{"id":18259,"date":"2018-07-04T04:44:05","date_gmt":"2018-07-04T04:44:05","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-07-04T04:44:05","modified_gmt":"2018-07-04T04:44:05","slug":"18259-mi-adorada-puta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/18259-mi-adorada-puta\/","title":{"rendered":"Mi adorada puta"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"18259\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Mi adorada puta:<\/p>\n<p>Te escribo esta carta teniendo dos certezas: La primera: nunca la vas a responder. La segunda: no vas a poder evitar leerla. &iquest;C&oacute;mo lo s&eacute;? Porque te conozco. Sos morbosa, como yo, y tambi&eacute;n sos adicta a los halagos, y sab&eacute;s bien que ac&aacute; los vas a encontrar a montones.<\/p>\n<p>A pesar de que ya pasaron casi tres a&ntilde;os desde la &uacute;ltima vez que te vi, no puedo sacarte de mi cabeza. Y no pasa un d&iacute;a, sin que, al menos durante un fugaz instante, tu imagen n&iacute;tida, no aparezca en mi mente para embrujarme con tu belleza adictiva. Es que, no s&eacute; si ser&aacute; por tonto, o por optimista, o porque te conozco, pero en el fondo guardo la esperanza inviolable de que un d&iacute;a (cualquier d&iacute;a) vas a mandarme un mensaje, con la excusa de que necesit&aacute;s alg&uacute;n tipo de ayuda, y eso ser&aacute; el reinicio de nuestra retorcida relaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Es que acaso &iquest;no fue as&iacute; como sucedi&oacute; la &uacute;ltima vez? Lo recuerdo perfectamente. Hace un par de d&iacute;as que no te ve&iacute;a con tu pareja. Se te notaba triste. Yo estaba esperando la oportunidad para sacarte conversaci&oacute;n. Hab&iacute;an pasado m&aacute;s de dos a&ntilde;os desde que nos peleamos, y cada vez que me acercaba, me esquivabas o me mandabas a la mierda. Pero yo sab&iacute;a que andabas con la guardia baja. Sab&iacute;a que andabas necesitando un macho que te cuide, y vos sab&iacute;as perfectamente que yo siempre estar&iacute;a a tu disposici&oacute;n porque as&iacute; te lo promet&iacute; muchas veces.<\/p>\n<p>Te hab&iacute;as dejado el pelo con el color natural: casta&ntilde;o claro, ondulado, no muy largo. Llevabas una calza negra que te quedaba perfecta, y te marcaba exquisitamente las formas de tus piernas torneadas y tu culo que parec&iacute;a esculpido por los artistas m&aacute;s precisos y libidinosos del planeta. Tu piel blanca siempre me llam&oacute; la atenci&oacute;n. Es una piel dif&iacute;cil de encontrar en los barrios que suelo frecuentar. Una piel heredada de Europa, y cuidada con la delicadeza que se le ense&ntilde;a a las chicas bien de Barrio Norte. Pero vos sos mucho m&aacute;s que esas chetas estereotipadas. Vos eras un infierno.<\/p>\n<p>Antes de que yo me decida a importunarte con un saludo, y con una conversaci&oacute;n aburrida, fuiste vos la que me habl&oacute;. Me pediste mi n&uacute;mero, y antes de que yo te lo pueda dar dijiste &ldquo;No, par&aacute;, ya lo tengo&rdquo;.<\/p>\n<p>Me puso euf&oacute;rico saber que todav&iacute;a conservabas mi n&uacute;mero, pero m&aacute;s euf&oacute;rico me puso recibir un mensaje tuyo. Era un mensaje carente de afecto, muy preciso, y sin vueltas, pero un mensaje tuyo al fin: &ldquo;Estoy con muchos problemas econ&oacute;micos, &iquest;me pod&eacute;s ayudar?&rdquo;<\/p>\n<p>Eras una puta interesada, pero as&iacute; y todo me hizo feliz que te pusieras en contacto conmigo de nuevo. Te dije que s&iacute;, que pod&iacute;a ayudarte. Me mandaste otro mensaje con tu n&uacute;mero de cuenta bancaria. Yo me re&iacute; para mis adentros, ni en sue&ntilde;os te la har&iacute;a tan f&aacute;cil. Te contest&eacute; que no pod&iacute;a hacer transferencias, porque nunca habilit&eacute; esa opci&oacute;n en mi cuenta bancaria. &ldquo;Bueno, &iquest;Me la mandar&iacute;as en un sobre por favor?&rdquo; respondiste, esquiva. &ldquo;Prefiero llev&aacute;rtela personalmente, no quiero que el sobre se extrav&iacute;e&rdquo; te escrib&iacute;. &ldquo;Dej&aacute;sela a la encargada, es de confianza, por favor, lo necesito con urgencia&rdquo;. Dijiste luego. Ignor&eacute; tu alusi&oacute;n a la encargada, esa vieja chusma. &ldquo;a la tarde te la llevo personalmente&rdquo; te respond&iacute;, tajante. A lo que contestaste con un gracias, y una carita sonriente.