{"id":18527,"date":"2018-08-10T22:00:00","date_gmt":"2018-08-10T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-08-10T22:00:00","modified_gmt":"2018-08-10T22:00:00","slug":"18527-la-historia-de-ana-capitulo-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/18527-la-historia-de-ana-capitulo-2\/","title":{"rendered":"La historia de Ana (Cap\u00edtulo 2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"18527\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>1<\/p>\n<p>&ldquo;Yo amo a mi novio&rdquo; fue lo &uacute;ltimo que me dijo esa noche. Minutos antes hab&iacute;a festejado mi miembro grande, y mientras la penetraba, se burlaba de su novio, Andr&eacute;s, que estaba en una juntada con amigos mientras yo la pose&iacute;a.<\/p>\n<p>Luego de esa noche de locura supe que nada volver&iacute;a a ser lo mismo. La imagen que tenia de Ana fluctuaba violentamente entre la chica fr&aacute;gil de rostro angelical, que en silencio parec&iacute;a pedir protecci&oacute;n y cari&ntilde;o, y la mujer lujuriosa que no se sonrojaba al aprovechar que su pareja estaba en otro lugar para encamarse con otro.<\/p>\n<p>Los d&iacute;as siguientes fueron raros y estresantes. Yo, que trabajaba de vigilante nocturno en el edificio donde ella viv&iacute;a, estaba todo el tiempo expectante, esperando encontrarla a solas. Sin embargo, como si se burlara de m&iacute;, durante muchos d&iacute;as seguidos, fue de la mano de su novio, y parec&iacute;an m&aacute;s enamorados que nunca.<\/p>\n<p>Yo intentaba decirme que no deb&iacute;a molestarme por eso. Despu&eacute;s de todo, ella fue muy clara: no quer&iacute;a que la recrimine cosas, ni que exija su atenci&oacute;n, ni que le envi&eacute; mensajes a cualquier hora.<\/p>\n<p>Durante un tiempo respet&eacute; su decisi&oacute;n, y me mantuve a cierta distancia. La saludaba cordialmente sin demostrar confianza, y s&oacute;lo le escrib&iacute;a por las tardes, pensando que Andr&eacute;s quiz&aacute; no estaba con ella en esos momentos. Eran mensajes simples y cortos &ldquo;como est&aacute;s&rdquo;, y esas cosas. Ella a veces me contestaba escuetamente, y la conversaci&oacute;n se cortaba luego de dos o tres mensajes. Yo toleraba su distanciamiento, porque esperaba que, inesperadamente, al igual que la primera noche que estuvimos juntos, tuvi&eacute;semos unas horas de sexo traicionero y delicioso. Sin embargo, aquel d&iacute;a no llegaba, y mientras el tiempo pasaba, nuestra noche de lujuria iba pareciendo tan borrosa y confusa como un sue&ntilde;o.<\/p>\n<p>Andr&eacute;s era agradable, y a veces, mientras esperaba a que Ana termine de arreglarse para salir juntos, se quedaba un rato a charlar conmigo. Habl&aacute;bamos de libros, ya que ambos &eacute;ramos grandes lectores, de pol&iacute;tica, de econom&iacute;a, y a veces hasta filosof&aacute;bamos un poco. No me cab&iacute;a duda de que si lo hubiese conocido en otras circunstancias hubi&eacute;semos sido grandes amigos. Pero el caso es que era el novio de Ana, y cada vez que habl&aacute;bamos sent&iacute;a una mezcla de envidia y culpa. Envidia por ser el hombre al que Ana amaba. Y culpa, porque mientras nuestra relaci&oacute;n de pseudo amistad avanzaba, despacio, pero sin pausa, recordaba las palabras diab&oacute;licas de Ana: &ldquo;Mi novio no me coge&rdquo; &ldquo;aprovech&aacute; a que est&aacute; en una cena con sus amigos, aprovech&aacute; a cogerme&rdquo;.<\/p>\n<p>Un s&aacute;bado durante el d&iacute;a, Andr&eacute;s me confes&oacute; que no se llevaba bien con Ana.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Te puedo preguntar algo? &mdash; Dijo despu&eacute;s. &mdash; Pero si no quer&eacute;s no respondas.<\/p>\n<p>&mdash; Decime. &mdash; Dije, intentando aparentar calma, aunque estaba ansioso por saber qu&eacute; me iba a decir.<\/p>\n<p>&mdash; Viste que durante un tiempo con Ana nos peleamos, y varias noches no vine a dormir ac&aacute;.<\/p>\n<p>&mdash; Puede ser. Pero la verdad no sab&iacute;a que estaban peleados. &mdash; Dije. Andr&eacute;s pareci&oacute; percibir mi mentira, pero sigui&oacute; hablando.