{"id":17937,"date":"2018-05-22T22:00:00","date_gmt":"2018-05-22T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-05-22T22:00:00","modified_gmt":"2018-05-22T22:00:00","slug":"17937-la-pertenencia-27-la-visita","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/17937-la-pertenencia-27-la-visita\/","title":{"rendered":"La pertenencia (27): La visita"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"17937\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Subimos a El Alto en el auto de Felipe, ella en el asiento del copiloto. &Eacute;l hab&iacute;a sido bien instruido en su libreto y le verdad es que no le iba a costar mucho, ten&iacute;a varios a&ntilde;os de experiencia llevando una doble vida. Incluso hab&iacute;a inventado una afici&oacute;n al bicicross para justificar los moretones y raspones que le pod&iacute;an ver sus padres en las reuniones familiares o en alguna de las visitas sorpresa que le hac&iacute;an. Compr&oacute; una bicicleta cara y se la dio en usufructo a una joven promesa de ese deporte, con la condici&oacute;n de que la guardara en su bodega. La madre no ten&iacute;a ning&uacute;n inter&eacute;s en ver a su primog&eacute;nito arriesgar su vida en peligrosos descensos, pero viv&iacute;a con el temor de que su padre fuese a visitar un evento, preguntar por &eacute;l y destapar la farsa. Por eso le urg&iacute;a casarse y finalmente encontr&oacute; con quien.<\/p>\n<p>Estacionamos al frente de la casa. Ten&iacute;an su buena Ford Ranger afuera, en vez de en su patio, bastante grande y con un cobertizo. Solo le faltaba el cartel &ldquo;No somos pobres tras tu plata&rdquo;.<\/p>\n<p>Su hermana menor sali&oacute; a saludarnos, radiante, era su principal aliada. La segunda estaba dispuesta a dejarnos demostrar nuestras buenas intenciones. Entramos por la entrada frontal, la menos usada. La entrada m&aacute;s com&uacute;n era el port&oacute;n, por ah&iacute; tambi&eacute;n entraban los inquilinos de los pisos superiores. Le hab&iacute;an pedido que viviera en esa semi-independencia y bajara todos los d&iacute;as a trabajar, como tantos otros. Su sue&ntilde;o de que se fuese a instalar all&aacute; una vez casada y tener a los nietos cerca se desvanec&iacute;a. La entrada daba al amplio living-comedor, con muebles raramente descubiertos de sus pl&aacute;sticos protectores, solo para ocasiones especiales como estas. La cara de los padres lo dec&iacute;a todo, no aprobaban de nosotros, para nada, y no estaban a punto de cambiar de opini&oacute;n. Mientras la madre entr&oacute; a preparar los platos con la hija menor, el padre nos agasaj&oacute; con un Johnny Walker etiqueta negra, al que no estaban invitadas sus hijas. Yo con uno qued&eacute; listo, pero Felipe se la pudo con uno m&aacute;s y compens&oacute; por mi frugalidad.<\/p>\n<p>El caballero no esper&oacute; a que empezara la cena para cortar las trivialidades introductorias con un escueto &ldquo;Bueno&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Don Ferm&iacute;n, si me lo permite&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p>Asinti&oacute; con la cabeza.<\/p>\n<p>&ldquo;Don Ferm&iacute;n, mis intenciones con su hija son serias&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p>El hombre era parco en palabras. Lanz&oacute; un sonido de baja intensidad en su garganta con la boca cerrada. Un claro &ldquo;No te creo&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Don Ferm&iacute;n, ella es una profesional exitosa, se ha ganado una posici&oacute;n en la sociedad. Este fin de semana la voy a presentar a mis padres.&rdquo;<\/p>\n<p>Ese anuncio le hizo inclinar la cabeza al lado, en se&ntilde;al de inter&eacute;s.