{"id":18570,"date":"2018-08-16T22:00:00","date_gmt":"2018-08-16T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-08-16T22:00:00","modified_gmt":"2018-08-16T22:00:00","slug":"18570-lo-que-pudo-haber-sido-cuarta-y-ultima-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/18570-lo-que-pudo-haber-sido-cuarta-y-ultima-parte\/","title":{"rendered":"Lo que pudo haber sido (Cuarta y \u00faltima parte)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"18570\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&#8211; &Eacute;sta es tu sorpresa &ndash; me susurr&oacute; ante mi at&oacute;nita cara &ndash; bueno, la mayor parte<\/p>\n<p>&#8211; No&hellip; no s&eacute; qu&eacute;&hellip; &#8211; balbuce&eacute;, pues estaba demasiado impactado de toda aquella situaci&oacute;n. Elena me plant&oacute; un beso y me meti&oacute; la lengua hasta la garganta<\/p>\n<p>&#8211; No tienes que decir nada mi amor &ndash; me dijo despu&eacute;s de romper el beso &ndash; quiero que disfrutes<\/p>\n<p>La mujer que me estaba dando un m&aacute;s que decente tratamiento oral, se irgui&oacute; para mostrarme un cuerpo espectacular. Unos pechos redondos, generosos y firmes, una cintura peque&ntilde;a, piernas largas y muy bien torneadas, acompa&ntilde;adas de un rostro digno de revista. Pelirroja, ojos caf&eacute;s y con pecas en gran parte del cuerpo. No alcanc&eacute; a verle el culo de un primer vistazo, pero poco despu&eacute;s comprob&eacute; que era culo y medio. No m&aacute;s de 35 a&ntilde;os, evidentemente mayor de edad, seg&uacute;n mis c&aacute;lculos. En esencia, una inveros&iacute;mil belleza completamente pornogr&aacute;fica.<\/p>\n<p>Es importante mencionar que, a m&iacute;, NUNCA, nunca me ha importado el f&iacute;sico. Nunca he sido fiel seguidor del canon occidental o mundial de lo que se refiere al ideal de la belleza femenina. Eso me viene dando igual. Soy un firme creyente de que existen cosas mucho m&aacute;s importantes que el aspecto f&iacute;sico o los atributos que uno posea. No me malinterpreten, claro que influyen en muchos sentidos, pero, creo que es una banalidad. En mi pa&iacute;s hay una frase muy buena: &ldquo;el cuero es el que se arruga, pero el coraz&oacute;n nunca envejece&rdquo;. El f&iacute;sico es algo transitorio y en alg&uacute;n momento va a caducar; sin embargo, la perversidad, la mentalidad, los secretos y fantas&iacute;as, los modos, las formas, los movimientos, las disposiciones y muchas otras cosas m&aacute;s, as&iacute; como la inteligencia, la cultura y percepciones de la vida, creo yo, son mucho m&aacute;s importantes que otras cosas. Para un servidor, el cerebro y la lengua, son las zonas m&aacute;s er&oacute;genas. Aunque, si he de decantarme por alg&uacute;n f&iacute;sico, prefiero a las gordibuenas, pero como dije, eso da igual. Eso s&iacute;, deben de tener una sonrisa bonita o por lo menos decente.<\/p>\n<p>Creo que tambi&eacute;n influye mucho el amor, los sentimientos o la familiaridad que se tenga con determinada persona. Es por eso que siempre preferir&iacute;a a mi esposa sobre cualquier mujer, independientemente de si &eacute;sta es &ldquo;m&aacute;s bonita&rdquo;. En primer lugar, mi esposa es y ser&aacute; la mujer m&aacute;s bella de todo el mundo, sin importar que&hellip; al menos para m&iacute;. Que aquella mujer fuera, en teor&iacute;a, muy hermosa y pr&aacute;cticamente una diosa&hellip; bueno, no le llegaba ni a los talones a la insuperable belleza del amor de mi vida. Si me dieran a escoger, me quedo con mi morena de fuego. Siempre. Pese a que, la mujer que estaba frente a m&iacute; era&hellip; bueno, de esas mujeres por las que todo el mundo se derrite y tira baba por la boca.<\/p>\n<p>&#8211; Mucho gusto en conocerte &ndash; solt&oacute; con evidente sensualidad la pelirroja. Tom&oacute; mi pene con una de sus manos y lo mene&oacute; con delicadeza para despu&eacute;s plantarme un beso que casi puedo asegurar que le provoc&oacute; celos a mi hermosa Elena. Casi<\/p>\n<p>&#8211; No me puedo creer esto &ndash; dije sin saber c&oacute;mo reaccionar; adem&aacute;s me encontraba completamente, hasta cierto punto, inmovilizado y a merced de lo que quisieran hacerme esas dos mujeres.