<\/p>\n<p>&mdash; Una de esas noches que no vino conmigo &iquest;la viste salir a alg&uacute;n lado?<\/p>\n<p>&mdash; Que yo recuerde, no. &mdash; Ment&iacute;, cauteloso.<\/p>\n<p>&mdash; Pero si la vieras &iquest;Me lo dir&iacute;as? &mdash; Agach&oacute; la cabeza, apesadumbrado. &mdash; hoy nos peleamos de nuevo. Pero mal. &iquest;Me dir&iacute;as si la ves salir de noche?<\/p>\n<p>&mdash; Bueno, vos sab&eacute;s que no deber&iacute;a hacer eso. Yo estoy trabajando ac&aacute;, viste&hellip; pero bueno, yo te informo de sus movimientos &mdash; Le gui&ntilde;&eacute; el ojo, c&oacute;mplice. &mdash; Pero ni se te ocurra decirle que fui yo el que te lo dijo eh.<\/p>\n<p>&mdash; No, quedate tranquilo &mdash; Dijo &eacute;l, abatido. Estaba a punto de salir a la calle, pero se dio vuelta hacia m&iacute;, y pregunt&oacute; &mdash; &iquest;Y vino alguien a verla de noche?<\/p>\n<p>A escuchar su pregunta record&eacute; al pelado con el que la hab&iacute;a descubierto cogiendo una noche, y luego rememor&eacute; otra noche, mi noche. Yo hab&iacute;a acabado, todav&iacute;a adentro suyo, mientras sonaba el celular. Era un llamado de Andr&eacute;s.<\/p>\n<p>&mdash; La verdad, que yo recuerde, no. &mdash; Dije, siendo sincero por una vez, ya que la noche anterior no la hab&iacute;a visto entrar ni salir.<\/p>\n<p>&mdash; Est&aacute; bien. cuento con vos entonces. Gracias, sos un amigo.<\/p>\n<p>Mientras cruzaba la puerta, yo imagin&eacute; que deber&iacute;a agacharse un poco, porque con esos cuernos gigantes que sal&iacute;an de su cabeza, no podr&iacute;a salir de otra manera.<\/p>\n<p>2<\/p>\n<p>Estaba seguro de que ese era mi d&iacute;a, no pod&iacute;a ser de otra manera. Ana se hab&iacute;a peleado con su novio, y seguramente caer&iacute;a ante su impulso sexual. S&oacute;lo me ten&iacute;a que asegurar de que desahogue conmigo. La idea de que otro tipo me gane de mano me aterrorizaba. A pesar de la creciente excitaci&oacute;n, todav&iacute;a albergaba sentimientos rom&aacute;nticos hac&iacute;a ella. Si no contara su actitud en el sexo, era una mujer tierna y dulce.<\/p>\n<p>La vi salir del ascensor, al rato de que Andr&eacute;s sali&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Se fue? &mdash; Me pregunt&oacute;. A pesar de su aspecto triste se la ve&iacute;a hermosa. Su cara estaba un poco m&aacute;s p&aacute;lida que de costumbre, parec&iacute;a cansada. Vest&iacute;a un pantal&oacute;n de jean bastante ajustado. De a poco, iba adquiriendo un aspecto m&aacute;s sensual.<\/p>\n<p>&mdash; hace un rato. &mdash; Contest&eacute;. Devor&aacute;ndola con la mirada. En ese cuerpo chiquito hab&iacute;a todo lo que un hombre pod&iacute;a apetecer, y mucho m&aacute;s. Su rostro, ensombrecido, no dejaba de ser bello y sensual a la vez. Los labios finos, la nariz peque&ntilde;a, y los p&oacute;mulos grandes invitaban a darle muchos besos. Su piel era blanca y tersa, y yo record&eacute; la vez que la ensuci&eacute; con mi semen. Toda su pulcritud manchada con mi virilidad.<\/p>\n<p>&mdash; Nos peleamos de nuevo.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;ah, s&iacute;? Pens&eacute; que ya se estaban llevando bien. &mdash; Dije. ella pereci&oacute; notar cierta iron&iacute;a en mi manera de hablar. Sonri&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash; Te aviso que hoy no quiero hacer nada. &mdash; advirti&oacute; &mdash; estoy muy cansada.<\/p>\n<p>&mdash; No te preocupes. No te pensaba presionar. &mdash; Ment&iacute;. &mdash; Yo te quiero mucho Anita, y sab&eacute;s que pod&eacute;s contar conmigo&hellip; en todo.<\/p>\n<p>&mdash; Gracias. &mdash; dijo. &mdash; voy a hacer unas compras. Enseguida vuelvo.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; despu&eacute;s de dos horas, con un mont&oacute;n de bolsas cargadas en los brazos.<\/p>\n<p>&mdash; Te ayudo princesa. &mdash; le dije, luego de abrirle la puerta. Sin esperar respuesta agarr&eacute; varias bolsas.<\/p>\n<p>&mdash; Desde cu&aacute;ndo me dec&iacute;s princesa.<\/p>\n<p>&mdash; Desde hoy. &mdash;dije. abriendo la puerta del ascensor. Ella entr&oacute;, y yo la segu&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash; No, esper&aacute; no hace falta que subas, adem&aacute;s te van a retar.