{"id":18205,"date":"2018-06-28T22:00:00","date_gmt":"2018-06-28T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-06-28T22:00:00","modified_gmt":"2018-06-28T22:00:00","slug":"18205-ltimos-suenos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/18205-ltimos-suenos\/","title":{"rendered":"\u00daltimos sue\u00f1os"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"18205\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Mis &uacute;ltimos sue&ntilde;os con Milena Velba se hab&iacute;an hecho tan realistas que una ma&ntilde;ana despert&eacute; con la punta de mi polla cubierta de una pegajosa viscosidad, llegando a desconcertarme tanto que retir&eacute; las s&aacute;banas de mi cuerpo con prontitud por ver si algo ajeno a mi cama se hab&iacute;a derramado sin darme cuenta. Pero no; no hab&iacute;a nada extra&ntilde;o: se me vino a la cabeza la imagen de Milena desnuda, y entend&iacute; lo ocurrido al instante. Oh, Milena Velba. Todo empez&oacute;, como empiezan muchas cosas de las que no nos damos ni cuenta de que empiezan, una tarde aburrida de verano; daban partidos de f&uacute;tbol por la tele, del Mundial creo, pero a m&iacute; no me interesaban&#8230; Bueno, algo parecido a lo que me sucede ahora: con la excusa de que mi novia va a aparecer por mi casa en cuesti&oacute;n de minutos, y querr&aacute; sexo, voy a comenzar a acariciar mi polla, a hacer como que me masturbo, sin eyacular, mirando en mi m&oacute;vil fotos de mujeres desnudas: debo estar dispuesto. Vuelvo a aquella tarde: recuerdo que comenc&eacute; a hacer b&uacute;squedas sencillas; en fin, que si &quot;maduras desnudas&quot;, que si &quot;mamadas de maduras&quot;; un largo etc&eacute;tera de combinaciones que no voy a detenerme a explicar, hasta que tir&eacute; del hilo de &quot;chupar tetas&quot;: ah&iacute; fue. Despu&eacute;s de repasar decenas de bustos intrascendentes, observ&eacute; una imagen de una mujer de grandes pechos que le daba de mamar a otra, tambi&eacute;n provista de abundantes atributos femeninos. Esto me llam&oacute; la atenci&oacute;n tanto que fui a la secci&oacute;n de videos; y fue ya el desparrame. S&iacute;, el desparrame de tetas sin sujeci&oacute;n, que, extendidas sobre los cuerpos, parec&iacute;an hogazas de pan reci&eacute;n horneadas, listas para degustar. Y el sonido: ese chupeteo continuo y h&uacute;medo, esos gemidos de satisfacci&oacute;n, esas palabras murmuradas&#8230; Ha sonado el timbre: llega mi novia.<\/p>\n<p>Entras en casa y dices: &quot;&iexcl;Sorpresa!&quot;; y te vas quitando el vestido floral corto que te regal&eacute;: primero deslizas los tirantes sobre tus suaves hombros, solt&aacute;ndolos, un brazo, el otro, hasta que el trapo cae sobre tus sandalias. Sentado en el sof&aacute;, contemplo tu espl&eacute;ndida figura. Das un paso sobre la tela ca&iacute;da y te acercas a m&iacute;. El saloncito en penumbra oscurece tu piel, te hace m&aacute;s misteriosa y a la vez m&aacute;s deseable. Alzas tus brazos, muestras tus axilas sombreadas, y llevas tus manos hacia la espalda, y te desabrochas el sost&eacute;n: tus senos caen gr&aacute;vidos, tr&eacute;mulos; luego, doblas una rodilla, la otra, y te sacas las bragas por los pies; tus sandalias, tambi&eacute;n. &quot;Te quiero&quot;, me dices, y te sientas sobre mis rodillas. &quot;Necesito perder peso, &iquest;verdad?