{"id":18407,"date":"2018-07-24T22:00:00","date_gmt":"2018-07-24T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-07-24T22:00:00","modified_gmt":"2018-07-24T22:00:00","slug":"18407-la-bibiotecaria-ninfomana-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/18407-la-bibiotecaria-ninfomana-2\/","title":{"rendered":"La bibliotecaria ninf\u00f3mana (Parte 2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"18407\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p><strong>Cap&iacute;tulo 6<\/strong>.<\/p>\n<p>Satisfecha, Gloria solt&oacute; mi verga, al tiempo que dejaba de frotar su entrepierna. Coloc&oacute; sus manos en mis m&uacute;sculos abdominales y los acarici&oacute; fogosamente. Sent&iacute; sus u&ntilde;as clav&aacute;ndose en mi piel, el inevitable dolor se hizo presente, pero, nada que no pudiera tolerar. Sus ojos nuevamente se fijaron en mi rostro a&uacute;n extasiado por la monumental eyaculaci&oacute;n de segundos atr&aacute;s. Esboz&oacute; una sonrisa lujuriosa y lentamente empez&oacute; a subir sus manos adheridas a mi piel hasta que lleg&oacute; a mis pectorales, las desliz&oacute; hasta mi ombligo, y las subi&oacute; nuevamente, repitiendo la acci&oacute;n varias veces.<\/p>\n<p>&mdash;Tienes un semen dulce, beb&eacute;. &mdash;Me dijo desde su posici&oacute;n. Inmediatamente mi verga, completamente dura, se irgui&oacute; instintivamente, acometiendo algunas veces hasta que volvi&oacute; a su posici&oacute;n de descanso.<\/p>\n<p>Gloria se percat&oacute; de la reacci&oacute;n de mi miembro, y enseguida levant&oacute; su rostro hacia m&iacute;. Su hermosa cara hab&iacute;a adquirido un gesto de ansioso deseo. Lentamente empez&oacute; a incorporarse, hasta que su rostro estaba justo frente al m&iacute;o. Nuestros labios se hallaban a escasos cent&iacute;metros, casi a punto de tocarse. Inhal&aacute;bamos el aire que el otro exhalaba.<\/p>\n<p>No pude aguantar m&aacute;s y la bes&eacute; apasionadamente. Mordisque&eacute; esos labios carnosos, besuque&eacute; toscamente esa lujuriosa boca de hembra en celo, nuestras lenguas empezaron a probarse una a otra, mientras ella me acariciaba la espalda con sus manos, una vez m&aacute;s sent&iacute; sus u&ntilde;as rayando mi piel, pero el dolor solo me incentivaba a besarla con m&aacute;s pasi&oacute;n.<\/p>\n<p>De repente, sus manos se colocaron en mis pectorales y me dio un peque&ntilde;o pero notorio empuj&oacute;n, deteniendo mis acometidas carnales. La mir&eacute; con deseo pero tambi&eacute;n con algo de incertidumbre. Me sonri&oacute;, se movi&oacute; a su izquierda y empez&oacute; a caminar lenta y gr&aacute;cilmente hasta que se detuvo justo frente al escritorio; se volvi&oacute; y me mir&oacute; con descaro mientras se quitaba el saco y lo dejaba caer al suelo. Inmediatamente empez&oacute; a desabotonarse lentamente la blusa al tiempo que me miraba con lujuriosa, unos segundos m&aacute;s y la blanca blusa cay&oacute; justo encima del saco.<\/p>\n<p>Un rosado sost&eacute;n cubr&iacute;a las hermosas y grandes tetas. Las mir&eacute; ansioso por descubrirlas completamente.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Quieres verlas, beb&eacute;? &mdash;Me dijo la hermosa mujer agarr&aacute;ndolas con sus manos.<\/p>\n<p>Solo hice un adem&aacute;n afirmativo con mi cabeza.<\/p>\n<p>Gloria llev&oacute; sus manos a su espalda e inmediatamente not&eacute; como la presi&oacute;n de la prenda sobre las tetas ced&iacute;a ostensiblemente. Lenta y de manera f&aacute;cil, Gloria se libr&oacute; del sost&eacute;n y lo dejo caer al suelo. Ante m&iacute; se mostraron dos se&ntilde;oras tetas que desafiaban atrevidamente la ley de la gravedad; prominentes, abombadas, adornadas con dos majestuosos y erectos pezones de un marr&oacute;n oscuro, dos hermosas mamas que me invitaban a mamarlas inmediatamente.<\/p>\n<p><strong>Cap&iacute;tulo 7<\/strong>.<\/p>\n<p>Gloria dirigi&oacute; su atenci&oacute;n a sus senos mientras los manoseaba lascivamente, y luego de unos segundos levant&oacute; su mirada y me mir&oacute; fijamente. Entend&iacute; la invitaci&oacute;n, y me lanc&eacute; con actitud decidida, pero a punto estuve de dar con el suelo. Mis interiores y pantal&oacute;n se hab&iacute;an acopiado en torno a mis zapatos como verdaderos grilletes que me imped&iacute;an caminar libremente.