{"id":18694,"date":"2018-09-02T22:00:00","date_gmt":"2018-09-02T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-09-02T22:00:00","modified_gmt":"2018-09-02T22:00:00","slug":"18694-historia-del-chip-044-las-reglas-principales-daphne-014","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/18694-historia-del-chip-044-las-reglas-principales-daphne-014\/","title":{"rendered":"Historia del chip (044): Las reglas principales (Daphne 014)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"18694\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Roman empez&oacute; explic&aacute;ndole a Gwen qu&eacute; pensaba que mostraba el video.<\/p>\n<p>&mdash;Creo que el tal Renoir fue un completo imb&eacute;cil, pero Daphne y Jennifer tambi&eacute;n. La sensaci&oacute;n que me da es que ellas tambi&eacute;n estaban jugando con &eacute;l. No acierto a entender por qu&eacute;. Quiz&aacute;s una especie de prueba, una entrada a un club&hellip; puede que una iniciaci&oacute;n. En todo caso, Daphne no tiene ninguna posibilidad de salir adelante en la escuela si buscan un chivo expiatorio.<\/p>\n<p>Gwen pareci&oacute; pensarlo un rato. La &uacute;nica v&iacute;ctima era Daphne. &iquest;Por qu&eacute; dec&iacute;a eso Roman? Entonces lo entendi&oacute;. En la escuela buscar&iacute;an alg&uacute;n subterfugio para mantener a Jennifer dentro y el dinero en caja&hellip; Daphne era prescindible.<\/p>\n<p>&mdash;Lo impediremos. &iquest;Podemos tutearnos? &iquest;Por qu&eacute; no viaj&aacute;is conmigo al Caribe? Podemos charlar en el avi&oacute;n y os ruego que os aloj&eacute;is en mi casa. No est&aacute; lejos del hospital. Nuestras hijas necesitan apoyo y aunque ya s&eacute; que lo que menos desean es unos padres quisquillosos cerca, trataremos de buscar alguna soluci&oacute;n a todo esto. Si es que alg&uacute;n d&iacute;a me entero de lo que pasa.<\/p>\n<p>Linda pareci&oacute; acoger la idea mejor que Roman. Gwen empezaba a desesperarse. Desde que hab&iacute;a llegado a la casa s&oacute;lo hab&iacute;a estado dando vueltas, sin llegar a ninguna parte. Deber&iacute;a haber usado el vidnet.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, en todo caso yo voy a ir. No pensaba hacerlo, pero despu&eacute;s de o&iacute;ros todav&iacute;a me parece m&aacute;s importante aparecer por all&iacute; y desviar el foco &mdash;prosigui&oacute; Gwen desesperanzada.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Hasta qu&eacute; punto est&aacute;s segura de que el tema va a resultar medi&aacute;tico? &mdash; pregunt&oacute; Roman.<\/p>\n<p>Gwen le sonri&oacute;. Por fin podr&iacute;a dar unos golpes en la mesa. Empez&oacute; por el principio. Les cont&oacute; sus conversaciones, lo que hab&iacute;a y lo que hab&iacute;a dejado de hacer. Cuando termin&oacute; una hora despu&eacute;s ten&iacute;a la boca seca. Linda se dio cuenta y le trajo agua.<\/p>\n<p>&mdash;Roman, ahora ya s&eacute; que puede estar molesto por haber solicitado la patente de procedimiento para su hija, pero le aseguro que en ese momento me pareci&oacute; lo mejor. Unas horas o unos d&iacute;as despu&eacute;s puede ser tarde.<\/p>\n<p>No pod&iacute;a hacer m&aacute;s. No quer&iacute;a que sonase a disculpa.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo se llama ese experto? &mdash; pregunt&oacute; Roman intrigado. Su actitud hacia Gwen parec&iacute;a haber cambiado.<\/p>\n<p>&mdash;Markus. Markus Wildberg&mdash; respondi&oacute; Gwen sonriendo. Decidi&oacute; que deb&iacute;a empezar a usar m&aacute;s sus armas.