{"id":17984,"date":"2018-05-29T07:35:46","date_gmt":"2018-05-29T07:35:46","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-05-29T07:35:46","modified_gmt":"2018-05-29T07:35:46","slug":"17984-tiempos-dificiles-sexo-facil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/17984-tiempos-dificiles-sexo-facil\/","title":{"rendered":"Tiempos dif\u00edciles, sexo f\u00e1cil"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"17984\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El presente testimonio sucedi&oacute; hace un par de d&eacute;cadas, en otro contexto econ&oacute;mico y social de la Argentina. Por razones que no vienen al caso mencionar, mis padres estaban preocupados por la seguridad de su hijo, por lo cual decidieron enviarme lejos por un tiempo, hasta que la cosa se pusiera tranqui.<\/p>\n<p>Me instalaron en la provincia del Chubut en la casa de unos entra&ntilde;ables amigos de ellos, una antigua estancia que se dedica a la explotaci&oacute;n ovina y producci&oacute;n de lana, lo t&iacute;pico de esa zona de la Patagonia, ubicada en un lugar cercano a la cordillera de los Andes, de esos que parece solo existen en los cat&aacute;logos de viajes, bosque aut&oacute;ctono, quietud, lagos y la nieve coronando los picos de la monta&ntilde;a.<\/p>\n<p>La casa principal de la estancia, grande y acogedora, estilo colonial, era habitada por una familia compuesta por el matrimonio con dos hijos, la madre del se&ntilde;or y el personal dom&eacute;stico. El hijo var&oacute;n y el se&ntilde;or estaban de viaje por Europa buscando compradores para colocar la producci&oacute;n de la temporada de esquila, quedando solo las tres mujeres, suegra, esposa y nieta. Ema, la madre, cuarentona y autoritaria, debajo de esa p&aacute;tina severa intu&iacute;a una mujer ardiente y sensual, de formas contundentes, Silvia, la hija, una bonita rubiecita, algo t&iacute;mida, tan solo un a&ntilde;o menor que yo, completa el tr&iacute;o de f&eacute;minas Aurora, la abuela.<\/p>\n<p>Se alegraron de tener compa&ntilde;&iacute;a, sobre todo como est&aacute;n tan alejados de los centros sociales son pocas la visitas, Ema mencion&oacute; que en la casa faltaba presencia masculina. Yo, casi, veinte a&ntilde;os, con toda la testosterona pidiendo acci&oacute;n, las ten&iacute;a grabadas en mi memoria er&oacute;tica, sobre todo a la se&ntilde;ora.<\/p>\n<p>De inmediato se gener&oacute; una corriente de simpat&iacute;a, los discos y casetes, que en buena cantidad traje como obsequio, animaron las largas veladas lejos de los centros de esparcimiento. El clima fr&iacute;o y las nevadas frecuentes pod&iacute;a mantenernos aislados durante varios d&iacute;as: acercaba a estrechamos v&iacute;nculos.<\/p>\n<p>Una noche, despu&eacute;s de festejar, con torta galesa y glorioso espumante producido en la zona, los dos meses de mi llegada, sin otra cosa que hacer, los brindis se pasaron de la raya, luego la m&uacute;sica y algo de baile, primero con Silvita y luego con Ema y hasta la abuela se le anim&oacute; a la danza.<\/p>\n<p>En alg&uacute;n momento debi&oacute; not&aacute;rseme el efecto que me produjo el contacto con un cuerpo femenino entre mis brazos, comprensible con lo que me gusta el sexo, tan luego despu&eacute;s de esta forzada abstinencia.<\/p>\n<p>Ema parec&iacute;a que acus&oacute; recibo del efecto que me produjo su contacto, se apret&oacute; m&aacute;s, para ocultar el bulto que crec&iacute;a en m&iacute; bragueta, o para aprovecharse del contacto. Los calores y agitaci&oacute;n de Ema denotaban que no est&aacute; ajena a mi realidad. Se retiraron la abuela y Sivita, yo colabor&eacute; con Ema para levantar la mesa.<\/p>\n<p>En la mitad de la noche siento que alguien se introduce en mi cama, debajo de las cobijas. Una mano me acaricia el pecho, la espalda y se mete debajo del slip tom&aacute;ndome la verga que se pone al palo en el acto. No habla, no pregunto qui&eacute;n es, con tal calentura ni falta que hace, aunque sea la abuela es igual.