<\/p>\n<p>La mujer volte&oacute; a ver a mi esposa un tanto confusa. Elena solo sonri&oacute; y se acerc&oacute; a ella y le susurr&oacute; algo al o&iacute;do que no pude escuchar. Tras asentir un par de veces, la mujer sonri&oacute; y solt&oacute; una peque&ntilde;a risa. Aquello, me intrig&oacute; y me molest&oacute;. Saber que hablan de m&iacute; y que, probablemente se est&eacute;n burlando de m&iacute;, me molesta much&iacute;simo. Por desgracia no estaba en posici&oacute;n de remilgar mucho. Mi esposa me estaba regalando un tr&iacute;o y con una mujer de pel&iacute;cula porno. A saber de d&oacute;nde la habr&iacute;a sacado.<\/p>\n<p>&#8211; Ok, muy bien &ndash; comenz&oacute; la mujer &ndash; primero que nada&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Primero que nada, &iquest;cu&aacute;l es tu nombre? &ndash; interrump&iacute;<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Importa? &ndash; respondi&oacute; y le rest&oacute; importancia con un adem&aacute;n &ndash; Para lo que estamos a punto de hacer, sirve de poco.<\/p>\n<p>&#8211; Eso s&iacute; &ndash; convine<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Siempre habla tanto? &ndash; le pregunt&oacute; a mi mujer<\/p>\n<p>&#8211; Casi siempre &ndash; respondi&oacute; un tanto burlona Elena<\/p>\n<p>&#8211; Eso no me gusta mucho &ndash; coment&oacute; la pelirroja<\/p>\n<p>Tom&oacute; de la mano a mi esposa y se dirigieron hacia una cama matrimonial que hab&iacute;a en una parte del s&oacute;tano. La sent&oacute; y le plant&oacute; un beso que, de no haber tenido la verga completamente parada, me habr&iacute;a hecho perforar un muro. En mi opini&oacute;n hay algo profundamente sensual y er&oacute;tico cuando dos mujeres se besan. Elena aprovech&oacute; para manosear un asquerosamente perfecto par de nalgas mientras segu&iacute;an con el morreo. La pelirroja fue bajando lentamente, pasando por sus pechos, en los que se recre&oacute; un poco, pero sigui&oacute; su camino hasta un co&ntilde;o rebosante de flujo.<\/p>\n<p>Le aplic&oacute; unos breves lametones para despu&eacute;s dejarla ah&iacute;, sobre la cama, con las piernas abiertas y excitada a raudales. Se dirigi&oacute; hacia m&iacute; con un andar descomunalmente sexual, dej&aacute;ndonos con la boca completamente abierta a mi esposa y a m&iacute;. Me plant&oacute; un beso cachond&iacute;simo que me hizo probar los deliciosos flujos de mi mujer. Despu&eacute;s, se volvi&oacute; a hincar para succionar mi pene con una maestr&iacute;a que s&oacute;lo una mujer podr&iacute;a igualar. Yo, estaba en la gloria y apunto de correrme, pero no quer&iacute;a terminar tan pronto.<\/p>\n<p>Levant&eacute; la mirada y vi a Elena masturb&aacute;ndose observando como otra mujer me la mamaba. Honestamente no cab&iacute;a en mi de felicidad y excitaci&oacute;n. Mi esposa me sonri&oacute; y me sorprend&iacute; de que adem&aacute;s de todo, tambi&eacute;n ten&iacute;a una peque&ntilde;a vena voyeur. La mujer se detuvo justo antes de que eyaculara, lo cual agradec&iacute;, pues no quer&iacute;a terminar a&uacute;n. Se irgui&oacute; y me volvi&oacute; a besar, aunque brevemente.<\/p>\n<p>&#8211; Quiero establecer algunas reglas &ndash; comenz&oacute; e hizo una pausa posando sus ojos sobre m&iacute;, d&aacute;ndome a entender que esperaba que no la interrumpiese &ndash; Primero, los golpes y cualquier agresi&oacute;n f&iacute;sica no pueden dejar ninguna marca permanente o no pueda causar alguna lesi&oacute;n grave. Segundo, nada de eyaculaciones dentro de la vagina a menos que uses cond&oacute;n. Culo y boca sin problema. Por lo dem&aacute;s, estoy a su disposici&oacute;n. No tengo palabra de seguridad, pero si digo alto, es alto. &iquest;Entendido? &ndash; nos mir&oacute; a los dos alternativamente. Elena asinti&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Cu&aacute;l es tu rol? &ndash; le pregunt&eacute;<\/p>\n<p>&#8211; El que ustedes me asignen &ndash; respondi&oacute; con soltura mientras daba vueltas a mi alrededor &ndash; puedo