{"id":17470,"date":"2018-03-24T23:00:00","date_gmt":"2018-03-24T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-03-24T23:00:00","modified_gmt":"2018-03-24T23:00:00","slug":"3188-nada-como-el-correo-que-se-espera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/3188-nada-como-el-correo-que-se-espera\/","title":{"rendered":"Un hombre encandilado por la belleza de una joven"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"17470\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:48px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">D<\/span><\/span><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">esde siempre me hab&iacute;a sentido atra&iacute;do por la hija mayor de mis vecinos del tercero derecha. Cuando aconteci&oacute; lo que a continuaci&oacute;n les voy a relatar, ella contaba con 18 a&ntilde;os, y hac&iacute;a tiempo que ya ven&iacute;a anunciando que iba a ser una de las indiscutidas bellezas de la ciudad. Esbelta, con uno setenta y cinco largos de altura, tipito de modelo, pero no de las de pasarela, sino de las de anuncio de lencer&iacute;a. Mejor les dejo los detalles de su cuerpo a la imaginaci&oacute;n, porque estar&aacute;n ya hartos de descripciones de turgentes senos juveniles y traseros redonditos. Por cierto, su nombre es M&oacute;nica.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">La he conocido de toda la vida, ya que sus padres se trasladaron a la vivienda que ahora ocupan cuando ella contaba con cinco a&ntilde;os. Una familia humilde pero trabajadora y honrada a carta cabal, su madre es modistilla en un taller de confecci&oacute;n, y carpintero el oficio de su padre. Esto no quiere decir nada en especial, aparte de que el dinero no sobraba en su domicilio. No soy de las personas que juzguen la val&iacute;a de una persona por su profesi&oacute;n o el grosor de los ahorros en el banco. Hago esta anotaci&oacute;n ya que es fundamental para entender lo que ocurri&oacute;.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Yo he sido trabajador en un Astillero hasta que un desgraciado accidente relacionado con una gr&uacute;a, una carga mal estibada y un operario con un par de vinos de m&aacute;s en el cuerpo hizo que, tras un par de meses en el hospital, acabase con una cojera de por vida y la incapacidad laboral permanente. As&iacute; fui testigo de c&oacute;mo mi vecinita se iba desarrollando, y ten&iacute;a una amistad bastante estrecha con la familia. A pesar de llevarle 35 a&ntilde;os a la criatura, no la apreciaba como se aprecia a una sobrinita, cr&eacute;anme. Nunca jam&aacute;s hab&iacute;a hecho nada de lo que avergonzarme, ni espiarla, hacer el mas m&iacute;nimo comentario sobre ella, y ni mucho menos rozarla. Nunca he sido de esos que molestan a las criaturas. Pero el coraz&oacute;n del ser humano es como es, y si M&oacute;nica excitaba mis bajas pasiones, eso era algo que requer&iacute;a una disciplina mental para dejar de pensar en ello que yo no ten&iacute;a. Asist&iacute; a su Primera Comuni&oacute;n, la vi pasear con su primer novio, la vi crecer en definitiva.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Un mes de octubre, ocurrieron un par de cosas que hicieron que una simple atracci&oacute;n por una bella joven diese paso a algo m&aacute;s. No soy un jugador habitual, pero en una quiniela me toc&oacute; un dinerito. No demasiado, estamos hablando de lo que ahora ser&iacute;an unos 3000 euros. No como para cambiar mi vida&#8230; pero si como para alguna alegr&iacute;a. Y una noche escuch&eacute; como M&oacute;nica discut&iacute;a a grito pelado con sus padres. A veces los adolescentes pueden ser muy ciegos y ego&iacute;stas, influenciados por la sociedad consumista en la que estamos inmersos. Sus padres trabajaban mucho para que no les