{"id":17726,"date":"2018-04-21T09:40:54","date_gmt":"2018-04-21T09:40:54","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-04-21T09:40:54","modified_gmt":"2018-04-21T09:40:54","slug":"17726-adoro-a-mi-bella-madre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/17726-adoro-a-mi-bella-madre\/","title":{"rendered":"Adoro a mi bella madre"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"17726\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 19<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:48px\"><span style=\"font-family:Times\\ New\\ Roman,Times,serif\">N<\/span><\/span><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times\\ New\\ Roman,Times,serif\">unca imagin&eacute; que aquella ma&ntilde;ana de enero mi vida tendr&iacute;a tal vuelco, que hasta el momento no he podido asimilar todo lo que me ha pasado estos a&ntilde;os. Mi relato quiz&aacute;s busque una catarsis que puede amilanar un poco lo que mi consciencia a veces me recuerda. Provengo de una familia de clase media; mi padre un ingeniero de petr&oacute;leos y mi madre una arquitecta de cierta notabilidad en mi ciudad. Tengo una hermana mayor que se cas&oacute; hace 3 a&ntilde;os y se fue a vivir con su marido. Aunque s&eacute; que el matrimonio de mis padres siempre estuvo signado por la rutina o el desgano de mi madre, y las continuas aventuras de mi padre, a quien no justifico, no pens&eacute; que la separaci&oacute;n fuera tan inminente. Vivimos en una ciudad muy calurosa durante todo el a&ntilde;o, puesto que el trabajo en la multinacional petrolera de mi padre queda a dos horas de donde residimos. Un mes antes, al regresar de la facultad donde estudio ingenier&iacute;a civil, me sorprendi&oacute; encontrar a mi madre en casa, bastante descompuesta, con una vaso de licor en las manos, algo inusual puesto que eran apenas las cinco de la tarde. La salud&eacute; como acostumbraba con un beso en la frente, y me dirig&iacute; a mi cuarto para tomar una ducha, vestir algo c&oacute;modo, comer y pegarme de mi laptop a hacer mis deberes. Al bajar a la cocina, ella, un poco turbada por el licor, estall&oacute; en un llanto que me angusti&oacute;. La abrac&eacute; y le ped&iacute; que me contara que pasaba. Me coment&oacute; que mi padre hab&iacute;a tomado la determinaci&oacute;n de irse definitivamente de la casa y aunque la verdad que &eacute;l permanec&iacute;a casi toda la semana por fuera, pues ahora quer&iacute;a iniciar los tr&aacute;mites del divorcio. Para ser sinceros esta noticia no me afect&oacute;, puesto que era preferible que todo acabara en buenos t&eacute;rminos y no tener que vivir el infierno de dos seres que apenas si se dirig&iacute;an la palabra en casa. Para rematar mi madre me dijo que deb&iacute;amos mudarnos de apartamento puesto que mi padre hab&iacute;a decidido venderlo, y ante la oferta que era buena, eso le facilitaba que ella pudiera tomar su parte en los bienes que le correspond&iacute;an. Conclusi&oacute;n: a comenzar a empacar y prepararme para la mudanza, lo cual ocurri&oacute; un mes despu&eacute;s.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times\\ New\\ Roman,Times,serif\">Mi madre hab&iacute;a comprado un apartamento en las afueras de la ciudad, en un proyecto inmobiliario para el que trabajaba. Ante la premura debimos ocuparlo sin los acabados necesarios, es decir sin puertas interiores y otras cosas, ya que ella que es en extremo cuidadosa, prefer&iacute;a importar todos los interiores para hacer de &eacute;ste sitio algo muy lindo. A m&iacute;, la verdad me importaba un carajo todo. El apartamento era realmente peque&ntilde;o, con dos cuartos, un estudio y un &aacute;rea de servicio. Sin embargo la vista era preciosa puesto que ocup&aacute;bamos el piso 12. El cuarto de mi madre ten&iacute;a su ba&ntilde;o privado y yo decid&iacute; que como nadie nos visitaba, el ba&ntilde;o social ser&iacute;a m&iacute;o. De lo &uacute;nico que nos ocupamos fue de comprar unas cortinas provisionales para evitar que los vecinos de los apartamentos vecinos pudieran espiarnos, sobre todo a mi madre Nos instalamos pues en nuestro nuevo hogar, y ese evento de la mudanza despert&oacute; entre nosotros algo desconocido; un afecto incre&iacute;ble que nos hizo demasiado bien a los dos. Bromeaba permanentemente con ella, le daba abrazos fuertes para levantarle la moral y le preparaba un trago en la tarde cuando regresaba de su oficina. Aparte de eso tuvimos que seleccionar muchas cosas que no usar&iacute;amos para regalarlas, debido a lo reducido del espacio. Desechamos algunos muebles, utensilios y otras cosas las llev&oacute; pap&aacute; a su nueva casa. Mi madre entonces se dio cuenta que su guardarropas deber&iacute;a sufrir un recorte muy grande y sentados en su cama, comenzamos a escoger entre los dos, que cosas no usar&iacute;a m&aacute;s. Al observar varios de sus trajes, descubr&iacute; que muchos de ellos jam&aacute;s se los hab&iacute;a puesto, por lo que ella decidi&oacute; coloc&aacute;rselos para que yo pudiera opinar si los guardaba o no. Los modelaba con cierta coqueter&iacute;a al tiempo que se colocaba unas zapatillas abiertas de tac&oacute;n bastante elevado lo cual resaltaba mucho m&aacute;s lo gracioso y voluptuoso de su figura. Yo la observaba atento, pero de un momento para otro, la sensaci&oacute;n de admiraci&oacute;n y respeto hacia esa mujer, fue diluy&eacute;ndose y transform&aacute;ndose