<\/p>\n<p>La dejo hacer, muevo la pelvis, acompa&ntilde;o la mano femenina. Giro, la abrazo, est&aacute; desnuda, por el volumen de las tetas pareciera ser Ema. Responde el apretado abrazo con profundo suspiro, aprieta contra m&iacute; y en un susurro dice:<\/p>\n<p>&#8211; Soy Ema, dejame estar con vos.<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;, claro.<\/p>\n<p>Me saca el slip, acaricia la verga. Los cuerpos pegados, con angustiosa urgencia me comi&oacute; la boca, recorr&iacute;a el interior con su lengua, se escurri&oacute; en la cama, besando y lamiendo descendi&oacute; por mi cuerpo, hasta la pija. Lami&oacute; y se la engull&oacute; hasta la garganta, recorr&iacute;a en toda su extensi&oacute;n, mientras acariciaba los test&iacute;culos.<\/p>\n<p>El hambre acumulada, la juventud y tan intensa mamada hicieron estragos en mi sexo, incapaz de retener por m&aacute;s tiempo la eyaculaci&oacute;n le avis&eacute; que de continuar as&iacute; me iba, en su boca.<\/p>\n<p>&#8211; Ven&iacute;, venite en mi boca, no te detengas m&aacute;s, &iexcl;la quiero toda!<\/p>\n<p>Volvi&oacute; a chupar con ansiedad. La estaba cogiendo por su boca, le tom&eacute; la cabeza, apret&aacute;ndola contra el vientre y avis&eacute; que me ven&iacute;a, empuj&oacute;n hasta la campanilla. Explot&eacute; en su boca. La leche sali&oacute;, como nunca, con fuerza. Un sonido gutural de lo profundo de la garganta acompa&ntilde;&oacute; el &uacute;ltimo env&iacute;o de semen. Trag&oacute; todo, disfrutando de la intensa acabada, tanto como yo.<\/p>\n<p>Encend&iacute; la luz. Dijo que necesitaba tener sexo, urgente y mucho, remarc&oacute; lo de mucho.<\/p>\n<p>&#8211; Estoy necesitada, no sab&eacute;s cu&aacute;nto. Te voy a poner al d&iacute;a.<\/p>\n<p>Ahora, a la luz pod&iacute;a admirarla, belleza serena de mujer, carnes firmes por el trabajo rural. Pechos firmes y opulentos, levemente hacia abajo, pezones gruesos y erguidos se me ofrec&iacute;an tentadoras como las deliciosas fresas de la zona. Lamidas, leves y no tanto, mordiscos e intensa chupada a los pezones arrancaban sus mejores gemidos de placer, aumentaron en intensidad cuando mi mano deja de estrujarle las tetas y pas&oacute; a nadar en la abundante humedad de la concha. El dedo gordo en el cl&iacute;toris y los tres siguientes explorando en la conchita, la recalentaron al m&aacute;ximo.<\/p>\n<p>La boca busc&oacute; la verga, peg&oacute; tremendas chupadas para despu&eacute;s a horcajadas m&iacute;o met&eacute;rsela en la concha, hasta los huevos. Un instante, a fondo para sentirla toda en ella. Me mir&oacute; agradeciendo lo que ten&iacute;a dentro, movimientos de subibaja, sali&eacute;ndose hasta la cabeza para dejarse caer lento, hasta presionar dej&aacute;ndose caer con fuerza para sentir el vigor de la empalada.<\/p>\n<p>El ritmo crece, provocaba jadeos m&aacute;s y m&aacute;s intensos, los ojos fuertemente cerrados, concentrada solo en su placer, comprensible, para saciar el deseo contenido. No pudo aguantar tanto como hubiera querido, sorprendida por el orgasmo estremecedor y violento, convulsion&oacute; en temblores y gemidos, en toda la duraci&oacute;n de la secuencia hasta liberarse en un estado de &eacute;xtasis conmovedor.<\/p>\n<p>La contuve con las manos en las caderas para que no cayera, con elevaciones de pelvis me introduc&iacute;a cuanto pod&iacute;a en su argolla, haciendo los orgasmos m&aacute;s profundos y duraderos. Agotada se dej&oacute; caer encima de m&iacute;, buscando el aire que le faltaba en sus pulmones, sin salirse. Reci&eacute;n acabado, pod&iacute;a aguantar un poco m&aacute;s. Cambiamos, ella debajo, yo muy adentro, sus piernas rodean mi espalda.