute; algo m&aacute;s: no esperes lo que deseas, conozco a los hombres, soy una mujer casada y no me interesa una aventura ni contigo ni con nadie. No s&eacute; a qu&eacute; te refieras, por otro lado, a despedirnos de otra manera, subray&eacute;. Bueno, s&oacute;lo por decir, atin&oacute; a responderme. &Eacute;l acept&oacute; y acordamos vernos el viernes en la noche, despu&eacute;s de finalizada la &uacute;ltima clase, y en la sucursal cercana a mi domicilio, donde &eacute;l ten&iacute;a clase.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">Me acompa&ntilde;&oacute; a mi autom&oacute;vil y en el camino me dijo que si pod&iacute;a proponer algo. &iquest;Qu&eacute;? le pregunte y &eacute;l me dijo: dame la libertad de decirte en esta cita lo que me hubiera gustado decirte cuando te invite a cenar y si los astros se alinean a nuestro favor, que cada quien elija en su libertad. Ok, le respond&iacute;. Algo me estremeci&oacute; y me gust&oacute; al mismo tiempo. Sin embargo, para evitar equ&iacute;vocos, surgi&oacute; la mujer racional y en sentido de aclaraci&oacute;n, le dije: desde ahora te digo y espero lo cumplas, nada de besos, nada de abrazos, nada de sexo oral, nada de coito, nada de desnudarse. Fui todav&iacute;a m&aacute;s expl&iacute;cita: y respecto del tiempo, no m&aacute;s de una hora; yo le dir&eacute; a mi marido que vendr&eacute; contigo a que me hagas la entrega de algunos materiales, es decir, no le mentir&eacute;. Le pedir&eacute; que venga por m&iacute;. Con esto consider&eacute; haber cerrado cualquier posibilidad de otra cosa. &iquest;Est&aacute;s de acuerdo? S&iacute;, cumplir&eacute; tus condiciones, me respondi&oacute;. De inmediato y no s&eacute; por qu&eacute;, le dije, &ldquo;si tu imaginaci&oacute;n da para m&aacute;s, nos despedimos como propones&rdquo;. Me mir&oacute; fijamente y dijo, ok, acepto tu propuesta. Nos vemos el viernes.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">En el camino a mi casa, reconsider&eacute; lo que le hab&iacute;a dicho, en particular sobre la imaginaci&oacute;n. Pasaron por mi mente muchas cosas. Cancelar la cita y adi&oacute;s. Despu&eacute;s ya no quise pensar y esper&eacute; un d&iacute;a m&aacute;s para la cita de despedida, seg&uacute;n &eacute;l. Para m&iacute; fue algo novedoso, nunca me hab&iacute;a citado con un hombre en esos t&eacute;rminos. Me molest&eacute; conmigo misma por pensar en c&oacute;mo ir&iacute;a vestida, qu&eacute; podr&iacute;a proponerme, y yo, qu&eacute; har&iacute;a y c&oacute;mo me sentir&iacute;a.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">Llego el viernes, le dije a mi marido de la cita, que el motivo era para que me entregar&aacute; las carpetas de las diferentes rutinas, en la sucursal cercana al domicilio, que me ir&iacute;a caminando, como diez cuadras y que pasara a recogerme a la nueve de la noche. A pesar de que era una noche c&aacute;lida de primavera, no quise vestirme provocativa: nada de faldas cortas o vestidos ajustados o pantalones ce&ntilde;idos al cuerpo. S&oacute;lo me recog&iacute; el pelo, me puse un vestido largo, casi a los tobillos, de licra, color blanco, poco ajustado, pero con tacones, que dud&eacute; en pon&eacute;rmelos. Casi no me pint&eacute;, no quer&iacute;a que pensara que me hab&iacute;a arreglado para &eacute;l. La ropa interior normal nada de tangas ni nada, pues no me gustan, para m&iacute; son inc&oacute;modas.