en una extra&ntilde;a mezcla de curiosidad por descubrir m&aacute;s de esa piel que por momentos ella me permit&iacute;a apreciar, al tirar un vestido y ponerse otro, quedando en sost&eacute;n y pantaletas que por cierto eran diminutas. De todas maneras y dado que muchos de los trajes le quedaban bastante ajustados le ped&iacute; que los guardara puesto que en realidad se le ve&iacute;an bien, aunque en realidad se notaba extremadamente vulgar por el tama&ntilde;o de sus grandes nalgas. Convivir en esas circunstancias dio origen a lo que se convirti&oacute; no en una estrecha relaci&oacute;n filial, sino en una indefinida y t&aacute;cita relaci&oacute;n de macho y hembra, y ese es el motivo que me lleva a relatarles esto. Esa ma&ntilde;ana de enero de la que hablaba, nuestras vidas cambiaron para siempre.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times\\ New\\ Roman,Times,serif\">Resulta que Sof&iacute;a, que es el nombre de mi madre y como la llamo desde entonces hab&iacute;a olvidado su toalla de ba&ntilde;o y me pidi&oacute; que por favor la alcanzara una. Entr&eacute; desprevenido a su cuarto y como la ducha era de acr&iacute;licos transparentes sin querer la observ&eacute; como Dios la trajo al mundo. Desde muy ni&ntilde;o la hab&iacute;a visto en pa&ntilde;os menores pero nunca repar&eacute; en ella como hasta el d&iacute;a que se prob&oacute; sus vestidos y m&aacute;s en ese momento. Ella sin darle importancia a mi presencia, tom&oacute; la toalla y comenz&oacute; a secarse. Sal&iacute; del cuarto con la impronta de su total desnudez martiriz&aacute;ndome; quem&aacute;ndome las entra&ntilde;as y para qu&eacute; negarlo, con una inquietud que termin&oacute; en una maldita erecci&oacute;n como pocas veces tuve en la vida. Haberla visto as&iacute;, en la plenitud de su piel blanca y sus cabellos h&uacute;medos surc&aacute;ndole los hombros, su pubis ligeramente rasurado, enmarcando ese tri&aacute;ngulo en medio de sus muslos, era algo para lo que no estaba preparado. Decid&iacute; entonces regresar a contemplar ese precioso espect&aacute;culo, y cuidando de que no se percatara, pude verla de espaldas a trav&eacute;s del espejo de su tocador. Era preciosa. Me impact&oacute; el tama&ntilde;o de sus nalgas redondas y provocativas, as&iacute; como sus piernas gruesas. Mientras esparc&iacute;a la crema por su cuerpo, mi pene comenz&oacute; a crecer exigi&eacute;ndome ese monumental pajazo que me hice inmediatamente en la ducha. Ese d&iacute;a no pude apartar su imagen de mi cabeza, y lo &uacute;nico que deseaba era regresar a casa para poder verla de nuevo, al salir de su ba&ntilde;o. Sab&iacute;a que era mi madre, y era consciente de que estaba ad portas del incesto, pero nada me importaba como no fuera disfrutar su belleza.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times\\ New\\ Roman,Times,serif\">Sin embargo a pesar de la convivencia permanente, solo hasta ese momento pude comprobar que si bien ella despertaba en m&iacute;, ciertas emociones inexplicables, lo cual en un principio atribu&iacute; a nuestra relaci&oacute;n filial, no estaba exento de experimentar esas mariposas en el est&oacute;mago cuando ella dedicando toda su ternura jugaba conmigo en la cama, por lo cual la imagen de su semi desnudez no me era extra&ntilde;a, pero si fue lastrando una curiosidad mucho m&aacute;s all&aacute; de lo que supuestamente me era permitido. De todas maneras dada la presencia de pap&aacute; en casa, cualquier inquietud quedaba de lado, puesto que inconscientemente la imagen de otro macho apaciguar&iacute;a en m&iacute;, cualquier deseo hacia ella. Por eso a partir del momento en que vivimos juntos, las cosas dieron un giro de ciento ochenta grados y el volc&aacute;n del deseo, hasta entonces dormido, despert&oacute; con toda la furia al tener tan cerca su precioso cuerpo y poder observarlo furtivamente, tal como Dios la trajo al mundo.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times\\ New\\ Roman,Times,serif\">Los d&iacute;as siguientes fueron un tormento cada vez mayor. Comenc&eacute; a madrugar para poder espiarla a las 5 y 30 am, y me encantaba mirar c&oacute;mo se jabonaba en un ritual m&aacute;s de complacencia que de higiene. Tomaba la afeitadora y proced&iacute;a a rasurar la entrepierna de su vello p&uacute;bico, dejando intactos los de la entrada de sus labios y una peque&ntilde;a &aacute;rea de su monte de venus, lo m&aacute;s cercano al cielo que tuve en mi vida. Queriendo no perder un solo detalle en lo sucesivo, cambi&eacute; el sitio de su cama y su tocador, para que pudiera verla tranquilamente por el espejo, que adem&aacute;s reflejaba la ducha tambi&eacute;n. Aunque nada pod&iacute;a compensar la magnitud de su desnudez, comenc&eacute; a experimentar unos estados de &aacute;nimo que no conoc&iacute;a, y que oscilaban entre la euforia y la depresi&oacute;n luego de haberme masturbado pensando en ella. No s&eacute; si not&oacute; estos cambios pero de un momento para otro comenz&oacute; a hacerme ciertas preguntas acerca de mi sexualidad, que no eran frecuentes. Le coment&eacute; acerca de un par de nenas, hijas de amigos de la familia, con quienes tuve sexo pero la verdad que todo fue muy insulso. Ella fingidamente sonre&iacute;a con mis comentarios, y en un momento me dijo que cu&aacute;l era el tipo de belleza que me hac&iacute;a perder la cabeza. Por poco le respondo que precisamente