{"id":18768,"date":"2018-09-14T22:00:00","date_gmt":"2018-09-14T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-09-14T22:00:00","modified_gmt":"2018-09-14T22:00:00","slug":"18768-nestor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/18768-nestor\/","title":{"rendered":"N\u00e9stor"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"18768\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 16<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Continuaci&oacute;n de &ldquo;La infausta cena&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align:center\">******<\/p>\n<p>Dos pensamientos corr&iacute;an por mi mente esta tarde del martes. Hab&iacute;amos acabado de comer; hoy todo ha sido m&aacute;s normal. Hab&iacute;amos regresado despu&eacute;s del ba&ntilde;o en la piscina a casa y me tumb&eacute; en la cama para poner unos correos y unos whatsapp a mis amigos m&aacute;s &ldquo;guasaperos&rdquo;. Gaspar me hab&iacute;a dejado en casa y sigui&oacute; el camino hacia la suya en el coche y solo me dijo &ldquo;te llamo o vengo&rdquo;. Hemos comido temprano en casa del t&iacute;o Paco, a quien hemos acompa&ntilde;ado mi pap&aacute; y yo. T&iacute;o Paco se fue a su habitual siesta, mi padre ten&iacute;a que hacer unos asuntos, pero antes se interes&oacute; por m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;&iquest;Qu&eacute; tal os fue ayer?, dijo con los ojos muy abiertos.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Bien, fue divertido, pocos chicos, muchas chicas y bastante tontas&rdquo;, contest&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;&iquest;C&oacute;mo es eso?&rdquo;, pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Ya, t&uacute; sabes; son pasivas, hacen jueguitos y esperan que los chicos las distraigamos haciendo lo que ellas quieran&#8230;&rdquo;<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Pero&#8230;, me parece que t&uacute; eres dif&iacute;cil de domar y&hellip; de Gaspar&#8230; creo que lo mismo&rdquo;, interrumpi&oacute; acertadamente mi padre.<\/p>\n<p>Luego me dijo que ya estaba todo casi acabado y en notar&iacute;a para hacer escrituras, pero previamente a las firmas ten&iacute;a que explicarme todo muy detenidamente, para que le diera mi parecer. Y por m&aacute;s que le dije que yo no sab&iacute;a nada de todo lo que estaba haciendo, me dijo que hablar&iacute;amos juntos y luego con t&iacute;o Paco y, seg&uacute;n eso, &eacute;l ya dispondr&iacute;a ante notario los retoques finales. La verdad es que me dej&oacute; por un momento intrigado y solo pregunt&eacute;:<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Pero&#8230;, &iquest;va todo bien?<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Nunca ha ido mal, pero quiero que vaya mejor, me contest&oacute; y se fue a su habitaci&oacute;n diciendo que ten&iacute;a que revisar unas cosas antes de que se levantara de la siesta t&iacute;o Paco, porque luego iban a ultimar unos detalles.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;&iquest;Tienes algo que hacer esta tarde?&rdquo;, pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Esperar a Gaspar&rdquo;, respond&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Bien, no te pregunto c&oacute;mo lo est&aacute;s pasando, porque se te ve en la cara; me parece que te diviertes bastante&#8230; &iquest;s&iacute; o s&iacute;?&rdquo;, dijo sonriendo.