{"id":18563,"date":"2018-08-15T22:00:00","date_gmt":"2018-08-15T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-08-15T22:00:00","modified_gmt":"2018-08-15T22:00:00","slug":"4462-el-que-la-sigue-la-consigue","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/4462-el-que-la-sigue-la-consigue\/","title":{"rendered":"El que la sigue, la consigue"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"18563\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 37<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Cuando mi suegra me tendi&oacute; la toalla trav&eacute;s de las cortinas inici&eacute; una conversaci&oacute;n lo m&aacute;s natural que pude sobre la necesidad que ten&iacute;amos todos los hombres de obtener un continuo alivio sexual, que ella me gustaba y que deseaba hacerle el amor. &quot;Est&aacute;s loco!&quot; me contest&oacute;.<\/p>\n<p>La historia que empiezo ahora a escribir se remonta a bastantes a&ntilde;os atr&aacute;s, cuando una noche de amor con Cristina, mi esposa, me atrev&iacute; a decirle que me encantar&iacute;a hacerle el amor a Elvira, su propia madre, viuda desde hac&iacute;a ya muchos a&ntilde;os. Se qued&oacute; estupefacta. Jam&aacute;s hubiera esperado de m&iacute; tal confesi&oacute;n. Me contest&oacute; algo as&iacute; como:<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute;s loco!&#8230; Es una broma, &iquest;no? Pero, bueno, t&uacute; ver&aacute;s: decide por ti mismo&#8230;<\/p>\n<p>Fue un bombazo. Aut&eacute;ntico: tanto para ella como para m&iacute;. No volvimos a hablar de ello hasta pasado mucho, mucho tiempo. Y en unas circunstancias en extremo duras, muy dif&iacute;ciles que ya os contar&eacute;.<\/p>\n<p>He de decir, para encuadrar las siguientes vivencias, que mi mujer no era demasiado ardiente en materia sexual. Todo lo contrario a m&iacute; que soy un hombre muy dado a toda clase de juegos en ese aspecto de la vida humana. Pero&#8230; -siempre hay un pero- esa afici&oacute;n l&uacute;dica m&iacute;a era por aquel entonces simple amalgama de meras fantas&iacute;as y vagos deseos sin desahogo en la realidad. Envueltos en la bruma de la nada. Y es que yo carec&iacute;a de experiencia m&aacute;s all&aacute; del sota, caballo y rey de algunos casquetes sabatinos o las pajas de las jornadas laborales.<\/p>\n<p>Pero, en fin, creo que, si deseamos a cualquier mujer merece la pena intentarlo. No importa su condici&oacute;n, si acaso que nunca tenga menos de diecis&eacute;is o dieciocho a&ntilde;os. Personalmente lo he hecho luego con unas cuantas solteras, casadas o separadas, viudas; j&oacute;venes y maduras; con y sin hijos; simples conocidas o amigas &iacute;ntimas de toda la vida a las que ten&iacute;a y sigo teniendo cari&ntilde;o (a ellas y a sus maridos): tardaremos m&aacute;s o menos tiempo pero las probabilidades que tenemos de conseguirlas son muy altas si nos ponemos a ello sin des&aacute;nimo. Las mujeres nos desean tanto como nosotros a ellas pero han sido educadas en el recato y la pasividad. Empecemos por las m&aacute;s cercanas: compa&ntilde;eras de trabajo, vecinas, conocidas; y las mujeres de nuestras propias familias: primas, t&iacute;as, hermanas, suegras. La convivencia familiar, a mi entender, incluye a veces el sexo y no s&oacute;lo entre los dos miembros de una pareja casada.<\/p>\n<p>Pienso, si no estoy confundido, que existe la &uacute;nica limitaci&oacute;n de no hacer da&ntilde;o moral o violentar a nadie de forma extrema; todo es v&aacute;lido para disfrutar l&uacute;dicamente de nuestros cuerpos sin admitir otra cortapisa que la que acabo de citar. Existe un tipo de violaci&oacute;n &quot;menor&quot;, por decirlo de alguna forma, en que la otra persona siempre queda libre para aceptar o rechazar el juego, porque eso es precisamente lo que se realiza -un juego-cuando se &quot;fuerza&quot; una situaci&oacute;n, cuando alguien se insin&uacute;a, seduce, intenta conquistar, provoca, tienta, se exhibe o hace comentarios er&oacute;ticos para invitar a otra persona a participar en alg&uacute;n juego sexual. Porque las cosas no caen gratis del cielo, hay que buscarlas.<\/p>\n<p>El primer paso lo di en una ocasi&oacute;n en que est&aacute;bamos Elvira y yo solos en mi casa. Me fui a duchar. Lo hice con la puerta del ba&ntilde;o abierta y la llam&eacute; para que, por favor, me acercara una toalla pues no hab&iacute;a ninguna en el cuarto de ba&ntilde;o (claro que no: las hab&iacute;a retirado yo mismo previamente). Cuando mi suegra me tendi&oacute; la toalla trav&eacute;s de las cortinas inici&eacute; una conversaci&oacute;n lo m&aacute;s natural que pude sobre la necesidad que ten&iacute;amos todos los hombres de obtener un continuo alivio sexual, que ella me gustaba y que deseaba hacerle el amor. &quot;Est&aacute;s loco!&quot; me contest&oacute;. Yo le dije que quiz&aacute; tuviera raz&oacute;n pero en mi fuero interno decid&iacute; seguir con mi plan de caza. Cuando sal&iacute; me pidi&oacute; que le sirviera un co&ntilde;ac: ella, &iexcl;que casi no probaba el alcohol! El impacto de la frase &quot;me gustar&iacute;a hacerte el amor&quot; debi&oacute; de ser tan brutal que no se le ocurri&oacute; nada mejor que beberse una copazo para poder soportarlo!<\/p>\n<p>As&iacute; que continu&eacute; mi plan como un juego, sin saber hasta d&oacute;nde llegar&iacute;a, dej&aacute;ndome ver por ella, por Elvira, la madre de mi mujer, en ropa interior. Desde el principio not&eacute; c&oacute;mo se alteraba cuando, aprovechando que Cristina, mi mujer, estaba al otro extremo de la casa o mejor ausente, yo irrump&iacute;a de pronto donde ella estaba, llevando encima tan solo un slip m&iacute;nimo, de tela muy delgada, casi transparente. Antes yo me hab&iacute;a mirado bien en un espejo de cuerpo entero para dise&ntilde;ar el efecto que quer&iacute;a producirle y lo que ella iba a ver, quisiera o no; corrigiendo el slip de posici&oacute;n, dejando ver bastante vello p&uacute;bico por arriba o dejando excesivamente holgado el slip por abajo para que ella pudiera verme bien la pelambrera por los costados de mi prenda &iacute;ntima. Cada ocasi&oacute;n escogida hac&iacute;a que pareciera bastante espont&aacute;nea y natural: lo &quot;normal&quot; era no ir vestido as&iacute; -mejor dicho, desvestido as&iacute;- pero tampoco era como para llevarse las manos a la cabeza y montar un esc&aacute;ndalo. Ni mucho menos. Se le mudaba el rostro, se congestionaba, se pon&iacute;a encendida, colorada como una amapola y hac&iacute;a como que miraba a otro lado. Y si yo notaba su turbaci&oacute;n, ella, mujer y por tanto mucho m&aacute;s intuitiva que los varones, ten&iacute;a que saber que su yerno hab&iacute;a comenzado un juego cuyas siguientes partidas eran una inc&oacute;gnita total: &iquest;qu&eacute; pretend&iacute;a su querido yerno?<\/p>\n<p>Desde luego que ella no era tan d&eacute;bil como para no poder detener a tiempo ese juego si estaba realmente convencida de que no quer&iacute;a que continuara o pasara a mayores. Por tanto, si no dec&iacute;a o hac&iacute;a nada para impedirlo era porque aquello le resultaba agradable, tanto como para permitir que ocurrieran ante ella o a su lado hechos que vulneraban sus convicciones m&aacute;s profundas. Desde las primeras veces que me exhib&iacute;, mi suegra pod&iacute;a haber hablado discretamente conmigo. O con su hija explic&aacute;ndole c&oacute;mo andaba a veces por la casa y que no ve&iacute;a con buenos ojos mi conducta, pidi&eacute;ndole que me hiciera la observaci&oacute;n de que me abstuviera de andar as&iacute; por respeto hacia ella. Pero no lo hizo! No, no lo hizo; o, al menos, a m&iacute; nunca me lleg&oacute; comentario alguno de mi esposa.<\/p>\n<p>Por entonces yo no me atrev&iacute;a m&aacute;s que a eso y apenas ten&iacute;a ideadas las siguientes acciones. Todo eso me excitaba mucho: decidir el momento, elegir un slip (los ten&iacute;a de dos clases: color beige muy transparentes que humedec&iacute;a un poco antes de coloc&aacute;rmelos para que transparentaran a&uacute;n m&aacute;s mi muy negro y superabundante bosque, y otros de color blanco, realmente peque&ntilde;&iacute;simos). Coloc&aacute;rmelo muy ajustadito, espiar que mi mujer no se enterara y ponerme delante de mi suegra con cualquier pretexto banal pero con la intenci&oacute;n de exhibir mi cuerpo casi desnudo ante ella. Por supuesto que cuando me acercaba me hab&iacute;a sobado bien la verga previamente para present&aacute;rsela descaradamente voluminosa, ostentando mi paquete a trav&eacute;s de la fina tela de mi prenda m&aacute;s &iacute;ntima. En ocasiones, estando cerca de ella me met&iacute;a la mano, como distra&iacute;damente, con espontaneidad, por dentro del slip y me la tocaba o me la cambiaba de posici&oacute;n &ndash;de izquierda a derecha, o viceversa -de forma ostentosa, exhibicionista, mientras le comentaba cualquier cosa sin importancia. Si era invierno, me abr&iacute;a la abertura anterior del pantal&oacute;n del pijama para que se me viera bien la mata de pelo negro o dejaba mis huevos fuera del pantal&oacute;n, colgando distra&iacute;damente.<\/p>\n<p>Por entonces me hab&iacute;a comprado un par de calzones abiertos por delante y con bot&oacute;n en medio para cerrar la abertura. En verano dorm&iacute;a solamente con esa prenda. Yo siempre me levantaba media hora antes que mi mujer y nada m&aacute;s hacerlo hac&iacute;a una visita &ndash;ya rutinaria&mdash;a la cocina, donde encontraba a Elvira de forma infalible. Cuando me dirig&iacute;a hacia all&iacute; me desabrochaba el bot&oacute;n del calzoncillo y me separaba bien los lados de la tela para mostrar obscenamente la abundante pelambrera p&uacute;bica de mi intimidad. Hab&iacute;a que ver la cara que pon&iacute;a, c&oacute;mo le cambiaba el rostro y se alteraba cada vez que esto ocurr&iacute;a&#8230;!!! Pero yo no me cortaba y aguantaba mi propio pudor y mi verg&uuml;enza: nadie nace sabiendo, nadie nace atrevi&eacute;ndose. Saludos y banalidades de rigor y al poco cada uno a lo suyo, que aqu&iacute; no ha pasado nada.<\/p>\n<p>Al poco se me ocurri&oacute; descoser los botones de ambos calzones para evitar la tentaci&oacute;n de abroch&aacute;rmelos y comprometerme m&aacute;s a m&iacute; mismo si cabe a continuar con mis exhibiciones. Todos somos mirones y exhibicionistas, unos m&aacute;s otros menos. Yo no entiendo a los exhibicionistas callejeros pero s&iacute; a los caseros, jejeje&#8230; Pues bien, a los pocos d&iacute;as me encuentro con que mi suegra -que era quien lavaba nuestra ropa, la planchaba, guardaba, etc.- ha cosido los botones de nuevo. Bien, me dije, si quieres guerra la vas a tener. Cog&iacute; unas tijeras y volv&iacute; a descoserlos para enviarle un mensaje sin palabras pero muy definido: quiero las aberturas de esos calzoncillos sin botones para poderte ense&ntilde;ar m&aacute;s c&oacute;modamente todo lo que el d&iacute;a que yo juzgue conveniente va a ser tuyo, muchacha!!! Nunca m&aacute;s volvi&oacute; a coser esos botones. No s&eacute; si empezaba a aceptar pero estoy seguro de que empezaba a comprender que mis insinuaciones, descaros sexuales y provocaciones er&oacute;ticas no iban a cesar ni un &aacute;pice.