{"id":17633,"date":"2018-04-09T22:00:00","date_gmt":"2018-04-09T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-04-09T22:00:00","modified_gmt":"2018-04-09T22:00:00","slug":"17633-teresita","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/17633-teresita\/","title":{"rendered":"B\u00e1jate las bragas, Teresita"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"17633\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">-Teresita&#8230; mira lo que tengo aqu&iacute;&#8230; -canturrea Mateo a la espalda de la mujer. Teresa no tiene ni que darse la vuelta para saber qu&eacute; es lo que tiene Mateo para ella, y sonr&iacute;e y se relame de gusto antes de girarse y contemplar la exuberante desnudez del macho.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">-&iexcl;Ay, Jes&uacute;s! -exclama Teresa en voz bajita. La nataci&oacute;n que practica hace que Mateo tenga los hombros anchos y un cuerpo espectacular en general, pero el tim&oacute;n que luce entre las piernas es desmesurado. Y m&aacute;s grande parece porque no hay nada de pelo molesto que enturbie la visi&oacute;n del magn&iacute;fico cipote del chaval. &iexcl;Y esas pelotas! Grandes como nueces. Y colgantes, que cuando Mateo se la folla, el golpeteo de los cocos contra la carne de la mujer es un aliciente m&aacute;s que no ha sentido con ning&uacute;n hombre. &ndash;No s&eacute; c&oacute;mo me puedes meter todo eso&#8230; -gorjea Teresa limpi&aacute;ndose las manos con un trapo de cocina.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">-&iexcl;B&aacute;jate las bragas que te voy a reventar! -amenaza Mateo dando un paso en direcci&oacute;n a Teresa. La mujer recupera la sonrisa zalamera al escuchar al brutote de Mateo, porque mira que la ha visto veces, y todav&iacute;a la asombra el tama&ntilde;o del don que tiene el chaval entre las piernas.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">-&iquest;Qu&eacute; bragas? -contesta picarona mientras se sube lentamente la falda del vestido c&oacute;modo. Es una costumbre reci&eacute;n adquirida, eso de ir de comando por casa, porque Mateo tiene la sana man&iacute;a de empotrarla en cualquier momento y rinc&oacute;n del hogar. As&iacute; que&#8230; &iquest;para qu&eacute; poner trabas? A Teresa le encanta la fogosidad del muchacho, y como ya le ha fastidiado unos cu&aacute;ntos pares de braguitas, mejor ir sin ellas.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">-&iexcl;Fuuu, Tere! -bufa Mateo cuando el peluche de la casera asoma por debajo de la falda. Una perfecta montonera de pelos casta&ntilde;os, con alg&uacute;n reflejo plateado, impide ver la rajita de Teresa, aunque eso no supone ninguna molestia para Mateo. Es m&aacute;s, la visi&oacute;n del perfecto co&ntilde;o de su casera lo pone m&aacute;s verraco si cabe. -&iexcl;Golfa!.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">-&iexcl;Guarro! -contesta r&aacute;pida la mujer, sujetando la falda a la altura de la cintura y moviendo un poquito las caderas. Siente la raja h&uacute;meda, y los pezones se le han erizado nada m&aacute;s darse la vuelta y contemplar la polla firme de Mateo. Teresa baja la mirada, fascinada por el movimiento de los huevos del chico mientras acorta la distancia en dos pasos. Teresa est&aacute; m&aacute;s que dispuesta para recibirle, pero lo que no espera es que Mateo, despu&eacute;s de comerle la boca con sa&ntilde;a y manosearle los muslos hasta dejarle marcas rojizas en la piel, la voltee, la doble un poco y se agache detr&aacute;s de ella. -&iquest;Qu&eacute;&#8230; qu&eacute; haces? -pregunta Teresa entre gemidos. -&iexcl;Uf, S&Iacute;! -chilla cuando nota la lengua del chico abri&eacute;ndose paso entre sus carnes. Las manazas de Mateo le abren las cachas, y ella ayuda separando las piernas, exponiendo la almeja a los lametones de Mateo. -&iexcl;Ay, ni&ntilde;o, me matas! &iexcl;No pares, joder!