ser dominante, sumisa o simplemente asistir<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Elena? &ndash; me dirig&iacute; a mi esposa<\/p>\n<p>&#8211; T&uacute; decide, es tu sorpresa &ndash; respondi&oacute; aun con la mano sobando su cl&iacute;toris<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qu&eacute; es lo que te excita a ti? &ndash; le pregunt&eacute; a la pelirroja<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;No te cansas verdad? &ndash; me recrimin&oacute; la pelirroja &ndash; &iquest;Es absolutamente necesario? &iquest;No puedes simplemente decir lo que quieres y ya? &ndash; suspir&eacute; y ella me mir&oacute; un tanto turbada o quiz&aacute; lo mejor ser&iacute;a decir con prisa<\/p>\n<p>&#8211; Muy bien, este es el asunto y probablemente tarde en explicarme. De primera instancia, me disculpo si en alg&uacute;n momento sueno grosero. No lo soy. Simplemente quiero ser honesto &ndash; comenc&eacute; y not&eacute; el hast&iacute;o en ambas mujeres, pero poco me import&oacute; &ndash; Creo que soy un tipo peculiar y una paradoja viviente. Yo disfruto siempre siendo el que manda; sin embargo, tambi&eacute;n me gusta complacer. Si te gusta que te pegue, te pego. Yo disfruto con el dolor ajeno, pero si no te gusta que te lastimen, no lo hago. &iquest;Me explico? &ndash; la pelirroja me mir&oacute; con curiosidad, aunque no puedo decir si su sonrisa era de burla o de simpat&iacute;a &ndash; A mi esposa le gusta que la maltraten y yo disfruto enormemente con su dolor, pero s&oacute;lo porque su mismo dolor le causa placer. Si eso no sucediera, pese a que m&iacute; me produce placer, ese disfrute estar&iacute;a vac&iacute;o y no me gusta esa sensaci&oacute;n. Hay cosas que me gustan y me excitan, pero todo siempre debe de ser consensual.<\/p>\n<p>&rdquo; Creo que a mi esposa la conozco bien y entiendo sus gustos, los cuales empatan perfectamente con los m&iacute;os, pero a ti no te conozco y no s&eacute; lo que te gusta. De lo que estoy seguro es que no quiero una actuaci&oacute;n. Si soy malo, me lo dices y punto. Si mi esposa no es buena, tambi&eacute;n. Si te gusta o no, lo expresas. Punto. Si s&oacute;lo estas aqu&iacute; por el dinero, puedes largarte despu&eacute;s de que me desates y termines la mamada que me estabas haciendo. No te preocupes por el dinero&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; Ya me pag&oacute; tu esposa &ndash; me interrumpi&oacute; en un tono neutral, con un deje de negatividad impl&iacute;cito<\/p>\n<p>&#8211; M&aacute;s a mi favor &ndash; dije con un orgullo que desconoc&iacute;a &ndash; Te repito, si est&aacute;s aqu&iacute; s&oacute;lo por el dinero, puedes retirarte. Si te quedas, tienes que ser honesta. &iquest;Qu&eacute; quieres hacer? Ambos tenemos l&iacute;mites tambi&eacute;n y cosas que no hacemos. &iquest;Te gusta dominar o el sadismo? Aqu&iacute; te ofrezco a mi esposa o a m&iacute; mismo &ndash; de lo &uacute;ltimo no estaba muy seguro, pero se me sali&oacute; antes de poder pensarlo bien &ndash; &iquest;Te gusta ser dominada? Elena o yo podemos hacerlo, pese a que no somos expertos ni nada de eso. &iquest;Simplemente eres normal? Tambi&eacute;n eso lo puedo hacer yo o mi esposa. &iquest;Prefieres a las mujeres o a los hombres? Puedes hacerlo con los dos o s&oacute;lo con uno. Reitero, mi petici&oacute;n principal es que seas honesta. Lo dem&aacute;s sobre la marcha.<\/p>\n<p>&#8211; Vaya que los tienes bien puestos, &iquest;eh? &ndash; dijo despu&eacute;s de unos instantes de mirarme a los ojos. Elena se hab&iacute;a detenido y me miraba con honesta curiosidad, pero segu&iacute;a con las piernas abiertas obsequi&aacute;ndome uno de los m&aacute;s deliciosos &ldquo;tacos de ojo&rdquo; que pueda haber contemplado. &ndash; &iquest;Todo o nada? &iquest;Es en serio? &ndash; Asent&iacute;<\/p>\n<p>&#8211; T&uacute; dices si te quedas o te vas &ndash; sentenci&eacute; &ndash; pero, antes que nada, des&aacute;tame ya &ndash; orden&eacute;<\/p>\n<p>La pelirroja se qued&oacute; parada unos momentos. Su cara no expresaba nada y continuaba con su mirada fija en la m&iacute;a. Un tanto retadora, puedo decir. Me cost&oacute; infinitamente tratar de descifrarla, pero quiero pensar que se encontraba decidiendo. Me la estaba jugando y no quer&iacute;a perder, pues de verdad ansiaba coger con aqu&eacute;l monumento a la belleza. Tras unos angustiantes momentos de indecisi&oacute;n, se acerc&oacute; y me solt&oacute; de mis amarres. Agradec&iacute; el gesto y mov&iacute; mis brazos un tanto doloridos. Elena se enderez&oacute;, expectante.