<\/p>\n<p>Gloria solt&oacute; unas cuantas carcajadas. La mir&eacute;, me sent&iacute; un tanto tonto, pero, su rostro prendido de lujuria y sus carcajadas desvergonzadas me excitaron nuevamente, haci&eacute;ndome olvidar cualquier resquicio de duda o humillaci&oacute;n. Abruptamente me saqu&eacute; los zapatos, las medias, e inmediatamente el pantal&oacute;n conjuntamente con los interiores, quedando completamente desnudo. Gloria ces&oacute; de re&iacute;r y me mir&oacute; ansiosamente.<\/p>\n<p>Me lanc&eacute; sobre ella y de nuevo, bes&eacute; alocadamente su boca, y mientras lo hac&iacute;a sent&iacute; sus duros y protuberantes pezones espoleando suavemente la piel de mi pecho, en el frenes&iacute; de mi boca en la suya, sent&iacute; que sus manos me agarraban de los cabellos y lentamente me conduc&iacute;an hasta donde ella quer&iacute;a, pronto mi rostro estaba justamente frente a sus tetas.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;M&aacute;malas! &mdash;Me dijo con vehemencia, pr&aacute;cticamente orden&aacute;ndome. Y eso hice.<\/p>\n<p>Empec&eacute; besando y lamiendo suavemente su pez&oacute;n derecho, mientras magreaba apasionadamente su teta izquierda; y unos segundos despu&eacute;s estaba mamando generosamente de su pez&oacute;n excitado.<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; beb&eacute;, as&iacute;, no pares beb&eacute;. &mdash;Alcance a escucharla en medio de los suaves gemidos que proven&iacute;an de su boca, mientras cambiaba alternativamente de teta y pez&oacute;n.<\/p>\n<p>La posici&oacute;n en la que me encontraba no era precisamente la m&aacute;s c&oacute;moda para desarrollar mi trabajo con desenvoltura y confort pero, el deseo superaba cualquier incomodidad. Pronto empec&eacute; a magrear y chupar con m&aacute;s fuerza, mordisqueando suavemente sus duros y firmes pezones; por un instante, la imagen de una vaca lechera siendo vehementemente orde&ntilde;ada por su ternero se col&oacute; en mi mente. Pronto los ligeros gemidos de Gloria se volvieron notorios ayes de placer.<\/p>\n<p>Una vez m&aacute;s sent&iacute; que Gloria agarraba con fuerza de mis cabellos y me obligaba a bajar mi cabeza m&aacute;s a&uacute;n. Se detuvo justo cuando mi rostro se hallaba en su entrepierna. Inmediatamente percib&iacute; un olor que me resultaba inconfundible, un olor dif&iacute;cil de comparar, el t&iacute;pico olor a hembra, a mujer.<\/p>\n<p>Sus jeans apretados continuaban en su lugar. El bot&oacute;n de sujeci&oacute;n y el cierre se encontraban abiertos, pero el pantal&oacute;n azul se manten&iacute;a adherido a las redondas nalgas y a los exuberantes muslos de Gloria. Entre los pliegues del cierre pod&iacute;a alcanzar a ver sus olorosas bragas.<\/p>\n<p><strong>Cap&iacute;tulo 8.<\/strong><\/p>\n<p>El olor a sexo de mujer, termin&oacute; por embriagarme de erotismo; coloqu&eacute; mis pies de manera estable en el fr&iacute;o piso de parqu&eacute;, entonces, agarr&eacute; con mis manos decididamente de los extremos de la cintura de su pantal&oacute;n, y de inmediato hal&eacute; con fuerza hacia abajo.<\/p>\n<p>&mdash; Ay &mdash;Solloz&oacute; Gloria, yo creo que del susto m&aacute;s que de otra cosa.<\/p>\n<p>El fuerte empell&oacute;n hab&iacute;a conseguido lo que buscaba, sus bragas y jeans se hallaban cubriendo sus zapatos de tac&oacute;n. Levant&eacute; mi mirada y lo primero que observ&eacute; fue una abundante mata de vellos que le cubr&iacute;a su monte de venus y se extend&iacute;a por todo el per&iacute;metro externo de su vulva.<\/p>\n<p>Por un momento me sent&iacute; sorprendido, y ligeramente asustado. Las dos mujeres con las que hab&iacute;a tenido sexo, anteriormente, ambas mujeres de mi edad, ten&iacute;an sus entrepiernas perfectamente depiladas, pero Gloria, no. La imagen de la vulva peluda me intrig&oacute; por un momento. Sin embargo, nuevamente la lujuria se apoder&oacute; de m&iacute; al observar que los vellos que bordeaban los labios vaginales se hallaban completamente mojados.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Eres virgen? &mdash;Me pregunt&oacute; con tono p&iacute;caro.