-. Teresa se lleva una mano al pecho, intentando liberar un pesado y c&aacute;lido c&aacute;ntaro de leche. Imposible. &iexcl;Mierda! &iquest;Por qu&eacute; se habr&aacute; puesto ese vestidito? Porque tiene mucho vuelo, se pregunta y se contesta Teresa. La ventaja es esa accesibilidad a las partes bajas, como bien le demuestra Mateo a base de unos leng&uuml;etazos que abarcan desde el ojo del culo hasta el mism&iacute;simo cl&iacute;toris. &iexcl;La virgen! &iexcl;Este chico lo tiene todo grande! Teresa nota los tirones que le provocan los pelos del chichi cuando Mateo los arrastra con ese ap&eacute;ndice largo, rosado y h&uacute;medo. &iexcl;Qu&eacute; cabr&oacute;n!<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">-&iquest;Te gufta, Tede? -farfulla Mateo, abriendo y levantando las cachas de la se&ntilde;ora.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">-&iexcl;Ay, joder, s&iacute;! Como sigas&#8230; me voy a&hellip; -Teresa cierra los ojos, conteniendo el orgasmo que ya pugna en el bajo vientre. No miente. Entre la visi&oacute;n de la asombrosa polla de Mateo y el uso que hace de la h&uacute;meda, la mujer est&aacute; por partirse en dos en cero coma.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">-&iexcl;Ah, ah! -Mateo separa la lengua de los labios carnosos de Teresa, aspirando el aroma de hembra cachonda que expele la entrepierna de Teresa. -&iexcl;Todav&iacute;a no, Tere!. Sin que la mujer lo vea, Mateo se saca un pelo casta&ntilde;o de entre los dientes, uno de esos hijoputas que pueden arruinar un polvo memorable. Le encanta el peludito de la casera, aunque a veces echa de menos que lo lleve arregladito, como Pilar.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">-No quiero, no tan r&aacute;pido -suspira Teresa, notando que el estallido de placer se va alejando. Menea el culo, pidiendo m&aacute;s ca&ntilde;a, y asoma la cabeza por encima del hombro. Mateo le devuelve la sonrisa con la barbilla brillante de los fluidos de la propia Teresa, cosa que a la mujer llena de orgullo y un poco de verg&uuml;enza. &iexcl;C&oacute;mo puede soltar tanto l&iacute;quido, por Dios! -&iquest;Por qu&eacute; no has venido &eacute;sta ma&ntilde;ana? -pregunta Teresa entonces, coqueteando con el trasero casi pegado a la nariz de Mateo. &ndash;Te hemos echado de menos -contin&uacute;a con tono mimoso. -&iexcl;Hostis! -exclama la se&ntilde;ora, y la amenaza de orgasmo vuelve a presentarse de golpe despu&eacute;s del traicionero leng&uuml;etazo que le suelta el chaval. &iexcl;La madre que lo pari&oacute;!<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">-Me he quedado dormido -contesta Mateo, otra vez abriendo las cachas femeninas. Teresa se muerde el labio, encantada con el manoseo y los lametones.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">-&iquest;Estabas cansadito? -Teresa reprime una risita, s&uacute;per orgullosa de haber dejado al semental machacado. Claro que para eso necesit&oacute; la ayuda de Concha y de Pili, pero entre las tres parece que lo dejaron agotado.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">-Digamos que ten&iacute;a que recuperar fuerzas&#8230; -La &ldquo;s&rdquo; final silba y vibra entre los labios y el cl&iacute;toris de Teresa, que alza sin querer los talones porque el hijoputa del ni&ntilde;o la tiene a punto de caramelo. Y eso, sin met&eacute;rsela.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">-&iexcl;Espera Mateo! -ruega Teresa, hurtando el culo de la cara del chico. Se toma un segundo para respirar y controlar las contracciones que le suben por las piernas. &ndash;Vamos a la cama, que quiero que me folles como Dios manda -a&ntilde;ade, flipada con el tama&ntilde;o que tiene el cipote del chaval.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">-Negativo -responde Mateo alz&aacute;ndose. El macho atrapa la cara de Teresa, haci&eacute;ndola desaparecer entre sus manos, y le planta un beso que casi la devora, todo labios y lengua. Esos besos la ponen en &oacute;rbita tanto o m&aacute;s que los lametones en los bajos, y por un momento teme que se va a correr con la manera que tiene Mateo de comerle la boca. &iexcl;Ay, madre!