{"id":18342,"date":"2018-07-14T22:29:00","date_gmt":"2018-07-14T22:29:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-07-14T22:29:00","modified_gmt":"2018-07-14T22:29:00","slug":"18342-el-polvo-de-mi-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/18342-el-polvo-de-mi-vida\/","title":{"rendered":"El polvo de mi vida"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"18342\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>All&iacute; estaba yo, sola, rodeada de tanta gente pero tan sola&#8230; envuelta en un silencio que acallaba todas las voces que escandalosas flotaban en el aire. No s&eacute; por qu&eacute; me ech&eacute; a andar, a las tantas de la madrugada, ni se por qu&eacute; hab&iacute;a acabado all&iacute;, en una discoteca abarrotada de personas exultantes por el alcohol y la noche. Ese momento era tan extra&ntilde;o&#8230; la tristeza que me pesaba tanto se mezclaba con una confusa euforia que no sab&iacute;a de d&oacute;nde proven&iacute;a. Y ambas luchaban fuerte, para ver qui&eacute;n ser&iacute;a la vencedora. Me rend&iacute;. Decid&iacute; que ese momento ser&iacute;a s&oacute;lo y exclusivamente m&iacute;o. Me sent&iacute; libre de cargas por un instante. Quer&iacute;a dejarme llevar. Pero claro, para ello necesitaba un empujoncito. Definitivamente ten&iacute;a que beber algo. Inconscientemente fui a pedirle al camarero m&aacute;s guapo del bar. Guau, vaya ojazos verdes, piel morena, cuerpo de infarto&#8230; me subi&oacute; la temperatura en un segundo y sin querer. Le ped&iacute; dos chupitos de tequila, esperando que me concediera el honor de acompa&ntilde;arme en tan fuerte trago. Y as&iacute; fue. Dos golpecitos en la barra, sal en la mano y lim&oacute;n preparado. Dulce amargor. Mientras tragaba, sent&iacute;a su mirada intensa, ardiente, como si con ella pudiera tocarme, como si con su boca pudiera besarme, aun estando a cierta distancia.<\/p>\n<p>-C&oacute;mo te llamas? -le pregunt&eacute; atrevi&eacute;ndome demasiado, esa no era yo.<\/p>\n<p>-Soy Mike, y t&uacute;?<\/p>\n<p>Madre m&iacute;a, era posible que hasta con su voz me excitara tanto?<\/p>\n<p>-Me llamo Mara, me pones otro m&aacute;s por favor? -Me sonri&oacute;. Me hizo temblar de arriba abajo. Necesitaba algo fr&iacute;o sin lugar a dudas. Sent&iacute;a que pod&iacute;a emanar humo de un momento a otro.<\/p>\n<p>Enseguida ten&iacute;a otro vasito a mi lado, el cual engull&iacute; en un segundo. Y as&iacute; hasta 4 seguidos. Ahora s&iacute; me sent&iacute;a totalmente libre, feliz, desinhibida, atrevida&#8230; hasta caliente.<\/p>\n<p>Mike iba y ven&iacute;a, pero no me quitaba ojo, a pesar de todas las bellezas que all&iacute; hab&iacute;a, tan maquilladas, descotadas, lujuriosas&#8230; ya sab&iacute;a yo que no era la &uacute;nica que se hab&iacute;a fijado en &eacute;l. Todas le sonre&iacute;an como mu&ntilde;equitas vac&iacute;as. Uf, no pod&iacute;a con aquello, me har&iacute;a vomitar. Eran como ganado a la espera de que una sola tuviera el privilegio de ser la elegida. Yo no era un objeto para la colecci&oacute;n de nadie.<\/p>\n<p>Me dirig&iacute; al centro de la pista, y empec&eacute; a bailar como nunca lo hab&iacute;a hecho, sin tener nada ni a nadie en mi mente, sin importarme en qu&eacute; pensar&iacute;a la gente, en qui&eacute;n me estar&iacute;a mirando&#8230; y cerr&eacute; los ojos. Me dej&eacute; llevar. Sonaba una de mis preferidas, &ldquo;We found the love&rdquo;&#8230; buena m&uacute;sica del momento. Estuve un buen rato a la deriva, disfrutando, relajada. Cuando abr&iacute; mis ojos, all&iacute; estaba &eacute;l, a lo lejos, frente a m&iacute; pero separado por una marea de gente que hac&iacute;a cola tras la barra para