{"id":17454,"date":"2018-03-24T00:07:16","date_gmt":"2018-03-24T00:07:16","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-03-24T00:07:16","modified_gmt":"2018-03-24T00:07:16","slug":"17454-simplementeacepte-un-regalo-de-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/17454-simplementeacepte-un-regalo-de-la-vida\/","title":{"rendered":"Simplemente acept\u00e9 un regalo de la vida"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"17454\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:48px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">A<\/span><\/span><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">dem&aacute;s de confesar este reciente evento de mi vida, tambi&eacute;n debo decir que me resulta dif&iacute;cil escribir pues me cuesta trabajo entrar en detalles y siempre hay una parte de m&iacute; que se inhibe, a pesar de escribir desde el anonimato. Tengo 52 a&ntilde;os, 21 de casada, mi marido tiene 57 y tengo tres hijos, quienes ya no viven en la casa. Soy arquitecto de profesi&oacute;n, trabajo en una empresa de la construcci&oacute;n. El a&ntilde;o pasado asist&iacute; a un congreso\/seminario sobre los nuevos materiales de la construcci&oacute;n. Omito el lugar, s&oacute;lo dir&eacute; que fue en un hotel resort en el Caribe. Pocas veces hab&iacute;a salido de viaje por cuestiones de trabajo. En este caso fue porque un ingeniero de la constructora no pudo asistir y yo ocup&eacute; su lugar, pues ya estaba reservado el lugar con anticipaci&oacute;n.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">Fueron tres noches y cuatro d&iacute;as. Fue una reuni&oacute;n de car&aacute;cter internacional y bueno, conoc&iacute; a un hombre de 43 a&ntilde;os, atractivo, con el cual hice click casi de inicio. Me sorprend&iacute; ante mi misma con esta reacci&oacute;n. Nunca me hab&iacute;a sucedido, pues a pesar de sus altas y bajas he tenido una relaci&oacute;n llevadera con mi marido. (Una vida sin problemas econ&oacute;micos y en el terreno sexual satisfecha). Pero algo me sucedi&oacute;&hellip; pues adem&aacute;s del atractivo f&iacute;sico de este hombre me agrado c&oacute;mo se me insinu&oacute;. Estoy en plena menopausia, con sofocos, con poco deseo sexual, reseca&hellip; ciertamente con mal genio en algunos momentos. Estando en ese lugar, es decir, con calor y humedad, se me agudizaron los sofocos desde que llegu&eacute; al aeropuerto y todav&iacute;a en el hotel, a pesar del aire acondicionado. Despu&eacute;s de conocer a este hombre y charlar en los recesos de las sesiones, me dijo que lo recomendable para los sofocos era el sexo. As&iacute; de expl&iacute;cito fue su comentario. No me molest&oacute;, pues ten&iacute;a algo de raz&oacute;n. Le dije, porque era la verdad, que ya no ten&iacute;a intimidad tan frecuente con mi marido por obvias razones, la edad, la falta de deseo, etc. A lo que me respondi&oacute; con una sonrisa que me cautivo, entre picara y seductora, dici&eacute;ndome que todav&iacute;a era una mujer atractiva y que no desperdiciara los momentos que nos regalaba la vida. Yo iba vestida con un vestido suelto, de la cintura para abajo, arriba un poco ajustado, pero un poco corto, arriba de la rodilla, lo que hac&iacute;a que lucieran mis piernas y se visualizaran mis caderas. A pesar de mis m&aacute;s de 50 a&ntilde;os me conservo bien, y como soy del norte del pa&iacute;s, soy caderona y piernona, pero con poco busto. Conservadora y liberal seg&uacute;n las circunstancias.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">Me sent&iacute; muy bien con lo que me dijo y no s&eacute;, pero me empez&oacute; a gustar su compa&ntilde;&iacute;a. F&iacute;sicamente muy atractivo, alto, de espaldas anchas, hombros redondos, brazos fuertes y siempre dispuesto a escuchar, sin hablar mucho de &eacute;l. Tal vez eso fue el motivo que me gust&oacute; de su personalidad. Lleg&oacute; la cena, y la compartimos juntos. Despu&eacute;s fuimos al bar, cerca de la playa. Todo muy bien. Habl&aacute;bamos de nosotros, s&oacute;lo de nosotros. Finalmente, ya de regreso a nuestros cuartos, me dijo si no quer&iacute;a pasar al suyo. Confieso que dud&eacute;, pens&eacute; en mi marido, en mis hijos, en mi matrimonio, pero tambi&eacute;n me emocion&oacute; lo desconocido, lo diferente.