{"id":18027,"date":"2018-06-03T22:49:45","date_gmt":"2018-06-03T22:49:45","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-06-03T22:49:45","modified_gmt":"2018-06-03T22:49:45","slug":"18027-lobas-el-ermitao","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/18027-lobas-el-ermitao\/","title":{"rendered":"Lobas (El ermita\u00f1o)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"18027\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Un viernes por la tarde, estaba Diana en un bar con una amiga, rubia como ella y con un cuerpo que quitaba el hipo. Las dos estaban contentillas. Diana, le pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Crees en los hombres lobo, Soraya?<\/p>\n<p>-Todos los que conozco comen m&aacute;s con la vista que con la boca.<\/p>\n<p>-Me refiero a un hombre lobo de verdad.<\/p>\n<p>-Esas criaturas no existen. Existen los vampiros.<\/p>\n<p>-&iquest;Y d&oacute;nde los has visto t&uacute;?<\/p>\n<p>-En el banco.<\/p>\n<p>-No estoy de broma. Yo conozco uno.<\/p>\n<p>-&iquest;C&oacute;mo se llama?<\/p>\n<p>-Saulo, y es t&iacute;o m&iacute;o.<\/p>\n<p>-&iquest;El ermita&ntilde;o? &iquest;Ese que dicen que vive en La Monta&ntilde;a del Diablo?<\/p>\n<p>-Ese. Foll&eacute; con &eacute;l y volver&eacute; a follar. Es una bestia metiendo y sacando.<\/p>\n<p>Soraya, le ech&oacute; un trago al gin tonic, y despu&eacute;s le dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Qu&eacute; poco aguantas la bebida, cari&ntilde;o!<\/p>\n<p>-Nada tiene que ver la bebida con lo que te estoy diciendo.<\/p>\n<p>Soraya, con tono burl&oacute;n, le dijo a Diana:<\/p>\n<p>-Hoy comienza la fase de luna llena. &iquest;Vas a ir a follar con el hombre lobo?<\/p>\n<p>-No foll&eacute; con &eacute;l de noche, foll&eacute; con &eacute;l de d&iacute;a.<\/p>\n<p>-Claro, claro. No cojas la moto para volver a casa, hazme caso. &iquest;Quieres que te acerque yo?<\/p>\n<p>-S&iacute;, esta noche no me gustar&iacute;a estar sola. Puede que el semen que deposit&oacute; dentro de mi haga que me transforme en mujer loba. Quisiera que me ataras a la cama por si eso ocurre.<\/p>\n<p>-Original.<\/p>\n<p>-&iquest;Lo qu&eacute;?<\/p>\n<p>-La manera de decirme que quieres follar conmigo.<\/p>\n<p>-No quiero follar contigo.<\/p>\n<p>Soraya no la crey&oacute; y fue al ataque.<\/p>\n<p>-&iquest;Desde cu&aacute;ndo te gusto? T&uacute; a m&iacute; me gustaste desde la primera vez que te vi.<\/p>\n<p>-No me gustas como mujer, bueno, s&iacute;, -se puso colorada- me gustas, pero no soy lesbiana.<\/p>\n<p>-Ni yo, bueno un poquito, &iquest;Pero no somos todas las mujeres un poquito lesbianas?<\/p>\n<p>-Supongo que s&iacute;.<\/p>\n<p>-&iquest;Dejar&iacute;as que te hiciera el amor?<\/p>\n<p>-No s&eacute;, puede que no, o puede que s&iacute;.<\/p>\n<p>-Yo ya hice alg&uacute;n dedito pensando en ti. &iquest;Y t&uacute;?<\/p>\n<p>-Pensando en ti, no.<\/p>\n<p>-&iquest;Y en otra chica?<\/p>\n<p>-S&iacute;.<\/p>\n<p>-&iquest;En qui&eacute;n pensaste la &uacute;ltima vez?<\/p>\n<p>-&iexcl;A ti te lo voy a decir!<\/p>\n<p>-Te digo con que amiga nuestra me acost&eacute; si me dices t&uacute; en qui&eacute;n pensaste.