{"id":18327,"date":"2018-07-13T22:00:00","date_gmt":"2018-07-13T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-07-13T22:00:00","modified_gmt":"2018-07-13T22:00:00","slug":"18327-la-bibiotecaria-ninfomana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/18327-la-bibiotecaria-ninfomana\/","title":{"rendered":"La bibliotecaria ninf\u00f3mana"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"18327\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p><strong>Cap&iacute;tulo 1<\/strong><\/p>\n<p>Entr&eacute; a la Facultad de Econom&iacute;a a eso de las diez menos quince de la ma&ntilde;ana. En medio del barullo de la gente me dirig&iacute; directo al elevador, pues, el aula donde asist&iacute;a a clases estaba en el quinto piso, pero entonces, divis&eacute; a cinco amigos que alegremente conversaban en medio de aquel amplio corredor.<\/p>\n<p>&mdash; Y qu&eacute; m&aacute;s, qu&eacute; hay de nuevo. &mdash; Les dije, como una forma de integrarme a la tertulia que ven&iacute;an desarrollando, mientras les extend&iacute;a la mano a cada uno de ellos, para saludarlos.<\/p>\n<p>&mdash;Nada, aqu&iacute; nuestro amigo que nos estaba contando como se hab&iacute;a ayuntado a su &uacute;ltima conquista. &mdash;Me dijo Gabriel, un chico de unos dieciocho a&ntilde;os que se caracterizaba por su buen sentido del humor, mientras hac&iacute;a un gesto con su cabeza en direcci&oacute;n de Juan.<\/p>\n<p>Mir&eacute; a Juan, que hizo un gesto de suficiencia, como diciendo, &ldquo;que le vamos a hacer as&iacute; de bueno soy&rdquo;, y no pude evitar re&iacute;rme. Juan era nuestro mentor, nuestro gu&iacute;a en materia de c&oacute;mo enamorar a una mujer. Deb&iacute;a llevarnos cinco o seis a&ntilde;os a todos quienes est&aacute;bamos en esos momentos reunidos casi que en torno a &eacute;l, la mayor&iacute;a muchachos de entre dieciocho y diecinueve a&ntilde;os; y es que cuando Juan nos relataba sus haza&ntilde;as enamorando mujeres todos escuch&aacute;bamos intentando aprender sus t&eacute;cnicas de seducci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Estuvo dif&iacute;cil la doma de la potranca, o m&aacute;s bien f&aacute;cil? &mdash; Le pregunt&eacute; con tono campechano.<\/p>\n<p>&mdash; De la yegua, dir&aacute;s, y no, no estuvo dif&iacute;cil, de hecho ha sido la hembra m&aacute;s f&aacute;cil a la que he montado, eso s&iacute;, una de las m&aacute;s fogosas y rendidoras. &mdash;Me dijo con una soltura y complacencia que invitaban a la curiosidad. &mdash; Hasta uno de ustedes se la podr&iacute;a culear. &mdash; Dijo seguidamente, como burl&aacute;ndose de nosotros.<\/p>\n<p>&mdash; A ver, a ver, expl&iacute;came c&oacute;mo es eso. &mdash;Intervino Gabriel, con actitud afectada mostrando mucho inter&eacute;s. &mdash;Algunos estamos muy necesitados, y no nos molestar&iacute;a conocer a esa dama, de hecho lo ansiamos.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; quieres que te diga, a la do&ntilde;a le gusta que la monten. Es as&iacute; de simple. Solo tienes que calentarla un poco y abre las piernas al segundo. &mdash;Dijo Juan con tranquilidad.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Cu&aacute;nto le pagaste?, porque le pagaste, &iquest;cierto? &mdash;Le dije con incredulidad.<\/p>\n<p>Juan sonri&oacute;, y guard&oacute; silencio por unos segundos, mientras nosotros lo mir&aacute;bamos con atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash; Les voy a hacer un favor, aunque no se lo merecen, &mdash;nos dijo mientras nos miraba con aire de suficiencia &mdash;, &iquest;conocen la biblioteca que queda en el barrio de &ldquo;La Am&eacute;rica&rdquo;?<\/p>\n<p>Todos nos miramos buscando un rostro que denote certidumbre, pero no, nadie conoc&iacute;a la mentada biblioteca.<\/p>\n<p>&mdash;No saben nada ustedes, &mdash;nos dijo fingiendo seriedad&mdash;, llegan al redondel Indoam&eacute;rica, cogen por la Avenida Am&eacute;rica, caminan &mdash; se qued&oacute; pensativo por un momento&mdash;, tres cuadras, s&iacute; tres cuadras y luego agarran por la esquina a la derecha, despu&eacute;s dos cuadras, ah&iacute; se van a encontrar con una casa de tipo colonial, no se pueden perder hay un peque&ntilde;o cartel que dice &ldquo;biblioteca&rdquo;, es ah&iacute;, pero no vayan a ir en la ma&ntilde;ana, ella solo trabaja en las tardes.