{"id":18752,"date":"2018-09-12T22:00:00","date_gmt":"2018-09-12T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-09-12T22:00:00","modified_gmt":"2018-09-12T22:00:00","slug":"18752-el-portero-don-lito-y-marilina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/18752-el-portero-don-lito-y-marilina\/","title":{"rendered":"Don Lito el portero y Marilina"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"18752\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Don Lito es portero en un edificio desde hace m&aacute;s de veinte a&ntilde;os. Conoce a cada uno de los residentes en el edificio y con algunos tiene m&aacute;s familiaridad que con otros. Hace cuatro a&ntilde;os una familia vino al tercer piso, un matrimonio y su hija que en ese entonces ten&iacute;a quince a&ntilde;os. La chiquilla, rubia, muy bonita a esa edad ya se adivinaba que cuando creciera ser&iacute;a una belleza. Marfilina, que as&iacute; se llamaba, ahora a sus 19 a&ntilde;os era m&aacute;s que una belleza, era un espect&aacute;culo verla con su larga cabellera, su carita todav&iacute;a ani&ntilde;ada y su cuerpo esbelto de piernas largas que llamaban la atenci&oacute;n de hombres j&oacute;venes y tambi&eacute;n no tan j&oacute;venes. Incluso una vez, mientras Don Lito estaba en la puerta del edificio, Do&ntilde;a Margot una vecina, le comento viendo pasar a la chica cuando sal&iacute;a del edificio vestida con minifalda y una ligera blusa, &quot;Que preciosura esa chica, lo que ha ser verla desnuda&quot;. Don Lito pensaba lo mismo, cada vez que la ve&iacute;a se excitaba, sabiendo que era un manjar que nunca probar&iacute;a. Cuando la chica sub&iacute;a la escalera en shorts o en cortas polleras, dejando a la vista sus muslos y piernas, Don Lito no pod&iacute;a reprimir una erecci&oacute;n. Se aliviaba masturb&aacute;ndose en su vivienda en el subsuelo del edificio, pensando como seria pasar sus manos por esos suaves muslos y comerse a leng&uuml;etazos esa conchita.<\/p>\n<p>Una noche algo extra&ntilde;o ocurri&oacute;. Estando Don Lito de guardia, vio llegar a Marfilina, vestida tan sensual como siempre con una minifalda y una remera. Venia acompa&ntilde;ada de un se&ntilde;or mayor, canoso y alto que Don Lito no reconoci&oacute;. La chica al pasar le dijo &quot;Hola Don Lito&quot; a lo que el portero respondi&oacute; &quot;Hola nena&quot; y subieron por la escalera. Sinti&oacute; una punzada de celos, no le conoc&iacute;a ning&uacute;n novio a la chica y adem&aacute;s ese hombre era muy mayor para Marfilina. Deber&iacute;a de tener como 45 o 50 a&ntilde;os, deber&iacute;a de ser alg&uacute;n pariente, un t&iacute;o quiz&aacute;s, pens&oacute; para consolarse.<\/p>\n<p>Pasado un buen rato, cuando ya estaba para retirarse a su vivienda, Don Lito sinti&oacute; unos extra&ntilde;os susurros y vagos gemidos en el descanso de la escalera. No reprimiendo su curiosidad, subi&oacute; sigilosamente los escalones hasta el primer descanso y en la penumbra quedo sorprendido por lo que vio: Marfilina estaba apoyada contra la pared, su minifalda estaba subida hasta la cintura y el hombre canoso la estaba manoseando mientras la besaba ardorosamente a lo que la chica respond&iacute;a.