{"id":17946,"date":"2018-05-23T22:00:00","date_gmt":"2018-05-23T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-05-23T22:00:00","modified_gmt":"2018-05-23T22:00:00","slug":"17946-casilda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/17946-casilda\/","title":{"rendered":"Casilda, una mujer morena e inexperta"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"17946\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>La historia comenz&oacute; un s&aacute;bado por la tarde. Ten&iacute;a yo por aquel entonces 18 a&ntilde;os. Estaba en el monte cazando conejos con mi perro Le&oacute;n, un chucho de raza indeterminada. El ladraba a un lado de la madriguera. Yo esperaba al conejo en la otra salida y le daba un garrotazo, bueno, que le daba es un decir, ya que de diecis&eacute;is conejos que me echara s&oacute;lo le diera a dos que colgaban en mi cinto de cuero con monedas remachadas, monedas que me fueran dando&#8230; Marcos alemanes, francos franceses, liras italianas, dos reales y pesetas espa&ntilde;olas&#8230;, hasta ten&iacute;a un rublo ruso, que en tiempos del Gereral&iacute;simo Francisco Franco Bahamonde, era m&aacute;s dif&iacute;cil de conseguir, para algunos, que un beso de su novia.<\/p>\n<p>El calor era sofocante. Los grillos y las cigarras se hinchaban a cantar y los saltamontes a saltar, saltamontes que hab&iacute;a a miles. De entre los matorrales, unas veces, sal&iacute;an corriendo perdices, que emprend&iacute;an el vuelo, y otras, culebras que se iban zigzagueando, lagartas, lagartos&#8230; En los pinos se o&iacute;a el ruido de las pi&ntilde;as abri&eacute;ndose, y el arrullo de las palomas torcaces. En las alturas vi revoletear un par de halcones peregrinos.<\/p>\n<p>Descansando a la sombra de un roble y sentada sobre un mantel, encontr&eacute; a Casilda, una mujer morena, alta, (alta en los a&ntilde;os 60-70 en los pueblos era un mujer de un metro sesenta) jamona, o sea rellena sin estar gorda, de 24 a&ntilde;os, con unos ojazos negros. Se hab&iacute;a casado hac&iacute;a 3 a&ntilde;os con el terrateniente del pueblo, un beato, de misa diaria, de 60 a&ntilde;os, alto, delgado y cascado, que convenciera con una gran cantidad de dinero a la madre superiora del convento para que entregara a novicia Casilda en matrimonio, y como Casilda fuera abandonada en una cestilla a la puerta del convento y no conoc&iacute;a m&aacute;s mundo que el de las monjas, se dej&oacute; vender como si de mercanc&iacute;a se tratase.<\/p>\n<p>Casilda ten&iacute;a dos hijos del beato, uno de un a&ntilde;o y el otro de dos. Era con quien hablaba, con ellos, con el beato, y con la madre de &eacute;ste, Hortensia, una vieja de ochenta a&ntilde;os, con el pelo blanco recogido en un mo&ntilde;o, nariz aguile&ntilde;a, seca, vestida de riguroso luto, y de palabras contadas.<\/p>\n<p>Casilda, al ir por el camino iba con la cabeza gacha mirando a la tierra. Nadie le dirig&iacute;a la palabra, unos por miedo a las represalias del beato, y otros, como yo, cuando iba a por agua a la fuente, no le d&aacute;bamos los buenos d&iacute;as, las buenas tardes, o las buenas noches, por lo que el beato le pudiera hacer si se enteraba de que la saludara alguien, ya que era muy celoso, y dec&iacute;an que por los celos ten&iacute;a la mano muy levantada. Sus celos eran tan grandes que ni criada ten&iacute;a en casa para que su mujer siguiese viviendo casi vida de convento.<\/p>\n<p>Buscando madrigueras vi a Casilda, se estaba zampando un bocadillo de membrillo y ten&iacute;a una gaseosa a su lado, a lo lejos, apastando, andaban sus ovejas y su carnero.<\/p>\n<p>Al llegar a su lado, sabiendo que nadie se iba a enterar de que hablara con ella, le dije:<\/p>\n<p>-&iexcl;Buenas tardes, Casilda!<\/p>\n<p>No me respondi&oacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Invitas?