<\/p>\n<p>Todos nos quedamos vi&eacute;ndolo con algo de desconfianza e incredulidad.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y cu&aacute;ntas veces fuiste hasta que te afloj&oacute; las nalgas? &mdash; Le dije intrigado.<\/p>\n<p>&mdash; Solo una vez, entr&eacute; buscando una copiadora para sacar unas copias de mi c&eacute;dula, vi que la hembra estaba buena, le dije algunas cosas y ah&iacute; mismo culeamos.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;En la biblioteca! &mdash;Estall&oacute; Gabriel, mientras se carcajeaba.<\/p>\n<p>&mdash;Un poco dif&iacute;cil de creerte. &mdash;Le dije.<\/p>\n<p>&mdash;Ah pero para qu&eacute; les cuento, p&eacute;rdida de tiempo, mejor vamos a clases que ya dieron las diez. &mdash;Nos dijo con gesto de fastidio y se encamin&oacute; a las escaleras. Nos re&iacute;mos de su actitud y nos limitamos a seguir su ejemplo, pues la cola del elevador estaba largu&iacute;sima.<\/p>\n<p><strong>Cap&iacute;tulo 2<\/strong>.<\/p>\n<p>La tarde estaba calurosa, el sol golpeaba con fuerza desde occidente, afortunadamente la &uacute;ltima clase del d&iacute;a se hab&iacute;a terminado y me encamin&eacute; hacia la parada de buses que se hallaba justamente en frente de la facultad. Me coloqu&eacute; debajo de una visera de cemento y esper&eacute; a la llegada del bus que me dejaba a escasas dos cuadras del peque&ntilde;o departamento donde viv&iacute;a, sin embargo, transcurrieron quince minutos y el &ldquo;dichoso&rdquo; transporte no aparec&iacute;a. Aburrido me dej&eacute; llevar por mis pensamientos, record&eacute; a mi ex enamorada, una chica bastante complicada, acostumbrada a imponerme sus caprichos; en principio la toleraba por el sexo, pero pronto empez&oacute; a caerme mal y termin&eacute; deshaciendo esa relaci&oacute;n, obviamente extra&ntilde;aba el sexo, pero no la extra&ntilde;aba a ella. Me pregunt&eacute; a m&iacute; mismo, &iquest;cu&aacute;nto tiempo hab&iacute;a pasado desde que no hab&iacute;a estado con una mujer?, &iquest;cuatro?, &iquest;cinco?, &iexcl;no, seis meses! No s&eacute; exactamente por qu&eacute; pero la imagen de Juan contando sus conquistas sexuales se col&oacute; en mi mente, &ldquo;&iexcl;qu&eacute; tipo!&rdquo;, me dije mentalmente, y entonces, record&eacute; el relato que nos hab&iacute;a contado apenas una semana atr&aacute;s. &iquest;Habr&iacute;a sido cierta? Todos quienes lo conoc&iacute;amos sab&iacute;amos que aquel sinverg&uuml;enza en verdad ten&iacute;a suerte con las mujeres, en realidad no era suerte, el tipo sab&iacute;a c&oacute;mo engatusarlas; sol&iacute;a decirnos que: &ldquo;las mujeres son b&aacute;sicamente una gran oreja, solo se trata de saber qu&eacute; decirles&rdquo;. &ldquo;S&iacute; claro&rdquo;, me dije mentalmente con iron&iacute;a.<\/p>\n<p>Finalmente luego de cinco minutos el bus que esperaba lleg&oacute; y un par de personas subieron, y casi enseguida arranc&oacute;, desde donde me encontraba observ&eacute; con indiferencia como se alejaba. Empec&eacute; a caminar, y en menos de dos minutos me encontraba justamente en la Plaza Indoam&eacute;rica. Segu&iacute; caminando por la Avenida Am&eacute;rica, al tiempo que contaba cada que vez que llegaba al final de una cuadra.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Tres!&mdash; Dije cuando llegue a la esquina donde supuestamente deb&iacute;a girar.<\/p>\n<p>Tom&eacute; por la derecha y empec&eacute; a caminar. El sendero era ligeramente empinado, no especialmente molesto y cansado, pero s&iacute; notorio. Mientras caminaba observaba con atenci&oacute;n las diferentes casas que iban apareciendo en la medida en que me mov&iacute;a hacia adelante. No recordaba exactamente si Juan hab&iacute;a dicho que la Biblioteca se hallaba a una o dos cuadras desde la avenida. Cruc&eacute; una calle y continu&eacute; con el mismo ritmo lento pero continuo, siempre observando las casas a mi derecha e izquierda. &ldquo;&iquest;Y si todo era mentira?&rdquo;, me cuestion&eacute; mentalmente.