<\/p>\n<p>&mdash; No. &mdash;Le dije, levantando mi rostro.<\/p>\n<p>&mdash; Y entonces, qu&eacute; esperas. &mdash;Me dijo con su rostro adornado con una lascivia que invitaba al sexo desenfrenado.<\/p>\n<p>No esper&eacute; una segunda incitaci&oacute;n y dirig&iacute; mis manos a su entrepierna, mientras notaba que ella levantaba alternativamente sus piernas y se libraba de su pantal&oacute;n y bragas, e inmediatamente se apoyaba en el viejo escritorio de madera, al tiempo que abr&iacute;a las piernas lo suficiente para dejar completamente a la vista su caverna sexual.<\/p>\n<p>&mdash;La tienes muy peluda. &mdash;Le dije, mientras acariciaba con mis manos su cl&iacute;toris y los labios de su vulva, abri&eacute;ndome paso en medio del follaje velludo y mojado.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y no te gusta que est&eacute; as&iacute;? &mdash;Me pregunt&oacute; con la misma picard&iacute;a de momentos atr&aacute;s.<\/p>\n<p>La mir&eacute; y sin verg&uuml;enza empec&eacute; a lamer la entrada de su vagina que se encontraba resplandeciente por los jugos que la ba&ntilde;aban mientras con mis manos acariciaba sus piernas. Era obvio que se encontraba tremendamente excitada pues exudaba abundante l&iacute;quido vaginal, hasta el punto que incluso el interior de sus muslos se hallaban humedecidos por las secreciones sexuales.<\/p>\n<p>Gloria empez&oacute; a emitir una nueva oleada de gemidos de placer que se iban intensificando en la medida en que mis atenciones a su cl&iacute;toris y vagina se hac&iacute;an m&aacute;s profundas y apasionadas. Besaba fervientemente sus labios vaginales como besar&iacute;a su boca y de repente ca&iacute; en cuenta de algo, me detuve por un momento y me concentr&eacute; en la abertura de la er&oacute;tica caverna; y casi inmediatamente confirm&eacute; lo que me hab&iacute;a imaginado, la vagina instintivamente se abr&iacute;a y se cerraba, como ansiando algo, como si estuviese sedienta o hambrienta de algo. Y yo sab&iacute;a que anhelaba.<\/p>\n<p><strong>Cap&iacute;tulo 9.<\/strong><\/p>\n<p>Me incorpor&eacute; tan r&aacute;pido como pude, y al hacerlo, sent&iacute; un poco de dolor en los m&uacute;sculos de mis muslos y piernas por la posici&oacute;n en la que hab&iacute;a estado por varios minutos. Ignor&eacute; el dolor cuando me encontr&eacute; con el rostro extasiado de Gloria. La bes&eacute; fogosamente, mientras sent&iacute;a su sensual jadeo en mi boca, pero, no por mucho tiempo.<\/p>\n<p>La mir&eacute;, y ella autom&aacute;ticamente interpret&oacute; mis deseos, se dio la vuelta y violentamente lanz&oacute; por los aires los documentos, papeles, libros e incluso mi carpeta que se encontraban sobre el escritorio, se puso de nuevo frente a m&iacute;, se sent&oacute;, y lentamente dej&oacute; caer su espalda en la superficie del duro mueble.<\/p>\n<p>La imagen de Gloria acostada en el escritorio con sus piernas colgando del mismo, y su vagina chorreando l&iacute;quido vaginal me ensimism&oacute;, la escena plena de erotismo me dej&oacute; boquiabierto. Sus dos bocas jadeaban ansiosas de pasi&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Hazlo, hazlo beb&eacute;, hazme tuya mi amor. &mdash;Me dijo la bella mujer madura.<\/p>\n<p>Su pedido que m&aacute;s parec&iacute;a un ruego me sac&oacute; del ligero arrobamiento. Cog&iacute; su pierna derecha y la coloqu&eacute; sobre mi hombro izquierdo, y su izquierda sobre mi derecho. Agarr&eacute; mi verga con la mano y cuidadosamente la introduje lentamente en la misteriosa cueva er&oacute;tica. Inmediatamente sent&iacute; una sensaci&oacute;n de placer que me estremeci&oacute; todo el cuerpo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ay, s&iacute;, beb&eacute;, as&iacute;, hazlo, hazlo! &mdash;Me dijo Gloria mientras alternativamente se masajeaba furiosamente las tetas y se oprim&iacute;a sus erectos pezones.<\/p>\n<p>Empec&eacute; lentamente el bombeo, suave pero profundo. Lento pero seguro y constante. La intensidad y sensibilidad de la fricci&oacute;n me recordaron que no estaba usando preservativo. &ldquo;Y d&oacute;nde carajos voy a conseguir un cond&oacute;n ahora&rdquo;, me dije mentalmente. De inmediato aument&eacute; la velocidad de los empellones, mis piernas chocaban contra las partes inferiores de las nalgas y superiores de los muslos de Gloria, haciendo un ligero sonido similar a un chasquido.