<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">-&iquest;Ne&#8230; negativo? -farfulla Teresa cuando Mateo separa los labios. La pregunta es un poco tonta, porque tal y como est&aacute;, le importa un pepino d&oacute;nde quiera joderla, el caso es que la parta en dos.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">-Ven aqu&iacute; -Mateo pone las palmas de las manos de Teresa contra la mesa del desayuno, rebozando el miembro contra la tela suave del vestido de la casera. Teresa vuelve a morderse el labio, porque definitivamente, que se la tire desde atr&aacute;s es su postura favorita. As&iacute; le puede amasar las tetas, que las tiene faltas de atenciones.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">-&iexcl;Joder, Mateo! -susurra Teresa cuando el chico coloca la polla entre las nalgas y aprieta contra el ojete. La mujer canda las cachas, aprisionando como puede la verga del chico, sintiendo que el calor que emana casi le quema la sensible piel del rodete del trasero, y empieza a menearse arriba y abajo, ufan&aacute;ndose con los gemidos de placer y sorpresa que se escapan de la garganta de Mateo.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">-Esto es nuevo -dice el chico, ayudando a la mujer a apretar las nalgas con sus fuertes manos. Enardecida, Teresa procura acelerar el ritmo de la paja que le est&aacute; haciendo a Mateo con las rotundas posaderas. -&iexcl;Qu&eacute; rico, Tere! -alaba Mateo. &iexcl;Platch! La sorpresa hace gritar a Teresa, que sabe que en nada caer&aacute; un segundo azote que le pondr&aacute; la nalga correspondiente del color de las mejillas de Mateo. &iexcl;Platch! Teresa rezonga, alternando el arriba y abajo con c&iacute;rculos amplios que consiguen que los huevos gordos de Mateo le rocen los labios hambrientos del co&ntilde;o.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">-&iexcl;Fuuu, Mateo! -gru&ntilde;e Teresa, a la que le empieza a faltar el aliento. No est&aacute; acostumbrada a menear tanto las caderas, pero si tiene que coger fondo, no se le ocurre una manera mejor.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">-&iexcl;Fuu, Tere! -imita Mateo, soltando las nalgas. La presi&oacute;n disminuye, y Teresa deja de notar tanto la polla pegada al ojete. No le importa porque siente que Mateo casi cae encima de ella, abrum&aacute;ndola con su presencia. El chico hunde la cara en el pelo de Teresa, que a estas alturas est&aacute; como el nido de una cig&uuml;e&ntilde;a, y Mateo empieza a soplarle la nuca, y a morderle el l&oacute;bulo de la oreja, a resoplar y a decirle esas cositas que hacen que Teresa pierda el control&#8230; que no hace falta porque est&aacute; m&aacute;s cachonda que una perra en celo. Y cuando Mateo le agarra las tetas por encima de la ropa&#8230; &iexcl;Ay, madre! Teresa empuja hacia atr&aacute;s, buscando el paquet&oacute;n del chico, y con una de sus manos aprieta la que Mateo usa para agrandar el escote del vestidito, que para qu&eacute; habr&aacute; elegido ese modelito.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">-Lo siento, Tere&#8230; &#8211; &iexcl;Rasss! Teresa nota las chicas libres de repente, y entonces cae en la cuenta de que Mateo le acaba de rasgar el vestidito. Antes de que las peras puedan coger fr&iacute;o, la manaza de Mateo se ocupa de protegerlas, las dos al mismo tiempo, sin dejar de besar el cuello y la oreja de la mujer.