{"id":18630,"date":"2018-08-24T22:00:00","date_gmt":"2018-08-24T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-08-24T22:00:00","modified_gmt":"2018-08-24T22:00:00","slug":"18630-de-camino-a-casa-en-el-autobus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/18630-de-camino-a-casa-en-el-autobus\/","title":{"rendered":"De camino a casa en el autob\u00fas"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"18630\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Llevaba ya 7 meses la tregua filial a su pedido.<\/p>\n<p>Que la &quot;cuesti&oacute;n de piel&quot; hab&iacute;a desaparecido, que no era correcto, que no hab&iacute;a feeling, que las dudas, que los motivos, que la realidad, que la dejara en paz. Igual segu&iacute;amos saliendo todas las ma&ntilde;anas en mi autom&oacute;vil para el trabajo, como cada d&iacute;a de los &uacute;ltimos 3 a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Ella contesto mi cotidiano &quot;Buen d&iacute;a, te amo&quot; con un inaudible &quot;Hola&quot;.<\/p>\n<p>Y arrancamos. En esa &eacute;poca el invierno de Buenos Aires extiende las noches m&aacute;s all&aacute; de las 7.00 h en la ma&ntilde;ana y el frio se hace importante. Apenas el reloj marca las 7.25 h empieza nuestra rutina. Dejamos el auto y juntos llegamos hasta la parada del micro. En el viaj&aacute;bamos hasta el trabajo, desde el sur hasta pleno centro de la ciudad.<\/p>\n<p>Pude convencerla de cambiarnos desde el viejo micro al actual, mucho m&aacute;s moderno y confortable. No hab&iacute;a tenido otro motivo que la comodidad. Asientos contiguos, final del pasillo, 1 hora larga de viaje tedioso y rutinario. S&iacute;, es cierto dorm&iacute;amos juntos. Baj&aacute;bamos y cada uno a su tarea.<\/p>\n<p>Diez pisos son una gran diferencia de perspectiva y realmente nos perd&iacute;amos en el trabajo hasta las 19.30 h.<\/p>\n<p>El regreso sol&iacute;a ser tambi&eacute;n aburrido y olvidable. El invierno lo hac&iacute;a oscuro. El chofer decidi&oacute; apagar las luces generales y dejar que los viajeros usaran las individuales. Ten&iacute;amos calefacci&oacute;n y m&uacute;sica y poca distancia entre uno y el otro. Y muy poca luz. &ldquo;Hace mucho frio, tengo las manos heladas&rdquo;. Fue un comentario normal. Amable. Al fin de cuentas siempre fuimos buenos compa&ntilde;eros de viaje. No recuerdo si lo pens&eacute; pero le suger&iacute; poner su mano en mi bolsillo. Pienso que crey&oacute; que me era indiferente. Era evidente, para ella, que su presencia y su cercan&iacute;a no alteraba ya mi ritmo cardiaco. No lo pudo soportar. Note que se enojaba pero se encamino a &quot;calentar&quot; su mano de acuerdo al ofrecimiento.<\/p>\n<p>Mientras tanto el resto de los ocupantes iniciaban su rutinario sue&ntilde;o. Quiso saber si todav&iacute;a reaccionaba a su presencia y corri&oacute; la mano m&aacute;s cerca de mi miembro. Un poco m&aacute;s. Estaba sobre mi vello y segu&iacute;a sin notar ninguna actividad.<\/p>\n<p>A esa altura no reconoc&iacute;a mi comportamiento, era raro el control que estaba teniendo sobre mis deseos, (me cost&oacute; no haberla violado hac&iacute;a m&aacute;s de 6 meses).<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Que est&aacute;s haciendo?, si quer&eacute;s tocar, toca, pero por lo menos seamos sinceros&quot;.<\/p>\n<p>Me miraba sin creer en la evidencia.<\/p>\n<p>El portentoso m&aacute;stil que la enloquec&iacute;a se negaba a responderle. Estaba al borde del llanto.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;No quedamos en que ya no hab&iacute;a &quot;cuesti&oacute;n de piel? &iquest;Estuviste 7 meses trat&aacute;ndome como perro faldero, us&aacute;ndome de &quot;trapo de l&aacute;grimas&quot; y ahora te sorprende que no te desee?&quot;<\/p>\n<p>Mientras dec&iacute;a esto me reacomode en el asiento y el juego cambio. El movimiento deposito su mano justo sobre mi pija que no estaba muerta, ni mucho menos. La encontr&oacute; dura como nunca, impresionante, caliente y jugosa. Apenas se dio tiempo para sonre&iacute;r.<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;&iexcl;&iexcl;Estaba del otro lado, turro!!!&quot;<\/p>\n<p>Exasperada y caliente, bajo el cierre del pantal&oacute;n y lo extrajo a la superficie. Comenz&oacute; a recorrerlo extasiada, a reconocerlo, a admirarlo, notaba su calentura en la presi&oacute;n que hac&iacute;a con sus manos. Me envolv&iacute;a y lo soltaba. Mire alrededor, no pod&iacute;a creer que nadie estuviera vi&eacute;ndonos, y la deje hacer.