<\/p>\n<p>Un d&iacute;a me sent&eacute; a desayunar en pijama a la misma mesa en que ella estaba sentada cosiendo no s&eacute; qu&eacute; prenda, met&iacute; la mano por debajo y me saqu&eacute; la polla para hacer como que me daba la masturbaci&oacute;n muy despacito: ella no pod&iacute;a v&eacute;rmela l&oacute;gicamente pero s&iacute; los movimientos lentos, definid&iacute;simos y muy ostentosos de mi brazo por el lateral de la mesa pues estaba sentada a menos de un metro de m&iacute;. Enseguida se percat&oacute; -hasta un ciego lo hubiera percibido &iquest;c&oacute;mo no?- y se fue para la cocina. Luego fui yo hasta all&iacute; y le pregunt&eacute; por qu&eacute; se hab&iacute;a marchado tan de repente. Me contest&oacute; que hab&iacute;a ido a buscar una receta de cocina. Pero ella y yo sab&iacute;amos que lo hab&iacute;a hecho a causa de mi provocaci&oacute;n tan descarada.<\/p>\n<p>Recuerdo tambi&eacute;n que ella un d&iacute;a estaba midiendo sobre el suelo de una habitaci&oacute;n ciertas telas para unas cortinas y me pidi&oacute; que le ayudara. Ella, que llevaba unas faldas muy holgadas, estaba de pie pero se agachaba continuamente para colocar, hacer dobleces y mediciones. Fui a buscar un peque&ntilde;o espejo de mano y, procurando que no se apercibiera, se lo iba poniendo por detr&aacute;s y por debajo para verle bien los muslos y las bragas. Nunca he sabido si ella se percat&oacute; de tal maniobra que a m&iacute; me estuvo ofreciendo unas preciosas vistas de las interioridades de sus muslos, el divino paquetito que insinuaba los labios abultados de su co&ntilde;o y las curvas de sus bragas blancas ajustadas.<\/p>\n<p>C&oacute;mo gozaba con el azoramiento de prepararlo todo, elegir el momento y el lugar de modo que a ella no le quedara otro remedio que ser totalmente consciente de mis exhibiciones lascivas, aunque intentara a toda costa que yo no me diera cuenta de que c&oacute;mo miraba mis zonas er&oacute;genas. Me cuidaba adem&aacute;s de cubrir con mi presencia la puerta de la habitaci&oacute;n, con lo que no le quedaba m&aacute;s remedio que aguantar la conversaci&oacute;n que me inventaba y durante el tiempo que me apeteciera porque si intentaba escapar de all&iacute; tendr&iacute;a que rozar su cuerpo con el m&iacute;o, lo que ser&iacute;a para ella a&uacute;n m&aacute;s embarazoso. Qu&eacute; situaci&oacute;n: ella arreglando nerviosa las cosas por la habitaci&oacute;n mientras hablaba con su yerno pr&aacute;cticamente desnudo! Os pod&eacute;is imaginar lo tenso de la escasa charla y lo que nos costaba a ambos llegar a articular cualquier frase. Se mascaba la excitaci&oacute;n y el nerviosismo mutuo. Y, desde luego, cuando yo decid&iacute;a poner fin a cada una de mis apariciones siempre sal&iacute;a corriendo a darme una masturbaci&oacute;n para aliviar mi excitaci&oacute;n y quedarme vac&iacute;o. A veces pienso que era tanto o m&aacute;s gustoso imaginar y preparar la acci&oacute;n que el placer desbordante y brutal que inundaba toda mi carne al correrme luego. Desde luego eran satisfacciones fant&aacute;sticas ambas, pero casi imposibles de comparar.<\/p>\n<p>Mis provocaciones eran deliberadamente imprevisibles para mi suegra con el fin de que siempre mantuviera la inquietud de no saber en qu&eacute; momento iban a ocurrir. Por aquella &eacute;poca &iacute;bamos con frecuencia los tres a una casa de campo de su propiedad en un pueblo de Asturias. Cu&aacute;ntas veces all&iacute;, al levantarme inmediatamente despu&eacute;s que ella, me habr&eacute; acercado donde estaba con la bragueta del pijama bien abierta para que viera mi abundante masa de vello p&uacute;bico: no pod&iacute;a dejar de verlo aunque tratara de disimular lo m&aacute;s posible porque yo lo hac&iacute;a como por descuido pero de forma brutalmente patente! Hab&iacute;a practicado adem&aacute;s en la puerta del ba&ntilde;o un peque&ntilde;o agujero por el que miraba a Elvira ducharse (y tambi&eacute;n a otras amigas que ven&iacute;an a pasar unos d&iacute;as con nosotros) siempre que pod&iacute;a y me apetec&iacute;a: ella ten&iacute;a todav&iacute;a un cuerpo atractivo aunque no era ya una mujer joven.<\/p>\n<p>Conservaba buena parte del encanto de su juventud en que fue una chica preciosa. Un cuerpo de aut&eacute;ntica hembra. Tetas de tama&ntilde;o medio, suficientemente firmes para su edad. El vello que cubr&iacute;a el tri&aacute;ngulo de su chumino estaba muy poco poblado: hab&iacute;a perdido parte de la pelambrera con los a&ntilde;os y algunos de sus rizos griseaban. Por ello mostraba muy desnudo el canal de su tajo. Exhib&iacute;a una amplia abertura en medio de los labios de su chocho. Labios carnosos, abultados y muy entreabiertos como un par de gajos de naranja separados. Hab&iacute;an abandonado ya hace tiempo esa firmeza y cerraz&oacute;n de las adolescentes, que a&uacute;n los tienen tan firmemente pegados y apretados el uno contra el otro que su raja parece trazada por el leve corte de un bistur&iacute;. En fin, la visi&oacute;n de su entrepierna me pon&iacute;a a mil&#8230;! pero me dec&iacute;a a m&iacute; mismo que a&uacute;n no hab&iacute;a llegado el momento.<\/p>\n<p>Cierto d&iacute;a, como quien no quiere la cosa, le coment&eacute; que masturbarse era muy sano, que ayudaba para la circulaci&oacute;n de la sangre seg&uacute;n hab&iacute;a le&iacute;do en una revista m&eacute;dica. Que yo mismo me daba una masturbaci&oacute;n cada d&iacute;a nada m&aacute;s levantarme -aprovechando que amanec&iacute;a empalmado y duro como una piedra- para sacarme la espesa y abundant&iacute;sima lefa que producen diariamente mis test&iacute;culos, para quedarme bien relajado y tranquilo por el resto del d&iacute;a.<\/p>\n<p>-Es la mejor forma -le cont&eacute;- de bajarme la erecci&oacute;n porque me levanto casi todos los d&iacute;as con este ca&ntilde;&oacute;n apuntando al cielo. Est&aacute; tan dura, tengo tan llenos de crema caliente los test&iacute;culos, que necesito agarr&aacute;rmela y darle unos poquitos manotazos para que se me abra enseguida y me vac&iacute;e. Para no salpicarlo todo llevo conmigo un kleenex y cuando noto que me van a llegar los espasmos, me rodeo el capullo del cipote con el papel para que disparar todo el engrudo de la lefa en &eacute;l. T&uacute; misma debieras darte una o dos masturbaciones diarias a la pepita de tu chumino como hago yo con mi verga&#8230; (tuve buen cuidado de elegir palabras muy obscenas siguiendo mi plan de perversi&oacute;n progresiva).<\/p>\n<p>Al o&iacute;r todo eso ni s&eacute; c&oacute;mo no se cay&oacute; de culo, pero aguant&oacute; el tipo como pudo e hizo como que no lo hab&iacute;a escuchado&hellip; As&iacute;, m&aacute;s o menos, sin prisas pero sin pausas, siguieron las cosas durante uno o dos a&ntilde;os. Por otra parte nuestro trato era tan cordial y agradable como siempre. Un trato exquisito. Solo que yo sab&iacute;a que ella sab&iacute;a, y ella sab&iacute;a que yo sab&iacute;a&#8230;! Los dos sab&iacute;amos&#8230; Era una complicidad mutua sin mediar apenas palabra.<\/p>\n<p>Fue entonces cuando mi esposa cay&oacute; gravemente enferma. Al tercer a&ntilde;o de su enfermedad y conociendo que su final estaba anunciado me volqu&eacute; en ella, pero eso no imped&iacute;a que yo siguiera teniendo necesidades sexuales. Elvira se vino a vivir con nosotros para poder atender mejor a su hija gravemente enferma.<\/p>\n<p>En un momento dado, Cristina me sorprendi&oacute; dici&eacute;ndome: &quot;puesto que a m&iacute; el sexo ya no me atrae nada, he pensado que la mujer que est&aacute; m&aacute;s cerca de ti es mi madre. En una ocasi&oacute;n me comentaste que te gustar&iacute;a hacerlo con ella. Bien, pues ha llegado el momento de que empieces a desahogarte con ella. No es justo que porque a m&iacute; no me apetezca, t&uacute; te quedes sin poder satisfacerte con una mujer. He pensado tambi&eacute;n en Cachuli pero con ella ser&iacute;a complicado quedar. Sin embargo, a mi madre la tienes a mano y no se opondr&aacute; porque tambi&eacute;n ella lo necesita. Quiz&aacute; no tanto como t&uacute;, pero tambi&eacute;n lo desea. De eso estoy segura&quot;. No supe qu&eacute; responderle. Creo que dije algo as&iacute; como que se lo agradec&iacute;a much&iacute;simo y que, en fin, no s&eacute; lo que har&iacute;a. Esa conversaci&oacute;n fue el empuj&oacute;n final y a los pocos d&iacute;as me decid&iacute; a dar los &uacute;ltimos y definitivos pasos, pero sin precipitar las cosas porque a m&iacute; ese &quot;juego del gato y el rat&oacute;n&quot; me encantaba y enardec&iacute;a al m&aacute;ximo.<\/p>\n<p>Lo siguiente que se me ocurri&oacute; result&oacute; muy excitante. El ba&ntilde;o de nuestra casa de Madrid tiene un gran tragaluz o ventana abatible en lo alto de la pared que se mantiene siempre medio abierta y da a la terraza de la cocina, de tal forma que permite que entre la luz y que, l&oacute;gicamente, los sonidos de ambas estancias se intercambien si no se encuentra cerrada. Decid&iacute;, pues, aprovechar esas circunstancias. Los fines de semana siguientes, cuando me levantaba por la ma&ntilde;ana, lo primero que hac&iacute;a era entrar al cuarto de ba&ntilde;o desde donde no pod&iacute;a ver a mi suegra pero s&iacute; escuchar c&oacute;mo trasteaba en la cocina adyacente preparando la comida de ese d&iacute;a. Entonces, me quitaba el slip para quedarme completamente desnudo y, justo al lado del vantanal, empezaba a cascarme una larga y sobre todo escandalosa paja. Porque al hacer el imprescindible y habitual sube y baja con la piel de mi polla en la mano, me daba a la vez un fuerte golpe con el antebrazo sobre mi vientre para producir un sospechoso ruido: plaf! plaf! plaf! Muy despacio al principio pero con fuerza para que mi suegra pudiera escucharlo. Imprimiendo progresivamente a tan lujurioso ritmo una cadencia tal que pudiera ser interpretada de forma inequ&iacute;voca al otro lado del ventanal como una nueva obscenidad osada del querido yerno.<\/p>\n<p>Las veces que lo hice, not&eacute; c&oacute;mo enseguida los ruidos de la actividad desarrollada por mi suegra en la cocina se iban disipando hasta desaparecer por completo. Ese silencio me resultaba muy revelador y a la vez permit&iacute;a que los golpes del brazo sobre mi tripa sonaran realmente estruendosos. Entonces aumentaba el ritmo y la fuerza con que pegaba en el est&oacute;mago con mi brazo. Sonaba a golpe de carne contra carne. El ruido era escandaloso y no cab&iacute;a otra explicaci&oacute;n plausible para explicar su origen que la de un t&iacute;o masturbando su polla para deslef&aacute;rsela: &#8230;. Plaff!!! plaff!!! plaff!!! Y ya finalmente, cuando me ven&iacute;a el gustazo y empezaba a tirar lefazos, jadeaba bien fuerte para que ella lo oyera: aaaahhh!!!&#8230; aaaahhh!