saciar su sed. Su mirada sobresal&iacute;a de todo lo dem&aacute;s, sent&iacute;a que quer&iacute;a estar ah&iacute; conmigo, bailando, roz&aacute;ndonos, bes&aacute;ndonos&#8230; definitivamente necesitaba echarme agua fr&iacute;a por todos lados de mi cuerpo. As&iacute; que me dirig&iacute; al ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>Entr&eacute; y no me lo pod&iacute;a creer, dada la hora que era y que deber&iacute;a haber una cola de cojones, est&aacute; vac&iacute;o. Perfecto, un poco de intimidad para bajarme el calent&oacute;n&#8230; preciado regalo. All&iacute; sola, frente al espejo, me observ&eacute; con mucha atenci&oacute;n. Definitivamente esa noche ten&iacute;a dos yo, mi persona real y su completa desconocida. Era como un &aacute;ngel que reflejara al mismo Satan&aacute;s. Me llen&eacute; las manos de agua y me la ech&eacute; en la cara desesperadamente, intentando borrar a la que no deb&iacute;a estar ah&iacute;, apagar el fuego que esa intrusa desprend&iacute;a en m&iacute;&#8230;<\/p>\n<p>Mi cara no estaba nada mal, dado que no me hab&iacute;a preparado para la ocasi&oacute;n. Todo surgi&oacute; improvisadamente. Pero estaba, como se suele decir, potable. Morenita por el sol, ojos verdes, labios carnosos, cabello moreno y rizado&#8230; A los t&iacute;os les sol&iacute;a gustar bastante. Eso se nota en sus miradas. Mi cuerpo tampoco estaba nada mal, pechos grandes y firmes, delgada pero con curvas y carne donde coger. Quiz&aacute;s podr&iacute;a ser m&aacute;s alta. Pero no hab&iacute;a nada que unos buenos tacones no pudieran arreglar. En ese momento llevaba sandalias de cu&ntilde;a, por lo que no ense&ntilde;aba mi estatura. Buena forma de enga&ntilde;ar un poco a la realidad.<\/p>\n<p>De repente se abri&oacute; la puerta. Joder, con lo tranquila que estaba, ya se me hab&iacute;a acabado el rollo. Mucho hab&iacute;a durado mi soledad. Oh, oh, era &eacute;l? S&iacute;, indudablemente lo era, y se acercaba a m&iacute; con cautela, sin saber qu&eacute; hacer realmente, sin saber qu&eacute; har&iacute;a yo. Simplemente me cogi&oacute; la mano, y me sac&oacute; del ba&ntilde;o. No mediamos palabra. Yo me dej&eacute; llevar.<\/p>\n<p>Pasamos a trav&eacute;s de una puerta negra que daba a una sala de estar muy chic, con su mesa de despacho, en la que hab&iacute;a un portarretrato con una foto de &eacute;l, guap&iacute;simo, deber&iacute;a ser delito&#8230; Deduje entonces que no era un simple camarero. Encargado quiz&aacute;s? O el due&ntilde;o? Simples conjeturas sin importancia. Hab&iacute;a un gran sof&aacute; rojo, parec&iacute;a tan confortable como una cama. Los suelos eran de madera, las paredes blancas. Decoraci&oacute;n minimalista. Deb&iacute;a estar muy bien insonorizado, puesto que no se escuchaba ni rastro de m&uacute;sica.<\/p>\n<p>Al entrar, ech&oacute; la llave y la puso encima de una mesita. Aquello promet&iacute;a y mucho. Se acerc&oacute; suavemente, con fuego en los ojos. Sab&iacute;a que me deseaba, y que yo lo deseaba a &eacute;l. Qu&eacute; m&aacute;s daba que no le conociera ni hubi&eacute;ramos cruzado m&aacute;s de dos palabras? Ten&iacute;a que acallar a esa loba que me com&iacute;a por dentro. Y nos lanzamos. Al m&aacute;s puro estilo desesperado, como si nunca antes hubieras besado, acariciado, saciado&#8230; Me peg&oacute; de cara a la pared, quedando &eacute;l detr&aacute;s de m&iacute;. Yo llevaba una faldita corta con un poco de vuelo, en pleno verano de noches calurosas era lo m&aacute;s fresquito que pod&iacute;a llevar. Qui&eacute;n me iba a decir dos horas antes en casa, cuando me estaba vistiendo, que podr&iacute;a tener tantas ventajas. Desliz&oacute; sus manos tan suaves por mis