<\/p>\n<p>&mdash;Me extra&ntilde;a que Markus le haya asesorado. No es su costumbre aceptar ese tipo de trabajos&mdash; insinu&oacute; Roman esperando que Gwen prosiguiese.<\/p>\n<p>&mdash;Quiz&aacute;s necesitaba dinero&mdash; supuso Gwen, a&uacute;n a sabiendas de que no era as&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Puede, pero es poco probable. Es el asesor m&aacute;s reputado en su sector&mdash; le corrigi&oacute; Roman, todav&iacute;a con reparos.<\/p>\n<p>&mdash;Pues &eacute;l cree que el mejor es usted&hellip;&mdash; volvi&oacute; a atacar Gwen. Linda hizo el gesto de corte con las manos, pero Gwen prosigui&oacute;. &mdash;&#8230; y yo tambi&eacute;n lo creo. Me basta ver como ha entrenado a su hija. Ya me he sincerado con ustedes. Vengan o no vengan, deseo que me digan si les parece bien que adopte a su hija, no una adopci&oacute;n familiar, pero s&iacute; una persona con pleno derecho en mi familia. Honestamente, ella se merece mucho m&aacute;s que Jennifer la oportunidad de hacer lo que desee en la vida.<\/p>\n<p>Roman se adelant&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Nos sentimos honrados de que haga part&iacute;cipe a nuestra hija de su familia, siempre que ella lo acepte. Ahora entiendo por qu&eacute; quiso venir en persona. Sobre el fondo que ha abierto&#8230; tambi&eacute;n es decisi&oacute;n de Daphne qu&eacute; hacer con ese dinero cuando llegue y si llega. No siempre es as&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;No conf&iacute;a en lo que dice Markus? &mdash; pregunt&oacute; divertida Gwen. Bastaba con nombrarle. Roman sonri&oacute;, apreciando la broma.<\/p>\n<p>&mdash;Al contrario, m&aacute;s bien creo que Markus quiere devolver un favor que le hice, nada importante. Pero si seg&uacute;n dice no sab&iacute;a que era mi hija considerar&eacute; su criterio v&aacute;lido. Admito que debe tener raz&oacute;n. Yo he visto el vid como padre, no como experto en salvamento. Pero mi hija recibir&aacute; dinero dentro de unos a&ntilde;os como muy pronto.<\/p>\n<p>&mdash;Yo puedo adelantarle los fondos que necesite&mdash; afirm&oacute; Gwen.<\/p>\n<p>Linda ya se cans&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Estamos dando vueltas a un tema accesorio. Gwen, ya que por lo que veo vamos a ser familia&hellip; me siento honrada no s&oacute;lo por mi hija, tambi&eacute;n por mi marido. Es tan reservado que no siempre s&eacute; las cosas que piensa o hace. Si mantiene la invitaci&oacute;n, yo la acompa&ntilde;ar&eacute; al Caribe y deber&iacute;amos incluir a Charles, aunque s&oacute;lo sea para que conozca a Jennifer o no me lo perdonar&aacute; nunca. Va a ser la comidilla en la universidad. Daphne no le presentar&iacute;a a ninguna de sus compa&ntilde;eras.<\/p>\n<p>&mdash;Me hice a la idea de que se llevaban bien&mdash; dijo Gwen sorprendida.<\/p>\n<p>Linda le rectific&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Se llevan estupendamente. Lo ha entendido mal. Mi hija no traer&iacute;a a nadie para protegerlas de mi hijo. Y para su hija, mejor en una cama de hospital a la pata tiesa. Ser&aacute; dif&iacute;cil para Charles arrancarle una cita.<\/p>\n<p>&mdash;Pues a lo mejor no hay que juntarles, porque mi hija con sus modificaciones es una especie de circo ambulante.<\/p>\n<p>Se sinti&oacute; aliviada de tener al menos a uno de ellos de su parte. Linda se volvi&oacute; a su marido y Gwen not&oacute; que iba a decir algo.<\/p>\n<p>&mdash;Estamos siendo descorteses. Has volado toda la noche. Sube a una habitaci&oacute;n, p&eacute;gate un ba&ntilde;o y descansa un poco. Esperemos a ver que nos puede decir Charles&mdash; le ofreci&oacute; Roman.