{"id":18454,"date":"2018-07-30T23:25:58","date_gmt":"2018-07-30T23:25:58","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-07-30T23:25:58","modified_gmt":"2018-07-30T23:25:58","slug":"18454-marissa-se-confiesa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/18454-marissa-se-confiesa\/","title":{"rendered":"Marissa se confiesa"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"18454\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p><strong>Pecado Santo<\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align:center\"><em>Todos los derechos reservados.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align:center\"><em>Ninguna parte de este relato, puede ser reproducida, copiada o distribuida de ninguna manera sin permiso expreso del autor, salvo en casos breves citados en art&iacute;culos de cr&iacute;ticas o rese&ntilde;as.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align:center\">&nbsp;<\/p>\n<p>Marissa era una joven mujer, esposa y madre de tomas, un ni&ntilde;o peque&ntilde;o de 3 a&ntilde;os, su mayor tesoro en la vida. A sus 31 a&ntilde;os hab&iacute;a logrado lo que siempre hab&iacute;a so&ntilde;ado de adolescente, tener una familia propia, feliz y prospera. Su esposo Javier de 33 a&ntilde;os de edad era todo lo que una mujer pod&iacute;a desear y ella se encontraba muy feliz con ello.<\/p>\n<p>Sus padres le hab&iacute;an inculcado una educaci&oacute;n cristiana desde peque&ntilde;a, por lo que su etapa escolar, tanto primaria y secundaria la transito en una escuela privada religiosa, la m&aacute;s prestigiosa del pa&iacute;s. Su familia siempre se bas&oacute; en fuertes valores morales para criarla, se podr&iacute;a decir que hab&iacute;a sido educada, no de forma estricta pero s&iacute; bastante rigurosa.<\/p>\n<p>Marissa siempre concurr&iacute;a con regularidad a la iglesia de su ciudad. Ella cre&iacute;a firmemente en la palabra de dios para guiarla en su camino. Era considerada por las personas de su entorno como todo una toda una dama, adem&aacute;s de solidaria y buena persona.<\/p>\n<p>Solo su esposo conoc&iacute;a el lado lujurioso de Marissa, en la cama era el lugar donde ella se transformaba por completo y se convert&iacute;a en una toda una ninf&oacute;mana. Cuando se sent&iacute;a excitada y se encontraba sola, le gustaba relajarse viendo alguna pel&iacute;cula pornogr&aacute;fica en su computadora port&aacute;til. Sus dedos se volv&iacute;an incontrolables al momento de masturbarse, algo que ella amaba hacer cuando su esposo no se encontraba cerca para satisfacerla.<\/p>\n<p>Le encantaba mirar pel&iacute;culas y videos sobre tr&iacute;os, eran sus favoritas al momento de darse placer. Ten&iacute;a la fantas&iacute;a de ser cogida por otro hombre mientras su amado fuese el espectador. Otra idea que la excitaba al punto de tener exquisitos orgasmos mientras se masturbaba. Su mayor fantas&iacute;a era la de hacer intercambios con otras parejas.<\/p>\n<p>Una ma&ntilde;ana de s&aacute;bado, Marissa despert&oacute; a las 9 am, ese d&iacute;a no ten&iacute;a que trabajar y por eso hab&iacute;a decidi&oacute; quedarse durmiendo algo m&aacute;s de tiempo. Su esposo dorm&iacute;a junto a ella, vestido solo con su ropa interior, un b&oacute;xer color negro. Ella se encontraba particularmente excitada esa ma&ntilde;ana y decidi&oacute; despertar a su amado bes&aacute;ndolo suavemente, en su cara y en el cuello. Lo abrazo por detr&aacute;s, por la cintura mientras continu&oacute; con los besos. Ella ard&iacute;a en deseos de ser penetrada y quer&iacute;a a su hombre en acci&oacute;n.<\/p>\n<p>Cuando Javier despert&oacute;, comenz&oacute; a devolver los besos en la boca a su esposa y ella se mont&oacute; encima de su amado quien ahora se encontraba boca arriba.