&#8230;<\/p>\n<p>Al instante escuchaba invariablemente c&oacute;mo poco a poco se reanudaba el trasiego de platos, sartenes, etc. Eso demostraba que mi suegra hab&iacute;a interrumpido su trasiego durante mi actuaci&oacute;n. Hab&iacute;a parado para escuchar! Y quiz&aacute;&#8230; solo quiz&aacute;, para realizar&#8230; &quot;algo m&aacute;s &iacute;ntimo&quot;&#8230; Muy bien, mi plan estaba funcionando tal como lo estaba planeando. Yo me corr&iacute;a sobre la parte delantera y externa de mi slip, dej&aacute;ndolo chorreando pues mi lefa es muy abundante. Me lo pon&iacute;a de inmediato y sin perder ni un segundo dejando al descubierto mi vello p&uacute;bico por encima, sal&iacute;a corriendo hacia la cocina para darle los buenos d&iacute;as. Mi rostro a&uacute;n no hab&iacute;a recuperado ni de lejos la m&iacute;nima normalidad, ni mi ritmo respiratorio estaba a&uacute;n acompasado despu&eacute;s de haber jadeado de placer: una indecencia, vamos. Quer&iacute;a que ella me notara muy alterado, que percibiera de forma obscena todo el rescoldo f&iacute;sico de mi agitaci&oacute;n org&aacute;smica, que viera mi prenda &iacute;ntima empapada y transparentando la pelambrear que apenas alcanzaba a cubrir. Observar su propia agitaci&oacute;n, su nerviosismo, su mal disimulada sensaci&oacute;n de normalidad: como si no hubiera pasado nada! Eso s&iacute; que era muy sensual. Ella hac&iacute;a esfuerzos para mirar a cualquier sitio&#8230; menos al sitio que estaba loca por mirar. Su azoramiento me excitaba. Saber que ella sab&iacute;a. Vaya si sab&iacute;a. Saber que los dos sab&iacute;amos pero que &iacute;bamos a comportarnos como si no supi&eacute;ramos. Jajaja&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Hola&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Hola.<\/p>\n<p>&mdash;Buenos d&iacute;as, &iquest;qu&eacute; tal&#8230;?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; haces?&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Ya ves, preparando&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; habr&aacute; hoy de comida?<\/p>\n<p>&mdash;Pues&#8230; hoy, puding de pescado&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Ah, ya&#8230; ya veo&#8230; qu&eacute; rico!&#8230; Bueno, voy a ver si me ducho, &iquest;est&aacute; encendido el calentador?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, s&iacute;, claro&#8230;<\/p>\n<p>Con frecuencia viaj&aacute;bamos a una casa que mi suegra ten&iacute;a en cierta aldea asturiana. Uno de esos viajes lo aprovech&eacute; para hacer un nuevo y ya casi definitivo avance.<\/p>\n<p>Un d&iacute;a por la ma&ntilde;ana me arm&eacute; de valor y me levant&eacute; el primero de los tres. Cuando o&iacute; ruido en el dormitorio de mi suegra supe que ya empezaba a levantarse. Fui al sal&oacute;n, me quit&eacute; r&aacute;pidamente el pijama qued&aacute;ndome desnudo por completo, de costado, y con mi verga dura como un poste me arrim&eacute; a una esquina de la mesa, form&eacute; una &quot;O&quot; con los dedos anular e &iacute;ndice de mi mano derecha y pasando por ella el tronco de mi cipote empec&eacute; a bambolear mi cuerpo en un movimiento de vaiv&eacute;n como si me estuviera follando y culeando un chocho.<\/p>\n<p>Se me saltaba el coraz&oacute;n cuando Elvira sali&oacute; en bata de su dormitorio como todas las ma&ntilde;anas y se encontr&oacute; de cara con el espect&aacute;culo gratuito que hab&iacute;a montado para ella. Yo miraba por el rabillo del ojo, pero no hacia ella directamente, para controlar su reacci&oacute;n. Anduvo unos pasos, not&eacute; c&oacute;mo se detuvo indecisa unos instantes al verme as&iacute;, sin saber qu&eacute; hacer, dio media vuelta y regres&oacute; a su habitaci&oacute;n donde estuvo un buen rato hasta que se atrevi&oacute; a salir de nuevo. Para entonces yo hab&iacute;a regresado a mi cama junto a mi mujer. Como yo miraba en otra direcci&oacute;n mientras culeaba con mi miembro entre los dedos de mi mano, no cruzamos nuestras miradas, pero ella se hab&iacute;a comido la visi&oacute;n de su yerno culeando completamente desnudo d&aacute;ndose su masturbaci&oacute;n&#8230; y ella lo hab&iacute;a presenciado a un metro y medio escaso!!!<\/p>\n<p>Al regresar a nuestro domicilio habitual en la capital me decid&iacute; a dar el asalto final sobre aquel cuerpo que tanto ven&iacute;a deseando y preparando. Una ma&ntilde;ana temprano cuando percib&iacute; que ya estaba levantada y en la cocina con sus preparativos me levant&eacute; de la cama, fui donde ella estaba y sin decirle ni siquiera &quot;buenos d&iacute;as&quot; me acerqu&eacute; muy despacio, met&iacute; mi mano con decisi&oacute;n por debajo de su falda. Toc&aacute;ndole la cara interna de sus muslos llegu&eacute; hasta alcanzar sus bragas. Por fin sent&iacute;a el calor de su carne en las yemas de mis dedos! Introduje la mano a trav&eacute;s de la abertura de su muslo derecho y empec&eacute; a acariciar directamente los rizos de su mata de pelo y enseguida la raja de su chumino.<\/p>\n<p>&mdash;Ay, chico, por Dios, d&eacute;jame&#8230; Que Cristina se va a enterar&#8230;! (En ese mismo instante tom&eacute; nota de que el principal problema para ella -seguramente el &uacute;nico- era que no se enterara su hija).<\/p>\n<p>&mdash;No te preocupes. Est&aacute; dormida. T&uacute; y yo necesitamos mucho esto, le contest&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No, no. Su&eacute;ltame. H&aacute;zselo a Cachuli (una de las m&aacute;s &iacute;ntimas amigas de mi familia y casada con mi mejor amigo). A ella le gustar&aacute; y seguro que se deja hacer de todo.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, ya s&eacute; que le gustar&iacute;a. Y mucho. No tardar&eacute; en foll&aacute;rmela a ella tambi&eacute;n (como as&iacute; fue realmente m&aacute;s adelante) pero ahora no la tengo aqu&iacute; a mano y t&uacute; s&iacute; est&aacute;s. Adem&aacute;s tambi&eacute;n lo necesitas y s&eacute; que te encanta.<\/p>\n<p>&mdash;No, no, yo no quiero esto. De ninguna manera, d&eacute;jame!<\/p>\n<p>Con la boca dec&iacute;a &quot;no, no quiero esto&quot;, pero para entonces yo me hab&iacute;a sacado ya la verga tiesa y los huevos por fuera del pijama y le hab&iacute;a hecho agarr&aacute;rmelos a Elvira con su mano. Dec&iacute;a una cosa pero hac&iacute;a otra, porque parec&iacute;a que le hubieran pegado la mano con cola y no la apartaba del poste de mi verga por nada, a la vez que protestaba contra mi acci&oacute;n y se negaba pudorosamente a continuar. Yo sab&iacute;a de su lucha interna: por un lado deseaba sexo a rabiar. En concreto me deseaba a m&iacute;. Por otra parte, yo era el marido de su hija&#8230; con el que ella fantaseaba sin atreverse a confes&aacute;rselo a s&iacute; misma.<\/p>\n<p>Ah&iacute; qued&oacute; la cosa y dej&eacute; pasar unos d&iacute;as. Nuestra relaci&oacute;n era como si no hubiera pasado nada pero hab&iacute;a pasado casi todo. Yo empec&eacute; a repetir lo de levantarme pronto los fines de semana, ir directamente a la cocina al encuentro de mi suegra, desnudarme a su lado en silencio y colocarme detr&aacute;s de ella. Ella segu&iacute;a trasteando como si no estuviera ocurriendo nada pero sintiendo la dureza de mi miembro apoyado contra sus nalgas, golpe&aacute;ndolas con fuerza mientras la manten&iacute;a bien sujeta por las caderas.<\/p>\n<p>Qu&eacute; divino juego! Un hombre maduro, desnudo, pegado como una lapa a la espalda de una mujer m&aacute;s mayor, vestida del todo y que hace como que no se entera del asalto sexual que est&aacute; padeciendo. Cualquiera que lo viera&#8230; &iquest;Qu&eacute; pensar&iacute;a? &iquest;Qu&eacute; dir&iacute;a si adem&aacute;s supiera que eran yerno y suegra? &iquest;No le resultar&iacute;a excitante si adem&aacute;s tuviera conocimiento de que una hija de esa se&ntilde;ora y esposa del asaltante, se hallaba a solo unos pasos descansando en el lecho matrimonial?<\/p>\n<p>&mdash;Deja de cocinar: tienes que atenderme a m&iacute; en esto de aqu&iacute;&#8230; abajo, le dec&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Ay, no, chico, por Dios&#8230;!<\/p>\n<p>&mdash;Venga, quieta. No te pongas nerviosa. Tranquila, ya ver&aacute;s qu&eacute; bien te lo voy a hacer: te va a gustar mucho que te toque. Voy a deslef&aacute;rmela&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;No, no. Su&eacute;ltame!<\/p>\n<p>&mdash;S&uacute;bete la falda!<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; me vas a hacer&#8230;?<\/p>\n<p>&mdash;Nada que no te guste: venga, s&uacute;betela bien arriba.<\/p>\n<p>Por fin, despu&eacute;s de un titubeo, se sube la falda mostr&aacute;ndome sus apetecibles muslos y sus dos rotundas nalgas cubiertas por unas bragas blancas. Hab&iacute;a conseguido, por fin, una meta anhelada: su cooperaci&oacute;n. T&iacute;mida a&uacute;n pero real y desde luego en los ant&iacute;podas de un rechazo radical. Quedaba pues, patente una vez m&aacute;s, que la mayor parte de las veces el deseo sexual se impone sobre cualquier otra consideraci&oacute;n familiar, moral o psicol&oacute;gica. Tantos a&ntilde;os de preparaci&oacute;n empezaban a dar sus frutos.<\/p>\n<p>&mdash;Ahora, b&aacute;jate las bragas&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;&#8230; Pero&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Vamos, b&aacute;jatelas! Se llev&oacute; las manos a las caderas y lentamente empez&oacute; a deslizar su prenda m&aacute;s &iacute;ntima a lo largo de sus muslazos hasta la altura de sus rodillas.<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; me gusta. &iquest;Ves qu&eacute; f&aacute;cil? Ahora te voy a poner la polla pegadita a la raja de tu culazo para que la sientas. Yo s&eacute; que la est&aacute;s deseando. Que est&aacute;s loca por mi cipote, &iquest;a que s&iacute;&#8230;?<\/p>\n<p>&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Contesta! Te estoy hablando!<\/p>\n<p>&mdash;No s&eacute;&#8230; esto no est&aacute; bien.<\/p>\n<p>&mdash;Pero &iquest;te gusta?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, claro, gustarme&#8230; &iquest;c&oacute;mo no me va a gustar? Mucho&#8230;!<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;La est&aacute;s sintiendo bien?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, s&iacute;&#8230; est&aacute; bien&#8230; ooohhh!&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Te voy a separar m&aacute;s las nalgas para pegarte la verga bien dentro&#8230; As&iacute;&#8230; as&iacute;&#8230; &iquest;ves, qu&eacute; rico?<\/p>\n<p>&mdash;Ufff!&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Goza sin miedo. Disfruta, que yo s&eacute; que lo has deseado mucho &iquest;a que s&iacute;? Llevas a&ntilde;os y a&ntilde;os sin catarlo&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;&#8230; no s&eacute;&#8230; s&iacute;&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;T&iacute;a buenaaa, est&aacute;s cojonuda!&#8230; toma!, toma polla&#8230;! dec&iacute;a yo mientras empezaba a culearla. Y le tocaba las tetas y pegaba mi miembro contra su culo manteni&eacute;ndola bien agarrada por la cintura con mis brazos. Toma! &#8230; toma!&#8230; toma!&#8230; S&aacute;came toda la lefa!&#8230; Ya&#8230; yaaa&#8230; ahhh!&#8230; me vieneee!!!&#8230; aaaahhhh! Qu&eacute; buenooo, qu&eacute; rico! Qu&eacute; gustazooo! Qu&eacute; vac&iacute;o me sientooo!&#8230; Uuuuufff! Qu&eacute; bieeen! Es divinooo&#8230;! &iquest;Ves como no era para tanto&#8230;?&#8230; Anda&#8230; ya puedes subirte las bragas: d&eacute;jate la lefa ah&iacute;, donde te la he echado para que te notes mojadita un buen rato&#8230; Ah&#8230; ya ver&aacute;s c&oacute;mo hoy la comida te sale m&aacute;s rica, ja, ja, ja! Y no olvides que habr&aacute; muchas m&aacute;s de estas sesiones de ahora en adelante. A los dos nos gusta y lo necesitamos much&iacute;simo!