{"id":18302,"date":"2018-07-10T22:00:00","date_gmt":"2018-07-10T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-07-10T22:00:00","modified_gmt":"2018-07-10T22:00:00","slug":"18302-emputecimiento-ii-lunes-por-la-manana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/18302-emputecimiento-ii-lunes-por-la-manana\/","title":{"rendered":"Emputecimiento (II): Lunes por la ma\u00f1ana"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"18302\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Aqu&iacute; estoy como un quincea&ntilde;ero, a primera hora, esperando que Pedro y Magda no hayan cambiado de opini&oacute;n. No me gusta mucho venir tan pronto. A estas horas, ba&ntilde;ado por la luz blanca de las bombillas el local parece a&uacute;n m&aacute;s s&oacute;rdido. Paca ha terminado de limpiar y Olga est&aacute;, como siempre, revolviendo las botellas y pensando en lo que necesita.<\/p>\n<p>Al final, el viernes de madrugada, me fui con ella a su casa a descargar el calent&oacute;n que la tal Magda me hab&iacute;a provocado, y entre &ldquo;col y col&rdquo; la estuve aleccionando bien. Espero que colabore, realmente esta Magda me est&aacute; resultando interesante.<\/p>\n<p>&#8211; Olga, estoy en la oficina, av&iacute;same cuando llegue Magda.<\/p>\n<p>&#8211; Tranquilo Jefe -me contesta desde detr&aacute;s de la barra-.<\/p>\n<p>A las seis y media, puntual, la oigo entrar. Uso mi particular &ldquo;despacho&rdquo; para observarla sin ser visto. Trae el mismo abrigo de pa&ntilde;o de lana con el que vino acompa&ntilde;ada de su maromo, oscuro y largo por encima de los tobillos. Al verla con &eacute;l no puedo dejar de pensar en lo que llevar&aacute; puesto debajo, je, je, je. &iexcl;Soy un rom&aacute;ntico! lo s&eacute;. La misma melena de cabello negro azabache, liso y lacio que le cae sobre los hombros. Sola no parece tan t&iacute;mida como el viernes. Habla con Olga, que la conduce inmediatamente al reservado tal y como le hab&iacute;a pedido en su casa y al momento viene a informarme.<\/p>\n<p>&#8211; Ah&iacute; est&aacute; la cordera -me suelta Olga entre displicente y borde-.<\/p>\n<p>Cuando entro al reservado, Magda me est&aacute; esperando de pie, junto a los pies de la cama. Olga ni siquiera le ha dicho que se quite el abrigo, &iexcl;Menos mal!, je, je, je&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; Hola Magda, me alegra verte por aqu&iacute;, anda, qu&iacute;tate el abrigo. -A continuaci&oacute;n me dirijo a Olga con tono severo- Toma el abrigo y cu&eacute;lgalo donde pones tus cosas. &iquest;C&oacute;mo estas Magda? -Le pregunto a mi nueva putita volviendo la mirada hacia ella, en tono relajado, como para romper el hielo-.<\/p>\n<p>&#8211; Bien, Se&ntilde;or, gracias. Aqu&iacute; traigo lo que me pidi&oacute; -me responde Magda aparentemente tranquila y segura.<\/p>\n<p>&#8211; Olga, Pon esta fotocopia en mi oficina. Y no me molestes para nada en un rato.<\/p>\n<p>&#8211; Si, Jefe -vuelve a responderme en su habitual tonillo entre jocoso y despectivo.<\/p>\n<p>&iexcl;Magda esta estupenda! Ha seguido mis indicaciones. Falda, negra, justo por debajo de la rodilla, con un poco de vuelo, abrochada a un lado, dejando entrever una abertura que seguramente mostrara algo del muslo al moverse. Ahora esta quieta, no me mira directamente, pero tampoco baja la vista como hac&iacute;a en su primera visita. La blusa, naranja fuerte, con el escote plegado en pico, deja ver discretamente el &ldquo;canalillo&rdquo; Remata el vestuario un colgante a juego con los pendientes que parecen de plata pulida o acero, a medio camino entre juvenil y formal. La verdad es que el conjunto esta conseguido, provocativo, pero sin resultar de put&oacute;n verbenero.