<\/p>\n<p>Diana era demasiado curiosa. No se lo pens&oacute; dos veces.<\/p>\n<p>-En Sonia. Pens&eacute; en Sonia cuando me hice el &uacute;ltimo dedo.<\/p>\n<p>-Yo me acost&eacute; con ella.<\/p>\n<p>En la boca de Diana se dibuj&oacute; una hermosa sonrisa.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;De verdad?!<\/p>\n<p>-De verdad de la buena.<\/p>\n<p>-&iquest;Es dulce en la cama?<\/p>\n<p>-S&iacute;, su chochito sabe a miel de colmena. Tengo unas ganas locas de comerte el tuyo. &iquest;Te llevo a tu casa?<\/p>\n<p>-Lleva.<\/p>\n<p>Diana, que trabajaba de modista, viv&iacute;a sola en una casita que alquilara a las afueras del pueblo. La casita estaba al lado de un monte, y all&iacute; la llev&oacute; Soraya en su moto.<\/p>\n<p>Diana, al entrar en su habitaci&oacute;n, le dijo a Soraya, que la hab&iacute;a cogido por la cintura y la besaba en el cuello:<\/p>\n<p>-Hueles a pecado.<\/p>\n<p>-Soy un pecado h&uacute;medo, muy h&uacute;medo -le gir&oacute; la cabeza con tres dedos y la bes&oacute;- un pecado que te va a hacer pecar.<\/p>\n<p>Soraya le baj&oacute; la cremallera del vestido. Le quit&oacute; el sujetador y le magre&oacute; las tetas mientras segu&iacute;a besando su cuello y sus labios. Le quit&oacute; las bragas, se agach&oacute;, la cogi&oacute; por la cintura, y le lami&oacute; el perin&eacute; y el ojete. Diana abri&oacute; las piernas y Soraya le pas&oacute; la lengua desde el co&ntilde;o hasta el ojete. Al rato, Diana, se dio la vuelta y Soraya le comi&oacute; el co&ntilde;o a conciencia. Despu&eacute;s se levant&oacute;, comi&oacute; sus tetas y la bes&oacute;&#8230; Al rato, Diana, desnud&oacute; a Soraya y le comi&oacute; las tetas, unas tetas con grandes areolas rosadas y gordos pezones&#8230; Se agach&oacute; y le comi&oacute; el co&ntilde;o. Al levantarse y despu&eacute;s de volver a besar a su amiga, se ech&oacute; sobre la cama. Soraya la volvi&oacute; a besar y a comer las tetas&#8230; Meti&oacute; su cabeza entre las piernas y comenz&oacute; a comerle el co&ntilde;o&#8230;<\/p>\n<p>Ya estaba a punto de echar por fuera, cuando le dijo Diana:<\/p>\n<p>-&Aacute;tame, cielo, &aacute;tame no vaya a ser&#8230;<\/p>\n<p>Soraya, con una sonrisa en los labios, le dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Qu&eacute; viciosilla eres!<\/p>\n<p>Con cuatro cintas la at&oacute; de pies y manos a la cama de la habitaci&oacute;n, y le dijo:<\/p>\n<p>-Vas a saber lo que es bueno. Voy a hacer que te corras seis o siete veces.<\/p>\n<p>Media hora m&aacute;s tarde, lleg&oacute; la noche, y con ella la luna llena&#8230;<\/p>\n<p>Soraya le com&iacute;a el co&ntilde;o y le acariciaba las tetas cuando Diana se empez&oacute; a convulsionar. Pens&oacute; que se estaba corriendo otra vez, (ya se corriera tres veces en su boca) y sigui&oacute; lamiendo. De repente vio que le sal&iacute;an unos grandes pelos rubios en las piernas. Levant&oacute; la cabeza y vio como le aumentaban de tama&ntilde;o las tetas, los muslos, como le sal&iacute;an unas u&ntilde;as que se hac&iacute;an garras&#8230; Horrorizada, quiso gritar, pero la voz no le sal&iacute;a de la garganta. Quiso moverse. El miedo la paralizaba. Al rato, Diana, con la cara y el cuerpo cubiertos de pelo, y con unos grades colmillos que ense&ntilde;aba al gru&ntilde;ir, rompi&oacute; las ataduras. De un salto sali&oacute; de la cama. Soraya, se desmay&oacute;. Al verla como muerta sobre la cama. Diana, desnuda salt&oacute; por la ventana y se perdi&oacute; en medio del monte.