{"id":18238,"date":"2018-07-01T22:00:00","date_gmt":"2018-07-01T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-07-01T22:00:00","modified_gmt":"2018-07-01T22:00:00","slug":"18238-emputecimiento-i-alfredo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/18238-emputecimiento-i-alfredo\/","title":{"rendered":"Emputecimiento (I): Alfredo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"18238\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 16<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p><em>PRE&Aacute;MBULO:<\/em><\/p>\n<p><em>Este relato es la versi&oacute;n de Alfredo, propietario del club de alterne, donde Pedro, marido y AMO de Magda, quiere iniciarla en el camino del emputecimiento.<\/em><\/p>\n<p><em>El lenguaje empleado, as&iacute; como las reflexiones de Alfredo, est&aacute;n escritos en locuci&oacute;n coloquial e intentan aproximarse, lo m&aacute;ximo posible, al empleado en la vida cotidiana.<\/em><\/p>\n<p><em>Aparecen en el relato tratamientos hacia gais, prostitutas y otros colectivos que pueden parecer peyorativos. En absoluto debe entenderse en ello intenci&oacute;n alguna de ofender, denigrar o humillar, tanto por parte del autor, como del propio protagonista, que muy pr&oacute;ximos en sus ademanes y aptitudes, son muy respetuosos con cada individuo, hombre e incluso animal, sin importarles el g&eacute;nero, tendencia sexual o ideas que profesen.<\/em><\/p>\n<p><em>Igualmente se disculpan ambos ante cualquier persona a la que este tema parezca ofensivo.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align:center\">_______________<\/p>\n<p>(Habla Alfredo, el due&ntilde;o del Club)<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Oye!, -exclama una mujer entrada ya en a&ntilde;os con pinta de camarera- ah&iacute; est&aacute; una pareja que quiere hablar contigo.<\/p>\n<p>Es Olga, la encargada y mi mano derecha. Me pilla repasando unos papeles en mi &ldquo;oficina&rdquo;, un cuchitril que me he instalado debajo de la escalera, entre los servicios y el reservado, d&oacute;nde me paso unas cuantas horas cada d&iacute;a, con el pretexto de repasar alg&uacute;n papel, pero principalmente leyendo y oyendo por la radio m&uacute;sica cl&aacute;sica.<\/p>\n<p>Desde aqu&iacute; domino de incognito los puntos calientes del local, pudiendo mirar, casi sin moverme, tanto a la barra como al reservado. No pens&eacute;is que soy un voyeur, con la edad uno pasa ya de esas cosas, es solo pura precauci&oacute;n. En otros sitios tienen magn&iacute;ficas instalaciones de seguridad, c&aacute;maras ocultas, etc., pero mi sistema, arcaico si se quiere, pega m&aacute;s con el estilo de mi garito.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s seguir&eacute; ense&ntilde;&aacute;ndooslo.<\/p>\n<p>Dejadme que primero atienda a estos pelmas, aqu&iacute; no recibimos muchas visitas, y generalmente tampoco son para bien. Las &uacute;nicas que solemos tener son las &ldquo;nuevas&rdquo;, pero esas vienen normalmente solas y Olga se entiende con ellas.<\/p>\n<p>Hace mucho que deje de usar mi derecho de pernada y ya casi nunca pruebo la &ldquo;mercanc&iacute;a&rdquo;. Ahora solo lo hago de vez en cuando y &uacute;nicamente si la &ldquo;nueva&rdquo; me hace til&iacute;n por alg&uacute;n motivo en especial. Son muchos a&ntilde;os ya metido en el negocio y la carne por la carne ha dejado de llamarme la atenci&oacute;n como antes. No os voy a enga&ntilde;ar tampoco y un buen polvo siempre es bien venido, pero ahora me ponen m&aacute;s las situaciones morbosas que un co&ntilde;o prieto o unas tetas de a kilo.<\/p>\n<p>Normalmente recibo a primera hora, cuando casi no hay cola para usar el &ldquo;reservado&rdquo;, y me conformo con que me hagan una buena mamada. La boca no enga&ntilde;a y la pr&aacute;ctica te ense&ntilde;a que la que sabe usarla, sabe tambi&eacute;n c&oacute;mo usar su chocho.<\/p>\n<p>La verdad es que ahora son todas bastante ins&iacute;pidas, iguales, sin estilo que las diferencie, casi como el pescado congelado. Bien presentadas y en magn&iacute;ficos envoltorios, eso s&iacute;, pero sin el &ldquo;desgarro&rdquo; del producto nacional de anta&ntilde;o. Cuando una &ldquo;nueva&rdquo; viene acompa&ntilde;ada&hellip; malo, problemas a la vista y solo si estamos en &eacute;poca de falta de personal, Olga me pasa el recado. No suele gustarme pero luego os seguir&eacute; contando porque. Ahora me voy a mirar a la &ldquo;extra&ntilde;a pareja&rdquo;<\/p>\n<p>Es tan temprano que la barra est&aacute; casi desierta. Solo han llegado la mitad de las chicas, casi siempre ocho en total y aun as&iacute; teniendo que hacer virguer&iacute;as (sin co&ntilde;a, je, je, je&hellip;) para entretener a los &ldquo;cabritos&rdquo; hasta que queda libre el &uacute;nico reservado del que dispongo. Sin embargo no hay mal que por bien no venga y lo peque&ntilde;o del local hace que el roce sea casi inevitable.