era ella, pero de todas maneras si le dije que quiz&aacute;s por ser su hijo, me hubiera encantado una mujer as&iacute; de su porte, su figura y su color de piel. Se rio demasiado y queriendo bromear conmigo me dijo que podr&iacute;amos ser novios pero plat&oacute;nicos, ya que era mi madre. Yo me re&iacute; mucho tambi&eacute;n y le dije que aceptaba encantado, pero que si podr&iacute;a invitarla a salir al cine, y porqu&eacute; no acompa&ntilde;arla a tomarse sus tragos. Queriendo sellar nuestro pacto de esa conversaci&oacute;n aparentemente inocente, la abrac&eacute; con fuerza y le di un sonoro beso en su mejilla, pero al tratar de zafarse de mis brazos, su boca roz&oacute; la m&iacute;a y fue inevitable que nuestros labios tuvieran ese contacto. Nos miramos a los ojos sorprendidos pero queriendo evitar reacciones de su parte le dije que me disculpara pero que ella se hab&iacute;a movido y por estar jugando conmigo pues le hab&iacute;a besado su boca, que adem&aacute;s era muy hermosa. Me mir&oacute; extra&ntilde;ada, pero no demostr&oacute; disgusto para nada, y creo que ella esperaba que por las circunstancias algo pasara entre nosotros a pesar de la maldita prohibici&oacute;n que la sociedad nos impon&iacute;a por ser madre e hijo. Seguimos conversando banalidades, y ante la inminencia de un fin de semana decid&iacute; irme a mi cuarto a terminar una investigaci&oacute;n pendiente para el d&iacute;a siguiente viernes.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times\\ New\\ Roman,Times,serif\">S&eacute; que muchas cosas pudieron pasar por nuestras cabezas a partir de ese d&iacute;a. Y estoy seguro que muchas veces Sof&iacute;a se detuvo en mi ducha para comentarme algo; y era inevitable que observara mi cuerpo desnudo. Tengo 1.78 de estatura, soy delgado, pero atl&eacute;tico y sin presumir creo que mi miembro es normal para mi tama&ntilde;o, aunque mis huevos si son bastante grandes. Sof&iacute;a tiene 1.68 de estatura, unas caderas que miden 115 cent&iacute;metros, 36 de sost&eacute;n, y unas piernas bastante gruesas, las cuales se enmarcan de manera deliciosa cuando usa ciertas prendas ajustadas, como faldas o jeans. S&eacute; que esos kilos de m&aacute;s que tiene, se encuentran justamente en el tama&ntilde;o de sus nalgas inmensas, deliciosas. A pesar de haber parido dos hijos su vientre es perfectamente alineado aunque de hecho, por ser una mujer blanca si tiene estr&iacute;as, pero no son desagradables. Es m&aacute;s, creo que es el prototipo de la mujer que sin ser gorda es voluptuosa, exuberante y con formas que llaman la atenci&oacute;n a todos, menos al cabr&oacute;n de mi padre cuya afici&oacute;n por las putas hizo que mi madre terminara cogi&eacute;ndole fastidio. Y era apenas natural que as&iacute; ocurriera puesto que mi madre al &uacute;nico hombre que tuvo en su vida fue a mi pap&aacute;, alguien que no se distingu&iacute;a precisamente por su fidelidad. Por eso hoy en d&iacute;a entiendo que la frigidez de mam&aacute; se debi&oacute; al maltrato e incomprensi&oacute;n de un hombre como mi padre acostumbrado a manejarse entre prostitutas, y cuyas actitudes debieron afectar demasiado a una mujer inexperta como Sof&iacute;a.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times\\ New\\ Roman,Times,serif\">A partir de esas conversaciones tuve dificultades para conciliar el sue&ntilde;o. Elucubraba mil fantas&iacute;as, pensando en ella, a su lado, bes&aacute;ndola, acarici&aacute;ndola y olvidando por completo lo que nos un&iacute;a. Sof&iacute;a se convirti&oacute; en mi obsesi&oacute;n, en el &uacute;nico motivo para ser feliz, para sentirme absolutamente enamorado de ella, de sus ojos caf&eacute;s, de sus cabellos casta&ntilde;os, de sus manos delicadas y de la locura de su cuerpo hecho deseo para m&iacute;. Pienso que cambi&eacute; demasiado a partir de entonces pues ella lo not&oacute; y me lo hizo saber. Era extra&ntilde;o que quisiera estar ayud&aacute;ndole en las labores de la casa y ofreci&eacute;ndome para hacer lo que fuera con tal de estar a su lado. Para acabar de da&ntilde;arme la mente, ella permanec&iacute;a en casa con unos peque&ntilde;os shorts de tela muy liviana que se part&iacute;an en medio de su vulva y entraban ligeramente en medio de su precioso culo. Usaba unos tops que me dejaban observar su vientre hermoso con ese ombligo profundo que no tardar&iacute;a en chupar hasta enloquecerme. Calzaba unas sandalias que le iban perfectas a la belleza de sus pies largos, delgados y con unos dedos divinamente arreglados y sus u&ntilde;as pintadas de varios colores nacarados. Y esa parte de su cuerpo despert&oacute; en m&iacute;, un fetichismo que me trajo toda la complacencia, sobre todo cuando ella al regresar de su trabajo, se descalzaba y sent&aacute;ndose en el sof&aacute; proced&iacute;a a masajearlos puesto que la altura de sus tacones le cansaba un poco. <\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times\\ New\\ Roman,Times,serif\">Una tarde cualquiera le ped&iacute; que me dejara darle su masaje, a lo cual no se rehus&oacute;. Tom&eacute; un poco de crema en mis manos y proced&iacute; a esparcirla por sus plantas, dedos y tobillos, acarici&aacute;ndolos suavemente, y tratando de disimular la excitaci&oacute;n que me produc&iacute;a el contacto de sus hermosos pies. Esa primera vez comprob&eacute; como el contacto de mis manos le causaba una sensaci&oacute;n