<\/p>\n<p>Casilda segu&iacute;a sin contestar. Ten&iacute;a la cabeza gacha, miraba para la hierba y segu&iacute;a comiendo el bocadillo.<\/p>\n<p>-&iexcl;C&oacute;mo se nota que ya no piensas como las monjas! Ya no das de comer al hambriento<\/p>\n<p>Se hizo la sorda.<\/p>\n<p>-Tanta belleza para un cerdo que ni bellotas merece es un sacrilegio.<\/p>\n<p>Nada, no hab&iacute;a manera de que me respondiera.<\/p>\n<p>-&iquest;Te comi&oacute; la lengua el viejo?<\/p>\n<p>Iba a hablar. &iexcl;Por mis cojones que iba a habar! Tir&eacute; de ingenio.<\/p>\n<p>-Bueno, como eres sorda y no sientes, te voy a meter mano.<\/p>\n<p>Al acercarme a ella, sin mirarme, me dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Ni se te ocurra!<\/p>\n<p>-No lo iba a hacer, mujer, era para escuchar tu voz.<\/p>\n<p>-Vete, Quique, por favor. No me comprometas<\/p>\n<p>-&iquest;Qui&eacute;n se va a enterar de que hablaste conmigo?<\/p>\n<p>-Yo.<\/p>\n<p>-Ni que tuviera la peste.<\/p>\n<p>-Escuch&eacute; cosas de ti, Quique, y eres malo.<\/p>\n<p>-No sab&iacute;a que te gustaba poner el o&iacute;do. &iquest;Qu&eacute; o&iacute;ste hablar de m&iacute;?<\/p>\n<p>-Que eres como la serpiente de la Biblia.<\/p>\n<p>-De serpiente, nada, en ese caso ser&iacute;a Ad&aacute;n, t&uacute;, Eva, tu chocho la manzana y la serpiente ser&iacute;a t&uacute; marido.<\/p>\n<p>-&iquest;Ves c&oacute;mo eres la serpiente? Una serpiente que habla de mi sexo como si fuese una manzana que se puede comer.<\/p>\n<p>-No es que se pueda comer, es que se come.<\/p>\n<p>-Ya no me cabe duda de que eres la serpiente, o lo que es lo mismo, el diablo.<\/p>\n<p>-&iexcl;Qu&eacute; el diablo es &eacute;l, co&ntilde;o! A tu marido hab&iacute;a que darle un ba&ntilde;o de hostias y dejarlo fino. Debes ser la &uacute;nica mujer en el mundo civilizado que no puede hablar con sus vecinos.<\/p>\n<p>-Cada ser humano lleva su cruz&#8230; Te doy la mitad del bocadillo si te vas y me dejas en paz.<\/p>\n<p>-No quiero tu bocadillo. Me voy, pero antes de irme te dir&eacute; que todo lo que te pasa te est&aacute; bien empleado. &iexcl;Hay que tener genio, carallo! Si no se tiene genio cagan por uno.<\/p>\n<p>-No digas pecados, por favor.<\/p>\n<p>Cag&aacute;ndola, me la empec&eacute; a ganar.<\/p>\n<p>-Perdona, pero insisto. &iexcl;Hay que tener genio, pene! Si no hacen caca por uno.<\/p>\n<p>Jam&aacute;s hab&iacute;a o&iacute;do una carcajada tan espontanea. Casilda, se re&iacute;a con ganas. Levant&oacute; la cabeza y me mir&oacute;. Su mirada era como la de Lady Di, no levantaba la cabeza para mirar, era una mirada t&iacute;mida. Casilda, de cerca era preciosa, con sus labios carnosos, su ca&iacute;da de ojos&hellip; con su todo. Me dijo:<\/p>\n<p>-No recuerdo haberme re&iacute;do as&iacute; en mi vida. En el fondo eres como un ni&ntilde;o travieso.<\/p>\n<p>-&iquest;Me das ahora un trozo de tu bocadillo?<\/p>\n<p>-Si me das t&uacute; uno de esos conejitos.<\/p>\n<p>La ocasi&oacute;n, me la pint&oacute; peluda.<\/p>\n<p>-Te doy conejo por conejo.<\/p>\n<p>-&iquest;Es qu&eacute; ves alg&uacute;n conejo por aqu&iacute;?<\/p>\n<p>-A&uacute;n no, pero me gustar&iacute;a cocinarlo y comerlo.<\/p>\n<p>Casilda, pos&oacute; el bocadillo en el mantel, cerr&oacute; los ojos y dijo:<\/p>\n<p>-Conejo de monte, con su salsita&#8230; -pas&oacute; la lengua por los labios. &iexcl;Qu&eacute; rico!<\/p>\n<p>-S&iacute;, calentarlo bien hasta que eche jugo.<\/p>\n<p>-Se me est&aacute; haciendo la boca agua, Quique.<\/p>\n<p>-Y a m&iacute;. Deber saber a gloria ese conejito que tienes entre las piernas.<\/p>\n<p>Casilda, abri&oacute; los ojos, se persign&oacute;, y me dijo:<\/p>\n<p>-Jes&uacute;s, Jes&uacute;s, Jes&uacute;s. Tienes fijaci&oacute;n con eso de comer&#8230; eso.<\/p>\n<p>-Chochos, s&iacute;, me gusta comer chochos, y cuanto m&aacute;s peludos, mejor que mejor, pero tampoco le hago ascuas as hacerles una paja&#8230;<\/p>\n<p>-&iquest;A hacer, qu&eacute;?