<\/p>\n<p>No le respond&iacute;. Me limit&eacute; a marcar su piso.<\/p>\n<p>&mdash; Bueno, hasta ac&aacute; llegamos, muchas gracias. &mdash; me dijo, una vez que llegamos, mientras abr&iacute;a la puerta del ascensor.<\/p>\n<p>&mdash; No seas tonta &iquest;Me ten&eacute;s miedo? &mdash; Dije, bromeando.<\/p>\n<p>&mdash; Un poco. &mdash; ri&oacute; ella tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>Llegamos a la puerta, ella puso la llave en la cerradura, pero antes de girarla, cautelosa, dijo:<\/p>\n<p>&mdash; D&aacute;melas Gaby, y muchas gracias.<\/p>\n<p>Le di s&oacute;lo algunas bolsas, dejando una mano libre, con la cual gir&eacute; la llave, y abr&iacute; la puerta.<\/p>\n<p>&mdash; En serio Gaby, no quiero que entres. &mdash; Dijo, seria. Pero ya la tome de la cintura, y empuj&aacute;ndola hacia adentro, con determinaci&oacute;n, la hice entrar, conmigo a sus espaldas.<\/p>\n<p>Cerr&eacute; la puerta. Tir&eacute; las bolsas al piso.<\/p>\n<p>&mdash; En serio, no quiero nada.<\/p>\n<p>Le pellizqu&eacute; el culo. Ana me dio un cachetazo. Se alej&oacute; un poco. Pero s&oacute;lo fue cuesti&oacute;n de dar unos pasos para agarrarla de la cintura y apretarla contra mi cuerpo. Mi sexo se estaba despertando, y ella, involuntariamente frotaba su cadera en &eacute;l, haciendo que se endurezca lentamente.<\/p>\n<p>&mdash; No me vas a tener cuando vos quieras. &mdash; Me dijo. pero segu&iacute;a atrapada con mi brazo, que era muy fuerte para una chica de cuarenta y cinco kilos. &mdash;&iexcl;Basta Gabriel, en serio! &mdash; dijo, d&aacute;ndome empujones d&eacute;biles.<\/p>\n<p>Si lo pienso racionalmente, ese era momento de dejarla en paz. Pero en ese momento mi cuerpo no era dominado por mi mente, sino por mi pene. Su rechazo me excit&oacute;. Mientras forceje&aacute;bamos, la ten&iacute;a abrazada a m&iacute;. Sent&iacute;a su olor, magreaba sus tetas, y tanteaba el culo con la mano libre. Ella retrocedi&oacute; unos cent&iacute;metros, pis&oacute; una de las bolsas de supermercado, pareci&oacute; haber roto algo, porque su rostro se torn&oacute; preocupado. En ese momento baj&oacute; la guardia. Tom&aacute;ndola de los hombros, con un fuerte empuj&oacute;n en los hombros, la hice poner de rodillas. Su carita reflej&oacute; indignaci&oacute;n, mientras miraba como me bajaba el cierre del pantal&oacute;n. ya hab&iacute;a esperado mucho, ya no ten&iacute;a paciencia para conquistarla en el poco tiempo que estuviese peleada con Andr&eacute;s, y de ninguna manera me arriesgar&iacute;a a que escoja a otro para sacarse la calentura.<\/p>\n<p>&mdash; No quiero, no quie&hellip; &mdash; su segunda negativa qued&oacute; acallada cuando le tap&eacute; la nariz. Saqu&eacute; mi verga de su escondite. Ana se rehusaba a complacerme, pero ya hab&iacute;a dejado de resistirse. Fue cuesti&oacute;n de segundos, hasta que se vio obligada a respirar por la nariz. &mdash; Hijo de puta. &mdash; Dijo, con la voz gangosa debido a la nariz tapada. Acto seguido abri&oacute; la boca de nuevo, y ah&iacute; le enterr&eacute; mi verga, la cual pas&oacute; por unos labios necios, apretados, hasta mojarse con la lengua viciosa. Y a partir de ah&iacute; ya no fue necesario forzarla m&aacute;s.<\/p>\n<p>Me la chup&oacute; con vehemencia, concentr&aacute;ndose en el glande, d&aacute;ndole leng&uuml;etadas babosas en el prepucio y en toda la cabeza. la agarr&eacute; del pelo, para que no le cayera a los costados mientras mamaba. Se los tirone&eacute; sin querer. Ella chill&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash; No pares princesa. &mdash; le orden&eacute;. Y la princesa no par&oacute;.<\/p>\n<p>Las bolsas llenas de mercader&iacute;as nos rodeaban, como &uacute;nicos testigos de la sumisi&oacute;n de Ana. Ese fue el d&iacute;a en que conoc&iacute; su oscuro secreto, ella ced&iacute;a f&aacute;cilmente. Podr&iacute;a negarse en principio, pero una vez que se encontraba acorralada por una pija no hab&iacute;a manera de que se negara.