{"id":18111,"date":"2018-06-16T08:19:39","date_gmt":"2018-06-16T08:19:39","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-06-16T08:19:39","modified_gmt":"2018-06-16T08:19:39","slug":"18111-un-relato-prdido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/18111-un-relato-prdido\/","title":{"rendered":"El profesor y mi relato er\u00f3tico"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"18111\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Cuando sal&iacute; de mi casa a las 8 de la ma&ntilde;ana a la parada del autob&uacute;s para dirigirme a la Universidad, jam&aacute;s pens&eacute; que el d&iacute;a acabar&iacute;a de esa manera. La ma&ntilde;ana comenzaba como cualquier otra ma&ntilde;ana de febrero en &eacute;poca de ex&aacute;menes. Me levantaba con mucho sue&ntilde;o por las horas intempestivas a las que me retiraba a descansar, me dirig&iacute;a a la parada del autob&uacute;s, tomaba el autob&uacute;s y, finalmente, llegaba al campus. Una vez all&iacute;, me llevaba horas y horas encerrada en aquella peque&ntilde;a sala de lectura de mi facultad estudiando la asignatura que tocara. Siempre me sentaba en el mismo lugar: al fondo de la sala, en la esquina izquierda mirando hacia la puerta.<\/p>\n<p>Pasadas algunas horas, siempre acababa extasiada de tanto derecho, &iexcl;maldita idea m&iacute;a de matricularme de esta carrera! Si no fuera porque me encanta. No obstante, he de reconocer que transcurridas unas dos o tres horas necesitas un descanso mental y como nunca iba con ninguna otra compa&ntilde;era con la que compartir mi &aacute;nimo, acababa siempre escribiendo relatos. Uno de esos relatos que escrib&iacute; fue &quot;el examen&quot;. Sin embargo, se trataba de plasmar una fantas&iacute;a que, realmente, no pod&iacute;a tener nada de malo y, ni siquiera nadie se enterar&iacute;a o eso pensaba yo.<\/p>\n<p>Como siempre estaba rodeada de monta&ntilde;as de papeles, libros y legislaci&oacute;n, nunca me preocup&eacute; de guardar y esconder adecuadamente la historia. No obstante, mis apuntes eran m&iacute;os y nadie los miraba, &iquest;no?<\/p>\n<p>As&iacute; transcurri&oacute; toda la ma&ntilde;ana sin ning&uacute;n problema. Estudio, estudio y m&aacute;s estudio. A la hora de almorzar, como siempre me llevaba mi equipo de estudio en una mochila, abandon&eacute; los apuntes en mi mesa y me dirig&iacute; a la salida de la facultad para almorzar tranquilamente.<\/p>\n<p>Todo parec&iacute;a un d&iacute;a normal como cualquier otro hasta que volv&iacute; a la sala de lectura.<\/p>\n<p>16.30 horas.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iexcl;Hola Sof&iacute;a!! -me salud&oacute; un compa&ntilde;ero de clase antes de entrar en la sala.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iexcl;Hola Miguel!! &iquest;Qu&eacute; tal? &iquest;C&oacute;mo te va con los ex&aacute;menes? -le respond&iacute; con &eacute;nfasis y con alegr&iacute;a de verle.<\/p>\n<p>-Pues bien, la verdad. Un poco harto de tanto examen pero bueno. &iexcl;Ah! &iexcl;Se me olvidaba! Te he cogido tus apuntes de administrativo para que el de administrativo me explique una cosa como me coincid&iacute;a el examen de administrativo con el de mercantil II. T&oacute;malos.<\/p>\n<p>En ese momento, me tendi&oacute; su mano con los apuntes y yo le sonre&iacute; con gesto de aprobaci&oacute;n. Miguel era un compa&ntilde;ero de clase muy simp&aacute;tico que estaba en quinto curso pero que hab&iacute;a suspendido algunas asignaturas de mi curso, cuarto, y acud&iacute;a a algunas clases con nosotros. Realmente el chico se me antojaba atractivo, guapo y gentil. He de reconocer que beb&iacute;a los vientos por &eacute;l y era capaz de ceder a cualquiera de sus pretensiones si as&iacute; me lo pidiera. Sin embargo, &eacute;l era un chico alto, con unos enormes ojos azules, unos labios finos apetecibles, un cuerpo cuidado por el gimnasio, con el pelo corto y de un negro azabache, etc. Era un chico con gran &eacute;xito con las chicas con el que, sin duda, no ten&iacute;a ninguna posibilidad.