<\/p>\n<p>Solo hay tres de los clientes tempraneros. Los tranquilos. Vienen a tomar su copita antes del curro, a ponerse cachondos toc&aacute;ndole el culo a alguna chica mientras pasa y como qui&eacute;n no quiere la cosa y luego, a trabajar, bien calientes y a la espera de descargar sus pelotas en el primer descanso. O los que tienen chica &ldquo;fija&rdquo; y vienen a foll&aacute;rsela antes de que lo haga otro hoy, vaya, lo que se dice en el argot: a estrenarla. En fin, cuesti&oacute;n de gustos&#8230;<\/p>\n<p>Pero volviendo a la extra&ntilde;a pareja, que hablo y hablo y luego me pierdo, ah&iacute; est&aacute;n, enfrente de la puerta, ella de espaldas. Con la poca luz y roja adem&aacute;s, no hay Dios que pueda saber qu&eacute; edad tendr&aacute;. Parece bien vestida, pero cubierta hasta casi los tobillos por un largu&iacute;simo abrigo de pa&ntilde;o de lana, tampoco puedo asegurar nada. Por lo menos es morena, estoy hasta los mism&iacute;simos coj&#8230;, perd&oacute;n, hasta las narices de rubias de bote. Con buena melena, al antiguo estilo, cayendo como una capa hasta debajo de los hombros, y unos taconazos de aguja de por lo menos ocho cent&iacute;metros de largo. Eso me gusta.<\/p>\n<p>El s&iacute; est&aacute; de frente. Lleva puesto una gabardina de buena tela y mejor corte. M&aacute;s alto que ella y m&aacute;s que yo, quiz&aacute;s entre el metro setenta y siete y el metro setenta y ocho. No parece corpulento, ni duro tampoco. Desde luego, un polic&iacute;a no puede permitirse una gabardina como esa, aunque ahora&#8230;<\/p>\n<p>Yo dir&iacute;a que es un ejecutivillo de medio pelo. La trata con cuidado, como preocup&aacute;ndose de ella y se nota que tienen alguna tipo de relaci&oacute;n &iacute;ntima.<\/p>\n<p>&#8211; T&uacute;, diles que estoy ocupado -le suelto a Olga-, que tomen lo que quieran por cuenta m&iacute;a y que salgo en cuanto pueda.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;A tus &oacute;rdenes! Jefe -me contesta ella con algo de sorna-.<\/p>\n<p>Esta Olga cada vez se me sube m&aacute;s a las barbas. Si no fuera porque se me ha hecho imprescindible y por qu&eacute; con la edad uno se toma las cosas de otra manera, se hubiera ido m&aacute;s de un d&iacute;a bien calentita a su casa.<\/p>\n<p>Vaya mano que tiene la t&iacute;a para llevar esto, con un buen par de ovarios. En realidad poco trabajo ya, simplemente hago acto de presencia, observo, hago como que controlo y firmo alg&uacute;n pago a proveedores. &iexcl;Y que buena estaba la hija puta! A&uacute;n consigue ponerme cachondo, sobre todo cuando se rebota y me contesta como una fierecilla. Creo que por eso me gusta tanto buscarle las vueltas, je, je, je.<\/p>\n<p>Cuando lleg&oacute;, hace ya&#8230; bueno mejor no pensar cuanto hace, acababa de parir y ahora creo que su hijo ira pronto a la universidad. Vaya panzadas de trabajar que se pega la t&iacute;a, tan solo para verle cada tres o cuatro semanas. Le tiene con sus padres, creo que ella los mantiene a los tres, padres e hijo. Mil kil&oacute;metros entre ida y vuelta, menos mal que me hizo caso y se sac&oacute; el carn&eacute;. Ahora con su cochecito no le pesa tanto, pero antes&#8230;<\/p>\n<p>&iexcl;Joder!, ni leer sabia cuando llego, y ahora, ya querr&iacute;a ver yo al ejecutivo ese llevando esto mejor que ella. &iexcl;Como que podr&iacute;a prescindir del gestor!, sino fuera porque en esta capital de provincia, casi despoblada, todos tenemos que vivir y como suele decirse, una mano lava a la otra. En un negocio como el m&iacute;o, tengo que estar a bien con todos por la cuenta que me tiene.<\/p>\n<p>Creo que ya he hecho bastante el parip&eacute;, voy a ver que quieren estos. Por la pinta deduzco que ser&aacute; una a quien el marido se le est&aacute; gastando la mitad del sueldo con alguna de las chicas y viene con el amigo &ldquo;complaciente&rdquo; a quejarse. Ni ser&aacute; la primera vez ni la &uacute;ltima. La gente tiene tendencia a creerse que los dem&aacute;s son poco menos que hermanitas de la caridad, que han de velar por sus problemas aun a costa de salir perjudicados. &iexcl;Qu&eacute; co&ntilde;o! Esto es un bar de alterne, aqu&iacute; se viene a beber y a follar, nadie obliga a nadie a entrar. &iexcl;El que no quiera polvo que no se arrime a la era! Como si yo no tuviera bastante con mis problemas para tener que cuidar de la econom&iacute;a familiar de la clientela.