<\/p>\n<p>En tanto segu&iacute;a caminando, not&eacute; que solo veinte metros me faltaban para llegar a la esquina, entonces comenc&eacute; a sentirme entre enga&ntilde;ado y decepcionado; pero de repente, mi mirada se fij&oacute; en un cartel rectangular adosado a una pared, estaba pintado de blanco, deb&iacute;a medir como medio metro de largo por treinta cent&iacute;metros de ancho, a lo largo de &eacute;ste, se hallaba impresa con grandes letras may&uacute;sculas de color marr&oacute;n la palabra: BIBLIOTECA.<\/p>\n<p><strong>Cap&iacute;tulo 3<\/strong>.<\/p>\n<p>Entre por la puerta que se hallaba justamente al lado del cartel. La casa ten&iacute;a un cl&aacute;sico estilo colonial, probablemente deb&iacute;a ser de finales del siglo XIX, o principios del XX. No, no soy un experto en arquitectura hist&oacute;rica pero, en ocasiones las apariencias no enga&ntilde;an. Segu&iacute; por un peque&ntilde;o sendero adoquinado que limitaba un peque&ntilde;o jard&iacute;n, hasta que finalmente me hall&eacute; justo ante la entrada principal de aquella casa.<\/p>\n<p>Un reloj empotrado encima del dintel me dijo que eran las cuatro de la tarde menos quince minutos. &ldquo;Veamos pues&rdquo;, me dije mentalmente e ingres&eacute; a la casa.<\/p>\n<p>La biblioteca no era diferente a cualquier otra peque&ntilde;a biblioteca que hubiese visto; viejas mesas alargadas levemente abrillantadas; sillas de madera, toscas, inc&oacute;modas y descoloridas por el tiempo y el uso. Lo &uacute;nico agradable hasta el momento era el ambiente templado que dominaba en aquel sal&oacute;n.<\/p>\n<p>Mientras me dirig&iacute;a hac&iacute;a una larga barra de madera de metro de alto que corr&iacute;a a lo largo de la sala y que imped&iacute;a el libre acceso a los estantes de libros, sector exclusivo en donde supuse solamente pod&iacute;an moverse los empleados y empleadas de la biblioteca, pude observar que apenas hab&iacute;an dos usuarios en ese momento, un hombre joven de m&aacute;s o menos mi edad y una mujer adulta que apenas me llam&oacute; la atenci&oacute;n por sus grandes espejuelos, uno y otra, me miraron cuando pas&eacute; junto a ellos pero enseguida volvieron a sus respectivas ocupaciones.<\/p>\n<p>Llegu&eacute; hasta la barra y coloqu&eacute; mis manos en esa superficie. El espacio estaba solitario y silencioso, solo libros y m&aacute;s libros acurrucados sobre largas, vetustas y oscuras estanter&iacute;as.<\/p>\n<p>&mdash;Buenas tardes. &mdash;Dije; mi voz se escuch&oacute; en todo el sal&oacute;n pero nadie respondi&oacute;.<\/p>\n<p>Regres&eacute; a mirar a las dos personas que se hallaban en la biblioteca, buscando una respuesta en una mirada o en un gesto, pero, solo vi a dos personas interesadas en sus lecturas.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, d&iacute;game. &mdash;Dijo una voz de mujer desde los estantes de libros, al tiempo que el sonido caracter&iacute;stico del calzado femenino con tacos se volv&iacute;a cada vez m&aacute;s notorio.<\/p>\n<p>Volv&iacute; mi rostro hac&iacute;a el lugar de donde proven&iacute;a esa voz. Dirigi&eacute;ndose hacia mi con paso&nbsp;seguro estaba una mujer. En lo primero que me fije fue en su cabello, lacio y de un casta&ntilde;o oscuro que le ca&iacute;a libremente sobre sus hombros; su piel era de un canela claro, frente amplia pero proporcional a los dem&aacute;s rasgos de su&nbsp;rostro, nariz recta de tama&ntilde;o mediano, ojos marrones claros, cejas naturales cuidadosamente delimitadas, p&oacute;mulos notorios y ligeramente rosados, labios gruesos apenas matizados de un rojo evidentemente artificial que los resaltaba lujuriosamente. Vest&iacute;a un saco abierto de color rojo, y debajo de &eacute;ste, una blusa blanca con botones, cuyo relieve mostraba un corpi&ntilde;o abultado se&ntilde;al inequ&iacute;voca de grandes senos, usaba jeans azules que se ce&ntilde;&iacute;an amorosamente a generosas nalgas, muslos y piernas, y finalmente un par de sandalias con tacones que no dejaban de sonar cada vez que la mujer daba un paso.<\/p>\n<p>Me qued&eacute; mir&aacute;ndola fijamente, sorprendido, gratamente sorprendido e interesado. Ciertamente era una mujer muy atractiva. Calcul&eacute; que deb&iacute;a tener entre 40 y 50 a&ntilde;os.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qu&eacute; necesita? &mdash; Me dijo, coloc&aacute;ndose detr&aacute;s del mostrador justamente frente a m&iacute;.<\/p>\n<p>Nuestros rostros estaban a la misma altura de manera que calcul&eacute; que deb&iacute;a medir 1. 