<\/p>\n<p>Absorta en mis pensamientos, en mi alegr&iacute;a por haber visto y hablado con mi querido amigo Miguel me dirig&iacute;, apuntes en mano, a mi lugar en la sala de lectura. En ese momento estaba estudiando otra asignatura y ni siquiera record&eacute; que entre los apuntes de administrativo ten&iacute;a el relato er&oacute;tico. Segu&iacute; con mi estudio pues.<\/p>\n<p>Unos d&iacute;as despu&eacute;s, cuando las clases ya se hab&iacute;an reanudado, los ex&aacute;menes hab&iacute;an quedado atr&aacute;s y la vida volv&iacute;a a transcurrir por sus cauces normales, en una clase con mi profesor Diego, el de administrativo, la mirada de mi profesor era penetrante y fija hacia m&iacute;. Parec&iacute;a escudri&ntilde;arme con la mirada, examinarme exhaustivamente por medio de ella. &iquest;Qu&eacute; le pasaba? Realmente, el relato de &quot;El examen&quot; era una fantas&iacute;a que hab&iacute;a plasmado en un papel mientras estudiaba. Una fantas&iacute;a er&oacute;tica que solo compart&iacute;a con mis folios y mi bol&iacute;grafo azul.<\/p>\n<p>En el descanso de las dos horas que le correspond&iacute;a a la asignatura, el profesor se acerc&oacute; a mi mesa con una mirada desafiante y una sonrisa nerviosa con pretensiones de ser p&iacute;cara.<\/p>\n<p>-Sof&iacute;a, cuando termine la clase, &iquest;puede acercarse a mi despacho? -me pidi&oacute; el profesor con cordialidad.<\/p>\n<p>-S&iacute;, claro -afirm&eacute; extra&ntilde;ada mientras mis compa&ntilde;eras a medida que se alejaba el profesor me preguntaban la raz&oacute;n por la que me hab&iacute;a citado para una tutor&iacute;a particular. Yo, tan confundida como ellas, no cesaba de preguntarme la raz&oacute;n por la cual mi atractivo profesor Diego me habr&iacute;a citado.<\/p>\n<p>Inmediatamente despu&eacute;s, mi mente a&ntilde;oraba la fantas&iacute;a escrita, mi profesor cerca de m&iacute;, mirando aquel examen suspenso por algunas d&eacute;cimas con el &uacute;nico fin de conseguir mis favores, de dominarme por mucho que la figura del acoso sexual estuviera presente en la fantas&iacute;a. Sin embargo, en el fondo, no lo era. Necesitaba que me acariciara, que me besara, que me dominara con el fin de hacerme suya. En realidad mi imaginaci&oacute;n volaba, viajaba a miles de kil&oacute;metros de aquella clase de administrativo mientras mi cuerpo reaccionaba a mi sugesti&oacute;n mental. Cada vez me excitaba m&aacute;s y m&aacute;s&#8230;<\/p>\n<p>12.00 horas. Segundo cuatrimestre.<\/p>\n<p>La clase de administrativo hab&iacute;a terminado y por fin descubrir&iacute;a cu&aacute;l era la raz&oacute;n. Conforme sal&iacute;a de mi clase, tras mi profesor, mi excitaci&oacute;n sub&iacute;a y cada vez sent&iacute;a m&aacute;s h&uacute;medo el tanga que llevaba debajo de mis pantalones vaqueros. Sin embargo, intentaba pensar en alguna raz&oacute;n l&oacute;gica por la que me hab&iacute;a citado: el examen, que no estar&iacute;a atendiendo en la clase, aunque eso no pod&iacute;a ser, ya no era una cr&iacute;a y, con respecto al examen, ya hab&iacute;a pasado la revisi&oacute;n y ni siquiera acud&iacute; porque en la realidad hab&iacute;a aprobado. &iquest;Entonces? &iquest;Qu&eacute; ocurr&iacute;a?<\/p>\n<p>Una vez que salimos de maxiaulario donde impart&iacute;an las clases, bajamos las escaleras hacia la acera, cruzamos la carretera inundada de coches aparcados a ambos lados de las aceras y formando una l&iacute;nea en medio de ambas, pasamos un peque&ntilde;o &quot;parque&quot; de cemento con un par de bancos debajo de las ventanas de la sala de lectura, entramos en la facultad y nos dirigimos a las escaleras para llegar a su despacho.<\/p>\n<p>Una vez en su despacho, me rog&oacute; que me sentara y me explic&oacute; que el motivo de la cita no era con nada relacionado con las clases de administrativo ni el examen. En ese instante qued&eacute; totalmente confundida y pregunt&aacute;ndome qu&eacute; desear&iacute;a ese bomb&oacute;n de m&iacute;, pero pronto lo sabr&iacute;a.<\/p>\n<p>-Sof&iacute;a, ver&aacute;s, hace unos d&iacute;as, un compa&ntilde;ero vino a consultarme unas dudas del examen y se olvid&oacute; unos apuntes tuyos en mi despacho. Por esa raz&oacute;n te he llamado. Para devolverte los apuntes.