<\/p>\n<p>&mdash;Deber&iacute;a seguir camino. Volar aqu&iacute; era importante, pero queda mucho por hacer&mdash; objet&oacute; Gwen, con poca fuerza. Realmente estaba cansada. Linda no pensaba dejarla ir.<\/p>\n<p>&mdash; Debat&iacute;as mejor hace unos minutos. Ven.<\/p>\n<p>Gwen sigui&oacute; a Linda que le indic&oacute; una puerta y le pregunt&oacute;: &ldquo;&iquest;Quieres algo de ropa? Tenemos tallas parecidas.&rdquo;<\/p>\n<p>Acept&oacute; sin necesidad. En cuanto lleg&oacute; a la cama, se tumb&oacute; y se qued&oacute; dormida.<\/p>\n<p>*__*__*<\/p>\n<p>Llam&oacute; a Vasile, que respondi&oacute; aliviado cuando escuch&oacute; su voz. Llevaba horas planeando llamarla, pero no se atrev&iacute;a. Todav&iacute;a ten&iacute;a resaca de la noche de sexo y no pod&iacute;a imaginarse por qu&eacute; una hembra as&iacute; deseaba salir con &eacute;l. Parec&iacute;a tan alegre que su coraz&oacute;n s&oacute;lo pudo entusiasmarse tambi&eacute;n. Le explic&oacute; lo que pod&iacute;an hacer, salvo un peque&ntilde;o detalle. Le faltaba un vestido.<\/p>\n<p>&mdash;No quiero repetir el de ayer. Y no pienso llevar el de la escuela. Adem&aacute;s, quiero comprobar si podemos entrar en la casa de mi her&#8230; amiga. Y estoy hambrienta. De comida y de tu esperma. Espero que no te moleste el orden. Podemos intercambiarlo.<\/p>\n<p>Daphne hab&iacute;a perdido la costumbre de c&oacute;mo tratar con un hombre. &Eacute;l no sab&iacute;a qu&eacute; decir e improvis&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Veamos, te recojo en el hospital. Buscamos un lugar donde tomar algo r&aacute;pido. Puedes llevar el uniforme del colegio. Buscamos una tienda donde comprarte un vestido. Comprobamos que podemos entrar en la casa de tu amiga o vamos a la m&iacute;a. Y nos planteamos una cena m&aacute;s formal.<\/p>\n<p>Al final result&oacute; m&aacute;s f&aacute;cil de lo que hab&iacute;a pensado.<\/p>\n<p>&mdash;Casi me convences. Pero empezaremos por un vaciado de tuber&iacute;as en cu&aacute;nto tengamos un vestido nuevo. S&eacute; que no es importante para ti, pero yo quiero llevar algo que te guste, que realmente te guste. Y si podemos cenar en casa, cenar&eacute; desnuda. Bueno, casi desnuda. Llevar&eacute; los tacones que viste&#8230; si te parece bien. Dormir&eacute; con ellos puestos.<\/p>\n<p>&mdash;Me parece perfecto.<\/p>\n<p>Mejor no decir nada m&aacute;s. Lo bueno si breve.<\/p>\n<p>&mdash;Ah, no quiero que olvides las reglas principales. Tu semen a mi boca en cu&aacute;nto lo produces. Quiero saber a ciencia cierta que te gusto. Y s&oacute;lo r&aacute;pidos de menos de un minuto para m&iacute;, si realmente quieres d&aacute;rmelos porque crees que me lo merezco. &iquest;Ser&aacute; necesario volver a recordarte esto en la siguiente cita? &mdash; pregunt&oacute; Daphne, divertida por dentro y por fuera. La situaci&oacute;n ten&iacute;a su encanto particular.<\/p>\n<p>&mdash;Intentar&eacute; acordarme, pero resulta dif&iacute;cil adaptarse a tus exigencias.<\/p>\n<p>Mentir a una mujer no siempre es f&aacute;cil, pero hay que intentarlo con todas las fuerzas.<\/p>\n<p>&mdash;No creo que pueda aguantar hasta que compremos el vestido. He producido un mont&oacute;n de semen y m&aacute;s despu&eacute;s de esta conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Vasile pens&oacute; que camuflar una mentira dentro de una verdad era una buena distracci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Exactamente lo que quiero o&iacute;r. Sinceridad plena sobre tus necesidades. En otro momento, te ofrecer&iacute;a mi boca antes. En realidad, siempre deber&iacute;as vaciarte en mi en la primera media hora de nuestros encuentros, pero hoy quiero que sea algo especial y quiero recordar el momento del vestido. &iquest;Podr&aacute;s aguantar un rato? &mdash; pregunt&oacute; Daphne. Era una pregunta ret&oacute;rica.