<\/p>\n<p>&mdash;Buen d&iacute;a.<\/p>\n<p>Dijo suavemente Marissa con una sonrisa en su rostro.<\/p>\n<p>Javier solo sonri&oacute;.<\/p>\n<p>Estaba vestida con ropa interior de encaje negra y aun pod&iacute;a sentirse el perfume que hab&iacute;a usado el d&iacute;a anterior, ese que tanto le gustaba a Javier.<\/p>\n<p>Esa ma&ntilde;ana como tantas otras hicieron apasionadamente el amor.<\/p>\n<p>Marissa amaba a su esposo, de eso ella no ten&iacute;a dudas, pero hab&iacute;a momentos en los que fantaseaba ser pose&iacute;da por otro hombre, involuntariamente su conciencia era asaltada por pensamientos de pecado, como cuando su vecino de la casa junto a la suya, le comentaba incansablemente lo linda que se ve&iacute;a y coqueteaba con ella descaradamente.<\/p>\n<p>Su vecino Tory, un soltero de 43 a&ntilde;os de edad, a pesar de ser mayor que ella, se manten&iacute;a en buena forma f&iacute;sica y se notaba su dedicaci&oacute;n al entrenamiento del gimnasio. M&aacute;s de una vez Marissa se hab&iacute;a distra&iacute;do mirando el torso desnudo de su vecino mientras el tend&iacute;a la ropa limpia en el patio trasero.<\/p>\n<p>&mdash;Que estoy haciendo? no puedo estar mirando de esa forma a otro hombre&#8230; Pensaba en ocasiones.<\/p>\n<p>Marisa hab&iacute;a terminado de plantar unas flores que su madre le hab&iacute;a regalado en su jard&iacute;n, unas rosas rojas.<\/p>\n<p>&mdash;Hoy estas m&aacute;s linda que nunca, Marissa!<\/p>\n<p>Tory sonri&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias.<\/p>\n<p>Dijo Marissa algo avergonzada. Es que a veces Tory le parec&iacute;a algo pesado.<\/p>\n<p>Ella estaba descalza y llevaba puesto un vestido que dejaba al descubierto una peque&ntilde;a parte de sus bellas piernas.<\/p>\n<p>&mdash;Como esta Javier?<\/p>\n<p>Tory se acerc&oacute; a la peque&ntilde;a cerca que divid&iacute;a los dos patios.<\/p>\n<p>&mdash;&Eacute;l est&aacute; bien, algo cansado por el trabajo, est&aacute; durmiendo una siesta.<\/p>\n<p>&mdash;M&aacute;ndale saludos de mi parte cuando despierte.<\/p>\n<p>&mdash;Lo hare.<\/p>\n<p>Marissa Sonri&oacute;.<\/p>\n<p>Esa noche Marissa se encontraba en la cama, junto a su esposo quien dormida profundamente, todo lo contrario a ella que no pod&iacute;a conciliar el sue&ntilde;o.<\/p>\n<p>Estaba excitada. Deslizo un dedo por debajo de su ropa interior y comenz&oacute; a rozar su vagina, suavemente al principio y m&aacute;s r&aacute;pido despu&eacute;s. Penetraba su interior con uno o dos dedos y mientras se mord&iacute;a el labio inferior presa del placer, su mente comenzaba a fantasear nuevamente con otros hombres, pero esta vez no se reprimi&oacute;. Su vecino de cuerpo trabajado vino otra vez a su mente. No era que le gustara tanto, lo consideraba poco inteligente y baboso, pero cuando estaba excitada le calentaba y mucho la idea que coger con &eacute;l, al menos en sus fantas&iacute;as. Adem&aacute;s ella sab&iacute;a que su vecino la miraba de una forma lujuriosa cada vez que ten&iacute;a oportunidad y eso la excitaba demasiado. Contin&uacute;o masturb&aacute;ndose cada vez con m&aacute;s intensidad, imaginando la verga de Tory entrando y saliendo de su vagina, que a esa altura esta mojada por su propio flujo.<\/p>\n<p>&mdash;Eres mi puta, mi puta hermosa.<\/p>\n<p>Tory la penetraba en la posici&oacute;n del misionero y Marissa gem&iacute;a como una condenada, mientras el la envest&iacute;a intensamente.<\/p>\n<p>&mdash;Soy tuya, soy tu puta! c&oacute;geme, mi amor&#8230; c&oacute;geme.