<\/p>\n<p>A&uacute;n perpleja por la petici&oacute;n de mi profesor y pregunt&aacute;ndome el motivo por el cual no me hab&iacute;a dado los apuntes en clase delante de mis compa&ntilde;eros, en breves instantes lo comprend&iacute;.<\/p>\n<p>-A ver d&oacute;nde los dej&eacute;. A ver -dijo mi profesor buscando entre las pilas de papeles que rodeaban su mesa de trabajo. Por fin pareci&oacute; encontrarlos y me los facilit&oacute;.<\/p>\n<p>-&iexcl;Ah! &iexcl;Muchas gracias, Diego! -agradec&iacute; cordialmente el gesto de devolverme los apuntes de manera nerviosa por estar con ese hombre en su despacho. No pod&iacute;a evitarlo, el simple hecho de verle me excitaba y estar los dos solos en su despacho como en mi fantas&iacute;a me deleitaba.<\/p>\n<p>A continuaci&oacute;n, recog&iacute; mis cosas e hice el amago de levantarme de la c&oacute;moda silla. Sin embargo, en el intento de levantarme de la silla me percat&eacute; que el semblante serio de mi profesor se hab&iacute;a transformado y en su cara se dibujaba la picard&iacute;a y la excitaci&oacute;n en su m&aacute;ximo grado. No obstante, no prest&eacute; atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>-Espera, Sof&iacute;a. No he terminado<\/p>\n<p>-&iexcl;Uy! Perd&oacute;n, cre&iacute;&hellip;<\/p>\n<p>-No cre&iacute;ste nada, &iquest;entiendes? -me cort&oacute; la frase sin permitirme terminar mis disculpas- Entre los apuntes tambi&eacute;n encontr&eacute; otros apuntes<\/p>\n<p>-&iquest;C&oacute;mo dice? &iquest;Otros apuntes?<\/p>\n<p>-S&iacute;, eso he dicho. Pero no son apuntes de mi asignatura.<\/p>\n<p>-&iexcl;No me diga que he mezclado apuntes! &iexcl;Qu&eacute; desastre soy a veces! -exclam&eacute; divertida y tranquila al ver que la situaci&oacute;n no ten&iacute;a mayor importancia que el devolverme mis propios apuntes.<\/p>\n<p>-Tampoco son de otra asignatura. Parece ser un relato&hellip; mmm -dijo fingiendo que buscaba un adjetivo para clasificar mi relato- er&oacute;tico.<\/p>\n<p>La palabra &quot;er&oacute;tico&quot; la pronunci&oacute; de forma pausada y lenta, saboreando cada una de sus letras. Se sent&iacute;a fuerte. Sent&iacute;a que la situaci&oacute;n era dominada por &eacute;l. &Eacute;l era el amo.<\/p>\n<p>-Yo, yo, yo -tartamude&eacute; muy nerviosa mientras sent&iacute;a que mis m&uacute;sculos se contra&iacute;an y mi coraz&oacute;n palpitaba cada vez con m&aacute;s y m&aacute;s fuerza. Poco a poco, me ruborizaba y sent&iacute;a que aquello era un mal sue&ntilde;o, una pesadilla que deseaba terminar, &iquest;o no?<\/p>\n<p>-T&uacute;, &iquest;qu&eacute;? -me pregunt&oacute; divertido mientras se levantaba de su asiento y se acercaba a m&iacute;. Yo lo miraba nerviosa y, r&aacute;pidamente, bajaba la mirada. Apenas me hab&iacute;a dado cuenta que portaba el relato consigo.- Quer&iacute;as decir que este relato no lo has escrito t&uacute;, que yo no soy el profesor de administrativo, que no insin&uacute;as que presiono a mis alumnas para que aprueben los ex&aacute;menes &iquest;Eso es lo que quer&iacute;as decir Sof&iacute;a? -afirm&oacute; con autoridad mientras parec&iacute;a leer unas l&iacute;neas del relato.<\/p>\n<p>-Yo, yo, yo&hellip; No quer&iacute;a decir que fueras de ese tipo de persona&hellip;<\/p>\n<p>-&iexcl;Ah no! A ver. Leamos: &quot;No me llames Diego, zorra. En este momento soy tu profesor y si quieres aprobar el examen vas a tener que demostrarme que eres una buena putita -afirm&oacute; con aire triunfal y autoritario mientras me penetraba con los dedos y me tocaba el cl&iacute;toris con el pulgar. Yo estaba absorta en mis pensamientos y no diger&iacute;a toda aquella situaci&oacute;n. Sin embargo eso pronto cambiar&iacute;a.&quot; -recit&oacute; el relato que yo hab&iacute;a escrito apoyado en la esquina de la mesa y a escasos cent&iacute;metros de m&iacute;.