<\/p>\n<p>Dudo entre sentarme a los pies de la cama o en el inc&oacute;modo silloncito. Realmente no esperaba que se mantuviera tan segura de s&iacute; misma. Elijo el sill&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Desn&uacute;date, Magda -le suelto como por sorpresa y de sopet&oacute;n, mir&aacute;ndola fijamente a la cara con la intenci&oacute;n de captar su reacci&oacute;n.<\/p>\n<p>Espero que mi voz haya sonado lo bastante firme y severa. Quiero marcar terreno desde el primer momento, muchas son las que se creen que por tener dos buenas tetas y un co&ntilde;o bien ense&ntilde;ado van a poder hacer que uno coma en la palma de sus manos. Sin titubear, comienza a desabrochar la cinturilla de la falda.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;No!, Magda -le suelto seco y severo y tras una leve pausa para que el tono haga el efecto deseado, prosigo-, primero la blusa -ahora relajado y casi dulce.<\/p>\n<p>En este momento s&iacute; ha dudado. La blusa no tiene botones, como le suger&iacute;, pero se la saca f&aacute;cilmente por la cabeza. Resulta todo un espect&aacute;culo ver como sus grandes tetas se suben hacia arriba arrastradas por la blusa, al tiempo que liberadas de ella caen a plomo rebotando en su pecho. Tiene el buen sentido de dejar caer al suelo la blusa, la muy jodida sabe lo que se hace y no puedo dejar de pensar en los estriptis que debe regalarle a su marido cada vez que este se la folla. El sujetador es blanco, en eso tampoco me ha hecho caso, pero me alegro, el contraste con la falda negra y la melena azabache enmarcan sus pechos de forma espectacular.<\/p>\n<p>Estoy convencido de que la muy puta ha notado que me gusta, las mujeres tienen un sexto sentido para estas cosas y yo estoy que reviento. Tan solo hemos cruzado la mirada un par de veces, pero han sido suficientes para poner a cada cual en su lugar, yo en el de quien debe ser atendido y ella en el de quien se sabe entregada<\/p>\n<p>Al llevar las manos atr&aacute;s para soltar el sujetador, su busto se proyecta hacia delante. Las tetas tienen el tama&ntilde;o justo, un poco ca&iacute;das eso s&iacute;, pero tremendamente hermosas a&uacute;n. Su piel es clara, m&aacute;s blanca que la del cuello y los hombros, tan tersa y fina como la seda. Las areolas grandes y m&aacute;s oscuras, casi viol&aacute;ceas. Los pezones peque&ntilde;os y ahora completamente erguidos, casi trempados, me hacen pensar en que la muy guarra debe estar disfrutando.<\/p>\n<p>&#8211; T&oacute;cate los pezones -vuelvo a ordenarle en el mismo tono seco y severo.<\/p>\n<p>No duda la muy jodida y al instante las palmas de sus manos giran en c&iacute;rculos sobre las tetas, acarici&aacute;ndolas suavemente, casi con ternura. Ella no me mira, pero tampoco baja la vista. Me gusta. Sin embargo s&eacute; que puede dar mucho m&aacute;s de s&iacute; y estoy dispuesto a exprimirla como a las naranjas.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Eso es todo lo que sabes hacer? Magda -le suelto entre severo y defraudado-. &iexcl;Vamos, espabila!, aprieta tus pechos el uno contra el otro -ella obedece-, moja tus pezones con la punta de la lengua hasta que queden brillantes y duros como piedras&hellip;<\/p>\n<p>La muy guarra no tarda en cogerle el tranquillo al asunto, se nota que ha practicado con anterioridad y el magreo de pechos que me regala me pone a cien. Lo acompa&ntilde;a con poses insinuantes y miradas lascivas de lujuria desenfrenada. Seguro que el tal Pedro, su marido, se ha debido cascar buenas pajas vi&eacute;ndola en acci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; La falda, Magda -le insinu&oacute; cuando creo terminado el voluptuoso espect&aacute;culo de sus pechos.