<\/p>\n<p>Poco a poco, en las veces siguientes, le fui ense&ntilde;ando a ponerse detr&aacute;s de m&iacute; despu&eacute;s de desnudarme completamente. Yo separaba mucho las piernas y le dec&iacute;a que me agarrara los cojones desde atr&aacute;s por debajo de mi culo. Ella lo hac&iacute;a entre ciertas protestas de inocencia pero se ve&iacute;a que le encantaba. Finalmente le met&iacute;a la mano izquierda por detr&aacute;s de m&iacute; y por delante de ella, entre las bragas, y le acariciaba la pepita de su co&ntilde;o, que por cierto, la ten&iacute;a muy, muy abultada y gruesa. Le desbordaba por fuera de los labios del chocho cuando se excitaba. Como todas las mujeres maduras. Y mientras tanto yo me masturbaba la polla con la derecha. Ella esperaba muy d&oacute;cilmente a que me viniera y vertiera mis lefazos para desahogar tanta excitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Otras veces llegaba y me quitaba el slip o el pijama muy despacio, como si fuera una ceremonia o un rito pero con absoluta decisi&oacute;n, los colocaba sin prisa alguna y apoyaba el culo contra una mesa, me abr&iacute;a bien de piernas y luego le dec&iacute;a &quot;ven, ponte aqu&iacute; delante de m&iacute;&quot;. Ella dejaba todo y se pon&iacute;a frente a mi cuerpo desnudo. &quot;Ya sabes lo que necesito hacer: voy a vaciarme&quot;, a continuaci&oacute;n me descapullaba el cipote echando lo m&aacute;s atr&aacute;s que pod&iacute;a la piel de mi nabo y le agarraba su mano para met&eacute;rmela bien dentro por debajo de los cojones hasta que me llegaba con sus dedos al agujero del culo.<\/p>\n<p>&mdash;Quiero que mantengas ah&iacute; la mano hasta que yo te diga y que sientas en ella todos los golpes de mis cojones mientras me pajeo la verga; acar&iacute;ciamelos y no apartes la mirada de mi polla ni un instante; cuando veas que ya me corro, entonces tienes que mirarme a los ojos, entendido?<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, pero acaba pronto.<\/p>\n<p>Por supuesto que ella no se atrev&iacute;a a decirme que no porque yo le causaba mucho respeto y porque, en el fondo, &iquest;a qui&eacute;n le amarga un dulce servido en bandeja? Toda aquella estrategia le pon&iacute;a muy cachonda aunque lo disimulaba por temor, y luego se hac&iacute;a muchos &quot;dedos&quot; sobre el bot&oacute;n de su cl&iacute;toris revivi&eacute;ndolo en su intimidad como me confirm&oacute; m&aacute;s adelante. Pod&eacute;is imaginaros lo excitados que est&aacute;bamos los dos durante el rato en que yo me hac&iacute;a el sube y baja de la polla mientras ella me sosten&iacute;a las pelotas acarici&aacute;ndome con suavidad el ano con la yema de su &iacute;ndice. Cuando yo alcanzaba el cl&iacute;max la miraba con ojos inyectados de lascivia y lujuria, mientras ella disfrutaba con una sonrisita, viendo, escuchando y sintiendo el aliento de mis jadeos a un palmo de su cara, recibiendo todos los espasmos de ese placer divino, insoportable de mi cuerpo que se agitaba sin control, convulsionado con mi corrida. Cuando ya me hab&iacute;a desahogado y serenado siempre le preguntaba si ella deseaba que yo le diera el gusto pero se negaba muy dignamente mientras se limpiaba los chorros de semen que hab&iacute;an salido disparados del ojal de mi verga sobre el brazo o el vestido.<\/p>\n<p>Estas y parecidas situaciones se repitieron unas veinte o treinta veces.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s del doloroso fallecimiento de mi esposa pasaron un par de meses hasta que volv&iacute; a la carga esta vez de modo definitivo.<\/p>\n<p>Una tarde, al levantarme de una siesta, me aparec&iacute; desnudo del todo en el sal&oacute;n donde ella estaba y le dije sin m&aacute;s pre&aacute;mbulo: &quot;Elvira, voy a follarte ya&quot;. Me acerqu&eacute; a ella, empec&eacute; a quitarle la ropa y comprend&iacute; que iba a ser definitivamente m&iacute;a cuando no opuso la m&aacute;s m&iacute;nima resistencia. La sent&eacute; en el sof&aacute; y le separ&eacute; las piernas lo m&aacute;s posible. Al fin pude mirarla a mis anchas, largo y tendido, recostada ah&iacute; con los atributos de su feminidad mostrados en su plenitud y observados por mis ojos con descaro. &quot;Lev&aacute;ntate, quiero mirarte a placer&quot;, le dije. Ella obedec&iacute;a d&oacute;cilmente con una cierta sonrisa, no s&eacute; si de &eacute;xtasis o de timidez. Le cog&iacute; las manos y se las puse en la nuca ech&aacute;ndole los codos bien atr&aacute;s para que sus pechos quedaran bien expuestos. &quot;Separa las piernas lo m&aacute;s que puedas&quot;, a&ntilde;ad&iacute;. Mientras la manten&iacute;a largo rato en esa postura me agach&eacute; tambi&eacute;n y, arrodillado o sentado en el suelo, le estuve inspeccionando detenidamente el ojal de su culo abriendo bien sus nalgas por detr&aacute;s, luego le hice poner un pie en una silla para que se abriera bien ante mis ojos y comenc&eacute; a ordenar su escasa pelambrera y a manosear la raja de su co&ntilde;o mientras hac&iacute;a comentarios obscenos de lo que iba viendo y tocando. La sent&eacute; otra vez en el sof&aacute; y me dirig&iacute; al v&iacute;deo para poner una pel&iacute;cula porno sent&aacute;ndome a su lado. A las primeras escenas tom&eacute; su cabeza y le obligu&eacute; a mam&aacute;rmela: lo hac&iacute;a con verdadero frenes&iacute;!<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te gusta c&oacute;mo usan a esas hermosas putas de la pel&iacute;cula?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;&#8230; s&iacute;&#8230; mucho.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Verdad que est&aacute;n cojonudas?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, est&aacute;n riqu&iacute;simas. Ya lo creo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Con cu&aacute;l de ellas te gustar&iacute;a hac&eacute;rtelo?<\/p>\n<p>&mdash;Ay, hombre, qu&eacute; cosas dices!<\/p>\n<p>&mdash;S&eacute; sincera y d&eacute;jate de hipocres&iacute;as, anda.<\/p>\n<p>&mdash;No s&eacute;, bueno, pues con esa rubita.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te gustar&iacute;a tocarla y que te mamara la raja, eh?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, s&iacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; me gusta, que seas una guarra. Anda, Elvira, saca m&aacute;s fuera el culo para ofrecerme mejor tu chocho, que te lo voy a masturbar.<\/p>\n<p>Segu&iacute; haciendo comentarios acerca de la longitud de aquellos nabos que se ensartaban en los orificios de aquellas espl&eacute;ndidas y sumisas hembras: &quot;mira c&oacute;mo la tiene &eacute;se, est&aacute; para com&eacute;rsela&#8230; ya me gustar&iacute;a a m&iacute; tambi&eacute;n que me agarrara un t&iacute;o as&iacute; y que hiciera conmigo lo que le apeteciera&#8230; Y mam&aacute;rsela bien para tragarme toda su lefa blanca y espesa&#8230;&quot;.<\/p>\n<p>Nos gustaba especialmente mirar c&oacute;mo ellos se sacaban la verga de los chochos en el momento de correrse y se vaciaban en las bocas y rostros de las chicas, haciendo comentarios totalmente lujuriosos. Ella obedec&iacute;a en todo. Era, por fin, m&iacute;a. Y yo me volv&iacute;a loco mirando c&oacute;mo crec&iacute;a su excitaci&oacute;n mientras yo le acariciaba su cl&iacute;toris inflamado arriba y abajo por medio de su mata de pelo; la masajeaba observando su rostro, hasta que le hac&iacute;a estallar, jadear de placer incontenible&#8230; le faltaba la respiraci&oacute;n y no sab&iacute;a d&oacute;nde mirar mientras sus pulmones buscaban aire ansiosamente para poder soportar las oleadas del gusto que se adue&ntilde;aba de cada c&eacute;lula de su cuerpo que se agitaba golpeando y apret&aacute;ndose contra el m&iacute;o a cada espasmo. No era de las que gritan cuando jadean, no, pertenec&iacute;a al g&eacute;nero de las se ahogan y todo aire que aspiran es poco para ir atravesando el dulc&iacute;simo trago del placer que les devora las entra&ntilde;as.<\/p>\n<p>Me gustaba mucho -y me sigue gustando- escribir relatos er&oacute;ticos. Muchos son autobiogr&aacute;ficos, otros inventados. Siempre que acababa alguno se lo daba a Elvira para que me lo leyera ella y, a la vez que se enteraba de lo que hab&iacute;a escrito, me excitaba o&iacute;r de su boca todas aquellas procacidades e intimidades sexuales que yo narraba. Por supuesto que ella se excitaba much&iacute;simo y cuando acababa la lectura proced&iacute;amos a desfogar nuestra excitaci&oacute;n y quedarnos satisfechos. Le encantaba leer esos relatos aunque a veces se escandalizara con sus contenidos tan obscenos y procaces.<\/p>\n<p>Algunas veces le anunciaba de un d&iacute;a para otro nuestra actividad sexual: &quot;Ma&ntilde;ana por la tarde quiero que est&eacute;s preparada porque voy a usarte&quot;. Se lo dec&iacute;a as&iacute; para provocar en ella la expectaci&oacute;n durante 24 horas de que iba a tener sexo, y tambi&eacute;n para inculcarle que era yo quien mandaba en esa relaci&oacute;n que tanto hab&iacute;a trabajado. Al d&iacute;a siguiente por la tarde me acercaba a ella y le dec&iacute;a &quot;Venga, prep&aacute;rate que voy a empezar&#8230;&quot;. Entonces ella se re&iacute;a, hac&iacute;a como desobedec&iacute;a pero iba de inmediato d&oacute;cilmente al ba&ntilde;o a lavarse bien sus rajas y por fin a su habitaci&oacute;n a ponerse un vestido de falda holgada, braguitas negras diminutas que yo le hab&iacute;a dicho que se comprara a juego con un sujetador. Regresaba ya preparada, ofreci&eacute;ndose a m&iacute; como cualquier prostituta. Toda mujer, cualquier chica, lleva una fant&aacute;stica puta dentro: s&oacute;lo hay que dominarlas para ir sac&aacute;ndosela fuera. Yo la tomaba por los brazos y la colocaba contra una mesa que pegaba a una pared, mientras le explicaba lo que iba a hacerle:<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; me gusta, que hayas aprendido a ofrecerte.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, s&iacute;, &uacute;same como a una puta, dec&iacute;a ya ella completamente salida.<\/p>\n<p>&mdash;Ahora apoya el culo contra el borde de la mesa para que no puedas recular mientras te sobo. Y el resto de explicaciones se lo daba a cierta distancia porque yo me sentaba en el sof&aacute; a unos tres metros de ella.<\/p>\n<p>&mdash;Vas a aprender a ofrecer bien tu carne: mejor que una puta profesional. Separa mucho las piernas y flexi&oacute;nalas un poco para abrir m&aacute;s hueco en tu entrepierna. As&iacute;, muy bien. Pon las manos a la espalda para que tus tetas queden m&aacute;s erguidas, los codos hacia atr&aacute;s y mientras te hurgo en la raja del chocho no puedes agarrarte a m&iacute;, permanece as&iacute; incluso cuando te corras de gusto, &iquest;me oyes?