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">-&iexcl;Para, cabr&oacute;n! -murmura Teresa, escupiendo uno de sus propios cabellos. -&iexcl;F&oacute;llame o para! -pide la hembra, contorsionando el cuerpo para evitar el golpeteo de la vara y las pelotas de Mateo en el centro de sus placeres. La mano de Mateo acaba de soltar a las chicas, y empiezan a entretenerse con los pezones de la mujer. -&iexcl;No pares, Mateo! -urge Teresa, buscando el cipote de Mateo alargando la mano entre sus piernas. Lo primero que toca es, obviamente, los cojones del chaval, bambole&aacute;ndose adelante y atr&aacute;s. Teresa los acaricia entre los gemidos de Mateo, que frena un poquito el ritmo agradeciendo las atenciones de la mujer. -&iexcl;Joder, qu&eacute; gordos los tienes!-.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">-&iexcl;Y est&aacute;n cargaditos, Tere!-. Lo de Mateo es un gru&ntilde;ido gutural, seco, que eriza los vellos de Teresa.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">-Ya procurar&eacute; vaciarlos, nene -promete Teresa, raspando la delicada piel de la bolsa con una de sus u&ntilde;as. Los huevos escapan de la caricia, pero a Teresa le parece sentir que la polla del macho palpita con m&aacute;s fuerza contra su ojal.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">Teresa maniobra, con cierta dificultad, resiguiendo el gordo tallo con los dedos, en una postura dif&iacute;cil que Mateo no facilita, porque sigue manoseando las tetas de Teresa. Consigue tirar de la palanca hacia abajo, y alzando los talones, deja la herramienta embocada. Ese es un momento sublime, piensa Teresa aguantando el aliento. El momento en que siente el capullo de Mateo justo a las puertas, acariciando los labios con delicadeza, casi pidiendo permiso para entrar&#8230; -&iexcl;Venga, Mateo! -susurra Teresa, abriendo el co&ntilde;o con dos dedos. M&aacute;s permiso no puede tener. -&iexcl;Uuuuhhh! -suspira la mujer. El ariete del macho entra lento, degustando el co&ntilde;ito caliente y suave de Teresa. La manaza de Mateo abandona a las chicas para atrapar la mano de la propia Teresa, ayud&aacute;ndola a mantener el conejo abierto. -&iexcl;Asiiii! &iexcl;Despacio!.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">-Como t&uacute; me digas -responde Mateo. Le fascina contemplar los ligeros temblores de las nalgas de Teresa mientras le va metiendo el rabo por primera vez. A veces, cuando se la empieza a follar con las patas para arriba, Teresa mueve una pierna como si fuera un perrete rasc&aacute;ndose. Esas tonter&iacute;as le hacen flipar, porque uno no se imagina nada de eso cuando piensa en c&oacute;mo ser&iacute;a follarte a una hembra madurita como Teresa. Tambi&eacute;n presta atenci&oacute;n a las marcas rojizas que le ha dejado en las cachas, y a la blancura de las estr&iacute;as que la mujer tiene en la parte alta y externa de los muslos. Y mientras tanto, sigue metiendo chicha lentamente, hasta que media verga queda enterrada en el interior de Teresa.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">-&iexcl;Ahhh! -suspira la hembra. -&iexcl;No te muevas! -pide. Por una vez, Mateo le da el gusto. El chico permanece inm&oacute;vil mientras el chochito de Teresa se acostumbra al tama&ntilde;o del cuerpo invasor. Puede que hayan follado cien veces, pero cada vez que entra es diferente. O acaso es que el co&ntilde;o de Teresa es s&uacute;per el&aacute;stico y recupera su tama&ntilde;o en cuanto acaba de joderla&#8230; El chico espera, acariciando el bosquecillo de Teresa con su mano y la de la mujer, esperando el momento de empezar a moverse. Mateo est&aacute; en la gloria dentro de casa, piensa, aunque es mejor entrar y salir. Siente la media polla que tiene dentro aprisionada, abrazada por la musculatura vaginal de su amante, y unos segundos despu&eacute;s, Teresa empieza a moverse. -&iexcl;Qu&eacute; grande es, por Dios! -murmura Teresa, halagando a Mateo.