<\/p>\n<p>Yo<\/p>\n<p>&quot;Yo quer&iacute;a mi aprobado por m&eacute;ritos propios y no as&iacute;. &iexcl;Qu&eacute; ruin! Eso pensaba mi cabeza. Pero mi cuerpo temblaba de placer y terror a la vez. Hab&iacute;a sido una de mis fantas&iacute;as durante meses y meses. Desde que el a&ntilde;o anterior, Diego nos hab&iacute;a dado parte del temario de Administrativo I hab&iacute;a so&ntilde;ado con &eacute;l. Con aquel hombre alto, fornido e incre&iacute;blemente seductor con sus pantalones vaqueros y su blusa de cuello vuelto ambas de color negro. Y estaba en esa posici&oacute;n junto a &eacute;l.&quot; -sigui&oacute; recitando concentrado en la lectura.<\/p>\n<p>En un arrebato de una mezcla de orgullo y verg&uuml;enza porque el protagonista de mi relato er&oacute;tico lo estuviera leyendo delante de m&iacute; y en el mismo escenario donde se desarrolla la historia, me levant&eacute; velozmente y le despoj&eacute; de los folios escritos de mi pu&ntilde;o y letra de manera violenta, despu&eacute;s de lo cual romp&iacute; los folios en mil pedazos encima de la mesa del profesor. Mi cara estaba ruborizada no s&oacute;lo por la verg&uuml;enza sino tambi&eacute;n por la ira.<\/p>\n<p>-&iexcl;Ja, ja, ja! -rio ampliamente mi profesor mientras volv&iacute;a a su asiento y con los codos apoyados en la mesa pon&iacute;a una pose autoritaria a la par que divertida.<\/p>\n<p>Aquella situaci&oacute;n le hab&iacute;a insultado cuando comenz&oacute; a leer el relato pero, a medida que ley&oacute; el relato, se excit&oacute; y observar c&oacute;mo la autora de esa fant&aacute;stica historia se avergonzaba le resultaba divertido. Entonces, modific&oacute; su posici&oacute;n unos instantes para revisar a Sof&iacute;a de arriba abajo, sonri&oacute; y le advirti&oacute;:<\/p>\n<p>-El relato que has roto es una copia. El original lo tengo a buen recaudo. No te preocupes. No voy a avisar a la Junta de Facultad o al Decano o cualquier otra persona. Voy a dejarlo correr, pero p&oacute;rtate bien, &iquest;de acuerdo zorrita? -le dijo a una Sof&iacute;a perpleja que apenas pesta&ntilde;eaba. Sin poder reaccionar se levant&oacute; de su silla, se encamin&oacute; hacia la puerta y se fue con su cara p&aacute;lida.<\/p>\n<p>Unas semanas despu&eacute;s&hellip;<\/p>\n<p>-&iexcl;Buenos d&iacute;as! -salud&oacute; Sof&iacute;a a los compa&ntilde;eros que estaban en clase cuando lleg&oacute; a primera hora de la ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p>-Buenos d&iacute;as, Sof&iacute;a. Cuando hemos llegado hab&iacute;a un sobre en tu sitio con tu nombre -le dijo su compa&ntilde;era Micaela.<\/p>\n<p>Sof&iacute;a, extra&ntilde;ada por encontrarse un sobre en su mesa con su nombre, se lo guard&oacute; en su mochila de cuero marr&oacute;n y, en el primer descanso de la clase, se fue al servicio con la carta para leerla a solas. No quer&iacute;a abrirla delante de su compa&ntilde;era porque era muy cotilla y, qui&eacute;n sabe, podr&iacute;a ser una carta de amor.<\/p>\n<p>A las 10.30 horas deber&aacute;s dirigirte a la biblioteca central y buscar la taquilla n&uacute;mero 10. Dentro te encontrar&aacute;s con una bolsa con algunas cosas que necesitar&aacute;s. En el sobre tienes la llave de la taquilla. Ve sola y no lo comentes con nadie, zorrita.<\/p>\n<p>Tu amo<\/p>\n<p>A la hora prevista Sof&iacute;a se dirigi&oacute; a la biblioteca y abri&oacute; la taquilla indicada. Ya sab&iacute;a que detr&aacute;s de esa nota se encontraba su profesor. Aquel relato er&oacute;tico se estaba comenzando a convertir en una pesadilla, &iquest;por qu&eacute; me ten&iacute;a que ocurrir esto a m&iacute;? Era la chica m&aacute;s desgraciada del mundo.<\/p>\n<p>Cuando cog&iacute; la bolsa, me dirig&iacute; a los servicios que se encontraban a final del pasillo y, sentada en la taza del w&aacute;ter, nerviosa y excitada como nunca lo hab&iacute;a estado abr&iacute; aquella bolsa. En su interior me encontr&eacute; un vestido blanco con vuelo que apenas rozaban mis muslos acompa&ntilde;ado de una carta que me impon&iacute;a dos deberes: ponerme ese vestido con amplio escote sin ropa interior y dirigirme al hotel AC que estaba cerca del campus, aunque al otro lado del mismo y antes de llegar al cual habr&iacute;a que cruzar una gran avenida. &iquest;Estaba loco? &iquest;C&oacute;mo iba a recorrerme todo el campus y esa avenida vestida de esa manera? Entonces decid&iacute; pedir un taxi para que me llevara. Me coloqu&eacute; mi abrigo y, cuando lleg&oacute; el taxi, le indiqu&eacute; al lugar que deb&iacute;a llevarme.