<\/p>\n<p>La pelirroja, contrario a lo que anticipaba, volvi&oacute; a hincarse y continu&oacute; con la mamada. Pos&oacute; sus ojos en los m&iacute;os y puedo asegurar que aquella mirada significaba un: &ldquo;me quedo&rdquo;. Solt&eacute; un suspiro de alivio y placer al sentir la experta boca de la mujer que se encontraba a mis pies cuando engull&oacute; mi endurecido pito. Le orden&eacute; a Elena acercarse para que acompa&ntilde;ase a la mujer que me estaba llevando al quinto cielo.<\/p>\n<p>El hecho de ver c&oacute;mo mi hermosa esposa alternaba la mamada con una exuberante belleza y que, adem&aacute;s, alternara la felaci&oacute;n con besos y leng&uuml;etazos juguetones me hicieron llegar a un morbo que cre&iacute;a inconcebible. Les avis&eacute; que en cualquier minuto terminar&iacute;a, por lo que Elena se apart&oacute; un poco y dej&oacute; que la pelirroja se tragara todo mi semen. &iexcl;Vaya placer! Ten&iacute;a much&iacute;simo tiempo que no estallaba de manera tan brutal con una mamada. La corrida fue normal, pero la tipa se la trag&oacute; entera sin compartir nada con mi esposa.<\/p>\n<p>Debido a la gloriosa pastilla azul, yo segu&iacute;a completamente erecto y en pie de guerra. Elena se enderez&oacute; y me bes&oacute;. &ldquo;Te amo&rdquo; le susurr&eacute; y ella me sonri&oacute;. La pelirroja se qued&oacute; hincada y nos miraba con expectaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Hagan lo que quieran &ndash; solt&oacute; con urgencia &ndash; yo obedezco.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Segura? &ndash; insist&iacute; no muy convencido de su resoluci&oacute;n ella asinti&oacute; &ndash; Muy bien, a cuatro patas en la cama y con las nalgas levantadas, le comes el culo y la concha a mi mujer. Ya &ndash; orden&eacute;<\/p>\n<p>Ambas se colocaron con prontitud como les hab&iacute;a ordenado. Ante m&iacute;, un cuadro de lo m&aacute;s voluptuoso: un soberbio (aunque el adjetivo se quede corto) par de nalgas bajo el cual asomaba un co&ntilde;o rosadito y sin un pelo, y m&aacute;s adelante, una deliciosa piel morena que se retorc&iacute;a ante la h&aacute;bil lengua de una pelirroja. Escup&iacute; y palp&eacute; un co&ntilde;o caliente y h&uacute;medo y sin m&aacute;s, la penetr&eacute; lentamente. &iexcl;Uf! Estaba apretad&iacute;simo. En verdad que parec&iacute;a virgen. &iexcl;Qu&eacute; placer! Comenc&eacute; a moverme lentamente para tratar de disfrutar al m&aacute;ximo ese co&ntilde;o mientras escuchaba los gemidos de placer de mi esposa gracias a las caricias que recib&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;M&aacute;s r&aacute;pido! &ndash; me suplic&oacute; la pelirroja en un suspiro mientras sent&iacute;a c&oacute;mo es que me lo ped&iacute;a su cuerpo.<\/p>\n<p>Le solt&eacute; una nalgada y aument&eacute; el ritmo. Ni siquiera lo not&oacute;. El cambio fue abrupto, pero fue recibido con un grato gemir. Hab&iacute;a pasado de un ritmo lento a un fren&eacute;tico mete y saca. Yo amasaba ese perfecto par de nalgas y de vez en cuando soltaba una nalgada. Mi mujer disfrutaba bastante del oral que la pelirroja le hac&iacute;a. Estuvimos as&iacute; cerca de 10 minutos hasta que mi esposa estall&oacute; en un profundo orgasmo, se separ&oacute; de ella y se hizo un ovillo, disfrutando. La pelirroja segu&iacute;a gimiendo bajo mis envites, pese a que mi orgasmo se encontraba muy lejos. Aun as&iacute;, disfrutaba inmensamente de todo aquello.