{"id":17987,"date":"2018-05-29T22:58:06","date_gmt":"2018-05-29T22:58:06","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-05-29T22:58:06","modified_gmt":"2018-05-29T22:58:06","slug":"17987-el-ermitap","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/17987-el-ermitap\/","title":{"rendered":"El ermita\u00f1o y su sobrina"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"17987\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Saulo era un ermita&ntilde;o, y como tal nada quer&iacute;a saber de la sociedad. Ya sobrepasaba los cincuenta a&ntilde;os. Era alto. Su rostro moreno, casi mulato, debido a sus largas exposiciones al sol, contrastaba con sus ojos azules y su barba blanca, una barba que le llegaba al ombligo. Estaba tan cachas, que su torso desnudo parec&iacute;a el de un culturista.<\/p>\n<p>Saulo, viv&iacute;a en una cueva en la que hab&iacute;a una cama hecha con ropas viejas, helechos y pl&aacute;sticos, unas piedras en la que se sentaba y otra piedra larga y plana sobre la que hac&iacute;a el fuego para cocinar p&aacute;jaros, ranas, lagartijas, serpientes, saltamontes, grillos y otros bichos. Tambi&eacute;n ten&iacute;a una lata para beber.<\/p>\n<p>Estaba cogiendo una sand&iacute;a del peque&ntilde;o huerto que ten&iacute;a delante de su cueva cuando sinti&oacute; un ruido infernal que hizo que tuviera que taparse los o&iacute;dos con las manos. Era el ruido que hac&iacute;a una moto Montesa subiendo la pendiente. La moto se detuvo delante del peque&ntilde;o huerto.<\/p>\n<p>De la moto se baj&oacute; una rubia clavada a la del anuncio original de &quot;Busco a Jacq&acute;s&quot;. La rubia se quit&oacute; el casco, abri&oacute; la cremallera de la funda roja, y mostrando el canalillo de sus grandes tetas, dijo:<\/p>\n<p>-Busco a Saulo.<\/p>\n<p>El Ermita&ntilde;o, mir&aacute;ndola de mala manera, le respondi&oacute;:<\/p>\n<p>-Lo que buscas son problemas. &iquest;Qui&eacute;n eres?<\/p>\n<p>-&iquest;Eres Saulo Berm&uacute;dez Berm&uacute;dez?<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;. &iquest;Qui&eacute;n lo pregunta?<\/p>\n<p>-Tu sobrina Diana.<\/p>\n<p>-&iquest;De qui&eacute;n eres hija, de Mar&iacute;a o de Amalia?<\/p>\n<p>-De Amalia.<\/p>\n<p>-&iquest;Y qu&eacute; te trae por aqu&iacute;?<\/p>\n<p>-Vengo a notificarte que el mes pasado muri&oacute; tu madre y te ha dejado como &uacute;nico heredero de una inmensa fortuna.<\/p>\n<p>Aunque su madre y &eacute;l anduvieran a la gresca desde que era un ni&ntilde;o, la noticia hizo que una l&aacute;grima rodase por su mejilla.<\/p>\n<p>-Descanse en paz.<\/p>\n<p>Diana acab&oacute; de abrir la cremallera de la funda roja y se quit&oacute; la parte superior -unas tetazas redondas con unos grandes pezones se marcaron en su camiseta blanca de tiras- &iexcl;C&oacute;mo pega el sol aqu&iacute; arriba!<\/p>\n<p>Saulo, se centr&oacute; en las tetas y se olvid&oacute; de su madre, moment&aacute;neamente.<\/p>\n<p>-Esas tetazas las trajo aqu&iacute; el Mal. Como si no tuviera suficiente con lo que ya me dio.<\/p>\n<p>Diana, sonri&oacute; mostrando unos dientes blancos como la nieve.<\/p>\n<p>-No las trajo el Mal, t&iacute;o, las trajo una Montesa. &iquest;Qu&eacute; fue lo que te dio el Mal?<\/p>\n<p>-Nada que tenga que ver contigo. &iquest;De qu&eacute; muri&oacute; mi madre?<\/p>\n<p>-De vieja. Ten&iacute;a m&aacute;s de ochenta a&ntilde;os.<\/p>\n<p>-Ya s&eacute; que edad ten&iacute;a.<\/p>\n<p>Saulo no quitaba la vista del canalillo de su sobrina.