<\/p>\n<p>Cuando llegu&eacute; al hotel, pregunt&eacute; por el n&uacute;mero de habitaci&oacute;n que estaba en la tarjeta magn&eacute;tica que se encontraba en el sobre. Para que nadie se fijara en m&iacute; y para terminar cuanto antes con aquel suplicio, decid&iacute; montarme en el ascensor que se encontraba solitario en aquel momento. Sub&iacute; a la segunda planta y busqu&eacute; la habitaci&oacute;n 354, como indicaba la tarjeta.<\/p>\n<p>Mientras buscaba la habitaci&oacute;n, me cruzaba con muchos hombres que se quedaban mir&aacute;ndome, los cuales parec&iacute;an devorarme con la mirada. La verdad es que a pesar de llevar puesto mi chaquet&oacute;n iba realmente atractiva, un vestido corto blanco que denotaba mis pezones duros con unas medias de rejilla que llegaban a los muslos con unos tacones.<\/p>\n<p>Las miradas de aquellos hombres suscitaban en m&iacute; un aluvi&oacute;n de emociones y sensaciones. Me sent&iacute;a libre mientras caminaba por el hotel, el aire rozaba mi sexo y eso me provocaba oleadas de placer. Era imposible. No deb&iacute;a de estar excitada siquiera. Sab&iacute;a que era Diego quien me hab&iacute;a citado en el hotel y que no ten&iacute;a otra opci&oacute;n que ceder a sus deseos, pero el dilema moral segu&iacute;a ah&iacute;: quer&iacute;a ceder a sus deseos o, por el contrario, me ve&iacute;a obligado a ello.<\/p>\n<p>Inmersa en mis cavilaciones llegu&eacute; a la puerta de la habitaci&oacute;n indicada. Saqu&eacute; la tarjeta de la habitaci&oacute;n de mi mochila y la introduje en la banda magn&eacute;tica. Inmediatamente, la puerta se abri&oacute;. Detr&aacute;s de aquella puerta encontr&eacute; una amplia habitaci&oacute;n bastante lujosa. En el primer detalle que repar&eacute; fue en la amplitud de la cama que pose&iacute;a barrotes de hierro de una belleza indescriptible y una colcha de color rojo pasi&oacute;n. Despu&eacute;s repar&eacute; en la presencia de un amplio armario frente a la cama y, a su lado izquierdo, se pod&iacute;a observar un bur&oacute; en madera de cerezo alumbrado por la luz cegadora proveniente del balc&oacute;n.<\/p>\n<p>Pocos segundos despu&eacute;s de entrar en la habitaci&oacute;n, o&iacute; una puerta abrirse y de ella salir mi profesor vistiendo &uacute;nicamente con una toalla de ba&ntilde;o. El servicio se encontraba al lado de la cama.<\/p>\n<p>Buenos d&iacute;as, Sof&iacute;a -la salud&oacute; su profesor.<\/p>\n<p>Buenos d&iacute;as, Diego -lo salud&oacute; bajando la cabeza ante &eacute;l. La verg&uuml;enza que le embargaba era m&aacute;xima. Estaba en una situaci&oacute;n con el profesor objeto de todas sus fantas&iacute;as mientras ella solo llevaba un fino vestido blanco que se transparentaba.<\/p>\n<p>Ya veo que me has hecho caso, zorrita -afirm&oacute; satisfecho mientras la revisaba de arriba abajo- dame tu chaquet&oacute;n, tendr&aacute;s calor, &iquest;no?<\/p>\n<p>Pregunt&oacute; ret&oacute;ricamente Diego a su alumna, su alumna favorita desde el momento en que ley&oacute; aquella historia. Entonces, se acerc&oacute; a ella y le facilit&oacute; que se quitara el chaquet&oacute;n dej&aacute;ndolo en el suelo.<\/p>\n<p>Te sienta el vestido mejor de lo que cre&iacute;a. Me encanta mi zorrita -le dijo mientras la cog&iacute;a por el ment&oacute;n.<\/p>\n<p>Gra&hellip; gra&hellip; cias -agradec&iacute; Sof&iacute;a a su profesor. Se sent&iacute;a orgullosa por gustarle al objeto de sus fantas&iacute;as.<\/p>\n<p>&iquest;Gracias? -dijo enfadado d&aacute;ndole una bofetada- arrod&iacute;llate, zorra. A partir de ahora me llamar&aacute;s amo. Nada de Diego ni profesor como en tu blando relatito.<\/p>\n<p>S&iacute;, mi amo -dije en un hilillo de voz mientras me arrodillaba<\/p>\n<p>Bien as&iacute; me gusta.