<\/p>\n<p>Tory meti&oacute; su dedo &iacute;ndice en la boca de Marissa quien lo chupo con ganas mir&aacute;ndolo con ojos de lujuria&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Ahhh! ohhh! uffff! &mdash;Dio un ultimo resoplido<\/p>\n<p>Marissa acelero los movimientos de sus dedos y estallo en un orgasmo manchando las sabanas de su cama con sus propios fluidos. Afortunadamente para ella, su esposo estaba tan dormido que no pudo escuchar nada. Quedo tendida y agotada, esa noche durmi&oacute; placenteramente.<\/p>\n<p>A la ma&ntilde;ana siguiente, al despertar se sinti&oacute; culpable por aquellos pensamientos incorrectos. Sinti&oacute; que deb&iacute;a confesarse ante dios, para sacarse ese sentimiento de culpa que le rondaba por su cabeza.<\/p>\n<p>Ese mismo d&iacute;a se dirigi&oacute; a la iglesia de la ciudad, donde hab&iacute;a entablado una amistad con el padre del lugar, un hombre mayor de 60 a&ntilde;os, el mismo que la hab&iacute;a casado con su amado esposo.<\/p>\n<p>Entro a la peque&ntilde;a habitaci&oacute;n donde el padre Vicenzo invitaba siempre a los fieles a confesarse y as&iacute; encontrar el perd&oacute;n, adem&aacute;s del arrepentimiento para encaminar sus vidas. Se sent&oacute; en una silla de madera que se encontraba frente a delgada rejilla que separaba el cub&iacute;culo del padre con el de las personas. Marissa estaba avergonzada y nerviosa al mismo tiempo.<\/p>\n<p>&mdash;Padre Vicenzo, buenas tardes.<\/p>\n<p>&mdash;Buenas tardes hija, como estas?<\/p>\n<p>&mdash;Cuando me confiese, estar&eacute; mejor&#8230;<\/p>\n<p>Marissa suspiro.<\/p>\n<p>&mdash;En que puedo ayudarte, que quieres contar?<\/p>\n<p>El padre Vicenzo amaba escuchar las confesiones de las personas, sobre todo de las mujeres. Todo esto le provocaba una excitaci&oacute;n sexual.<\/p>\n<p>&mdash;Mire, padre&#8230; &mdash;Marissa hizo una pausa&mdash; Estoy teniendo algunos pensamientos incorrectos&#8230;pensamientos sexuales sobre otros hombres, precisamente con un vecino. Y me siento terrible por eso.<\/p>\n<p>El padre Vicenzo comenz&oacute; a tener una erecci&oacute;n, tanto as&iacute; que decidi&oacute; liberar su hinchada pija de sus pantalones y comenz&oacute; a masturbarse lentamente con la tranquilidad de estar cubierto por aquella pared que le daba impunidad para satisfacerse.<\/p>\n<p>&mdash;Continua hija por favor.<\/p>\n<p>&mdash;Cuando me masturbo, tengo fantas&iacute;as sexuales con ese vecino, imagino que tenemos sexo&#8230; sexo salvaje a escondidas de mi esposo, fue solo un par de veces. Adem&aacute;s tengo la necesidad de mirar pornograf&iacute;a bastante seguido.<\/p>\n<p>En ese momento el padre Vicenzo reconoci&oacute; la voz de aquella muchacha a la cual no pod&iacute;a ver totalmente, pero supo que se trataba de Marissa. Inmediatamente comenz&oacute; a masturbarse con m&aacute;s velocidad imagin&aacute;ndola a ella y su a cabello rubio oscuro corto hasta la altura de los hombros, sus piernas delgadas y su bello culo.<\/p>\n<p>&mdash;Haz hecho lo correcto hija m&iacute;a, la mejor decisi&oacute;n es contarlo todo, es duro aceptar nuestro errores, pero m&aacute;s duro aun es contarlos.<\/p>\n<p>&mdash;Como logro el perd&oacute;n de dios padre? necesito saberlo.es la primera vez que me confieso, nunca antes lo cre&iacute; necesario.<\/p>\n<p>&mdash;Mira hija dios no solo requiere de nuestra confesi&oacute;n, si no tambi&eacute;n de que nos arrepintamos, de que dejemos nuestras actividades pecaminosas y en su lugar lo sigamos a &Eacute;l. Todo esto es necesario para volver al camino correcto. Necesitas entregarte a dios en cuerpo y alma por eso necesito una reuni&oacute;n en privado contigo para charlar a&uacute;n m&aacute;s a fondo sobre esto.<\/p>\n<p>Concluyo el padre Vicenzo.