{"id":18455,"date":"2018-07-30T22:00:00","date_gmt":"2018-07-30T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-07-30T22:00:00","modified_gmt":"2018-07-30T22:00:00","slug":"1184-family-pack","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/1184-family-pack\/","title":{"rendered":"Una madre muy caliente"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"18455\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">5<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Jaime era uno de esos muchachos que no se comunicaba mucho con la gente, aunque todos sab&iacute;an que con s&oacute;lo 17 a&ntilde;os ya era un genio del dibujo. Era un chico alto, de pelo y ojos marrones, tristes por dem&aacute;s. Muchas chicas del colegio pensaban que era lindo, pero las cosas no pasaban de all&iacute;. &Eacute;l viv&iacute;a en un peque&ntilde;o departamento con su madre Julieta, una de esas mujeres que hacen girar cabezas vaya a donde vaya. Hablemos un poco de ella, 36 a&ntilde;os, estatura media, pelo negro opaco y ojos verdes. Algo que la caracterizaba realmente era su cola, parada y dura como pocas, aunque sus senos no le envidiaban nada. Ambos se hac&iacute;an notar, sin importar el tipo de ropa que usase; una bendici&oacute;n o una desgracia, juzguen ustedes.<\/p>\n<p>Julieta siempre se hab&iacute;a sentido intrigada por su hijo, ya que no parec&iacute;a un adolescente feliz, sino alguien que sufre una p&eacute;rdida constante. As&iacute; que cuando ten&iacute;a oportunidad revisaba entre sus cosas, tratando de encontrar alg&uacute;n indicio, una pista que la ayudase. En una de sus inspecciones, Julieta encontr&oacute; muy bien escondidas unas hojas en las que aparec&iacute;a el dibujo de una mujer semidesnuda, de espaldas. La calidad del trazo era muy bueno, un gran retrato. Sigui&oacute; viendo las im&aacute;genes, y se asombr&oacute; al ver que una de las mujeres ten&iacute;a la cara de ella. Algo sobresaltada guard&oacute; como pudo las hojas en donde las hab&iacute;a encontrado y se alej&oacute; de all&iacute;. Los siguientes d&iacute;as la tuvieron muy ansiosa, tratando de entender a su hijo. Finalmente lleg&oacute; a la conclusi&oacute;n de que Jaime estaba atra&iacute;do a ella y no hab&iacute;a mucho que pod&iacute;a hacer para sac&aacute;rselo de la cabeza. Poco a poco se fue calmando aunque segu&iacute;a enojada porque las cosas no deber&iacute;an ser as&iacute;.<\/p>\n<p>Los d&iacute;as pasaron y trajeron el cumplea&ntilde;os de los 18 a&ntilde;os de Jaime. Los amigos que ten&iacute;a y algunos familiares, le hicieron una peque&ntilde;a fiesta sorpresa, regal&aacute;ndole todo tipo de cosas. Luego de que todos se fueran a sus casas Jaime decidi&oacute; probarse la ropa nueva que ten&iacute;a, pero cuando se puso unos pantalones que le hab&iacute;an gustado mucho supo que le quedaban grandes<\/p>\n<p>&quot;Me parece que son muy grandes&quot; le dijo a su madre.