<\/p>\n<p>Tengo el dominio de las acciones, empujando en la concha. Por dos veces necesit&eacute; secar la pija debido al exceso de humedad por tama&ntilde;a calentura de la se&ntilde;ora. Bombeando, desenfrenado, avis&eacute; que estaba llegando el semen, me pidi&oacute; todo el que pudiera darle.<\/p>\n<p>Pocas embestidas m&aacute;s y estoy vaciando todo el contenido de los test&iacute;culos, en el fondo de la vagina. En el proceso de acabarle, casi al final, orgasme&oacute; nuevamente, al sentir el semen. De costado, en cucharita, enchufados, adormecimos por la intensa entrega.<\/p>\n<p>Recompuestos emprendimos un nuevo polvo, con todo, como si no hubi&eacute;ramos cogido, despu&eacute;s dormimos juntos, muy abrazados.<\/p>\n<p>Ese d&iacute;a fue distinto, el buen humor reinaba en la casa, el brillo del sol era distinto, para nosotros dos al menos. Esa noche reanudamos el deseo trunco de la ma&ntilde;ana. Con menor apremio tuvimos m&aacute;s tiempo para disfrutarnos; en los siguientes me hice adicto a chuparle la concha, ella me ense&ntilde;&oacute;, y tambi&eacute;n accedi&oacute; a dejarse hacer el traste.<\/p>\n<p>Era una mujer total: con todo. Demostr&oacute; ser madre considerada, hembra solidaria, madre comprensiva y sobre todo eso, comprend&iacute;a las necesidades propias del aislamiento. A los pocos d&iacute;as, saciado lo m&aacute;s urgente del deseo sexual, permiti&oacute; que la visitante nocturna fuera Silvita.<\/p>\n<p>Una noche, como la primera vez, en la oscuridad, se desliz&oacute; en mi cama un cuerpo desnudo, no era la piel conocida, otro perfume, otro el tama&ntilde;o de los pechos. No tuve duda, era Silvita, sin palabras ni explicaciones. Nos besamos con besos h&uacute;medos, en extremo. Ella apremiada por el perentorio llamado de su conchita, buscaba satisfacci&oacute;n urgente a tan incontenible calentura.<\/p>\n<p>Las bocas saciaron sus deseos de besar. Sus tetitas, j&oacute;venes, m&aacute;s peque&ntilde;as que las de mam&aacute;, pero duras y paraditas fueron f&aacute;cil presa para la boca &aacute;vida, pronto di cuenta de ellas, mamaba, saltando de una a otra entre los gemidos de Silvita.<\/p>\n<p>Le atend&iacute;a la conchita, meti&eacute;ndole un par de dedos. Poca resistencia o mucha calentura pudieron m&aacute;s que ella, llev&aacute;ndola a su nirvana sexual, cuando un orgasmo inesperado la tom&oacute;. Sin soltarla, reanud&eacute; el tratamiento poni&eacute;ndola a tono otra vez. Devoluci&oacute;n de atenciones, con una chupada de pija, como anguila hambrienta.<\/p>\n<p>De espaldas, una almohada debajo de las caderas, elevada y las piernas bien abiertas fui con la pija al encuentro de esa boca h&uacute;meda urgida de mi carne inflamada. Breve encuentro de sus labios con el glande, y pidi&oacute;:<\/p>\n<p>&#8211; Cogeme, cogeme! Me sale fuego!<\/p>\n<p>La cabeza entr&oacute; f&aacute;cil en la abundante y espesa humedad. Se ayuda con las manos para llevarme totalmente en ella, ped&iacute;a:<\/p>\n<p>-Todo adentro!<\/p>\n<p>Con la fuerza de los talones en mi espalda, traccionando contra s&iacute;. Qu&eacute; fuerza pon&iacute;a! En medio de la acci&oacute;n pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>&#8211; No se te olvide ponerte forro antes de acabarme, &iexcl;eh!<\/p>\n<p>&#8211; No tengo, no traje&hellip; pero igual podemos&#8230;<\/p>\n<p>Interrumpi&oacute;, no me dej&oacute; continuar:<\/p>\n<p>&#8211; Entonces no me termines adentro, acab&aacute; fuera de la concha.<\/p>\n<p>&#8211; D&oacute;nde?<\/p>\n<p>&#8211; En otro lugar, y&#8230; si te lo gan&aacute;s&#8230; en&hellip; por la cola&#8230;<\/p>\n<p>Motivado por la tentadora invitaci&oacute;n, me propuse hacerla gozar hasta matarla de placer. Le remov&iacute; la concha a pijazos, ella era una hoja sacudida en la tempestad bramante de una poronga que buscaba dejarle la argolla hecha flecos.<\/p>\n<p>Los gemidos de gozo se sumaron a los quejidos producidos por el profundo empuje de mi cuerpo dentro del suyo, quer&iacute;amos fundirnos en una sola humanidad. Explot&oacute; en incontenible orgasmo continuado que la dej&oacute; dada vuelta, agotada en su resistencia y en el deseo.