{"id":18080,"date":"2018-06-11T22:02:31","date_gmt":"2018-06-11T22:02:31","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-06-11T22:02:31","modified_gmt":"2018-06-11T22:02:31","slug":"18080-follando-con-la-maestra-raquel-parte-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/18080-follando-con-la-maestra-raquel-parte-2\/","title":{"rendered":"Follando con la maestra Raquel (Parte 2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"18080\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El interior de Raquel era delicioso. Su sabor &aacute;cido no hab&iacute;a hecho m&aacute;s que acentuarse y pod&iacute;a sentir como mi lengua era abrazada con fuerza por las paredes vaginales de mi maestra. Ten&iacute;a los ojos cerrados, estaba concentrado en el momento, us&eacute; todo lo que hab&iacute;a aprendido con Karolina y hab&iacute;a practicado con otras compa&ntilde;eras. Mi lengua se mov&iacute;a suavemente y con rapidez en su interior, escuchaba su respiraci&oacute;n acelerada y los agudos gemidos que dejaba escapar de tanto en tanto. Raquel comenz&oacute; a tener peque&ntilde;os espasmos y a cerrar poco a poco las piernas, &iquest;tan r&aacute;pido? Pens&eacute;.<\/p>\n<p>Saqu&eacute; mi lengua y la volte&eacute; a ver. Ella lo estaba gozando, me vio y me acarici&oacute; suavemente la mejilla con su mano derecha. Yo la tom&eacute; de esa mano y bes&eacute; su palma.<\/p>\n<p>&mdash; Dios, esto est&aacute; mal&#8230;<\/p>\n<p>Dijo ella.<\/p>\n<p>&mdash; Pero se siente muy bien &mdash; Le respond&iacute;.<\/p>\n<p>Me sonri&oacute; y volv&iacute; a mi labor. Abr&iacute; sus piernas casi por completo y ubiqu&eacute; el enorme capuch&oacute;n que cubr&iacute;a su gran cl&iacute;toris, presion&eacute; un poco por encima para dejarlo salir y, una vez se asom&oacute; fuera del capuch&oacute;n, comenc&eacute; a jugar con &eacute;l. Era suave, como cualquier otro, pero de gran tama&ntilde;o, su color oscilaba entre rosado y rojizo. Lo tom&eacute; con dos dedos y comenc&eacute; a lamerlo con la punta de mi lengua. Raquel comenz&oacute; a menearse al ritmo de mi lengua. Finalmente, los espasmos se volvieron cada vez m&aacute;s bruscos, sus caderas se mov&iacute;an violentamente. Retir&eacute; mis dedos, abr&iacute; sus piernas todo lo que pude y hund&iacute; mi boca completamente en su co&ntilde;o. Ten&iacute;a la nariz y parte de los ojos pegados a su pubis, la alfombra p&uacute;bica me hac&iacute;a sentir un poco de cosquilleo en esa &aacute;rea. Us&eacute; mi lengua en su cl&iacute;toris y, cerca del final, la introduje solo para sacarla al momento de la corrida.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;No, no, no, no, Dios, no!<\/p>\n<p>Grit&oacute; un segundo antes de correrse.<\/p>\n<p>No pude abarcarla del todo, sus jugos sal&iacute;an disparados con una fuerza que no hab&iacute;a visto nunca en otra mujer. Quiz&aacute; fueron diez segundos en los que dej&oacute; salir una cantidad suficiente como para que me costara tragarlos, pero parecieron eternos, su expresi&oacute;n fue lo mejor. Cerr&oacute; los ojos con fuerza y mostr&oacute; los dientes, su cabello se meneaba mucho y sus enormes pechos saltaban a la vez que su vientre se inflaba y desinflaba en su intento por recuperar el aliento.<\/p>\n<p>Yo tragu&eacute; lo poco de su corrida que me cay&oacute; en la boca y no en la clav&iacute;cula o el pecho y lam&iacute; lo que chorreaba desde su co&ntilde;o hasta la raja de sus nalgas. Raquel me tom&oacute; la cabeza y acarici&oacute; mi cabello con delicadeza. Me puse de pie, su vagina segu&iacute;a chorreando a montones.<\/p>\n<p>&mdash; Est&aacute;s perfecto &mdash; Me dijo mientras acariciaba mis brazos y observaba mi pene erecto.<\/p>\n<p>Yo no dije nada, pero acerqu&eacute; mi pene hacia su agujero, comenc&eacute; a untar el tronco moviendo mis caderas. Desde la base hasta la punta, Raquel se mord&iacute;a los labios mientras sus manos exploraban mi abdomen y sus ojos miraban a los m&iacute;os. Finalmente, me ech&eacute; sobre ella y comenc&eacute; un beso lento y apasionado. Y, en ese momento, comenc&eacute; a pensar en Karo. La imagen de mi novia inund&oacute; mis pensamientos y el morbo y la culpa vinieron con ella. Le estaba siendo infiel, montando cuernos, qu&eacute; cosa tan excitante me pareci&oacute; pensar en que Raquel estaba haciendo lo mismo. Infieles ambos, desnudos y listos para consumar la deslealtad para nuestras respectivas parejas. Si hab&iacute;a flacidez en mi pene, desapareci&oacute; con ese pensamiento.