{"id":18308,"date":"2018-07-11T04:15:19","date_gmt":"2018-07-11T04:15:19","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-07-11T04:15:19","modified_gmt":"2018-07-11T04:15:19","slug":"18308-laura-una-mujer-diferente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/18308-laura-una-mujer-diferente\/","title":{"rendered":"Laura: Una mujer diferente"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"18308\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Despu&eacute;s de varios encuentros llenos de placer con Don Gustavo, mi vida sexual cambio por completo, me di cuenta que era una mujer capaz de atraer a los hombres, que, a pesar de no ser una mujer voluptuosa, y parecer una chica insignificante. La hermosa experiencia de tener sexo con placer y por placer, me hab&iacute;an dado una mayor seguridad en mi trato con el sexo opuesto. Hab&iacute;a aprendido a recibir y a dar placer, a la vez de saber cuidarme para no embarazarme nuevamente y lo m&aacute;s importante, aprend&iacute; a vestir tan sexy como para provocar que los hombres voltearan a verme y me desearan. Adem&aacute;s, aunque mucha gente y mi ginec&oacute;loga digan que no, estoy cierta que el semen de los hombres produce tal alboroto en las hormonas femeninas que modifica sustancialmente el cuerpo femenino d&aacute;ndole volumen a los senos y ampliando las caderas. Me consta en mi y en mi hija, que sin necesidad de que me lo dijera, supe perfectamente cuando se convirti&oacute; en mujer.<\/p>\n<p>Debo reconocer que tambi&eacute;n descubr&iacute; a la mujer deseosa que habitaba muy dentro de mi y esa fue la principal raz&oacute;n, para buscar a otros hombres adem&aacute;s de Don Gustavo, y de aqu&iacute; se genera el siguiente relato.<\/p>\n<p>Cuando mi hija cumpli&oacute; los 18 a&ntilde;os, con toda la tristeza de mi coraz&oacute;n, la tuve que dejar partir a cumplir uno de sus objetivos, estudiar la universidad, en la capital de M&eacute;xico. Los &uacute;ltimos nueve a&ntilde;os hab&iacute;a ahorrado para ayudarla en sus planes, adem&aacute;s de contar con el apoyo econ&oacute;mico del mismo hombre que hab&iacute;a hecho de m&iacute;, otra mujer.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, a mis 44 a&ntilde;os, tomando en cuenta, un consejo profesional, decid&iacute; dejar de trabajar en casas ajenas y busqu&eacute; un trabajo de tiempo completo. Hac&iacute;a varios a&ntilde;os que mi madre hab&iacute;a fallecido, por lo que a partir de ese momento tendr&iacute;a que acostumbrarme a vivir sola.<\/p>\n<p>No tarde mucho en conocer a Ricardo, era el propietario de una peque&ntilde;a cadena de lavander&iacute;as, que estaba por inaugurar otra sucursal muy cerca de mi casa y al que desde el principio le parec&iacute; la persona adecuada para hacerse cargo de la misma.<\/p>\n<p>El trabajo era sencillo y me gustaba, solo era estar al pendiente de la operaci&oacute;n de las maquinas por las personas que hac&iacute;an uso de ellas y realizar el lavado de la ropa de las personas que solamente pasaban a dej&aacute;rnoslas para su limpieza.<\/p>\n<p>Ricardo pasaba diariamente a supervisar cada sucursal, en ocasiones hasta dos veces en un d&iacute;a. Se notaba el gusto por su negocio, pues siempre estaba al pendiente de las necesidades de cada tienda adem&aacute;s de tratar a sus empleados con mucha educaci&oacute;n y cortes&iacute;a.<\/p>\n<p>Una vez al mes, se hac&iacute;a una junta con todos los responsables de sucursal, ah&iacute; pude conocer a los cinco encargados, dos hombres y tres mujeres, todos mayores de 40 a&ntilde;os, curiosamente, las tres mujeres coincidentemente, &eacute;ramos o viudas o divorciadas. Y al pasar de las reuniones, fui enter&aacute;ndome que las otras dos compa&ntilde;eras, tambi&eacute;n eran amantes del due&ntilde;o. Lo platicaban abiertamente y sin disimulo entre ellas, sab&iacute;an de las ventajas que eso les daba en su trabajo.