<\/p>\n<p>Mientras mi esposa se recuperaba, aprovech&eacute; para voltear a la pelirroja y disfrutar de la vista de sus bamboleantes ubres. Las apret&eacute; con destreza y reconoc&iacute; de inmediato que eran naturales. &iexcl;Dios m&iacute;o con aquella mujer! Era un sue&ntilde;o. Segu&iacute; penetr&aacute;ndola cuando mi esposa se me acerc&oacute; y me dio un delicioso beso. &ldquo;&iquest;Disfrutando de ponerme el cuerno cabr&oacute;n?&rdquo; me solt&oacute; con una sonrisa c&oacute;mplice observando como taladraba sin piedad a otra mujer. Eso me calent&oacute; m&aacute;s si cabe, pero no se qued&oacute; quieta. Se acerc&oacute; a la pelirroja y comenz&oacute; a besarse con ella mientras le amasaba las bamboleantes tetas; la pelirroja correspond&iacute;a con las mismas caricias e &iacute;mpetu en los besos, entre los cuales gem&iacute;a.<\/p>\n<p>Poco despu&eacute;s, mi mujer se coloc&oacute; atr&aacute;s de m&iacute; y me solt&oacute; una tremenda nalgada, para despu&eacute;s dirigirse a un peque&ntilde;o closet que hab&iacute;a al fondo de la habitaci&oacute;n de donde extrajo una peque&ntilde;a fusta. Se acerc&oacute; a nosotros, que segu&iacute;amos en plena faena y me solt&oacute; un fustazo en las nalgas, algo fuerte. Lejos de incomodarme, me agrad&oacute;, pese a que el dolor era intenso. Como no di muestras de haberlo notado, volvi&oacute; a azotarme, &eacute;sta vez, un poco m&aacute;s fuerte.<\/p>\n<p>No pude evitar soltar un gemido ronco de dolor que me hizo disminuir un poco el ritmo con el que me cog&iacute;a a la pelirroja. Volte&eacute; la mirada hacia Elena e intent&eacute; hacerle saber con los ojos que estaba pisando terreno peligroso. Me sonri&oacute; como si nada hubiera sucedido y comenz&oacute; a darle leves azotes a las tetas de la mujer que se encontraba pint&aacute;ndole la cornamenta. Feliz ante el gesto, disminu&iacute; el ritmo e instantes despu&eacute;s sal&iacute; de la pelirroja. Alcanc&eacute; a vislumbrar que la pelirroja ten&iacute;a una peque&ntilde;a vena masoca, as&iacute; que decid&iacute; explotarla. Se me hab&iacute;a ocurrido un peque&ntilde;o juego.<\/p>\n<p>Recorr&iacute; con la mirada r&aacute;pidamente el s&oacute;tano y sonre&iacute; ante la destreza de mi esposa. Hab&iacute;a todo tipo de cosas que me llamaron la atenci&oacute;n y mor&iacute;a por utilizar. La iluminaci&oacute;n era tenue y descubr&iacute; cerca de las escaleras un peque&ntilde;o panel en el que, intu&iacute;, se pod&iacute;a adecuar la intensidad. En esos momentos, hab&iacute;a una luz tenue, pero suficiente. En diferentes lados del techo, hab&iacute;a empotrados (o soldados, no lo s&eacute; decir) argollas de las que pend&iacute;an cadenas o simplemente se encontraban ah&iacute; para colocar cualquier tipo de artilugio. Hab&iacute;a un potro parecido a los de gimnasia, una silla de ginec&oacute;logo y una &ldquo;X&rdquo; de tortura lo suficientemente grande para inmovilizar a un hombre m&aacute;s alto que yo. Tambi&eacute;n estaba la cama matrimonial, con dosel y cuatro postes pegada a una pared cerca de las escaleras. Hab&iacute;a tambi&eacute;n una mesa normal, con 4 sillas acojinadas, un mueble para guardar algunas con dos cajones y un peque&ntilde;o refrigerador. Enseguida estaba el closet de donde mi esposa hab&iacute;a extra&iacute;do la fusta y me dirig&iacute; ah&iacute;, dejando a las dos mujeres, confusas.<\/p>\n<p>Tom&eacute; dos esposas y varias pinzas de metal unidas a cadenitas que encontr&eacute;. Sonre&iacute; al ver que mi esposa hab&iacute;a surtido muy bien el s&oacute;tano y me imagin&eacute; tortur&aacute;ndola posteriormente con diferentes cosas que alcanc&eacute; a reconocer. Volv&iacute; a su lado y las espos&eacute; con los brazos a la espalda. Despu&eacute;s les orden&eacute; colocarse una frente a la otra muy cerca, pero sin tocarse. Proced&iacute; a adornar aquellos maravillosos cuerpos con las pinzas de metal que hab&iacute;a tra&iacute;do, intentando que cada una estuviera casi exactamente en el mismo lugar, tanto en una como en la otra formando algo as&iacute; como un espejo. Fue dif&iacute;cil porque tuve que compensar la diferencia de altura y otros aspectos, pero me agrad&oacute; el resultado.