de placer que tampoco pudo ocultar, puesto que su respiraci&oacute;n se notaba agitada. Hab&iacute;a vestido una pijama de tela vaporosa que le llegaba hasta las rodillas, por lo cual le ped&iacute; que se recostara en el sof&aacute; totalmente, mientras yo desde la esquina opuesta continuaba con mi labor supuestamente para desestresarla. Estuve frotando sus pies por lo menos una media hora, y poco a poco fui subiendo mis manos hasta la altura de sus pantorrillas, y sin poder evitarlo al encoger sus piernas dej&oacute; ante mis ojos toda la belleza de sus muslos y su ropa interior, por lo que ella procedi&oacute; a cubrir su intimidad con la pijama pero descubriendo un poco m&aacute;s sus muslos, algo que me dej&oacute; at&oacute;nito, puesto que el grosor de &eacute;stos, y una ligera celulitis en la cara interna de sus piernas eran algo demasiado provocativo para todo lo que se fraguaba en mi mente al comenzar a verla con toda la lascivia y falta de pudor. Esas supuestas atenciones se repitieron los d&iacute;as siguientes, en un contubernio en el cual ella disfrutaba mis caricias, mientras yo aumentaba el deseo por tenerla conmigo, en esa actitud en la cual la suavidad de sus pies, la belleza indescriptible de estos y el espect&aacute;culo de sus piernas hac&iacute;an que una vez acabara buscara cualquier pretexto para masturbarme en su nombre. Una tarde no resist&iacute; y vi&eacute;ndola ligeramente adormecida, luego de limpiar la crema de sus pies, los acerqu&eacute; a mi boca, pasando mi lengua suavemente por su empeine y sus plantas, chupando sus dedos imperceptiblemente, ante lo cual Sof&iacute;a retorci&eacute;ndose me mir&oacute; riendo y me dijo que esas caricias jam&aacute;s las hab&iacute;a sentido y que le produc&iacute;an una cosa muy rara, no dije nada, y mord&iacute; suavemente sus deditos, dici&eacute;ndole que eso no ten&iacute;a nada de malo. No respondi&oacute; nada, pero su turbaci&oacute;n era evidente, as&iacute; que decidimos dar por terminado el masaje.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times\\ New\\ Roman,Times,serif\">De un momento para otro comenz&oacute; a usar ciertas prendas para dormir que dejaban muy poco para mi imaginaci&oacute;n. Vest&iacute;a unas pijamas transparentes de color negro y rojo cuyo tejido me permit&iacute;a apreciar totalmente la dimensi&oacute;n de sus senos y sus pezones grandes, as&iacute; como tambi&eacute;n el tama&ntilde;o de sus peque&ntilde;os interiores que entrando en medio de sus nalgas daban toda la libertad para que estas arm&oacute;nicamente se mecieran cuando ella caminaba. S&eacute; que en cada una de sus actitudes hab&iacute;a una cierta coqueter&iacute;a o desaf&iacute;o, y pienso que encararme de esa manera persegu&iacute;a, o bien que se me quitara la bobada con respecto a ella, y me acostumbrara a verla como mi madre o, a acabar de generar ese clima de morbo infinito en el cual conviv&iacute;amos. Para bien o para mal ocurri&oacute; esto &uacute;ltimo y la tentaci&oacute;n de estar solos, de vivir en esa intimidad peligrosa habl&oacute; m&aacute;s alto. Sin poder evitarlo comenc&eacute; a buscar un contacto cada vez m&aacute;s cercano, abraz&aacute;ndola por el menor motivo y queriendo apartar cualquier prevenci&oacute;n de su parte, comenc&eacute; a jugar con sus cabellos, a cargarla a pesar de sus 65 kilos de carne deliciosa, y a llevarle el jugo a su cama en las ma&ntilde;anas de los fines de semana, cuando entraba a su cuarto, me sentaba en su cama y le estampaba un beso en su frente acariciando sus cabellos y despert&aacute;ndola con frases melosas. Acariciaba su espalda levemente, dejando que mis manos se recrearan en toda la belleza de su piel tapizada de unos lunares que aumentaban en la medida en que surcaban su cuello y el derredor de sus senos. Ella haci&eacute;ndose la dormida comenzaba a moverse con unos movimientos de nena mimada, y haciendo pucheros con su linda boca, me tomaba de las manos, d&aacute;ndome los buenos d&iacute;as. Era inevitable que al levantarse de la cama la observara con su pijama mal cubri&eacute;ndola y as&iacute; entraba al ba&ntilde;o a cepillarse los dientes regresando a la cama para tomar su infaltable jugo de naranja. Me fascinaba ver sus cabellos revueltos, sus tetas a trav&eacute;s de la camisa de dormir y sus muslos desnudos, recogidos sin ninguna prevenci&oacute;n, mientras a veces quedaba expuesta la delicia de su sexo no muy protegido de mi vista por sus peque&ntilde;os interiores. Quer&iacute;a convertirme en el macho que nunca tuvo, en ese hombre tierno, atento, detallista, que la consintiera y la hiciera sentirse la nena que nunca pudo ser. La cercan&iacute;a de nuestros cuerpos era cada vez menos inocente. Yo en casa dej&eacute; de usar pantaloncillos y me colocaba &uacute;nicamente un short que le permitir&iacute;a dimensionar y sentir en su piel el tama&ntilde;o de mi pene. Cuando la abrazaba al comienzo evitaba que mis piernas entraran en contacto con su cuerpo, pero decid&iacute; que era preciso que tomara la iniciativa y empec&eacute; a juntarme m&aacute;s al suyo, abraz&aacute;ndola con fuerza, pasando mis manos por su talle y acercando mis labios a su cuello, cuya cercan&iacute;a le produc&iacute;a una sensaci&oacute;n inocultable que se expresaba a trav&eacute;s de lo erizado de los preciosos vellos de sus brazos. Solo faltaba un pretexto para terminar am&aacute;ndonos como hasta ahora lo hacemos.