<\/p>\n<p>-A pajear a una mujer&#8230;<\/p>\n<p>-&iexcl;A saber qu&eacute; barbaridad es esa!<\/p>\n<p>-Una barbaridad que da un gusto b&aacute;rbaro. &iquest;Nunca te masturbaste?<\/p>\n<p>-La masturbaci&oacute;n es un pecado, y aunque quisiera pecar no sabr&iacute;a c&oacute;mo ni donde tocarme.<\/p>\n<p>-&iquest;Quieres que te ense&ntilde;e?<\/p>\n<p>-No, gracias, no necesito que me ense&ntilde;en a pecar. Cada vez estoy m&aacute;s segura que eres la serpiente, y como tal tienes mucha maldad.<\/p>\n<p>-Es que ver una preciosidad en medio del monte, lejos de la gente, invita a propasarse un poco.<\/p>\n<p>-Lo que est&aacute;s haciendo es abusar verbalmente de una mujer indefensa.<\/p>\n<p>-Pens&eacute; que te gustaba hablar conmigo.<\/p>\n<p>-Y me gusta, pero s&oacute;lo sabes hablar de sexo.<\/p>\n<p>-&iquest;Y qu&eacute; quieres, qu&eacute; te hable del tiempo, bonita?<\/p>\n<p>-Soy una mujer casada y con dos hijos.<\/p>\n<p>-Pero hermosa.<\/p>\n<p>-&iquest;Ad&oacute;nde quieres llegar, Quique?<\/p>\n<p>-Hasta donde t&uacute; me dejes.<\/p>\n<p>-&iquest;Y por qu&eacute; no vas a d&oacute;nde yo te mande?<\/p>\n<p>-&iquest;A d&oacute;nde quieres que vaya?<\/p>\n<p>-A tomar viento fresco<\/p>\n<p>-Preferir&iacute;a tomarlo de tus suspiros.<\/p>\n<p>-Ahora te mandar&iacute;a a otro sitio, pero mi educaci&oacute;n no me lo permite.<\/p>\n<p>La pill&eacute; al vuelo.<\/p>\n<p>-Vale, me voy a la mierda. &iquest;Pero no me negar&aacute;s que eres una preciosidad?<\/p>\n<p>-Encima no sabes mentir. Me miro al espejo y s&eacute; que soy una mujer corriente&#8230;<\/p>\n<p>-Mentir es pecado, Casilda, eres preciosa y lo sabes.<\/p>\n<p>Casilda, se ruboriz&oacute;.<\/p>\n<p>-&iexcl;Quita, quita! Preciosa yo. &iexcl;Qu&eacute; tonter&iacute;a!<\/p>\n<p>-No te hagas la ingenua. Sabes que eres la m&aacute;s bonita del pueblo.<\/p>\n<p>-&iquest;Est&aacute;s intentando seducirme, Quique?<\/p>\n<p>-S&iacute;, me gustar&iacute;a que esta tarde fueras el aire de mis suspiros.<\/p>\n<p>-&iquest;Te funciona?<\/p>\n<p>-Si con 18 a&ntilde;os no tuviese muelle, malo, &iquest;Quieres ver mi verga?<\/p>\n<p>-Me refer&iacute;a a la manera de camelar. &iquest;Te funciona con las mujeres?<\/p>\n<p>Me la jugu&eacute; a cara o cruz.<\/p>\n<p>-S&iacute;. &iquest;Puedo sentarme a tu lado?<\/p>\n<p>Sali&oacute; cara.<\/p>\n<p>-Si mi marido se entera que habl&eacute; contigo me da una paliza, y si sabe que estuvimos hablando y sentados juntos en medio del monte, los dos solos, me mata.<\/p>\n<p>-No se va a enterar, pero si se enterase y te tocase un pelo de la ropa lo coso a hostias. A una mujer s&oacute;lo se le calienta el culo si ella quiere.<\/p>\n<p>Casilda, ya se solt&oacute;.<\/p>\n<p>-&iquest;Hay mujeres a las que les gusta que le calienten las posaderas?<\/p>\n<p>-Aqu&iacute; hace mucho calor.<\/p>\n<p>-Ponte a la sombra del roble.<\/p>\n<p>De nuevo tent&eacute; la suerte.<\/p>\n<p>-Mejor me voy. No me agrada hablar con una mujer estando yo de pie y ella sentada.<\/p>\n<p>-Vale, si&eacute;ntate a mi lado. Creo que me har&aacute; bien hablar contigo de cosas mundanas. Si se entera Hugo, que sea lo que Dios quiera.<\/p>\n<p>Me quit&eacute; el cinto con los conejos, lo ech&eacute; junto al roble y me sent&eacute; a su lado, Casilda, que parec&iacute;a tener la curiosidad de una adolescente que quiere descubrir cosas nuevas, sigui&oacute; hablando.<\/p>\n<p>-&iquest;Le pegaste a alguna mujer en las posaderas?<\/p>\n<p>-Te voy a meter en un terreno pantanoso, Casilda<\/p>\n<p>-Soy consciente de ello. Al hablar contigo empec&eacute; a hacerlo y al dejar que te sentaras a mi lado, ya me puse al lado del precipicio. &iquest;Le diste a alguna mujer en las posaderas?