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">-Y qu&eacute; dura me la pones, Tere&#8230; -contesta Mateo, acompasando sus caderas a las de la casera. Teresa gime, y Mateo gru&ntilde;e. Al poco, los chasquidos h&uacute;medos de la carne llenan la cocina, acompa&ntilde;ados por explosiones sofocadas y gemidos guturales. Mateo procura ser suave, o al menos, se lo propone, porque luego es empezar el metesaca y se le olvidan los modales. Se folla a Teresa como si no hubiera un ma&ntilde;ana, y la mujer acepta sus acometidas con todo el gozo del mundo. Nunca en la vida se siente m&aacute;s mujer que cuando tiene a Mateo perfor&aacute;ndola.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">-&iexcl;Mateo! -gru&ntilde;e Teresa, aferr&aacute;ndose a la mesa para no caerse al suelo, porque el chaval le est&aacute; metiendo unos meneos que pa qu&eacute;.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">-&iexcl;Teresa! -responde el macho a la espalda, agarrado a las caderas de Teresa para hacer fuerza cada vez que le endi&ntilde;a un pollazo.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">-&iexcl;Que me corro! -constata la hembra. Quer&iacute;a avisarlo, pero el orgasmo llega antes, no inesperado pero s&iacute; adelantado. -&iexcl;Co&ntilde;o, que me estoy corriendo! -farfulla Teresa, que ya no tiene el control de sus brazos ni de sus piernas. Menos mal que Mateo la tiene bien agarrada, porque nota las rodillas y los tobillos de gelatina, y que los pies se estiran al tiempo que los dedos se le engarfian. Aprieta las mand&iacute;bulas, poniendo los ojos en blanco porque la llamarada de placer es tan brutal que apenas nota las acometidas del macho a su espalda, tan grande y ancho es el orgasmo.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">-&iexcl;Tere&#8230; Tere&#8230;! -muge Mateo. Las pelotas se recogen por s&iacute; solas, el badajo se pone tenso y empieza a palpitar en el interior esp&aacute;smico del co&ntilde;o de la casera. Observa el cerco blanquecino que tiene alrededor de la base de la polla, y la raja del culo de Teresa, y entonces aprieta los dientes, clavando la verga en el fondo del co&ntilde;o de Teresa, que bufa entre la sorpresa y la incomodidad que siempre siente despu&eacute;s de correrse. Y acompa&ntilde;ado de un bramido, se deja ir, llenado el conejo con su caldito espeso y calentito. Una, dos, tres veces, cada una de ellas acompa&ntilde;ada de un golpe de cadera que obliga a Teresa a expulsar el poco aire que tiene en los pulmones con un chillido de angustioso placer. Mateo sujeta a Teresa, acabando de derramarse con otros empujoncitos, hasta que nota que no le queda nada.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">-&iexcl;Joder, Tere! -suspira el chico. La casera todav&iacute;a mueve las piernas sin control, choc&aacute;ndolas contra los muslos de Mateo. -&iexcl;S&iacute; que me has exprimido bien!-.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">-&iexcl;Mmmm! -gime Teresa, incapaz de hablar. &iexcl;Qu&eacute; orgasmazo, la virgen! De los mejores que recuerda, piensa la mujer. Es m&aacute;s, es que todav&iacute;a la recorre de arriba abajo, como una descarga de electricidad que parece perder fuerza pero no. &iexcl;Y ah&iacute; viene otra vez! Inconscientemente, Teresa aprieta los m&uacute;sculos de las piernas, notando el chocho gozosamente lleno de carne y espuma. La incomodidad ha desaparecido, aunque tampoco es que Teresa est&eacute; preparada ya para otra sesi&oacute;n de folleteo, pero el caso es que no le importa sentir dentro a Mateo, es m&aacute;s, no quiere que salga todav&iacute;a. &iexcl;Y menos mal que la tiene agarrada, que si no&#8230;! &iexcl;Hala! &iexcl;Y otra descarga! Teresa esconde la cara entre la superficie de la mesa y su propio cabello, mordi&eacute;ndose los labios hasta casi hacerse da&ntilde;o, incapaz de controlar el cont&iacute;nuo orgasmo que est&aacute; sintiendo.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">-&iquest;Est&aacute;s bien? -pregunta Mateo. No es normal que Teresa est&eacute; tan callada despu&eacute;s de un polvo memorable. Aunque claro, con ella, todos los polvos son memorables. Pero es muy raro que no lo haya sacado, ni que tiemble de esa manera, ni que apriete el chichi as&iacute;&#8230; Teresa asiente con la cabeza, todav&iacute;a incapaz de hablar, y Mateo empieza a comprender que su casera est&aacute; gozando todav&iacute;a. Alza las cejas, francamente sorprendido, y ahora ya notando que las piernas empiezan a acusar el esfuerzo de mantener el peso propio y el de la mujer.