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de seis meses de laborar en la lavander&iacute;a y luego de la reuni&oacute;n mensual, mis compa&ntilde;eras de trabajo me advirtieron que no tardaba el d&iacute;a en que Ricardo empezara a acosarme, pues sab&iacute;an bien que yo era el tipo de mujer que a &eacute;l le fascinaban.<\/p>\n<p>Ricardo era un hombre de entre 35 y 40 a&ntilde;os, m&aacute;s joven que cualquiera de sus empleados, pero que gracias a una cantidad considerable de dinero que como herencia le dejo su padre, m&aacute;s las ventajas que obten&iacute;a con los conocimientos adquiridos con sus estudios hab&iacute;a logrado acrecentar su negocio. Nadie sab&iacute;a si era casado y mucho menos le conoc&iacute;an a alguna mujer o pareja (adem&aacute;s de sus empleadas). Como hombre era muy com&uacute;n a los hombres del norte, alto, moreno claro, complexi&oacute;n muy normal, tir&aacute;ndole a ligeramente gordito, siempre vest&iacute;a semi formal y nunca presum&iacute;a de ser un hombre con dinero.<\/p>\n<p>La verdad es que desde que lo conoc&iacute;, me pareci&oacute; atractivo y honestamente, ya hab&iacute;a pensado en seducirlo aun antes de saber sus aventuras con las empleadas, pero luego al conocer este detallito de su parte, hab&iacute;a optado por dejarle la iniciativa, es m&aacute;s, tratar&iacute;a de hacerle un poco (solo un poco) dif&iacute;cil su objetivo. En realidad, en ese momento, mi vida sexual era completa, Don Gustavo segu&iacute;a manteniendo su libido, a pesar de sus casi 60 a&ntilde;os y normalmente dos veces al mes nos cit&aacute;bamos en alg&uacute;n hotel, para pasar una o dos noches juntos, adem&aacute;s hab&iacute;a entre mis amigos, uno o dos a los que ocasionalmente me entregaba, por el puro gusto y placer de tener sexo con hombres de mi edad. Pero la oportunidad de tener un amante m&aacute;s joven, no me molestaba en lo absoluto y por lo que platicaban las otras chicas, me daba cuenta de que buen amante, si lo era.<\/p>\n<p>As&iacute; llego un d&iacute;a, en que Ricardo llego a supervisar una hora antes del cierre de la sucursal, algo que nunca antes hab&iacute;a pasado. Reviso r&aacute;pidamente la cuenta y el estado que guardaban las m&aacute;quinas y el local, como ya no hab&iacute;a clientes a esa hora, yo estaba ocupada con la limpieza del mismo, aun as&iacute;, en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n me pidi&oacute; ayudarle con la revisi&oacute;n de las instalaciones, por lo que ten&iacute;amos que ingresar a los peque&ntilde;os cuartos donde estaban todas las mangueras y ductos, habitaciones que de por si eran estrechas y que provocaban que nuestros cuerpos en varias ocasiones se rozaran entre ellos. Ricardo no dejaba pasar ninguno de estos, sin tocarme o agarrarme de forma que, aunque parec&iacute;a ser cortes, yo adivinaba que lo hac&iacute;a de manera planeada para ver mis reacciones. Si quer&iacute;a jugar, yo le dar&iacute;a motivos para ello, por lo que en uno de esos momentos en los que dos cuerpos no cab&iacute;an en el mismo espacio, me voltee, quedando de frente a &eacute;l y pasando totalmente embarrando todo mi cuerpo en el suyo y para hacer m&aacute;s caliente el momento, justo cuando est&aacute;bamos frente a frente, me detuve por unos instantes para poder sentir su hombr&iacute;a y con la nariz pegada a su cuello olerlo y dejarlo olerme. Justo en ese momento, pude sentir a la altura de mi est&oacute;mago, como su miembro empezaba a tomar forma y dimensiones, sus manos reaccionaron y de forma supuestamente involuntaria, tocaron mis tetitas, produci&eacute;ndome a la vez, una rica humedad en mi cuquita.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de eso, me dejo terminar mis labores de limpieza, sin quitarme los ojos de encima, mientras de forma descarada, yo me empinaba frente a &eacute;l, para no dejarle nada a la imaginaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Cuando cerramos, me ofreci&oacute; ir a un caf&eacute; a tomar algo, pero como mi casa estaba muy cerca, prefer&iacute; pedirle que me acompa&ntilde;ara hasta ella, yo creo que pens&oacute;, que tal vez pudiera invitarlo a pasar, pero al llegar a la puerta, con un saludo de manos, me desped&iacute;, dej&aacute;ndolo con las ganas.