<\/p>\n<p>Me puso el bocadillo en la boca para que le diese un mordisco por el mismo sitio que lo estaba comiendo ella. En este momento supe que &iacute;bamos a follar. Mord&iacute;, tragu&eacute; y le respond&iacute;:<\/p>\n<p>-S&iacute;, hay mujeres a las que darles en el culo, con la palma de la mano, con una zapatilla o con otra cosa, les gusta.<\/p>\n<p>&Iacute;bamos a acabar el bocadillo d&aacute;ndole un mordisco ella y un mordisco yo.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; cosa es esa que no quieres decir?<\/p>\n<p>-La tralla.<\/p>\n<p>Casilda se qued&oacute; con la boca abierta.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;El l&aacute;tigo de darle a los caballos!?<\/p>\n<p>-S&iacute;, con ese.<\/p>\n<p>-&iquest;C&oacute;mo le puede gustar una cosa as&iacute; a una mujer? &iquest;Le diste a alguna? Si le diste dime a quien. El secreto morir&aacute; conmigo.<\/p>\n<p>-A la se&ntilde;ora Facunda.<\/p>\n<p>-&iexcl;Esa mujer tiene m&aacute;s de 50 a&ntilde;os!<\/p>\n<p>-Tiene 52, y un cuerpo de esc&aacute;ndalo.<\/p>\n<p>-&iquest;La azotaste en su casa?<\/p>\n<p>-En el granero por 1000 pesetas.<\/p>\n<p>Se escandaliz&oacute;.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;Cobras?! &iexcl;&iquest;Eres un puto?!<\/p>\n<p>-Yo me considero un amante por horas.<\/p>\n<p>-&iquest;Le cobraste a alguna m&aacute;s?<\/p>\n<p>&#8211; A varias. La cosa empez&oacute; un d&iacute;a que estaba partiendo le&ntilde;a&#8230;<\/p>\n<p>-Le&ntilde;a le partes a se&ntilde;ora Gloria.<\/p>\n<p>Segu&iacute; hablando sin decir que era ella.<\/p>\n<p>-Es una mujer mayor&#8230;<\/p>\n<p>-Y viuda.<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;, viuda y muy necesitada. Me pag&oacute; 1000 pesetas por follarla. Corri&oacute; la voz entre sus amigas y ahora no me falta trabajo.<\/p>\n<p>-Te follaste a se&ntilde;ora Gloria, recon&oacute;celo.<\/p>\n<p>-Para ti la perra chica.<\/p>\n<p>-Sab&iacute;a que era ella. &iquest;Te gust&oacute; darle con el l&aacute;tigo a se&ntilde;ora Facunda?<\/p>\n<p>-S&iacute;.<\/p>\n<p>-Eres perverso.<\/p>\n<p>-Yo no dir&iacute;a perverso, dir&iacute;a, lujurioso, un lujurioso salido que te har&iacute;a un pijama de saliva, como le hice a m&aacute;s de una.<\/p>\n<p>-No s&eacute; qu&eacute; es eso del pijama de saliva, pero suena a sexo subido de tono. Cu&eacute;ntame que hiciste con se&ntilde;ora Facunda.<\/p>\n<p>Me la volv&iacute; a jugar.<\/p>\n<p>-Si te lo cuento entrar&iacute;as en un mundo de lujuria sin freno, un mundo antag&oacute;nico al tuyo que te puede fascinar. &iquest;Seguro que quieres que te lo cuente?<\/p>\n<p>Como no sab&iacute;a mentir, me dijo:<\/p>\n<p>-Ya me tiene fascinada.<\/p>\n<p>Me quit&eacute; la camiseta. Mi torso musculado y peludo qued&oacute; al descubierto. Cogi&eacute;ndole un dedo de la mano derecha con mi mano izquierda, la invit&eacute; a que acariciase mi pecho, mi vientre y a que tocase los pelos de mi pelvis.<\/p>\n<p>-Cierra los ojos y mientras me acaricias imagina la se&ntilde;ora Facunda desnuda. -Casilda, cerr&oacute; los ojos- Est&aacute; con las piernas separadas y las mu&ntilde;ecas atadas a una viga de su establo. Sus tetas son grandes y un poco deca&iacute;das, tienen unas areolas rosadas y unos grandes pezones. Su co&ntilde;o rodeado de una gran mata de pelo negro est&aacute; chorreando, chorrea porque mi lengua lleva casi un cuarto de hora lamiendo su espalda y follando su ojete. La encaro, me pide que la bese, le aprieto la garganta con mi mano derecha hasta que le empieza a faltar la respiraci&oacute;n. La dejo respirar, acerco mis labios a los suyos y cuando se rozan le escupo en la boca. Le agarro los pezones y se los aprieto, (le pas&eacute; el dedo por los pezones a Casilda y se estremeci&oacute;) despu&eacute;s le como las tetas. Me vuelve a pedir, a pedir no, a implorar que la bese y le vuelvo a apretar el cuello y a escupir en la boca, Cojo el l&aacute;tigo, y me pongo otra vez detr&aacute;s de ella. Le comienzo a dar: &quot;&iexcl;Zaaaaas, yyyyy zaaaaaaas,&#8230;!