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">-&iexcl;Madreeee m&iacute;a! -es lo primero que consigue decir Teresa. -&iexcl;Madre de Dios! -repite, probando la seguridad de sus piernas. Todav&iacute;a las tiene ligeramente gomosas, pero cree que ya puede aguantarse. Mateo la saca, casi fl&aacute;cida, sucia y pegajosa. Tiene en la base y en los huevos un moco blanquecino, de lo suyo y de lo de Teresa. &ndash;&iexcl;Poooor favooor! -canturrea la se&ntilde;ora. -&iexcl;Qu&eacute; polvazo, Dios!-. Teresa nota el semen de Mateo manando de la rajita, buscando un camino muslo abajo. Normalmente no es tan fluido, as&iacute; que debe haberse mezclado bien con los flujos de Teresa. Le importa un pimiento. &iexcl;Pero qu&eacute; polvazo!<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">-&iquest;Est&aacute;s bien, Tere? -vuelve a preguntar Mateo, buscando una servilleta de papel para quitarse lo gordo.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">-&iexcl;De puta madre! &iexcl;Jol&iacute;n! Cre&iacute; que iba a perder el conocimiento-. Teresa se apoya bien sobre las manos, levantando el tronco con cuidado. Mantiene las piernas ligeramente abiertas, porque todav&iacute;a no est&aacute; muy segura de que puedan sostenerla. Es m&aacute;s, todav&iacute;a le tiemblan.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">-Perdona por lo del vestido -escucha que le dice Mateo. Teresa se mira el pecho, donde las domingas cuelgan libres, sin ver nada raro. Luego se da cuenta de que &eacute;se escote no permite sacar las tetas de &eacute;sa manera, y con la mano comprueba que, efectivamente, se ha rasgado justo por debajo de los pechos, m&aacute;s que suficiente como para arruinar la prenda. &iexcl;Bueno! Solo se lo pone para estar c&oacute;moda por casa, as&iacute; que&#8230; raz&oacute;n de m&aacute;s para volver a pon&eacute;rselo. As&iacute; Mateo tendr&aacute; todo, pero todo, a su disposici&oacute;n.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:16px\"><span style=\"font-family:Arial,Helvetica,sans-serif\">-No pasa nada, Mateo&#8230; &iexcl;Joder, qu&eacute; bien me he quedado!-. Teresa busca una silla con la mirada, dej&aacute;ndose caer a continuaci&oacute;n. Siente el pringue de Mateo empezando a secarse en la cara interna de los muslos, y los temblores de las piernas no remiten. El chico ya ha acabado su b&aacute;sico aseo, guard&aacute;ndose el rabo bajo el pantal&oacute;n del pijama. &ndash;Esto es mejor que cuando me despiertas por la ma&ntilde;ana, &iquest;eh?<\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>-Teresita&#8230; mira lo que tengo aqu&iacute;&#8230; -canturrea Mateo a la espalda de la mujer. Teresa no tiene ni que darse la vuelta para saber qu&eacute; es lo que tiene Mateo para ella, y sonr&iacute;e y se relame de gusto antes de girarse y contemplar la exuberante desnudez del macho. -&iexcl;Ay, Jes&uacute;s! -exclama Teresa en voz [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2037,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[27],"tags":[],"class_list":{"0":"post-17633","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-sexo-con-maduras"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17633","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2037"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17633"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17633\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17633"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17633"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17633"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}