<\/p>\n<p>Cuando termin&eacute;, cada una ten&iacute;a 6 pinzas en cada pecho incluyendo el pez&oacute;n, una que otra distribuida en el abdomen, para continuar con dos en cada labio y coronar con la &uacute;ltima en el cl&iacute;toris de cada una. Finalmente, coloqu&eacute; una cadena que un&iacute;a las pinzas del cuerpo de la otra con las suyas propias. Tambi&eacute;n hab&iacute;a tra&iacute;do dos consoladores que ten&iacute;an vibrador. Desgraciadamente no eran iguales. Uno de color rojo era un poco m&aacute;s grueso que el otro, de color verde. Extraje de mi pantal&oacute;n una moneda y la lanc&eacute; al aire. La pelirroja, muy avivada, grit&oacute; &ldquo;sol&rdquo;. Cuando la moneda dej&oacute; de girar en el suelo, comprobamos que ella hab&iacute;a ganado.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Cu&aacute;l consolador eliges? &ndash; le pregunt&eacute; mostr&aacute;ndole ambos<\/p>\n<p>&#8211; El verde &ndash; respondi&oacute; sonriente. Mi esposa puso cara de cierta preocupaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Lo siento amor &ndash; sonre&iacute; con malicia. Le introduje el consolador verde a la pelirroja y, con algo de dificultad, debido al tama&ntilde;o, el rojo a mi esposa. Encend&iacute; a ambos en la m&aacute;xima velocidad. Ambas gimieron<\/p>\n<p>Me separ&eacute; de ellas y esper&eacute; un par de minutos. Ambas se retorc&iacute;an un poco de placer. Cog&iacute; la fusta y azot&eacute; con fuerza normal el culo de mi mujer. Ella gimi&oacute; de placer y dolor. Sonre&iacute; y me coloqu&eacute; detr&aacute;s de la pelirroja (Dios m&iacute;o, que culo&hellip;) y lo azot&eacute; de igual manera. Gimi&oacute;, pero lo soport&oacute; un poco mejor.<\/p>\n<p>&#8211; El asunto es simple &ndash; comenc&eacute; y ambas centraron su atenci&oacute;n en m&iacute;. &ndash; La primera que suelte el vibrador dos veces, pierde. La ganadora podr&aacute; deshacerse de sus pinzas y tendr&aacute; que pon&eacute;rselas a la perdedora en donde mejor crea conveniente. La perdedora deber&aacute; mantener las pinzas por media hora m&aacute;s y recibir&aacute; un castigo de diez duras nalgadas en cada gl&uacute;teo. &iquest;Entendido?<\/p>\n<p>Ambas asintieron. Not&eacute; la determinaci&oacute;n en sus semblantes y alcanc&eacute; a percibir un poco de temor en el rostro de mi esposa. Atic&eacute; la cara externa del muslo de mi esposa y gimi&oacute; de dolor, retorci&eacute;ndose un poco, lo cual gener&oacute; que las pinzas se estiraran, tanto en su piel, como en la de la pelirroja. Esper&eacute; unos instantes para azotar ahora, la espalda de la pelirroja, quien tambi&eacute;n se retorci&oacute;, generando el mismo efecto. El sonido de los vibradores se manten&iacute;a constante.<\/p>\n<p>&#8211; Ahora, deben tener en cuenta a su compa&ntilde;era en este peque&ntilde;o castigo, porque no s&oacute;lo sus propios movimientos les van a causar dolor, sino tambi&eacute;n los de ella &ndash; les expliqu&eacute; con malevolencia.<\/p>\n<p>Me alej&eacute; un poco y proced&iacute; a vendarles los ojos a ambas. Les orden&eacute; dar medio paso hacia atr&aacute;s para mantener cierta tensi&oacute;n en las cadenas y les prohib&iacute; caminar hacia adelante. Azot&eacute; nuevamente ese hermoso par de nalgas blancas con un poco m&aacute;s de fuerza y la pelirroja se inclin&oacute; un poco hacia adelante haciendo gemir de dolor a mi esposa. Azot&eacute; de nueva cuenta su espalda para verla retorcerse ahora hacia arriba, infringiendo nuevamente dolor a mi mujer. Azot&eacute; ahora la espalda de Elena, la cual se retorci&oacute; y le caus&oacute; dolor a la pelirroja.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de cinco minutos de azotes intermitentes en diferentes partes de su cuerpo, ambas temblaban, pues no sab&iacute;an de d&oacute;nde vendr&iacute;a el siguiente azote. Los golpes no eran duros, pero s&iacute; firmes. Una observaci&oacute;n detallada me llev&oacute; a notar que la pelirroja estaba haciendo un esfuerzo tremendo por mantener el consolador en su vagina, pero sonre&iacute; al notal un peque&ntilde;o charco de flujos bajo las piernas de ambas. Un par de minutos despu&eacute;s, la pelirroja no pudo m&aacute;s y el consolador que se alojaba en su co&ntilde;o, resbal&oacute; y cay&oacute; al suelo.