{"id":18655,"date":"2018-08-27T22:00:00","date_gmt":"2018-08-27T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-08-27T22:00:00","modified_gmt":"2018-08-27T22:00:00","slug":"18655-violacion-en-el-subte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/18655-violacion-en-el-subte\/","title":{"rendered":"Violaci\u00f3n en el subte"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"18655\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Estaba apurada. Era el cumplea&ntilde;os de su hermana y llegaba tarde. Baj&oacute; corriendo la escalera del subte, temiendo resbalar con sus zapatos altos, y terminar en el piso con las piernas abiertas. Era el &uacute;ltimo tren que saldr&iacute;a, y ya lo escuchaba llegar por el t&uacute;nel, a lo lejos. Se sostuvo fuerte del pasamanos y baj&oacute; el &uacute;ltimo escal&oacute;n. La estaci&oacute;n estaba vac&iacute;a, y cuando lleg&oacute; el subte, el viento que produjo hizo bailar su pollera negra.<\/p>\n<p>La puerta se abri&oacute;, y ella entr&oacute;, encontr&aacute;ndose con un vag&oacute;n vac&iacute;o. Vio a trav&eacute;s de las puertas de vidrio que los vagones que lindaban con el suyo tampoco llevaban pasajeros.<\/p>\n<p>Se mir&oacute; en el espejito que estaba al lado de la puerta: Estaba bien maquillada, sus ojos miel resaltaban por la sombra negra que se hab&iacute;a puesto. Luego se mir&oacute; en el vidrio de una de las puertas autom&aacute;ticas, que reflejaban su imagen de manera difusa gracias a la oscuridad del t&uacute;nel. Los tacos hac&iacute;an que sus piernas torneadas se vieran elegantes y sensuales. Se dio cuenta de que de su cartera colgaba el pa&ntilde;uelo verde. Pens&oacute; en guardarlo, pero luego decidi&oacute; que si a alguien no le gustaba, no era su problema.<\/p>\n<p>En la siguiente estaci&oacute;n entraron dos pasajeros. Ya de entrada la miraron con hambre. Ella se cruz&oacute; de brazos instintivamente, como queriendo protegerse de las miradas lascivas de los desconocidos. Pero los hombres no se conformaron con escrutarla lujuriosamente. Se acercaron a ella &ldquo;Hola mu&ntilde;eca&rdquo; dijo uno de ellos, a lo que respondi&oacute; agachando la cabeza.<\/p>\n<p>Se sent&oacute;, pero ambos hombres se acomodaron al lado suyo, haciendo que esta vez se cierren sus piernas por inercia. El tren par&oacute; en otra estaci&oacute;n. Era muy tarde y nadie parec&iacute;a viajar para esos lados a esas horas. Al tiempo que ella rogaba en silencio que suba alg&uacute;n otro pasajero, al menos en los vagones contiguos, los otros esperaban, expectantes, a confirmar que segu&iacute;an solos con su presa.<\/p>\n<p>Finalmente el destino se inclin&oacute; en favor de ellos, y cuando se vieron impunes en la soledad de la noche, comenzaron a recorrer sus piernas con manos rasposas y sudadas. &ldquo;No me lastimen, por favor&rdquo; suplic&oacute; ella, mientras el tren doblaba una curva tan sinuosa como su cintura. &ldquo;Vos quedate tranquila mamasa&rdquo;, le respondi&oacute; uno de ellos, &ldquo;quedate tranquila y no te va a pasar nada&rdquo;.<\/p>\n<p>Ella ten&iacute;a la cabeza gacha, y a pesar de querer mantener los ojos cerrados, no pod&iacute;a evitar abrirlos cada tanto, y ver sus piernas sedosas, presas f&aacute;ciles de esas manos impertinentes.<\/p>\n<p>Alguien lami&oacute; su rostro como perro, tir&aacute;ndole el aliento et&iacute;lico encima. Una de las manos ya estaba escarbando por debajo de la pollera, y hac&iacute;a a un lado la tanga.<\/p>\n<p>El tren fren&oacute; en otra estaci&oacute;n, pero los hombres, perdidos en la lujuria, ya no repararon en si alguien pod&iacute;a interrumpirlos.<\/p>\n<p>Ella sinti&oacute; algo duro tocar su rostro. No quiso abrir los ojos, pero tuvo que abrir la boca cuando el que le arrimaba el sexo le tirone&oacute; el pelo y la hizo gritar. &ldquo;&iquest;Cu&aacute;nto falta para que termine el recorrido?&rdquo; Pregunt&oacute; el tipo, mientras violaba la boca de la chica. &ldquo;Siete u ocho minutos&rdquo;, respondi&oacute; el otro, que ya le estaba metiendo los dedos en la vagina. &ldquo;Tenemos que acabar r&aacute;pido&rdquo;, dijo el que hab&iacute;a metido la pija en la boca de la chica, para luego hacer un movimiento p&eacute;lvico y clav&aacute;rsela m&aacute;s adentro. &ldquo;S&iacute;&rdquo;, dijo el otro, metiendo mano con m&aacute;s vehemencia.<\/p>\n<p>Era una posici&oacute;n inc&oacute;moda para el que estaba sentado, manose&aacute;ndola. Pero se conform&oacute; con ver, como su amigo, que estaba haciendo equilibrio sobre el asiento, la obligaba a chuparle la pija. Era como ver una pel&iacute;cula porno, pero mucho mejor. Cuando el tren iba llegando a la pen&uacute;ltima estaci&oacute;n el tipo acab&oacute; adentro suyo. Ella sinti&oacute; el chorro caliente inundar su boca. El otro, fascinado comenz&oacute; a masturbarse fren&eacute;ticamente y larg&oacute; el chorro sobre su pierna desnuda.<\/p>\n<p>&ldquo;Vamos, vamos&rdquo;, dijo el que la oblig&oacute; a mamar, baj&aacute;ndose de la silla. El otro lo sigui&oacute;, la puerta se abri&oacute;, y ella los vio correr hasta que se perdieron de su vista.<\/p>\n<p>El tren avanz&oacute;. Ella estaba con el vestido levantado y la tanga corrida a un lado. La boca todav&iacute;a llena de leche, y su pierna manchada.<\/p>\n<p>Se trag&oacute; todo. Luego desat&oacute; su pa&ntilde;uelo verde de la cartera, y se limpi&oacute; la pierna, para finalmente hacer un bollo de la tela y guardarlo en la cartera. Se acomod&oacute; la pollera. Se par&oacute;, y se mir&oacute; en el espejo. No hab&iacute;a semen en su rostro, pero igual se frot&oacute; la cara con la mano. Se mir&oacute; de nuevo en el vidrio de la puerta. Estaba perfecta, menos mal, no vaya a ser cosa que encima de llegar tarde, aparec&iacute;a toda desarreglada en el cumplea&ntilde;os de su hermana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>4 Estaba apurada. Era el cumplea&ntilde;os de su hermana y llegaba tarde. Baj&oacute; corriendo la escalera del subte, temiendo resbalar con sus zapatos altos, y terminar en el piso con las piernas abiertas. Era el &uacute;ltimo tren que saldr&iacute;a, y ya lo escuchaba llegar por el t&uacute;nel, a lo lejos. 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