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Ay, s&iacute;, sigue as&iacute;, beb&eacute;, sigue as&iacute;! &mdash;Me repet&iacute;a Gloria a cada momento.<\/p>\n<p>Una y otra vez mi verga entraba y sal&iacute;a de la vagina lustrosa y lubricada de la sensual mujer, mientras &eacute;sta, no cesaba de sollozar cada vez m&aacute;s fuerte con cada una de mis fuertes embestidas. De repente sent&iacute;, que la hembra madura soltaba un fuerte chorro de l&iacute;quido blanquecino por su uretra, luego otro, y otro, y otro m&aacute;s, siempre acompa&ntilde;ados por fuertes gemidos de placer emitidos por su boca.<\/p>\n<p>La sorpresa del evento hizo que soltara sus piernas y sacar&aacute; mi verga de la caverna para contemplar a la hembra gimiendo y sacudi&eacute;ndose en ligeras convulsiones de placer. Jam&aacute;s hab&iacute;a experimentado algo semejante, &ldquo;as&iacute; que esto es una eyaculaci&oacute;n femenina&rdquo;, me dije mentalmente. Dej&eacute; que pasen unos segundos, y luego levant&eacute; nuevamente sus piernas que apenas momentos atr&aacute;s se sacud&iacute;an temblorosamente por el fuerte orgasmo que la mujer hab&iacute;a tenido; volv&iacute; a meter mi verga en su vagina y empec&eacute; a cargar con m&aacute;s fuerza. La mujer volvi&oacute; a prorrumpir en continuos sollozos de placer, mientras lujuriosamente se frotaba con su mano derecha su enorme cl&iacute;toris hinchado y con la izquierda continuaba orde&ntilde;&aacute;ndose las tetas sucesivamente.<\/p>\n<p>A pesar del dolor que empec&eacute; a sentir por lo duro y tupido con que la estaba cogiendo, no pod&iacute;a parar, y yo mismo empec&eacute; a emitir leves gemidos por las fuertes y constantes arremetidas; hasta que de repente sent&iacute; una sensaci&oacute;n intensa de placer, s&iacute;mbolo inequ&iacute;voco de que hab&iacute;a llegado al orgasmo. Con fuerza inusitada espole&eacute; a la mujer como intentando que mi verga llegara hasta su mism&iacute;simo &uacute;tero, descargando finalmente mi semen en lo m&aacute;s profundo de su excitada vagina.<\/p>\n<p><strong>Cap&iacute;tulo 10.<\/strong><\/p>\n<p>Me tumb&eacute; sobre ella, dejando que el sudor de mi cuerpo se mezclase con el suyo, pero, la posici&oacute;n en que se hallaba Gloria era tan inc&oacute;moda y el escritorio tan peque&ntilde;o que no tuve m&aacute;s remedio que escabullirme hacia atr&aacute;s, y lentamente dejarme caer en el fr&iacute;o piso de parqu&eacute;.<\/p>\n<p>Cansado pero satisfecho, extend&iacute; mis brazos hacia los costados, y me qued&eacute; viendo hacia la l&aacute;mpara que ten&iacute;a sobre m&iacute;. En ese momento todo lo que hab&iacute;a sucedido minutos atr&aacute;s me pareci&oacute; surreal. No sab&iacute;a qu&eacute; hora era. Qu&eacute; tiempo hab&iacute;a estado en ese lugar: un d&iacute;a, una hora, un minuto, un segundo. &ldquo;&iquest;Y si esto no es m&aacute;s que un sue&ntilde;o, y dentro de poco me despertar&eacute;, y no recordar&eacute; nada?&rdquo;, me dije a m&iacute; mismo. Pero, entonces, escuch&eacute; un ligero siseo, levant&eacute; mi rostro y vi que Gloria, se mov&iacute;a a gatas hacia m&iacute;.<\/p>\n<p>La bella mujer lleg&oacute; hasta mi pelvis y de un solo movimiento se apoder&oacute; de mi verga. Sent&iacute; como mi miembro era agarrado y masajeado poderosamente por la mano de aquella ardiente f&eacute;mina, una vez m&aacute;s todo mi cuerpo se estremeci&oacute;.<\/p>\n<p>Dej&eacute; que mi cabeza descansara en el piso y solo me limit&eacute; a disfrutar del apasionado masaje, pero un nuevo estremecimiento me hizo levantarla nuevamente para ver que suced&iacute;a, de inmediato me di cuenta, al masaje Gloria hab&iacute;a a&ntilde;adido una lujuriosa mamada. Segundos, minutos, horas, la noci&oacute;n del tiempo se hab&iacute;a ido, solo hab&iacute;a lujuria, carnalidad, placer ind&oacute;mito, y de repente un orgasmo que intentaba trascender el infinito; ayes, gemidos, pero esta vez solo m&iacute;os.