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, llevamos las de perder &ndash; le susurr&eacute; al o&iacute;do y me agach&eacute; para recoger el consolador. Con lentitud, se lo volv&iacute; a insertar en la encharcada concha. Mir&eacute; hacia mi esposa y not&eacute; que su consolador tambi&eacute;n estaba resbalando, pero a&uacute;n le faltaba para caer.<\/p>\n<p>Continu&eacute; con el juego e instantes despu&eacute;s, Elena fue la que solt&oacute; el consolador. Jadeaba por el esfuerzo y la peque&ntilde;a azotaina que estaba recibiendo.<\/p>\n<p>&#8211; No s&eacute; por qu&eacute; pienso que quieres perder mi amor &ndash; le dije al o&iacute;do a mi esposa, la cual sonri&oacute; t&iacute;midamente y exclam&oacute; de placer cuando sinti&oacute; c&oacute;mo le insertaba nuevamente el consolador, pero ahora con m&aacute;s facilidad. Continu&eacute; cerca de tres minutos m&aacute;s, cuando nuevamente mi esposa solt&oacute; el consolador. &ndash; Al parecer, tenemos a una ganadora.<\/p>\n<p>Le quit&eacute; la venda de los ojos a la pelirroja y le quit&eacute; las esposas. Le orden&eacute; quitarse las pinzas con cuidado y adornar como mejor le pareciera a mi hermosa esposa. Ella se fue quitando las pinzas una a una y cruelmente las fue colocando en la bella piel morena de Elena. Agreg&oacute; unas cuantas a los labios y coloc&oacute; otras en las axilas y chamorros. Deber&iacute;an de doler bastante.<\/p>\n<p>Llegados a este punto, yo estaba con la verga a reventar. Me acerqu&eacute; a besar a la pelirroja y sobar nuevamente ese par de nalgas tan gloriosamente perfectas. Los besos aumentaron de intensidad hasta que nos vimos inmersos en un delicioso faje en toda regla. Era agradable sentir ese cuerpo tan perfecto y la pelirroja sab&iacute;a perfectamente como corresponder a mis caricias. Sin embargo, no se comparaba a la delicia de mi esposa. Pero me abandon&eacute; al disfrute, viendo como mi esposa permanec&iacute;a obedientemente quieta, soportando el dolor de las pinzas.<\/p>\n<p>Debido a nuestro repentino furor, la pelirroja me fue llevando hacia la cama y la volv&iacute; a penetrar. Fue delicioso volver a meterme en su concha. Ella comenz&oacute; a gemir y not&eacute; como mi esposa se retorc&iacute;a un poco. Mientras tanto, yo acarici&eacute; cada cent&iacute;metro de la piel que ten&iacute;a a mi disposici&oacute;n, mientras ambos goz&aacute;bamos del adulterio que comet&iacute;amos.<\/p>\n<p>Minutos m&aacute;s tarde, le avis&eacute; que estaba por terminar y me dijo que la sacara. Me aproxim&eacute; a mi esposa, la hice hincarse y se la clav&eacute; en la boca para, un par de minutos despu&eacute;s, terminar en su garganta. Para mi sorpresa, imagin&eacute; que ahora si bajar&iacute;a la dureza de mi miembro, pero no fue as&iacute;. Segu&iacute;a tan duro como hace unos instantes. Sonre&iacute; nuevamente. La pelirroja me observaba con cierta indecisi&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Ahora quiero que lubriques bien ese ojete mi amor &ndash; le susurr&eacute; al o&iacute;do mientras retorc&iacute;a una de las pinzas de sus pezones. Gimi&oacute; de dolor y placer. &ndash; Quiero que veas como me cojo a otra<\/p>\n<p>&#8211; Cabr&oacute;n &ndash; respondi&oacute; sonriendo &#8211; &iquest;Te est&aacute; gustando esto verdad?<\/p>\n<p>Le orden&eacute; a la pelirroja colocarse a cuatro y guie a Helena para que le diera un buen beso negro. Ambas f&eacute;minas estaban disfrutando hasta que consider&eacute; pertinente y apart&eacute; a mi esposa de un empuj&oacute;n que la tumb&oacute; al suelo. Proced&iacute; a introducir mi inhiesto miembro en el ojete de la pelirroja. &iexcl;Uffff! Si su concha estaba apretada, su culo lo era a&uacute;n m&aacute;s. Tard&eacute; un poco en enterrar por completo mi cipote en aquel glorioso par de nalgas, momentos en los cuales, mi esposa se retorc&iacute;a de dolor, pues con la ca&iacute;da, varias pinzas se le cayeron. Mientras dejaba que el orto de la pelirroja se acostumbrara a mi verga, tom&eacute; por el cabello a mi esposa y la levant&eacute; con fuerza (a lo que ella grit&oacute; por el dolor y el maltrato), para besarla. Ella correspondi&oacute; a mis besos y poco a poco le fui quitando las pinzas. Aquello deb&iacute;a dolerle, puesto que hab&iacute;a empezado a llorar.