<\/p>\n<p>Era genial y excitante observar c&oacute;mo esa mujer a la que durante a&ntilde;os hab&iacute;a ido preparando estaba delante de m&iacute;, sumisa y ansiosa de que le diera placer, de la que la tomara a mi gusto e hiciera con ella lo que me viniera en gana. Yo la miraba unos minutos mientras me fumaba un cigarrillo, as&iacute;, de pie, vestida, con las piernas abiertas, un poco en cuclillas y las brazos hacia atr&aacute;s ofreci&eacute;ndose entera y esperando cualquier cosa que yo quisiera hacer con su cuerpo. Despu&eacute;s de un buen rato de gozar esa presencia sumisa me acercaba y sin el menor pre&aacute;mbulo ni miramiento alguno me pon&iacute;a a su lado, met&iacute;a una mano por debajo de la falda y de la braga y empezaba a sobarle el chocho, el culo y las tetas con el mayor descaro de que era capaz, poni&eacute;ndola de guarra y de puta para arriba. Obedeciendo mis estrictas &oacute;rdenes ella no mov&iacute;a un &aacute;pice su postura: s&oacute;lo los meneos que yo imprim&iacute;a a su cuerpo con los bruscos hurgamientos de mi mano, principalmente en su chumino. Yo disfrutaba sob&aacute;ndola bien todo el tri&aacute;ngulo de su ya poco poblada pelambrera, su h&uacute;meda raja, hasta que ya me dedicaba a frotar la inmensa pepita de su cl&iacute;toris con movimientos de arriba abajo o en c&iacute;rculo, observando c&oacute;mo se iba excitando cada vez m&aacute;s hasta que no pudiendo aguantar m&aacute;s se corr&iacute;a explotando de placer; pero ni aun entonces variaba su postura: gozaba del orgasmo jadeando como una loca sin alterar lo m&aacute;s m&iacute;nimo la posici&oacute;n de su cuerpo. Una vez que la hab&iacute;a hecho gozar as&iacute;, la manten&iacute;a a&uacute;n unos minutos m&aacute;s en esa postura, expectante hasta que yo mismo me volv&iacute;a a acercar para desnudarla ya, usarla a mi antojo ceb&aacute;ndome de lujuria y corrernos ambos m&aacute;s veces y m&aacute;s libremente.<\/p>\n<p>Normalmente a m&iacute; me gustaba y me gusta prolongar durante horas y horas las sesiones de sexo. Siempre me invento infinidad de cosas para ello. Y una de las m&aacute;s sabrosas es hablar con lo otra persona para que te revele sus fantas&iacute;as, sus deseos m&aacute;s ocultos, sus experiencias sexuales o su iniciaci&oacute;n al mundo del sexo. Es un arte bonito ir pervirtiendo a la otra parte para que use las palabras m&aacute;s procaces y desvergonzadas que todos tenemos buen cuidado de evitar en las conversaciones ordinarias pero que conocemos de sobra y pronunciamos en nuestro interior cuando estamos excitados.<\/p>\n<p>&mdash;Cu&eacute;ntame c&oacute;mo te usaba tu marido.<\/p>\n<p>&mdash;Ay, pues no s&eacute;. Lo normal&#8230; no?<\/p>\n<p>&mdash;Supongo que adem&aacute;s de joderte a veces te ped&iacute;a que lo masturbaras, &iquest;verdad?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, claro.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo lo hac&iacute;as? Pues me llevaba al sal&oacute;n cuando no estaban los ni&ntilde;os en casa, se sentaba desnudo en una butaca con las piernas abiertas y yo ten&iacute;a que cog&eacute;rsela con una mano y se la mov&iacute;a arriba y abajo hasta que &eacute;l ya no pod&iacute;a m&aacute;s y le sal&iacute;a toda la leche a borbotones. Por cierto, una pregunta: &iquest;para qu&eacute; os corr&aacute;is hay que haceros siempre mucho sube y baja con la mano?<\/p>\n<p>&mdash;Depende. Si ya estamos muy excitados con fantas&iacute;as, im&aacute;genes o frotamientos previos, a veces basta con dos o tres golpes para sacarnos el engrudo. Si no, se requieren veinte, treinta; incluso cien o doscientos meneos arriba abajo. En eso estamos igual que vosotras: en ocasiones os dais dos tres friegas a vuestra pepita y os ven&iacute;s si ya est&aacute;is muy calientes; si no, pues hay que daros dedo o mano un buen rato. Depende del grado de excitaci&oacute;n pero, en general, s&iacute; necesitamos movimientos, bien sea con la mano, o dentro de un chocho, de la boca o del culo. Al movimiento que hace uno mismo dentro de alguno de esos agujeros se le llama &quot;culear&quot;. O gen&eacute;ricamente, joder, follar, etc. Pero &quot;culear&quot; a una chica se entiende que es mover el culo dentro&#8230; fuera&#8230; dentro&#8230; de alguno de sus agujeros para que nuestra polla se estimule bien en su interior, nos excitemos y se nos produzca la paja, la masturbaci&oacute;n. Y como para todo hay una forma de hacer bien las cosas, o sea un estilo m&aacute;s pr&aacute;ctico, mejor que mover el cuerpo sin ton ni son o dar golpes de cadera, es culear. Consiste en dejar muy quieto el cuerpo y mover s&oacute;lo el culo para incrustar y sacar, volver a incrustar, volver a sacar, etc. As&iacute; es como entra y sale m&aacute;s la polla y se frota mejor contra las paredes del agujero elegido. Se puede efectuar a distintas velocidades seg&uacute;n cada circunstancia. Eso es &quot;culear&quot;: hay quienes lo saben hacer bien y quienes, bueno, digamos que se apa&ntilde;an. No todo el mundo culea bien. En las pel&iacute;culas porno, si te fijas, apreciar&aacute;s bien las diferencias. Algunos t&iacute;os son geniales de lo bien que se culean a las putas. Bueno, tambi&eacute;n las t&iacute;as pod&eacute;is culear. Por ejemplo, si os colocamos de pie, con un dedo o con la mano en vuestro co&ntilde;o y os decimos que os mov&aacute;is para para pajearos vosotras mismas. O si nos mont&aacute;is encima cuando nos tumbamos de espalda, pod&eacute;is empotraros la polla y culearnos para darse mutuo placer&#8230; &iquest;Ves?<\/p>\n<p>&mdash;Oye, y t&uacute;, &iquest;tienes fantas&iacute;as sexuales?<\/p>\n<p>&mdash;No muchas, la verdad. La m&aacute;s habitual es que estoy paseando sola por el Parque del Oeste y se me va acercando un hombre. Yo trato de alejarme por distintos paseos pero &eacute;l siempre me sigue. A veces se me cruza por otro paseo y noto que est&aacute; toc&aacute;ndose ah&iacute; abajo de forma descarada para que yo lo vea&#8230; Eso me excita mucho. Me da miedo porque es atardecido y no veo a casi nadie. Por fin se me acerca por detr&aacute;s y empieza a decirme obscenidades: &quot;que si eres una puta, que si te deseo, que si tienes el chocho lleno de pelos y bien h&uacute;medo, que a ti ya te ha follado m&aacute;s de uno, so guarra!, que mira que te gusta hacerte pajas cuando no te ve nadie, &iquest;a que s&iacute;? zorra!&quot;. Eso me pone a cien. Se me acerca y ya oigo su respiraci&oacute;n. Me toma del brazo y me ordena: &quot;quieta aqu&iacute; ya, joder. B&eacute;same, puta!&quot;. Yo al principio y por miedo le doy un beso en la mejilla pero enseguida &eacute;l me lleva tras unos arbustos y me abre la boca con su lengua, morre&aacute;ndome a sus anchas. Me resisto pero empieza a gustarme. Me mete una mano por debajo de la falda. Le digo &quot;no, no, por favor&#8230;&quot;, pero &eacute;l me obliga, me pone de rodillas, se la saca y me dice que se la chupe. Lo hago con miedo, con desgana. &quot;&iexcl;As&iacute; no! &iexcl;&iexcl;Con m&aacute;s ganas, zorra!!&quot;, me chilla y tengo que poner una pasi&oacute;n que empiezo a hacer m&iacute;a poco a poco. Cuando ya se calienta&#8230; acaba viol&aacute;ndome. A veces me pega alguna bofetada. Luego me pone a cuatro patas, me quita las bragas bruscamente, me sube la falda a la cintura y separando bien mis piernas se coloca por detr&aacute;s de m&iacute;, arrodillado, y me la clava toda entera sin ning&uacute;n respeto. Se agarra fuerte a mis caderas y me culea para masturbarse la verga dentro de mi co&ntilde;o hasta que siento dentro los chorros de su leche ardiendo. Luego, cuando se ha satisfecho, me la saca y me obliga a chup&aacute;rsela otra vez hasta que se la dejo bien limpia.<\/p>\n<p>&mdash;Y &iquest;te masturbas con esas fantas&iacute;as?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, claro: lo hago para eso precisamente, para excitarme y mojarme m&aacute;s porque mientras pienso en esas violaciones me estoy acariciando el cl&iacute;toris en la cama o a veces en un sof&aacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Cu&aacute;ntas veces crees que te habr&aacute;s hecho la paja en tu vida?<\/p>\n<p>&mdash;Ni idea. Nunca me he parado a pensarlo. Quiz&aacute; cientos, miles, no s&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Y &iquest;te has masturbado pensando en m&iacute;?<\/p>\n<p>&mdash;Por supuesto que s&iacute;, muchas&hellip; much&iacute;simas veces!<\/p>\n<p>&mdash;&#8230;imaginando que yo&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Claro, claro, que me hac&iacute;as de todo&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Eres una puta, una zorra! &iquest;Lo sab&iacute;as? (cuando empec&eacute; a llamarle &quot;puta&quot; se extra&ntilde;&oacute; y protestaba para que no la llamara as&iacute; pero se fue acostumbrando pronto y no solo admit&iacute;a que yo me dirigiera a ella as&iacute; siempre que est&aacute;bamos follando sino que acab&oacute; encant&aacute;ndole que yo le dijera &quot;puta, ponte as&iacute;&quot;, &quot;puta, ma&ntilde;ana voy a usarte &#8230;&quot;, etc.)<\/p>\n<p>&mdash;Pues s&iacute;, reconozco que me siento como una puta pero no m&aacute;s que cualquier mujer. Todas sin excepci&oacute;n somos unas putas y estamos loquitas porque nos jod&aacute;is vivas. La que diga lo contrario, miente.<\/p>\n<p>&mdash;Si es que lo malo de las putas es que la mayor&iacute;a son pobres y lo hacen para tener ingresos. Eso y la explotaci&oacute;n que sufren muchas veces. O para el vicio de la droga en que se meten. Pero hay otras putas, minor&iacute;a bien es cierto, que de alguna forma lo eligen ellas.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;T&uacute; crees?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, pero ya digo que pocas. En eso somos una sociedad hip&oacute;crita. Pagamos a gusto a quienes nos divierten o a quienes nos hacen cuidados est&eacute;ticos, etc., pero a&uacute;n no vemos con naturalidad el hecho de pagar a quienes nos dan placer sexual.<\/p>\n<p>&mdash;Desde luego que no.<\/p>\n<p>&mdash;Ya. Pero yo pregunto: un soltero o soltera, al que quiz&aacute; no le resulta f&aacute;cil, por timidez o por lo que sea, conseguir una chica o un hombre con quien satisfacerse, &iquest;qu&eacute; hace?&#8230; &iquest;aguantarse?&#8230; y, &iquest;las viudas como t&uacute;&#8230; o los viudos? O incluso los casados que tiene que pasar fuera temporadas trabajando, marinos por ejemplo.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, claro, llevas raz&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Ten en cuenta adem&aacute;s que muchas mujeres sin ser oficialmente putas, de hecho se prostituyen. Muchas universitarias se sacan as&iacute; dinero para matr&iacute;culas, libros, ropa, caprichos. Mujeres a las que no les llega el dinero a final de mes; a algunas incluso se lo sugieren sus maridos, que les proporcionan los contactos entre los propios compa&ntilde;eros de trabajo. Mujeres de pescadores que est&aacute;n fuera de casa varios meses seguidos consiguen as&iacute; satisfacerse y ayudarse econ&oacute;micamente. Alumnas que se entregan a su profesor a cambio de un aprobado. Empleadas o secretarias que aceptan entregarse a clientes de la empresa o a sus propios jefes para medrar. Chicas del servicio dom&eacute;stico que no rechazan el uso de su cuerpo por parte de sus empleadores dom&eacute;sticos. Un sinf&iacute;n de situaciones. Yo no lo veo mal. No me parece que por ello pierda ninguna su propia dignidad, ni su honradez o decoro, ni son inmorales. Son personas realistas simplemente y est&aacute;n abiertas a disfrutar de la vida sin prejuicios.<\/p>\n<p>&mdash;La verdad es que yo tampoco lo veo mal.