<\/p>\n<p>&ldquo;Si pap&aacute;, este s&aacute;bado en la noche, en la casa de ellos.&rdquo;<\/p>\n<p>Sali&oacute; la se&ntilde;ora.<\/p>\n<p>&ldquo;Pasemos a la mesa.&rdquo; dijo el patriarca. &rdquo;Don Felipe, don Mat&iacute;as, adelante.&rdquo;<\/p>\n<p>Nos sentamos. Andrea nos indic&oacute; nuestros puestos. Su padre a la cabecera, Felipe y yo a la diestra, Andrea a la siniestra, luego la hermana del medio, la madre y la menor.<\/p>\n<p>Mientras la se&ntilde;ora y la ni&ntilde;a nos pon&iacute;an los platos delante de nosotros el aire se pod&iacute;a cortar con un cuchillo. Carraspe&oacute; un par de veces antes de empezar a comer.<\/p>\n<p>Tome la iniciativa alabando su cocina, pero las gracias de la se&ntilde;ora, aunque amable y acompa&ntilde;ada de una sonrisa, no dejaba la cu&ntilde;a para seguir la conversaci&oacute;n. Simplemente cumplimos con nuestra obligaci&oacute;n, agradable por lo cierto, de dejar limpios nuestros platos. Ni se me pas&oacute; por la cabeza mencionar mis restricciones.<\/p>\n<p>Nuevamente el caballero estaba dando inicio a las tratativas con otro &ldquo;Bueno&hellip;&rdquo; cuando sentimos el estruendo del motor de un cami&oacute;n.<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Jason!&rdquo;<\/p>\n<p>La madre sali&oacute; caminando apurada a prevenir a su hijo, que ya sab&iacute;a de la reuni&oacute;n. Andrea mostr&oacute; inquietud en su cara. Sab&iacute;a que ven&iacute;a una parte dif&iacute;cil de mis deseos.<\/p>\n<p>&ldquo;Buenas tardes, provecho, provecho.&rdquo; Lo cort&eacute;s no quita lo valiente.<\/p>\n<p>La madre le coloc&oacute; otro plato.<\/p>\n<p>&ldquo;Van a disculpar, ten&iacute;a algo urgente con un cliente.&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Jason, &eacute;l es Felipe. Felipe, Jason, mi hermano mayor.&rdquo;<\/p>\n<p>Nos atraves&oacute; con su mirada, como decidiendo si nos iba a dejar hablar antes de sacarnos la mierda.<\/p>\n<p>Lleg&oacute; su plato y se puso a comer. En una clara indicaci&oacute;n de que hab&iacute;a que esperar que terminara de comer se puso a conversar con Maricel, la hermana del medio. Le pregunt&oacute; por los estudios, los amigos, los conocidos, las proyecciones laborales. Felipe tom&oacute; aliento para ofrecerle en la empresa de sus padres, pero una sutil mirada de Andrea bast&oacute; para que se contuviera. Nada se le escapaba a la se&ntilde;ora, aunque no me imaginaba c&oacute;mo le iba a precisar la pregunta. Probablemente s&oacute;lo qued&oacute; registrado para conectarlo con observaciones posteriores.<\/p>\n<p>Jason termin&oacute; su segundo y se lanz&oacute; al ataque.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Qui&eacute;nes son ustedes?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Jason, yo soy Felipe Cort&iacute;nez&hellip; prometido de Andrea.&rdquo; Por fin. El padre frunci&oacute; el ce&ntilde;o a&uacute;n m&aacute;s y las mujeres abrieron la boca, con sonrisas de distinto grado.<\/p>\n<p>&ldquo;Pero&hellip; y &iquest;Qui&eacute;n mierda es este? El que&hellip;?&ldquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Jason, m&aacute;s respeto, est&aacute; la mam&aacute;.&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Respeto&hellip;?&ldquo;<\/p>\n<p>&ldquo;S&iacute;, respeto. Pap&aacute;, mam&aacute;, escuchen a Felipe por favor.&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Don Ferm&iacute;n, do&ntilde;a Juliana, despu&eacute;s de presentar a Andrea a mis padres, vendremos a visitarlos, si es que ustedes est&aacute;n dispuestos a recibirnos.&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Pero, &iquest;y &eacute;l? &iexcl;A &eacute;l fue al que vi saliendo de tu cuarto, no a este otro carajo!