<\/p>\n<p>De todas maneras, tambi&eacute;n he de reconocer que estoy harto de decirle a estas que no abusen del personal. Que el adicto es f&aacute;cil de contentar e imposible de largar. M&aacute;s vale una buena juerga de despedida que un habitual de cubata diario.<\/p>\n<p>&#8211; Ustedes dir&aacute;n -le digo a la parejita mientras llego donde est&aacute;n-. Olga &iquest;has atendido a estos se&ntilde;ores?<\/p>\n<p>&#8211; Si, gracias -me responde &eacute;l entre lac&oacute;nico y severo-, ya nos han servido.<\/p>\n<p>Vaya repipi, menos mal que no tiene media hostia. Espero que no pretenda ponerse borde. Y ella, &iexcl;Que avergonzada esta! No si al final va a resultar guapa y todo, como a m&iacute; me gustan, cuarentona, pero en saz&oacute;n. Fruta madura y dulce, &iexcl;S&iacute; se&ntilde;or!, &iquest;A ver qu&eacute; quiere? La miro fijamente como quien espera respuesta, pero no abre la boca. Tiene su Coca-Cola sin tocar, sin embargo, el listo se est&aacute; tomando un whisky, solo, con hielo, y claro, Olga se lo ha puesto del bueno. Listillo&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; Perdonen, estaba ocupado -a&ntilde;ado formal y distante-, d&iacute;ganme.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;No podemos hablar en un sitio m&aacute;s privado? -pregunta &eacute;l-.<\/p>\n<p>Y este, &iquest;Se creer&aacute; que est&aacute; en el Palace? Esto estar&aacute; viejo, decrepito m&aacute;s bien, pero es parte de la historia de esta puta ciudad. Setenta a&ntilde;os har&aacute; en el 2009, anda que no me lo cont&oacute; veces el anterior propietario. Abri&oacute; el mismo d&iacute;a que entraron los &ldquo;suyos&rdquo;. Eso s&iacute;, maric&oacute;n de mierda, de misa todos los domingos y a robar todo lo que pod&iacute;a a las ni&ntilde;as que a la primera queja, una paliza y de baja sin cobrar diez d&iacute;as. &iexcl;Cerdo!<\/p>\n<p>Pues s&iacute;, esto es casi una antig&uuml;edad, como la catedral. Como que, a veces, hasta lo fotograf&iacute;an los turistas, je, je, je&hellip; Pero lo que es espacio, no sobra.<\/p>\n<p>&#8211; Pues no, no dispongo de un lugar m&aacute;s discreto, pero si quiere vamos al extremo de la barra -le contesto algo molesto-. Es lo m&aacute;s privado que hay.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, menos&#8230; ya sabe -me suelta el muy gilipollas-.<\/p>\n<p>&#8211; No se preocupe, no s&eacute; lo que querr&aacute; decirme -a&ntilde;ado como para tranquilizarlo y quitar hierro al asunto-, pero en este rinc&oacute;n se han discutido cosas m&aacute;s importantes, seguro. Olga, ponme lo mismo que al Se&ntilde;or y ll&eacute;valo todo al final de la barra -a lo que apuntillo serio y firme-, y cuida de que estas no se acerquen. Bueno -digo dirigi&eacute;ndome al de la gabardina-, &iquest;Me cuentan o no?<\/p>\n<p>&#8211; Si perdone -intenta disculparse sin darse cuenta de que lo que hace es hundirse m&aacute;s en la miseria-, imaginaba esto de otra forma.<\/p>\n<p>&#8211; No me diga -respondo jocoso y molesto-, siento que le haya defraudado. Y &iquest;C&oacute;mo lo imaginaba? -le pregunto con guasa-. &iquest;No me diga que no ha entrado nunca? -y ah&iacute; clavo la puntilla-, ser&aacute; el &uacute;nico de la ciudad.<\/p>\n<p>&#8211; No, no, no vivo aqu&iacute;. Vivimos en XXXXX -me ahorro el nombre, ya saben, la discreci&oacute;n es la primera norma del negocio, tan solo decir que se trataba de una ciudad dormitorio a medio camino entre aqu&iacute; y la gran capital-.<\/p>\n<p>Y a m&iacute; qu&eacute; co&ntilde;o me importa d&oacute;nde vives gilipollas, no puedo dejar de gritarme internamente. Al grano joder, que esto se va a llenar pronto.<\/p>\n<p>&#8211; Pues muy bien -le suelto en tono de a qui&eacute;n le importa un bledo-, pero d&iacute;game que quiere&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Vera, pens&eacute; que ser&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil -me contesta &eacute;l claramente avergonzado-. Nosotros somos una pareja.<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;, ya lo veo -le interpelo para ver si as&iacute; le saco del atasco. Ser&aacute; tonto el t&iacute;o. &iquest;Qu&eacute; co&ntilde;o vender&aacute;n en la empresa donde trabaje?-.<\/p>\n<p>&#8211; Quiero decir que somos una pareja de A&hellip; AMO y sumisa -me aclara arrastrando las palabras-. &iquest;Sabe de qu&eacute; le hablo?<\/p>\n<p>Este gilipollas creer&aacute; que porque llevo una chaqueta de pana no he salido del pueblo.