<\/p>\n<p>A continuaci&oacute;n, Diego se acerc&oacute; al armario, abri&oacute; la puerta y sonri&oacute;. Yo estaba de rodillas y cabizbaja. No ve&iacute;a qu&eacute; sacaba de aquel ropero, pero tampoco me interesaba. Estaba tan excitada ante aquella situaci&oacute;n que apenas me importaba lo que ocurriera. Luego, se aproxim&oacute; a m&iacute; y se coloc&oacute; detr&aacute;s de m&iacute;. Me retir&oacute; el pelo que tapaba mi cuello en una coleta con su mano mientras colocaba algo en mi cuello.<\/p>\n<p>A las putitas como t&uacute; tan cobardes como para suplicar que las follen un hombre de verdad se merecen esto -me susurr&oacute; al o&iacute;do mientras me amarraba un collar en el cuello.<\/p>\n<p>Seguidamente, se levant&oacute; y tir&oacute; del collar para que anduviese, provocando que mi cuerpo se fuera hacia delante. Continu&oacute; tirando y consigui&oacute; que gateara durante unos minutos mientras me dec&iacute;a:<\/p>\n<p>Yo domino muy bien a las perritas como t&uacute;, perritas calientes que no saben pedir lo que quieren.<\/p>\n<p>Luego, se sent&oacute; en la cama y estuvo unos minutos observando mi figura. Seguidamente, amarr&oacute; la correa a uno de los barrotes de la cama y me orden&oacute; que no se me ocurriera moverme. As&iacute;, se puso detr&aacute;s de m&iacute; y pas&oacute; su mano por mi co&ntilde;o.<\/p>\n<p>Mmmm &iexcl;Qu&eacute; cachonda est&aacute; mi perrita hoy! &iquest;Qu&eacute; pasa? &iquest;Te pone que te traten como lo que eres, una zorra? -me dec&iacute;a con autoridad mientras me acariciaba el cl&iacute;toris y ve&iacute;a como apenas me pod&iacute;a sostener a cuatro patas- te he dicho que no se te ocurra moverte, putita.<\/p>\n<p>El hecho de que temblara y no me pudiera sostener de pie era algo que a Diego no le gustaba. Cada vez que intu&iacute;a que me podr&iacute;a caer me daba un golpe en el culo con la palma de su mano. Yo gem&iacute;a y gem&iacute;a sin poder remediarlo.<\/p>\n<p>Mmmm&hellip; Eres una buena zorra, &iquest;lo sab&iacute;as? Te est&aacute; encantado que te trate como una puta, &iquest;verdad? &iexcl;Contesta! -me ordenaba mientras me acariciaba m&aacute;s fuerte el cl&iacute;toris.<\/p>\n<p>Mmmm&hellip; S&iacute;, mi amo. Me encanta amo. Sigue.<\/p>\n<p>No voy a seguir, zorra -neg&oacute; Diego mientras retiraba su mano y la desplazaba hacia el consolador que ten&iacute;a al lado. Lo cogi&oacute; y, sin previo aviso, me lo meti&oacute; en el interior de mi vagina.<\/p>\n<p>&iexcl;&iexcl;&iexcl;Ahhhh!!! Se&ntilde;or&hellip;<\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; zorra? &iquest;Qu&eacute; te pasa? &iquest;Sabes que en la planta que estamos los vecinos del otro edificio pueden verte desde su ventana? As&iacute; sabr&aacute;n lo zorra que eres.<\/p>\n<p>En aquel momento mi cara palideci&oacute; por unos instantes. Recobr&eacute; algo del sentido perdido. Mi excitaci&oacute;n disminuy&oacute;. Sin embargo, las manos de aquel hombre, un hombre que rozaba la treintena, de fuertes brazos y con un olor penetrante que me enloquec&iacute;a me dominaba con sus malas artes. Aquel consolador que me penetraba era demasiado ancho y, sin embargo, pobre de m&iacute;, me penetraba con facilidad. Adem&aacute;s, mi co&ntilde;o no dejaba de estar mojado. En cualquier otra relaci&oacute;n en aquel momento hubiese parado. Me hubiese levantado, le habr&iacute;a cruzado la cara a bofetadas y me habr&iacute;a marchado r&aacute;pidamente. Por el contrario all&iacute; estaba.<\/p>\n<p>Diego se percat&oacute; que algo hab&iacute;a cambiado en m&iacute; y par&oacute; en la penetraci&oacute;n de aquel consolador. Comenz&oacute; a acariciarme el cl&iacute;toris con una gran entrega y ve&iacute;a c&oacute;mo a los pocos segundos me entregaba a &eacute;l de nuevo y sin reticencias. Cuando me oy&oacute; gemir de nuevo hasta el punto de querer gritar, dej&oacute; su labor y se levant&oacute;. El muy cabr&oacute;n quer&iacute;a tenerme caliente, excitada en el m&aacute;ximo grado.<\/p>\n<p>Apenas pod&iacute;a asimilarlo. Mi fantas&iacute;a haci&eacute;ndose realidad. Sin pensarlo, al verlo de pie delante de m&iacute;, abr&iacute; la boca. Me sorprend&iacute;a aquella situaci&oacute;n. El hombre que tanto admiraba y deseaba me estaba poseyendo lentamente.