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">Llegu&eacute; al local, estaba cerrado, lo tuve que abrir. Como &eacute;l hab&iacute;a impartido clase hasta las seis pensaba que lo iba a encontrar. Pero no, no estaba, lleg&oacute; a los cinco minutos, hab&iacute;a ido a comprar una botella de agua, apareci&oacute; reci&eacute;n duchado con el cabello mojado y ol&iacute;a a limpio: lo vi entrar con unos pants ajustados color amarillo y una playera negra ajustada, con tenis, lo que provoc&oacute; que cuando lo salud&eacute; me viera m&aacute;s alta que &eacute;l, pues mis tacones eran como de cinco cent&iacute;metros, con lo cual mi estatura llegaba como a 1.78. Nos dimos un beso en la mejilla y regres&oacute; al fondo del local para traer dos sillas.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">Acomod&oacute; las dos sillas, frente a frente y me invit&oacute; a amablemente a que nos sent&aacute;ramos, inmediatamente me mir&oacute; a los ojos, me tomo de las manos y el di&aacute;logo se inici&oacute;, no sin antes decir: tenemos una hora y debemos aprovechar el tiempo.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">-Eres una mujer demasiado atractiva, por lo menos para m&iacute;, pues tengo debilidad por las mujeres maduras. Desde que te conoc&iacute; as&iacute; me pareciste y hoy en esta noche lo confirmo. Tu marido debe sentirse orgulloso de tener una mujer como t&uacute; a su lado.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">-Por supuesto, le respond&iacute;, ya me lo han dicho muchas veces, no es nuevo. Y as&iacute; continu&oacute;, con m&aacute;s cumplidos, nada novedosos, pero despu&eacute;s, sus palabras empezaron a envolverme por subir de tono.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">-A pesar de todo lo que has provocado y est&aacute;s provocando en m&iacute; en este momento, te reitero que cumplir&eacute; el acuerdo. Despu&eacute;s se levant&oacute; de la silla, supuse para que lo mirara y dijo: Me basta tu presencia y me intriga y seduce al mismo tiempo saber y sentir si una mujer como t&uacute;, pelirroja, con pecas en el rostro, labios carnosos, esbelta, con m&aacute;s de 50 a&ntilde;os y con la menopausia a cuestas, es capaz que desde su interior se despierte un erotismo diferente al que ha vivido.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">Despu&eacute;s, sac&oacute; una tarjeta de su chamarra del pants y me dijo mir&aacute;ndome a los ojos: En relaci&oacute;n a si mi imaginaci&oacute;n da para m&aacute;s -me lo dijo en tono de sentencia- perm&iacute;teme leerte lo siguiente: &ldquo;Mi imaginaci&oacute;n s&iacute; da para m&aacute;s, pues te imagin&eacute; frente de m&iacute;, como ahora, mir&aacute;ndome y haci&eacute;ndome lo que has imaginado hacer pero nunca lo aceptaste para s&iacute;, pues prefer&iacute;as coartar tu imaginaci&oacute;n; en este momento s&eacute; que imaginaste imaginar este momento, y que ahora tu imaginaci&oacute;n es m&aacute;s real de lo que imaginaste. Tus manos no son imaginarias, son tan reales como cada parte de mi cuerpo y depende de ti, s&oacute;lo de ti, que tus manos dejen de imaginar lo que imaginaron y hagan realidad lo que imaginaron&rdquo;. (Debo decir que reescribo fielmente estas palabras porque conservo a&uacute;n la tarjeta).<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">Qued&eacute; absorta, no por las palabras en s&iacute; mismas, sino por lo que promet&iacute;an y suger&iacute;an en ese preciso momento. Sab&iacute;a lo que significaban esas palabras, no hab&iacute;a necesidad de solicitar explicaciones. Mi coraz&oacute;n empez&oacute; a latir con vehemencia. Mis ojos empezaron a contemplar la simetr&iacute;a de su cuerpo, de arriba abajo; me di cuenta que me dej&eacute; vencer cuando dirig&iacute; la mirada hacia el punto intermedio de su cuerpo de donde brotaba aquella armon&iacute;a y de reojo miraba el reloj: el minutero rebasaba el n&uacute;mero 10, es decir, eran m&aacute;s de las ocho. El tiempo, entonces, significaba poco y mucho al mismo tiempo. La tentaci&oacute;n era fuerte, inconmensurable, y no pude resistirme. Me sent&iacute; vencida por el deseo.