<\/p>\n<p>Al principio no supo que hacer, pero luego decidi&oacute;, guiando su mano hacia el interruptor de luz del palier, encenderlo. La luz se hizo de golpe en el lugar y el hombre canoso, sorprendido, dejo de manosear las piernas de la chica, se volvi&oacute;, miro al portero y sin decir nada emprendi&oacute; la huida por las escaleras hacia la planta baja. Don Lito miraba a la chica que se arreglaba como pod&iacute;a la pollera, miraba hacia el suelo y tambi&eacute;n, sin decir nada, se dirigi&oacute; presurosa escaleras arriba hacia su apartamento.<\/p>\n<p>Luego de este episodio, varios d&iacute;as pasaron sin que el portero viera a la chica, pero su retorcida mente empez&oacute; a tramar un plan para tratar de conseguir los favores de Marfilina, despu&eacute;s de todo si un viejo la hab&iacute;a manoseado porque no podr&iacute;a hacer lo mismo, la chiquilla no era ninguna santita y quiz&aacute;s su plan le diera &eacute;xito, con probar no perd&iacute;a nada.<\/p>\n<p>Esa tarde, casi de noche, la chica entro al edificio, como apresurada y sin saludar a Don Lito. El portero la llamo, le dijo &quot;Marfilina, tengo que hablar contigo&quot;. La joven se detuvo, sorprendida y le pregunto sobre que quer&iacute;a hablarle. &quot;Sobre lo que paso el otro d&iacute;a, estabas en el primer piso con un desconocido a los apretones&quot;. &quot;No era un desconocido, era un profe que me trajo a casa y a Ud. no le importa&quot; dijo desafiante.<\/p>\n<p>Don Lito le contesto, calmadamente &quot;Todo lo que pasa en el edificio me importa, si alg&uacute;n vecino te hubiera visto, me podr&iacute;an echar, por culpa tuya me estoy jugando el trabajo. Le voy a decir a tus padres&quot; al escuchar esto, la chica quedo desarmada, su aire desafiante se borr&oacute; y dijo quedamente &quot;No, por favor, no le diga nada a mis padres&quot; &quot;Se lo pido por favor&quot; insisti&oacute; la chica casi llorando.<\/p>\n<p>El viejo portero se dio cuenta que su treta estaba funcionando. &quot;No s&eacute;, te conozco desde chiquita, pero no me puedo jugar el empleo&quot;.<\/p>\n<p>Marfilina volvi&oacute; a decir, &quot;No le diga nada a mis padres, por favor, sea bueno Don Lito&quot;.<\/p>\n<p>&quot;La verdad que no se, ahora tengo que trabajar, mejor ven&iacute; a mi apartamento m&aacute;s tarde y lo hablamos&quot; dijo el caliente viejo mirando con intensidad a la pendeja.<\/p>\n<p>Marfilina percibi&oacute; la intenci&oacute;n del portero, pens&oacute; &quot;Que querr&aacute; este viej&oacute;n verde&quot; se mordi&oacute; los labios y termino diciendo &quot;Bueno, Don Lito, m&aacute;s tarde lo hablamos, pero por favor no diga nada&quot; Se dio vuelta y se fue, dejando al portero extasi&aacute;ndose con la vista de sus piernas y nalgas sabiendo que la estaba mirando.<\/p>\n<p>Don Lito esperaba en su vivienda, en el subsuelo del edificio. Se hab&iacute;a puesto una vieja bata y nada debajo y estaba seguro que la chica vendr&iacute;a. Se hab&iacute;a tomado un par de tragos y estaba bien excitado, deseando tener en sus manos a tan espectacular pendeja.<\/p>\n<p>Sinti&oacute; unos leves golpecitos en la puerta y una vocecita diciendo &quot;Don Lito, soy yo, Marfilina&quot; el viejo abri&oacute; la puerta y all&iacute; estaba, la nena por la que tantas pajas se hab&iacute;a hecho y no pudo evitar una erecci&oacute;n. Pasa, nena, le dijo. La chica estaba con una minifalda blanca y una remera tambi&eacute;n blanca, deslumbrante como siempre.<\/p>\n<p>La llevo al interior, donde hab&iacute;a una sala peque&ntilde;a y le dijo si quer&iacute;a tomar algo, la chica le dijo que no y le pregunto&quot; Don Lito, ya se decidi&oacute; sobre lo que hablamos hoy?