<\/p>\n<p>&iquest;Te acord&aacute;s de esa tarde, no?, &iquest;de verdad pensabas que iba a desaprovechar una oportunidad como esa?, &iquest;Que te iba a mandar el dinero en un sobre, para que luego vuelvas a ignorarme? Ni loco.<\/p>\n<p>Fui hasta tu departamento cuando el sol ya se quer&iacute;a ocultar. S&oacute;lo la oscuridad ser&iacute;a testigo de mi lujuria y de tu rendici&oacute;n. Te toqu&eacute; el timbre. Abriste la puerta, apenas, estabas con un vestido azul, suelto. Parec&iacute;a que pensabas salir apenas te deshicieras de m&iacute;. Te mantuviste en el umbral de la puerta, que estaba abierta solo lo suficiente como para dejar salir tu peque&ntilde;o cuerpo. Pero yo empuj&eacute; la puerta, y entr&eacute;, como pancho por mi casa. &ldquo;Ven&iacute;, cont&aacute; la plata&rdquo; te dije. &ldquo;No hace falta&rdquo; me dijiste. &ldquo;Lo que sea que hayas tra&iacute;do me sirve un mont&oacute;n. No sab&eacute;s como te lo agradezco&rdquo; se notaba que percib&iacute;as mis segundas intenciones. Me miraste subrepticiamente y descubriste que detr&aacute;s de mi bragueta, mi compa&ntilde;ero comenzaba a desperezarse. &ldquo;Te prometo que te lo voy a devolver todo&rdquo;. Me dijiste.<\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; habr&aacute;s estado pensando en ese momento? Sin duda sab&iacute;as que todav&iacute;a no te hab&iacute;a sacado de mi cabeza. &iquest;Ten&iacute;as miedo? Probablemente s&iacute;. Pero, &iquest;miedo de m&iacute;? &iquest;De vos misma? &iquest;De ambos?<\/p>\n<p>Saqu&eacute; un fajo de billetes del bolcillo de atr&aacute;s. Los estir&eacute; para d&aacute;rtelo, y cuando los ibas a agarrar, los dej&eacute; caer al suelo.<\/p>\n<p>Me miraste con recelo. Te hab&iacute;as dado cuenta de que lo hice a prop&oacute;sito, pero aun as&iacute; te agachaste para recogerlos. Fuiste agarrando uno por uno los billetes, que se hab&iacute;an desparramado. Me encantaba verte humillada a mis pies. Entonces te agarr&eacute; de la cabellera casta&ntilde;a, te la tirone&eacute;, y te hice gritar de dolor. Levantaste la vista, y vi en tus ojos un desprecio mezclado de resignaci&oacute;n. &ldquo;No soy una puta que se va a dejar coger por unos mangos&rdquo;, me dijiste, con lo que te quedaba de dignidad. &ldquo;Hoy s&iacute; lo sos&rdquo; te respond&iacute;, baj&aacute;ndome el cierre del pantal&oacute;n, liberando a mi bestia que ya estaba del todo erguida.<\/p>\n<p>&ldquo;No te la quiero chupar&rdquo; me dijiste. &iquest;Te acord&aacute;s de esa frase putita? Apenas terminaste de decirla, y te tap&eacute; la nariz. No aguantaste m&aacute;s de dos segundos y tuviste que respirar por la boca, a lo que aprovech&eacute; para invadirte con mi pija.<\/p>\n<p>&iexcl;C&oacute;mo me gust&oacute; tu cara de sorpresa y desidia! Los billetes hab&iacute;an ca&iacute;do de tu mano, que usabas para empujarme in&uacute;tilmente. Ya estaba adentro tuyo y no pensaba salir de ah&iacute;. &ldquo;Tengo que verme con mi novio&rdquo; dijiste, cuando tuviste la oportunidad &ldquo;Por favor, no quiero hacerlo&rdquo; insististe. Pero si no hubieses querido, no me hubieses buscado justo a m&iacute;, para que te ayude &iquest;cierto, putita?<\/p>\n<p>Lo que sigui&oacute; fue una coreograf&iacute;a agotadora, pero excitante. Mientras hac&iacute;as est&eacute;riles intentos de deshacerte de m&iacute;, con tu pobre fuerza de mujercita de cuarenta y cinco quilos, yo me las arregl&eacute; para quitarte una a una tus prendas: primero fueron los zapatos, que volaron a alg&uacute;n lugar de la habitaci&oacute;n; luego la bombacha, que dej&oacute; al descubierto tu culo perfecto, despu&eacute;s te saqu&eacute; a los tirones el vestido, y cuando te diste cuenta de que estaba dispuesto a hac&eacute;rtelo hilachas con tal de ponerte en bolas, dejaste de resistirte. Finalmente te desabroch&eacute; el corpi&ntilde;o. Bes&eacute; tus tetas. Ya no hac&iacute;as nada para evitarlo. S&oacute;lo parec&iacute;as pretender estar distante mientras yo hac&iacute;a lo que quer&iacute;a con vos.<\/p>\n<p>Te puse sobre mi regazo, boca abajo, y con el dedo acusador comenc&eacute; a castigar tu culo. Lo mand&eacute; sin pre&aacute;mbulos hasta el fondo. Te retorciste sobre mi cuerpo y gemiste como puta. Te enterr&eacute; el dedo otra vez, y luego otra vez, y muchas veces m&aacute;s. Tu cuerpo desnudo, se arqueaba cuando recib&iacute;a mis ataques. &ldquo;As&iacute; que no quer&eacute;s que te coja, &iquest;eh, puta?