faltase educaci&oacute;n, todo lo necesario para una vida c&oacute;moda, y m&aacute;s de un capricho como ropas de marca o videojuegos. Pero M&oacute;nica ten&iacute;a dos hermanos, y nunca ha sido barato criar a tres hijos. As&iacute; que les chillaba que su paga era miserable, que no ten&iacute;a dinero para salir con sus amigas sin sentirse una vagabunda, que eran unos ro&ntilde;osos&#8230; Al final su madre se ech&oacute; a llorar, y M&oacute;nica se gan&oacute; un (bien merecido) bofet&oacute;n. As&iacute; acab&oacute; el tema, pero entend&iacute; la situaci&oacute;n de esa chica. A su edad se encontraba excluida, no pod&iacute;a llevar todos los objetos de consumo que la integrar&iacute;an en la &quot;normalidad&quot;, y se sent&iacute;a como fuera de su grupo. Eso puede ser muy duro, y si no preg&uacute;ntenselo a j&oacute;venes de esa edad. Por cierto, no es que yo fuese un chismoso, es que vivo justo encima de ella, y la discusi&oacute;n se mantuvo en un tono de voz muy elevado.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Esos dos elementos, al combinarse, crearon un coctel de lujuria que me sedujo. Yo ten&iacute;a un dinerito del que nadie sab&iacute;a, M&oacute;nica estaba rabiando por un extra dinerario, y no me quedaban demasiados a&ntilde;os de vigor sexual. Tuve remordimientos, que fueron acallados por las erecciones que experimentaba pensando en poder acceder a los secretos del cuerpo de mi vecinita. Pronto mi mente se llen&oacute; de planes sobre c&oacute;mo hacerle una propuesta que no rechazase, como evitar que otros pudiesen enterarse de si algo ocurr&iacute;a&#8230; No me cost&oacute; demasiado llegar a una conclusi&oacute;n. Conoc&iacute;a los h&aacute;bitos de esa familia a la perfecci&oacute;n. Sus padres trabajaban hasta tarde. Sus hermanos los martes ten&iacute;an entrenamiento de futbol. As&iacute; que esa tarde, y solo esa, M&oacute;nica llegaba a casa sola, y as&iacute; permanec&iacute;a durante unos noventa minutos. No pod&iacute;a llevar a su novio a casa, que lo ten&iacute;a como es obvio siendo tal belleza, ya que su previsora madre ten&iacute;a dicho a una vecina que vigilase no entrase en casa con el chico en esa tarde en que estaba sola, ya se sab&iacute;a como eran los j&oacute;venes. Su santa madre debi&oacute; tener en cuenta como &eacute;ramos los maduritos. M&oacute;nica entraba en el portal, revisaba si hab&iacute;a correo, y entraba en la casa. Esa era mi v&iacute;a de acceso a ella.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Un martes por la tarde, cuando no hab&iacute;a ning&uacute;n miembro de la familia en el domicilio, met&iacute; con todo disimulo sin que me viese nadie un sobre en su buz&oacute;n de correos, un sobre blanco y sin se&ntilde;as identificativas. En &eacute;l estaba escrito a m&aacute;quina un simple &quot;para ti&quot;. Y dentro, un billete con el equivalente actual a unos 50 euros. No es mucho, pensar&aacute;n, pero para M&oacute;nica eso equival&iacute;a a una cantidad no desde&ntilde;able. Cuando ella entr&oacute; en su casa, baj&eacute; al cabo de un rato, y comprob&eacute; que hab&iacute;a recogido el sobre. Repet&iacute; la operaci&oacute;n el martes siguiente. Una semana m&aacute;s tarde el sobre conten&iacute;a el equivalente a 100 euros. Entonces los j&oacute;venes no manejaban las mismas cantidades que hoy en d&iacute;a. Eso ya eran palabras mayoras. Lo mismo el martes siguiente. Ya eran cuatro sobres en cuatro martes distintos, y seguro que ya se hab&iacute;a acostumbrado a disponer de algo m&aacute;s de dinerito. Calcul&eacute; que la curiosidad y la codicia deb&iacute;an estar en el punto adecuado. El siguiente sobre conten&iacute;a el mensaje que pod&iacute;a llevarme al hospital, o al cielo. No hab&iacute;a dinero, y solo dec&iacute;a lo siguiente: &quot;Si quieres 200 euros, ac&eacute;rcate al parque de (censurado), cerca de la estatua verde. Tranquila, solo quiero decirte algo en un lugar p&uacute;blico lleno de gente&quot;.