&quot; Estaban parados frente a frente, el viejo no pod&iacute;a creer que ten&iacute;a esa belleza al alcance de la mano pero no quiso apresures y le dijo &quot;Mira, yo no quiero decirles a tus padres pero me estoy jugando el empleo&quot;<\/p>\n<p>Marfilina le dijo &quot;Por favor sea bueno&quot; y entonces el viejo no se aguant&oacute; y le dijo &quot;Si yo soy bueno y no digo nada vos tambi&eacute;n tendr&iacute;as que ser buena conmigo&quot;<\/p>\n<p>La chica dijo &quot;Y en que puedo ser buena con Ud.?&quot; pregunto aunque ya lo present&iacute;a.<\/p>\n<p>&quot;Solo quiero sacarte la pollerita y tocarte las piernas un rato&quot; dijo el caliente viejo y mientras lo dec&iacute;a se le llenaba la boca de saliva.<\/p>\n<p>La chica se mostr&oacute; sorprendida &quot;Don Lito, porque me quiere hacer eso, y como s&eacute; que despu&eacute;s no va a querer hacerme m&aacute;s cosas?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Solo quiero tocarte las piernas, si sos buena yo tambi&eacute;n soy bueno&quot; dijo el portero que ya sent&iacute;a su verga querer salir de la bata.<\/p>\n<p>&quot;Est&aacute; bien, pero solo eso, me promete Don Lito?&quot;<\/p>\n<p>Si, nena dijo el portero y tom&aacute;ndola de un brazo la hizo seguirle hasta el dormitorio. La chica se resisti&oacute; al principio, &quot;Para que me quiere llevar al dormitorio&quot; &quot;Para estar m&aacute;s c&oacute;modos aqu&iacute;, nena&quot;. En el fondo del cuarto hab&iacute;a una cama, el viejo llevo a Marfilina hasta el borde de la cama, la chica ve&iacute;a el tremendo desorden que all&iacute; hab&iacute;a, ropas tiradas por todos lados y latas de cerveza por doquier.<\/p>\n<p>Le dijo &quot;Qu&eacute;date aqu&iacute; parada mientras te saco la pollerita&quot; y se sent&oacute; en la cama con la chica parada frente a &eacute;l. Con sus manos temblando por la excitaci&oacute;n busco desabotonar la peque&ntilde;a falda y luego bajo el cierre para bajarle la prenda, la chica ayudaba moviendo alternativamente sus piernas hasta que la peque&ntilde;a pollerita llego hasta el suelo. Las manos del portero se apoderaron de cada muslo y empezaron a acariciarlos, sintiendo la suavidad incre&iacute;ble, sub&iacute;a y bajaba sus manos con la cara desencajada por el deseo. Marfilina empez&oacute; a sentirse contagiada por tanta calentura y manoseos, levanto apenas una pierna y puso un muslo a la altura de la cara del pervertido viejo. Le dijo &quot;Le gustan mis piernitas, Don Lito, son lindas?&quot; Don Lito acerco su cara a la pierna que se ofrec&iacute;a y empez&oacute; a lamer el muslo de la chiquilla mientras sus manos segu&iacute;an apretando y sobando, una mano se deslizo por la parte trasera del muslo y llego hasta la nalga carnosa de la chica. El viejo chupaba con frenes&iacute; la suave carne de sus muslos mientras afiebrada mente ve&iacute;a que la chica ten&iacute;a una peque&ntilde;a tanga blanca cubri&eacute;ndole la conchita de la que sobresal&iacute;an algunos vellos rubios. Llevo su cara hacia el encuentro de las dos piernas y la chica empez&oacute; a estremecerse cuando sinti&oacute; una lengua pasar por encima de su tanguita y buscarle la conchita.