<\/p>\n<p>Mi plan funciono perfectamente, sus visitas se hicieron cada vez m&aacute;s frecuentes a la hora del cierre, yo aflojaba en algunos aspectos y en otros me hac&iacute;a m&aacute;s dif&iacute;cil, hab&iacute;a que hacerlo sufrir un poco, sabiendo de sus gustos, empec&eacute; a vestirme con ropa cada vez m&aacute;s provocativa, pantalones entallados, vestidos coquetos (a los que les hab&iacute;a subido un poco el dobladillo). Tambi&eacute;n nuestro saludo se convirti&oacute; en un beso en la mejilla, aunque en ocasiones el beso se acercaba demasiado a la comisura de los labios. Pero sucedi&oacute; un d&iacute;a, despu&eacute;s de casi un mes de iniciar sus coqueteos. Justamente un fin de semana, donde yo cumpl&iacute;a tres semanas de total e involuntaria abstinencia sexual, cuando decid&iacute;, que esa era la oportunidad de conseguir una buena verga, que me llenara la falta de sexo por tanto tiempo.<\/p>\n<p>As&iacute; que opt&eacute; por vestirme con unos leggins super sexys y un sujetador deportivo, cubiertos ambos con una blusa larga semitransparente, de ropa interior, escog&iacute; una tanguita del mismo tono que los leggins, que en ciertas posiciones se marcaban claramente. Sab&iacute;a que, con ese atuendo, no habr&iacute;a hombre que se mantuviera ecu&aacute;nime.<\/p>\n<p>Dos horas antes del cierre, le avise a los pocos clientes que hab&iacute;a, que por razones personales, ese d&iacute;a cerrar&iacute;a una hora antes, esto me dar&iacute;a la seguridad de estar totalmente sola, cuando llegara Ricardo.<\/p>\n<p>Y as&iacute; fue, poco antes de la hora de cierre llego mi jefe, tan solo de verme, note que entre sus piernas crec&iacute;a su deseo por m&iacute;. Sin perder tiempo en revisar absolutamente nada, tomo asiento, mientras yo terminaba las labores de limpieza que a &eacute;l tanto le encantaba verme hacer. Cada vez que me empinaba, sus ojos se le iban, tratando de adivinar hasta donde llegaba el hilo que se perd&iacute;a entre mis nalgas. Tan solo de provocarlo, yo ya estaba al 100, dos veces le ped&iacute; se parar&aacute;, supuestamente para limpiar, aunque la verdadera raz&oacute;n era observar aquella carpa que se formaba en su pantal&oacute;n y que me indicaba que ante mi tenia a un hombre con una larga y gruesa pija entre las piernas.<\/p>\n<p>Ricardo camino hasta la puerta del negocio y cerr&oacute; la puerta por dentro, sin ning&uacute;n reparo, se dirigi&oacute; hacia m&iacute; y me tomo entre sus brazos intentando besar mi boca, yo evite su boca y haci&eacute;ndome la inocente le pregunte sobre sus intenciones, me contesto que me deseaba, que durante un mes hab&iacute;a intentado seducirme sin logarlo, pero que ahora estaba seguro que tambi&eacute;n yo lo deseaba, que mi forma de vestir y de actuar me delataban y que estaba dispuesto a ofrecerme cualquier cosa con tal de aceptar en ese momento coger con &eacute;l.<\/p>\n<p>Sin m&aacute;s, su boca volvi&oacute; a buscar la m&iacute;a, esta vez con mucha m&aacute;s suerte, pues el beso que sigui&oacute; a continuaci&oacute;n fue largo y h&uacute;medo, agresivo y lleno de lenguas que se enmara&ntilde;aban una con la otra. Nuestras manos buscaban el cuerpo del otro, el deseo y la pasi&oacute;n nos envolv&iacute;an, al tiempo que desabrochaba su pantal&oacute;n y sacaba aquel bello instrumento, que con el solo tocarlo, adivinaba largo y grueso, casi negro y cubierto con tupido pelambre, el bajaba hasta los tobillos, la poca ropa que cubr&iacute;a mi sexo, me tomo de las axilas y me subi&oacute; de un tir&oacute;n a una de las lavadoras, donde sin ninguna objeci&oacute;n de mi parte, clavarme hasta el fondo aquel fierro candente. Entro hasta el fondo sin problemas, lo esperaba una h&uacute;meda vagina deseosa de ser penetrada sin piedad, tom&aacute;ndome de las nalgas, clavaba una y otra vez su verga en m&iacute;, y yo con las piernas en sus gl&uacute;teos y mis manos en su cuello, empujaba para provocar mayor penetraci&oacute;n de su parte. No paso mucho tiempo para vaciarme en un riqu&iacute;simo orgasmo, mientras el eyaculaba en mi interior, llen&aacute;ndome de sus mocos calientes y en abundancia.