<\/p>\n<p>&iexcl;Magnifico!, sin el menor asomo de duda ante mis &oacute;rdenes, las manos vuelan a la cinturilla. Los pezones est&aacute;n a&uacute;n m&aacute;s tiesos, si cabe, parece que me est&eacute;n mirando. Se toma su tiempo y despacio, muy despacio, desabrocha su falda entre miradas, caricias y evidentes insinuaciones. Cada vez que le miro a la cara, baja su mirada, dulcemente, sumisa y dispuesta, con la boca ligeramente entreabierta, mostrando una dentadura perfecta de blancos dientes esmeradamente dispuestos y una boca h&uacute;meda y caliente. Es plenamente consciente de que la excitaci&oacute;n no radica tanto en lo que se ense&ntilde;a como en de qu&eacute; manera se ense&ntilde;a. Por fin cae la falda sobre los pies. Permanece entonces inm&oacute;vil, sin intenci&oacute;n alguna de quitarse las bragas, blancas, sencillas y del tama&ntilde;o justo, lo suficientemente grandes para tapar aquello por lo que uno desespera y lo suficientemente peque&ntilde;as para insinuarlo incitando a descubrirlo.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;A qu&eacute; esperas, Magda? -le pregunto ansioso.<\/p>\n<p>&#8211; Disculpe, Se&ntilde;or -contesta con voz dulce y suave totalmente consciente de por d&oacute;nde va mi pregunta.<\/p>\n<p>Desliza lentamente sus manos por su cuerpo, hasta que los pulgares alcanzan la goma que mantiene las bragas sujetas a la cintura. Los introduce con suavidad entre la tira el&aacute;stica y la piel y tirando de ella hacia afuera, simult&aacute;neamente por ambos lados, comienza a quit&aacute;rselas. Al igual que con la falda, lo hace muy lentamente, en suaves movimientos descendentes que va alternando de derecha a izquierda. Al bajarse las bragas, se gira ligeramente, mostrando un escorzo magnifico. Para que las bragas alcancen las rodillas no puede dejar de doblarse por la cintura. Tiene las piernas cruzadas y la postura hace que muestre en todo su esplendor un culo resping&oacute;n, de generosos y redondeados cachetes. La visi&oacute;n de su chocho depilado, con los labios semiabiertos y completamente a la vista por la postura justo a tocar a su ano, prieto y cerrado es verdaderamente espectacular. Por fin consigue bajarlas hasta las rodillas desde donde las deja caer sin alterar la postura. Esta estupenda. Nada que ver con el nerviosismo de algunas ni con la falsa seguridad de otras. Esta aqu&iacute; y a la vez &ldquo;no est&aacute;&rdquo;. Es todo un reto esta Magda y pocas cosas me motivan m&aacute;s que un buen desaf&iacute;o.<\/p>\n<p>&#8211; Ac&eacute;rcate Magda, quiero tenerte m&aacute;s cerca -le digo maravillado ante el deslumbrante paisaje que se muestra ante mis ojos-. &iexcl;Quiero tocarte! -a&ntilde;ado en un todo que no deja lugar a la r&eacute;plica.<\/p>\n<p>Ahora viene lo de siempre, me muero por tocarla suavemente, acariciarla con dulzura, pero en lugar de eso la manoseo burdamente, como quien comprueba un saco de patatas. Quiero provocar con ello su humillaci&oacute;n, doblegar su esp&iacute;ritu, que se sienta carne de puta, mientras desde abajo le miro a la cara intentando escudri&ntilde;ar sus sentimientos. Ella se mantiene casi inalterable, apenas peque&ntilde;os espasmos la recorren cuando le rozo el co&ntilde;o. Est&aacute; bien depilada y para mi sorpresa lleva anillada la pipa. No es