&quot; Virgilio, su marido, que se hab&iacute;a estado meneando la polla, se levanta de la banqueta en la que estaba sentado con el trallazo que le meto en el culo. Besa a su esposa, se agacha y le pasa la lengua por el co&ntilde;o. Yo le sigo dando: &quot;Zaaaaas, yyyy, zaaaaas&#8230;&quot; Al rato, Facunda, se muri&oacute; de gusto y Virgilio se trag&oacute; su catarata de jugo.<\/p>\n<p>Casilda estaba asombrada y con unos coloretes que la hac&iacute;an a&uacute;n m&aacute;s bonita de lo que era.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;Tanto jugo fabric&oacute; su sexo?!<\/p>\n<p>-S&iacute;, fue una maravilla ver como sal&iacute;a de su co&ntilde;o.<\/p>\n<p>Cog&iacute; su mano y quise meterla dentro de mis pantalones Lois. Su mano se hizo pu&ntilde;o y no quiso coger mi verga empalmada.<\/p>\n<p>-Ahora entiendo que te gustara hacerlo, lo que no entiendo es porque me gustar&iacute;a que me hicierais a m&iacute; t&uacute; y otro una cosa tan depravada.<\/p>\n<p>Volv&iacute; a intentar llevar su mano a mi verga pero no quiso. Quise meter mi mano debajo de su falda y tampoco me dej&oacute;.<\/p>\n<p>-No se nota. &iquest;Le chupaste alguna vez la polla a tu marido?<\/p>\n<p>-&iexcl;No! &iexcl;&iexcl;Qu&eacute; asco!!<\/p>\n<p>-De asco, nada. Te sorprender&iacute;as de las cosas que les pueden gustar a las mujeres y a los hombres.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; a pasar su dedo desde mi cuello a los pelos de mi pelvis. Su voz ya se volvi&oacute; duce, era cono si me acariciara al hablar, cuando dijo:<\/p>\n<p>-Sorpr&eacute;ndeme.<\/p>\n<p>-Hay un par de mujeres en la aldea a las que les encanta que meen por ellas.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; su voz de censora.<\/p>\n<p>-&iexcl;Eso es asqueroso!<\/p>\n<p>-No creas. Mujeres viajadas, a las que le comieron el co&ntilde;o otras mujeres, a las que ya encularon, y a las que ya azotaron, buscan nuevas fantas&iacute;as.<\/p>\n<p>-Mujeres as&iacute; solo podr&iacute;an existir en Sodoma y Gomorra.<\/p>\n<p>-Cr&eacute;eme, viven en esta aldea, y tiene hombres y mujeres con quien divertirse.<\/p>\n<p>-&iquest;Viven? &iquest;Es qu&eacute; hay m&aacute;s de una?<\/p>\n<p>-De una y de uno.<\/p>\n<p>-&iquest;Cu&aacute;ndo te iniciaron en ese mundo tan oscuro?<\/p>\n<p>-No es un mundo oscuro. Es un mundo de fantas&iacute;as, donde los pr&iacute;ncipes pueden ser jornaleros, las princesas madres con hijos, las brujas, monjas y los dragones, terratenientes.<\/p>\n<p>La quise besar y me hizo la cobra.<\/p>\n<p>-Si andas metido entre esa gente es que no crees en Dios,<\/p>\n<p>-Creo en Dios, pero no creo en un Dios de&#8230; Esto no se hace, esto no se dice, esto no de toca. Creo en un Dios que nos da libre albedr&iacute;o para hacer lo que queramos siempre y cuando no hagamos da&ntilde;o a nadie, y dar placer no es hacer da&ntilde;o.<\/p>\n<p>-&iexcl;Eres veneno puro! Y lo malo es que tu veneno gusta.<\/p>\n<p>-&iquest;Puedo hacerte otra pregunta &iacute;ntima?<\/p>\n<p>-Adelante.<\/p>\n<p>-&iquest;Te comi&oacute; el conejo tu marido cuando te hizo los hijos?<\/p>\n<p>Casilda, levant&oacute; los brazos y apret&oacute; la cinta de la coleta de su largo cabello. Al estar en manga corta vi los pelos de sus sobacos y mi polla se puso a latir, ella la vio, y me dijo:<\/p>\n<p>-Te late como si fuera el coraz&oacute;n.<\/p>\n<p>-Se muere por que le hagas una cubana, pero no me contestaste a lo de comerte el conejo.<\/p>\n<p>-Mi marido cree que el sexo es s&oacute;lo para procrear. &iquest;Qu&eacute; es una cubana?<\/p>\n<p>-Un polvo entre las tetas. &iquest;T&uacute; tambi&eacute;n crees que s&oacute;lo se debe follar para tener hijos?<\/p>\n<p>-Hasta hoy pensaba que s&iacute;.<\/p>\n<p>-&iquest;S&oacute;lo follaste dos veces con tu marido?