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">Mis manos empezaron a deslizarse por su cuerpo, iniciando por su pecho, luego sus hombros, sus brazos, lo hac&iacute;a para comprobar si eran reales. Despu&eacute;s su abdomen, que era como una piedra, despu&eacute;s sus muslos, demasiado duros. Despu&eacute;s me puse detr&aacute;s de &eacute;l y deslice mis manos por su espalda, ancha y bien formada, luego toqu&eacute; sus brazos nuevamente pero deteni&eacute;ndome en sus tr&iacute;ceps, despu&eacute;s nuevamente su espalda, hasta la cintura, haciendo un tri&aacute;ngulo inverso y luego sus nalgas, redondas, paradas, duras, bien proporcionadas. &Eacute;l se manten&iacute;a erguido, sin moverse. Estando todav&iacute;a detr&aacute;s de &eacute;l, volv&iacute; a tocar su abdomen, sent&iacute;a cada m&uacute;sculo de su abdomen, a pesar de que los sent&iacute;a encima de su playera. Despu&eacute;s, brevemente baj&eacute; mis manos y roc&eacute; su miembro, cuando lo toqu&eacute; ambos nos estremecimos. Di la vuelta y me puse nuevamente enfrente de &eacute;l, pero me sent&eacute; en la silla, mir&eacute; hacia arriba y me encontr&eacute; con sus ojos. Baj&eacute; la mirada, la cual se dirigi&oacute; a su miembro, miraba c&oacute;mo crec&iacute;a y se marcaba, hacia arriba y de lado izquierdo en su pants. En ese momento, mi coraz&oacute;n lat&iacute;a a mil por hora. Lo estaba viendo crecer, como si fuera a salirse. Empec&eacute; a concentrarme en su miembro, lo tocaba suavemente y lo miraba, acercaba mi mejilla para sentirlo, lo sent&iacute;a caliente y en algunos segundos mi mirada se encontraba con la suya, la cual denotaba cierto orgullo de su parte.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">Miraba el reloj, el minutero se acercaba a la media. Sab&iacute;a que quedaba poco tiempo. Dud&eacute; en seguir acariciando su miembro sobre el pants o sacarlo, no dejaba de mirarlo y tocarlo. Finalmente, mis ojos buscaron nuevamente a los suyos, baj&eacute; un poco sus pants y saqu&eacute; su miembro, el cual surgi&oacute; antes mis ojos: impresionante, nunca le hab&iacute;a visto el pene a un hombre que no fuera a mi marido. Llegaba a mirar en ocasiones la entrepierna de algunos hombres pero me reprim&iacute;a y quitaba la mirada. Ahora ten&iacute;a frente a m&iacute; un pene diferente al de mi marido. No s&eacute; si las proporciones eran mayores o similares, pues mi marido est&aacute; bien dotado, pero s&iacute; &eacute;ste lo vi demasiado erecto, grueso y grande. Lo tom&eacute; con las dos manos y no lo abarcaba todo, me gust&oacute; esa sensaci&oacute;n. Empec&eacute; a realizar movimientos suaves, despu&eacute;s me deten&iacute;a y mis dedos buscaban su glande y se encontraban con la humedad consabida. Mis dedos se deslizaban alrededor de su glande, sent&iacute;a como lat&iacute;a ese pedazo de carne y como crec&iacute;a su excitaci&oacute;n. Pas&oacute; por mi mente llev&aacute;rmelo a la boca y mam&aacute;rsela despacio, pero record&eacute; lo que le hab&iacute;a dicho: nada de sexo oral. Entonces, lo volv&iacute; a agarrar con mis dos manos y empec&eacute; a masturbarlo, como sab&iacute;a