<\/p>\n<p>&#8211; Pues &iexcl;S&iacute; Se&ntilde;or!, se d&eacute; que me habla -no puedo evitar soltarle un tanto molesto por lo evidente de la respuesta-, pero a m&iacute; las tendencias sexuales de cada cual&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; Vera, lamento si me cuesta explicarme, pero esto es nuevo para m&iacute; y la verdad es que me da algo de apuro -me razona excus&aacute;ndose por su torpeza-. Es que he pensado, en &ldquo;emputecer&rdquo; a mi sumisa como parte de su adiestramiento. Llevamos alg&uacute;n tiempo habl&aacute;ndolo y ella est&aacute; de acuerdo -a&ntilde;ade sin tan siquiera mirarla-.<\/p>\n<p>&#8211; Lo que haga usted con su pareja es cosa suya -respondo demandando premura-, &iquest;qu&eacute; tiene que ver conmigo?<\/p>\n<p>&#8211; Pues es que he pensado&hellip; he pensado hacerlo aqu&iacute; -se atreve al fin a soltar de carrerilla-, me parece un sitio discreto, seguro y lo bastante lejos de donde vivimos&#8230;<\/p>\n<p>Vaya con el t&iacute;o, acaba de pasar de gilipollas a cabr&oacute;n sin enterarse, se va creciendo. Como se nota que se gana la vida con la &ldquo;muy&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; Seguro que el local discreto lo es, como no podr&iacute;a ser de otra forma -apostillo con orgullo-, otra cosa y seg&uacute;n se mire, la clientela. Concrete, por favor -a&ntilde;ado ya algo molesto-.<\/p>\n<p>&#8211; -S&iacute;. Para nosotros s&iacute; es discreto -me contesta el de la gabardina-. Nadie, entre nuestras relaciones vendr&iacute;a por aqu&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Ni falta que hace, oiga, tengo prisa -le suelto al fin cansado de tanta tonter&iacute;a-, as&iacute; que me dice lo que quiere o se marcha.<\/p>\n<p>&#8211; Perdone, quiero decir que he elegido este sitio porque est&aacute; completamente alejado de nuestro ambiente -&iexcl;Por fin se explica!-. Quiero que mi sumisa pase por trabajar aqu&iacute;, como chica de alterne, una semana.<\/p>\n<p>&#8211; Ja, ja, ja, -no puedo evitar la risotada-, disculpe pero &iquest;Cree que es la primera vez que me proponen algo parecido? -a lo que agrego convencido de que as&iacute; le tranquilizo- No crea que inventa nada nuevo joven. Pero no s&eacute;&#8230;, &iquest;ha pensado bien lo que pide?<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute; -me responde firme y seguro por primera vez desde que hablamos-, llevamos pens&aacute;ndolo un tiempo y ella est&aacute; dispuesta a hacer lo que le ordeno.<\/p>\n<p>&#8211; Puede ser, pero antes de seguir quiero o&iacute;rselo decir a ella -exijo escarmentado por la experiencia-. Se&ntilde;ora, &iquest;Este hombre es su marido?<\/p>\n<p>Ella esta p&aacute;lida, seria y desde que ha entrado en el local no ha dejado de mira al suelo. No he podido verle a&uacute;n los ojos. Se nota que se siente profundamente humillada y que est&aacute; pasando un mal trago. Me da algo de pena y con gusto le dar&iacute;a una patada a este imb&eacute;cil y me la llevar&iacute;a a merendar, para que se le pasara el disgusto.<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;, mi marido y mi AMO, Se&ntilde;or -contesta ella vacilando antes de pronunciar la palabra &ldquo;Amo&rdquo;-.<\/p>\n<p>&#8211; Y a usted, Se&ntilde;ora -le pregunto directamente intentando mirarle a los ojos-, &iquest;Le parece bien lo que me est&aacute; proponiendo?<\/p>\n<p>&#8211; Yo no decido, solo obedezco en todo a mi AMO, Se&ntilde;or, soy su esclava y lo que &eacute;l decida sobre m&iacute;, lo acepto con absoluta gratitud, Se&ntilde;or.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, siendo as&iacute;&hellip; -le contesto sin poder dejar de pensar en lo bien adiestrada que parece-. Pero usted sabe, Se&ntilde;ora &iquest;qu&eacute; es esto? y &iquest;qu&eacute; hacen aqu&iacute; estas se&ntilde;oritas?<\/p>\n<p>A lo largo de mi ya dilatada vida profesional, he tenido bastantes proposiciones parecidas. Por lo general suele ser gente que no saben lo que es esto. Han le&iacute;do muchas novelas y visto pel&iacute;culas extranjeras que les hacen imaginar situaciones que distan muy mucho de la realidad. Lo habitual es que cuando se tienen que enfrentar a su primera polla fuera de la pareja, se acobarden, den marcha atr&aacute;s y me dejen a mi compuesto y sin novia. No todo el mundo ha nacido para follarse a un viejo decr&eacute;pito, a un obrero que no se ha duchado en quince d&iacute;as o al salido de turno al que la polla le huele a corrida de ayer. Es muy f&aacute;cil imaginar, pero &iexcl;Que complicado es cumplir! Para eso hay que valer, hay que haber nacido para esto, llevarlo marcado a fuego en los genes y no autoproclamarse lo que no se es m&aacute;s que en sue&ntilde;os y juegos de alcoba. Sin embargo, en las rar&iacute;simas ocasiones en las que llega a ti alguien de &ldquo;raza&rdquo; no puedes menos que envidiar a su AMO. Pocas cosas hay m&aacute;s bonitas que la libre y voluntaria renuncia por el ser querido. Hacen de putas, s&iacute;, alquilando su co&ntilde;o, su boca y hasta su culo a todo el que est&eacute; dispuesto a pagar su precio, pero en su rostro y en sus gestos puede verse el orgullo de quien se siente totalmente satisfecho por el deber cumplido. &iexcl;Ojala todas mis putas se sintieran mis esclavas!