<\/p>\n<p>Cuando se percat&oacute; de la apertura de mi boca me sonri&oacute; y se dirigi&oacute; a aquel ropero donde parec&iacute;a esconder algunas cosas. Nunca recordar&eacute; bien c&oacute;mo era posible que todo lo que sacara de aquel armario jam&aacute;s fuera percibido por mis ojos. Era realmente impresionante.<\/p>\n<p>As&iacute;, con el consolador en la mano y el otro u otros objetos en su mano que apenas pod&iacute;a visualizar, se coloc&oacute; detr&aacute;s de m&iacute;. Notaba que en su cara se dibujaba una sonrisa mal&eacute;fica. Entonces lo sent&iacute;. Sent&iacute; como introduc&iacute;a un consolador en mi vagina y otro en el culo con suma delicadeza.<\/p>\n<p>Zorra, no quiero que se te caigan los consoladores, &iquest;me oyes? -me orden&oacute; con autoridad- recuerda que te estoy haciendo un favor. Est&aacute;s disfrutando como lo que eres, Sof&iacute;a. Me debes una gran disculpa por tu relato.<\/p>\n<p>S&iacute; -afirm&eacute; en un susurro<\/p>\n<p>&iquest;C&oacute;mo dijiste, putita? -me pregunt&oacute; en voz alta y clara tir&aacute;ndome del pelo violentamente<\/p>\n<p>S&iacute;, mi amo<\/p>\n<p>As&iacute; me gusta. Recuerdas que me debes una gran disculpa y est&aacute;s expi&aacute;ndolas por ser una alumna demasiado traviesa.<\/p>\n<p>Entonces, Diego rio a carcajadas sinti&eacute;ndose con un gran poder sobre m&iacute;. De repente, not&eacute; que mi vagina estaba tan lubricada que el consolador que se alojaba en mi interior se caer&iacute;a sin remedio. Inconscientemente, me llev&eacute; mi mano derecha a mi vagina y me lo introduje de nuevo.<\/p>\n<p>&iexcl;Maldita zorra! -exclam&oacute; enfadado mientras recog&iacute;a algo del suelo, me tomaba las mu&ntilde;ecas hacia mi espalda y me las esposaba.<\/p>\n<p>&iexcl;&iquest;Qu&eacute; es esto!? -espet&eacute; malhumorada, olvid&aacute;ndome que all&iacute; ya no mandaba yo<\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; le ocurre a la zorra de mi alumna? &iquest;No te gusta que te espose? Pues en tu relato, creo recordar que te esposaba y te penetraba encima de mi mesa -se burl&oacute; de m&iacute;.<\/p>\n<p>Enfadada, humillada y superada por aquella situaci&oacute;n solo pude permanecer en silencio. Era cierto. Lo hab&iacute;a escrito en mi relato y cuando me sent&iacute; esposada, privada de mi libertad de movimiento, a su merced, mi excitaci&oacute;n ascendi&oacute; r&aacute;pidamente por todos los rincones de mi piel.<\/p>\n<p>Abre la boca, zorra -orden&oacute; Diego.<\/p>\n<p>No -me negu&eacute;.<\/p>\n<p>Est&aacute;s desobediente hoy, &iquest;eh? -dijo despoj&aacute;ndose de su toalla de ba&ntilde;o donde su pene erecto se notaba a trav&eacute;s de ella.<\/p>\n<p>Yo qued&eacute; sorprendida y anonadada por el tama&ntilde;o y la erecci&oacute;n de aquel falo. Entonces, lo acerc&oacute; a mis labios cerrados y que no pensaba abrir por mucho que me dijera. No quer&iacute;a degradarme m&aacute;s. Sin embargo&hellip;<\/p>\n<p>Zorra, abre la boca -orden&oacute; sonri&eacute;ndome. No s&eacute; porqu&eacute; lo hac&iacute;a, pero pronto me descubr&iacute; con la boca abierta, con mi lengua fuera chorreante de babas por mi irrefrenable deseo de cumplir sus &oacute;rdenes.<\/p>\n<p>Entonces, &eacute;l divertido se separ&oacute; de m&iacute; y me hizo ir de rodillas hacia &eacute;l tir&aacute;ndome del collar. Apenas pod&iacute;a moverme con mis manos atadas y penetrada por dos consoladores. Luego se par&oacute; y com&iacute; aquella polla como si hubiese estado siglos sin hacerlos. La engull&iacute; sin apenas pensar en nada provoc&aacute;ndole una oleada de placer. Mi amo gem&iacute;a sin cesar y yo me sent&iacute;a tan viva y tan complacida por mi comportamiento que continuaba con mi labor.<\/p>\n<p>De repente, me detuvo y me orden&oacute; que me levantara. As&iacute; lo hice. En ese momento me despoj&oacute; de los consoladores, pero con mis manos esposadas.<\/p>\n<p>P&iacute;demelo -me orden&oacute;.<\/p>\n<p>No -me negu&eacute;.