<\/p>\n<p>-&iquest;Me est&aacute;s mirando para las tetas?<\/p>\n<p>El Ermita&ntilde;o no se andaba con medias tintas.<\/p>\n<p>-Estoy. Si no quieres que te miren para ellas no las ense&ntilde;es.<\/p>\n<p>-&iexcl;Qu&eacute; cara!<\/p>\n<p>-Date la vuelta.<\/p>\n<p>Diana se dio la vuelta, gir&oacute; la cabeza. y vio que su t&iacute;o le estaba mirando para el culo, que por cierto, era un culazo.<\/p>\n<p>-&iexcl;Qu&eacute; cosas m&aacute;s lindas hace la naturaleza!<\/p>\n<p>-&iquest;Me debo empezar a preocupar?<\/p>\n<p>Saulo, no le respondi&oacute; a su sobrina, estaba m&aacute;s interesado en una de las urracas que le picoteaban las sand&iacute;as.<\/p>\n<p>-&iexcl;Largo, apestosa! -le dijo Saulo a la urraca que se hab&iacute;a posado en el peque&ntilde;o huerto- No dejan en paz las sand&iacute;as.<\/p>\n<p>La urraca sali&oacute; volando y soltando graznidos. Diana, le pregunt&oacute; a su t&iacute;o:<\/p>\n<p>-&iquest;Hablas con los animales?<\/p>\n<p>-A veces. Cuando me dicen algo con lo que no estoy de acuerdo.<\/p>\n<p>Diana, crey&oacute; tener motivos para preocuparse.<\/p>\n<p>-Buuueeeno.<\/p>\n<p>-Era broma, carita de &aacute;ngel.<\/p>\n<p>-Espero que lo de carita de &aacute;ngel s&oacute;lo sea un cumplido. Aunque la carita de &aacute;ngel, las tetas, el culo&#8230;<\/p>\n<p>De repente cay&oacute; un chaparr&oacute;n de una tormenta de verano. Diana qued&oacute; empapada. Sus pezones y sus areolas rosadas se marcaban en la camiseta. Saulo, mirando para aquellas maravillas, le dijo:<\/p>\n<p>-Entra en la cueva que hago un fuego para que seques esa ropa.<\/p>\n<p>-No se si no ser&aacute; mejor que me cale la lluvia hasta los huesos. Tu mirada no me da buena espina.<\/p>\n<p>-Entra que no te voy a hacer nada que tu no quieras que te haga.<\/p>\n<p>Aquellas palabras, sin decirle nada, le dijeron todo lo que Diana quer&iacute;a saber. Meti&oacute; la moto en la cueva. Saulo ech&oacute; unas ramas, unas pi&ntilde;as y unos troncos y encendi&oacute; el fuego, que ya estaba con brasas. Diana se desnud&oacute;, con Saulo de espaldas, despu&eacute;s se puso al lado del fuego, sentada en una piedra, se cubr&iacute;a con una gabardina con sietes a punta pala. Las tetas las tapaba con los brazos y juntaba las largas piernas. Saulo estaba sentado en la cama. Se dio la vuelta. Diana, le pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Vas a regresar al pueblo para recoger la herencia?<\/p>\n<p>-No, no me interesa el dinero. Adem&aacute;s, aunque quisiera volver y vivir una nueva vida, no podr&iacute;a.<\/p>\n<p>-&iquest;Por qu&eacute;?<\/p>\n<p>-Por lo m&iacute;o.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; es lo tuyo?<\/p>\n<p>Le ense&ntilde;&oacute; las marcas de dos colmillos en una pierna.<\/p>\n<p>-Me mordi&oacute; un lobo rabioso.<\/p>\n<p>-&iquest;Y qu&eacute;?<\/p>\n<p>-Que ya no creo en Dios, ni me f&iacute;o de los hombres, y mucho menos de mi mismo.<\/p>\n<p>-Ahora s&eacute; de donde salen eses pectorales y esas piernas tan fuertes. Dejaste de rezar y te pasas el d&iacute;a haciendo ejercicios&#8230; En fin, si no quieres la herencia, me pod&iacute;as hacer rica a m&iacute;.<\/p>\n<p>-&iquest;A eso has venido?<\/p>\n<p>-Si te digo la verdad, no. O&iacute; hablar mucho de ti. Ten&iacute;a ganas de conocerte. &iquest;Es verdad que antes de ermita&ntilde;o fuiste mercenario?