<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;, mi AMO me lo ha explicado perfectamente, Se&ntilde;or -responde ella a mi pregunta-. Se lo que &eacute;l quiere de m&iacute; y estoy dispuesta a complacerle, Se&ntilde;or -lo dice con tal determinaci&oacute;n y seguridad que poco me resta por a&ntilde;adir-.<\/p>\n<p>&#8211; Pues todo aclarado -apostillo-, perd&oacute;neme la groser&iacute;a, pero usted sabr&aacute; Se&ntilde;ora lo que hace con su co&ntilde;o y con su culo.<\/p>\n<p>&#8211; M&iacute;os no, solo pertenecen a mi AMO, Se&ntilde;or -me suelta ofendida-.<\/p>\n<p>&#8211; No vamos a discutir eso, sean de quien sean -a&ntilde;ado por precauci&oacute;n, intentando calmar los &aacute;nimos-. Pero sepa Se&ntilde;ora, que aqu&iacute; no puedo hacer distinciones, tendr&aacute; que comportarse como las dem&aacute;s, bastante cuesta mantener a todas en paz, para que venga una, por muy Se&ntilde;ora que sea, a alborotar el gallinero.<\/p>\n<p>&#8211; Ya hemos hablado de eso -interviene su marido-, la he mandado que mientras est&eacute; aqu&iacute; le obedezca en todo como si fuera yo mismo. De todas maneras le dejar&eacute; mi tel&eacute;fono y a la m&aacute;s m&iacute;nima queja tiene usted permiso para llamarme.<\/p>\n<p>Pues parece que vienen con la lecci&oacute;n bien aprendida. Me gusta la idea de tenerla entre mis chicas, la t&iacute;a tiene clase y esta como un tren. Seguro que se la rifan y adem&aacute;s, es complicado que alguien como yo se pueda tirar a una pava como esa. &iquest;Este t&iacute;o sabr&aacute; tratarla? El caso es que ella parece que come en su mano&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Est&aacute; entonces de acuerdo, Se&ntilde;ora, en todo lo que me dice su marido? -pregunto-.<\/p>\n<p>&#8211; &Eacute;l es mi AMO, Se&ntilde;or. Solo &eacute;l tiene derecho a decidir sobre su esclava y lo que &eacute;l disponga sobre m&iacute;, yo lo acepto con humildad y gratitud, Se&ntilde;or.<\/p>\n<p>&#8211; Pues no hay mucho m&aacute;s que hablar -a&ntilde;ado ya algo m&aacute;s relajado-, en todo caso&hellip; del tema econ&oacute;mico -y hago una pausa para observar la cara del marido-. Aqu&iacute; la puta, porque dentro de estas cuatro paredes es lo que ser&aacute;, trabajar&aacute; para m&iacute;. Yo participo en el, &iquest;C&oacute;mo ha dicho?, &iquest;Emputecimiento? de su mujer y a cambio las ganancias ser&aacute;n para m&iacute;. A ella, simplemente, le dar&eacute; el diez por ciento de lo que consiga, m&aacute;s para que puedan llevar ustedes la cuenta de los servicios prestados que como salario. Solo espero que sepa comportarse y que esto no me traiga complicaciones. De eso tenemos aqu&iacute; siempre de m&aacute;s.<\/p>\n<p>&#8211; No se preocupe por el dinero -me contesta el marido-, no es lo que me interesa, haga con &eacute;l lo que m&aacute;s le plazca.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;De acuerdo entonces! -exclamo satisfecho-. Pero llevamos un rato hablando y aun no nos hemos presentado -a&ntilde;ado para romper la dureza de la conversaci&oacute;n-Olga, sirve al se&ntilde;or otro whisky, y tambi&eacute;n para m&iacute;. Se&ntilde;ora, no ha tocado usted su bebida, &iquest;Quiere otra cosa?<\/p>\n<p>Voy a darle la mano al t&iacute;o este, desde luego cojones no le faltan, y parece que a ella la tiene en un pu&ntilde;o.<\/p>\n<p>&#8211; Soy Alfredo, due&ntilde;o de este bar y aunque lo vean tan decrepito es una de las glorias locales -intento excusarme-.<\/p>\n<p>&#8211; Encantado, soy Pedro, ella es Mar&iacute;a, bueno, para m&iacute; Magda -intenta explicarme el marido, ahora a todas luces m&aacute;s suelto y confiado-, Magda de Magdalena. Se lo puse como nombre de esclava por Mar&iacute;a Magdalena, ya que Mar&iacute;a es su nombre real y como Magdalena espero que llegue a ser la mejor de las putas.<\/p>\n<p>Presto poca atenci&oacute;n a lo que me dice, la verdad. En estos momentos me interesa mucho m&aacute;s mi nueva chica. El caso es que no parece t&iacute;mida ni maleducada, sin embargo le alargo la mano y como si nada&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Se&ntilde;ora&#8230; -insisto aparatosamente-.