<\/p>\n<p>-No me acost&eacute; con mi marido s&oacute;lo dos veces. Una mujer no queda encinta la primera vez que se acuesta con un hombre, o puede que s&iacute;, pero hasta que se le retira la menstruaci&oacute;n no sabe si est&aacute; embarazada.<\/p>\n<p>-Si llevas m&aacute;s de dos a&ntilde;os sin follar y no te masturbas debes tener unas reservas de jugo excelentes.<\/p>\n<p>-No te dir&iacute;a yo que no.<\/p>\n<p>-&iquest;Quieres correrte?<\/p>\n<p>Se ech&oacute; para un lado.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; me quieres preguntar ahora?<\/p>\n<p>Le llev&eacute; su mano derecha a mi polla empalmada, y le pregunt&eacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Quieres echar un polvo de verdad?<\/p>\n<p>Retir&oacute; su mano del bulto, y me dijo:<\/p>\n<p>-Si echase un polvo contigo me convertir&iacute;a en una ad&uacute;ltera.<\/p>\n<p>Le quit&eacute; la goma del pelo, su cabello cay&oacute; como una catarata sobre sus hombros. La bes&eacute; sin lengua. Me mir&oacute; y ech&oacute; la cabeza hacia atr&aacute;s. Le di otro pico y volvi&oacute; a echar la cabeza hacia atr&aacute;s. Nos quedamos mirando. Esta vez fue ella la que me bes&oacute;. Le met&iacute; la lengua en la boca. Rode&oacute; mi cuello con sus brazos, y se ech&oacute; hacia atr&aacute;s sobre la hierba llev&aacute;ndome con ella. Le pregunt&eacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Ya est&aacute;s preparada para que te haga m&iacute;a?<\/p>\n<p>-Mi cabeza me dice que no debo entregarme a ti, pero mi sexo, empapadito y latiendo, me dice que s&iacute;. Soy una mujer y dos a&ntilde;os sin tener un pene entre las piernas son muchos a&ntilde;os.<\/p>\n<p>-Son. &iquest;Quieres que te lleve al cielo del gozo?<\/p>\n<p>Su mano se meti&oacute; dentro de mis Lois, cogi&oacute; mi verga mojada, y con voz aterciopelada, me dijo:<\/p>\n<p>-S&iacute;, Quique, ll&eacute;vame al cielo del gozo.<\/p>\n<p>Ten&iacute;a que asegurarme de que no nos iban a descubrir. Le dije a mi perro:<\/p>\n<p>-Vigila, Le&oacute;n, y si viene alguien, avisa.<\/p>\n<p>El animal, fiel como &eacute;l solo, se puso a hacer guardia.<\/p>\n<p>Casilda se volvi&oacute; a incorporar. Le abr&iacute; la cremallera trasera de su vestido azul. Se lo quit&oacute; y se volvi&oacute; a echar hacia atr&aacute;s en la hierba. Su piel era blanca como la leche. Al ver la humedad en sus bragas blancas, de la que sal&iacute;an pelos negros por arriba y por los lados, me aceler&eacute; sin poder evitarlo. Me puse en pelotas, despu&eacute;s le quit&eacute; el sujetador. Unas tetas grandes, esponjosas, con grandes areolas negras y gordos pezones quedaron al descubierto. Las magre&eacute; con las dos manos mientras se las chupaba, lam&iacute;a y mamaba. Casilda, gimiendo, met&iacute;a sus dedos entre mis cabellos y acariciaba mi cabeza. Baj&eacute; besando y lamiendo su vientre. Le quit&eacute; las bragas. El bosque era encantador. Saqu&eacute; la verga y le met&iacute; la puntita del cabez&oacute;n dentro de su vagina. Su co&ntilde;o abri&eacute;ndose y cerr&aacute;ndose, le dio peque&ntilde;as mamaditas. Fue demasiada excitaci&oacute;n. Sent&iacute; que me corr&iacute;a, la quit&eacute; y derram&eacute; sobre la hierba. Nada m&aacute;s acabar, met&iacute; mi cabeza entre sus piernas. La cog&iacute; por la cintura. Le pas&eacute; repetidas veces la lengua desde el ojete a cl&iacute;toris metiendo mi lengua donde hab&iacute;a estado mi polla. Casilda, exclam&oacute;:<\/p>\n<p>-&iexcl;Me siento viva!<\/p>\n<p>Mi lengua, cubierta de jugo, lami&oacute; su co&ntilde;o con avidez. Mis manos dejaron sus caderas y magrearon sus tetas&#8230; Al sentir que se ven&iacute;a, lam&iacute; su cl&iacute;toris de abajo arriba. Entre gemidos, me dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Me vas a matar de gusto!<\/p>\n<p>Apret&eacute; mi lengua contra su cl&iacute;toris, que ya estaba totalmente fuera del capuch&oacute;n. Aceler&eacute; mis movimientos verticales de lengua, y Casilda, exclam&oacute;:<\/p>\n<p>-&iexcl;&iexcl;Llego al cielo!!