<\/p>\n<p>Gloria se acost&oacute; sobre m&iacute; y empez&oacute; a lamer mi rostro. Yo estaba agotado, satisfecho, cansado, pero ella, ella parec&iacute;a inagotable. Solo la dej&eacute; hacer.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Te gust&oacute; beb&eacute;? &mdash;Me dijo luego de besarme copiosamente.<\/p>\n<p>Solo atin&eacute; a sonre&iacute;rle, hab&iacute;a tenido el mejor sexo de mi vida, hasta ese momento. Ella lo sab&iacute;a, le bastaba con observar mi rostro extasiado de placer.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;C&oacute;mo dijiste que te llamabas? &mdash;Me pregunt&oacute;, con una sonrisa p&iacute;cara.<\/p>\n<p>&mdash;Pablo. &mdash;Le dije, mientras me sent&iacute;a a merced de aquella monumental mujer.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Crees que esta experiencia te sirva para terminar tu investigaci&oacute;n? &mdash;Me dijo y sonri&oacute; ampliamente.<\/p>\n<p>&mdash;Supongo que s&iacute;. &mdash;Le dije, imaginando que se hab&iacute;a dado cuenta que lo de la investigaci&oacute;n hab&iacute;a sido una farsa, seguramente desde el principio.<\/p>\n<p>&mdash;Me gust&oacute; mucho estar contigo, eres un chico muy fuerte y rendidor. &mdash;Dijo sin dejar de verme.&mdash; Aunque te hace falta pr&aacute;ctica, necesitas alguien con experiencia que te ense&ntilde;e. &mdash;Dijo y esboz&oacute; una sonrisa p&iacute;cara.<\/p>\n<p>&mdash;Siempre estoy dispuesto a aprender. &mdash;Le dije; la charla me hab&iacute;a puesto cachondo, y empec&eacute; a sentirme con nuevas fuerzas.<\/p>\n<p>&mdash;Estoy segura que s&iacute;. &mdash;Dijo y me mir&oacute; fijamente por unos segundos.&mdash;Ahora quiero que me prometas algo. &mdash;Dijo con cierto dejo de formalidad.<\/p>\n<p>&mdash;Lo que t&uacute; digas. &mdash;Le dije obedientemente.<\/p>\n<p>&mdash;Quiero que no vuelvas m&aacute;s por aqu&iacute;.<\/p>\n<p>En ese momento me qued&eacute; at&oacute;nito; sin saber que responder; sin saber qu&eacute; argumentar, y sin embargo, pude articular una palabra que resum&iacute;a mi confusi&oacute;n en esos instantes.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qu&eacute;?<\/p>\n<p>&mdash;No quiero que vuelvas nunca m&aacute;s por aqu&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Pero, Yo te amo.<\/p>\n<p>Gloria solt&oacute; una sonora carcajada que, no lo niego, cachete&oacute; mi ego fuertemente.<\/p>\n<p>&mdash;T&uacute; no est&aacute;s enamorado de m&iacute;, solamente tuviste buen sexo, eso es todo, y nada m&aacute;s, y t&uacute; lo sabes.<\/p>\n<p>&mdash;Pero&hellip; &mdash;Intent&eacute; replicar pero fui interrumpido.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Te gust&oacute; lo que hicimos hoy?<\/p>\n<p>&mdash;Claro que s&iacute;, fue maravilloso. &mdash;Le dije convencido y emocionado.<\/p>\n<p>&mdash;Entonces, en honor a esa experiencia, quiero que me prometas que nunca me buscar&aacute;s, y tampoco volver&aacute;s a esta biblioteca, &iquest;entendido?<\/p>\n<p>&mdash;Pero, &iquest;por qu&eacute;? &mdash;Le pregunt&eacute;, esperando una raz&oacute;n que calmase la desilusi&oacute;n que empez&oacute; a agobiarme.<\/p>\n<p>&mdash;Porque yo lo quiero as&iacute;. &mdash;Me dijo esta vez con seriedad.<\/p>\n<p>Me qued&eacute; vi&eacute;ndola; esta vez no sonre&iacute;a; su rostro hasta hace momentos lujurioso se hab&iacute;a vuelto sereno pero al mismo tiempo indisputable.<\/p>\n<p>&mdash;De acuerdo. Si no quieres que te busque, no lo har&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Lo prometes?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, lo prometo. &mdash;Le dije, con mi rostro desconsolado.<\/p>\n<p>Gloria, me bes&oacute; la boca, pero esta vez no fue un beso lujurioso, quiz&aacute; de agradecimiento.<\/p>\n<p>&mdash;Vamos, lev&aacute;ntate y v&iacute;stete, debe ser muy tarde. &mdash;Me dijo con dejo amistoso, y se incorpor&oacute; lentamente.<\/p>\n<p>Por un momento me qued&eacute; observ&aacute;ndola desde mi posici&oacute;n, tendido en el fr&iacute;o piso de parqu&eacute;. Sus muslos flexion&aacute;ndose para recoger sus ropas tiradas en el suelo. Las corvas de sus pies, a&uacute;n todav&iacute;a sobre sus sandalias con tacos. Sus labios, los de su rostro y los de su entrepierna. Sus senos, sus pezones, su cuerpo maravilloso. Por unos extraordinarios y grandiosos momentos hab&iacute;a disfrutado de esa exuberante hembra, pero, en un solo instante todo se hab&iacute;a terminado.