la primera vez que veo un cl&iacute;toris atravesado por un pircing, pero no s&eacute; porque no me lo esperaba en ella. Seguro que se lo habr&aacute; exigido el cabr&oacute;n de su marido como s&iacute;mbolo de pertenencia, o al menos eso es lo habitual en c&iacute;rculos sadomasoquistas. Es un placer mirarla, tengo el co&ntilde;o a la altura de la cara y est&aacute; h&uacute;medo, rezumando jugos. No, si al final esta Magda va a resultar toda una salida. Con gusto lo acercar&iacute;a y acercar&iacute;a mi cara para sentir su olor y su sabor, pero haciendo de tripas coraz&oacute;n, saco fuerzas de donde no pensaba que las ten&iacute;a y me mantengo firme en mi papel, indiferente y distante.<\/p>\n<p>Introduzco entonces mi dedo anular entre sus labios. Magda se sobresalta, tanto por lo inesperado de mi gesto como por la violentaci&oacute;n que conlleva de su parte m&aacute;s &iacute;ntima. La miro directamente a los ojos, exigente y resuelto y cuando parece que cede en su intento de retirada, lo saco y se lo clavo m&aacute;s violentamente, m&aacute;s profundo, todo lo que puedo. Nuevo sobresalto seguido de una nueva introducci&oacute;n, hasta que a la tercera o cuarta penetraci&oacute;n, se abandona por completo y relajada, recibe mi dedo sin el menor atisbo de repliegue. Introduzco entonces, tambi&eacute;n, mi dedo &iacute;ndice, y me la follo con ambos mientras con el pulgar aprovecho para pajear su cl&iacute;toris. Por los chorros que rezuma su chocho es evidente que est&aacute; disfrutando como una perra, pero quiero averiguar hasta donde es capaz de sujetar su orgasmo. En el d&iacute;a a d&iacute;a se la follaran muchos t&iacute;os y una puta corrida es una puta vac&iacute;a.<\/p>\n<p>La masturbo durante un par de minutos, hasta que convencido de que es capaz de contenerse lo suficiente, saco los dedos de su co&ntilde;o.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Ag&aacute;chate zorra! -le suelto ya sin reparo alguno, total, una vez palpado el interior de su co&ntilde;o, para que disimulos.<\/p>\n<p>En cuando pone su rostro a la altura de mi mano le introduzco los dedos, totalmente mojados por los jugos de su co&ntilde;o dentro de su boca. Me esperaba alg&uacute;n reparo, pero para mi sorpresa, Magda sab&iacute;a perfectamente lo que esperaba que hiciera y adelant&aacute;ndose a mis &oacute;rdenes, es ella misma la que se los introduce en la baca, jugando con ellos con su lengua mientras sorbe y succiona.<\/p>\n<p>&#8211; Ven, arrod&iacute;llate entre mis piernas -le digo con los dedos aun metidos en su boca-. &iexcl;Ch&uacute;pamela!<\/p>\n<p>Magda me obedece sin dudar, realmente est&aacute; bien domada. No puedo por menos que admirar el buen trabajo que ha hecho Pedro, mal que me pese, en verdad est&aacute; magn&iacute;fica en su papel de puta sumisa. Se arrodilla ante mi bragueta y con la cabeza levemente inclinada hacia adelante, solo veo su pelo negro cayendo sobre sus hombros y cubriendo sus tetas. Con habilidad abre la bragueta y sin liarse excesivamente, saca mi polla, que, como comprender&eacute;is, ya est&aacute; bastante a punto. Estos pre&aacute;mbulos me han puesto a cien, pero tengo que seguir en mi papel de &ldquo;duro&rdquo;. En cuanto se la mete en la boca, una peque&ntilde;a bofetada, m&aacute;s de advertencia que dolorosa. Se sorprende y me mira.<\/p>\n<p>&#8211; Se&ntilde;or&#8230; -me dice sorprendida a la espera de alg&uacute;n tipo de explicaci&oacute;n-.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;No te ha dicho Olga que siempre con cond&oacute;n?, Magda -le explico entonces comprensivo y protector.