<\/p>\n<p>Trat&eacute; a Raquel con m&aacute;s cari&ntilde;o y modales que a cualquier otra mujer, con excepci&oacute;n de la propia Karolina. Nuestro beso parec&iacute;a el de dos enamorados m&aacute;s que el propio del sexo rudo y desconsiderado que hab&iacute;a tenido con Fernanda o Margarita o Karolina. Nos separamos un minuto o dos despu&eacute;s.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Est&aacute;s lista?<\/p>\n<p>&mdash; Ve lento, nunca he tenido uno as&iacute;.<\/p>\n<p>Le di una sonrisa y pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;As&iacute; c&oacute;mo?<\/p>\n<p>&mdash; As&iacute; de grande &mdash; Me respondi&oacute; y me dio una palmada en el pecho.<\/p>\n<p>Volv&iacute; a poner los pies en el suelo y jal&eacute; las piernas de Raquel hasta el borde de la cama, su cintura segu&iacute;a en la cama, pero sus caderas pend&iacute;an en el aire sostenidas por mis brazos. Abr&iacute; sus piernas lentamente mientras le besaba la pantorrilla derecha. Finalmente, puse el glande en sus labios vaginales.<\/p>\n<p>Ella estir&oacute; sus brazos con las palmas hacia abajo y me ve&iacute;a con una expresi&oacute;n de miedo.<\/p>\n<p>&mdash; Voy a ir lento, &iquest;ok?<\/p>\n<p>Asinti&oacute; con la cabeza.<\/p>\n<p>Empuj&eacute; levemente las caderas hacia adelante, en ning&uacute;n momento dej&eacute; de verle a la cara.<\/p>\n<p>Cuando mi glande comenz&oacute; a entrar, ella simplemente gimi&oacute; un poco de dolor, pero conforme se abri&oacute; paso en su interior, comenz&oacute; a soltar aire y a suspirar de dolor. Para cuando estuvo totalmente dentro, solt&oacute; un grito ahogado y me volte&oacute; a ver como pidi&eacute;ndome piedad. La mueca de su peque&ntilde;a boca y el gesto de sus ojos me hicieron darme cuenta de que le dol&iacute;a. Segu&iacute; empujando sabiendo que, ese d&iacute;a, no iba a meterle los 20 cm enteros. Fui poco a poco y, al cabo de unos segundos, me puso la mano en el pubis.<\/p>\n<p>&mdash; Esp&eacute;rate, esp&eacute;rate &mdash;Se puso el pu&ntilde;o en la frente, tom&oacute; aire y suspir&oacute;&mdash;. Ya est&aacute;, sigue.<\/p>\n<p>Le hice caso y llegamos a la parte m&aacute;s gruesa de mi miembro. Nunca lo he medido, pero se asemeja bastante a los tubos que tienen los rollos de papel higi&eacute;nico, por lo menos a mitad del pene, despu&eacute;s de eso, se vuelve m&aacute;s delgado tanto en el inicio como en el final. Y me preocup&oacute; un poco al escuchar el fuerte grito que hizo cuando llegamos a esa parte, no dijo nada, as&iacute; que segu&iacute; m&aacute;s y m&aacute;s y par&eacute; una vez llegamos a la parte delgada de mi miembro. No meter&iacute;a m&aacute;s, su vagina era angosta y, adem&aacute;s, mi pene es recto, no se tuerce ni a izquierda, derecha, arriba o abajo y eso puede resultar doloroso para algunas.<\/p>\n<p>Raquel lloraba un poco y mord&iacute;a la sabana a la vez que sus manos apretaban las sabanas.<\/p>\n<p>Ech&eacute; mi cadera para atr&aacute;s y esta vez lo met&iacute; con m&aacute;s rapidez. Los gritos de dolor me recordaron a Yanneth, una compa&ntilde;era con la que tuve sexo y era una gritona total, cosa que no hizo m&aacute;s que motivarme a meterlo m&aacute;s y con m&aacute;s fuerza. Los gritos de dolor de Raquel y sus ojos suplicantes me llevaron a mover las caderas con m&aacute;s rapidez, su vagina me apretaba y mi pene palpitaba en su interior. Sus piernas temblaban de placer y sus nalgas saltaban al son de mis embestidas, cuando mi abdomen chocaba con sus piernas, sab&iacute;a que ten&iacute;a que dejar de empujar, eran mi medida. No tard&oacute; mucho en volver a correrse, esta vez, lo dej&eacute; caer todo, un poco de ello me ba&ntilde;&oacute; el pene a lo que sal&iacute;a, pero la mayor&iacute;a termino en el suelo. Casi al instante me corr&iacute; en su pubis.<\/p>\n<p>La cog&iacute; de las caderas y la puse nuevamente en la cama.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>El interior de Raquel era delicioso. Su sabor &aacute;cido no hab&iacute;a hecho m&aacute;s que acentuarse y pod&iacute;a sentir como mi lengua era abrazada con fuerza por las paredes vaginales de mi maestra. Ten&iacute;a los ojos cerrados, estaba concentrado en el momento, us&eacute; todo lo que hab&iacute;a aprendido con Karolina y hab&iacute;a practicado con otras compa&ntilde;eras. 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