<\/p>\n<p>Mientras tom&aacute;bamos un respiro, acomode uno de los cobertores que ten&iacute;amos lavados y que el cliente no hab&iacute;a pasado por &eacute;l, para usarlo como cama. Mientras me desnudaba, mire como Ricardo hac&iacute;a lo propio, y pude apreciar como aquella verga que apenas ten&iacute;a unos minutos de haberse vaciado, ten&iacute;a un tama&ntilde;o impresionante aun en estado de reposo, lo tome de la mano para recostarlo y as&iacute; poder llevarme aquel pedazo de carne a mi boca, quer&iacute;a que pronto recuperara su tama&ntilde;o m&aacute;ximo, para poder disfrutar nuevamente de su intrusi&oacute;n en mi cuerpo, &eacute;l se acomod&oacute; no solamente para recibir, sino tambi&eacute;n para dar, un 69 que por s&iacute; solo, provoco un nuevo orgasmo de mi parte, su lengua se hund&iacute;a tan dentro de mi que pensaba que era pose&iacute;da nuevamente, lo hac&iacute;a con tal maestr&iacute;a que con ella lograba darme total placer, mientras yo, con muy poco de mi parte, ve&iacute;a como su miembro viril, volv&iacute;a a tomar dimensiones incre&iacute;bles, mi mano no alcanzaba a rodearlo por completo y mi boca no daba suficiente apertura para poder meter por completo su glande.<\/p>\n<p>Me acomode nuevamente para recibir mi dotaci&oacute;n de carne, Ricardo se puso encima m&iacute;o, tom&aacute;ndome de los tobillos para abrir mis piernas completamente, y esta vez poco a poco hundirme su miembro hasta topar con mi &uacute;tero. Ahora no hubo salvajismo, con ternura fue metiendo y sacando aquello que tanto me complac&iacute;a, besaba mi boca y mis senos al tiempo que sacaba por completo y hund&iacute;a nuevamente hasta el fondo se caliente garrote, a la quinta o sexta intrusi&oacute;n, mi cuerpo no aguanto m&aacute;s y por tercera vez descargue mi tensi&oacute;n sexual en un inacabable orgasmo, esta vez acompa&ntilde;ado de fuertes contracciones de mi pelvis y m&uacute;ltiples espasmos musculares en todo mi cuerpo, sin dejar de temblar, segu&iacute;a recibiendo verga, parec&iacute;a que Ricardo jam&aacute;s se vaciar&iacute;a nuevamente, se notaba tranquilo mientras me bombeaba suavemente. De repente, hundi&oacute; su arma lo m&aacute;s profundo que pudo y con largo grito de placer, se vac&iacute;o por completo durante casi medio minuto. Era como si estuviera orinando dentro de m&iacute;, sent&iacute;a como me llenaba de l&iacute;quido sin parar, cuando por fin termino de eyacular, se dej&oacute; caer sin fuerza encima de m&iacute;. As&iacute;, como muerto estuvo otros diez minutos, mientras su inerte verga, poco a poco se contra&iacute;a hasta retirarse de mi interior, el cual aprovecho el momento para vaciarse de la cantidad de l&iacute;quido que ten&iacute;a dentro. M&aacute;s de una lavada, necesitar&iacute;a ese cobertor para volver a quedar limpio.<\/p>\n<p>Pens&eacute; que todo hab&iacute;a terminado ah&iacute;, &eacute;l se acomod&oacute; a un lado para descansar, no emit&iacute;a ninguna palabra, con cierto desasosiego empec&eacute; a pensar en vestirme e iniciar mi retirada, ya hab&iacute;a tenido suficiente para sentirme complacida. Esper&eacute; un poco m&aacute;s a su lado y cuando pens&eacute; que dorm&iacute;a, intente levantarme, pero aparte de que mis piernas no respond&iacute;an, una mano me tomo del brazo evitando que me terminara de levantar, mientras que mis incr&eacute;dulos ojos, observaban como aquel pedazo de carne, nuevamente empezaba a tomar vida. Ricardo me jalo hacia su boca para nuevamente iniciar un beso candente y placentero mientras al o&iacute;do me susurro que ahora me romper&iacute;a el culo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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