&ldquo;<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Jason!&ldquo;<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Pero mam&aacute;! &iquest;No ve que estos jailones, este chileno, se est&aacute;n haciendo la burla de ella?&ldquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Mira Jason, si no quieres venir a la boda, ese es problema tuyo. Pap&aacute;, mam&aacute;, &iquest;Usted me va a llevar al altar, o me tendr&eacute; que conseguir a alguien por ah&iacute; que me tenga l&aacute;stima de no tener a mis padres?&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Hija, no s&eacute;&hellip; Esto es tan&hellip; Usted va a disculpar don Felipe, ella siempre ha sido as&iacute;.&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Y es justamente as&iacute; como la amo a su hija don Ferm&iacute;n, as&iacute; como usted la ve aqu&iacute;.&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Y t&uacute; chileno? &iquest;Qu&eacute; tienes que decir? &iquest;Qu&eacute; estabas haciendo en el cuarto de mi hermana? &iquest;Ah?&ldquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Don Ferm&iacute;n, su hija les tiene demasiado respeto como para mentirles&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Y demasiado respeto como para contarles cada detalle de mi vida privada.&rdquo; Wow, me interrumpi&oacute;. Estaba magn&iacute;fica.<\/p>\n<p>La madre se puso de pie y fue a su lado. Ella hizo lo mismo y se abrazaron.<\/p>\n<p>&ldquo;Hija, hijita, &iquest;Que est&aacute;s haciendo hijita? &iquest;Qu&eacute; est&aacute;s haciendo?&ldquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Mamita, mamita querida, no est&eacute;s triste, yo solo quiero ser feliz mam&aacute;, pero quiero que ustedes est&eacute;n all&iacute; conmigo, no me dejen sola.&rdquo;<\/p>\n<p>La madre se separ&oacute; de ella lo suficiente como para mirar suplicante a su marido. A &eacute;l se le hab&iacute;an llenado los ojos de l&aacute;grimas. &iquest;Estaba actuando realmente?<\/p>\n<p>&ldquo;Hija, si&eacute;ntate, no llores.&rdquo; Su mujer no m&aacute;s estaba llorando, ella m&aacute;s que la cara de congoja no ten&iacute;a. La se&ntilde;ora se sec&oacute; las l&aacute;grimas, sac&oacute; un pa&ntilde;uelo y se son&oacute; ruidosamente. Las dos se acomodaron en sus asientos. El patriarca iba a dar su dictamen.<\/p>\n<p>&ldquo;Don Felipe, d&iacute;gale a sus padres que con mucho gusto los vamos a recibir en esta casa. No se hable m&aacute;s. Hija, s&iacute;rvenos otro whiskicito mamita.&rdquo;<\/p>\n<p>Ella nos sirvi&oacute;. Felipe lo tomaba sin hielo pero ella lo sirvi&oacute; al gusto de su padre, el vaso lleno de hielo. Yo tem&iacute; los efectos que pudiera sufrir con este segundo vaso, nunca aprend&iacute; realmente a tomar.<\/p>\n<p>&ldquo;Don Felipe,&rdquo; Le extendi&oacute; el vaso para hacerlos sonar. &ldquo;Sea usted bienvenido a la familia.&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Don Ferm&iacute;n, no sabe lo feliz que soy, soy el hombre m&aacute;s afortunado del mundo.&rdquo;<\/p>\n<p>Yo realmente estaba pintado, as&iacute; que a nadie le import&oacute; mucho que apenas mojara mis labios.