{"id":18165,"date":"2018-06-23T22:00:00","date_gmt":"2018-06-23T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-06-23T22:00:00","modified_gmt":"2018-06-23T22:00:00","slug":"18165-uno-arriba-otro-abajo-yo-llena-de-leche-parte-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/18165-uno-arriba-otro-abajo-yo-llena-de-leche-parte-i\/","title":{"rendered":"Uno arriba, otro abajo. Yo llena de leche (Parte I)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"18165\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Uno encima, otro debajo, y yo llena de leche.<\/p>\n<p>Llevaba tiempo sin escribir, siempre condicionada por la falta de tiempo. Es dif&iacute;cil compaginar mi vida laboral (puta) y mi vida familiar (madre soltera). Ser puta no es una opci&oacute;n, sino una obligaci&oacute;n que la sociedad me ha impuesto desde que nac&iacute;. Cuando era peque&ntilde;a, me dieron como juguetes un beb&eacute; de pl&aacute;stico, un juego de sartenes de cocina, y un vestido de princesa. No fue elecci&oacute;n m&iacute;a. Quiz&aacute;s detr&aacute;s de todos esos regalos se encontraba el machismo que sigue castigando nuestra sociedad. O quiz&aacute;s no era m&aacute;s que una preparaci&oacute;n para la vida que me esperaba. En esta ocasi&oacute;n os contar&eacute; una experiencia ocurrida recientemente, apenas una semana, y que me ha hecho reflexionar acerca de lo que ha sido mi vida hasta ahora. Siento repugnancia por aquellos que semana a semana me follan pens&aacute;ndose que soy de su propiedad, y s&oacute;lo espero que alg&uacute;n d&iacute;a en vez de ser yo quien me ponga de rodillas a comerles la polla sean ellos quienes supliquen por comer mi co&ntilde;o. Digo esto para que ustedes mis lectores no piensen que ser puta por elecci&oacute;n es un camino de rosas que &ldquo;guarras como yo&rdquo; eligen, sino que a mujeres sin futuro como yo se nos impone. Pens&eacute; en todo esto por la experiencia vivida que a continuaci&oacute;n les relato y que hicieron recordar momentos de mi infancia.<\/p>\n<p>Como de costumbre, llegadas altas horas de la noche, y habi&eacute;ndome asegurado que mi hijo se encontraba completamente dormido, era la hora de salir a trabajar. Tras encargar a mi vecina su cuidado, algo que ya he contado en relatos previos, me dispuse a coger un taxi que me llevar&iacute;a hasta una carretera en las afueras de la ciudad. Durante los &uacute;ltimos meses, y como ya saben, hab&iacute;a tenido algo as&iacute; como un alto cach&eacute;, algo parecido a lo que puede considerarse una puta de lujo, que s&oacute;lo folla con maduros en hoteles caros a cambio de un buen pu&ntilde;ado de billetes, pero las circunstancias, y quiz&aacute;s el hecho de haber agotado los viejos de la zona, me obligaron a volver a las andadas en la carretera como puta barata. Quiz&aacute;s la falta de trabajo est&eacute; relacionada con que ya no soy la jovencita de 20 a&ntilde;os que sol&iacute;a ser, y que ser madre y haber dado a luz a una criatura haya marcado mi cuerpo. No s&eacute;.<\/p>\n<p>Durante el trayecto, comenc&eacute; a sentir el machismo en mi cuerpo. El conductor no quitaba sus ojos de m&iacute;. Era un hombre, de unos 40 a&ntilde;os, entiendo que no se puede luchar contra el hombre que se lleva dentro, y entiendo una erecci&oacute;n espont&aacute;nea al verme vestida de puta. Pero a las personas nos definen nuestras elecciones, y aquel cerdo no hac&iacute;a otra cosa m&aacute;s que mirarme lascivamente el escote, y eso es algo que a pesar de entender me repugna.