<\/p>\n<p>&mdash;Voy a buscarte, si mi primer cerebro me deja &mdash; contest&oacute; Vasile. Daphne se alegr&oacute; de que por fin se relajase un poco y saliese algo de su interior.<\/p>\n<p>&mdash;Te espero. A los dos cerebros&mdash; a&ntilde;adi&oacute; Daphne con alegr&iacute;a.<\/p>\n<p>Daphne se situ&oacute; a la entrada del hospital. Todo el que entraba o sal&iacute;a le echaba un repaso. Estaba acostumbrada a que la mirasen, pero cay&oacute; en la cuente de que era por lo de las im&aacute;genes que hab&iacute;an aparecido en vidnet.<\/p>\n<p>Vasile le dio un casto beso en la mejilla cuando lleg&oacute;. Daphne lo dej&oacute; estar. Le llev&oacute; a un bar a cinco minutos y all&iacute; en cuanto les sirvieron las cervezas y Daphne ingiri&oacute; &aacute;vidamente las almendras y el salm&oacute;n ahumado, quiso sonsacarlo<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Has visto las im&aacute;genes?<\/p>\n<p>Vasile neg&oacute; con firmeza.<\/p>\n<p>&mdash;Ya s&eacute; que es lo que aparece. Sois la comidilla del hospital y por lo que se ve del pa&iacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Quiz&aacute;s deber&iacute;as verlas. A lo mejor te lo piensas mejor y no vamos a comprar el vestido&mdash; sugiri&oacute; Daphne. Las mejores preguntas son aquellas en las que conoces la respuesta de antemano.<\/p>\n<p>&mdash;Seguro. Estoy cansado de mujeres recatadas&mdash; confes&oacute; Vasile.<\/p>\n<p>Le ofreci&oacute; un beso menos casto. Daphne suspir&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;T&uacute; s&iacute; que eres demasiado formal. No me has besado de verdad hasta ahora. Ni has tratado de sobarme o comprobar que llevo debajo del vestido. Sospecho que no te atraigo lo suficiente.<\/p>\n<p>Como respuesta, Vasile introdujo su mano por debajo y comprob&oacute; si el interior de los muslos hab&iacute;a mutado. Disfrut&oacute; adivinando d&oacute;nde estaba la piel h&uacute;meda de los labios vaginales y se acerc&oacute; al cl&iacute;toris. Se qued&oacute; all&iacute; mientras Daphne cogi&oacute; m&aacute;s almendras.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y los pezones? &iquest;No los vas a saludar? &mdash; le indic&oacute; Daphne.<\/p>\n<p>&mdash;Nos ver&aacute; la camarera. Esperar&eacute; a mejor ocasi&oacute;n&mdash; respondi&oacute; Vasile sin dejar de estar abajo entre las piernas semiabiertas.<\/p>\n<p>&mdash;Es por el vestido. Por eso no quer&iacute;a repetir. Si estuvieras con mi amiga Jennifer&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute;s aburri&eacute;ndome con tanta ch&aacute;chara. Te tocar&eacute; los pezones o cualquier parte de tu cuerpo cuando lo considere conveniente. Sin restricciones. &iquest;No hab&iacute;amos quedado en eso o algo parecido? No quiero o&iacute;rte quejarte. &iexcl;Ah, y lo que quiero es pellizcarlos con toda la fuerza de mis dedos! Quer&iacute;as sinceridad.<\/p>\n<p>Vasile supuso que ah&iacute; se acabar&iacute;a la noche.<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; quiero que seas. Fuerte y rudo. Seguro. La pr&oacute;xima vez busca un bar m&aacute;s &iacute;ntimo y podr&aacute;s hacer lo que quieras. &iquest;C&oacute;mo quieres que sea el vestido?