<\/p>\n<p>&#8211; Magda, &iexcl;Saluda a Alfredo! -le ordena el marido-.<\/p>\n<p>&#8211; Mucho gusto, Se&ntilde;or -responde ella alargando su mano hasta la m&iacute;a-.<\/p>\n<p>Por fin me ha mirado un momento. Me gustan sus ojos y el caso es que no parecen tan intimidados como cre&iacute;a. &iquest;Esto de mirar al suelo tambi&eacute;n ser&aacute; un mandato?<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Quiere otra cosa? Se&ntilde;ora -insisto para romper la distancia-, no ha tocado su bebida.<\/p>\n<p>&#8211; No, gracias Se&ntilde;or -responde breve y concisa-.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Porque esto salga bien! -exclamo mientras alzo el vaso de wiski en ademan de brindis-, chin, chin.<\/p>\n<p>Esta Olga, ya se ha quedado por aqu&iacute; revoloteando a ver lo que caza. &iexcl;Jodia portera!<\/p>\n<p>&#8211; Olga, vete a atender a las chicas -le suelto en tono disgustado-, ya te contar&eacute; yo lo que tengas que saber, vamos, &iexcl;Aire!, &iexcl;Aire! -y en cuanto se va contin&uacute;o con el marido- Vamos al toro, Pedro. &iquest;Cu&aacute;nto tiempo dice que quiere tener aqu&iacute; a Magda? -y continuo hacia la nueva puta- Perdone, Se&ntilde;ora, pero estas cosas hay que aclararlas y prefiero que este usted delante.<\/p>\n<p>&#8211; Una semana -me responde el marido-.<\/p>\n<p>&#8211; No abrimos los domingos -le aclaro por si las moscas-, &iquest;De lunes a s&aacute;bado est&aacute; bien?<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;, es suficiente -contesta Pedro-.<\/p>\n<p>&#8211; Olga llega a las seis para abrir, -prosigo en plan aclaratorio- pero las chicas y los clientes no acaban de llegar hasta las ocho o m&aacute;s. Oficialmente cerramos a las dos, a las tres el s&aacute;bado, pero es bastante normal que nos den las cuatro con clientes dentro. &iquest;Ella har&aacute; lo que usted le mande? -le pregunto al marido en referencia a su mujer.<\/p>\n<p>&#8211; A ver, &iquest;c&oacute;mo ha pensado venir y volver a casa? -sigo con el cuestionario, m&aacute;s por ayudarle a &eacute;l que por necesitarlo yo-. Tengo concertado un taxi que recoge a las chicas que lo desean por la tarde y las devuelve a sus casas de madrugada, pero no se lo recomiendo -sigo aclar&aacute;ndole-. Todas son unas cotillas, en esas dos horas de viaje har&aacute;n la vida imposible a Magda.<\/p>\n<p>&#8211; Creo que para mayor seguridad y discreci&oacute;n, ser&eacute; yo en persona quien la traiga y la recoja -responde Pedro-.<\/p>\n<p>&#8211; Bien -contin&uacute;o explic&aacute;ndole al marido-, no hace falta que la traiga antes de las ocho, incluso de las nueve y no la acerque hasta la puerta, mejor d&eacute;jela en la plaza. Ella puede venir andando sola, a esas horas no hay ning&uacute;n problema y evitar&aacute; as&iacute; la curiosidad de estas cotorras -le digo mientras con la mirada recorro el local-. De madrugada es mejor que llegue hasta la esquina, puede llamar a Olga por el m&oacute;vil y ella se ocupara de que Magda salga discretamente. Ahora le digo que le d&eacute; su tel&eacute;fono. Pero no venga antes de las dos y el s&aacute;bado de las tres. No quiero que haya celos con las otras.<\/p>\n<p>&#8211; Est&aacute; bien -asiente complaciente el marido-.<\/p>\n<p>&#8211; Otra cosa, &iquest;Qu&eacute; ropa va a traer? -pregunto curioso-.<\/p>\n<p>En todo el tiempo que lleva en el local, Magdalena no ha dejado de cruzar su brazo izquierdo por delante de la cintura, mientras con el derecho sujeta las solapas del abrigo, uni&eacute;ndolas entre s&iacute; justo por debajo de la barbilla. El local no es un prodigio de climatizaci&oacute;n, pero tampoco es una nevera &iexcl;Co&ntilde;o!<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qu&eacute; aconseja que se ponga? -me pregunta el marido mientras repasa a su mujer con la mirada de arriba abajo-<\/p>\n<p>&#8211; Las dem&aacute;s suelen venir con ropa discreta, de calle, y aqu&iacute; tienen para cambiarse -le respondo-. Dependiendo de si solo hacen de camareras o de si est&aacute;n dispuestas a ganarse un extra ofreci&eacute;ndose para la monta, se visten con minifalda y top, o pantaloncitos y sost&eacute;n, las camareras o a pecho descubierto y normalmente sin bragas las segundas, pero va a gustos. &iquest;Me permite que vea a la Se&ntilde;ora? -le pregunto sin sospechar siquiera lo que se avecina-.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Claro!, act&uacute;e con toda libertad -me responde el marido ordenando a su mujer con la mirada que obedezca-.