hacerlo, con la experiencia adquirida durante treinta a&ntilde;os de casada. Lo hac&iacute;a en ocasiones r&aacute;pido y en otras lento, finalmente mis manos sintieron como ven&iacute;a en camino el fluido desde sus entra&ntilde;as. Fue una explosi&oacute;n, ten&iacute;a tiempo de no ver tanto semen producto de una eyaculaci&oacute;n. (Mi marido, por obvias razones, la edad, ya no eyacula as&iacute;). Pero lo que m&aacute;s me impresion&oacute; fue la fuerza con que sali&oacute;, despidi&eacute;ndolo todo en diferentes momentos y direcciones, y al mismo tiempo que sent&iacute;a sus espasmos, sent&iacute;a como su semen salpicaba mi rostro.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">Me levant&eacute; de la silla, saqu&eacute; algunos pa&ntilde;uelos desechables de mi bolsa y me sequ&eacute; la cara. Despu&eacute;s utilic&eacute; otros para limpiarle su miembro, el cual, si ya no completamente erecto, todav&iacute;a manten&iacute;a un buen tama&ntilde;o. Mir&eacute; el reloj y faltaban poco m&aacute;s de veinte minutos para las nueve. Ambos nos manten&iacute;amos callados. Se subi&oacute; el pants, me tom&oacute; de la mano y me llev&oacute; a una de las camas de los Pilates. Se puso detr&aacute;s de m&iacute;, me tomo de los hombros, me los acarici&oacute;, despu&eacute;s bajo sus manos a mi cintura y me susurr&oacute; que subiera mis rodillas a la cama y pusiera las manos adelante, es decir, me puso en cuatro, como se dice. Sus manos empezaron a acariciar mi cintura, luego mis caderas y mis nalgas, pero sobre el vestido. Despu&eacute;s sent&iacute; como una ligera brisa en mis piernas y mi culo, pues me hab&iacute;a levantado el vestido. Detr&aacute;s de m&iacute;, sent&iacute; sus manos como empezaron a tocarme las pantorrillas, despu&eacute;s mis muslos interiores, y finalmente mis nalgas, no completamente pues las pantaletas que tra&iacute;a lo imped&iacute;a. Pretendi&oacute; quit&aacute;rmelas pero me negu&eacute;, as&iacute; que s&oacute;lo las hizo a un lado y empez&oacute; acariciarme alrededor de mi vagina, para despu&eacute;s meter sus dedos en mi co&ntilde;o y buscar mi cl&iacute;toris. Debo decir que no me sent&iacute;a muy c&oacute;moda, pero lo dej&eacute; seguir como sus dedos hurgaban en mis entra&ntilde;as. Me llam&oacute; la atenci&oacute;n no estar reseca pues a mi edad suele suceder. Me gust&oacute; que lo hiciera delicadamente, y aunque lo estaba disfrutando no sent&iacute;a que fuera a llegar al esperado orgasmo. Despu&eacute;s ya no sent&iacute; nada y le pregunt&eacute; qu&eacute; pasaba, me dijo que me estaba contemplando de esa manera y disfrutaba ver ese culo blanco y grande que tantos veces imagino v&eacute;rmelo. Voltee lo que pude para poder verlo, mir&eacute; su entrepierna y not&eacute; que ya la ten&iacute;a erecta nuevamente: supuse que se hab&iacute;a excitado al contemplarme en esa posici&oacute;n. Le dije que se acercara, se acerc&oacute; y sent&iacute; su miembro en medio de mi culo, me gust&oacute; sentirlo, grande y duro. Mir&eacute; nuevamente el reloj: faltaban menos de diez minutos para la hora.