<\/p>\n<p>La constante estimulaci&oacute;n en el glande hizo que acabara enseguida. Embriagado por mi poder reci&eacute;n adquirido, la obligu&eacute; a que abriera la boca, y tir&eacute; dos chorros de semen, que fueron a parar a su lengua.<\/p>\n<p>Se fue al ba&ntilde;o, a escupir el semen, y a lavarse la boca.<\/p>\n<p>&mdash; Ya est&aacute;. And&aacute;te por favor. &mdash; Dijo, suplicante. &mdash; No ten&iacute;a ganas de estar con nadie hoy.<\/p>\n<p>&mdash; Ponete en bolas. &mdash; fue mi &uacute;nica respuesta.<\/p>\n<p>&mdash; No, por favor, no quiero. En unas horas vuelve Andr&eacute;s.<\/p>\n<p>&mdash; Si no te pon&eacute;s en bolas, te desnudo yo. &mdash; Dije, implacable.<\/p>\n<p>Ana me mir&oacute; con resignaci&oacute;n. Por lo visto no pasaba por su cabeza pedir a gritos ayuda, lo que reafirm&oacute; mi convicci&oacute;n de que en realidad s&iacute; quer&iacute;a hacerlo.<\/p>\n<p>Me acerqu&eacute; a ella, la agarr&eacute; de la mu&ntilde;eca, y la llev&eacute; hasta su cuarto.<\/p>\n<p>Le arranqu&eacute; las ropas una a una. Ella estaba muda. Cuando estuvo totalmente desnuda la tumb&eacute; boca arriba sobre el colch&oacute;n. Me quit&eacute; los pantalones. No me molest&eacute; en ponerme preservativos, quer&iacute;a sentir la humedad de su sexo en mi propia carne. Me puse encima de ella. Ana ten&iacute;a la cabeza apoyada de costado sobre la almohada, mirando la pared. Su expresi&oacute;n era de una apat&iacute;a desesperante. La penetr&eacute;. Hab&iacute;a cierta humedad en ella que negaba su actitud. La penetr&eacute; de nuevo, ya enterrando la mitad del tronco. Su cara segu&iacute;a fingiendo desinter&eacute;s, pero su cuerpo se convulsion&oacute;. Hice otro movimiento p&eacute;lvico, y se la enterr&eacute; entera, de una sola vez. Sent&iacute; la presi&oacute;n de su sexo, mientras mi instrumento la perforaba hasta las profundidades. Ana gimi&oacute;, sus ojos se abrieron, desorbitados, y miraron los m&iacute;os.<\/p>\n<p>&mdash; Despacito por favor. Mas despacio. &mdash; rog&oacute; entre susurros.<\/p>\n<p>Como castigo por su actitud reacia, y por haberme hecho esperar tanto tiempo hasta el pr&oacute;ximo polvo, se la met&iacute; con m&aacute;s fuerza, haciendo temblar la cama, al tiempo que Ana se hund&iacute;a en el colch&oacute;n al recibir semejante pijazo.<\/p>\n<p>&mdash; Por favor, despacio. &mdash; suplic&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash; Me encanta que supliques. &mdash; le dije, d&aacute;ndole otro pijazo. &mdash; Dale, suplicame.<\/p>\n<p>&mdash; Por favor, no. &mdash; dijo Ana, y yo disminu&iacute; la intensidad s&oacute;lo un poco. &mdash; Por favor, mas despacio. &mdash; repiti&oacute;, una y otra vez. Entonces fui disminuyendo la potencia.<\/p>\n<p>Cuando le daba las &uacute;ltimas embestidas vi que sus ojos brillaban, y una l&aacute;grima se escapaba, desliz&aacute;ndose por el p&oacute;mulo. Me dio mucha ternura. La abrac&eacute;, bes&eacute; su l&aacute;grima, y acab&eacute; adentro suyo.<\/p>\n<p>3<\/p>\n<p>Me pregunt&eacute; reiteradas veces si me estaba volviendo loco. Y siempre la respuesta era un rotundo s&iacute;. Ana me enloquec&iacute;a, me hac&iacute;a hacer cosas que nunca har&iacute;a con otra mujer. Y para contribuir m&aacute;s a mi locura, luego de aquella tarde de sexo, lejos de estar distanciados por tiempo indeterminado, comenzamos a vernos con mas frecuencia.<\/p>\n<p>Solo hubo una semana (o menos) de distanciamiento. En esos d&iacute;as llovieron los reproches de Ana debido a mi actitud violenta, y a no respetar su negativa. Pero ese discurso fue f&aacute;cilmente contrarrestado, con una simple pregunta, &ldquo;pero yo no te obligue a nada &iquest;o si?&rdquo; Estaba seguro de que Ana no podr&iacute;a rebatir eso, cierto que fui muy insistente, pero si realmente no hubiese querido hacerlo, habr&iacute;a encontrado la manera de rechazarme. &ldquo;No, a mi nadie me obliga a hacer nada&rdquo;. Admiti&oacute; finalmente. Luego me cont&oacute;, tambi&eacute;n con aires de reproche, que tuvo que tomar la pastilla del d&iacute;a despu&eacute;s. Sin embargo. coincidimos en que coger sin preservativos fue responsabilidad de ambos, y ya no se habl&oacute; m&aacute;s del tema.