<\/p>\n<p>&#8211; Magda, perdona que te tutee -le digo a la mujer para apaciguar lo violento de la situaci&oacute;n- &iquest;Te importa abrirte el abrigo para que te vea?<\/p>\n<p>Al principio a Magda le cuesta obedecer, pero una orden expl&iacute;cita del marido basta para que se ponga en su lugar. El abrigo es de los que se mantiene cerrado solo con cintur&oacute;n, sin bot&oacute;n alguno, as&iacute; que no tarda mucho en abrirlo. Deshace el nudo del cintur&oacute;n, del mismo pa&ntilde;o que el abrigo, y cogiendo con cada mano uno de los laterales de su abertura frontal, las separa de par en par.<\/p>\n<p>&iexcl;Joder!, &iexcl;Joder!, &iexcl;Joder! mira que he visto cosas en mi vida, pero esto no me lo esperaba. Desde luego la vida no deja de sorprenderte, y cuando estaba convencido de que se trataba de una pareja de esas modositas, que vienen aqu&iacute; m&aacute;s dispuestas a satisfacer sus morbos de salidos reprimidos que ha ejercer realmente de ramera a las &oacute;rdenes de su chulo, me encuentro con esto. La mujer aparece vestida &uacute;nicamente con unas braguitas de encaje rojas, de esas min&uacute;sculas, tipo tanga de tira y unos sujetadores a juego, tan peque&ntilde;os que apenas se aprecian en comparaci&oacute;n al volumen que sustentan. &iexcl;Ahora entiendo porque se preocupaba tanto en mantener cerrado el abrigo!, &iexcl;La muy jodida! En mi profesi&oacute;n y con los a&ntilde;os que llevo de experiencia he inspeccionado a infinidad de chicas, es m&aacute;s, he de reconocer que la inmensa mayor&iacute;a me las he follado una vez como m&iacute;nimo, pero nunca hasta ahora se me hab&iacute;an presentado con tan poco envoltorio, je, je, je&hellip;<\/p>\n<p>Resulta ser una real hembra, como las de antes algo entradita en carnes, con las cl&aacute;sicas curvas de toda la vida, no como estas esmirriadas. Buen cuerpo, &iexcl;S&iacute; se&ntilde;or! Este t&iacute;o sabe elegir, me digo a mi mismo mientras se me pone un pingajo de mil pu&ntilde;etas.<\/p>\n<p>&#8211; Pedro -me dirijo al marido intentando disimular, tanto mi sorpresa, como mi excitaci&oacute;n, a&ntilde;adiendo como si ya estuviera de vuelta con lo sucedido-, Magda es muy atractiva, yo te dir&iacute;a que una falda, no demasiado corta, negra, y una blusa ce&ntilde;ida roja, con escote de pico y botones, es suficiente. Zapatos de tac&oacute;n, negros tambi&eacute;n, y la ropa interior roja o negra. Si se decide a ejercer, con que se quite la blusa y la ropa interior bastar&aacute;. Desde luego, con esas tetas ser&aacute; la sensaci&oacute;n durante los primeros d&iacute;as y si sabe qu&eacute; hacer con ellas no le faltar&aacute; clientela.<\/p>\n<p>Magda se est&aacute;, literalmente, bebiendo lo que digo. Parece que no viene tan obligada como me parec&iacute;a y eso me gusta. Algo me dice que nos entenderemos&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Te parece bien as&iacute;, Magda? -le pregunto clavando la mirada en todos y cada uno de los rincones de su anatom&iacute;a-.<\/p>\n<p>&#8211; Har&eacute; lo que quiera mi AMO, Se&ntilde;or -responde seca y lac&oacute;nica.<\/p>\n<p>&#8211; Magda -interviene enseguida el marido-, &iexcl;Contesta a Alfredo!<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;, me parece bien, Se&ntilde;or -a&ntilde;ade entonces m&aacute;s humilde y sumisa-.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Ah!, ese collar y las pulseras las dejan en casa -aconsejo a la pareja-. Todas las joyas. Que traiga solo bisuter&iacute;a. Y nada de documentaci&oacute;n ni cosas que puedan identificarla. Mejor que no traiga ni bolso. Aqu&iacute; los dedos se vuelven hu&eacute;spedes. Y eso que se lo advierto a todas cuando entran. Buenas hostias he tenido que repartir a cuenta de los robos. Ahora ya no, ahora por lo visto ya no se estila, ser&iacute;a maltrato de g&eacute;nero, aunque a m&aacute;s de una la gustaban, je, je, je. Pero siempre a la puta calle y con una notita en comisar&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; Pedro -le concreto al marido-, el lunes tr&aacute;ela a las seis para algunas &ldquo;formalidades&rdquo; y tr&aacute;ete, tambi&eacute;n, una fotocopia de su carnet de identidad. Me quedare con ella, supongo que lo entiendes &iquest;Verdad? Te la devolver&eacute; cuando pase la semana.<\/p>\n<p>&#8211; Si, comprendo Alfredo -responde el marido-.<\/p>\n<p>&#8211; Pues creo que nada m&aacute;s, &iquest;Quieres otro whisky? -a&ntilde;ado por cortes&iacute;a-.<\/p>\n<p>&#8211; No, es suficiente -me responde cort&eacute;smente-, son solo treinta kil&oacute;metros, pero los de tr&aacute;fico est&aacute;n a la que salta y ya voy pasado.<\/p>\n<p>&#8211; Magda, &iquest;quieres otra bebida? -le pregunto cort&eacute;s a mi futura putita-.