<\/p>\n<p>-S&iacute;, en la guerra de Angola. Me apodaban El Sanguinario. Estaba drogado d&iacute;a y noche y mat&eacute; m&aacute;s gente de la que deber&iacute;a. Por eso vine aqu&iacute;, buscando el perd&oacute;n de Dios, pero parece ser que para m&iacute; nunca habr&aacute; paz. Llevo el Mal dentro. &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s te dijeron de m&iacute;?<\/p>\n<p>-Dice mi madre que tambi&eacute;n te apodaban el Follalotodo. Y que le gustabas a las mujeres m&aacute;s que a las abejas la miel.<\/p>\n<p>-No se me daban mal, no.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; tipo de mujeres te buscaban?<\/p>\n<p>-No es algo que deba decir a una jovencita que est&aacute; desnuda, por muy sobrina m&iacute;a que sea.<\/p>\n<p>Se quedaron mirando para la peque&ntilde;a hoguera. La cueva, en ese momento, ol&iacute;a a humedad, a pi&ntilde;as quemadas, a curiosidad y a lujuria. Diana, insisti&oacute;.<\/p>\n<p>-&iquest;C&oacute;mo eran las mujeres que te buscaban?<\/p>\n<p>-Nunca te dijeron que la curiosidad mat&oacute; al gato.<\/p>\n<p>-En mi caso ser&iacute;a gata. Cuenta, que si no perd&iacute; a virginidad con chicos que estaban como quesos, no la voy a perder con mi t&iacute;o.<\/p>\n<p>Saulo, se solt&oacute;.<\/p>\n<p>-Las mujeres me buscaban por motivos diferentes. Unas porque sus maridos, o novios, no las hac&iacute;an correr. Otras porque a sus maridos, o novios, les daba asco comerles el co&ntilde;o. Otras porque sus maridos, o novios, no les daban por detr&aacute;s&#8230;<\/p>\n<p>-&iquest;Por el culo?<\/p>\n<p>-S&iacute;, por el culo.<\/p>\n<p>-&iquest;Una mujer se corre d&aacute;ndole por el culo?<\/p>\n<p>-En casos contados, pero al estar muy caliente lo disfruta.<\/p>\n<p>-&iquest;Comiste alg&uacute;n co&ntilde;o virgen?<\/p>\n<p>-Por la manera que hablas me parece que t&uacute; te comiste alguno.<\/p>\n<p>-S&oacute;lo uno, el de mi amiga Maribel, una morenita muy hermosa, compa&ntilde;era de estudios.<\/p>\n<p>-&iquest;La sedujiste o te sedujo?<\/p>\n<p>-Ni una cosa ni la otra. Surgi&oacute;. Hab&iacute;amos dormido juntas decenas de veces. Esa noche de invierno el trueno de una tormenta y el resplandor del rayo que cay&oacute; cerca de su casa la asust&oacute;. Se abraz&oacute; a m&iacute; poniendo sus manos sobre mis tetas. Le debi&oacute; gustar porque me las empez&oacute; a magrear. Yo sintiendo sus peque&ntilde;as y duras tetas pegadas a mi espalda, sus manos magreando mis tetas y jugando con los pezones, me puse cachonda. Me di la vuelta. Nos miramos. Nuestros labios, temblando con el nerviosismo, se juntaron. Nos besamos, con ternura al principio y con pasi&oacute;n despu&eacute;s. Al rato est&aacute;bamos desnudas. Yo le com&iacute; las tetas a ella y ella me las comi&oacute; a m&iacute;. Al bajar mi mano a su chochito lo encontr&eacute; chorreando. Le met&iacute; un dedo y ella me meti&oacute; otro a m&iacute;. Nos masturbamos y nos bes&aacute;bamos&#8230; Gimiendo, me dijo que se iba a correr. Baj&eacute; y le lam&iacute; el chochito hasta que sent&iacute; como jadeando y retorci&eacute;ndose me llenaba la boca con el jugo calentito de su corrida. Se lo beb&iacute;, lamiendo como una perra. Al acabar de correrse, baj&oacute; ella y poco despu&eacute;s, fui yo la que me corr&iacute; en su boca. Fue el mejor orgasmo que haba tenido en mi vida por lo intenso y largo que fue. &iquest;T&uacute; a cu&aacute;ntas se lo comiste?<\/p>\n<p>-A docenas. Es lo que tiene cuando se corre la voz entre las jovencitas.