<\/p>\n<p>&iexcl;Te he dicho que as&iacute; no se me habla, zorra! -me espet&oacute; d&aacute;ndome una bofetada y arranc&aacute;ndome el vestido blanco del que brotaron mis pechos botando con su forma redondeada y apenas ca&iacute;dos- tus pezones, tus pechos y tu vagina no dicen lo mismo.<\/p>\n<p>S&iacute;, amo.<\/p>\n<p>P&iacute;demelo. P&iacute;deme que te folle, &iexcl;vamos! -me ordenaba mientras se dedicaba a comerme uno de los pezones y a magrearme la otra teta. Yo apenas pod&iacute;a sostenerme en pie. Estaba a punto del orgasmo cuando su mano baj&oacute; hacia mi cl&iacute;toris y me lo acarici&oacute; con maestr&iacute;a.<\/p>\n<p>Por favor.<\/p>\n<p>Por favor, &iquest;qu&eacute;? -pregunt&oacute; sonriendo<\/p>\n<p>F&oacute;llame, amo. Folla a tu puta. Te lo suplico. F&oacute;llame.<\/p>\n<p>Entonces, me llev&oacute; a la cama tir&aacute;ndome del collar, se tumb&oacute; mirando al techo de la habitaci&oacute;n y me dijo con sorna:<\/p>\n<p>&iquest;No quieres que te folle? Pues m&eacute;tetela t&uacute; solita.<\/p>\n<p>Rauda y veloz me dirig&iacute; hacia &eacute;l, me puse de rodillas en la cama y me met&iacute; su polla en mi chorreante co&ntilde;o de una sola vez. Comenc&eacute; un acelerado mete y saca, entre gemidos y gritos de placer.<\/p>\n<p>Mmmm. Zorra. Sigue, sigue. Follas como una profesional -dec&iacute;a con su voz entrecortada fruto de la excitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Mmmm. S&iacute; amo. Soy tu puta -admit&iacute; mientras le cabalgaba sin cesar.<\/p>\n<p>Entonces, sin dudarlo, Diego cogi&oacute; el consolador que ten&iacute;a a su lado derecho y me dijo:<\/p>\n<p>Pero a una zorra como t&uacute; no le basta con cabalgarme, &iquest;verdad? Necesita un rabo por detr&aacute;s -dijo clav&aacute;ndome el consolador en el culo entre sus jadeos y los m&iacute;os.<\/p>\n<p>Pronto se cans&oacute; de que lo cabalgara, me quit&oacute; las esposas y me orden&oacute; que me pusiera a cuatro patas mirando a un espejo:<\/p>\n<p>Ahora te ver&aacute;s mientras te follo en el espejo y ver&aacute;s la cara de zorra y puta que tienes.<\/p>\n<p>Seguidamente, me penetr&oacute; con fuerza una y otra vez. Sent&iacute;a que me iba a correr viendo mi cara y la suya en aquel espejo. La excitaci&oacute;n era demasiada.<\/p>\n<p>Amo, me voy a correr.<\/p>\n<p>&iexcl;Ah, no! -se neg&oacute;- te correr&aacute;s cuando te penetre el culo que es lo que se merece una zorra como t&uacute;.<\/p>\n<p>R&aacute;pidamente, sac&oacute; su polla de mi vagina, sac&oacute; el consolador y me la meti&oacute; en el culo sin m&aacute;s dilaci&oacute;n. Con grandes embestidas mientras me acariciaba el cl&iacute;toris pronto sent&iacute; un deseo irrefrenable de correrme.<\/p>\n<p>A&#8230; mo amo &iquest;me permite correrme?<\/p>\n<p>No, hasta que no me pidas perd&oacute;n y me supliques correrte.<\/p>\n<p>Amo perd&oacute;name. Soy una zorra desesperada que escribi&oacute; un relato porque s&oacute;lo deseaba ser follada por ti, d&eacute;jame correrme por favor.<\/p>\n<p>S&iacute;, c&oacute;rrete zorra&#8230; &iexcl;C&oacute;rrete para m&iacute;!<\/p>\n<p>En ese momento, mi cuerpo reaccion&oacute;, not&eacute; esa excitaci&oacute;n que se siente en el momento cumbre. En el cl&iacute;max y tuve un enorme orgasmo que produjo de mi boca unos enormes alaridos. Sin embargo, Diego a&uacute;n no se hab&iacute;a corrido. Me orden&oacute; que le comiera la polla para al cabo de unos segundos acabar corri&eacute;ndose en mi cara.<\/p>\n<p>As&iacute; pareces m&aacute;s una zorra. &iexcl;L&iacute;mpiamela! Espero que hayas aprendido la lecci&oacute;n. Si quieres follar conmigo, me lo suplicas como una zorra y no lo escribas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Cuando sal&iacute; de mi casa a las 8 de la ma&ntilde;ana a la parada del autob&uacute;s para dirigirme a la Universidad, jam&aacute;s pens&eacute; que el d&iacute;a acabar&iacute;a de esa manera. La ma&ntilde;ana comenzaba como cualquier otra ma&ntilde;ana de febrero en &eacute;poca de ex&aacute;menes. 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