<\/p>\n<p>Una vez que los rencores fueron quedando atr&aacute;s, y sumado a que continuaba en un ida y vuelta con Andr&eacute;s, empezamos a vernos m&aacute;s seguido.<\/p>\n<p>Normalmente esper&aacute;bamos hasta las dos de la ma&ntilde;ana, para asegurarnos de que ya no entrase o saliese gente del edificio, y as&iacute; no comprometer mi trabajo. Durante dos semanas fui mas feliz de lo que puedo recordar. Hicimos el amor en cada rinc&oacute;n de su departamento. Ana era sumisa en la cama, era mi juguete sexual, pod&iacute;a hacer lo que quisiera con ella. Pero un d&iacute;a todo se fue a la mierda.<\/p>\n<p>Una noche como cualquiera. S&oacute;lo bastaba con que no haya vuelto con Andr&eacute;s para saber que a la madrugada ser&iacute;a m&iacute;a. Sin embargo, la vi llegar, y no estaba sola. Dos hombres la acompa&ntilde;aban. Uno era alto y canoso, el otro ten&iacute;a una barriga inmensa. Ambos hombres m&aacute;s que maduros. Me puse de pie, por inercia. Sent&iacute; el calor que sub&iacute;a hasta mi cabeza. Ana me mir&oacute;, pero no dijo nada. Los hombres que la segu&iacute;an se deleitaban mir&aacute;ndole el culo. No necesitaba que nadie me explique a qu&eacute; ven&iacute;an esos tipos.<\/p>\n<p>Me qued&eacute; en mi puesto, dando vueltas, desquiciado. Sab&iacute;a que mientras yo estaba ah&iacute;, esos dos viejos se estaban cogiendo a mi Ana. Pero &iquest;por qu&eacute; estaba pasando esto? Si todo iba tan bien. Mi odio era casi tan grande como mi amor por ella. no pod&iacute;a tolerarlo. Pens&eacute; en subir a asegurarme de que no eran imaginaciones m&iacute;as, pero por esta vez no necesit&eacute; hacerlo. Me pareci&oacute; que estaba todo claro. A las dos horas bajaron los tipos con expresi&oacute;n satisfecha. Les abr&iacute; la puerta, sintiendo repulsi&oacute;n por ambos. Luego le toqu&eacute; el timbre a Ana. Eran las dos de la madrugada, pero no me importaba si alg&uacute;n vecino escuchaba. Esper&eacute; unos minutos m&aacute;s y toqu&eacute; el timbre de nuevo. Le mand&eacute; algunos mensajes que no fueron contestados. Entonces sub&iacute; hasta su piso, y llam&eacute; a la puerta. Sali&oacute; a atenderme. Estaba reci&eacute;n ba&ntilde;ada. Se hab&iacute;a puesto un vestido a las apuradas. Estaba reci&eacute;n ba&ntilde;ada. Di un empuj&oacute;n a la puerta, y entr&eacute;.<\/p>\n<p>La agarr&eacute; del cuello, y la puse contra la pared.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qui&eacute;nes son esos? &iquest;Por qu&eacute; vinieron a verte tan tarde? &iquest;Qu&eacute; hicieron? &mdash; pregunt&eacute;, rabioso.<\/p>\n<p>&mdash; Vos sab&eacute;s lo que hicimos. &mdash; dijo Ana. A pesar de que mi mano rodeaba su cuello, s&oacute;lo oprim&iacute;a con la fuerza necesaria para que se sienta amenazada.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y porqu&eacute; no me llamaste a m&iacute;? Si yo estoy ac&aacute; abajo &iquest;Por qu&eacute; tuviste que traerlos a ellos? &iexcl;Me quer&iacute;as humillar! &mdash; apret&eacute; con m&aacute;s fuerza. Sent&iacute;a las l&aacute;grimas chorrear por mi cara. &mdash; &iexcl;Contestame!<\/p>\n<p>Ana llevaba un vestido azul. Su pelo casta&ntilde;o, h&uacute;medo, suelto. Su rostro precioso, indefenso, con una sombra de miedo.<\/p>\n<p>&mdash; No te quer&iacute;a humillar. Y yo no los traje, ellos me trajeron a mi. Vos mejor que nadie sab&eacute;s c&oacute;mo soy. Yo no quer&iacute;a estar con ellos.<\/p>\n<p>&mdash; y entonces &iexcl;&iquest;por qu&eacute; te los cogiste?! &mdash; grit&eacute;. Ya no daba m&aacute;s. Me estaba muriendo de rabia y de amor.<\/p>\n<p>&mdash; Estuve con ellos, porque ellos quisieron. Nada m&aacute;s. Yo no quer&iacute;a. Pero ellos quisieron, y eran dos. As&iacute; que dej&eacute; que hagan lo que quieran. Es lo que hago siempre. No tengo explicaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash; Quiero saber quienes son. Y quiero saber todo lo que hicieron en tu departamento, mientras yo estaba ac&aacute; abajo como un idiota.