muslos, me apret&oacute; el culo una y otra vez mientras nos bes&aacute;bamos de lado, ardientes, apasionados. Y me toc&oacute; en mi m&aacute;s preciado secreto, volvi&eacute;ndome loca de verdad. De pronto me dio la vuelta. Madre m&iacute;a, que guapo era. Ya estaba fuera de m&iacute;. Empec&eacute; a desabrocharle los pantalones, impaciente, buscando como un ni&ntilde;o su caramelo. Me quit&oacute; la camiseta dejando al descubierto mi sujetador, sac&oacute; mis pechos lascivos por encima y los lami&oacute; urgentemente. Se quit&oacute; su camiseta y pude deleitarme con aquel torso musculoso pero sin llegar a ser exagerado. Perfectamente marcado. No dej&aacute;bamos de besarnos, mordernos, chuparnos, tocarnos&#8230; por todos lados&#8230; cuello, pecho, cara&#8230; no hab&iacute;a rinc&oacute;n que no pudiera apetecer. Le cog&iacute; su poderoso secreto, acarici&aacute;ndolo mientras &eacute;l me acariciaba a m&iacute; tambi&eacute;n. Me cogi&oacute; en peso con sus brazos para que abriera las piernas alrededor de su cintura. Y me penetr&oacute; suave pero duro, no s&eacute; si est&aacute;bamos follando o haciendo el amor, pero aquello era perfecto. Me apoy&oacute; en la cabecera del sof&aacute; de manera que yo qued&eacute; sentada, pero segu&iacute;amos en la misma posici&oacute;n, el frente a mi de pie y yo con mis piernas rode&aacute;ndole, apret&aacute;ndonos una y otra vez, queriendo fundirnos en uno solo. Aquello estaba muy pero que muy bien. Est&aacute;bamos disfrutando el uno del otro, sin tapujos, sin reservas, d&aacute;ndolo todo&#8230; hasta que nos corrimos juntos, jadeantes, deseosos. Madre m&iacute;a, sin lugar a dudas pod&iacute;a gritar a los cuatro vientos que hab&iacute;a sido el polvo de mi vida. Incre&iacute;ble. Nos miramos a los ojos, nos besamos, y nos dimos un fuerte abrazo agradeci&eacute;ndonos por ese perfecto momento que acab&aacute;bamos de compartir. Por un instante sent&iacute; que quiz&aacute;s yo pod&iacute;a ser un trofeo en su vitrina, pero desde luego &eacute;l tambi&eacute;n lo ser&iacute;a de la m&iacute;a. Pudimos elegir esa noche, y nos elegimos mutuamente, de acuerdo en todo. Fue alucinante. Dos perfectos desconocidos compenetrados en un momento. Nunca pens&eacute; que eso fuese posible. Y rompimos a re&iacute;r como ni&ntilde;os peque&ntilde;os&#8230;<\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; si nos volvimos a ver? Puedo decir que ese fue solo el primer encuentro del mejor sexo de mi vida. A d&iacute;a de hoy, cuando nos apetece, nos desahogamos como locos disfrutando del momento. &iquest;Ma&ntilde;ana? Qui&eacute;n puede saberlo&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>All&iacute; estaba yo, sola, rodeada de tanta gente pero tan sola&#8230; envuelta en un silencio que acallaba todas las voces que escandalosas flotaban en el aire. No s&eacute; por qu&eacute; me ech&eacute; a andar, a las tantas de la madrugada, ni se por qu&eacute; hab&iacute;a acabado all&iacute;, en una discoteca abarrotada de personas exultantes por [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":12198,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":{"0":"post-18342","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-confesiones"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18342","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/12198"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18342"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18342\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18342"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18342"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18342"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}