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">Le dije que la hora se acercaba. Se retir&oacute; y mis nalgas volvieron a sentir las caricias de sus manos, y luego sus dedos volvieron a hurgarme en el co&ntilde;o, empec&eacute; a excitarme por la forma en que me acariciaba. Sent&iacute;a como aumentaba mi placer, y como no pod&iacute;a m&aacute;s, record&eacute; su pene y me sent&iacute; vencida: le dije que me la metiera, hizo a un lado mis calzones y empez&oacute; a penetrarme, de manera suave y delicada, poco a poco, tomando con sus manos mis caderas, la sensaci&oacute;n era incre&iacute;ble, tal vez la posici&oacute;n ayudaba, era un placer indescriptible como iba entrando su miembro en m&iacute; co&ntilde;o, sent&iacute;a su abdomen duro en mis nalgas, sent&iacute;a que me traspasaba. Me gust&oacute; que no me embistiera rudamente, lo hac&iacute;a despacio, y a pesar de no ser mi posici&oacute;n preferida, lo estaba disfrutando En ese momento, son&oacute; un mensaje en mi tel&eacute;fono, vi r&aacute;pidamente el reloj y vi que ya casi eran las las nueve, el tel&eacute;fono lo hab&iacute;a puesto a un lado de la cama, as&iacute; que tom&eacute; el tel&eacute;fono y le&iacute; el mensaje, era mi marido, para decirme que en quince minutos estaba por m&iacute; pues estaba retrasado: hab&iacute;a ido a comprar unos vinos y estaba esperando a que le trajeran del almac&eacute;n los que hab&iacute;a pedido. Le&iacute; el mensaje y le respond&iacute; que no hab&iacute;a problema. Yo quer&iacute;a seguir pues ya me estaba excitando.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">Tenemos diez minutos, mantente quieto, le dije. Ya no quer&iacute;a que me siguiera embistiendo, me dol&iacute;a un poco, as&iacute; que empec&eacute; a mover mi culo de diferentes formas, de atr&aacute;s hacia adelante, pero despu&eacute;s empec&eacute; a moverme en forma circular, sintiendo como palpitaba su miembro y como se agrandaba, iba en el camino correcto: me concentr&eacute; en que los movimientos fueran m&aacute;s circulares, pero no teniendo todos su miembro dentro de m&iacute; sino la puntita. Fue un instante explosivo. Al mismo tiempo. Sent&iacute; como todos sus fluidos ba&ntilde;aban mis entra&ntilde;as. Quedamos uno segundos as&iacute;, recuper&aacute;ndonos. S&oacute;lo pens&eacute; que pocas veces hab&iacute;a tenido un orgasmo con mi marido en esa posici&oacute;n.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">A los pocos minutos son&oacute; el claxon de un auto. Supuse que era mi marido. Me par&eacute; y me baj&eacute; el vestido. Le di un paquete de pa&ntilde;uelos higi&eacute;nicos para que se limpiara, le di un beso en la mejilla, tom&eacute; las carpetas y sal&iacute; del local. Mi marido estaba dentro del auto, me sub&iacute;, nos dimos un beso en la mejilla y me pregunt&oacute; si todo hab&iacute;a estado bien, le dije que s&iacute;. Arranc&oacute; el auto y despu&eacute;s bajo a la velocidad y me dijo que le hubiera gustado despedirse nuevamente del instructor, pero despu&eacute;s aceler&oacute; y se respondi&oacute;, bueno, ya ir&eacute; a verlo pr&oacute;ximamente. O podr&iacute;amos ir juntos. Despu&eacute;s hizo una pausa y dijo: aunque en ocasiones tal vez tendr&aacute;s que ir sola, pues est&aacute;s m&aacute;s involucrada en este negocio del Pilates que yo. No crees? Me pregunt&oacute;.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">Me qued&eacute; callada, no le respond&iacute;, luego le dije, tal vez, ya veremos. En ese momento sent&iacute; como iba saliendo poco a poco el semen de mi vagina. Me sent&iacute; desleal, pero tambi&eacute;n liberada. Vencida pero victoriosa.<\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Nunca consider&eacute; vivir ni compartir un acontecimiento como el acaecido en mi vida hace un a&ntilde;o. Siempre qued&oacute; en el &aacute;mbito de lo privado. Pero hoy que se cumple un a&ntilde;o lo recuerdo como algo lejano, como algo que no sucedi&oacute;. 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