<\/p>\n<p>Vasile se lo pens&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Algo que tendr&iacute;as para cenar pensando en seducirme. Que trasluzcan tus ganas de tener sexo conmigo. Bueno, con el que llevas, ya es suficiente.<\/p>\n<p>&mdash;Ni hablar. Quiero un vestido que cuando me lo ponga me recuerde a ti. A tus ojos mir&aacute;ndome, mejor, comi&eacute;ndome con los ojos. &iquest;Sabes de alguna tienda exclusiva por aqu&iacute; cerca? &mdash; pregunt&oacute;, divertida. No conoc&iacute;a ni un s&oacute;lo hombre que tuviera idea alguna de esas cosas, aunque s&oacute;lo hab&iacute;a estado con adolescentes.<\/p>\n<p>Vasile se levant&oacute; y pregunt&oacute; a la camarera. Cuando volvi&oacute; le dijo: &ldquo;Sabe de un sitio por aqu&iacute; cerca. La chica compra all&iacute;. Ropa barata. Busquemos algo que te sienta un poco mejor. No me apetece que te gastes mucho dinero en un vestido chic. Y, cualquier cosa, te va a sentar bien.&rdquo;<\/p>\n<p>Daphne iba a objetar. Vasile se lo impidi&oacute; poni&eacute;ndole un dedo en los labios.<\/p>\n<p>La tienda era una especie de bazar con m&uacute;ltiples mesas llenas de diversos ropajes. No hab&iacute;a demasiado orden. Como Daphne no sab&iacute;a que buscar, simplemente se qued&oacute; de pie en sus tacones, esperando que a Vasile optase por algo. Nada de lo que hab&iacute;a ah&iacute; pod&iacute;a remotamente mejorar lo que llevaba puesto.<\/p>\n<p>Ya llevaban quince minutos mirando trapos y Daphne supuso que Vasile deb&iacute;a estar harto, perteneciendo a la mitad de la humanidad incapaz de estar m&aacute;s de cinco minutos en una tienda de ropa de mujer. Pero no cej&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Necesitamos algo a juego con tus incre&iacute;bles zapatos.<\/p>\n<p>Daphne no supo si se estaba de acuerdo. Casi no se ve&iacute;an, s&oacute;lo el pie desnudo. Incluso ella no terminaba de entender como no se deslizaban. Le cansaba no poder apoyar el pie entero, aunque le excitaba sentir el frescor. Despu&eacute;s de los H4, era la gloria. Jennifer deb&iacute;a haberse quedado bien dormida. Nada de masturbaciones.<\/p>\n<p>Vasile se cans&oacute; y salieron a buscar por otra parte. La cogi&oacute; por el talle y vagabundearon un rato. Daphne se sent&iacute;a extra&ntilde;a buscando un atuendo que no iba a durar m&aacute;s que una cena en su cuerpo. Algo le encantaba, la dedicaci&oacute;n de &eacute;l por los detalles. Teniendo la posibilidad de llevarla a un rinc&oacute;n oscuro, obsesionarse por los trapitos indecorosos parec&iacute;a absurdo. Record&oacute; alguna de las interminables clases. La obligatoriedad de estar siempre impecables. Har&iacute;a un trabajo sobre ello. No era s&oacute;lo el vestido lo importante, sino buscarlo. Ir con alguien. Dedicar tiempo. &iquest;Cu&aacute;ntas mujeres obligaban a sus maridos o novios a centrarse en una labor as&iacute;?<\/p>\n<p>Entraron en una tienda peque&ntilde;a, que tambi&eacute;n ten&iacute;a disfraces. Los dos lo vieron a la vez. Estaba colocado sobre una maniqu&iacute; y era muy er&oacute;tico sin llegar a mostrar nada. Un vestido blanco sinuoso. M&aacute;s bien la mitad de un vestido. Desde el hombro izquierdo atravesaba en diagonal hasta la cadera izquierda. Por detr&aacute;s era exactamente igual. Segu&iacute;a por la pierna derecha cada vez estrech&aacute;ndose hasta cerca del tobillo, donde una simple eslab&oacute;n dorado y pesado colgaba inerte. Vasile se adelant&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Nos gusta este vestido&mdash; dirigi&eacute;ndose a la dependienta.