<\/p>\n<p>&quot;A ver, dejame ver&quot;<\/p>\n<p>Julieta se agach&oacute; enfrente de Jaime para examinar el pantal&oacute;n, dej&aacute;ndole una vista perfecta para apreciar los senos. Jaime se sent&iacute;a nervioso, con miedo de que su madre se diera cuenta que se estaba excitando con ella. Entre las manos que iban y ven&iacute;an, rozando cada rinc&oacute;n, y los excelentes pechos Jaime no pod&iacute;a controlarse<\/p>\n<p>&quot;Ahora voy a ver c&oacute;mo te va en la parte de atr&aacute;s&quot;<\/p>\n<p>Julieta se acerc&oacute; por detr&aacute;s y se apoy&oacute; contra la espalda de su hijo. Jaime pudo sentir claramente los pechos duros que ten&iacute;a y los pezones que lo adornaban, esto hizo que su pene se fuera a las alturas. Julieta se dio cuenta de esto, y se sorprendi&oacute; un poco. Enojo fue lo que primero sinti&oacute;, lo &uacute;nico que quer&iacute;a era que su hijo le explicara c&oacute;mo pod&iacute;a excitarse con ella, &iexcl;qu&eacute; era su madre! Pero el enojo tom&oacute; un sentido distinto, Julieta se dijo a s&iacute; misma si eso es lo que quer&eacute;s, eso es lo que vas a tener. Ya era suficiente de ese jueguito, era hora de hacer algo y r&aacute;pido<\/p>\n<p>&quot;Sabes, va ser mejor que te saque el pantal&oacute;n para medir las partes que tienen que achicar&quot;<\/p>\n<p>Antes de que su hijo hablara Julieta desabroch&oacute; el pantal&oacute;n y se lo baj&oacute; hasta las rodillas, dejando a la vista de ambos la media erecci&oacute;n que tra&iacute;a Jaime. Este se qued&oacute; congelado, sin decir nada. Julieta en cambio, mir&oacute; el bulto que se formaba y le susurr&oacute; al o&iacute;do<\/p>\n<p>&quot;Parece que necesitas ayuda, dejame darte una mano con eso&quot;<\/p>\n<p>Baj&oacute; los calzoncillos de su hijo, rozando lentamente las manos contra sus piernas. Jaime se sent&iacute;a a gusto con lo que estaba pasando, as&iacute; que la dej&oacute; hacer. Julieta pas&oacute; sus manos hacia delante, tom&oacute; el pene y comenz&oacute; a masturbarlo pausadamente. Jaime sent&iacute;a gustoso el ir y venir de la mano sobre su pene, y de la otra que sosten&iacute;a los test&iacute;culos. Julieta no perd&iacute;a detalle de lo mucho que disfrutaba el ni&ntilde;o. A los pocos minutos las rodillas de Jaime comenzaron a temblar en medio de sensaciones muy placenteras, cada vez m&aacute;s intensas. El pobre no pudo aguantar m&aacute;s y explot&oacute; en un orgasmo prolongado y divino. Su semen salt&oacute; con mucha fuerza, en un abrir y cerrar de ojos qued&oacute; postrado contra el piso.<\/p>\n<p>&quot;Parece que le gusto las caricias que le di &iquest;no?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Ehmmm&#8230; s&iacute;&quot;<\/p>\n<p>La mano de Julieta sigui&oacute; acariciando el miembro empapado de su hijo, a&uacute;n firme, esperando otro orgasmo. De repente el timbre interrumpi&oacute;. Ambos se exaltaron y se separaron r&aacute;pidamente. Jaime corri&oacute; hacia su pieza, mientras que Julieta se acomod&oacute; un poco la ropa para atender la puerta, olvidando que su mano estaba ba&ntilde;ada. El cartero dej&oacute; un paquete y se retir&oacute; sin percatarse del peque&ntilde;o detalle, suerte para ella.<\/p>\n<p>Mientras, Jaime yac&iacute;a en su cama, d&aacute;ndose cuenta que le hab&iacute;an hecho la mejor paja de su vida. Algunas horas pasaron y Jaime segu&iacute;a en su habitaci&oacute;n, mientras Julieta repasaba en su cabeza una y otra vez lo que hab&iacute;a pasado. S&iacute;, hab&iacute;a masturbado a su hijo, y s&iacute;, le hab&iacute;a gustado mucho hacerlo<\/p>\n<p>&quot;Es mejor que siga jugando un poco m&aacute;s con &eacute;l, lo hacemos una vez y se le pasa la calentura&quot; pens&oacute; Julieta.