<\/p>\n<p>Solt&oacute; mi cintur&oacute;n, bajo mi b&oacute;xer, se inclin&oacute; y empez&oacute; a lamerme con la pasi&oacute;n que dec&iacute;a terminada. Empuje su cabeza con las manos para entrar m&aacute;s en ella, como pude, le quite un pa&ntilde;uelo de seda que llevaba al cuello. Mi misi&oacute;n parec&iacute;a limitarse a controlar al resto de los viajeros. Verificar que nadie viera la monumental &quot;mamada&quot; que estaba recibiendo.<\/p>\n<p>Pero no me quede quieto, la incorpore y le desprend&iacute; la blusa del uniforme reglamentario, saque sus tetas hacia arriba del corpi&ntilde;o y me dedique a chuparlas con insolente seguridad. Ten&iacute;a los pezones m&aacute;s duros que nunca, segu&iacute;a como en trance, con los ojos cerrados y repet&iacute;a:<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;No puedo creer lo que siento, como podes ponerme as&iacute;. M&aacute;s, mas, no pares necesito sentirte encima de m&iacute;!&rdquo;.<\/p>\n<p>Estaba luchando entre mi desesperaci&oacute;n por tenerla y el miedo a que nos vieran y termin&aacute;ramos varados en la autopista, pero el olor de ella me saca de control, levant&aacute;bamos alternativamente la vista para confirmar el sue&ntilde;o de nuestros compa&ntilde;eros de viaje y segu&iacute;amos.<\/p>\n<p>Met&iacute; la mano en su entrepierna y la apret&eacute;. La conozco bien, entre su ropa interior surge el calor pero no me necesita ah&iacute;. Ella prefiere sentirme en su pecho. Le gusta que le apriete las tetas, mientras las chupo con fuerza, que despacio le muerda un pez&oacute;n y que con los dedos ensalivados le toque el otro. Todo a la vez, todo mientras sostengo la presi&oacute;n sobre sus pechos sensibles.<\/p>\n<p>Estaba al borde de su orgasmo, cuando cierra los ojos y se deja hacer, su cuerpo primero llega a un punto quieto, como un pre final, para despu&eacute;s estallar en un inconfundible espasmo que la recorre entera como una ola. Y tiene el poder de trasmitirlo, quiz&aacute;s por telepat&iacute;a, pero me lo pasa claramente, su electricidad me recorre tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>Nuestro asiento resiste, afortunadamente, la presi&oacute;n de los cuerpos, seguimos atentos espiando a los pasajeros cercanos, mientras la pasi&oacute;n continua arrastr&aacute;ndonos m&aacute;s lejos.<\/p>\n<p>Siempre fue as&iacute;, nunca entendimos esta sinton&iacute;a tan profunda entre nosotros, y hemos tratado de ignorarla, de evitarla, de eliminarla. Hicimos muchos intentos por separarnos. No pudimos, o no supimos, pero a veces creo que no quisimos, que nos complementamos tan bien que sin ella me sobra un pedazo, (bastante grande), y sin mi ella tiene un hueco muy dif&iacute;cil de llenar.<\/p>\n<p>Esta por acabar, lo presiento, un poco m&aacute;s de presi&oacute;n en mis manos, m&aacute;s firme la mordida sensual en sus pezones y ya se entrega. No puede gritar y lo sabe, ni siquiera un gemido, el cuerpo se le contrae en un goce mudo y muy profundo.<\/p>\n<p>Se viene quieta sobre m&iacute;, aparece su sonrisa satisfecha y c&oacute;mplice.<\/p>\n<p>No ten&eacute;s derecho a hacerme sentir as&iacute;. S&iacute; que lo tengo.<\/p>\n<p>Su mano se vuelve firme sobre mi pedazo. Es mi turno y ella lo sabe, sabe que es mi hembra y asume su responsabilidad. Sabe que mi excitaci&oacute;n es por ella y se hace cargo. Sabe m&aacute;s de mis deseos que yo mismo y lo demuestra.<\/p>\n<p>Apura el paso de su lengua sobre el glande, amaga morderme, aprieta y afloja, juega con suficiencia sobre m&iacute;. Me obliga a cerrar los ojos tanto placer, quiero seguir contempl&aacute;ndola como lo mete en su boca pero no puedo, me gana. Puedo sentir que voy a explotar, y nuestra telepat&iacute;a hace el resto.<\/p>\n<p>Recoge su pa&ntilde;uelo de seda, lo envuelve en mi pija, se queda mir&aacute;ndome a los ojos, sacudiendo con sus manos el &quot;regalo&quot; reci&eacute;n preparado, hasta obligarme a soltar toda la leche que tengo.<\/p>\n<p>No dejamos de mirarnos ni un segundo.<\/p>\n<p>Tuvimos una reca&iacute;da, nosotros no podemos seguir adelante con esto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Llevaba ya 7 meses la tregua filial a su pedido. Que la &quot;cuesti&oacute;n de piel&quot; hab&iacute;a desaparecido, que no era correcto, que no hab&iacute;a feeling, que las dudas, que los motivos, que la realidad, que la dejara en paz. 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