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute; reservado. Para la fiesta de la semana que viene. Tambi&eacute;n es muy caro. En realidad, es de una dise&ntilde;adora de aqu&iacute;. Pero no le gusta mucho trabajar. As&iacute; que s&oacute;lo hace un dise&ntilde;o al mes. Se los quitan de las manos. A ella le gusta dejar que su trabajo se quede expuesto un tiempo. Y siempre quiere que un vestido lo lleven dos chicas distintas. Dice que la primera mujer impregna el vestido de sensualidad, para que la segunda lo disfrute con sexualidad. S&eacute; que parece una tonter&iacute;a, pero &#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Yo lo comprar&iacute;a para m&iacute; y para una amiga. Dos mujeres compartiendo vestido&mdash; propuso Daphne, con poca fuerza.<\/p>\n<p>&mdash;De verdad que me gustar&iacute;a, pero no puedo reemplazarlo por ning&uacute;n otro. Y ya est&aacute; encargado. Y est&aacute; pensando para una mujer un poco m&aacute;s baja que usted. A la dise&ntilde;adora no le gustar&iacute;a que se exhibiese de manera err&oacute;nea. Ya les digo que es muy puntillosa.<\/p>\n<p>Vasile intervino.<\/p>\n<p>&mdash;Es perfeccionismo. Pero debe ser una mujer fascinante.<\/p>\n<p>Daphne se lo qued&oacute; mirando. No sab&iacute;a si besarlo o fastidiarlo. Se ech&oacute; a re&iacute;r. Mir&oacute; a la dependienta.<\/p>\n<p>&#8211;Le gustan todas. Pero tiene raz&oacute;n. Parece tener una sensibilidad extraordinaria.<\/p>\n<p>&mdash;Quiz&aacute;s puedan conocerla. Le encanta comentar sus dise&ntilde;os, pero yo no tendr&iacute;a muchas esperanzas de conseguir uno exclusivo y con rapidez. La chica que ha comprado &eacute;ste llevaba dos a&ntilde;os esperando. Y ni siquiera se le va a permitir estrenarlo. Yo me considero afortunada porque expone en mi tienda. Hay gente que viene aqu&iacute; s&oacute;lo por esto&mdash; explic&oacute; con orgullo.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a devoci&oacute;n en sus palabras. Vasile quiso corregir sus palabras.<\/p>\n<p>&mdash;La modestia no siempre es una virtud. Algo me dice que si el vestido se expone en esta tienda y, -por lo que nos ha dicho de la autora-, ella debe creer que realmente aprecia lo que hace. Tambi&eacute;n hace falta sensibilidad para eso.<\/p>\n<p>&mdash;Lo que yo digo: le gustan todas&mdash; dijo Daphne ri&eacute;ndose de nuevo y gui&ntilde;&aacute;ndole el ojo a la chica.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Puedes ayudarnos a buscar algo para m&iacute;? Vasile, dale alguna pista.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute; bien, est&aacute; bien. Algo sencillo entonces. Una simple falda de animadora y un top algo incitante. Daphne, si llevas la espalda y las piernas desnudas me sentir&eacute; contento&mdash; dijo Vasile.<\/p>\n<p>Parec&iacute;a sincero, pero Daphne le oblig&oacute; a continuar.<\/p>\n<p>&mdash;Sigue. &iquest;Con ropa interior? &iquest;Algo ajustado? &iquest;Inc&oacute;modo para caminar? &iquest;F&aacute;cil de quitar? O a lo mejor, que puedas meter la mano con facilidad. Ya sabes lo que mucho que me gusta visualizar.<\/p>\n<p>Daphne se sent&iacute;a mal con lo que le estaba haciendo a Vasile, pero necesitaba sentirse poderosa. Deb&iacute;a de resultarle dif&iacute;cil hablar de esa manera con la chica del mostrador delante. Opt&oacute; por besarle. Cuando lo dejaron, volvi&oacute; a mirar a la chica.<\/p>\n<p>&mdash;Perd&oacute;nanos. Es que quiero que me diga lo que quieres sin adivinanzas o chanzas. Quiero que lo lleve puesto, le guste.