70 m, considerando que usaba tacones.<\/p>\n<p>Su voz me sac&oacute; del ligero arrobamiento en el que hab&iacute;a ca&iacute;do. Por un momento no supe qu&eacute; decir; es decir, hasta hace unos momentos pensaba que la historia de mi amigo, solo hab&iacute;a sido un cuento dirigido a tomarnos el pelo, pero no, la mujer estaba ah&iacute;, &iexcl;y qu&eacute; mujer!, una encantadora hembra madura.<\/p>\n<p>&mdash; Buenas tardes. &mdash;Le dije, al tiempo que le sonre&iacute;a. No me respondi&oacute; solo asinti&oacute; con la cabeza. &mdash; Si, &mdash; le dije e hice una pausa &mdash;, ver&aacute; &mdash;otra pausa&mdash;, necesito un libro &mdash;. He hice una nueva pausa, mientras pensaba qu&eacute; decir.<\/p>\n<p>&mdash; Y qu&eacute; libro ser&aacute;. &mdash;Me pregunt&oacute;, moviendo su cabeza y haciendo un gesto, que interpret&eacute; como de curiosidad.<\/p>\n<p>&mdash;Aaah&hellip; pues ver&aacute;. &mdash;Le dije, y de repente se me ocurri&oacute; algo. &mdash; Necesito un libro sobre sexualidad femenina.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Sexualidad femenina?&mdash; Me cuestion&oacute; asombrada, levantando sus cejas.<\/p>\n<p>&mdash; S&iacute;, &mdash;Le dije con seguridad, mir&aacute;ndola fijamente a los ojos&mdash; sexualidad femenina; espec&iacute;ficamente algo sobre orgasmos femeninos, excitaci&oacute;n del cl&iacute;toris, un libro que indague sobre las zonas m&aacute;s er&oacute;genas en la mujer.<\/p>\n<p>Se qued&oacute; mir&aacute;ndome boquiabierta por unos segundos, y entonces dijo:<\/p>\n<p>&mdash;No creo que tenga ese tipo de libros aqu&iacute;, tal vez en la Biblioteca de la Universidad.<\/p>\n<p>&mdash;No, no encontr&eacute;, acabo de venir de ah&iacute; y no tienen nada sobre eso. &mdash;Le dije inmediatamente. &mdash;Sabe, es incre&iacute;ble, como un asunto tan importante como la sexualidad femenina sigue siendo un tema prohibido en esta sociedad.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Le parece? &mdash;Me dijo con tono de ingenuidad.<\/p>\n<p>&mdash;Definitivamente; por ejemplo son muy pocas las mujeres que se atreven a hablar de sexualidad o de sus experiencias sexuales con un hombre, ora porque tienen verg&uuml;enza, ora porque son santurronas, ora porque tienen miedo de ser catalogadas negativamente. Son muy pocas las mujeres valientes e inteligentes que se atreven a tocar este tema que deber&iacute;a ser tratado con total naturalidad. Se lo digo porque he intentado entrevistar a varias mujeres y de 100 apenas 5 se han atrevido a aceptar el cuestionario y eso a pesar de que les he garantizado absoluta confidencialidad.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Solo cinco? &mdash;Me pregunt&oacute; con gesto de curiosidad y candor.<\/p>\n<p>&mdash;Solo cinco.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y qu&eacute; les pregunta? &mdash;Me dijo mir&aacute;ndome a los ojos, con notorio inter&eacute;s, mientras se arreglaba el pelo y lo acariciaba cari&ntilde;osa y lentamente.<\/p>\n<p>&mdash;Varias cosas. &iquest;Le gustar&iacute;a responder el cuestionario?<\/p>\n<p>&mdash; En este momento no puedo, estoy trabajando. &mdash;Me dijo como disculp&aacute;ndose.<\/p>\n<p>La mir&eacute;, apenas sonriendo, por un par de segundos, y enseguida regres&eacute; a ver hacia las mesas. Una de las dos &uacute;nicas personas que estaban en la biblioteca, el muchacho, estaba mir&aacute;ndonos, pero volvi&oacute; a lo suyo cuando vio que lo observaba.<\/p>\n<p>&mdash;Solo est&aacute;n dos personas, y no creo que les importe si usted se ocupa de m&iacute; por unos momentos. Adem&aacute;s, desde que la vi me di cuenta que usted a m&aacute;s de ser muy guapa es una mujer inteligente y atrevida, algo no muy com&uacute;n en esta sociedad oscurantista.<\/p>\n<p>&mdash;No, no puedo. &mdash;Me dijo sonriendo mientras miraba hacia el suelo.<\/p>\n<p>&mdash; Sus opiniones me ayudar&iacute;an much&iacute;simo para terminar la investigaci&oacute;n que estoy haciendo, adem&aacute;s con su colaboraci&oacute;n ayudar&iacute;a a muchas mujeres que no son tan valientes como usted a entender mejor su propia sexualidad. Usted ser&iacute;a una pionera, una mujer solidaria con las dem&aacute;s mujeres, en especial con aquellas que han sido sometidas por la anticultura represiva de esta sociedad hip&oacute;crita. &iquest;Qu&eacute; dice, me ayuda?