<\/p>\n<p>&mdash;Si padre, no hay problema que tengo que hacer?<\/p>\n<p>Vicenzo subi&oacute; sus pantalones y sali&oacute; de su cub&iacute;culo.<\/p>\n<p>&mdash;Acomp&aacute;&ntilde;ame hija.<\/p>\n<p>Marissa al igual que el padre sali&oacute; del confesionario y lo acompa&ntilde;o hasta un cuarto donde Vicenzo acostumbraba a relajarse. Hab&iacute;a un peque&ntilde;o sill&oacute;n sobre una pared blanca. Algunos estantes llenos de libros, una mesa con una peque&ntilde;a canasta y algunas frutas. El hombre abri&oacute; la puerta que se encontraba junto al sill&oacute;n en hizo entrar a Marissa en el interior. Era la habitaci&oacute;n donde el padre acostumbraba a dormir, era un lugar sencillo, ten&iacute;a una cama de una plaza, una mesa de luz con un velador y tambi&eacute;n un peque&ntilde;o ropero, adem&aacute;s de algunos cuadros con paisajes de su ciudad natal.<\/p>\n<p>&mdash;Puede sacarte el calzado Marissa por favor?<\/p>\n<p>Marissa asinti&oacute; y se quit&oacute; sus sandalias dej&aacute;ndolas en la entrada de la habitaci&oacute;n quedando descalza.<\/p>\n<p>&mdash;Ponte c&oacute;moda y si&eacute;ntate sobre la cama, enseguida vengo.<\/p>\n<p>Melissa se sent&oacute; sobre la cama. Llevaba puesto un vestido de color azul oscuro a lunares blanco hasta la altura de sus rodillas.<\/p>\n<p>El padre volvi&oacute; con un vaso de vino y le ofreci&oacute; a Marissa. Ella acepto algo sorprendida.<\/p>\n<p>&mdash;Es lo que siempre hago, antes de hablar sobre esto beber vino. Tal como lo hizo dios en la &uacute;ltima cena.<\/p>\n<p>Marissa bebi&oacute; todo el vaso de vino y lo dejo sobre la mesa de luz de aquella habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Sabes hija&#8230; &mdash;el padre bebi&oacute; de su vaso de vino&mdash; para lograr, el perd&oacute;n de dios debes tener verdadero arrepentimiento, algo que ya me has demostrado hace un momento en el confesionario. El segundo paso y el definitivo es entregarte a dios en cuerpo y alma como ya te he dicho.<\/p>\n<p>Melisa escuchaba atentamente.<\/p>\n<p>&mdash;Debes tener amor por dios y entregarle tu cuerpo. Yo como uno de los representantes de dios en la tierra debo cumplir la tarea de ser el receptor de sus fieles.<\/p>\n<p>Prosigui&oacute; Vicenzo mientras se acercaba a Marissa y se sentaba junto a ella.<\/p>\n<p>&mdash;&#8230; Entregar tu cuerpo sin culpa a dios, a su representante en la tierra y as&iacute; lograr su perd&oacute;n para volver al camino de la vida pura. Hacer el amor es el camino para sanar tu alma pecadora, hacer el amor con dios.<\/p>\n<p>Vicenzo ten&iacute;a una erecci&oacute;n cada vez m&aacute;s grande y su pantal&oacute;n se ve&iacute;a abultado.<\/p>\n<p>Marissa estaba sorprendida por lo que padre le dec&iacute;a, pero estaba decidida a realizar aquella tarea para lograr el perd&oacute;n de dios.<\/p>\n<p>&mdash;Quiero escuchar tu opini&oacute;n hija.<\/p>\n<p>Vicenzo apoyo su mano sobre la pierna izquierda de aquella mujer.<\/p>\n<p>&mdash;Padre yo&#8230;no me opongo, estoy realmente arrepentida de todos mis pecados y quiero volver al camino del bien.<\/p>\n<p>Marissa sab&iacute;a que ten&iacute;a que tener sexo con aquel hombre, uno de los representantes de dios en la tierra. Ella confiaba ciegamente en aquel padre.<\/p>\n<p>&mdash;Hija m&iacute;a, has tomado la mejor decisi&oacute;n. Ahora voy a pedirte que te desnudes por favor.<\/p>\n<p>Marissa se puso de pie y comenz&oacute; a sacarse el vestido que tra&iacute;a puesto. Lo dejo caer sobre el suelo y se quit&oacute; la ropa interior quedando completamente desnuda.