<\/p>\n<p>Me mantuve dentro de su concha, moviendo la pija, muy poco. Luego de prudente respeto por su orgasmo, la puse boca abajo, entr&eacute; por la concha, desde atr&aacute;s, siempre sobre la almohada. Apur&eacute; los movimientos, consult&eacute; si me hab&iacute;a ganado el marr&oacute;n. Respondi&oacute; que s&iacute;, pero como lo us&oacute; pocas veces y bien gorda, pidi&oacute; que no la lastimara.<\/p>\n<p>A todo lo que pidi&oacute;, s&iacute; a todo, totalmente volcado a hacerle el culito me hab&iacute;a guardado para este momento. Sus jugos lubricante para el ano, agrandarlo con uno y dos dedos, consider&eacute; llegado el momento de colocarla. Apoy&eacute; el glande en el agujero estrecho, con cuidado y decisi&oacute;n entr&eacute; en &eacute;l. Remov&iacute;a las caderas haciendo que se deslizara, sin pausa, hasta alojarse en toda su extensi&oacute;n dentro del recto.<\/p>\n<p>Estar todo adentro era una sensaci&oacute;n deliciosa, no paraba de moverse, subiendo y bajando las caderas, ayudando con movimientos acordes a los m&iacute;os. La pija en su vaiv&eacute;n, muy apretada como para sacarle chispas en la fricci&oacute;n no pudo resistir mucho m&aacute;s. Unas pocas entradas con toda la fuerza en ese culo fueron suficientes para derramar adentro todo el contenido de leche acumulada.<\/p>\n<p>Qued&eacute; alucinado, por la intensidad. No se la saqu&eacute;, un momento sin moverme, casi no disminuy&oacute; la erecci&oacute;n. Ella comenz&oacute; el movimiento, sin querer salirse. Quer&iacute;a m&aacute;s fiesta, la tendr&aacute;.<\/p>\n<p>Mis veinte a&ntilde;os, el movimiento del culito, hicieron que la pija volviera a la acci&oacute;n como si no hubiera eyaculado. El recinto estaba m&aacute;s h&uacute;medo por la acabada reciente, el tr&aacute;nsito por este t&uacute;nel era mucho m&aacute;s placentero para ambos. En un momento est&aacute;bamos cogiendo en loco desenfreno.<\/p>\n<p>Silvita, loqu&iacute;sima, ped&iacute;a y ped&iacute;a m&aacute;s y m&aacute;s pija, que la traspasara. Estaba gozosa de sentirlo por el traste, yo la gozaba, como nunca.<\/p>\n<p>Hasta el final todo fue agitaci&oacute;n y desmadre en los movimientos, descontrol total en nuestros actos hasta llegar, casi juntos a una acabada fenomenal. Esa acabada en simult&aacute;neo, fue de locura, como si con el semen fuera una parte de m&iacute;, sensaci&oacute;n irrepetible, el tiempo no pudo borrar este gozo tan compartido como nunca nadie igual&oacute;.<\/p>\n<p>Por esa noche fue bastante para los dos. Despert&eacute; cuando sus manos estaban haciendo lo mismo con el miembro, poni&eacute;ndolo a punto para el ma&ntilde;anero, no era cuesti&oacute;n de perderlo. Le di el gusto, ahora terminando en su boca, el otro acceso necesitaba descanso seg&uacute;n ella.<\/p>\n<p>En el grato relax, entr&oacute; Ema, con el desayuno.<\/p>\n<p>&#8211; Qu&eacute; tal chichos, &iquest;todo bien?<\/p>\n<p>A buen entendedor&#8230; ellas se hab&iacute;an contado todo, me compart&iacute;an. Me compartieron durante casi un a&ntilde;o que estuve viviendo con ellas. El d&iacute;a previo a la despedida fue la gran fiesta, en grupo, pero eso es demasiado para un solo relato, necesita un espacio propio, en otra ocasi&oacute;n ser&aacute;.<\/p>\n<p>Estas vivencias encendieron tu deseo? dimelo Loboferoz1943@gmail.com<\/p>\n<p>Lobo Feroz<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 El presente testimonio sucedi&oacute; hace un par de d&eacute;cadas, en otro contexto econ&oacute;mico y social de la Argentina. Por razones que no vienen al caso mencionar, mis padres estaban preocupados por la seguridad de su hijo, por lo cual decidieron enviarme lejos por un tiempo, hasta que la cosa se pusiera tranqui. 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