<\/p>\n<p>&mdash;Pues eso&#8230; F&iacute;jate, s&oacute;lo en Madrid he le&iacute;do que existen m&aacute;s de 10.000 putas &quot;oficiales&quot;, y 500.000 en toda Espa&ntilde;a. O sea, el 3 % de las mujeres que est&aacute;n en edad de poder ejercer de putas. Y seg&uacute;n una encuesta sociol&oacute;gica sobre H&aacute;bitos y Costumbres, calculan que unas ciento ochenta mil madrile&ntilde;as intercambian con cierta frecuencia favores sexuales por beneficios materiales. La diferencia es que &eacute;stas no tienen dedicaci&oacute;n exclusiva como las putas de profesi&oacute;n. Pero, f&iacute;jate, en esta ciudad, una de cada diez mujeres!: si se lo propones en el momento adecuado, a cambio de lo que necesita, se deja desnudar y se te abre de piernas. Y son nuestras vecinas, nuestras compa&ntilde;eras de trabajo, la chica de al lado en el autob&uacute;s&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Y t&uacute;, dime, &iquest;has estado alguna vez con putas?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;. Cuatro o cinco veces. Cuando ya no pod&iacute;a m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Tengo mucha curiosidad. &iquest;C&oacute;mo lo hac&iacute;as?<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, yo no iba por la calle buscando&#8230; Le&iacute;a las ofertas en un peri&oacute;dico y llamaba a la que me parec&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Y &iquest;qu&eacute; ocurr&iacute;a luego?<\/p>\n<p>&mdash;A la hora o as&iacute; de la llamada de tel&eacute;fono se presenta en casa.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Aqu&iacute;?!!!<\/p>\n<p>&mdash;Claro &iquest;d&oacute;nde va a ser? Entra, te da un par de besitos y te pide hacer una llamada a su central para decir que ha llegado y que todo es correcto. A continuaci&oacute;n te pide el importe de su servicio, en met&aacute;lico o con tarjeta, como quieras. Luego ya nos sentamos, le ofreces alguna bebida y, como tampoco se dispone m&aacute;s que de una hora de tiempo normalmente, yo lo que hac&iacute;a era colocarla aqu&iacute; en medio del sal&oacute;n de pie. Empiezo a mirarla con descaro a su alrededor y a decirle lo cojonuda que est&aacute;, le levanto las faldas o le digo que se siente con las piernas separadas para asomarme a verle su tanga. Luego le meto las manos por dentro del sujetador para acariciarle las tetas o por dentro del tanga para sentirle el chocho, el culo. La coloco de pie aqu&iacute; en medio, como me apetece, para sobarle a conciencia sus intimidades. Es curioso, pero esa forma de relaci&oacute;n con otro cuerpo humano es bien distinta de la que suele darse en una pareja, donde las cosas son menos descarnadas, como mucho m&aacute;s inhibidas. Y a veces m&aacute;s rutinarias, no s&eacute;, te sientes menos libre aunque entiendo que no deber&iacute;a ser as&iacute;. Pero es as&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Y &iquest;luego&#8230;?<\/p>\n<p>&mdash;Yo sol&iacute;a decirles bastantes obscenidades y besarlas con lengua por dentro de la boca. Y cuando estaba ya bien caliente, pues nada, la colocas en la posici&oacute;n que m&aacute;s te apetezca en ese momento, te desnudas, la desnudas, te pones el cond&oacute;n y le metes la verga de un empuj&oacute;n. Quiz&aacute; algo que t&uacute; no sabes es que las putas no suelen quitarse los zapatos: ellas siempre se los dejan puestos, no s&eacute; porqu&eacute;. Es ya una tradici&oacute;n, un distintivo, y se las folla con los zapatos puestos. Antes llevaban tambi&eacute;n una cadenita en el tobillo para mostrar discretamente su condici&oacute;n y facilitar que las solicitaran sin tener que hacer poses obscenas. Por eso yo no permito que te quites los zapatos, lo habr&aacute;s notado. Ni a ti, ni a Pilar, ni a Cachuli, ni a ninguna que no sea mi pareja le permito que se quite los zapatos: quiero que os sint&aacute;is putas. Me gusta mucho el juego de trataros como a putas. Pero yo he sido siempre muy educado y cari&ntilde;oso con ellas, sin olvidar que son profesionales que se han colocado desnudas y abiertas de piernas frente a ti para que las jodas, para darte ese servicio precisamente. As&iacute; que las he usado sin rodeos ni miramientos y ellas han salido siempre encantadas del trato recibido. A alguna le pregunt&eacute; qu&eacute; tal &eacute;ramos los clientes a los que atend&iacute;a. Y me contest&oacute; que, en general, muy educados y muy agradables, que ese era su trabajo y estaba contenta con &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;S&iacute;&#8230;?<\/p>\n<p>&mdash;Es m&aacute;s, me dec&iacute;a que a ellas les gustaba entregarse desnudas a sus clientes. Que les gustaba ganarse su sueldo. Ja, ja, ja&#8230; Que era su profesi&oacute;n y que se pon&iacute;an delante de los hombres para que nos satisfici&eacute;ramos con su cuerpo. Que les hici&eacute;ramos lo que quisi&eacute;ramos &ndash;trat&aacute;ndolas bien, claro&mdash;pero que no nos qued&aacute;ramos con ganas por no habernos atrevido a hacerles lo que fuera. Una vez vi en una pel&iacute;cula a un militar ingl&eacute;s, de la &eacute;poca cl&aacute;sica, que entra en la mansi&oacute;n de un patriota enemigo, coge a la casta esposa de &eacute;ste, le retuerce el brazo por la espalda y coloc&aacute;ndola contra una mesa le obliga a apoyarse sobre ella y levantarse las faldas. A las putas no se les habla, se las folla!, exclama. Y dici&eacute;ndole eso, se la clava y la viola para degradarla. Ya ves. Aunque aquella mujer de la pel&iacute;cula no fuera puta, llevaba raz&oacute;n: por eso yo apenas hablaba con las putas que me tir&eacute;, las follaba!<\/p>\n<p>&mdash;Pero, seg&uacute;n t&uacute;, entonces ser puta no es degradante&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;No. Para nada. &iquest;Por qu&eacute; va a serlo? Cada cual nos ganamos la vida con nuestras propias habilidades, siempre damos algo a cambio: una prestaci&oacute;n, un servicio, &iquest;no? Pues hay hombres y mujeres que prestan ese servicio con su cuerpo y su capacidad para dar placer con &eacute;l a otras personas. &Eacute;sa es su moneda de cambio. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; escrito que es m&aacute;s digno, m&aacute;s limpio hacer una aportaci&oacute;n intelectual a un proyecto, por ejemplo, que satisfacer las necesidades sexuales de otros con la belleza y seducci&oacute;n del propio cuerpo? S&iacute; que hay prejuicios sociales est&uacute;pidos, hip&oacute;critas, vale; pero no razones l&oacute;gicas ni &eacute;ticas. Me parece a m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Y ellas&#8230; &iquest;gozar&aacute;n? &iquest;T&uacute; crees?<\/p>\n<p>&mdash;La mayor parte de las veces, imagino que no. Alguna, mientras la est&aacute;s culeando, se excita y se ayuda con masturbaci&oacute;n. Ahora he le&iacute;do que se est&aacute; poniendo de moda lo que llaman un &quot;polvo en seco&quot;&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;S&iacute;?&#8230; Y eso&#8230; &iquest;c&oacute;mo es?&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Consiste en clavaros la verga sin daros tiempo a que os excit&eacute;is y os moj&eacute;is. Se suele hacer con prostitutas. El usuario la descubre de cintura para abajo nada m&aacute;s empezar con ella, la recuesta o la tumba y, sin perder ni un instante, la penetra cuando a&uacute;n no le ha dado tiempo a la chica a segregar ni una sola gota de flujo. Su vagina ofrece mucha m&aacute;s resistencia al ingreso del pene invasor. As&iacute; su propietario disfruta m&aacute;s la clavada y el posterior culeo. Cuando dispon&eacute;is de tiempo previo, con caricias, etc., se os &quot;encharca&quot; la raja y la polla nota mucho menos el t&uacute;nel del chocho. La chica se duele m&aacute;s con este sistema pero &iquest;qu&eacute; le va a hacer?, est&aacute; all&iacute; para dar gusto, no para gozarse ella.<\/p>\n<p>&mdash;Y eso &iquest;lo utilizan tambi&eacute;n las parejas?<\/p>\n<p>&mdash;Pues la verdad es que no lo s&eacute;. Es un m&eacute;todo bastante agresivo, as&iacute; que imagino que se usa con putas preferentemente, que les es m&aacute;s dif&iacute;cil negarse.<\/p>\n<p>&mdash;No, te lo digo porque a m&iacute; me resulta familiar la cosa&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;A ti&#8230;?!<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, a m&iacute;&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;No te entiendo. &iquest;C&oacute;mo eran tus relaciones sexuales con mi suegro?<\/p>\n<p>&mdash;Pues no s&eacute;, normales &iquest;qu&eacute; quieres que te cuente?<\/p>\n<p>&mdash;Quiero que me cuentes c&oacute;mo te lo hac&iacute;a, cu&aacute;ndo, d&oacute;nde, cu&aacute;ntas veces&#8230; todo eso. Tengo mucha curiosidad!<\/p>\n<p>&mdash;Ja, ja, ja&#8230; nunca lo he comentado con nadie: me da mucha verg&uuml;enza!<\/p>\n<p>&mdash;Pues esta es la ocasi&oacute;n. &iquest;No te resulta excitante comentarlo? Conmigo puedes tener confianza. Adem&aacute;s, despu&eacute;s de lo que estamos haciendo no creo que hablarlo te cueste m&aacute;s que dejarte usar desnuda por m&iacute;. A mi antojo. &iquest;No crees?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, es verdad. Hablar no va a ser peor que hacer.<\/p>\n<p>&mdash;Pues venga, quiero que me lo cuentes todo con pelos y se&ntilde;ales. Adem&aacute;s quiero que uses esas palabras que&#8230; t&uacute; ya me entiendes: que no te andes por las ramas y utilices las palabras m&aacute;s obscenas que conozcas.<\/p>\n<p>&mdash;Uf! Peor a&uacute;n. No s&eacute; si me atrever&eacute;. Bueno, era un poco especial. Supongo&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Especial?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;. Me habl&oacute; antes de casarnos.<\/p>\n<p>&mdash;Hasta ah&iacute; no hay mucho de especial.<\/p>\n<p>&mdash;&Eacute;l me dijo que quer&iacute;a una puta en casa.<\/p>\n<p>&mdash;Muy sincero! Creo que eso es lo que queremos todos!<\/p>\n<p>&mdash;Y que antes de casarnos me lo pensara bien porque no admitir&iacute;a la menor negativa nunca.<\/p>\n<p>&mdash;Perdona, una pregunta &iquest;te hab&iacute;a follado ya alg&uacute;n hombre?<\/p>\n<p>&mdash;No, no. Qu&eacute; va.<\/p>\n<p>&mdash;O sea que te arreglabas haci&eacute;ndote las masturbaciones normales &iquest;no?<\/p>\n<p>&mdash;Claro, claro. Lo normal, me daba muchas porque me encantaba&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Bien, sigue.<\/p>\n<p>&mdash;Me explic&oacute; que eso de hacer el amor en la cama en plan enamorados de pel&iacute;cula no le satisfac&iacute;a. De vez en cuando tambi&eacute;n lo hac&iacute;amos, no creas. Toda la vida. Pero &eacute;l deseaba tenerme siempre a mano y lista para cuando le entraran ganas. Me dijo que no querr&iacute;a andar tanteando, a ver si esta noche s&iacute;, &eacute;sta no s&eacute; qu&eacute;&#8230; bueno, ya sabes, eso que pasa en los matrimonios.<\/p>\n<p>&mdash;Vaya si lo s&eacute;. Lo sabemos todos. Qu&eacute; astuto el t&iacute;o! Bien, y, entonces?<\/p>\n<p>&mdash;Bueno pues que se acercaba de pronto, me agarraba del brazo o del hombro y me dec&iacute;a &quot;qu&iacute;tate las bragas&quot;. O me met&iacute;a las manos por debajo de la falda y me las bajaba &eacute;l mismo sin previo aviso.<\/p>\n<p>&mdash;Pero &iquest;cu&aacute;ndo? &iquest;D&oacute;nde?<\/p>\n<p>&mdash;Ah, en cualquier sitio de la casa, y a cualquier hora, no vayas a creer. Claro que se aseguraba antes de que no estuvieran las criadas ni lo ni&ntilde;os.<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; que si estabais solos los dos, t&uacute; ya te mosqueabas.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, no siempre pero muchas veces s&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Y luego &iquest;qu&eacute; m&aacute;s te hac&iacute;a? Sigue, sigue que esto me est&aacute; poniendo de un caliente!