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times\\ New\\ Roman,Times,serif\">No hab&iacute;a pasado un mes cuando llegaron las puertas interiores y ella contrario a lo que pensaba, las dej&oacute; de lado dici&eacute;ndole al maestro de la obra que las instalar&iacute;a cuando todo llegara y no por partes. Eso me confirm&oacute; que ambos podr&iacute;amos estar deseando espiarnos mutuamente, y que ella sab&iacute;a que yo viv&iacute;a pendiente de sus entradas a la ducha para darme el espect&aacute;culo de su piel de marfil, acarici&aacute;ndose con el jab&oacute;n y reprimiendo el deseo insoportable que sent&iacute;amos y que estaba a punto de enloquecernos. Un viernes en la noche tuve que ir a un compromiso de la facultad. Cuando regres&eacute; estaba muy cambiada y de un p&eacute;simo humor. Hab&iacute;a vestido una trusa negra que la cubr&iacute;a totalmente, y al mirarme, el disgusto en sus ojos era evidente. Me pregunt&oacute; si quer&iacute;a comer algo, pues deb&iacute;a estar muy hambriento despu&eacute;s de haber estado con todas las puticas de la facultad, y que en eso era igualito a mi padre. No pod&iacute;a creer lo que ella me estaba diciendo. Sof&iacute;a estaba celosa, enloquecida de pensar que otra mujer y no ella se hubiera acostado conmigo. Me qued&eacute; mudo, y mir&aacute;ndola fijo a los ojos me fui acercando poco a poco. La tom&eacute; de las manos y le expliqu&eacute; que si me hab&iacute;a demorado se deb&iacute;a a que precisamente ese d&iacute;a, era la despedida de la facultad y que a pesar de que todos se citaron en una discoteca de moda, y que la fiesta presagiaba todo el desorden del mundo, yo prefer&iacute; regresar a casa puesto que nada compensaba la alegr&iacute;a de estar a su lado. La abrac&eacute; con decisi&oacute;n; quer&iacute;a fundirla a mi cuerpo, en tanto que ella abandon&aacute;ndose por completo comenz&oacute; a sollozar pidi&eacute;ndome perd&oacute;n por ser tan celosa cuando yo no era su macho sino su hijo. Me rode&oacute; con sus brazos por mi cuello como implorando ese perd&oacute;n y esa protecci&oacute;n que no quer&iacute;a perder. Sentir su aliento tan cerca, el perfume de sus cabellos a&uacute;n un poco h&uacute;medos por el b&aacute;lsamo que se aplicaba y sus senos totalmente aprisionados a mi pecho, me hicieron sacar a flote todo el c&uacute;mulo de emociones reprimidas, de sentimientos, de amor y deseo inaguantable. Estuvimos as&iacute;; quietos, sin querer apartar nuestros cuerpos en un abrazo que nos condujo a ese nuevo universo en el cual nos sumir&iacute;amos para siempre. Comenc&eacute; a besar su frente, a murmurarle que era la mujer m&aacute;s preciosa del mundo; la mujer m&aacute;s tierna y amorosa y que por nada ni nadie estar&iacute;a dispuesto a dejarla sola. Sent&iacute; como se estremec&iacute;a mientras mis labios imperceptiblemente se posaban en sus p&aacute;rpados cerrados, y mis manos la as&iacute;an con m&aacute;s fuerza por su talle delicado. Tom&eacute; su carita entre mis manos y sin que pudiera evitarlo pos&eacute; mis labios suavemente en los suyos. Nos miramos intensamente sin que ninguno de los dos tratara de evitar ese contacto, hasta que enloquecido abr&iacute; mi boca y con mi lengua fui abriendo lentamente sus labios, mordisque&aacute;ndolos sin que ofreciera resistencia. No s&eacute; cu&aacute;nto tiempo pudimos estar bes&aacute;ndonos con esa fragilidad en la que era preciso estar totalmente entregados, sin hablar, para que el hechizo no fuera cortado. En un momento reaccion&oacute; y apart&aacute;ndose de m&iacute;, me miro aterrada. &ldquo;&iexcl;Por Dios, que estamos haciendo?!&rdquo;, fue lo &uacute;nico que alcanz&oacute; a decir puesto que nuevamente call&eacute; su boca con la m&iacute;a, y carg&aacute;ndola la llev&eacute; hasta su cuarto. Sof&iacute;a comenz&oacute; a gemir como una chiquilla pidi&eacute;ndome que me detuviera puesto que se hallaba demasiado fr&aacute;gil emocionalmente y demasiado confundida; que estaba al borde de la locura conmigo. Sin decir nada la acost&eacute; en la cama, me recost&eacute; a su lado, y segu&iacute; abraz&aacute;ndola, ya no con ternura, sino dejando que mis manos bucearan por toda la extensi&oacute;n de inmaculada espalda, hasta sus caderas, al tiempo que mi miembro totalmente enloquecido se refregaba en sus piernas para que su voluntad fuera dobleg&aacute;ndose por el contacto de un macho. Ella respirando agitada solo murmuraba &ldquo;no, no, no por favor, mi vida, esto no est&aacute; bien mi cielo, no, nooo, qu&eacute; estamos haciendo por Dios!&rdquo;; aunque ya sus manos se aferraban a mi espalda llevando la contraria a lo poco que quedaba de su cordura y sus prejuicios.