<\/p>\n<p>Tras pagar correspondientemente al conductor, y bajarme en mitad de la carretea, hab&iacute;a llegado la hora de esperar. Era una noche calurosa, e ir con tan poca ropa era para m&iacute; m&aacute;s un alivio que una humillaci&oacute;n o cartel de puta barata. Fue una noche dura. Era una carretera poco transitada, pero era la adecuada para mi perfil profesional, lejos de pol&iacute;gonos industriales y de familias peligrosas, llam&eacute;mosle as&iacute;. Hab&iacute;an pasado 3 horas desde que llegu&eacute;, y a pesar de mis continuos intentos de provocar en alguien un deseo animal irreprimible, como dejar mis tetas visibles subiendo mi camiseta, o masajear mi co&ntilde;o por encima de las mallas negras que vest&iacute;a, no consegu&iacute; que nadie se detuviese. Era tal la situaci&oacute;n que decid&iacute; marcharme y volver a casa. Hab&iacute;a sido un fracaso, y el dinero que hab&iacute;a gastado en el taxi, y el que ahora me costar&iacute;a volver, supondr&iacute;a para m&iacute; una semana comiendo pollas de discoteca en discoteca. Sin embargo, algo ocurri&oacute;.<\/p>\n<p>Un coche conducido a toda velocidad se par&oacute; delante de m&iacute;, apagando en ese momento sus luces, y bajando su ventana para hablar conmigo.<\/p>\n<p>-Hola zorra, &iquest;Est&aacute;s sola esta noche?<\/p>\n<p>En el interior del veh&iacute;culo iban dos j&oacute;venes, quiz&aacute;s de apenas unos 21 a&ntilde;os, ambos de muy mal ver. Uno de ellos vest&iacute;a una camiseta roja y un pantal&oacute;n vaquero, y con un collar de oro alrededor del cuello, vest&iacute;a unas gafas en la cabeza, rapada, y con tan s&oacute;lo un mecho rubio de pelo en la parte trasera. Su acompa&ntilde;ante, tambi&eacute;n de la misma edad, pero igual de degenerado (visual y mentalmente) era gordo, y vest&iacute;a una camiseta de tirantes y pantalones cortos, acompa&ntilde;ados de un juego de sandalias de verano. A partir de este momentos, el flaco y el gordo en esta historia.<\/p>\n<p>-Entra dentro y nos la chupas un poco &iquest;no, perra?<\/p>\n<p>Me dijo el flaco, el cual era el conductor del veh&iacute;culo.<\/p>\n<p>-Lo siento pero me voy ya y no puedo ir con vosotros<\/p>\n<p>-En ese momento me dispuse a irme, pero uno de ellos, el conductor, baj&oacute; del coche y se acerc&oacute; a m&iacute; por detr&aacute;s. Me percat&eacute; y di la vuelta, viendo como el sacaba de su cartera del pantal&oacute;n y un billete de 50 euros, el cual me ofreci&oacute;.<\/p>\n<p>-&iquest;Cu&aacute;nto cobras por una hora con los dos puta?<\/p>\n<p>-Dos como esos.<\/p>\n<p>Contest&eacute;. En ese momento, el meti&oacute; forzadamente el billete en mi escote, y cogi&oacute; de mi mano, abriendo la puerta trasera del coche, y ayud&aacute;ndome a entrar en el interior.<\/p>\n<p>-El otro te lo doy al acabar zorra.<\/p>\n<p>Tras ello, su compa&ntilde;ero, el gordo, baj&oacute; del asiento trasero y se situ&oacute; a mi lado. Sentados todos, su compa&ntilde;ero comenz&oacute; a conducir, a toda velocidad, y mientras ambos no paraban de fumar, algo que hac&iacute;a muy dif&iacute;cil poder respirar en el interior de aquel veh&iacute;culo. La m&uacute;sica se encontraba a todo volumen, y yo hab&iacute;a pasado de ser la puta de carretera a la puta de aquellos ni&ntilde;atos.