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Era lo m&aacute;s seguro que se me hab&iacute;a ocurrido. El mensaje no me incriminaba, y si no estaba all&iacute; en media hora, dar&iacute;a el tema por concluido. Si no acud&iacute;a presa de un impulso, no habr&iacute;a nada que hacer. Me sent&eacute; en un banco junto a la estatua, dando de comer a las palomas. Unos bichos voraces, nunca se hartan de comer. Pens&eacute; en c&oacute;mo me ver&iacute;a ella&#8230; su vecino de arriba, que siempre hab&iacute;a estado all&iacute;. S&eacute; que se puso triste cuando lo de mi accidente, ella ten&iacute;a entonces once a&ntilde;os. No estaba mal conservado, pese a mi cojera, que no requer&iacute;a muletas ni bast&oacute;n. Pelo cano, no hab&iacute;a perdido toda mi musculatura, bien afeitado y vestido con sencillez pero con ropa buena. Mi paga de invalidez no es mala, aunque no de para lujos. Y no tengo familia a mi cargo. Esper&eacute;. La vi venir, curiosa e insegura. En el parque hab&iacute;a mucha gente, familias, gente haciendo deporte, el polic&iacute;a que siempre andaba por all&iacute; a esas horas. Nada ten&iacute;a que temer del desconocido que le dejaba dinero, aunque ella ya se oliese que era algo turbio, y relacionado con su tesoro. No menosprecien a una chica solo por ser joven. Pero tambi&eacute;n era curiosa, y yo hab&iacute;a notado que estaba m&aacute;s contenta desde que ten&iacute;a algo de dinerito extra en el bolsillo. La idea de que la estaba emputeciendo no se me pas&oacute; por la cabeza, estaba demasiado excitado, pero aunque hubiese sabido c&oacute;mo iba a terminar, probablemente hubiese hecho lo mismo. S&iacute;, me esperan laaaargos a&ntilde;os de purgatorio, pero al menos tendr&eacute; buenos recuerdos para llevarlos de un modo m&aacute;s ameno. Soy un pobre pecador sin voluntad.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Esa soleada tarde, pese a ser oto&ntilde;o, M&oacute;nica vest&iacute;a una falda de color verde claro, un poco sobre las rodillas, una blusa de manga larga de un color crema que hac&iacute;a destacar su piel canela, y unos zapatos de medio tac&oacute;n en negro que me chiflaban. Estaba guap&iacute;sima&#8230; pero es que ella era as&iacute;, simplemente. No es que se hubiese arreglado para su misterioso comunicante. Observ&eacute; como caminaba, como las cabezas se giraban tras ella, el pelo que era levantado por la brisa que soplaba. Se acerc&oacute; hasta unos veinte metros antes de reparar en m&iacute;. Sentado dando de comer a las palomas. Con aspecto pac&iacute;fico y muy tranquilo. Se dio cuenta enseguida de que el juego iba de propinas a cambio de favores &iacute;ntimos. Ya les he dicho que no era nada tonta, y era obvio. Su vecino le dejaba dinero y luego la citaba en un lugar seguro para hacerle una oferta. Nada comprometedor para nadie si ella se iba, no hab&iacute;a pruebas contra m&iacute;. Retrocedieron unos pasos, y puso cara de furia. Yo sent&iacute;a que la hab&iacute;a cagado. Se dio la vuelta, el peso de la culpa cay&oacute; sobre m&iacute;. Jam&aacute;s volver&iacute;a a hablarme, hab&iacute;a perdido su confianza para nada. Entonces Lucifer me ayud&oacute;.