<\/p>\n<p>Casilda se corri&oacute; por vez primera sacudi&eacute;ndose como si tocara un cable de alta tensi&oacute;n. Dej&eacute; mi lengua sobre su cl&iacute;toris y metiendo la punta en su vagina beb&iacute; de ella.<\/p>\n<p>Al acabar de correrse, sub&iacute; besando y lamiendo su vientre y sus tetas hasta llegar a su boca, all&iacute; me recibi&oacute; con uno de los besos m&aacute;s dulces que me dieron en toda mi vida.<\/p>\n<p>Me ech&eacute; boca arriba a su lado. Se puso de lado, me cogi&oacute; la polla, fl&aacute;cida. Me la lami&oacute; como yo le hab&iacute;a lamido el co&ntilde;o a ella. Se ve&iacute;a que nunca hiciera una mamada. Al ver que se pon&iacute;a dura, me bes&oacute;, y me dijo:<\/p>\n<p>-Haz que sienta otra vez lo que sent&iacute; antes. &iquest;C&oacute;mo se llama lo que sacudi&oacute; mi cuerpo?<\/p>\n<p>-Algunos le dicen correrse, otros tener un orgasmo, otros llegar al &eacute;xtasis&#8230;<\/p>\n<p>-&iexcl;Date! Mira lo que sent&iacute;a Santa Teresa o La beata Ludovica. &iexcl;Se corr&iacute;an!<\/p>\n<p>-Probablemente haciendo una paja.<\/p>\n<p>-&iquest;Sabr&iacute;as hacerme una?<\/p>\n<p>La bes&eacute;. Fui directamente a su co&ntilde;o empapado. Mam&aacute;ndole las tetas y bes&aacute;ndola, la masturb&eacute; con dos dedos&#8230; Cuando sinti&oacute; que se iba a correr, me dijo:<\/p>\n<p>-D&eacute;jame terminar a m&iacute;.<\/p>\n<p>Meti&oacute; dos dedos dentro del co&ntilde;o. Yo le magre&eacute; las tetas y la bes&eacute;. Debi&oacute; ser la novedad, pero no dur&oacute; nada. Se encogi&oacute;, y en posici&oacute;n fetal, jadeando y temblando, se corri&oacute; como una bendita.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a creado un monstruo sexual. Nada m&aacute;s correrse, me dijo:<\/p>\n<p>-Haz una cubana.<\/p>\n<p>Le com&iacute; la boca, despu&eacute;s me sent&eacute; encima de ella, le puse la verga empalmada entre sus hermosas tetas, y le dije:<\/p>\n<p>-Coge las tetas con las dos manos y aprieta mi polla con ellas.<\/p>\n<p>Estaba entregada.<\/p>\n<p>-Ch&uacute;pala cando llegue a tu boca.<\/p>\n<p>Casilda, enseguida le cogi&oacute; el tranquillo, al fin y al cabo, chupar, todas y todos sabemos.<\/p>\n<p>Al sentir que me iba a correr de nuevo, le dije:<\/p>\n<p>-Moja un dedo con el jugo de tu co&ntilde;o y f&oacute;llame el culo con &eacute;l.<\/p>\n<p>Le junt&eacute; las tetas mientras me met&iacute;a el dedo mojado en el culo y me lo follaba.<\/p>\n<p>-&iquest;Quieres que me corra en tu boca o en tus tetas?<\/p>\n<p>-En la boca. Yo tambi&eacute;n quiero beber de ti.<\/p>\n<p>&iexcl;Vaya si bebi&oacute;! No dej&oacute; que se derramara ni una gota de mi leche calentita y espesita.<\/p>\n<p>Al acabar de correrme, me dijo:<\/p>\n<p>-Me estoy empezando a sentir muy puta. Dime cosas dulces.<\/p>\n<p>-&iquest;Quieres disfrutar en la posici&oacute;n del perrito, cielo?<\/p>\n<p>-&iquest;C&oacute;mo es esa posici&oacute;n, cari&ntilde;o?<\/p>\n<p>A cuatro patas, vida.<\/p>\n<p>Se puso a cuatro patas, y me dijo:<\/p>\n<p>-As&iacute; a&uacute;n me siento m&aacute;s puta. Parezco una cerda, m&aacute;s que una cerda, una perra.<\/p>\n<p>Le lam&iacute; el co&ntilde;o.<\/p>\n<p>-El sexo cuanto m&aacute;s guarro m&aacute;s placentero, princesa.<\/p>\n<p>D&aacute;ndole nalgadas, hice c&iacute;rculos con mi lengua sobre su ojete y despu&eacute;s se lo foll&eacute; con la puntita. Al rato su co&ntilde;o chorreaba. Al lam&eacute;rselo comenz&oacute; a gemir y al volver al ojete y foll&aacute;rselo de nuevo con la puntita de la lengua, sus gemidos ya era de pre orgasmo. La iba a hacer sufrir. Cog&iacute; con dos dedos el capuch&oacute;n del cl&iacute;toris y lo masturb&eacute; despacito como si fuese un diminuto pene. Volv&iacute; a poner la punta de mi lengua en la entrada de su ojete. Casilda echaba el culo para atr&aacute;s. Se lo nalgueaba y no dejaba que mi lengua entrara en &eacute;l. Hice lo mismo con el co&ntilde;o empapado, al que le pasaba la lengua una sola vez, casi sin rozarlo, y se la quitaba. El ojete se abr&iacute;a y se cerraba. Hice c&iacute;rculos con mi glande mojado sobre &eacute;l. Casilda, una vez que lo tuvo en posici&oacute;n, empujo con su culo con fuerza y meti&oacute; todo el glande dentro de su culo. Su exclamaci&oacute;n no fue de dolor, dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;&iexcl;Ooooh!