<\/p>\n<p>Diana, se abri&oacute; la gabardina y separ&oacute; las piernas. Saulo vio sus preciosas tetas y su co&ntilde;o rodeado de pelos rubios. Diana sab&iacute;a lo que ten&iacute;a y lo que buscaba. A Saulo se le olvid&oacute; quien era y hasta donde estaba.<\/p>\n<p>-&iexcl;Cooo&ntilde;o!<\/p>\n<p>-&iquest;Te gusta lo que ves, t&iacute;o?<\/p>\n<p>-&iexcl;C&oacute;mo no me va a gustar! &iexcl;Vaya pastelito!<\/p>\n<p>Diana, se volvi&oacute; a tapar. Sigui&oacute; con su enredo, y su t&iacute;o se iba a dejar enredar.<\/p>\n<p>-Cu&eacute;ntame con quien echaste el polvo m&aacute;s escandaloso, t&iacute;o.<\/p>\n<p>-Ahora mismo lo que tengo es ganas de follarte.<\/p>\n<p>-Y yo de saber cosas. Cuenta un polvo que echaras que me impacte.<\/p>\n<p>-&iquest;Te vale el de tu t&iacute;a Mar&iacute;a?<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;Follaste a tu hermana?!<\/p>\n<p>-Hace 40 a&ntilde;os.<\/p>\n<p>-&iexcl;Hace 40 a&ntilde;os ten&iacute;a&hellip;!<\/p>\n<p>-S&iacute;, esa edad. En aquellos tiempos era una morenita delgadita, con tetas peque&ntilde;as, con grandes ojos negros, y muy guapa. Llevaba el cabello negro recogido en dos trenzas&#8230; El caso fue que me pill&oacute; comi&eacute;ndole el co&ntilde;o a tu madre&#8230;<\/p>\n<p>-&iexcl;Eras un cabronazo! &iquest;Tambi&eacute;n te follaste a mi madre?<\/p>\n<p>-Tambi&eacute;n. Es que tu madre me hab&iacute;a pillado follando con la mujer del vecino y me dijo que o la follaba a ella o se lo dec&iacute;a a su marido.<\/p>\n<p>-&iquest;Con Andrea, la mujer de Carlos?<\/p>\n<p>-S&iacute;, Y tu t&iacute;a, me amenaz&oacute; con decirle a nuestro padre lo m&iacute;o y lo de tu madre. &iquest;Qu&eacute; quer&iacute;as que hiciera?<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; hiciste?<\/p>\n<p>-Follarlas a las dos.<\/p>\n<p>-Detalles, dame detalles.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;De t&uacute; madre y de tu t&iacute;a?!<\/p>\n<p>-S&iacute;, tiene un morbazo que te cagas.<\/p>\n<p>-Ven a la cama que te lo voy a explicar con obras.<\/p>\n<p>Diana, cubierta con la gabardina, fue a la cama, se sent&oacute; al lado de su t&iacute;o, y le dijo:<\/p>\n<p>-Mi virginidad no te va a salir gratis.<\/p>\n<p>-Lo s&eacute;. Vienes por la herencia y la tendr&aacute;s.<\/p>\n<p>-&iquest;Cu&aacute;ndo?<\/p>\n<p>-Despu&eacute;s de follarte.<\/p>\n<p>-Ya, &iquest;pero despu&eacute;s de follarme, cu&aacute;ndo?<\/p>\n<p>-En la luna nueva. Ir&eacute; al pueblo y te pasar&eacute; todo lo m&iacute;o.<\/p>\n<p>-Tienes obsesi&oacute;n con la luna.<\/p>\n<p>-&iexcl;Qu&eacute; remedio!<\/p>\n<p>-&iquest;Cu&aacute;ndo te diste cuenta de que quer&iacute;a seducirte?<\/p>\n<p>-Cuando te apeaste de la moto y bajaste la cremallera. Soy lobo viejo.<\/p>\n<p>-Ya ser&aacute; perro viejo,<\/p>\n<p>-No, lobo, lobo viejo. Tenemos cuatro horas. Al salir la luna llena m&aacute;s te vale estar muy lejos de aqu&iacute;.<\/p>\n<p>-Ni que fueras un hombre lobo.<\/p>\n<p>-Lo soy, Diana lo soy.<\/p>\n<p>-Ya, un lobo que me quiere comer. -se despoj&oacute; de la gabardina y se ech&oacute; boca arriba sobre la dura cama- &iexcl;Come, lobo!