<\/p>\n<p>Vino entonces la trama. Eran mentiras que no iba a ser necesario recordar muy bien despu&eacute;s de que el matrimonio estuviese consumado. Felipe y yo nos conocimos en Chile, en un campeonato de bicicross en el que particip&oacute; mi hijo antes de irse a Australia. Incluso ten&iacute;a algunas fotos de un joven que pod&iacute;a pasar por mi hijo en un podio en un tal campeonato, pero no vino al caso mostrarlas. A Andrea la hab&iacute;a conocido en una cena de negocios, yo era abogado de un inversionista chileno, y ella, bueno, ella estaba en esa fiesta de puro exitosa que era, eso no era dif&iacute;cil de creer, con el ascenso y todo. Esa parte era inveros&iacute;mil, pero aliment&aacute;ndoles el orgullo por su hija les pasamos la mula. Nos hicimos amigos y coincidimos en un bar. De ah&iacute; todo fue sobre ruedas. La madre baj&oacute; la cabeza avergonzada ante la impl&iacute;cita cercan&iacute;a sexual que se insinuaba entre nosotros, pero ya no hab&iacute;a nada que hacer.<\/p>\n<p>Habi&eacute;ndome vuelto presentable me hice merecedor de la conversaci&oacute;n del padre, sobre pol&iacute;tica que para &eacute;l consist&iacute;a principalmente en lamentarse por la corrupci&oacute;n como fuente de todos los males, diagn&oacute;stico en el que no tuve ning&uacute;n problema en coincidir y usarlo para volverme m&aacute;s activo que hasta ese momento.<\/p>\n<p>Se nos hab&iacute;a pasado el postre, pero por todo lo bueno que sinceramente hab&iacute;a cocinado la se&ntilde;ora, cuando lleg&oacute; fue un pobre contraste ver uno de esos helados largos importado de Chile, de apariencia fina, pero poco m&aacute;s que eso. Curiosa elecci&oacute;n dada la predisposici&oacute;n original.<\/p>\n<p>El se&ntilde;or se hab&iacute;a relajado tanto que hasta me insisti&oacute; que tomar&aacute; m&aacute;s de mi vaso casi lleno. Afortunadamente el hielo se hab&iacute;a derretido y pude cumplir con sorbos m&aacute;s diluidos.<\/p>\n<p>Andrea adem&aacute;s anunci&oacute; que con su nuevo cargo y con ahorros, omiti&oacute; el aval de Felipe, hab&iacute;a pagado el pie de un departamento en Sopocachi, cosa que los conmovi&oacute; m&aacute;s por que ve&iacute;an como se les alejaba que por otra cosa. No les dio la direcci&oacute;n ni se la pidieron, pero era verdad. Igual sab&iacute;an que la pod&iacute;an llamar cuando quisieran.<\/p>\n<p>La despedida en la vereda antes de irnos fue la parte emotiva con total honestidad. El abrazo de las hermanas, una despedida.<\/p>\n<p>&ldquo;No te preocupes Marinita, voy a venir a ayudarte con tus ex&aacute;menes.&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;No, tienes que estar con tu marido.&rdquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Ay pero como dices eso, pareces una se&ntilde;ora.&rdquo; La abraz&oacute;. &ldquo;Claro que voy a venir, vas a ver. No deshagas mi cama.&rdquo;<\/p>\n<p>Eternos abrazos, como que se estuviera yendo al otro lado del mundo. En cierto sentido eso era lo que estaba haciendo.<\/p>\n<p>Cuando &iacute;bamos bajando y pasamos por la ceja, todav&iacute;a poblado a esa hora de la noche, me acord&eacute; de cuando nos conocimos.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Por qu&eacute; estabas bajando ese d&iacute;a si era martes?&ldquo;<\/p>\n<p>&ldquo;Por lo que est&aacute;bamos hablando, no ve? Me hab&iacute;a quedado para ayudarla a Marinita con su examen. Es muy estudiosa, quiere ser como su hermana.&rdquo;<\/p>\n<p>Primera vez que usaba el no ve conmigo. Me daba lo mismo que lo usar&aacute; el que lo usar&aacute;, pero era la primera vez y no me pas&oacute; desapercibido. Se me tiene que haber notado pero no dijo nada. Le hab&iacute;a hecho una pregunta en tono inquisitivo y me hab&iacute;a respondido con ligereza.<\/p>\n<p>*************************<\/p>\n<p>Los anteriores cap&iacute;tulos de esta serie los pueden ver pinchando <a href=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relatos-publicados\/10614\/ibarraheber\/\">aqu&iacute;<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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