<\/p>\n<p>Vicenzo no pod&iacute;a creer la belleza de aquella mujer, ten&iacute;a tetas peque&ntilde;as, abdomen plano y bonito culo, su erecci&oacute;n era ya indisimulable. Entonces el tambi&eacute;n comenz&oacute; a sacarse la ropa dejando al aire su panza prominente cubierta de vellos canosos y su pija erecta.<\/p>\n<p>Marissa miro aquel pene del padre y quedo algo impresionada. Esperaba que aquel hombre tuviese un tama&ntilde;o m&aacute;s chico pero a pesar de su gran panza y su edad ten&iacute;a un buen tama&ntilde;o, pero ella sab&iacute;a que esto no se trataba de placer sino de amar a dios y sanar sus pecados.<\/p>\n<p>El padre tomo un rosario y lo puso suavemente en el cuello de la mujer.<\/p>\n<p>&mdash;Recu&eacute;state sobre la cama hija m&iacute;a.<\/p>\n<p>Le ordeno<\/p>\n<p>Marissa obedeci&oacute; recost&aacute;ndose boca arriba, estaba algo nerviosa pero muy confiada en el padre.<\/p>\n<p>Vicenzo tomo uno de los pies de Marissa, y beso su planta. Chupo suavemente uno de los dedos del aquellos pies, de u&ntilde;as pintadas de color negro.<\/p>\n<p>El cuarto ol&iacute;a al perfume de la mujer, el padre continuo besando sus piernas, luego se detuvo y se recost&oacute; encima de Marissa que lo acogi&oacute; con las piernas abiertas esperando ser penetrada. Vicenzo acomodo la pija en la entrada de la vagina y comenz&oacute; a perforarla suavemente.<\/p>\n<p>&mdash;Ahhh<\/p>\n<p>Marissa emiti&oacute; un leve quejido, mientras Vicenzo la besaba en la boca con su lengua cubierta de saliva caliente. El hombre continuo con sus besos por todo el cuello de la bella mujer y bajo hasta sus pechos mordisqueando los pezones y succion&aacute;ndolos.<\/p>\n<p>&mdash;Que hermosa mujer eres hija m&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Uff auhhggg!&#8230;<\/p>\n<p>Ella trataba de no gemir, reprimiendo el placer que la invad&iacute;a, a pesar de no sentir atracci&oacute;n por aquel hombre a quien ve&iacute;a como un ser superior y un representante de dios, su salvador.<\/p>\n<p>El hombre estaba en estado de excitaci&oacute;n absoluta mientras segu&iacute;a dando golpes de cadera cada vez m&aacute;s intensos entre las piernas abiertas de Marisa, penetr&aacute;ndola profundamente. Cada vez aumentaba m&aacute;s la velocidad en la que el hombre entraba y sal&iacute;a del interior de Marissa.<\/p>\n<p>&mdash;Ahhh!, ahh!<\/p>\n<p>Marissa estaba siendo cogida con furia y sus gemidos iban en aumento. El padre Vicenzo hab&iacute;a abandonado la suavidad del principio por una penetraci&oacute;n mec&aacute;nica y violenta. Su lengua recorr&iacute;a el suave rostro de la joven dejando saliva por doquier, mientras la cama comenzaba a emitir un chirrido por el movimiento.<\/p>\n<p>&mdash;Por favor&#8230; ohhh! ooh! nooo noo!<\/p>\n<p>Vicenzo ignoro las quejas de Marissa y sigui&oacute; taladr&aacute;ndola con furia, hasta que r&aacute;pidamente y sin previo aviso retiro su pene del interior de la mujer para masturbarse por unos segundos y terminar por eyacular tres chorros de semen caliente sobre su abdomen. Despu&eacute;s de eso, el hombre excedido de peso se tumb&oacute; a un costado de la cama completamente agotado.<\/p>\n<p>Marissa no hab&iacute;a disfrutado esa situaci&oacute;n tan violenta, al menos no como ella esperaba, pero sab&iacute;a que hab&iacute;a cumplido con dios. Se recost&oacute; d&aacute;ndole la espalda al padre Vicenzo, con sus piernas juntas, mirando hacia la puerta. El hombre le manoseaba el culo, mientras miraba hacia el techo tratando de recuperar el aliento despu&eacute;s del sexo.<\/p>\n<p>Marissa jam&aacute;s le conto a nadie aquella experiencia y es hasta el d&iacute;a de hoy su mayor secreto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Pecado Santo. Todos los derechos reservados. 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