<\/p>\n<p>&mdash; Hicimos lo que ya imagin&aacute;s, no tiene sentido que te lo cuente.<\/p>\n<p>&mdash; Contame todo. &mdash; dije, soltando su cuello. La abrac&eacute;, le di un beso en la frente. Contame todo mi amor. &mdash; susurr&eacute;. &mdash; contame todo. &mdash; repet&iacute;, acariciando su pierna, mientras, despacio, levantaba su vestido.<\/p>\n<p>Y entonces Ana me cont&oacute; todo:<\/p>\n<p><em>&laquo;Al tipo canoso lo conozco hace a&ntilde;os, de un teatro donde nos juntamos a bailar tango. Al otro no lo conoc&iacute;a, lo conoc&iacute; hoy. &iquest;Qu&eacute; te asombras? Vos ya sab&eacute;s como soy. &iexcl;ay despacio, no me muerdas as&iacute; las tetas! Si, si, ya te cuento, si tanto morbo te da, ya te cuento. A veces voy a tomar algo al barcito ese de Parque Chas, el que est&aacute; frente al teatro, viste. Y ah&iacute; me lo encontr&eacute; a Juan Alberto. Yo sab&iacute;a que le gustaba, pero desde que estoy mal con Andr&eacute;s vos me ten&eacute;s bastante satisfecha as&iacute; que nunca le di bola. &iquest;Por qu&eacute; dec&iacute;s que miento? Es la verdad. Aunque a veces sos muy bruto, te preocupas m&aacute;s por mi que el boludo de Andr&eacute;s. &iexcl;Ay Gabriel! Me dan cosquillas los besos en el culo. Bueno, ya te cuento. Estuvimos charlando un rato, tomamos algo. Al rato aparece su amigo. Son grandes los dos. Mas de cincuenta. S&iacute;, me gustan los grandes. En realidad, me gustan todos jaja. Bueno, no pongas esa cara, vos preguntaste. No s&eacute; qu&eacute; pasa por mi cabeza Gabriel. Vos no podr&iacute;as entenderlo. A mi no me gusta acostarme con cualquiera. Pero a veces tengo miedo, y tambi&eacute;n tengo ganas. Se mezcla todo, y no puedo decir que no. Eso me pas&oacute; con Juan Alberto y su amigo. Se ofrecieron a acercarme. Me insinuaron varias veces que estar&iacute;a bien tomar una taza de t&eacute;. Yo no sab&iacute;a c&oacute;mo decirles que no. Ahora se me ocurren mil excusas, pero en ese momento no pude decir que no. En el fondo sab&iacute;a que si los hac&iacute;a pasar a mi departamento ellos iban a querer algo. pero ya est&aacute;bamos en la puerta del edificio, estacionando el auto, y ellos se hab&iacute;an tomado la molestia de traerme, y adem&aacute;s me pagaron los tragos. No pude inventar una excusa sin quedar como una mal agradecida. Sab&iacute;a c&oacute;mo iba a terminar eso. Cuando entramos, y vi tu cara, totalmente enojado, pens&eacute; que ibas a hacer una locura, y se iban a terminar agarrando a pi&ntilde;as. Por un lado quer&iacute;a eso, porque as&iacute;, quiz&aacute; me los sacabas de encima. Pero s&oacute;lo te quedaste mirando con cara de loco. Y yo iba con los dos tipos a tomar una taza de t&eacute;, pero sab&iacute;a que ninguno iba a tomar t&eacute;. Apenas llegamos fui a la cocina mientras el amigo de Juan Alberto pas&oacute; al ba&ntilde;o.<\/em><\/p>\n<p><em>Juan Alberto se puso detr&aacute;s de m&iacute;, y me acarici&oacute; el culo mientras yo pon&iacute;a el agua. &iquest;viste que alto que es Juan Alberto? No, no la tiene tan grande como vos jaja. Besame primero las piernas Gaby, y despu&eacute;s sub&iacute;, despacito. Yo no hice nada cuando me toc&oacute; as&iacute;. Nunca supe qu&eacute; hacer en esas situaciones. Desde que el t&iacute;o Luis me meti&oacute; mano, cuando pasan esas cosas me quedo petrificada. S&iacute;, Gabriel, mi t&iacute;o abus&oacute; de m&iacute;. Segu&iacute; chupando si quer&eacute;s que te cuente. Como no dije ni hice nada, Juan Alberto sigui&oacute; manoseando. Me tocaba como si fuese una cosa. Entonces sali&oacute; del ba&ntilde;o su amigo. Yo me apart&eacute; de Juan, pero parece que el otro hab&iacute;a visto algo. &ldquo;Que linda gatita tu amiguita eh&rdquo; dijo el tarado. Y el hijo de puta de Juan Alberto me agarr&oacute; de la mu&ntilde;eca, y de un tir&oacute;n me acerc&oacute; a &eacute;l. &ldquo;si, viste lo que es&rdquo; dijo y me pellizco el culo de nuevo, y me abraz&oacute; por atr&aacute;s a me manose&oacute; las tetas, como mostr&aacute;ndole al otro lo buena que estaba. No s&eacute; c&oacute;mo se tom&oacute; tanta confianza, si nunca estuvimos juntos, pero met&iacute;a mano como un loco, y con los dedos escarbaba la raya. Un pajero de aquellos. &ldquo;Ya est&aacute; el agua&rdquo; les dije, haci&eacute;ndome la tonta. Y cuando me fui para el lado de la cocina, el amigo, el gordo ese se me fue al humo. De repente estaba rodeado por los dos. Me apretaron con sus cuerpos, uno por detr&aacute;s y otro por delante. Yo sent&iacute;a sus erecciones en mis nalgas y en las caderas &ldquo;Yo no quiero hacer nada&rdquo; les dije &ldquo;&iquest;ah no?