<\/p>\n<p>Empec&eacute; a sentir fr&iacute;o, mucho fr&iacute;o. Me incorpor&eacute; y busqu&eacute; mi ropa, estaba a unos metros de donde me hab&iacute;a acostado. Empec&eacute; por ponerme los calcetines.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y en d&oacute;nde estudias? &mdash;Me pregunt&oacute; de repente Gloria.<\/p>\n<p>&mdash;En la Universidad Central. &mdash;Le dije sin mucho &aacute;nimo.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;En qu&eacute; facultad?<\/p>\n<p>&mdash; En Econom&iacute;a &mdash;Le dije y me volv&iacute; para verla; se estaba poniendo el pantal&oacute;n, pero no las bragas, que a&uacute;n segu&iacute;an tiradas en el piso.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;En qu&eacute; nivel est&aacute;s?<\/p>\n<p>&mdash;Segundo.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Estudias en la ma&ntilde;ana, en la tarde, o en la noche?<\/p>\n<p>&mdash; En la tarde. &mdash;Le dije, y empec&eacute; a molestarme, es decir, considerando que no deseaba volverme a ver preguntaba demasiado sobre m&iacute;, pero no quer&iacute;a enojarme con ella, no despu&eacute;s de lo que hab&iacute;amos hecho, de manera que supuse que solo quer&iacute;a hacer conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Mientras me terminaba de vestir, me dije a m&iacute; mismo: &ldquo;solo fue sexo&rdquo;. Efectivamente solo hab&iacute;a sido sexo para ella, nada de sentimientos, nada de compromisos, solo algo carnal. &ldquo;Y por qu&eacute; deber&iacute;a haberlos&rdquo;, me dije en mi mente, es decir, apenas nos hab&iacute;amos conocido. La gente no se enamora de buenas a primeras, no, eso lo pasa en las vulgares telenovelas y en la pel&iacute;culas tontamente rom&aacute;nticas. Y sin embargo, esa mujer despertaba en m&iacute;, sentimientos especiales, o eso me parec&iacute;a ese momento. No me importaba su edad, quiz&aacute; me llevaba veinte a&ntilde;os, o quiz&aacute; m&aacute;s, pero, eso no me importunaba, ni siquiera que hubiese tenido sexo con Juan.<\/p>\n<p>&mdash;Te acompa&ntilde;o a la salida. &mdash;Me dijo, para entonces, estaba completamente vestida.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;No deseas que te acompa&ntilde;e a tu casa? &mdash;Le dije buscando estar un poco m&aacute;s con ella.<\/p>\n<p>&mdash;No. &mdash;Me dijo fr&iacute;amente.<\/p>\n<p>Pas&eacute; por el dintel de la puerta y me volv&iacute; para despedirme. Gloria se acerc&oacute; y me dio un beso en la mejilla.<\/p>\n<p>&mdash;Chao, hermoso. &mdash;Me dijo y de inmediato cerr&oacute; la puerta.<\/p>\n<p>Suspir&eacute; un par de veces, y me di la vuelta para salir del aquella casa. Solo entonces not&eacute; que ya era de noche pues las tinieblas dominaban el lugar. De repente un foco se encendi&oacute; en el peque&ntilde;o pasillo. Levant&eacute; la mirada y busqu&eacute; el reloj que estaba empotrado en la pared encima de la puerta de ingreso, marcaba el nueve. Enseguida me encamin&eacute; a mi casa, pensando en todo lo que me hab&iacute;a sucedido aquella tarde y noche.<\/p>\n<p><strong>Cap&iacute;tulo 11.<\/strong><\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente fui a clases, a pesar del estado melanc&oacute;lico en el que me hallaba, pero a diferencia de Juan, me abstuve de contar a mis amigos acerca de la experiencia que hab&iacute;a tenido en la peque&ntilde;a biblioteca.<\/p>\n<p>Sin embargo, necesitaba conversar con Juan, deseaba saber sobre su relaci&oacute;n con Gloria. &iquest;Qu&eacute; hab&iacute;a sucedido? &iquest;C&oacute;mo le hab&iacute;a ido? &iquest;Segu&iacute;an vi&eacute;ndose? Ten&iacute;a muchas preguntas que hacerle. Pero no deseaba que mis otros amigos se enterasen.<\/p>\n<p>La oportunidad se dio una semana despu&eacute;s cuando luego de clases me lo encontr&eacute; solo en la salida de la facultad y lo invit&eacute; a tomar una cerveza. Juan ten&iacute;a dos pintorescas costumbres: ser un descarado mujeriego y un empedernido amante de la cerveza.