<\/p>\n<p>&mdash;Pues, lo que lleves no le puede disgustar&mdash; dijo la dependienta. &mdash;En fin, as&iacute; no vender&eacute; nada. Creo que podr&eacute; sugeriros algo. &iquest;Os importa si es un pantaloncito en vez de una falda?<\/p>\n<p>A Daphne s&iacute; le importaba, pero Vasile, envalentonado, dijo: &ldquo;Lo del pantaloncito me encanta, si queda bien ajustado y le resulta inc&oacute;modo. &iquest;C&oacute;mo te llamas?&rdquo;<\/p>\n<p>&mdash;Cris. S&eacute; que t&uacute; eres Vasile, aunque t&uacute; no te acuerdes de m&iacute;. Alguna vez fui a la consulta acompa&ntilde;ando a mi padre&mdash; le dijo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;No te acuerdas de las chicas guapas? &iquest;Ves porque te digo que son tan importantes los detalles? Cris &iquest;tu padre est&aacute; bien? Yo me llamo Daphne o H4.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, est&aacute; muy bien. Gracias por preguntar. Y gran parte del m&eacute;rito es de Vasile. Recomend&oacute; hacer una prueba no est&aacute;ndar. Y se detect&oacute; a tiempo la dolencia. Lleva viviendo cinco a&ntilde;os de prestado. Seguro que le gustar&iacute;a invitarte a comer alg&uacute;n d&iacute;a&mdash; explic&oacute; Cris. Se percib&iacute;a la angustia que hab&iacute;a pasado. El tema no hab&iacute;a debido ser tan sencillo.<\/p>\n<p>&mdash;No fue para tanto. Ahora recuerdo mejor el caso. Me sonaba tu cara, pero eras bastante joven&mdash; balbuce&oacute; Vasile. Daphne tir&oacute; de su brazo.<\/p>\n<p>&mdash;Las chicas crecen y se convierten en mujeres, Vasile, y les gusta que se lo digan. Nunca te inhibas a la hora de adular una chica. Parece mentira que sepas tanto de corazones enfermos. Tienes que rodearte de corazones sanos.<\/p>\n<p>&mdash;Deber&iacute;a, Daphne. Tienes toda la raz&oacute;n. Parece que lo conocieras de toda la vida. Yo soy muy amiga de una de las enfermeras del hospital, de tanto ir por all&iacute;. S&eacute; que est&aacute; muy solo. Y no le hagas caso. Pidi&oacute; la prueba en contra del director del hospital y de otros m&eacute;dicos. Ya sabes, ahorros y procedimientos. Vasile oblig&oacute; a hacer el test y ten&iacute;a raz&oacute;n. Hoy en d&iacute;a no se entiende lo importante que es complementar el diagn&oacute;stico con un humano y no usar exclusivamente un ordenador.<\/p>\n<p>Cris parec&iacute;a tan agradecida que Vasile no tuvo m&aacute;s remedio que cogerle la mano.<\/p>\n<p>&mdash;No fue para tanto. Hubiera sido mejor fallar en la prueba y que tu padre no hubiera tenido la dolencia. Los pacientes tienden a considerar este tipo de hechos con m&aacute;s trascendencia de la debida. Ir&eacute; a visitar a tu padre. Y a ti. Ahora debemos pensar en irnos, Daphne debe estar muy hambrienta, seg&uacute;n me dijo por tel&eacute;fono.<\/p>\n<p>Cris no hab&iacute;a dejado de buscar entre los estantes y sac&oacute; un pantaloncito rojo y un top blanco, que no eran m&aacute;s que dos tiras de tela. Daphne pens&oacute; que no cabr&iacute;a en ese min&uacute;sculo pantal&oacute;n, pero Vasile no le dio pie a objetar. Sin preguntar, le levant&oacute; el vestido. Daphne, autom&aacute;ticamente levant&oacute; los brazos y dej&oacute; que se lo quitase. Jennifer lo hac&iacute;a continuamente. Cris se qued&oacute; sorprendida. Estaban en mitad de la tienda. Hab&iacute;a un probador en la parte de atr&aacute;s. Nunca le hab&iacute;a pasado nada as&iacute;. Sali&oacute; del mostrador y quiso ayudar a Daphne a ponerse los pantaloncitos, sabedora de los ajustados que eran. Cuando vio los zapatos de Daphne, los pies elevados y desnudos, se qued&oacute; admirada. Daphne introdujo su pie derecho y luego el izquierdo. A punto estuvo de engancharse. Cris le ayud&oacute; a pasar la pernera de cada lado.