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times\\ New\\ Roman,Times,serif\">Sin soltarla comenc&eacute; a bajar el pantal&oacute;n de su trusa, lo cual quiso evitar pero dada mi fuerza no pudo impedirlo. Pude palpar por primera vez la delicadeza de toda su piel de fuego, la lisura de sus piernas y sus nalgas descomunales y perversas. Acarici&eacute; su hermoso culo con sevicia, pero sin llegar a lastimarla, mientras se excitaba cada vez m&aacute;s cerrando sus bellos ojos de los cuales brotaban unas deliciosas l&aacute;grimas que secaba con mis labios. Me detuve con mi mano izquierda a recorrer la suavidad de su vientre en cual un d&iacute;a me tuvo y hoy estaba dispuesto a disfrutar de nuevo en toda la plenitud de un placer diferente. El sentir su dermis me quemaba, me dejaba completamente enloquecido, por lo cual afloj&eacute; mi pantal&oacute;n y lo tir&eacute; a un lado. Continu&eacute; bes&aacute;ndola y recost&aacute;ndome encima de ella, abr&iacute; sus piernas poco a poco para que su sexo empapado de un gozo diab&oacute;lico y extra&ntilde;o para ella, experimentara la dureza del m&iacute;o. Los gemidos de mi princesa eran m&aacute;s y m&aacute;s intensos cada vez. Abri&oacute; sus piernas de par en par, para sentir todo el volumen de mi verga estrangulada por el b&oacute;xer, y a punto de penetrarla. Bes&eacute; su cuello, lam&iacute; sus orejas y sin decirnos nada, levant&aacute;ndose un poco, tir&oacute; su blusa y afloj&oacute; su sost&eacute;n. El espect&aacute;culo de sus tetas desafiantes me llev&oacute; a besarlas con ternura, aumentando mis caricias con mi lengua y mordiendo delicadamente sus pezones duros. Relam&iacute; cada cent&iacute;metro de sus pechos, hasta llegar a sus sobacos lo cual me pareci&oacute; incre&iacute;ble, pues ella se retorc&iacute;a como una perra en celo. Baj&eacute; mi lengua por sus caderas y tir&eacute; de su tanga con mis dientes hasta sus rodillas, regresando a sumergirme en toda la extensi&oacute;n de sus labios vaginales, chup&aacute;ndolos, pasando mi lengua por todo ese v&eacute;rtice de lujuria que ahora era m&iacute;o y que estaba dispuesto a beber por todo el tiempo del mundo. La bes&eacute; y chupe con sevicia, como un pose&iacute;do, relamiendo sus labios y su cl&iacute;toris, pasando mi lengua por toda el &aacute;rea de sus piernas abiertas, hasta la entrada de su precioso ano; degustando cada gota de sus fluidos que manaban desde su alma entregada al deseo. El sabor y el aroma de su sexo era el m&aacute;s poderoso lenitivo que jam&aacute;s beb&iacute;, hasta que mi hermosa mujercita no pudo m&aacute;s y estall&oacute; en un delicioso orgasmo, sollozando como una jovencita reci&eacute;n desvirgada.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times\\ New\\ Roman,Times,serif\">Sab&iacute;a que en ese momento no contaba mi placer sino el de ella, y que deb&iacute;a continuar hasta que todas sus dudas, temores y remordimientos quedaran atr&aacute;s ante la grandeza de nuestro mutuo amor y nuestras m&aacute;s perversas pasiones. Ad portas de ser pose&iacute;da y habiendo atravesado el umbral del no retorno, Sof&iacute;a clav&oacute; suavemente sus u&ntilde;as en mi espalda, y mir&aacute;ndome fijamente a los ojos, me oblig&oacute; a confirmarle que en ese momento no me estaba acostando con ninguna perra de la facultad, pues una de esas zorras hab&iacute;a dejado un mensaje en el contestador de mi casa, ofreci&eacute;ndose para estar conmigo en la fiesta y anunci&aacute;ndome que estaba loca por hacer lo que yo ya sab&iacute;a con ella. Mi hermosa mujer sent&iacute;a celos, y no precisamente de madre: sent&iacute;a celos de su macho, rabia de pensar que otra pudiera estar conmigo, cuando ella desde hac&iacute;a mucho hab&iacute;a dejado volar su imaginaci&oacute;n al igual que yo, so&ntilde;ando con ese momento. Me re&iacute; mucho de sus ocurrencias y sabiendo que ese momento era irrepetible le confes&eacute; que estaba perdidamente enamorado de ella desde que est&aacute;bamos viviendo juntos. Que hac&iacute;a mucho tiempo hab&iacute;a dejado de mirarla como mi madre y que todo el tiempo la observaba como la deliciosa mujer que era. Me confes&oacute; entonces que desde que llegamos a ese apartamento hab&iacute;a comenzado a sentir lo mismo, y que viv&iacute;a loca de celos cada que cualquiera de mis compa&ntilde;eras llamaba, y que muchas veces opt&oacute; por no darme los recados, en particular en dos ocasiones en que hab&iacute;a una fiesta bastante interesante, y que sin que yo me diera cuenta, desconect&oacute; el tel&eacute;fono para evitar que llamaran a casa y entrando en mi cuarto apag&oacute; mi celular. No sab&iacute;a que decir y simplemente solt&eacute; una sonora carcajada.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times\\ New\\ Roman,Times,serif\">Continu&eacute; bes&aacute;ndola coloc&aacute;ndola de lado, despu&eacute;s de pasar mi lengua por su cuello, espalda, cintura y sus caderas donde me detuve a mordisquear sus nalgas infinitas. Sof&iacute;a estaba enloquecida; gem&iacute;a como una gata. &nbsp;Regres&eacute; de nuevo a la indescriptible sensaci&oacute;n de chupar su vulva, cuyos labios aumentaban de grosor, me dediqu&eacute; a lamer cada poro, cada mil&iacute;metro de piel de su culo vulgar y delicioso. Abr&iacute; su pierna derecha y la puse encima de mis hombros, y abriendo sus grandes nalgas explor&eacute; la delicia de su ano cuyos pliegues perfectamente delineados me acabaron de alucinar. Introduje mi lengua lo que m&aacute;s pude tratando de dilatar ese orificio de placer, lamiendo todo lo que de ella bajara, pues todos sus fluidos, eran lo que necesitaba para vivir desde entonces&hellip; Dispuesto a que sintiera todo aquello a lo que ten&iacute;a derecho, segu&iacute; lamiendo su sexo y su cl&iacute;toris hasta hacerla sentir no s&eacute; cu&aacute;ntos orgasmos m&aacute;s. Mi madre era multi org&aacute;smica y no me explico como el imb&eacute;cil de mi padre no se percat&oacute; de semejante hembra tan l&uacute;brica en su vida. D&aacute;ndome vuelta y mientras chupaba su preciosa cuquita fui colocando