<\/p>\n<p>La mujer me mir&oacute; fijamente mientras se mord&iacute;a suavemente su labio inferior. Hab&iacute;a duda en su rostro pero tambi&eacute;n inter&eacute;s.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y cu&aacute;nto cree que nos demoremos? &mdash;Me dijo con candidez.<\/p>\n<p>&mdash; El tiempo que usted decida.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; a jugar con su cabello, mir&oacute; hacia las mesas, y luego gir&oacute; su rostro hacia el fondo donde se encontraba un peque&ntilde;o escritorio.<\/p>\n<p>&mdash;Supongo que podr&iacute;a ayudarlo. &mdash;Me dijo sin mirarme, e inmediatamente camin&oacute; un par de metros hacia su derecha, levant&oacute;, una peque&ntilde;a tabla, y abri&oacute; una puerta empotrada en la barra. Entonces se volvi&oacute; hacia m&iacute;. &mdash; Entre &mdash;. Me dijo.<\/p>\n<p><strong>Cap&iacute;tulo 4<\/strong><\/p>\n<p>Entre por el peque&ntilde;o espacio, y ella, inmediatamente cerr&oacute; la peque&ntilde;a puerta, y volvi&oacute; a colocar la tabla en su lugar. Se dio la vuelta y se dirigi&oacute; hacia el peque&ntilde;o escritorio, seguida por m&iacute;.<\/p>\n<p>Mientras la segu&iacute;a no puede evitar concentrarme en sus generosas nalgas, sus bien formadas piernas, as&iacute; como en los rosados talones que se remontaban sobre sus erguidos tacones. Autom&aacute;ticamente sent&iacute; un empell&oacute;n de mi verga dentro mi pantal&oacute;n. &ldquo;T&oacute;malo con calma&rdquo;, me dije mentalmente.<\/p>\n<p>Coloc&oacute; una silla frente al viejo y peque&ntilde;o escritorio y luego se situ&oacute; detr&aacute;s de este.<\/p>\n<p>&mdash;Si&eacute;ntese. &mdash; Me dijo mientras ella hac&iacute;a lo propio.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias. &mdash;Le dije mientras colocaba mi carpeta encima del escritorio. Entonces, me di cuenta que ni siquiera sab&iacute;a su nombre, y como es obvio, ella tampoco el m&iacute;o. Me incorpor&eacute; y le extend&iacute; mi mano. &mdash;Por cierto, me llamo Pablo. &mdash;Le dije inmediatamente.<\/p>\n<p>&mdash;Yo Gloria. &mdash;Me dijo aceptando mi mano, mientras me miraba con atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>Volv&iacute; a sentarme y empec&eacute; a divagar imaginando qu&eacute; preguntarle. &ldquo;&iquest;Y si solo voy hacia ella y empiezo a besarla?&rdquo;, me plante&eacute; mentalmente. La opci&oacute;n parec&iacute;a ser muy pr&aacute;ctica pero al mismo tiempo un tanto abrupta.<\/p>\n<p>&mdash;Usted dir&aacute;. &mdash;Me dijo sac&aacute;ndome de mis desvar&iacute;os.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, claro, por supuesto. &mdash;Le dije y tom&eacute; mi carpeta y la abr&iacute;. Agarr&eacute; uno de mis dos cuadernos espirales, y empec&eacute; a ojear hasta llegar a una p&aacute;gina en blanco. &mdash;Bien&mdash;, le dije, mientras sacaba del bolsillo de mi carpeta un peque&ntilde;o l&aacute;piz. &mdash;Comencemos entonces, d&iacute;game Gloria, &iquest;usted se masturba?<\/p>\n<p>La mujer madura me qued&oacute; vi&eacute;ndome estupefacta, mientras yo la miraba con curiosidad, aunque adoptando una actitud tranquila y serena, a pesar de lo excitado que empezaba a ponerme.<\/p>\n<p>&mdash;Pues&hellip;. &mdash; Dijo Gloria y se qued&oacute; en silencio, visiblemente nerviosa e insegura.<\/p>\n<p>&mdash; Por favor Gloria. Si&eacute;ntase libre de expresarse, no se autocensure, recuerde, usted es una mujer sin prejuicios y complejos y est&aacute; charlando con un hombre con criterio amplio que no la va a juzgar en lo absoluto, adem&aacute;s si&eacute;ntase segura que sus confidencias ser&aacute;n absolutamente reservadas. Su nombre nunca ser&aacute; mencionado en el ensayo, salvo que usted expresamente me lo pida.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;No, no, para nada, me gustar&iacute;a quedar en el anonimato! &mdash;Me espet&oacute; con &eacute;nfasis.<\/p>\n<p>&mdash;Pues, entonces as&iacute; ser&aacute;. &mdash;Le dije con seriedad. &mdash;Pero antes que me conteste d&eacute;jeme decirle que la masturbaci&oacute;n, bueno yo prefiero decirle autoerotismo, es una pr&aacute;ctica sana y natural. No tiene motivos para avergonzarse si la pr&aacute;ctica.