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo se aguantan? Son los zapatos m&aacute;s impresionantes que he visto nunca&mdash; pregunt&oacute; maravillada, sin dejar de contemplar el efecto en las piernas de Daphne, que trat&oacute; de contest&oacute; mientras a duras penas consegu&iacute;a que el pantal&oacute;n traspasase su culo.<\/p>\n<p>&mdash;Nanotecnolog&iacute;a. Son un regalo de mi amante. La chica que est&aacute; en el hospital.<\/p>\n<p>&mdash;Los pantaloncitos quedar&aacute;n bien con ellos, porque tienden a hacer las piernas m&aacute;s largas.<\/p>\n<p>Cogi&oacute; el top del mostrador y se lo pas&oacute; por el cuello. Ten&iacute;a dos enganches al pantaloncito. Daphne not&oacute; como todo el conjunto tiraba hacia arriba, pero mucho menos que su atrevido ba&ntilde;ador del colegio. La mayor diferencia era que el culo quedaba encerrado, apretado por la tela. Ech&oacute; un vistazo al espejo de enfrente. No estaba mal. Algo de las nalgas aparec&iacute;an desnudas por la parte inferior y el resto se discern&iacute;a con facilidad. Sobresal&iacute;an. De ah&iacute; hasta los pies la silueta inconfundible gritaba sexo. El top tapaba los pechos completamente, pero nada m&aacute;s. La tela que pasaba por la nuca se divid&iacute;a cada lado. El escote central era profundo e inequ&iacute;voco. No era translucido pero los pezones puntiagudos quedaban marcados. Los engarces no eran m&aacute;s que dos pinzas met&aacute;licas simple. Vasile s&oacute;lo ten&iacute;a que soltarlas para jugar con los senos. Los pantaloncitos iban a ser otra historia. Por ah&iacute;, estaba inaccesible. No mostraba el pubis ni los labios verticales por la rigidez del pantal&oacute;n. Todo quedaba comprimido y ya ten&iacute;a calor. Se los hubiera quitado. Vasile no pensaba igual.<\/p>\n<p>&mdash;Te queda perfecto. Como te dije, cualquier cosa que te pongas te sienta bien.<\/p>\n<p>La bes&oacute; sin importarle que estuviera Cris delante, sin recordar que ya lo hab&iacute;a hecho antes.<\/p>\n<p>&mdash;Pagar&eacute; yo, Daphne. Me hace ilusi&oacute;n&mdash; le dijo Vasile. Y sac&oacute; la tarjeta. A Daphne no le pareci&oacute; mal porque era asequible, si no ya se hubiera inventado algo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Roman empez&oacute; explic&aacute;ndole a Gwen qu&eacute; pensaba que mostraba el video. &mdash;Creo que el tal Renoir fue un completo imb&eacute;cil, pero Daphne y Jennifer tambi&eacute;n. La sensaci&oacute;n que me da es que ellas tambi&eacute;n estaban jugando con &eacute;l. No acierto a entender por qu&eacute;. Quiz&aacute;s una especie de prueba, una entrada a un club&hellip; puede [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":7525,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[12],"tags":[],"class_list":{"0":"post-18694","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-grandes-series"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18694","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7525"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18694"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18694\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18694"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18694"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18694"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}