<\/p>\n<p>A la ma&ntilde;ana siguiente, Diana, despert&oacute; con el cuerpo ensangrentado. Al lado de ella ten&iacute;a a un jabal&iacute;, al que le faltaba un trozo del muslo y que estaba destripado. Volvi&oacute; a su casa. Tuvo suerte. Nadie la vio. Soraya ya se hab&iacute;a ido.<\/p>\n<p>Estaba a punto de caer la noche cuando Diana lleg&oacute; a la cueva del Ermita&ntilde;o. Meti&oacute; la moto dentro. Saulo no estaba. Se desnud&oacute;. Sab&iacute;a que no tardar&iacute;a en transformarse. As&iacute; fue, al rato aullaba:<\/p>\n<p>-&iexcl;&iexcl;&iexcl;Auuuuu!!!<\/p>\n<p>En la entrada de la cueva apareci&oacute; El Ermita&ntilde;o transformado en hombre lobo. Era un bicharraco de casi dos metro. La mujer loba, al verlo, salt&oacute; sobre &eacute;l. El hombre lobo no le iba a hacer da&ntilde;o porque era hembra. La agarr&oacute; fuertemente. La puso a cuatro patas. Le agarr&oacute; las tetas con las garras e hizo amago de clav&aacute;rselas. La mujer loba gimi&oacute; como una perrita sumisa. El hombre lobo, con su tremenda tranca erecta, le puso sus brazos sobre la espalda y se la clav&oacute; hasta el fondo. La loba ech&oacute; la lengua fuera y comenz&oacute; a jadear&#8230; Cuando el hombre lobo se corri&oacute; dentro de la mujer loba, le clav&oacute; las garras en la espalda, y aull&oacute;:<\/p>\n<p>-&iexcl;&iexcl;&iexcl;Auuuu!!<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de follar, el hombre lobo sali&oacute; de la casa y la mujer loba lo sigui&oacute;. Poco despu&eacute;s se un&iacute;a a ellos una manada de lobos.<\/p>\n<p>Saulo y Diana despertaron uno al lado del otro, en la cueva. No se acordaban de nada de lo que hicieran, pero al estar cubiertos de sangre, Saulo, supo que le hab&iacute;a jodido la vida a su sobrina.<\/p>\n<p>-Lo siento, Diana. No fue mi intenci&oacute;n&#8230;<\/p>\n<p>-No lo sientas. Estuve leyendo sobre los lic&aacute;ntropos y somos inmortales.<\/p>\n<p>-Cambiar&aacute;s de idea. La nuestra no es vida, es una aberraci&oacute;n.<\/p>\n<p>-Las noches de luna llena, el resto del mes podemos vivir como reyes con tu herencia. Te he tra&iacute;do ropas limpias para que vuelvas a la ciudad.<\/p>\n<p>-Ir&eacute; contigo. Te lo debo. Ahora vamos a lavarnos a la fuente.<\/p>\n<p>Las portadas de los peri&oacute;dicos del quiosco del pueblo llevaban una foto con una noticia en letras grandes: &quot;HIJO DE GRANJERO FOTOGRAF&Iacute;A UNA MUJER LOBA COMIENDO UN CERDO EN LA GRANJA DE SU PADRE&quot;.<\/p>\n<p>En su casa, Soraya, cogia alguna ropa y la met&iacute;a en una bolsa con la idea de ir en busca de su amiga Diana y su t&iacute;o.