<\/p>\n<p>&mdash;De acuerdo, s&iacute; tiene raz&oacute;n, &mdash;Me dijo sonriendo nerviosamente. &mdash; Yo ya sab&iacute;a que la masturbaci&oacute;n no es algo malo, pero como usted ya lo dijo, el sexo es a veces satanizado, y una no termina de vencer esos prejuicios.<\/p>\n<p>&mdash; Pero se los puede vencer. &mdash;Le dije sonriendo, ella tambi&eacute;n sonri&oacute;. &mdash;Recuerde que son prejuicios, podemos y debemos superarlos, y que mejor que enfrent&aacute;ndolos y venci&eacute;ndolos o simplemente ignor&aacute;ndolos.<\/p>\n<p>&mdash; De acuerdo. S&iacute;, a veces lo hago.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y con qu&eacute; frecuencia se masturba? &mdash;Le pregunt&eacute;, e inmediatamente me puse a garabatear en la hoja del cuaderno.<\/p>\n<p>&mdash;Cuando tengo ganas. &mdash;Me dijo d&aacute;ndole una entonaci&oacute;n coqueta a la frase.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y siente ganas muy seguido?<\/p>\n<p>&mdash; A veces. &mdash;Me dijo con el mismo dejo coqueto.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y c&oacute;mo se masturba, qu&eacute; es lo que m&aacute;s le gusta hacerse?<\/p>\n<p>Gloria se detuvo, volvi&oacute; a sonre&iacute;r nerviosamente, y seguidamente se lami&oacute; sus labios con la lengua.<\/p>\n<p>&mdash; No s&eacute; por d&oacute;nde empezar &mdash;Me dijo mir&aacute;ndome sensualmente.<\/p>\n<p>&mdash;Empecemos imaginando que est&aacute; en su cama totalmente desnuda.<\/p>\n<p>Se sonri&oacute; y mir&oacute; al suelo.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno. &mdash;Me dijo levantando la mirada y fij&aacute;ndola en m&iacute;. &mdash;Me gusta tocar mi&hellip; &mdash;se detuvo por unos segundos, y volvi&oacute; a mirar al suelo &mdash;, me gusta tocar mi cl&iacute;toris, &mdash; dijo por fin y volvi&oacute; a levantar su mirada dirigi&eacute;ndola hacia m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y qu&eacute; siente cuando toca su cl&iacute;toris? &mdash;Le dije mir&aacute;ndola con atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>Desde mi posici&oacute;n not&eacute; que se acomodaba en su silla, casi enseguida cruz&oacute; su pierna derecha sobre su izquierda. Suspir&oacute; profundamente e hizo un adem&aacute;n como si el ambiente estuviera muy caliente.<\/p>\n<p>&mdash;Si no lo recuerda podr&iacute;a toc&aacute;rselo en este momento, no se niegue ese placer debido a mi presencia, adem&aacute;s ser&iacute;a m&aacute;s objetiva, y por lo tanto m&aacute;s fidedigna.<\/p>\n<p>No me dijo nada solo se qued&oacute; mir&aacute;ndome fijamente mientras su respiraci&oacute;n se aceleraba en algo. De repente sus manos bajaron hacia su entrepierna. No pod&iacute;a ver qu&eacute; suced&iacute;a all&aacute; abajo porque el escritorio me imped&iacute;a la visi&oacute;n pero, escuch&eacute; el sonido de un cierre abrirse. Unos segundos despu&eacute;s su brazo derecho se mov&iacute;a repetitiva y r&iacute;tmicamente. Poco a poco la velocidad con que mov&iacute;a su brazo se iba incrementado, y leves sonidos, gemidos apenas perceptibles, empezaron a salir de sus labios.<\/p>\n<p>&mdash; Se&ntilde;orita. &mdash; Dijo alguien a mis espaldas. Ninguno de los dos le hicimos caso. &mdash; &iexcl;Se&ntilde;orita! &mdash;Dijo esta vez con m&aacute;s fuerza.<\/p>\n<p>&mdash;T&uacute; no te detengas, &iquest;entendiste?, no te detengas, sigue haci&eacute;ndolo. Ahora vuelvo. &mdash;Le dije mientras me levantaba, giraba y raudamente me encaminaba hacia el lugar de donde surg&iacute;a la voz.<\/p>\n<p>Ni siquiera me hab&iacute;a dado cuenta que la hab&iacute;a tuteando. Una de las personas que se encontraba en la biblioteca con libro en mano me esperaba en la barra de madera.<\/p>\n<p>&mdash;La se&ntilde;ora est&aacute; ocupada, en este momento, &iquest;qu&eacute; desea? &mdash;Le dije con apremio.<\/p>\n<p>&mdash;Entregar el libro. &mdash;Me dijo sin pre&aacute;mbulos, el muchacho.<\/p>\n<p>&mdash;O.K. &mdash;Le dije, y tom&eacute; el libro de sus manos, pero el tipo se me qued&oacute; mirando, entonces record&eacute; que seguramente esperaba que le devolviera el documento que generalmente se deja como prenda por el libro.