&quot;, me preguntas; yo muevo mi cabeza de un lado a otro, no; y poso mi boca sobre tus tetas, y chupo un pez&oacute;n. &quot;Oh, s&iacute;, s&iacute;, no dejes que mis pezones se enfr&iacute;en&quot;, gimes excitada, &quot;me siento como una madre, tu cara, amor, tu cara, oh, tus gestos me dicen que te gusta mucho chupar mis tetas, ch&uacute;pamelas, vamos&quot;. Sigo mamando de tus pezones, sigo mordiendo la blanda pendiente carnosa que distingo ante mis ojos, mordisqueando los lunares, oscuros, rugosos, que salen al paso de mi lengua; y sigo salivando tu busto, inundando el c&aacute;lido valle entre los senos; &quot;Oh, s&iacute;, te quiero&quot;, suspiras. Te apeas de mi regazo cuidadosamente y te arrodillas ante m&iacute;; con tus manos separas mis piernas, me sacas la polla, tan dura, caliente, crecida y vibrante de debajo del slip, y adelantas tu cabeza hacia mi regazo. &quot;Pon tu polla en mi boca&quot;, me pides, &quot;cada vez que te la chupo es para m&iacute; como la primera vez&quot;; te la pongo. La absorbes entera, tu paladar rozando mi glande, y comienzas a mamar: arriba, abajo, arriba, abajo&#8230;, tu nariz, tu frente, tu coronilla. Tu asfixia a medida que mi polla aumenta de tama&ntilde;o hace que comiences a respirar fuertemente por la nariz a la vez que un agudo sonido de placer nace de tu garganta. Oyes mi respiraci&oacute;n agitada, mis jadeos y, escupiendo mi polla, me miras con los p&aacute;rpados semicerrados; recorres mi polla con una mano, y me dices: &quot;C&oacute;rrete, amor, por favor&quot;; y vuelves a meterte mi polla entre los labios, presionando su piel con m&aacute;s br&iacute;o, con m&aacute;s velocidad, hasta que eyaculo. Lames el semen que a&uacute;n resbala, y estrujas el glande en busca de las &uacute;ltimas gotas. &quot;As&iacute; ha sido siempre&quot;, reflexionas, &quot;la hembra anhelando ver manar el l&iacute;quido del macho, como descubrir una secreta mina de oro l&iacute;quido, oh, lo antiguo, lo antiguo es el oro.&quot;<\/p>\n<p>&Uacute;ltimo sue&ntilde;o:<\/p>\n<p>&quot;Estoy en un campo, al aire libre; luce mucho el sol. Cerca m&iacute;a, Milena est&aacute; desnuda, tumbada de espaldas bajo la tupida sombra de un algarrobo, sobre las algarrobas y hojas secas. Su bonito rostro resalta entre los restos muertos del &aacute;rbol. Sus enormes tetas se mueven al son que le marca su mano izquierda, con la que las masajea. Sus finas piernas extendidas en &aacute;ngulos movibles, se dir&iacute;a que tiemblan, o se arrastran, como serpientes, cada vez que los dedos de su mano derecha se introducen en su co&ntilde;o de pelo ralo. Milena se masturba. Pero me ve, desnudo frente a ella. Yergue su cabeza y, quitando su mano derecha de su pubis, me llama, alzando el dedo coraz&oacute;n y movi&eacute;ndolo como un gusano. Voy. Milena abre sus piernas y se&ntilde;ala su centro. Quiere que la folle. Voy. Me dejo caer sobre su exuberante cuerpo y la poseo; comienzo a cabalgar. Milena lleva una mano hasta mi nuca y aprieta mi cr&aacute;neo contra uno de sus pezones. Quiere que pruebe su leche. Mamo de ese l&iacute;quido tibio, lo saboreo, lo trago; no puedo dejar de succionar. Oigo una voz, supongo que es la suya, que brota desde arriba de mi cabeza: &quot;Folla, mama&quot;, dice, &quot;follar y mamar es lo antiguo, lo antiguo es el oro.&quot;&quot;<\/p>\n<p>Despierto; y compruebo que me he vuelto a correr.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Mis &uacute;ltimos sue&ntilde;os con Milena Velba se hab&iacute;an hecho tan realistas que una ma&ntilde;ana despert&eacute; con la punta de mi polla cubierta de una pegajosa viscosidad, llegando a desconcertarme tanto que retir&eacute; las s&aacute;banas de mi cuerpo con prontitud por ver si algo ajeno a mi cama se hab&iacute;a derramado sin darme cuenta. Pero no; [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":9944,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":{"0":"post-18205","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-erotismo-y-amor"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18205","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/9944"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18205"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18205\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18205"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18205"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18205"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}