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">No quiero entrar m&aacute;s en detalles, me ruborizo solo pensar en escribirlos, s&oacute;lo dir&eacute; que pas&eacute; las tres noches con este hombre, quien me llen&oacute; de gozo y placer. Me sent&iacute; revivir, y si al principio dud&eacute; y me cost&oacute; trabajo, desconoci&eacute;ndome a m&iacute; misma, despu&eacute;s acept&eacute; esa oportunidad que se me estaba dando y simplemente disfrut&eacute;, sin pensar en nada ni en nadie, s&oacute;lo en m&iacute;. A estas alturas de mi vida, porque no pensar en m&iacute;, reflexion&eacute; al respecto.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">Finalmente, debo decir que tuvo raz&oacute;n aquel hombre, mis sofocos se redujeron y mi vagina ya no estuvo tan reseca. Fueron tres noches incre&iacute;bles en que, y me da pena decirlo, me dio unas tremendas folladas (o cojidas como decimos en mi pa&iacute;s), como no me las daba mi marido desde hac&iacute;a mucho tiempo. Y esto es perfectamente entendible. Este hombre ten&iacute;a por lo menos diez a&ntilde;os menos que mi marido, por lo que no s&eacute; si tom&oacute; algo, pero en cada noche me habr&aacute; follado tres o cuatro veces. Adem&aacute;s de que duraba lo suficiente, creo que esto fue la clave, pues mi marido, como toma un medicamento para la pr&oacute;stata, tiene algo que se llama eyaculaci&oacute;n retr&oacute;grada y eyacula demasiado r&aacute;pido, sin mucho placer por lo que me deja insatisfecha y si logro tener un orgasmo es de otra forma, con sus dedos o con sexo oral. Y con este hombre tuve varios orgasmos con su miembro dentro de m&iacute;, lo que ya ten&iacute;a tiempo que no experimentaba, casi se me hab&iacute;a olvidado&hellip;Pero tambi&eacute;n yo disfrut&eacute; mucho a este hombre, no s&oacute;lo &eacute;l de m&iacute;; pues ten&iacute;a un cuerpo bien formado y con sus m&uacute;sculos marcados todav&iacute;a, con la piel bronceada y me da pena decirlo, pero con un miembro espectacular, el cual lo disfrut&eacute; de muchas formas, acarici&aacute;ndolo, llev&aacute;ndomelo a la boca o sinti&eacute;ndolo en mis nalgas cuando me abrazaba por detr&aacute;s. Sent&iacute; que estaba a mi medida, pues como dije antes, soy caderona, todav&iacute;a acinturada y este hombre me penetraba sin prisa y llen&aacute;ndome al mismo tiempo.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">Nos despedimos, sin ning&uacute;n acuerdo ni compromiso ni nada, era lo mejor, a la vida s&oacute;lo hay que pedirle momentos, esa fue a la conclusi&oacute;n a la que llegu&eacute;. Mi marido fue por m&iacute; al aeropuerto, lo vi con gusto, y debo confesarlo, no me sent&iacute; culpable, se me dio la oportunidad de gozar y lo hice. No entro m&aacute;s en detalles, me cuesta trabajo expresarme, pero siento que tuvo beneficios este affair, pues ahora ha mejorado un poco el sexo con mi marido, se despert&oacute; mi imaginaci&oacute;n y reaviv&oacute; mi sexualidad. S&oacute;lo me resta decir que a pesar de los 50 a&ntilde;os, las mujeres seguimos con el deseo sexual, pero falta que se presente una situaci&oacute;n espec&iacute;fica para responder, de eso estoy convencida, sin embargo, la rutina y dem&aacute;s contribuye a dejar de lado esos deseo ocultos y bueno, yo tuve la oportunidad de que se presentar&aacute;n, no todas lo tienen.<\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Adem&aacute;s de confesar este reciente evento de mi vida, tambi&eacute;n debo decir que me resulta dif&iacute;cil escribir pues me cuesta trabajo entrar en detalles y siempre hay una parte de m&iacute; que se inhibe, a pesar de escribir desde el anonimato. 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