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Por aquel entonces los tel&eacute;fonos m&oacute;viles comenzaban a hacerse populares y accesibles entre los j&oacute;venes. No como ahora, que uno no puede imagin&aacute;rselos sin ellos. Solo una parte ten&iacute;an uno, que era un s&iacute;mbolo de posici&oacute;n y popularidad. Entonces M&oacute;nica y yo vimos a una compa&ntilde;era suya de clase, que caminaba con uno pegado a la oreja, para ser vista y envidiada. Las rivalidades entre &quot;amigas&quot; hacen que los duelos a espada entre Samur&aacute;is parezcan jueguecitos inocentes. M&oacute;nica hizo como que no la ve&iacute;a, pero su compa&ntilde;era la salud&oacute; alegremente, antes de continuar su camino. Codicia. Envidia. El demonio debi&oacute; grabarlas en nuestra alma. M&oacute;nica se detuvo. Y se acerc&oacute; despacio a m&iacute;. Se sent&oacute; lo m&aacute;s lejos posible de m&iacute; en el banco, y tomando unos granos de arroz de la bolsa que ten&iacute;a junto a m&iacute; espero a que le dirigiese la palabra. Tensa. Deliciosamente bella. Yo habl&eacute;, y fui sincero por completo. Creo que si hubiese hablado falsamente, se habr&iacute;a marchado.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">&quot;No pienses demasiado mal de m&iacute;, M&oacute;nica. Ya sabes que te conozco de toda la vida. Que no soy una mala persona, y no he hecho mal a nadie voluntariamente. Pero me siento solo, y el vigor se me escapa. Tengo deseos&#8230; que no puedo negar, ni lo deseo. T&uacute; eres una perla de luz en mi vida. Despides vida. Quiero verte, palparte si es posible. Solo eso. Nada m&aacute;s que eso. Ans&iacute;o ver c&oacute;mo te desnudas para m&iacute;, ver como rozas con la yema de tus dedos tus zonas &iacute;ntimas. Si me lo permites, me gustar&iacute;a acariciarte con el mayor respeto. Solo con mis manos, ninguna otra parte de mi te tocar&iacute;a. Y no lo har&iacute;a donde no me lo permitieses. &ldquo;Esper&eacute; a que asimilase lo que le dec&iacute;a, nada de sexo como tal&#8230; solo mirar, tocarse y ser acariciada. Le hablaba con respeto, casi con veneraci&oacute;n. &quot;En la bolsa hay 200 euros. T&oacute;malos solo por haberme escuchado. Si quieres aceptar mi propuesta, por una hora, en mi casa, cada martes, en los t&eacute;rminos que he mencionado, recibir&aacute;s 200 m&aacute;s. De interesarte, ven a casa dentro de 5 minutos. Si no, nunca digas una palabra de esto, te lo ruego, como si no hubiese ocurrido&quot;.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Me levant&eacute; y me fui sin mirar atr&aacute;s. Entre en casa temblando. 3 minutos m&aacute;s tarde ella llam&oacute; empuj&oacute; la puerta que hab&iacute;a dejado entornada, y la cerr&oacute; tras de s&iacute;.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Parec&iacute;a tranquila y decidida. Solo dijo una cosa; &quot;Dime c&oacute;mo quieres que lo haga&quot;. Yo me sent&eacute; en un sill&oacute;n, en la sala de estar, le indiqu&eacute; con un adem&aacute;n que se situase ante m&iacute;, a unos dos metros. &quot;Desn&uacute;date lentamente, te lo ruego. Deja que las prendas resbalen de tu cuerpo, solo eso.&quot;. No dir&eacute; que estaba tranquila, pero me sorprendi&oacute; el autocontrol que demostraba. Yo hab&iacute;a dejado de ser como alguien de su familia, notaba desprecio bajo su piel, como el que cualquier puta siente por quien la alquila. Pero no odio. Hizo lo que le mandaba. El cierre del sujetador se le resisti&oacute;. Yo esper&eacute;, notando como mi pene se hinchaba hasta reventar. Pero no hice nada, no me lo toqu&eacute;. Pronto la &uacute;ltima prenda se desliz&oacute; hasta el suelo. Llevaba ropa interior negra, sencilla pero para m&iacute; la m&aacute;s incitante del mundo. Sus pechos eran como los hab&iacute;a imaginado, hermosos y notables para su edad, plenamente desarrollados. Morenos, con la marca de un bikini peque&ntilde;o. Las aureolas algo m&aacute;s grandes de lo que esperaba, pero del mismo color tostado. Me sorprendi&oacute; como llevaba recortado el pelo del pubis, depilado excepto por una franja vertical que segu&iacute;a la l&iacute;nea de su sexo. Un vello oscuro y rizado, que me excitada. Ella simplemente esperaba.