mi pene cerca de sus labios, hasta percibir como su lengua comenzaba a lamerle la cabeza, y en uno de sus arranques de locura opt&oacute; por meterlo todo en su boquita mam&aacute;ndolo con una delicadeza que no pude resistir vaciando todo el semen que no pude retener y que para mi sorpresa ella bebi&oacute; encantada, queriendo extraer hasta la &uacute;ltima gota. Sin embargo esa eyaculaci&oacute;n no hizo mella en m&iacute;, y dispuesto a concluir nuestro pecado sub&iacute; sus piernas a la altura de mis rostro chupando y lamiendo sus bellos pies, los cuales introduc&iacute;a en mi boca hasta donde fuera posible mientras le colocaba en la entrada de su vulva todo aquello que tanto deseaba sentir en sus entra&ntilde;as. La penetr&eacute; al comienzo con delicadeza, despu&eacute;s con decisi&oacute;n, con fuerza, mientras ella daba un grito de placer y sus gemidos aumentaban as&iacute; como el vaiv&eacute;n de sus caderas, me abrazaba dur&iacute;simo y como cosa extra&ntilde;a comenz&oacute; a musitar palabras de grueso calibre, lo cual aument&oacute; mi excitaci&oacute;n y queriendo que mi verga entrara hasta su coraz&oacute;n le di las estocadas m&aacute;s fuertes que pude, hasta que comenz&oacute; a gemir m&aacute;s y m&aacute;s, estallando en el orgasmo m&aacute;s prolongado que pude experimentar en mujer alguna, mientras inundaba sus entra&ntilde;as con el semen que hasta ese momento pude haber reprimido y guardado en su honor. Sof&iacute;a evitando mirarme a los ojos, con una falsa verg&uuml;enza y un discutible pudor se aferr&oacute; a m&iacute;, pasando sus manos por mi espalda, suspirando como una quincea&ntilde;era enamorada, y recost&aacute;ndose en mi pecho fue adormeci&eacute;ndose en esa nebulosa que ahora le demostraba que un nuevo amor, quiz&aacute;s prohibido pero esta vez el definitivo, hab&iacute;a llegado a su vida.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times\\ New\\ Roman,Times,serif\">Me detuve a contemplarla as&iacute;, desnuda, entregada, indefensa, y enloquecido por la obsesi&oacute;n de sus nalgas, poco a poco le di vuelta de costado para seguir lamiendo como un demente su culo delicioso, entrando mi lengua hasta donde esta me alcanzaba, mientras ella abr&iacute;a sus piernas facilitando mis besos. Mi verga estaba a punto de estallar, por lo cual tom&eacute; un poco de crema humectante de su tocador y lubriqu&eacute; su precioso ano, ante lo cual ella angustiada me pidi&oacute; que no le hiciera da&ntilde;o, pues tem&iacute;a que esto le doliera. No dije nada; la abrac&eacute; as&iacute; de lado y con mi pene embadurnado de crema comenc&eacute; a pasearlo por la entrada de su culo, acercando mi cabeza hasta la entrada ya un poco dilatada. Sof&iacute;a comenz&oacute; a excitarse y tomando mi miembro con una de sus manos lo coloc&oacute; justo en la entrada de su culito y empez&oacute; a recostarse contra &eacute;l, esperando que al penetrar no sintiera el dolor que tanto tem&iacute;a. Resulta que mi padre en una de sus borracheras una noche cualquiera quiso com&eacute;rsela por detr&aacute;s y pr&aacute;cticamente violent&aacute;ndola le hizo mucho da&ntilde;o por lo cual ella se rehus&oacute; a ese tipo de relaci&oacute;n. Entendiendo su mensaje me qued&eacute; quieto mientras ella poco a poco se fue recostando m&aacute;s y m&aacute;s contra mi pene hasta que sin poder evitarlo sinti&oacute; como este invad&iacute;a la cavidad de su delicioso recto. Suspirando en cada mil&iacute;metro de verga que la invad&iacute;a, aument&oacute; sus movimientos hasta que estuve casi dentro de ella. Se qued&oacute; quieta a la espera de que yo ahora s&iacute; terminara mi labor, al sentirse totalmente penetrada gimi&oacute; de dolor pero me pidi&oacute; que continuara, pues estaba siendo desvirgada por m&iacute;, pero a pesar del dolor el placer era m&aacute;s intenso que todo en la vida. Tom&oacute; mi mano y la llev&oacute; a su cl&iacute;toris y refreg&aacute;ndose como la m&aacute;s experta de las putas, lleg&oacute; al orgasmo al tiempo que yo dejaba dentro de ella una nueva descarga de semen.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times\\ New\\ Roman,Times,serif\">A partir de entonces y sin detenernos a pensar o a cuestionar nada, nos hemos convertido en marido y mujer. Siento que la amo cada vez m&aacute;s; que la deseo las 24 horas del d&iacute;a, y que a pesar de dormir juntos totalmente desnudos, y hacer el amor en las noches, las madrugadas, las ma&ntilde;anas y cuando tenemos la oportunidad de estar solos, cada nuevo apareamiento es m&aacute;s intenso y nos conduce a un estado de placer del cual ninguno de los dos quiere descender. Adoro su cuerpo y su piel blanca est&aacute; cada vez m&aacute;s expuesta a mis miradas. Tan pronto llega a casa pr&aacute;cticamente se desnuda a mi espera, o simplemente se coloca esas pijamas que nada cubren realmente. No veo la hora de regresar despu&eacute;s de las clases y terminar mis obligaciones, para esperar que se abra esa puerta y poderla abrazar con todo el amor y estamparle el beso m&aacute;s delicioso en su boca de fuego. No la dejo que se duche cuando regresa de su trabajo, hasta tanto yo no haya saboreado la delicia de su sexo y su culo sudorosos y acalorados, de su excitaci&oacute;n con ese inconfundible aroma de sus hormonas y el sabor delicioso de sus orines y sus fluidos que se pegan a la entrepierna de sus tangas, las cuales