&rdquo; dijo el gordo, burl&aacute;ndose, y me agarr&oacute; del culo, apret&aacute;ndome fuerte, abarcando con la palma todo el cachete, mientras sus dedos frotaban la raya del culo. &ldquo;Yo no puedo hacer nada contra ustedes dos&rdquo; les dije &ldquo;yo apenas peso cuarenta y cinco quilos&rdquo; les dije. esperaba que se den cuenta que si no forcejeaba era s&oacute;lo porque no quer&iacute;a que me lastimen. Pero ellos no me hicieron caso Gaby, me bajaron la calza, me sacaron la zapatilla, el agua herv&iacute;a, nadie iba a tomar t&eacute; esa noche. Me quitaron la remera. Qued&eacute; en bombacha y corpi&ntilde;o. Ya no pod&iacute;a hacer nada Gaby, &iquest;Qu&eacute; iba a hacer? igual que esa vez que subiste como loco y me cogiste aunque te dec&iacute;a que no &iquest;te acord&aacute;s? S&iacute;, vos sos igual Gaby, pero no pares de chuparme. Si, ah&iacute;, apretarme el cl&iacute;toris con los labios. Los tipos ten&iacute;an las manos fr&iacute;as. Se frotaban por todas partes, principalmente por el culo. Les encantaba mi culo. Despu&eacute;s me pusieron contra la pared, y se turnaron para cogerme. Ni siquiera me llevaron a un lugar c&oacute;modo. Est&aacute;bamos en la cocina, yo con el pie descalzo, apoyada los brazos en la mesada, mientras el agua empezaba a evaporarse, y los tipos me cog&iacute;an sin asco. Cada tanto largaba un gemido, y ellos se volv&iacute;an locos. Juan Alberto me agarraba las tetas mientras me la pon&iacute;a &iquest;esos detalles quer&iacute;as saber Gaby? Eso hac&iacute;a, me agarraba fuerte las tetas. &ldquo;Menos mal que no quer&iacute;as, putona&rdquo; me dec&iacute;a al o&iacute;do. Yo realmente no quer&iacute;a, pero no s&eacute; decir que no Gaby, adem&aacute;s, mi cuerpo, en alg&uacute;n momento empieza a traicionarme. Me sent&iacute; lubricada. La adrenalina que me daba el miedo y la pija de Juan Alberto terminaron por calentarme &iquest;Qu&eacute; quer&eacute;s que te diga Gaby? Es la verdad. Segu&iacute; chupando, por favor, ch&uacute;pame la concha, despu&eacute;s te la chupo yo s&eacute; que te gusta. El gordito me dio mordiscos en el culo. Me chup&oacute; toda, y me dej&oacute; baba por todas partes el asqueroso. Y despu&eacute;s me cogi&oacute;. Igual que su amigo, pero con movimientos menos &aacute;giles. &iquest;Para qu&eacute; quer&eacute;s saber eso? Ten&iacute;a la pija petisa, pero gruesa. Y me hizo gemir tambi&eacute;n. Alberto me hab&iacute;a acabado en el culo, y a este chancho no le import&oacute; mancharse con el semen del amigo. Y si, tambi&eacute;n me acab&oacute; en las nalgas. Les ped&iacute; que por favor se fueran. Se rieron. Juan Alberto ya estaba al palo de nuevo. El otro se puso al lado suyo y se empez&oacute; a pajear. &ldquo;chupalas puta&rdquo; dijeron. &iquest;Y qu&eacute; pod&iacute;a hacer? ya me hab&iacute;an hecho lo que quisieron. Fui, y agarr&eacute; las dos pijas, y se las chup&eacute;, por turnos cortos, masajeando una pija mientras chupaba la otra. Fue lo que menos me gust&oacute; hacer en la vida, pero a los hombres les encanta eso. Si Gabriel, me tragu&eacute; todo. No me gusta, pero ya no quer&iacute;a perder energ&iacute;as en negarme. Eso es todo Gaby, ya voy a acabar. &iexcl;Ay si!&raquo;<\/em><\/p>\n<p>Cuando acab&oacute; sus piernas apretaron mi cabeza, como tenazas, y yo sent&iacute; la fuerza de todos sus m&uacute;sculos contra&iacute;dos, mientras sus jugos vaginales impregnaban mi lengua, que todav&iacute;a masajeaba el cl&iacute;toris. Fue delicioso.<\/p>\n<p>Con mi cara empapada, qued&eacute; envuelto en sus piernas, con la cabeza en su ombligo, sintiendo su respiraci&oacute;n agitada.