<\/p>\n<p>Luego de conversar de eso y aquello, decid&iacute; que era momento de preguntarle acerca de Gloria.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Recuerdas que nos contaste de la bibliotecaria que te hab&iacute;as culeado? &iquest;A&uacute;n la sigues viendo?<\/p>\n<p>&mdash;No. &mdash;Me dijo Juan.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y qu&eacute; pas&oacute;?, &iquest;amor de una noche?<\/p>\n<p>&mdash;No, era una mujer media rara. La fui a ver el otro d&iacute;a, y cuando le propuse culear de nuevo me mand&oacute; al diablo.<\/p>\n<p>No pude evitar re&iacute;rme. Juan despreciado por una mujer. Pero inmediatamente sent&iacute; curiosidad. En verdad que Gloria era una mujer misteriosa, o &ldquo;media rara&rdquo;, como bien dec&iacute;a Juan.<\/p>\n<p>&mdash;Tal vez le dijiste algo que la ofendi&oacute;. &mdash;Le plante&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No, no s&eacute;. Como te digo era una mujer rara. Luego que la cog&iacute;, me hizo prometer que no la buscar&iacute;a, y tampoco quiso darme su direcci&oacute;n o su tel&eacute;fono. &mdash;Dijo Juan y se tom&oacute; un sorbo de cerveza.&mdash; Pero, la volv&iacute; a buscar una semana despu&eacute;s, y esa vez ya no quiso nada.<\/p>\n<p>&mdash;Pues qu&eacute; raro, eh. &mdash;Le dije sonriendo.<\/p>\n<p>&mdash;Pero, no importa, porque igual me la cepill&eacute; una vez. &mdash;Dijo con aire jactancioso, pero casi inmediatamente Juan asumi&oacute; una actitud taciturna por varios segundos.<\/p>\n<p>&mdash;Tengo que irme. &mdash;Me dijo, y se tom&oacute; de un solo trago el resto de la cerveza que le restaba.<\/p>\n<p>&mdash; Yo tambi&eacute;n. &mdash;Le dije; dej&eacute; el vaso a medio tomar, y sal&iacute; con mi amigo a la calle donde nos despedimos finalmente.<\/p>\n<p><strong>Cap&iacute;tulo 12.<\/strong><\/p>\n<p>Tres meses despu&eacute;s de la intensa sesi&oacute;n de sexo que tuve con la mujer de la biblioteca, finalmente hab&iacute;a conseguido superar la melancol&iacute;a que hab&iacute;a tenido por su negativa de volvernos a ver. Aunque no por eso la hab&iacute;a olvidado. Su recuerdo permanec&iacute;a innato en mi mente, pero hab&iacute;a superado la p&eacute;rdida, o m&aacute;s bien el alejamiento. Pero entonces, sucedi&oacute; algo.<\/p>\n<p>Me encontraba subiendo las escalinatas que conduc&iacute;an al edificio de la Facultad, inmerso en varios pensamientos, hasta que finalmente llegu&eacute; al inicio del amplio corredor enmarcado por una gran puerta de vidrio, fue cuando escuch&eacute; una voz que me hizo reaccionar de inmediato.<\/p>\n<p>&mdash;Hola Pablo.<\/p>\n<p>Regres&eacute; a ver hacia el lugar de donde proven&iacute;a la voz femenina que me resultaba muy familiar. Se trataba de una mujer alta, casi de mi estatura, cabello recogido en forma de cola de caballo, grandes gafas negras, labios carnosos, cuerpo esbelto y frondoso cubierto por un vestido azul oscuro, medias de nylon negras transparentes y zapatos negros con tacones medianos.<\/p>\n<p>La incertidumbre se apoder&oacute; de m&iacute;. Su voz me recordaba a alguien pero, su imagen actual contrastaba con la reminiscencia que ten&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;No te acuerdas de m&iacute;?, porque yo s&iacute; me acuerdo de ti, y de lo que hicimos. &mdash;Dijo la mujer con tono picante esbozando una sonrisa l&uacute;brica. Enseguida se quit&oacute; las gafas.<\/p>\n<p>Solo entonces la reconoc&iacute;, aunque, estaba diferente, era Gloria, pero en una faceta mucho m&aacute;s formal y elegante.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Gloria? &mdash;Le dije, sorprendido.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;C&oacute;mo te va? &mdash;Me dijo, acerc&aacute;ndose a m&iacute;.&mdash; &iquest;Me extra&ntilde;aste? &mdash;Dijo deteni&eacute;ndose a unos treinta cent&iacute;metros de m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Hola. &mdash;Le dije inocentemente, y me qued&eacute; mir&aacute;ndola deslumbrado.