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">&quot;Separa un poco las piernas, y acar&iacute;ciate los pechos, t&oacute;malos desde abajo&quot;. As&iacute; lo hizo, algo mec&aacute;nicamente. &quot;Supongo que te tocaras a veces cuando est&eacute;s sola, no es algo que me incumba, no necesito que me cuentes nada. Solo cierra los ojos, e imagina que estas sola.&quot; As&iacute; lo hizo, y comenz&oacute; a sobarse el pecho para m&iacute;. Yo me sent&iacute;a a reventar, no quer&iacute;a a&uacute;n, pero deb&iacute;a hacer algo o me iba a dar un colapso. &quot;Lo haces divinamente, solo continua as&iacute;. Por favor, sin abrir los ojos. En unos minutos habremos acabado.&quot; No parec&iacute;a desagradarle, aunque lo intentaba disimular. En ese momento tuve la intuici&oacute;n de que esa joven sab&iacute;a bastante de tocarse en la intimidad. No pod&iacute;a m&aacute;s, pero no quer&iacute;a asustarla en esa primera cita, por llamarlo as&iacute;. Baj&eacute; la cremallera de mi bragueta, que hizo un ruido que me pareci&oacute; ensordecedor. Ella vacil&oacute;, y yo me apresur&eacute; a hablarle. &quot;Tseee, no pasa nada, tranquila, no me voy a levantar ni pedirte nada m&aacute;s. Solo t&oacute;cate as&iacute;, y deja que me alivie. Lo necesito tanto, eres tan bella&#8230;&quot;.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Comenc&eacute; a masturbarme, sacudi&eacute;ndomela con suavidad. Sent&iacute;a como me temblaban los huevos, con la vista fija en sus tetas, como las mov&iacute;a, como las amasaba. Ella las frotaba la una contra la otra, hac&iacute;a que se moviesen. Sin decirle yo nada comenz&oacute; a pasar sus pulgares por los pezones. No deb&iacute;a ser la primera vez que se hac&iacute;a un magreo de tetas para su novio. Cuando la leche se me dispar&oacute;, me corr&iacute; sobre un pa&ntilde;uelo, mordi&eacute;ndome los labios para no gru&ntilde;ir del placer que sent&iacute;a. Me entraron unos temblores en el cuerpo que no hab&iacute;a sentido desde hac&iacute;a a&ntilde;os&#8230; Qued&eacute; exhausto, hab&iacute;a sido un orgasmo como pocos hab&iacute;a tenido en mi vida.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">&quot;Gracias, M&oacute;nica, much&iacute;simas gracias. Me retir&oacute; para que puedas vestirte, supongo que estar&aacute;s cohibida. No sabes cu&aacute;nto te lo agradezco. En el caj&oacute;n superior del aparador est&aacute; tu propina. Si lo deseas, te espero el martes que viene. Y si no es as&iacute;, gracias por esta experiencia. Juro que jam&aacute;s dir&eacute; nada a nadie&quot;. Me levant&eacute;, y con paso tembloroso me dirig&iacute; a mi dormitorio, donde me tend&iacute;. Escuch&eacute; como se vest&iacute;a y abandonaba sigilosa el apartamento. Yo me qued&eacute; all&iacute; tendido, mirando los &uacute;ltimos destellos del sol sobre el techo de mi cuarto.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">El martes siguiente acudi&oacute; puntual a su cita. Todo se desarroll&oacute; como nuestra &quot;primera vez&quot;, solo que en esta ocasi&oacute;n aguant&eacute; un rato m&aacute;s. La admir&eacute; mientras se acariciaba el abdomen y los muslos. Pas&oacute; sus manos por sus nalgas duras y redonditas para m&iacute;. No le indiqu&eacute; que se acariciase el sexo. Tambi&eacute;n la deje sola para que se vistiese, tras agradecerle sus atenciones. Una semana m&aacute;s tarde, me sorprendi&oacute; con un tanguita de color rojo en lugar de su ropa interior negra sencillo. Era un modelo muy sexy, impropio de una jovencita como ella. Aguant&eacute; un poquito m&aacute;s, mir&eacute; mientras se abrazaba, mientras jugaba con su pelo, se separ&oacute; un poco las nalgas, la escuch&eacute; jadear y no parec&iacute;a fingido. No puedo jurarlo, no creo que fuese teatro. En esa ocasi&oacute;n vino a mi dormitorio cuando se visti&oacute;. Quer&iacute;a hacerme algunas preguntas, y yo se las iba a contestar con sinceridad.