<\/p>\n<p>El gordo, sentado a mi lado, comenz&oacute; a acariciar mi rodilla, con su mano m&aacute;s cercana a m&iacute;, mientras que con la otra baj&oacute; levemente hasta poder hacer que saliese su polla erecta al exterior. Era peque&ntilde;o de no mucha longitud, pero ten&iacute;a un gran grosor.<\/p>\n<p>-Ch&uacute;pamela.<\/p>\n<p>Me agarr&oacute; del pelo por detr&aacute;s, y poniendo su mano sobre m&iacute; nunca, hizo fuerza hasta conseguir llevarme hasta el lugar donde quer&iacute;a<\/p>\n<p>Diez minutos m&aacute;s tarde, llegamos hasta una peque&ntilde;a parcela en mitad del campo. A&uacute;n ten&iacute;a el sabor de su sudorosa polla en la boca, y el cielo del paladar manchado de su semen. Era una peque&ntilde;a casa de construcci&oacute;n, no excesivamente grande, con apenas un par de habitaciones, y un peque&ntilde;o sal&oacute;n.<\/p>\n<p>Entramos en la casa, mientras que ellos no paraban de manosearme, tocando mi culo, y peg&aacute;ndome en &eacute;l.<\/p>\n<p>-Te voy a romper el culo puta<\/p>\n<p>Dijo el flaco mientras que con fuerza agarraba mi teta. Cerraron la puerta, y ambos me llevaron hasta el centro del sal&oacute;n. Uno de ellos agarr&oacute; una botella de ginebra, y comenz&oacute; a llevar u vaso y el de su compa&ntilde;ero. El gordo me abraz&oacute; por detr&aacute;s, y rode&aacute;ndome con sus brazos comenz&oacute; a manosearme. Agarraba mis tetas, y pellizcaba mis pezones. Meti&oacute; una mano por dentro de mis mallas, y agarrando mi tanga por detr&aacute;s, comenz&oacute; a tirar con fuerza de el hacia arriba.<\/p>\n<p>-&iquest;Te gusta sentir el tanga metido por el culo?<\/p>\n<p>El flaco, que se encontraba mirando, baj&oacute; su pantal&oacute;n hasta el suelo quit&aacute;ndoselo, sacando su gran polla, mucho m&aacute;s larga que la de su compa&ntilde;ero, y comenz&oacute; a pajearse mientras miraba.<\/p>\n<p>-Ponte en el suelo cari&ntilde;o, de rodillas como una perrita.<\/p>\n<p>Dijo el gordo mientras agarr&aacute;ndome de la cintura me forzaba a ponerme de rodillas en el suelo. Me deje llevar, y el flaco comenz&oacute; a acercarse hasta encontrarme con ambos delante m&iacute;, y con sus dos pollas delante de mi cara. El flaco agarr&oacute; mi cabeza, y acercando su pene a mi boca me oblig&oacute; a trag&aacute;rmela. Comenc&eacute; a mam&aacute;rsela.<\/p>\n<p>Ellos miraban sonriendo, con cada vez m&aacute;s ganas de gritarme que era una puta, para resaltar su hombr&iacute;a mediante mi humillaci&oacute;n. Yo continuaba con mi trabajo, agarrando con cada mano una de las pollas, y turn&aacute;ndome de una a otra para chuparlas.<\/p>\n<p>-Qu&eacute; bien la chupar perra, se nota que me matas a chupar pollas.<\/p>\n<p>Pasaron 15 minutos. Uno se corri&oacute; en mi boca, otro prefiri&oacute; hacerlo sobre mi cabeza.<\/p>\n<p>(CONTINUAR&Aacute;)<\/p>\n<p>Para cualquier consulta, no duden en escribirme, ser&aacute; un placer contestar sus dudas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Uno encima, otro debajo, y yo llena de leche. Llevaba tiempo sin escribir, siempre condicionada por la falta de tiempo. Es dif&iacute;cil compaginar mi vida laboral (puta) y mi vida familiar (madre soltera). Ser puta no es una opci&oacute;n, sino una obligaci&oacute;n que la sociedad me ha impuesto desde que nac&iacute;. 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