<\/p>\n<p>&#8211; No, gracias Se&ntilde;or -responde ella con la mirada a&uacute;n clavada en el suelo-.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Olga!, &iexcl;Olga!, &iexcl;Estas sorda co&ntilde;o! -grito a la distancia-.<\/p>\n<p>&#8211; Tranquilo Jefe, me hab&iacute;a tapado los o&iacute;dos -se oye desde la otra punta de la barra-, &iquest;no es eso lo que quieres?<\/p>\n<p>&#8211; Como te de una hostia, s&iacute; que vas a dejar de o&iacute;r -por mucha familiaridad y confianza que tengamos, no me gusta que se pierdan las forma y menos a&uacute;n delante de desconocidos-. &iexcl;Dale tu tel&eacute;fono a este Se&ntilde;or!<\/p>\n<p>&#8211; Y eso &iquest;Por qu&eacute;?, es que no tiene bastante con la gach&iacute; que trae. &iquest;Para qu&eacute; quiere mi tel&eacute;fono? -replica Olga algo celosa ya-.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Olga, Olga! te est&aacute;s pasando, dale el tel&eacute;fono, &iexcl;Co&ntilde;o! -no puedo dejar de exclamar severo y firme-, luego te explico.<\/p>\n<p>&#8211; Perdona, Magda, esta t&iacute;a esta cada d&iacute;a m&aacute;s borde -intento disculparme ante la nueva-.<\/p>\n<p>La guarra de Olga se echa sobre la barra, meti&eacute;ndole las tetas en los ojos a Pedro mientras le pasa el tel&eacute;fono. Me est&aacute; provocando la hija puta. Me voy a ir con ella a su casa esta noche y se va a enterar. Espero que no venga alguno de sus clientes fijos y quiera irse con ella. Para esta el negocio es lo primero y es capaz de dejarme en la estacada, todo y que la puta nueva me ha dejado con tantas ganas que si no descargo, reviento.<\/p>\n<p>&#8211; Venga Pedro, hasta el lunes, ya sabes, a la seis -me despido para quit&aacute;rmelos de encima-. Tu veras, mejor es que mientras este tu mujer aqu&iacute; no vuelvas a entrar, puede ser que no tengas tanto estomago como crees -acabo aconsejando al marido-. Pi&eacute;nsatelo el fin de semana. Si no est&aacute;s aqu&iacute; con ella el lunes, lo entender&eacute;. Magda, lo mismo te digo -cambiando ahora de interlocutor-, si vienes, no esperes trato de favor. Aunque me caes muy bien, tendr&eacute; que tratarte como a las dem&aacute;s. Adem&aacute;s siendo la &ldquo;nueva&rdquo; y un poco &ldquo;especial&rdquo;, ya sabes, tendr&aacute;s que aguantar y tragar&#8230;<\/p>\n<p>Magda mira un momento a Pedro, hasta que el asiente en silencio.<\/p>\n<p>&#8211; Har&eacute; lo que mande mi AMO, Se&ntilde;or.<\/p>\n<p>&#8211; Como quieras -a&ntilde;ado-, el lunes ya te explicar&aacute; todo Olga, despu&eacute;s de las &ldquo;formalidades&rdquo;.<\/p>\n<p>Otro apret&oacute;n de manos al marido. Me va cayendo mejor. Me gusta como mantiene el tipo.<\/p>\n<p>&#8211; Un beso, Magda -le digo a la mujer como despedida-.<\/p>\n<p>Otra miradita, &iquest;pero es que Magda no puede hacer nada sin mirar al tal Pedro? &Eacute;l asiente de nuevo, &iexcl;menos mal!, por fin voy a poder palparla. La sujeto de los brazos y &iexcl;mu&aacute;!, &iexcl;mu&aacute;!, un beso en cada mejilla. Esta firme, aunque con este abrigo no s&eacute; muy bien lo que toco. Jocoso y libertino no puedo evitar pensar que pod&iacute;a haberles dicho que se los quitaran, je, je, je&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Adi&oacute;s! -vuelvo a despedirme desde lo lejos-.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Hasta el lunes! -me contesta Pedro ya desde la puerta dela calle-.<\/p>\n<p>&iexcl;Bueno!, pues la verdad es que estoy deseando que no se vuelvan atr&aacute;s. Mmmm, la semana pr&oacute;xima promete ser interesante.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Vamos!, &iexcl;Vamos!, moverse ni&ntilde;as -grito para que se me oiga desde todos los rincones del local-. &iquest;Qu&eacute; co&ntilde;o hace la m&uacute;sica apagada? -pregunto al aire-. Tu Nana, ven, que tengo que &ldquo;hablar&rdquo; contigo, tr&aacute;ete mi vaso. Olga, estamos en el &ldquo;reservado&rdquo;. Toca en la puerta si entran muchos clientes.<\/p>\n<p>Vaya como me ha puesto la Magdalena de los cojones&#8230;<\/p>\n<p>FIN<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 16<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>PRE&Aacute;MBULO: Este relato es la versi&oacute;n de Alfredo, propietario del club de alterne, donde Pedro, marido y AMO de Magda, quiere iniciarla en el camino del emputecimiento. El lenguaje empleado, as&iacute; como las reflexiones de Alfredo, est&aacute;n escritos en locuci&oacute;n coloquial e intentan aproximarse, lo m&aacute;ximo posible, al empleado en la vida cotidiana. 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