<\/p>\n<p>Pens&eacute; en volver donde estaba Gloria, y preguntarle donde los guardaba, gir&eacute; y la vi, segu&iacute;a sentada en el escritorio. No alcanzaba a ver los detalles de su rostro que deb&iacute;a estar visiblemente excitado, pero, estaba seguro que segu&iacute;a friccionando su sensible, encantador y er&eacute;ctil botoncito.<\/p>\n<p>&mdash;Me parece que coloca los carn&eacute;s en esa mesa que est&aacute; all&aacute;. &mdash;Me dijo el muchacho se&ntilde;alando un lugar a mi derecha.<\/p>\n<p>En una peque&ntilde;a mesa, justo junto a una estanter&iacute;a de libros se hallaba una especie de casilleros. Me lanc&eacute; hacia all&aacute; con la celeridad de la luz, o eso me imagin&eacute;. R&aacute;pidamente revis&eacute; las peque&ntilde;as casillas, tom&eacute; las ocho c&eacute;dulas y carn&eacute;s que hab&iacute;a y fui donde estaba el muchacho esper&aacute;ndome.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Este es suyo? &mdash;Le pregunt&eacute;. El tipo lo mir&oacute; y asinti&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias. &mdash;Me dijo y se fue hacia la salida.<\/p>\n<p>Me encontraba ansioso por volver donde estaba Gloria. Pero antes ten&iacute;a algo que hacer. Mir&eacute; a la otra persona que estaba sentada. La reconoc&iacute; en uno de los documentos. Levant&eacute; la tabla y luego abr&iacute; la peque&ntilde;a puerta y me dirig&iacute; hacia donde estaba aquella mujer con anteojos.<\/p>\n<p>&mdash;Disculpe se&ntilde;ora, &mdash;la mujer levant&oacute; su mirada hacia m&iacute;, &mdash; vamos a tener que cerrar la biblioteca por &oacute;rdenes de la administraci&oacute;n. &mdash;Le dije enseguida.<\/p>\n<p>&mdash;Pero, estoy usando el libro, lo necesito de urgencia. &mdash;Me dijo contrariada.<\/p>\n<p>&mdash;Le dir&eacute; lo que haremos. Usted me deja su documento, se lleva su libro a casa y ma&ntilde;ana viene a dejarlo. &iquest;Le parece bien?<\/p>\n<p>&mdash;Pues, s&iacute;, est&aacute; bien.<\/p>\n<p>&mdash;Genial, ahora por favor, &mdash; le dije mostr&aacute;ndole la salida.<\/p>\n<p>La mujer meti&oacute; el libro en su bolsa y se dirigi&oacute; a la puerta mientras yo la segu&iacute;a de cerca.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias, &mdash;me dijo, mientras cruzaba el dintel&mdash;, yo ma&ntilde;ana le traigo el libro.<\/p>\n<p>Solo le sonre&iacute;, e inmediatamente cerr&eacute; la puerta, coloqu&eacute; una aldaba manual y furibundamente me dirig&iacute; hacia donde estaba Gloria.<\/p>\n<p><strong>Cap&iacute;tulo 5<\/strong>.<\/p>\n<p>En cinco o seis segundos estaba nuevamente frente al escritorio. Gloria me miraba de manera ansiosa con su boca acezando lascivamente; su brazo no dejaba de moverse arm&oacute;nicamente, sab&iacute;a muy bien lo que hac&iacute;an sus dedos aunque no los tuviese a mi vista.<\/p>\n<p>Sin pensarlo dos veces tom&eacute; con mis manos de los filos del escritorio y con fuerza los hal&eacute; hacia m&iacute; retrocediendo al mismo tiempo como un metro; luego, furibundamente lo empuj&eacute; hacia mi derecha.<\/p>\n<p>Ah&iacute; estaba, la hermosa hembra con su piernas tan abiertas como sus adheridos jeans se los permit&iacute;an. Sus dedos se perd&iacute;an debajo de unas bragas de color negro que apenas se pod&iacute;an ver entre los pliegues del cierre del pantal&oacute;n: Inc&oacute;moda y todo, Gloria no cesaba de friccionar de manera vehemente su cl&iacute;toris. Instintivamente me acerqu&eacute; y mientras lo hac&iacute;a me saqu&eacute; la camiseta, dejando mi torso desnudo. Not&eacute; entonces que su mirada se dirig&iacute;a hacia mis pectorales, y luego hacia mi entrepierna, el relieve de mi verga debajo de mis pantalones era imposible de ocultar. Levant&oacute; su mirada dirigi&eacute;ndola a mi rostro, estaba cargada de deseo, de lujuria, mientras sus labios entreabiertos jadeaban levemente.<\/p>\n<p>No lo pens&eacute; dos veces, y me acerqu&eacute; a treinta cent&iacute;metros de donde se encontraba sentada, me afloj&eacute; la correa, retir&eacute; el bot&oacute;n de mi pantal&oacute;n, y lentamente baj&eacute; el cierre ante la mirada ansiosa de Gloria. Mi pene apareci&oacute; cobijado por mis interiores azules. De un solo empuj&oacute;n, baj&eacute; mis interiores y pantal&oacute;n dejando a mi verga finalmente libre. Gloria se qued&oacute; boquiabierta mir&aacute;ndola, pero no ces&oacute; de masturbarse. Lentamente me fui acerc&aacute;ndome hasta que mi pene qued&oacute; justo frente a su boca, en toda su extensi&oacute;n.