<\/p>\n<p>Ya hab&iacute;a dado el primer paso. Estaba segura que con otra sesi&oacute;n m&aacute;s Jaime estar&iacute;a satisfecho y abandonar&iacute;a esas est&uacute;pidas fantas&iacute;as. Pero era suficiente por ese d&iacute;a, la ma&ntilde;ana traer&iacute;a m&aacute;s esperanzas y nuevas ideas. Esa misma noche Julieta se masturb&oacute; a&uacute;n sin desearlo entre sus s&aacute;banas, recordando la dureza del miembro de Jaime y el charco que lanz&oacute; gracias a sus toques, finalmente se durmi&oacute;.<\/p>\n<p>La ma&ntilde;ana siguiente la despert&oacute; con un sol radiante que entraba por la ventana. Ella se levant&oacute; y se dirigi&oacute; a la cocina para preparar el desayuno. Al rato Jaime se despert&oacute; tambi&eacute;n, y enseguida record&oacute; lo que hab&iacute;a pasado el d&iacute;a anterior. Aunque parec&iacute;a un sue&ntilde;o era lo m&aacute;s real que le hab&iacute;a sucedido, real y placentero. Cuando termin&oacute; de usar el ba&ntilde;o fue hacia la cocina y se encontr&oacute; con su madre. En ese momento ella le daba la espalda, llevaba puesta una camiseta mangas larga de color blanca y una bombacha negra que hac&iacute;a notar perfectamente su bote bien formado. Jaime mir&oacute; los atributos de su madre, y maravillado por ellos comenz&oacute; a sentir calor. De repente la situaci&oacute;n lo super&oacute;, fue por detr&aacute;s de su madre y la apoy&oacute; sin ninguna contemplaci&oacute;n. Las manos rodearon los pechos de Julieta y comenzaron a acariciarlos. Ella pudo sentir el pene duro contra sus nalgas, meti&eacute;ndose cada vez m&aacute;s profundo en su raya, luchando por penetrarla.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Pero qu&eacute; est&aacute;s haciendo Jaime?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Te estoy devolviendo el favor madre&quot;<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Ah, s&iacute;? bueno, espera que te ayudo un poco&quot;<\/p>\n<p>Julieta entonces arque&oacute; su espalda, para que su cola sobresaliera m&aacute;s, con muchas ganas empez&oacute; a moverla sobre el miembro duro de Jaime. Con una mano entre sus piernas corri&oacute; la bombacha hacia un lado e instintivamente comenz&oacute; a tocarse los labios vaginales y su cl&iacute;toris.<\/p>\n<p>&quot;Mmmm que rico que es esto, como me gusta&quot; dec&iacute;a Julieta.<\/p>\n<p>Sin darse cuenta hab&iacute;a ca&iacute;do v&iacute;ctima de su propio juego, uno que hubiese querido jugar tiempo atr&aacute;s. Le gustaba mucho la idea de que su hijo la viese como objeto de placer, eso era lo que la obligaba a hacer lo impensable. Jaime no perd&iacute;a tiempo, ya hab&iacute;a levantado la camiseta que cubr&iacute;a los pechos de su madre y estaba acariciando sus pezones, duros hasta m&aacute;s no poder. Julieta cruz&oacute; una de sus manos y comenz&oacute; a apretar la cabeza del miembro de Jaime.<\/p>\n<p>&quot;Hijo, vayamos a un lugar m&aacute;s c&oacute;modo &iquest;s&iacute;?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Est&aacute; bien&quot;<\/p>\n<p>&quot;Ven, vamos a mi pieza&quot;<\/p>\n<p>Julieta, sin soltar el pene que sobresal&iacute;a del b&oacute;xer de su hijo, lo guio hasta su pieza. Algo apurada hizo que Jaime se acostar&aacute; en la cama, con su pene apuntando hacia el techo. Con mucha desesperaci&oacute;n Jaime se quit&oacute; los calzoncillos y los tir&oacute; hacia el piso. Julieta lo mir&oacute; con cara de pervertida, chup&oacute; uno de sus dedos y dijo:<\/p>\n<p>&quot;Ahora vas a sentir la lengua que ayer te quedaste con ganas de sentir&quot;.