<\/p>\n<p>Acab&oacute; metiendo la polla hasta el fondo. Sus dedos se metieron en su co&ntilde;o, y follando mi polla con su culo, se corri&oacute; con m&aacute;s fuerza que las dos veces anteriores, pues al correrse, con el tremendo placer que sinti&oacute;, quiso hablar y s&oacute;lo pudo decir:<\/p>\n<p>-&iexcl;&iexcl;&iexcl;Meee, puuuuf!!!<\/p>\n<p>Ahora era ella la que se ten&iacute;a que recuperar. Dej&eacute; que lo hiciese, y le dije:<\/p>\n<p>-Sube y f&oacute;llame.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;Yo?! Si subo tu madre va a tener que poner luto por ti.<\/p>\n<p>-Muy graciosa. Ten cuidado, graciosilla, y s&aacute;cala cuando me vaya a correr, no sea que te haga un bombo.<\/p>\n<p>-Quien debe tener cuidado eres t&uacute;. No derrames dentro de m&iacute;.<\/p>\n<p>Casilda, la meti&oacute; hasta el fondo. Le dio al culo, y me dijo:<\/p>\n<p>-Dime cosas bonitas&#8230;<\/p>\n<p>-Te quiero, guarra.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;Me has llamado guarra?!<\/p>\n<p>-S&iacute;, zorra. &iquest;Alg&uacute;n inconveniente?<\/p>\n<p>Par&oacute; de follarme.<\/p>\n<p>-Me lo merezco por ser una&#8230;<\/p>\n<p>-Una preciosidad. Perdona. Hay mujeres a las que le gusta que las insulten y les hablen guarro cuando follan. Se me olvid&oacute; que has sido monja<\/p>\n<p>-&iquest;Era un juego?<\/p>\n<p>-S&iacute;.<\/p>\n<p>Lo dicho, hab&iacute;a despertado el monstruo sexual que llevaba dentro.<\/p>\n<p>-Pues sigue jugando, maric&oacute;n. &iexcl;Qu&eacute; te gusta m&aacute;s un culo que a una monja un rosario!<\/p>\n<p>-Ser&aacute;s&#8230; puta.<\/p>\n<p>-Menos que tu hermana, chulo de playa.<\/p>\n<p>Le empec&eacute; a arrear en culo con las palmas de mi mano.<\/p>\n<p>-&iquest;Te voy a dejar el culo como la cara de un borracho, soplapollas?<\/p>\n<p>Me agarr&oacute; el cuello con las dos manos, apret&oacute;, y me dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Puto!<\/p>\n<p>La que fuera monja se hab&iacute;a vuelto una diablesa. &iexcl;Y c&oacute;mo le daba al culo!<\/p>\n<p>-A ti no te voy a cobrar, asquerosa.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de dejarme casi sin respiraci&oacute;n, acerc&oacute; sus labios a los m&iacute;os, y cuando la iba a besar, me escupi&oacute; en la boca, y me dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Veneno, que eres un veneno!<\/p>\n<p>-Zooorra.<\/p>\n<p>Pasado un tiempo, Casilda, le dio con tantas ganas, con tantas ganas le dio, que al comenzar a correrse sent&iacute; que tambi&eacute;n me iba a correr yo. Me apret&oacute; el culo contra ella, y me dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Me corro! &iexcl;&iexcl;C&oacute;rrete conmigo!!<\/p>\n<p>Quit&eacute; mi verga de su co&ntilde;o y me corr&iacute; frot&aacute;ndola con su culo. Sab&iacute;a que lo que me hab&iacute;a dicho era fruto de su calentura, y si me corr&iacute;a dentro lo iba a lamentar el resto de su vida.<\/p>\n<p>Se agradecen los comentarios buenos y malos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 La historia comenz&oacute; un s&aacute;bado por la tarde. Ten&iacute;a yo por aquel entonces 18 a&ntilde;os. Estaba en el monte cazando conejos con mi perro Le&oacute;n, un chucho de raza indeterminada. El ladraba a un lado de la madriguera. 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