<\/p>\n<p>Saulo y Diana sintieron el ruido de una moto subiendo los caminos de tierra de la ladera de la monta&ntilde;a y se taparon los o&iacute;dos. Al llegar al lado del peque&ntilde;o huerto, Soraya, se baj&oacute; de la moto, quit&oacute; el casco y unos tapones que tra&iacute;a en los o&iacute;dos, y les dijo a Saulo y a Diana que estaban comiendo una sand&iacute;a:<\/p>\n<p>-&iexcl;Familia de monstruos! Me hab&eacute;is condenado a una vida de perros.<\/p>\n<p>Saulo, mir&oacute; para su sobrina, y le pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Te acostaste con ella?<\/p>\n<p>-Se acost&oacute; ella conmigo.<\/p>\n<p>-&iexcl;Ten&iacute;as la rabia y no me lo dijiste, zorra!<\/p>\n<p>-Te dije que podr&iacute;a estar contagiada.<\/p>\n<p>Soraya, se abalanz&oacute; sobre Diana, diciendo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Te voy a hacer un traje de hostias, puta!<\/p>\n<p>Diana la recibi&oacute; con un pu&ntilde;etazo en el est&oacute;mago.<\/p>\n<p>-&iexcl;Y una mierda, come co&ntilde;os!<\/p>\n<p>Se enzarzaron a hostias. Luego, a tumbos por el suelo, se rompieron las ropas y las bragas, despu&eacute;s, ya medio desnudas, al tirarse de los pelos, sus bocas se rozaron. Se escupieron a la cara una a la otra. Volvieron a dar tumbos pegadas como lapas. Sus tetas y sus co&ntilde;os se rozaban. La pelea las excitaba, ya que las dos ten&iacute;an el interior de los muslos h&uacute;medos, y aquello, sudor no era&#8230; Cuando ya estaban calientes, en los dos sentidos, Saulo, las separ&oacute;.<\/p>\n<p>Las dos muchachas intentaban zafarse de Saulo para seguir d&aacute;ndose de leches, aunque yo creo que lo que se mor&iacute;an era por comerse las bocas, las tetas, los co&ntilde;os, se mor&iacute;an por com&eacute;rselo todo.<\/p>\n<p>Diana, con los ojos inyectados en sangre, una teta fuera de la camisa y con las bragas en los pies, le dijo a Saulo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Su&eacute;ltame que la como!<\/p>\n<p>Soraya, con las dos tetas al aire, el vestido rasgado, el co&ntilde;o al aire y cara de abrevada, le dijo a Saulo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Su&eacute;ltala, su&eacute;ltala que me la zampo!<\/p>\n<p>-Ten&eacute;is toda una eternidad para pelearos.<\/p>\n<p>Lo de la eternidad calm&oacute; a Soraya. Le pregunt&oacute; a Saulo:<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;No moriremos nunca?!<\/p>\n<p>-Si en fases de luna llena venimos a la cueva, no.<\/p>\n<p>Los &aacute;nimos se fueron calmando, y m&aacute;s se calmaron cuando les dijo Saulo:<\/p>\n<p>-Est&aacute;is escandalosamente sensuales.<\/p>\n<p>Diana, le pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Qui&eacute;n est&aacute; m&aacute;s apetitosa?<\/p>\n<p>-Ella.<\/p>\n<p>Soraya le dijo a Diana:<\/p>\n<p>-&iexcl;J&oacute;dete!<\/p>\n<p>Saulo no dej&oacute; que la cosa fuese a m&aacute;s.<\/p>\n<p>-Haya paz, haya paz. Dije que est&aacute;s t&uacute; m&aacute;s apetitosa porque a mi sobrina ya la cat&eacute;, pero est&aacute;is igual de sensuales. Lo que no s&eacute; es cu&aacute;l de las dos folla mejor.<\/p>\n<p>Soraya mir&oacute; para el Pecho lobo. Le gust&oacute; lo que estaba viendo. Le dijo:<\/p>\n<p>-Eso tiene f&aacute;cil soluci&oacute;n, si ella quiere. &iquest;Podr&aacute;s con las dos?