<\/p>\n<p>Una vez termin&eacute; de quitarle todas las pinzas a Helena, comenc&eacute; un lento mete y saca en el culo de la pelirroja. Helena a&uacute;n ten&iacute;a la venda y las esposas, pero me buscaba con el rostro para que sigui&eacute;ramos besando. &iexcl;Vaya situaci&oacute;n! Cogi&eacute;ndome a otra mujer mientras besaba a mi esposa. &iexcl;Qu&eacute; id&iacute;lico! Gradualmente iba aumentando el ritmo de mis envites y, al poco rato de besar y manosear a mi esposa, la despoj&eacute; de la venda, pero la mantuve con las manos a la espalda aun sujetas. Yo estaba en la gloria. El culo de la pelirroja era deliciosamente apretado y me sent&iacute;a acabar en cualquier instante. Helena me sonri&oacute; mientras observaba como era que penetraba a otra mujer y gozaba. De vez en cuando le soltaba una buena nalgada; sin embargo, la pelirroja no dec&iacute;a nada, al contrario, gem&iacute;a como una loca.<\/p>\n<p>Alargu&eacute; mi mano para dedear a mi esposa y ella lo agradeci&oacute; abri&eacute;ndome las piernas con obscenidad. Estuvimos as&iacute; cerca de cinco minutos e instantes despu&eacute;s, la pelirroja estall&oacute; en un orgasmo que la tumb&oacute; en el suelo. Yo estaba casi a punto y mi esposa igual. Segu&iacute; dedeandola mientras observaba como la pelirroja se recuperaba retorci&eacute;ndose en la cama. Aprovech&eacute; para besar y amasar cada parte del cuerpo de mi esposa mientras segu&iacute;a d&aacute;ndole placer con mi mano, hasta que, Helena termin&oacute;, desplom&aacute;ndose tambi&eacute;n en la cama.<\/p>\n<p>De pronto, son&oacute; un tel&eacute;fono en alg&uacute;n lugar del s&oacute;tano. La pelirroja se levant&oacute;, un poco tambaleante y se dirigi&oacute; a un peque&ntilde;o mont&oacute;n de ropa en el cual no hab&iacute;a reparado. Sac&oacute; su tel&eacute;fono y contest&oacute; agitada. Yo no pod&iacute;a apartar mis ojos de mi esposa. Era lo m&aacute;s hermoso que hubiera en este mundo.<\/p>\n<p>&#8211; Lo siento, pero tengo que retirarme &ndash; nos dijo la pelirroja comenzando a vestirse &ndash; Era una llamada un tanto urgente<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Todo bien? &ndash; pregunt&eacute; un tanto decepcionado. A&uacute;n ten&iacute;a varias cosas en mente, pero se esfumaron.<\/p>\n<p>&#8211; Eso espero &ndash; respondi&oacute; un tanto turbada &ndash; porque, de verdad, me la estaba pasando bien<\/p>\n<p>&#8211; El trato era por m&aacute;s tiempo &ndash; le reclam&oacute; Helena<\/p>\n<p>&#8211; Lo siento coraz&oacute;n &ndash; respondi&oacute; sonriente la pelirroja &ndash; De verdad tengo que irme, pero tienes mis datos. La pr&oacute;xima no te cobro nada si me prometen que la fiesta ser&aacute; igual<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;C&oacute;mo s&eacute; que vas a cumplir eso? &ndash; pregunt&oacute; mi esposa. En respuesta, la pelirroja se acerc&oacute; a mi esposa y la bes&oacute; de manera muy sensual<\/p>\n<p>&#8211; Porque me ha gustado much&iacute;simo coger con ustedes &ndash; dijo con una sonrisa muy sensual &ndash; Y eso, en mi profesi&oacute;n, est&aacute; muy cabr&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Necesitas que te lleve a alg&uacute;n lado? &ndash; le pregunt&eacute;<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;En el estado en el que te encuentras? &ndash; pregunt&oacute; con obviedad mirando mi erecta verga &ndash; es mejor que te quedes y te desquites con tu esposa &ndash; Se acerc&oacute; a m&iacute; y me plant&oacute; un beso con mucha, mucha lengua que me hizo hervir la sangre.<\/p>\n<p>Sin m&aacute;s, termin&oacute; de vestirse y se march&oacute;. Por otro lado, Helena y yo, lo hicimos como conejos ese d&iacute;a.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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