<\/p>\n<p>&quot;No Don Lito, me dijo que solo quer&iacute;a tocarme las piernas&quot; y quiso retirarse pero las manos fuertes del portero la retuvieron y con la boca chupeteo por encima de la tanga la deliciosa conchita que estaba empezando a mojarse El viejo verde estaba fuera de s&iacute;, tomo a la chica por las mu&ntilde;ecas y la obligo a acostarse en la cama. Le levanto la blusa y busco las tetas, las apret&oacute; enloquecido por lo duras y redondas, se ech&oacute; sobre la chica que ahora gem&iacute;a por la brutalidad del viejo-<\/p>\n<p>Le subi&oacute; hasta el cuello la blusa y empez&oacute; a chuparle un pez&oacute;n, Marfilina se quejaba pero a la vez la brutalidad del viejo la excitaba, sent&iacute;a el duro bulto del viejo frot&aacute;ndose contra sus piernas mientras la tocaba y chupaba por todos lados. El portero en el cl&iacute;max de la calentura, se desprendi&oacute; de la bata, le quito de un tir&oacute;n la min&uacute;scula tanga y se puso a chupar como un obsesionado la encharcada conchita de esa pendeja, que tantas veces hab&iacute;a querido chupar.<\/p>\n<p>Marfilina disfrutaba y gem&iacute;a de placer, separaba sus piernas para facilitar los lamidos del portero, se mojaba toda y la calentura del viejo la contagiaba, estaba por tener un orgasmo y se mov&iacute;a sin control, lo &uacute;nico que quer&iacute;a era que esa lengua entre sus piernas no se fuera nunca.<\/p>\n<p>Don Lito se dio cuenta que no pod&iacute;a demorar m&aacute;s en cogerse esa pendeja, se levant&oacute; y con un a mano guio su dura verga hacia la encharcada conchita de Marfilina, con la otra mana tomo de la cadera a la chica para levantarla apenas de la cama y favorecer su penetraci&oacute;n. Con una embestida la penetro y sigui&oacute; penetr&aacute;ndola mientras resoplaba hasta sentir que se la hab&iacute;a metido toda adentro. Empez&oacute; a moverse suavemente y luego m&aacute;s en&eacute;rgicamente y se dio cuenta que estaba cogi&eacute;ndose a la pendeja m&aacute;s rica del barrio, la que todos quisieran cogerse y la chica disfrutaba gimiendo y resoplando bajo el, siguiendo sus embestidas los dos acompasados en sus movimientos. Llego un momento en que ya no pudo contenerse m&aacute;s y eyaculo dentro de la chica emitiendo un gutural resoplido. Sigui&oacute; mont&aacute;ndolo hasta que sinti&oacute; totalmente fl&aacute;ccido su miembro. Se retir&oacute; a un costado, vio a la chica todav&iacute;a gimiendo agitada y se meti&oacute; entre sus piernas recomenzando a chuparle la concha, ahora totalmente mojada y sigui&oacute; por largos minutos hasta que vio a la chica exhalar un suspiro mientras se arqueaba en la cama y supo que hab&iacute;a tenido un orgasmo.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de unos minutos, tanto Don Lito como Marfilina se hab&iacute;an repuesto. La chica, como avergonzada, busco sus ropas y se visti&oacute;. Don Lito la miraba incapaz de creer todav&iacute;a que se hab&iacute;a cogido esa monumental pendeja. Antes de salir del cuarto, la chica dijo &quot;Acu&eacute;rdese, Don Lito, me prometi&oacute; que no le iba a contar a nadie &quot;No te preocupes, no le voy a contar a nadie&quot; dijo el portero&quot; mientras la ve&iacute;a salir del cuarto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 Don Lito es portero en un edificio desde hace m&aacute;s de veinte a&ntilde;os. Conoce a cada uno de los residentes en el edificio y con algunos tiene m&aacute;s familiaridad que con otros. Hace cuatro a&ntilde;os una familia vino al tercer piso, un matrimonio y su hija que en ese entonces ten&iacute;a quince a&ntilde;os. 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