<\/p>\n<p>&#8211; Disculpe mi torpeza, Se&ntilde;or -intenta justificarse-, pens&eacute; que usted no querr&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; Siempre, Magda, es siempre -intentando aleccionarla-. Toma, p&oacute;nmelo. &iquest;Sabes hacerlo con la boca? &iquest;No?<\/p>\n<p>&#8211; No Se&ntilde;or -responde para mi sorpresa.<\/p>\n<p>Vista su soltura hasta aqu&iacute;, solo hay una explicaci&oacute;n para tal circunstancia: que el hijo puta del que pretende ser su AMO, se complazca en que trague leche y se la pre&ntilde;en al follarla. Hoy en d&iacute;a y gracias a Dios, con las pastillas no hay riesgos de embarazo, pero eso no quita que se puedan pillar un sinf&iacute;n de ven&eacute;reas.<\/p>\n<p>&#8211; Pues dile a Olga que te ense&ntilde;e -le ordeno severo-. Hazlo ahora como sepas. Y ten condones siempre a mano. &iexcl;No te olvides!<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute; Se&ntilde;or -responde avergonzada y tambi&eacute;n algo agradecida-, perd&oacute;neme nuevamente.<\/p>\n<p>&#8211; Ahora, &iexcl;Ch&uacute;pamela! -le ordeno con brusquedad y sin reparos ni miramientos-. Quiero ver como lo haces. A una buena puta se la conoce por su boca, no por su co&ntilde;o -justificando mi comportamiento-. Y ya sabes, fuera las manos, usa solo la boca.<\/p>\n<p>&iexcl;Es muy buena! La de trancas que se habr&aacute; tragado la muy guarra. La t&eacute;cnica es perfecta pero el maldito cond&oacute;n no me deja disfrutarlo al l&iacute;mite. He tenido que hacer el parip&eacute;. No quiero que pille nada estando en mi casa, que estas cosas corren como la p&oacute;lvora. Tiene una boca suave y sabe c&oacute;mo emplear la lengua y los dientes, claro que las &ldquo;circunstancias&rdquo; tambi&eacute;n ayudan. Empuja mi prepucio hacia atr&aacute;s, descapull&aacute;ndolo con sus suaves labios de seda, mientras lo abraza por completo. A continuaci&oacute;n, lo libera y frota con su lengua mi frenillo, de la punta hacia su base, intentando llegar lo m&aacute;s abajo posible del tronco. Inevitablemente mi capullo vuelve a introducirse por completo en su boca, llega un punto en el que la punta de la polla choca contra su paladar. Puedo sentir la humedad y calidez de su boca, mientras su respiraci&oacute;n acaricia dulcemente mi capullo. Al sentir el contacto de mi tranca con su paladar comienza a trag&aacute;rsela hasta que choca con la campanilla, Lo hace restregando literalmente mi capullo contra su paladar mientras por debajo, su lengua lametea el tronco aqu&iacute; y all&aacute;. El roce me pone fren&eacute;tico y los toques de lengua a&ntilde;aden un punto de &ldquo;sal&rdquo; a la mamada. Por fin, y tras un breve esfuerzo, consigue que mi capullo traspase su campanilla encaj&aacute;ndose a presi&oacute;n en el interior de su garganta. &iexcl;Joder con la puta! &iexcl;C&oacute;mo mama! Parece que le vaya la vida en ello&hellip;<\/p>\n<p>Antes de llegar al punto de &ldquo;no retorno&rdquo; y empleando todo el autocontrol del que dispongo, la aparto. Ella me mira extra&ntilde;ada, esperando seguramente que me vaciara en su boca.<\/p>\n<p>&#8211; T&uacute;mbate en la cama -le ordeno mientras trato de recuperar el aliento-, boca arriba.<\/p>\n<p>Obedece y me acerco a ella. Una nueva bofetada, esta vez y por ser la segunda, algo m&aacute;s pesada y humillante. Por un momento sus ojos me miran brillantes, apreci&aacute;ndose en ellos un leve atisbo de rebeld&iacute;a, pero su entrenamiento la vence y casi al instante apaga la mirada. Parece mentira, pero este simple acto de sumisi&oacute;n y entrega me ha puesto m&aacute;s cachondo que todo lo anterior. Empiezo a envidiar a Pedro.