<\/p>\n<p>La mujer sonri&oacute; generosamente y me mir&oacute; fijamente, sent&iacute; que de inmediato mi verga se endurec&iacute;a dentro de mi pantal&oacute;n. Un silencio de segundos se cerni&oacute; en ese momento, inc&oacute;modo para m&iacute;, mas no para ella, que segu&iacute;a adoptando la misma actitud desenvuelta y segura.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y qu&eacute; haces aqu&iacute;? &mdash;Le dije.<\/p>\n<p>&mdash; Vine a verte. &mdash;Me dijo inmediatamente.&mdash; He estado busc&aacute;ndote desde hace una semana.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;A m&iacute;? &mdash;Le dije con incredulidad.<\/p>\n<p>&mdash;Supongo que yo tengo la culpa, deb&iacute; pedirte m&aacute;s se&ntilde;as sobre d&oacute;nde buscarte.<\/p>\n<p>&mdash;No entiendo. Me hiciste prometer que nunca te buscar&iacute;a. &iquest;Lo olvidaste? Me dijiste que no volviera a esa biblioteca.<\/p>\n<p>&mdash;Cierto, y cumpliste, por eso estoy aqu&iacute;. &mdash;Me dijo con tranquilidad.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qu&eacute;? &mdash;Le dije sin entender qu&eacute; mismo pasaba.<\/p>\n<p>&mdash;Nunca dije que yo no podr&iacute;a buscarte.<\/p>\n<p>&mdash;No, pero&hellip; &mdash;Le dije, mas no pude terminar la frase porque me interrumpi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Te parece que soy una mujer com&uacute;n? &mdash;Me dijo.<\/p>\n<p>&mdash;No &mdash;le dije&mdash;, eres muy diferente a las dem&aacute;s mujeres que conozco.<\/p>\n<p>&mdash;Me gustan los hombres que tienen palabra de honor. &mdash;Dijo y se remoj&oacute; los labios con su lengua, y enseguida me hizo una pregunta.&mdash; &iquest;Sabes cu&aacute;ntos hombres han estado conmigo en la biblioteca?<\/p>\n<p>Entre excitado y asombrado, me limit&eacute; a responderle encogi&eacute;ndome de hombros, se&ntilde;alando mi desconocimiento.<\/p>\n<p>&mdash; Muchos, pero solamente t&uacute; honraste la promesa que me hiciste. &mdash;Dijo acerc&aacute;ndose a&uacute;n m&aacute;s.&mdash; Unos, volvieron al d&iacute;a siguiente, otros, al siguiente. En menos de una semana todos hab&iacute;an vuelto rog&aacute;ndome por una gota de mi sexo, todos volvieron, menos t&uacute;. T&uacute; cumpliste tu promesa.<\/p>\n<p>Pr&aacute;cticamente sus labios tocaban los m&iacute;os.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Has estado con otra mujer, desde que estuviste conmigo?<\/p>\n<p>&mdash;No. &mdash;Le dije.<\/p>\n<p>Inmediatamente sent&iacute; que su mano tocaba mi entrepierna y agarraba con fuerza mi verga a trav&eacute;s del pantal&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Ese semen es m&iacute;o &mdash;Me dijo, y a&ntilde;adi&oacute;.&mdash; Y t&uacute; tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>Me tom&oacute; de la mano entrecruzando nuestros dedos, se encamin&oacute; hacia las escaleras y empez&oacute; a bajarlas seguida mansamente por m&iacute;. Nadie se dio cuenta de aquella escena, nadie excepto Juan, que desde un lugar escondido, miraba absorto como Gloria y yo, nos &iacute;bamos alejando hasta que finalmente nos perd&iacute;amos detr&aacute;s de una tumultuosa marea de gente, en una acalorada tarde de verano.<\/p>\n<p>FIN<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Cap&iacute;tulo 6. Satisfecha, Gloria solt&oacute; mi verga, al tiempo que dejaba de frotar su entrepierna. Coloc&oacute; sus manos en mis m&uacute;sculos abdominales y los acarici&oacute; fogosamente. Sent&iacute; sus u&ntilde;as clav&aacute;ndose en mi piel, el inevitable dolor se hizo presente, pero, nada que no pudiera tolerar. Sus ojos nuevamente se fijaron en mi rostro a&uacute;n [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":12192,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[27],"tags":[],"class_list":{"0":"post-18407","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-sexo-con-maduras"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18407","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/12192"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18407"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18407\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18407"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18407"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18407"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}