&rdquo; Te susurr&eacute;, humill&aacute;ndote con mis palabras, mientras te segu&iacute;a humillando con mi &iacute;ndice que ya se enterraba hasta el fondo con mucha facilidad.<\/p>\n<p>&iexcl;Qu&eacute; hermoso era verte sometida a mi voluntad, putita hermosa! &ldquo;As&iacute; es como se pagan los pr&eacute;stamos&rdquo; te dije, agarr&aacute;ndote del pelo de nuevo, para acercar tu rostro a mi falo impaciente.<\/p>\n<p>Esta vez no dudaste en met&eacute;rtelo en la boca. Quiz&aacute; quer&iacute;as terminar con eso lo m&aacute;s r&aacute;pidamente posible. Me la chupaste con la maestr&iacute;a de una puta veterana de Liniers. Con esa carita de nena bien eras capaz de hacer las cosas m&aacute;s obscenas. Me mirabas mientras lo hac&iacute;as. No s&eacute; qu&eacute; quer&iacute;as encontrar en mis ojos, observ&aacute;ndome con esa mirada acusadora mientras mi verga todav&iacute;a se sumerg&iacute;a en vos, hasta casi llegar a la garganta. Pero no ibas a encontrar redenci&oacute;n. Para que no te quepe duda de esto, te hice tragar mi eyaculaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Cuando pensaste que te iba a dejar en paz, comenc&eacute; a jugar con tus tetas. Las ol&iacute;, las estruj&eacute;, mord&iacute; tus pezones, viendo como las mamas se hinchaban y los pezones se endurec&iacute;an. El cuerpo no miente, aunque fing&iacute;as desinter&eacute;s, mis estimulaciones surt&iacute;an su efecto. Separ&eacute; tus piernas. Me pediste que use preservativo, pero yo quer&iacute;a sentir hasta el m&aacute;s m&iacute;nimo detalle de nuestro encuentro, sin un pl&aacute;stico de por medio. As&iacute; que te la enterr&eacute;, adentrando la mitad de mi tronco en la primera embestida. Giraste la cara, apoyando una mejilla sobre la almohada, cerraste los ojos, parec&iacute;as una bella durmiente, pero te estremec&iacute;as, y mov&iacute;as toda la cama, cuando te perforaba hasta el fondo una y otra vez.<\/p>\n<p>Te agarr&eacute; del cuello. Me miraste con miedo, a pesar de que apenas presionaba. Me gust&oacute; sentir tu temor, as&iacute; que me qued&eacute; en esa posici&oacute;n hasta que acab&eacute; adentro tuyo.<\/p>\n<p>Me acuerdo de esa noche, igual a que me acuerdo de todas nuestras noches, mi querida putita.<\/p>\n<p>Mientras yo sal&iacute;a de tu departamento, vos, todav&iacute;a medio desnuda, recog&iacute;as los billetes que hab&iacute;an quedado desparramados en el suelo.<\/p>\n<p>As&iacute; que ya s&eacute; que pronto nos veremos. Alg&uacute;n d&iacute;a vas a caer y vas a recurrir a m&iacute;, ya sea porque necesites plata, o simplemente para mantener viva esta relaci&oacute;n retorcida que tenemos, porque yo s&eacute;, putita, que a vos te gusta que te trate as&iacute;, y mientras lees esta carta te estar&aacute;s diciendo que estoy loco, que nunca volver&iacute;as a estar conmigo, pero te pido que repares en tu propio cuerpo, y admitas, para vos misma, que estas l&iacute;neas te hicieron mojar la bombacha. Atrevete a negarlo, putita.<\/p>\n<p>Es todo lo que tengo para decirte. Ya nos veremos cuando menos lo esperes. Mientras tanto, quiero que sepas que te extra&ntilde;o mucho.<\/p>\n<p>Con mucho amor.<\/p>\n<p>Pap&aacute;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Mi adorada puta: Te escribo esta carta teniendo dos certezas: La primera: nunca la vas a responder. La segunda: no vas a poder evitar leerla. &iquest;C&oacute;mo lo s&eacute;? Porque te conozco. Sos morbosa, como yo, y tambi&eacute;n sos adicta a los halagos, y sab&eacute;s bien que ac&aacute; los vas a encontrar a montones. A pesar [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10769,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-18259","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-amor-filial"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18259","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10769"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18259"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18259\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18259"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18259"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18259"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}