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">&#8211; &quot;Te gusto yo de un modo especial, o es simplemente que soy la que tienes m&aacute;s a mano para darte el gusto?&quot;<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">&quot;Eres muy especial. Si me hubieses rechazado no se lo habr&iacute;a pedido a ninguna otra. Ni lo he hecho antes. Eres mi luz, y digo la verdad&quot;<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">-&quot;Supongo que esperaras que alg&uacute;n d&iacute;a me acueste contigo, por m&aacute;s dinero, cuando te coja confianza.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">&quot;No, te equivocas. Lo que te dije en el parque es la verdad. Solo quiero verte&#8230; tocarte cuando est&eacute;s preparada. Solo donde t&uacute; me dejes. S&eacute; cu&aacute;l es mi lugar, te llevo 35 a&ntilde;os&#8230; ser&iacute;a grotesco. &quot;<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">-&quot;Como te sientes cuando me voy?&quot;.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">&quot;Te jur&eacute; que jam&aacute;s se lo dir&iacute;a a nadie, y eso significa nadie. Ni a un confesor. Cuando muera, lo har&eacute; en pecado mortal. Eso me pesa&#8230; pero el placer que experimento lo considero un pago justo por la condenaci&oacute;n eterna. No te tocar&eacute; m&aacute;s que con mis dedos, eso es todo lo que te pido&quot;.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">M&oacute;nica se fue tras haber obtenido esas respuestas. Volvi&oacute; la semana siguiente. Con el mismo tanga. M&aacute;s suelta, m&aacute;s decidida. Cuando yo estaba a punto me susurr&oacute; que esperase un poco&#8230; &quot;Cuando salgo de aqu&iacute; y me encierro en casa, me masturbo de lo caliente que me pone hacer esto. Es un desperdicio que lo haga sola&#8230; cuando puedo hacerlo para ti&quot;. Se puso de cuclillas de cara a m&iacute;, y comenz&oacute; a acariciarse el sexo. Estaba muy caliente, excitada por el numerito. Se acarici&oacute; la zona del cl&iacute;toris, pas&aacute;ndose un dedo sobre la rajita, sin llegar a penetrarse. Su respiraci&oacute;n se aceler&oacute;, comenz&oacute; a sudar, se corri&oacute; ante mis ojos. Yo lo hice unos segundos despu&eacute;s, cuando ella derrengada se dej&oacute; caer de rodillas, con el pelo sobre el rostro. Yo recuerdo que le di las gracias con l&aacute;grimas en los ojos.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">La semana siguiente me atrev&iacute; a pedirle permiso para acariciarla yo. Ella accedi&oacute; sin ning&uacute;n impedimento. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os no hab&iacute;a tenido pr&aacute;ctica, pero s&iacute; que hab&iacute;an pasado por mis manos una buena cantidad de hembras en mi juventud. La acarici&eacute; para que gozase ella, no como un viejo libidinoso que soba para su placer. Al final se coloc&oacute; de motu propio sobre mis rodillas, las piernas separadas, mis dedos bailando sobre su sexo. No creo que le hubiesen hecho nunca una paja como aquella. Como no quer&iacute;a mancharla con mi leche, me hice la paja sobre el pantal&oacute;n mientras ella permanec&iacute;a sobre mi regazo, y su mano rozaba la m&iacute;a mientras lo hac&iacute;a.