relamo con locura. Amo olfatear y lamer tambi&eacute;n el sudor de sus axilas, y le prohib&iacute; que usara desodorantes puesto que el sabor de estos me molestaba y me dejaba un sabor desagradable en la boca. Me encanta sentarla en el sof&aacute;, tomar sus bellos pies en mis manos, acarici&aacute;ndolos de la manera m&aacute;s pervertida, haciendo que con ellos acaricie mi pene, hasta hacerla morir de la risa, la excitaci&oacute;n y el nerviosismo. La adoro, y adoro todo lo suyo; y me complace saber que es feliz a mi lado, cuando en las tardes nos recostamos a ver televisi&oacute;n o el fin de semana desconectamos nuestros celulares y nos tendemos desnudos en nuestra cama, a amarnos ajenos al mundo. <\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times\\ New\\ Roman,Times,serif\">Somos absolutamente felices y solo el maldito hecho de ser madre e hijo empa&ntilde;a a veces nuestra dicha total. Cada d&iacute;a est&aacute; m&aacute;s preciosa, y si bien ha engordado un poco, esos kilos inexplicablemente se depositan en sus adorables caderas, sus nalgas y sus piernas. Sentimos que nada ni nadie podr&aacute;n separarnos y no tengo m&aacute;s ojos que para ella, y s&eacute; que a pesar de celarme por todo, muy en el fondo sabe que no fijar&iacute;a mis ojos en nadie que no fuera ella. La amo con devoci&oacute;n y locura y s&eacute; que ambos morir&iacute;amos solo de pensar en que un d&iacute;a tuvi&eacute;ramos que dejarnos. Para evitar inconvenientes decidimos que se operara el a&ntilde;o pasado, pues no hay d&iacute;a que no hagamos el amor sin tener en cuenta ni siquiera su per&iacute;odo menstrual, p&uacute;es me ha confesado que es en los d&iacute;as que m&aacute;s excitada est&aacute; y para ser sinceros, chuparla durante su per&iacute;odo me encanta, por el olor y el sabor de sus flujos de sangre y excitaci&oacute;n que bajan a montones, mezclados, en medio de sus contorsiones y sus gritos de placer.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-size:18px\"><span style=\"font-family:Times\\ New\\ Roman,Times,serif\">Adoro todo lo suyo, y s&eacute; que muchos podr&aacute;n pensar que se trata de cualquier fantas&iacute;a este relato, o simplemente es el producto de una mente enferma. Total lo que cuenta es nuestra felicidad, y saber que Sof&iacute;a es la mujer de mi vida, pues ella misma me dio esa vida, me hace pensar en que solo la muerte podr&iacute;a acabar con todo este universo de lujuria, pasi&oacute;n, amor e incontinencia. Ella a su vez ha demostrado que puede ser la m&aacute;s depravada de las putas con tal de hacerme feliz, y que mi padre jam&aacute;s supo llegar a su coraz&oacute;n y menos a su sexualidad. Que hemos descubierto miles de cosas, que hemos elucubrado miles de fantas&iacute;as y que tal vez lo m&aacute;s loco que pensamos hacer es estar con otra nena para verla haci&eacute;ndole el amor. Ya tenemos todo planeado para nuestras pr&oacute;ximas vacaciones y Sof&iacute;a est&aacute; dispuesta a hacerlo con otra mujer y de paso permitirme que tambi&eacute;n la penetre pero estando con ella. Esa es mi mujer, la preciosa Sof&iacute;a, a la que cada d&iacute;a parecen crecerle m&aacute;s sus nalgas y empinarse desafiantes a la espera de mi verga. Esa es mi mujer, mi adorada amante; aquella que me espera cada noche con sus piernas abiertas para sentir su macho hijo explorando todos sus orificios, posando mis labios y mi boca por su sexo inclemente, por su culo de ensue&ntilde;o, inund&aacute;ndolos de semen; su semen que adora beber y refregar por su carita pues sostiene que es la mascarilla ideal para prevenir las arrugas. Este soy yo; su macho, su novio y amante, y el hombre que compens&oacute; con creces toda la felicidad que sacrific&oacute; los a&ntilde;os que estuvo con el imb&eacute;cil de mi padre. Ahora estoy dispuesto a darle todo lo que est&eacute; a mi alcance para dedicarme en cuerpo y alma a la adoraci&oacute;n ap&oacute;stata de toda su belleza, de su piel de marfil y deseo, de pasi&oacute;n y ternura, de su boca que sabe llevarme de cabestro por todo el universo del placer para perderme en el delicioso infierno de sus caricias y sus mimos. La amo como nunca pens&eacute; que un hombre pudiera amar a una mujer; a mi mujer, a la preciosa Sof&iacute;a, el motivo m&aacute;s grande que tengo para vivir.<\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 19<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 Nunca imagin&eacute; que aquella ma&ntilde;ana de enero mi vida tendr&iacute;a tal vuelco, que hasta el momento no he podido asimilar todo lo que me ha pasado estos a&ntilde;os. Mi relato quiz&aacute;s busque una catarsis que puede amilanar un poco lo que mi consciencia a veces me recuerda. Provengo de una familia de clase media; [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":11942,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-17726","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-amor-filial"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17726","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11942"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17726"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17726\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17726"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17726"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17726"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}