<\/p>\n<p>&mdash;Generalmente me llevaba al sal&oacute;n o a la cocina. Depende. Me colocaba &eacute;l en la posici&oacute;n que le apetec&iacute;a y yo me ten&iacute;a que levantar las faldas.<\/p>\n<p>&mdash;Y &iquest;en qu&eacute;&#8230;?<\/p>\n<p>&mdash;Casi siempre era en el sal&oacute;n, de espaldas a &eacute;l, de pie, bien agachada con los brazos apoyados en un sof&aacute; y las piernas muy separadas para facilitarle&#8230; Si era en la cocina, pues entonces me colocaba de frente con el trasero recostado contra una mesa para hac&eacute;rmelo de pie; a veces me tumbaba sobre mi espalda al borde de esa mesa.<\/p>\n<p>&mdash;Y ten&iacute;as que sacar bien el culo para&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Claro, claro. &Eacute;l me hab&iacute;a ense&ntilde;ado c&oacute;mo le gustaba y yo me pon&iacute;a as&iacute; sin decir palabra. Era como t&uacute;, que dec&iacute;a as&iacute; y sin rechistar.<\/p>\n<p>&mdash;O sea, muy posesivo y agresivo &iquest;no?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, s&iacute;, s&iacute;, pero es que a m&iacute; me encanta as&iacute;. De veras. A m&iacute; me gusta que el hombre me domine y me mande. De siempre, pero es que con &eacute;l adem&aacute;s me acostumbr&eacute; a eso. Las mujeres tenemos menos imaginaci&oacute;n que vosotros y somos m&aacute;s retra&iacute;das, m&aacute;s t&iacute;midas. La peor parte la llev&aacute;is vosotros porque se os tiene que poner dura, ten&eacute;is que ensartarnos y luego culear para haceros la paja dentro de nosotras. Mucho m&aacute;s trabajo que el nuestro, que lo &uacute;nico que tenemos que hacer es abrirnos de piernas. Con eso hemos cumplido. Como para encima andar una mujer con remilgos de igualdades y bobadas&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Me gusta que lo veas as&iacute;: yo estoy plenamente de acuerdo.<\/p>\n<p>&mdash;Adem&aacute;s a vosotros os urge m&aacute;s: cuando est&aacute;is salidos os joder&iacute;ais a una vaca!<\/p>\n<p>&mdash;Hombre, precisamente a una vaca&#8230; no! Pero tambi&eacute;n nos gusta que se&aacute;is activas y&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Vale. Si lo quer&eacute;is pues nos lo dec&iacute;s y os hacemos las cositas que nos encargu&eacute;is, pero&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;s&iacute;, si llevas raz&oacute;n: yo prefiero a las t&iacute;as que se someten a mis caprichos.<\/p>\n<p>&mdash;Si es que es mucho m&aacute;s c&oacute;modo para nosotras y para vosotros. Todos contentos &iquest;no? A las mujeres nos gusta que nos dig&aacute;is cosas bonitas y cosas guarr&iacute;simas, que nos met&aacute;is mano, nos sob&eacute;is hasta hartaros, que nos coloqu&eacute;is como quer&aacute;is para daros los gustazos, que nos espi&eacute;is mientras nos desnudamos, que nos jod&aacute;is vivas y que nos hag&aacute;is la masturbaci&oacute;n. Todo, pero todo, eh? Y la que no lo reconozca miente, porque por dentro somos todas unas putas aunque por fuera nos hagamos las finas y las educaditas. Si fu&eacute;ramos a ver lo que pensamos y deseamos&#8230; yo creo que os ca&iacute;as de culo&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, s&iacute;gueme contando que est&aacute; muy interesante. Porque supongo que hay m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;No, si ya hay poco m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo le gustaba ensartarte?<\/p>\n<p>&mdash;Ay, pues a lo bestia: se pon&iacute;a detr&aacute;s de m&iacute; y z&aacute;s!, de un solo golpe hasta dentro. No creas que andaba con preparaciones, tanteaba con la punta de la polla el agujero y una vez enfilado, de un solo empuj&oacute;n porque dec&iacute;a que prefer&iacute;a que estuviera &quot;seca&quot; para hacer m&aacute;s fuerza y que no le resbalara al entrar. Le gustaba vencer esa resistencia. No quer&iacute;a encontrarse el chocho encharcado y por eso no me daba tiempo a lubricar, a humedecerme.<\/p>\n<p>&mdash;Y te gustaba&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Me volv&iacute;a loca sentirme medio atacada. Mis fantas&iacute;as tratan casi siempre de que soy violada. Y luego me bombeaba, me culeaba agarr&aacute;ndome por la cintura hasta que se ven&iacute;a y se vaciaba dentro de m&iacute;. Yo creo que antes de conocerme a m&iacute;, &eacute;l se hab&iacute;a acostado con profesionales. Juergas con los primos, los amigos, ya sabes. Bueno, no es que lo crea: estoy segura de ello! Entonces el sexo matrimonial se le hac&iacute;a ins&iacute;pido. Adem&aacute;s a m&iacute; siempre me ha atra&iacute;do mucho sentirme dominada. No digo que no sea muy bonito acariciarse y besarse antes de hacer el amor, pero por variar&#8230; Adem&aacute;s si &eacute;l me lo ped&iacute;a no se lo iba a negar.<\/p>\n<p>&mdash;Te gusta que te ordenen &iquest;eh? Ser una sumisa&#8230; una esclava&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, me gusta que el hombre lleve la voz cantante. Me da mucho placer y mucho morbo que me obliguen&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Vaya&#8230; vaya&#8230;! Por eso tu principal fantas&iacute;a es que te violen &iquest;no? Dicen que todas las mujeres tienen fantas&iacute;as en que son violadas. No s&eacute; si ser&aacute; cierto.<\/p>\n<p>&mdash;Yo creo que s&iacute;. Yo soy rom&aacute;ntica en el amor pero en cuanto al sexo, prefiero ser sumisa y obedecer. Me resulta muy excitante!<\/p>\n<p>&mdash;Pero, y t&uacute;, &iquest;t&uacute; no contabas o qu&eacute;?<\/p>\n<p>&mdash;A veces s&iacute;, pero despu&eacute;s de &eacute;l. Y si no, pues ya me daba yo masturbaci&oacute;n si me hab&iacute;a quedado caliente.<\/p>\n<p>&mdash;Por eso dec&iacute;as que te resultaba familiar lo del &quot;polvo en seco&quot; &iquest;no?<\/p>\n<p>&mdash;Claro. &Eacute;l no me daba tiempo a mojarme&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y duele m&aacute;s?<\/p>\n<p>&mdash;Ya lo creo&#8230;! Adem&aacute;s te sientes muy utilizada para el placer de otro.<\/p>\n<p>&mdash;Eso &iquest;te gustaba?<\/p>\n<p>&mdash;Pues s&iacute;, mucho. Me ten&iacute;a mandado que cuando yo le viera as&iacute;, ten&iacute;a que dejar a la velocidad del rayo lo que estuviera haciendo y desnudarme. Aprend&iacute; a hacerlo en tres segundos. Me quitaba todo menos los zapatos. Como t&uacute; dec&iacute;as antes lo de los zapatos puestos de las putas, ahora entiendo porqu&eacute; el no me permit&iacute;a quit&aacute;rmelos casi nunca: quer&iacute;a tirarse a su mujer como a una puta! Aunque a veces, despu&eacute;s de correrse, me hac&iacute;a la paja a m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Vaya, qu&eacute; detalle! Por lo que cuentas, hablabais poco.<\/p>\n<p>&mdash;Nada. Cuando me lo hac&iacute;a, s&oacute;lo las &oacute;rdenes que me daba. Ponte as&iacute;, o haz esto, o lo otro&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Y eso&#8230; te gustaba&#8230; quiero decir, que no te sent&iacute;as&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;No, no. No s&oacute;lo no me molestaba sino que parec&iacute;a natural: para eso me ten&iacute;a a m&iacute;, para darse gusto. Y a m&iacute; me encantaba que se lo diera conmigo.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; bien. Me encanta. A m&iacute; me gusta que la mujer durante el sexo sea sumisa y no rechace nada. Lo que pasa es que&#8230; bueno, y ahora m&aacute;s con eso de la igualdad de sexos, pues las mujeres est&aacute;is cogiendo el r&aacute;bano por las hojas: que si esto s&iacute;, que si aquello no, que t&uacute; qu&eacute; te has cre&iacute;do, que as&iacute; no me gusta, que si yo prefiero&#8230; Una lata. Con lo bonito que es sentirse dominado por otra persona. Yo entiendo y admito que si alguien no quiere sexo, diga no, no me apetece. Vale. Es su opci&oacute;n. No le atrae, o tiene miedo, o no se atreve. Vale. Lo que sea, se acab&oacute;. De acuerdo. Pero si dice s&iacute;, es s&iacute;. Con todas sus consecuencias. Y no puede negarle nada al otro. Nada. Creo que debe dejarle usar de cualquier iniciativa y satisfacerle cualquier deseo. Aun a costa de un dolor siempre que sea llevadero y soportable. Por ejemplo: dejarse encular, ser dado por el culo; o dejarse azotar, dar fustazos: pues claro que duelen, joder, pero si se dan con moderaci&oacute;n, en cualquier sitio, pues hay que dejarse. El sadismo y el masoquismo son fuentes de placer. Lo mismo que el exhibicionismo, el voyerismo, etc. Yo creo que en esto, como en casi todo en la vida, hay que manejar la sensatez y el equilibrio. Y tener un verdadero cari&ntilde;o siempre hacia la otra persona. Un respeto aun dentro del juego. Por eso yo nunca he forzado a nadie pero prefiero, con mucho, que se f&iacute;en de m&iacute;, que no me rechacen nada de lo que deseo, que no es malo. Para nada. A lo mejor no es habitual. Vale. Pero yo no quiero que mi pareja pase un mal rato, quiero que se excite, que pruebe cosas con valent&iacute;a porque ah&iacute; muchas veces hay un placer por descubrir, una novedad. Joder, es que la rutina es tan co&ntilde;azo!&#8230; Adem&aacute;s hay mucha gente con menos imaginaci&oacute;n que un mosquito y con m&aacute;s miedo que verg&uuml;enza ante cualquier cosita nueva&#8230; Rechazo todo ataque profundo a la libertad. Tomar lo ajeno por la fuerza, robarle su tiempo, su dignidad, sus posesiones&#8230; tomar la carne de alguien para usarla como placer de la propia&#8230; por ejemplo, las violaciones cuando son claras, definidas, brutales; cuando no hay vuelta de hoja: mire usted, lo mire por donde lo mire, eso es violaci&oacute;n. Pues no, ni hablar. Es un crimen. O el abuso sexual con ni&ntilde;as o adolescentes. No est&aacute;n preparados, no entienden nada, es un trauma, es un crimen! y punto. Aparte de que luego &iquest;a ver c&oacute;mo se recuperan, c&oacute;mo se &quot;curan&quot; de esa agresi&oacute;n? Qu&eacute; horror&#8230;! Los ataques a la libertad me parecen condenables y dignos de c&aacute;rcel, as&iacute; sin m&aacute;s: que aparten al agresor de la sociedad por el tiempo que se juzgue.<\/p>\n<p>&mdash;Oye, y &iquest;a qu&eacute; edad crees t&uacute; que es mejor perder la virginidad&#8230;?<\/p>\n<p>&mdash;Hombre, quiz&aacute; la mejor&#8230; pues no s&eacute;&#8230; entre los 16 y los 18. Me parece. Pero depende de cada chica, de su madurez, de su precocidad, de su impaciencia por catar la verga&#8230; Yo creo que en la mayor&iacute;a de los casos a las chicas las desvirgan hoy en d&iacute;a sus propios compa&ntilde;eros de clase, de acampada&#8230; pero como ellos est&aacute;n igual de nerviosos, pues se dejan desvirgar regular o mal. Muchas veces en los servicios de las discotecas, de pie&#8230; con un medio pedo o un pedo entero&#8230; si no es colocados adem&aacute;s con pastillas&#8230; Pero, bueno, en general todo se supera&#8230; S&iacute;, creo que ninguna deber&iacute;ais llegar a cumplir los 19 sin que alguno os hubiera inaugurado el co&ntilde;o. Y en teor&iacute;a, mejor que os abriera alg&uacute;n adulto, que siempre tendr&aacute; m&aacute;s experiencia: alg&uacute;n primo, vecino, cu&ntilde;ado, alg&uacute;n amigo del hermano mayor&#8230; O&#8230; el propio hermano mayor! o el t&iacute;o carnal!, &iquest;por qu&eacute; no&#8230;? Qu&eacute; co&ntilde;o! Ning&uacute;n problema&#8230; Pero, bueno, en fin, por lo dem&aacute;s&#8230; pues bueno, qu&eacute; bien&#8230; &iquest;no?