<\/p>\n<p>Acerc&oacute; una de sus manos hacia el miembro y lo rode&oacute; con su palma. Sin esperar nada se lo llev&oacute; a su boca y lo chup&oacute; como si se tratase de un helado en el d&iacute;a m&aacute;s caluroso del a&ntilde;o. La boca de Julieta devoraba sin cesar el miembro de Jaime, que entraba hasta el fondo y luego sal&iacute;a s&oacute;lo para volver a entrar de nuevo. El calor agobiaba a ambos, llenos de fuego que deb&iacute;an liberar de una forma u otra. Julieta quitaba el miembro de su hijo y jugaba con su glande, chupaba un poco sus huevos y luego lo volv&iacute;a a meter dentro de su boca. Su mano nunca dejaba de moverse, de arriba hacia abajo y viceversa, acompa&ntilde;ando los movimientos de su boca. Jaime sent&iacute;a el hormigueo que le causaba la lengua de su madre, pero &eacute;l no era uno de esos que tiene mucho aguante, el orgasmo estaba muy cerca.<\/p>\n<p>&quot;Ahh ahhh aaahhh aahh&quot; empez&oacute; a gemir.<\/p>\n<p>Julieta sab&iacute;a que iba a explotar de un momento a otro, as&iacute; que apret&oacute; sus labios m&aacute;s fuerte y chup&oacute; con m&aacute;s esmero. Justo en el momento en que Jaime llegaba al orgasmo sac&oacute; el pene de su boca y comenz&oacute; a masturbarlo, corriendo la piel que cubr&iacute;a el glande fren&eacute;ticamente. &iexcl;Splash! el semen salt&oacute; fuertemente hacia la cara de Julieta, que lo recibi&oacute; golosa. En medio de los salpicones Julieta volvi&oacute; a engullir el pene, para aprovechar todo ese jugo que hab&iacute;a logrado exprimir. Jaime se retorc&iacute;a de gusto, apretando la cabeza hacia su miembro. Julieta pas&oacute; la lengua por el glande y limpi&oacute; el pene que a estas alturas se hab&iacute;a achicado. Gateando se acerc&oacute; a su hijo, junt&oacute; sus senos con sus manos y dijo:<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Te gustan las tetas que tengo, son grandes, no?<\/p>\n<p>&quot;Son muy lindas&quot; mientras tocaba una de ellas.<\/p>\n<p>&quot;Ahora chupamelas un poquito, dale, no tengas verg&uuml;enza&quot;<\/p>\n<p>Jaime no hizo objeci&oacute;n alguna y con muchas ganas empez&oacute; a chupar esos senos que tanto le hab&iacute;an atra&iacute;do desde el primer d&iacute;a que los conoci&oacute;<\/p>\n<p>&quot;As&iacute; lindo, segu&iacute; chupandome as&iacute;, chupame las tetitas, haceme gozar&quot;<\/p>\n<p>Julieta disfrutaba de la lengua de su hijo, mientras que acariciaba su pene. Este no tard&oacute; mucho en crecer, lo suficiente como para poder lograr la penetraci&oacute;n. Mientras Jaime segu&iacute;a lamiendo sin cesar los pezones de su madre, sobresalientes y muy duros. Julieta se levant&oacute; de la cama y se quit&oacute; la camiseta y la ropa interior, algo humedecida. Jaime vio c&oacute;mo se dibujaba la vagina de su madre en su entrepierna, afeitada. Julieta abri&oacute; sus labios vaginales y entre suspiros pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Te agradar&iacute;a meter tu cosita por mi hoyito?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Si&quot;<\/p>\n<p>&quot;&iquest;En serio?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Siiiii&quot;<\/p>\n<p>La calentura la hab&iacute;a sobrepasado, ahora ya no pod&iacute;a pensar en otra cosa que no fuese en tener a su hijo dentro de ella. Se acerc&oacute; a donde estaba Jaime y se puso sobre &eacute;l con las piernas abiertas y el deseo m&aacute;s fuerte que nunca.