<\/p>\n<p>La mujer madura mir&oacute; el rosado glande que ten&iacute;a frente a s&iacute;, levant&oacute; su mirada y se top&oacute; con mi rostro que la miraba con deseo. Volvi&oacute; a mirar mi verga, y entonces, la tom&oacute; con su mano izquierda, y la acerc&oacute; a su nariz, la olfate&oacute; varias veces alternando sus fosas nasales, y luego la arrim&oacute; hasta sus labios e inmediatamente empez&oacute; a besarla y a lamerla cari&ntilde;osamente.<\/p>\n<p>No bien ella tom&oacute; con su mano mi verga, empec&eacute; a disfrutar de las suaves caricias que recib&iacute;a de sus labios y lengua. Me fue imposible no emitir un leve gemido de placer. Era la primera vez que una mujer me iba a practicar una felaci&oacute;n. De repente sent&iacute; que su boca empezaba a mamarme la verga. Mis gemidos se hicieron m&aacute;s notorios. Sent&iacute; que mi glande era literalmente masajeado por sus labios y lengua, mientras chocaba alternativa y suavemente contra su paladar y el interior de sus mejillas, aunque en ocasiones el miembro entraba cuan largo y ancho era hasta el comienzo de su mism&iacute;sima garganta.<\/p>\n<p>Evidentemente Gloria sab&iacute;a lo que hac&iacute;a, de manera que me dej&eacute; conducir por la maestra, limit&aacute;ndome &uacute;nicamente a tomarla del cabello y a acompa&ntilde;arla con mi pelvis en el arm&oacute;nico movimiento de su cuello y espalda. No recuerdo cuando tiempo estuvo chupando mi verga, quiz&aacute; diez, veinte o treinta minutos, no lo s&eacute;, me sent&iacute;a abstra&iacute;do del mundo simplemente disfrutando del placer que me brindaba esa boca sensual. De vez en cuando Gloria levantaba su mirada, sin dejar de mamar para mirar mi rostro dominado por la lujuria. De repente, sent&iacute; un momento intenso de excitaci&oacute;n en todo mi cuerpo, mis gemidos se transformaron en fuertes exclamaciones de placer y eyacul&eacute; vehemente en el interior de la boca de Gloria. Solo entonces, mis caderas empujaron con fuerza, mientras mis manos sujetaban en&eacute;rgicamente su cabeza. Una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete emisiones intensas de semen se regaron en la boca de la hembra madura; sin que una sola gota se le escapara por sus radiantes y excitados labios.<\/p>\n<p>Mientras la hermosa hembra degustaba y tragaba mi semen, levant&oacute; su mirada una vez m&aacute;s hacia m&iacute;; su rostro lujurioso y descarado me excitaron tremendamente haciendo que mi verga intentar&aacute; eyacular nuevo semen sin &eacute;xito, pues me lo hab&iacute;a chupado todo, por varios segundos se mantuvo mirando mi &eacute;xtasis carnal y luego, volvi&oacute; a dirigir su vista a mi verga, concentr&aacute;ndose en la felaci&oacute;n, solo que esta vez se limit&oacute; a besar y lamer mi excitado y lustroso glande, en tanto su mano derecha continuaba frotando su entrepierna voluptuosamente.<\/p>\n<p><em>Cap&iacute;tulo 6. (Pr&oacute;ximamente)<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Cap&iacute;tulo 1 Entr&eacute; a la Facultad de Econom&iacute;a a eso de las diez menos quince de la ma&ntilde;ana. En medio del barullo de la gente me dirig&iacute; directo al elevador, pues, el aula donde asist&iacute;a a clases estaba en el quinto piso, pero entonces, divis&eacute; a cinco amigos que alegremente conversaban en medio de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":12192,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[27],"tags":[],"class_list":{"0":"post-18327","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-sexo-con-maduras"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18327","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/12192"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18327"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18327\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18327"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18327"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18327"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}