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">As&iacute; fuimos llegando a m&aacute;s en cada martes, cita a la que nunca falt&oacute;. Con la confianza de que le dec&iacute;a la verdad y no lo que quer&iacute;a o&iacute;r se fue soltando, y aunque no estaba en nuestro acuerdo, comenz&oacute; a masturbarme ella misma, y su mano suave se deslizaba sobre mi rabo mientras yo cre&iacute;a que me mor&iacute;a de placer. M&oacute;nica no era ninguna novata, sab&iacute;a excitar a un hombre y como hacer una paja&#8230; y eso que solo contaba con 18 a&ntilde;os. Comenc&eacute; a asustarme por el mundo cuando se hiciese mayor. No cre&iacute;a que la humanidad estuviese para soportar el impacto de mi querida M&oacute;nica cuando llegase a la madurez sexual. As&iacute; pasaron un par de meses m&aacute;s, y el dinero se me iba agotando. Bendita quiniela. Tras acabar una sesi&oacute;n en la que ella estuvo especialmente activa, tanto que se corri&oacute; dos veces bajo mis caricias, le dije mientras le acariciaba el cabello que me estaba quedando sin dinero&#8230; le ofrec&iacute; paga doble ese d&iacute;a, pero que no pod&iacute;amos seguir as&iacute;. Ella se qued&oacute; pensativa y como triste&#8230; no dijo nada. Me dio un beso, el primero y el que entonces cre&iacute; ser&iacute;a el &uacute;ltimo. En la mejilla. Me hab&iacute;a masturbado y yo hab&iacute;a jugado con su cuerpo, pero jam&aacute;s me hab&iacute;a besado.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times New Roman,Times,serif\">Y con los a&ntilde;os el mundo hubo de enfrentarse a ella. Se hizo modelo, despu&eacute;s la amante de un famoso futbolista. Consigui&oacute; esc&aacute;ndalos, exclusivas. Cuando acab&oacute; con el deportista, se convirti&oacute; en la amante de un pol&iacute;tico sesent&oacute;n. Grab&oacute; sus encuentros con &eacute;l, se pag&oacute; una cifra record por esas im&aacute;genes. Mantuvo una vida escandalosa pero a la vez ordenada, sin perder la cabeza, con unos l&iacute;mites de los que no se sal&iacute;a. Porque sab&iacute;a que era importante mantenerse dentro de lo pactado, hasta que el acuerdo expiraba. No hab&iacute;a que defraudar a tu &quot;socio&quot;. Ustedes se preguntaran que como lo s&eacute;&#8230; muy sencillo. El martes siguiente, mientras meditaba sobre lo que hab&iacute;a vivido con M&oacute;nica y suspiraba por ella, alguien dio unos golpecitos en mi puerta. En el suelo ante ella, hab&iacute;a un peque&ntilde;o sobre blanco. En su interior, una sencilla nota. &ldquo;Si deseas ganarte un c&eacute;ntimo, no tienes m&aacute;s que dejar la puerta abierta para m&iacute;. Subir&eacute; en cinco minutos&quot;. Nunca en la vida me ha importado tan poco que me ofreciesen una miseria tal por mis servicios. Por cierto, nunca lo cobr&eacute;. M&oacute;nica ten&iacute;a la cabeza bien amueblada en cuanto al dinero, conoc&iacute;a el valor de hasta la &uacute;ltima moneda. Me gusta pensar que eso tambi&eacute;n lo aprendi&oacute; de m&iacute;. Un cielo.<\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Desde siempre me hab&iacute;a sentido atra&iacute;do por la hija mayor de mis vecinos del tercero derecha. Cuando aconteci&oacute; lo que a continuaci&oacute;n les voy a relatar, ella contaba con 18 a&ntilde;os, y hac&iacute;a tiempo que ya ven&iacute;a anunciando que iba a ser una de las indiscutidas bellezas de la ciudad. Esbelta, con uno setenta y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":391,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[28],"tags":[],"class_list":{"0":"post-17470","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-sexo-con-maduros"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17470","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/391"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17470"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17470\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17470"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17470"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17470"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}