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Se&ntilde;or? -reacciona ella asombrada y confusa.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Te dijo Olga algo sobre la cama? -respondo como a quien se le est&aacute; acabando la paciencia-.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Oh&#8230;! S&iacute;, disculpe Se&ntilde;or, me dijo que usara siempre un juego de sabanas de papel -reacciona ella como quit&aacute;ndole importancia a su falta.<\/p>\n<p>&#8211; Ah&iacute;, tienes -le digo mostr&aacute;ndole el lugar donde se guardan-. Aseg&uacute;rate de que la bolsa de pl&aacute;stico esta entera antes de abrirla t&uacute;. Si est&aacute; rota o abierta coge otra. No te eches nunca sobre la cama sin poner tu misma un juego limpio. Hay tambi&eacute;n un cubre almohada y una toalla de papel. &iexcl;&Uacute;sala con el cliente! -le ordeno tajante y sin dar lugar a excepci&oacute;n alguna.<\/p>\n<p>&#8211; Comprendo, Se&ntilde;or -me responde claramente avergonzada.<\/p>\n<p>&#8211; Ahora puedes levantarte -le ordeno distante y despreocupado-. &iexcl;V&iacute;stete!<\/p>\n<p>Evidentemente, uno no es de piedra y en mi estado de excitaci&oacute;n foll&aacute;rmela es lo que me pide el cuerpo, pero tambi&eacute;n s&eacute;, que de hacerlo, no podr&iacute;a dar marcha atr&aacute;s y mi excitaci&oacute;n delatar&iacute;an mi necesidad sexual hac&iacute;a ella. Ya sabemos que si una mujer te quiere tener pillado por los huevos, nada mejor que conseguir hacerte beber los vientos de su co&ntilde;o. Magda me interesa, no tanto de puta como de sumisa y en este sentido, perder el menor &aacute;pice de autoridad ser&iacute;a fatal para mis deseos. No me queda otra que reprimirme ahora y volver esta noche a casa de Olga para descargar de nuevo.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Se&ntilde;or?, &iquest;Hice algo mal? -pregunta la puta sorprendida.<\/p>\n<p>&#8211; No, simplemente &iexcl;Ya est&aacute;! -le respondo mostrando entereza y desd&eacute;n-. &iquest;Cre&iacute;ste que quer&iacute;a follarte? Je, je, je&hellip; Pues a&uacute;n no. Simplemente quer&iacute;a que conocieras esto. &iexcl;Mira!, &iquest;Ves aquel cuadro de la mujer desnuda?, Al lado hay una mirilla -a&ntilde;ado como si estuviera desvelando el gran secreto-. Desde ah&iacute; puedo ver toda la habitaci&oacute;n. Estate tranquila, no mirar&eacute; como te follan. Si tienes alg&uacute;n problema aprieta este bot&oacute;n junto a la mesilla. &iexcl;Hazlo! -le ordeno tajante-.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Ves? -le digo indicando con la mirada la direcci&oacute;n en la que se encuentra la lucecilla que se acaba de prender-. Se enciende la luz y otra en mi oficina. Y junto a la registradora de Olga tambi&eacute;n. Enseguida te ayudaremos.<\/p>\n<p>Y ahora, &iexcl;Venga!, &iexcl;A trabajar!, &iexcl;Vamos! Que se hace tarde ya -le apremio dando por zanjada la inspecci&oacute;n-. Preg&uacute;ntale a Olga lo que no sepas. Y &iexcl;Cuidado con las chicas! Vete despacio hoy y f&iacute;jate en las otras.<\/p>\n<p style=\"text-align:center\">FIN<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Aqu&iacute; estoy como un quincea&ntilde;ero, a primera hora, esperando que Pedro y Magda no hayan cambiado de opini&oacute;n. No me gusta mucho venir tan pronto. A estas horas, ba&ntilde;ado por la luz blanca de las bombillas el local parece a&uacute;n m&aacute;s s&oacute;rdido. 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