<\/p>\n<p>&quot;Ahora te voy a montar hasta que se te gaste, esto es lo que quer&iacute;as y es lo que vas a tener&quot;.<\/p>\n<p>Con una mano tom&oacute; la herramienta y la acomod&oacute; para que entrara en ese agujero que rogaba lo llenasen. La tensi&oacute;n que ten&iacute;an era muy fuerte, y el remedio era uno. Lentamente se fue sentando sobre la carne de su hijo, sintiendo como se iba metiendo pulgada a pulgada.<\/p>\n<p>&quot;Siiiii&quot; exclam&oacute; &quot;Esto es lo que quer&iacute;a &iquest;te gusta?&quot;<\/p>\n<p>&quot;S&iacute; mam&aacute;, s&iacute;&quot;<\/p>\n<p>&quot;Ah Ahhh &iquest;te gusta c&oacute;mo te aprieto con mi cuevita, te gusta lo mojada que est&aacute;?&quot;<\/p>\n<p>&quot;S&iacute;&quot;<\/p>\n<p>Dicen que una imagen vale mil palabras, de seguro que no habr&iacute;a mil palabras para describir esta imagen. Una vez clavada Julieta comenz&oacute; a brincar sin perder de vista como se introduc&iacute;a el pene de Jaime. Julieta montaba con mucha velocidad a su hijo sin dejar de tocarse el cl&iacute;toris. Jaime miraba como se mov&iacute;a su madre, como se tragaba su pene sin problema alguno.<\/p>\n<p>&quot;Todo adentro, nada afuera&quot;, repet&iacute;a Julieta.<\/p>\n<p>Los dos se mov&iacute;an fren&eacute;ticamente, cada vez m&aacute;s r&aacute;pido y con m&aacute;s fuerza. Su hijo la estaba invadiendo y la dama se rend&iacute;a complacida. Sus senos saltaban en el aire y su pelo danzaba descontrolado con cada movimiento. La cama rechinaba y se golpeaba contra la pared, mientras que ella no dec&iacute;a, gritaba&hellip;<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;Ah, me vengo, ya casi sale! &iexcl;Que bueeenooo&#8230;! &iexcl;Me encanta tenerte adentro!&quot;<\/p>\n<p>&quot;Ahhhh yo tambi&eacute;n acabo&quot;<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;Acabame toda, todita, calentame con tu rica lechita!&quot;<\/p>\n<p>Julieta se aferr&oacute; a la almohada fuertemente y comenz&oacute; a temblar sin control, llen&aacute;ndose de gusto y placer. R&aacute;pidamente sinti&oacute; que la leche de su primog&eacute;nito se ahondaba hasta el fondo de su ser, caliente, demasiado caliente. Ambos se quedaron quietos un par de minutos, bajando su respiraci&oacute;n. Julieta al fin se levant&oacute; de la cama y coment&oacute;:<\/p>\n<p>&quot;Espero que ahora est&eacute;s un poco m&aacute;s satisfecho&quot;<\/p>\n<p>Jaime asinti&oacute; con la cabeza, no ten&iacute;a palabras. Julieta se puso su ropa y despidi&oacute; a su hijo con un beso justo en la punta de su pene, llev&aacute;ndose un poco de leche en sus labios. Por cierto, desde aquel d&iacute;a los dos hacen todo&#8230; en familia.<\/p>\n<p>***************************<\/p>\n<p>Querido lector\/a, quiero aclarar que esta historia es producto de la imaginaci&oacute;n del autor, los hechos aqu&iacute; narrados son demasiado sorprendentes para ser verdad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>5 Jaime era uno de esos muchachos que no se comunicaba mucho con la gente, aunque todos sab&iacute;an que con s&oacute;lo 17 a&ntilde;os ya era un genio del dibujo. Era un chico alto, de pelo y ojos marrones, tristes por dem&aacute;s. 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