<\/p>\n<p>-&iquest;Te apetece un tr&iacute;o, Diana?<\/p>\n<p>Diana, minti&oacute;.<\/p>\n<p>-&iexcl;No! Que te folle ella primero. Yo te follo despu&eacute;s y comparas.<\/p>\n<p>Se metieron en la cueva. Saulo se desnud&oacute; y se ech&oacute; sobre la cama. Iba a dejar hacer.<\/p>\n<p>Soraya se desnud&oacute;. Subi&oacute; a la cama de piedra. Le cogi&oacute; la verga a Saulo, la descapull&oacute;, le lami&oacute; la cabeza, se la mam&oacute; mientras se la meneaba, luego lami&oacute; de los cojones al glande, mirando para Diana, que se hab&iacute;a sentado en una piedra. Diana la miraba a ella. Ya no hab&iacute;a rencor en sus miradas. Hab&iacute;a otra cosa. Soraya se dio la vuelta, le puso el co&ntilde;o en la boca a Saulo y le sigui&oacute; mamando y masturbando la verga.<\/p>\n<p>Diana, sin dejar de mirar a Soraya, se meti&oacute; dos dedos en el co&ntilde;o y se masturb&oacute;&#8230; De vez en cuando, sacaba los dedos del co&ntilde;o, los llevaba a la boca y los chupaba mirando para su amiga. Soraya sacaba la lengua y lam&iacute;a los labios, lo que pon&iacute;a a Diana a&uacute;n m&aacute;s cachonda de lo que ya estaba.<\/p>\n<p>Al rato largo, Soraya, se volvi&oacute; a dar la vuelta, le dio las tetas a mamar a Saulo, despu&eacute;s cogi&oacute; la verga y pas&oacute; la cabeza por los labios con ella y luego meti&oacute; la cabeza. Un gemido escap&oacute; de su boca al tenerla dentro.<\/p>\n<p>Diana, subi&oacute; a la cama. Le oli&oacute; el culo a Soraya. Se lo lami&oacute; y se lo foll&oacute; con la punta de la lengua sin dejar de masturbarse. Le quit&oacute; la polla del co&ntilde;o y se la puso en la entrada del ojete, Soraya empuj&oacute; y meti&oacute; la cabeza, Sigui&oacute; metiendo. Cuando iba por la mitad, se la volvi&oacute; a sacar y se la llev&oacute; al co&ntilde;o. Los gemidos de las dos muchachas anunciaban que sus orgasmos estaban muy cerca. Diana dej&oacute; a Soraya y le puso el co&ntilde;o en la boca a Saulo, Soraya, al ver como se lo com&iacute;a sinti&oacute; que se ven&iacute;a. Saulo lo not&oacute; y le dio ca&ntilde;a al estilo motosierra. Soraya se corri&oacute; inund&aacute;ndole de jugo la verga y los cojones.<\/p>\n<p>Al acabar de correrse Soraya, le dijo Diana:<\/p>\n<p>-Aparta.<\/p>\n<p>Soraya se quit&oacute; de encima. Diana, d&aacute;ndole la espalda a su t&iacute;o, meti&oacute; la verga en su co&ntilde;o. Estaba tan cachonda, que fue meterla, echar el culo hacia atr&aacute;s una docena de veces y empezar a correrse. Saulo sent&iacute;a como el jugo de la corrida de su sobrina, anegaba sus cojones cada vez que se abr&iacute;a y se cerraba apretando su verga. No aguant&oacute; m&aacute;s y le lleno el co&ntilde;o de leche.<\/p>\n<p>Fue una tarde muy larga y de muchos orgasmos. Ellas se corrieron como lobas y Saulo como un lobo.<\/p>\n<p>Se agradecen los comentarios buenos y malos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Un viernes por la tarde, estaba Diana en un bar con una amiga, rubia como ella y con un cuerpo que quitaba el hipo. Las dos estaban contentillas. 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