&#8230; Qu&eacute; bonito ser libre y jugar con nuestros cuerpos &iquest;verdad?&#8230; Por ejemplo&#8230; t&uacute;&#8230; &iquest;eh, zorrona&#8230;? Que bien que te gusta todo lo que te hago&#8230; &iquest;a que s&iacute;&#8230;? A lo mejor, hasta pod&iacute;a haberme lanzado antes a&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, s&iacute;, ya sabes que me gusta. Lo reconozco. Y no, no creas, tampoco antes. Ha estado muy bien todo el jueguecito anterior. Es que me pon&iacute;as&#8230; c&oacute;mo me pon&iacute;as&#8230;! Por cierto, una pregunta&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Dime&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;T&uacute; no has sido muy practicante, muy creyente, vamos. Pero ahora llevas una temporada que&#8230; bueno, no s&eacute;, has cambiado&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Ya. Y te preguntas que c&oacute;mo hablo as&iacute;, &iquest;no? &iquest;Que c&oacute;mo es compatible con&#8230;?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, s&iacute;, eso&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Esto ser&iacute;a para hablar largo y tendido. Ya hablaremos m&aacute;s despacio. Pero, bueno, te dir&eacute; que, a ra&iacute;z de la muerte de Cristina he pensado mucho como sabes. Creo que Dios nos hizo as&iacute;, con capacidad para sufrir y para gozar, y que prefiere el gozo al sufrimiento: a veces &eacute;ste es inevitable aunque tenemos que luchar contra &eacute;l para suprimirlo. &iquest;Pod&iacute;a haber hecho otro mundo distinto, sin dolor? No s&eacute;, seguro que s&iacute;, pero lo que s&eacute; es que estamos en &eacute;ste, que es el que hay. Y nos ha dado un cuerpo para que lo desarrollemos, para que lo vivamos y lo disfrutemos. La iglesia cat&oacute;lica, el cristianismo -al que he vuelto de otra forma- fue perdiendo ciertos nortes desde hace siglos. Dram&aacute;ticamente. A mi entender, su raz&oacute;n de ser es la de dar testimonio de amor y de justicia. En especial con los m&aacute;s d&eacute;biles, con los m&aacute;s pobres. Con la propia vida si es preciso. Y eso no tiene nada que ver con la moral y menos con la sexualidad.<\/p>\n<p>&mdash;Entonces&#8230; Todo lo que nos contaban&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Patra&ntilde;as! Rollos macabeos de eclesi&aacute;sticos incultos. No tiene nada que ver con&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Pues, anda que&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Ya, ya. Pero perfectamente compatible con disfrutar del sexo. Y, de momento, vamos a dejarlo. Volvamos a lo nuestro ahora&#8230; &iquest;quieres?&#8230; Venga, vale. Por cierto, t&uacute; dec&iacute;as que&#8230; te pajeabas, &iquest;cu&aacute;ndo empezaste a llevarte la mano sobre tu raja para darte gustos&#8230;?<\/p>\n<p>&mdash;Pues de ni&ntilde;a, desde que tengo recuerdos. No s&eacute;. Una vez, algo m&aacute;s mayor ya, con el movimiento del tranv&iacute;a me excit&eacute; y me corr&iacute; all&iacute; mismo.<\/p>\n<p>&mdash;Ver&iacute;as muchas veces desnuda a tu hermana &iquest;no?<\/p>\n<p>&mdash;Muchas.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Nunca te atrajo?<\/p>\n<p>&mdash;La verdad es que no.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te gusta c&oacute;mo te uso yo sexualmente?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, mucho. Mucho! Me vuelves loca. Anda, &uacute;same, b&eacute;same! Y hazme lo que te venga en gana para darte gusto, que as&iacute; me lo das a m&iacute; tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>Y ella abr&iacute;a su boca de par en par para que yo le metiera la lengua y me la comiera entera. Y su co&ntilde;o. Y sus tetas y el agujero de su culo. Y toda ella hasta que volv&iacute;a a explotar de gusto. Un d&iacute;a le pregunt&eacute; a mi suegra:<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Hace a&ntilde;os que t&uacute;, Elvira, me deseas a m&iacute;, verdad?<\/p>\n<p>&mdash;Pues&#8230; s&iacute;, claro&#8230;! La verdad es que s&iacute;!<\/p>\n<p>&mdash;Y t&uacute; &iquest;sab&iacute;as que yo iba a por ti cuando me aparec&iacute;a en slip o en pijama delante de ti dej&aacute;ndome ver los pelos de mi vello p&uacute;bico o mis cojones?<\/p>\n<p>&mdash;C&oacute;mo no iba a darme cuenta: de todo! &iquest;C&oacute;mo no iba a saber que me ten&iacute;as ganas? No soy tonta. Notaba perfectamente todo lo que hac&iacute;as. Todo! Anda que cuando te pusiste a hacerte la paja en medio del sal&oacute;n&#8230;!!!<\/p>\n<p>&mdash;Y luego t&uacute; te dabas masturbaci&oacute;n a tu chocho record&aacute;ndolo, &iquest;no?<\/p>\n<p>&mdash;Por supuesto! Cada vez que te mostrabas as&iacute;&#8230; sin ropa. O cuando te lo hac&iacute;as ah&iacute; detr&aacute;s en el ba&ntilde;o&#8230; para que te oyera. Y en aquella ocasi&oacute;n, cuando volv&iacute; a mi cuarto asustada por haberte visto en el sal&oacute;n, desnudo y casc&aacute;ndote la paja en la verga, me tumb&eacute; en la cama muy abierta de piernas, me sub&iacute; el camis&oacute;n y me puse a darme masturbaciones: varias veces. Como una loca. Desde que me dijiste que te gustar&iacute;a hacerme el amor&#8230; al salir de la ducha, &iquest;te acuerdas? Y la primera vez que te vi en slip me gustaste con locura y empec&eacute; a desearte mucho. Esperaba ansiosamente volver a verte provoc&aacute;ndome as&iacute;, medio desnudo o sob&aacute;ndote: si alg&uacute;n d&iacute;a en que yo observaba que ten&iacute;as oportunidad y no lo hac&iacute;as, me sent&iacute;a muy frustrada y tem&iacute;a que dejaras de mostrarte as&iacute;, de provocarme, pero yo ten&iacute;a que hacerme la ignorante y la estrecha porque nos han educado en que eso es malo; mirarte sin que te dieras cuenta de que yo te miraba ah&iacute; abajo y de que a m&iacute; me chiflaba. Lo que nunca llegu&eacute; a pensar es que acabar&iacute;as atrevi&eacute;ndote a joderme tan sabroso.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; hac&iacute;as mientras escuchabas los ruidos de mis pajas desde el ba&ntilde;o?<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, lo dejaba todo porque me excitaba mucho. Me colocaba al lado de la ventana, me apoyaba en la lavadora y me sub&iacute;a la falda. Mientras escuchaba los golpes de tu mano sobre tu vientre al pajearte yo me met&iacute;a la mano por dentro de las bragas y me tocaba&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Y&#8230; &iquest;te acababas?&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, s&iacute;, claro. Cuando sent&iacute;a que t&uacute; ya te estabas yendo y escuchaba c&oacute;mo empezabas a quejarte fuerte, tambi&eacute;n yo me terminaba lo m&iacute;o&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;C&oacute;mo me alegro de que te gozaras: de haberlo sabido hubiera salido corriendo hacia la cocina para follarte all&iacute; mismo, pero como no lo sab&iacute;a pues ten&iacute;a que ir m&aacute;s despacio. A ver, Elvira, me voy a rasurar toda esta molesta pelambrera de la polla y de los cojones, ven y no pierdas detalle, le dije.<\/p>\n<p>Yo siempre he alternado temporadas afeitado con otras en que me dejaba crecer el pelo natural de toda esa zona; porque pronto ca&iacute; en la cuenta de que casi la mitad de mis 16 cent&iacute;metros de polla tiesa permanec&iacute;a oculta por un muy tupido y largu&iacute;simo vello y las formas redondeadas de mis huevos casi ni se adivinaban. Ahora dedico cinco minutos de mi ducha matinal a afeitarme totalmente por delante, por debajo y por detr&aacute;s. Tanto el hacerlo como acariciarme esa zona perfectamente rasurada a lo largo del d&iacute;a me produce un efecto muy er&oacute;tico y me gusta empezar cada d&iacute;a dedicando ese rato a las zonas m&aacute;s er&oacute;genas de mi cuerpo.<\/p>\n<p>El caso es que fui al ba&ntilde;o y volv&iacute; con todo lo necesario. La puse bien cerca de m&iacute; para que contemplara c&oacute;mo iba cort&aacute;ndome primero con unas tijeras la larga y espesa mata de pelo que recubr&iacute;a mis genitales y luego le mand&eacute; que ella misma fuera sujetando cada zona a medida que iba lentamente afeit&aacute;ndomelo desde algo m&aacute;s arriba del ombligo hasta bien empezada la espalda por detr&aacute;s, como un ni&ntilde;o imp&uacute;ber pero completamente limpio (y me ha gustado tanto ir afeitado que ya no soporto desde entonces tener mi sexo en medio de tan espesa pelambre), tan limpio como mi cara y ya s&oacute;lo puedo usar tangas peque&ntilde;os que me sujeten el paquete por delante y una cintita muy ce&ntilde;ida a la raja de mi culo: de hilo dental. Cuando te acostumbras ya no puedes prescindir de ellos y cualquier otra prenda te parece una manta. Resulta muy erotizante sentir esa presi&oacute;n y ese toque del hilo el&aacute;stico en el ojal del ano, y con los cojones muy ce&ntilde;idos y levantados.<\/p>\n<p>&mdash;Ve a la cama, puta! &mdash;le dije cuando hube acabado de afeitarme&mdash; y esp&eacute;rame all&iacute; boca arriba, con las piernas bien abiertas y separ&aacute;ndote los labios del chumino con las manos. Ah, y no olvides ponerte una almohada debajo del culo para que te quede el chocho bien alto y ofrecido. Ella obedec&iacute;a ya sin rechistar todas mis &oacute;rdenes. Despu&eacute;s de lavarme y secarme bien, con calma para hacerle esperar y que fuera tomando conciencia de que estaba a mi disposici&oacute;n, me dirig&iacute; a donde ella me esperaba tal y como yo le hab&iacute;a mandado y la mont&eacute; sin miramientos. &Aacute;brete bien esa raja de puta que tienes, que te voy a clavar la polla en ella, golfa!<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, s&iacute;, h&uacute;ndela en mi co&ntilde;o&#8230; La penetr&eacute; de un solo empuj&oacute;n y comenc&eacute; el vaiv&eacute;n, dentro y fuera, dentro y fuera, para masturbarme la verga con el interior de su chocho mientras ella me acariciaba la espalda y el culo.<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; es como hay que follarse a las furcias como t&uacute;, guarra&#8230;! A las putas no se les habla, se las folla! &iquest;Recuerdas&#8230;?<\/p>\n<p>Y la culeaba hasta encharcarle el co&ntilde;o con mis chorros de lefa espesa, ardiente, d&aacute;ndome con ello ese placer indescriptible que t&uacute; tan bien conoces porque lo experimentas a menudo &iquest;verdad?&#8230;<\/p>\n<p>De &eacute;sta o parecidas formas fui utilizando a mi suegra Elvira para mi placer durante cinco o seis a&ntilde;os hasta que por circunstancias de la vida ella ha se ha ido a vivir a una ciudad muy distante.<\/p>\n<p>Creo que, si deseamos a cualquier mujer, merece la pena intentarlo. No importa su condici&oacute;n: &iquest;no crees?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 37<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Cuando mi suegra me tendi&oacute; la toalla trav&eacute;s de las cortinas inici&eacute; una conversaci&oacute;n lo m&aacute;s natural que pude sobre la necesidad que ten&iacute;amos todos los hombres de obtener un continuo alivio sexual, que ella me gustaba y que deseaba hacerle el amor. &quot;Est&aacute;s loco!&quot; me contest&oacute;. 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