<\/p>\n<p>Saulo, le levant&oacute;, quit&oacute; el pantal&oacute;n y una polla normalita qued&oacute; apuntando al frente. Se ech&oacute; al lado de su sobrina, la bes&oacute; y le comi&oacute; las tetas a conciencia. M&aacute;s de media hora le llev&oacute; lamer y chupar cada poro de la piel de las tetas y cada pez&oacute;n. Al terminar de com&eacute;rselas, baj&oacute; al co&ntilde;o y lo encontr&oacute; chorreando. Empez&oacute; a comerlo como un cristiano, lamiendo y chupando labios, y cl&iacute;toris, follando con la lengua vagina y ojete&#8230; Cuando sinti&oacute; que se iba a correr lami&oacute; como si fuera un perro, lo que le ayud&oacute; a beber la inmensa corrida que sali&oacute; del co&ntilde;o de su sobrina. Al ver que terminara de correrse, le clav&oacute; la polla en el co&ntilde;o mojado. Entr&oacute; apretad&iacute;sima, tanto que a Diana se quejaba, pero fue al principio, despu&eacute;s la gozaba, tanto la goz&oacute;, que al sentir la polla de su t&iacute;o latiendo dentro de su co&ntilde;o, se volvi&oacute; a correr.<\/p>\n<p>Al acabar, Saulo, la puso a cuatro patas. La agarr&oacute; por las tetas y la foll&oacute; a toda hostia. Al ratito, se la quit&oacute; y se corri&oacute; en la entrada de su ojete. Diana, empuj&oacute; y Saulo acab&oacute; de correrse dentro de su culo. Diana ya estaba cachonda otra vez.<\/p>\n<p>-No la quites, t&iacute;o, sigue metiendo.<\/p>\n<p>Saulo se la fue clavando hasta llegar al fondo. Le foll&oacute; el culo largo rato. Lleg&oacute; un momento en que Diana, disfrutaba una cosa mala. Quiso tocarse el cl&iacute;toris para correrse de nuevo. Saulo le agarr&oacute; las dos manos y le llev&oacute; los brazos a la espalda, luego le volvi&oacute; a follar el culo como le follara el co&ntilde;o, a toda hostia. Diana, acab&oacute; exclamando:<\/p>\n<p>-&iexcl;&iexcl;&iexcl;Me corro!!!<\/p>\n<p>Se corri&oacute; sacudi&eacute;ndose y gimiendo. De su co&ntilde;o sali&oacute; un torrente de jugo que ca&iacute;a sobre un jersey que hab&iacute;a en la cama cuando Saulo comenz&oacute; a correrse de nuevo dentro del culo de Diana. Esta vez, levantando la cabeza, aull&oacute; con alegr&iacute;a:<\/p>\n<p>-&iexcl;Auuuu!<\/p>\n<p>Descansaron un rato, y despu&eacute;s, Saulo, hizo que Diana se corriese tres veces m&aacute;s.<\/p>\n<p>Cerca de caer la noche, le dijo Saulo a su sobrina.<\/p>\n<p>-Vete y al&eacute;jate de este monte lo antes posible.<\/p>\n<p>Diana, visti&eacute;ndose, le dijo a su t&iacute;o:<\/p>\n<p>-Ya, eres un hombre lobo. &iquest;Te has parado a pensar que la soledad te pudo afectar el cerebro? Con atenci&oacute;n m&eacute;dica&#8230;<\/p>\n<p>Saulo, le orden&oacute;:<\/p>\n<p>-&iexcl;Qu&eacute; te acabes de vestir, co&ntilde;o!<\/p>\n<p>-Vale, vale. Te espero en la ciudad.<\/p>\n<p>-Espera, ahora vete<\/p>\n<p>Diana se acab&oacute; de vestir, sac&oacute; la moto de la cueva, se mont&oacute;, la encendi&oacute; y se fue ladera abajo. Casi llegando a la carretera, se le cal&oacute;. Ya cayera la noche. La luna llena estaba en su m&aacute;ximo esplendor. Oy&oacute; un desgarrador aullido humano.<\/p>\n<p>&iexcl;&iexcl;&iexcl;Auuuu!!!<\/p>\n<p>Decenas de lobos le contestaron con sus aullidos. A Diana se le hel&oacute; la sangre en las venas. Mir&oacute; para la moto y vio que se olvidara de abrirle la llave de paso de la gasolina, la abri&oacute;, encendi&oacute; la moto y regres&oacute; a la ciudad.<\/p>\n<p>Se agradecen los comentarios, buenos y malos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Saulo era un ermita&ntilde;o, y como tal nada quer&iacute;a saber de la sociedad. Ya sobrepasaba los cincuenta a&ntilde;os. Era alto. Su rostro moreno, casi mulato, debido a sus largas exposiciones al sol, contrastaba con sus ojos azules y su barba blanca, una barba que le llegaba al ombligo. 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