<\/p>\n<p>&mdash; Contame m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash; Qu&eacute; quer&eacute;s que te cuente.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Desde hace cuando que sos as&iacute;?<\/p>\n<p>&mdash; As&iacute; &iquest;c&oacute;mo? &mdash; me dijo, mientras me acariciaba la cabeza.<\/p>\n<p>&mdash; Vos sab&eacute;s a qu&eacute; me refiero.<\/p>\n<p>&mdash; As&iacute; de puta. A eso te refer&iacute;s.<\/p>\n<p>&mdash; Yo no dije eso.<\/p>\n<p>&mdash; Pero es lo que pens&aacute;s &iquest;o no? te cuesta decir la palabra, pero en el fondo pens&aacute;s que soy una puta.<\/p>\n<p>&mdash; No pienso eso.<\/p>\n<p>&mdash; Si supieras m&aacute;s cosas de m&iacute;, pensar&iacute;as que soy una puta.<\/p>\n<p>&mdash; Quiero saber.<\/p>\n<p>&mdash; Vos tampoco est&aacute;s muy bien de la cabeza &iquest;sab&iacute;as?<\/p>\n<p>&mdash; Me imagino que si estoy con vos no debo estarlo. &mdash; con la yema del dedo &iacute;ndice, dibuj&eacute; c&iacute;rculos alrededor de su ombligo. &mdash; Pero te amo.<\/p>\n<p>&mdash; No me digas esas cosas.<\/p>\n<p>&mdash; Contame m&aacute;s historias. Quiero saber qui&eacute;n te coge. Eso s&iacute;, la pr&oacute;xima vez que vea a alguien entrar con vos lo voy a sacar a patadas y te voy a coger yo.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y si me los cojo en otro lugar?<\/p>\n<p>&mdash; M&aacute;s vale que no me entere. Y no me contaste desde hace cu&aacute;nto sos as&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash; As&iacute; de puta&hellip; desde que Andr&eacute;s no me coge.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Por qu&eacute; est&aacute;s con &eacute;l?<\/p>\n<p>&mdash; Porque lo amo.<\/p>\n<p>&mdash; Aparte de m&iacute; &iquest;con quien m&aacute;s est&aacute;s? Decime la verdad.<\/p>\n<p>&mdash; con tres pendejos.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Tres pendejos?<\/p>\n<p>&mdash; S&iacute;. Eran alumnos m&iacute;os de viol&iacute;n. Todav&iacute;a no s&eacute; c&oacute;mo tuvieron las bolas de encararme.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y ellos te obligan tambi&eacute;n?<\/p>\n<p>&mdash; S&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;C&oacute;mo!<\/p>\n<p>&mdash; Una vez estuve con uno de ellos. El mas grande, veinte a&ntilde;os. Me agarr&oacute; con la guardia baja. Uno de esos d&iacute;as en que me pele&eacute; con Andr&eacute;s. Estaba convencida de que me estaba cagando con otra mina. &mdash; agarr&oacute; un mech&oacute;n de mi pelo y lo apret&oacute; mientras recordaba la supuesta infidelidad del pobre de Andr&eacute;s. &mdash; El pibe se hab&iacute;a quedado hasta &uacute;ltima hora a ayudarme a ordenar el sal&oacute;n. Yo notaba que me ten&iacute;a hambre. En un momento me comi&oacute; la boca, y de ah&iacute; a garchar, s&oacute;lo hubo un paso.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y los otros? &mdash; pregunt&eacute;. La excitaci&oacute;n por saber los detalles de c&oacute;mo tres pendejos se culeaban a Ana opacaban los celos enfermizos que intentaban adue&ntilde;arse de m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash; Los otros dos&hellip; &mdash; Dijo Ana con un suspiro. &mdash; Federico, el que estuvo conmigo, era un hijo de puta. Me sac&oacute; fotos en bolas. Y usan eso para obligarme.<\/p>\n<p>&mdash; contame, contame todo mi amor. Pero esper&aacute;, primero&hellip;<\/p>\n<p>Me liber&eacute; de sus piernas y me recost&eacute; a su lado. Mi sexo estaba hinchado y colorado.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Primero qu&eacute;? &mdash; dijo ella, traviesa.<\/p>\n<p>&mdash; Vos sab&eacute;s. &mdash; dije. puse la mano en su nuca, y la ayud&eacute; a dirigirse al camino correcto. Mi verga la esperaba, olorosa, babeante de presemen. Ana abri&oacute; la boca y se la trag&oacute; casi en su totalidad. Realmente la amaba.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 &ldquo;Yo amo a mi novio&rdquo; fue lo &uacute;ltimo que me dijo esa noche. 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