<\/p>\n<p>Nos re&iacute;mos un momento para despedirnos hasta la noche. Yo me sent&eacute; en un sill&oacute;n esperando que llamara o viniera Gaspar. Lo que me estaba apeteciendo es ir otra vez al r&iacute;o. Hac&iacute;a calor y no se pod&iacute;a pasear por ninguna parte, lo &uacute;nico que val&iacute;a la pena era estar en casa a la sombra o irse a ba&ntilde;ar porque se notaba menos el calor. De momento abr&iacute; la novela que me traje para leer algo. La hab&iacute;a dejado en el comedor para entretenerme con ella si hab&iacute;a que esperar para algo. Pues en eso estaba. Abr&iacute; la se&ntilde;al y me encontr&eacute; en la p&aacute;gina 96. Le di la vuelta al libro pensando que el n&uacute;mero se convertir&iacute;a en un 69. &iexcl;Mierda! &iquest;C&oacute;mo hab&iacute;a sido tan torpe? Pero as&iacute; y todo lo hice varias veces y siempre me daba 96. &iexcl;Joder con los n&uacute;meros! Es por eso que no le toca a todo el mundo la loter&iacute;a, porque los n&uacute;meros son juguetones. Luego me entretuve en la siguiente p&aacute;gina y peor, porque el 97 con la p&aacute;gina vuelta al rev&eacute;s no es ning&uacute;n n&uacute;mero, tanto es as&iacute; que mi ordenador es incapaz de poner el 97 al rev&eacute;s si no es con un dibujo. Entonces me dediqu&eacute; a recorrer las p&aacute;ginas fij&aacute;ndome en los n&uacute;meros, sumando n&uacute;meros, multiplic&aacute;ndolos, restando y haciendo todo tipo de combinaciones matem&aacute;ticas. Con todo esto me qued&eacute; transportado a un on&iacute;rico pensamiento, donde medio dormido estaba pensando en el 96, pensando que estaba muy lejos de N&eacute;stor. No podr&iacute;a tener nada con &eacute;l porque nuestro n&uacute;mero era el 96, es decir, est&aacute;bamos de espalda uno con el otro. &iquest;Qui&eacute;n podr&iacute;a encararnos?, &iquest;qui&eacute;n nos juntar&iacute;a?, &iquest;qui&eacute;n facilitar&iacute;a un encuentro cara a cara? No podr&aacute; haber nada entre nosotros, porque yo estaba muy amarrado a los planes de mis primos que no me dejar&iacute;an suelto y N&eacute;stor no se atrever&iacute;a a pasar ol&iacute;mpicamente por la frontera que marcaban mis primos. Adem&aacute;s vi que N&eacute;stor y Gaspar no estaban el uno por el otro ni para hacerse favores de vida o muerte. Estos pensamientos me llevaron a una modorra y ca&iacute; en los brazos de Morpheus. Debi&oacute; ser poco tiempo porque al rato escuch&eacute; los gritos de Gaspar y despert&eacute;, me sequ&eacute; con el brazo las babas que ya me hab&iacute;an salido y con la otra mano acomod&eacute; la erecci&oacute;n que en el sue&ntilde;o y las ganas de orinar hab&iacute;an provocado. Aparecieron por el comedor, cuando me estaba levantando para ir al ba&ntilde;o, Gaspar y Fernando. Me extra&ntilde;&oacute; la presencia de Fernando, pero me puso contento verle. Les dije que iba un momento a orinar y que me esperaran. Me lav&eacute; la cara y atus&eacute; con un poco de agua mis cabellos. Acomodada bien mi polla en el fuelle del short tras la erecci&oacute;n bajada, regres&eacute; al comedor, me puse delante de mis primos que se hab&iacute;an sentado en otros dos sillones. Me miraban.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Te has dormido&rdquo;, dijo de repente Fernando.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;&iquest;Lo dices porque me he lavado la cara?&rdquo;, pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;No; porque se te ha ca&iacute;do tu novela al suelo&rdquo;, me dijo agit&aacute;ndola con la mano.<\/p>\n<p>Le tom&eacute; la novela, la cerr&eacute; y la puse en el lugar donde la dejo siempre, bajo el televisor; en mi casa hago lo mismo con los libros que leo.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;&iquest;Qu&eacute; tal de interesante ha sido lo que le&iacute;ste?&rdquo;, pregunt&oacute; Fernando.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Nada interesante, porque no he le&iacute;do nada; se ve que apenas comenzar a leer me dorm&iacute;&rdquo;, respond&iacute; medio avergonzado.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Ya; pero&#8230;, la erecci&oacute;n que ten&iacute;as&#8230;, &iquest;indica que no has le&iacute;do nada?&rdquo;, a&ntilde;adi&oacute; inquisitorialmente Fernando.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Lo juro por la vida de mi madre que no he le&iacute;do nada&rdquo;, dije taxativo.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;&iexcl;Ea!&#8230;, &iexcl;v&aacute;monos al r&iacute;o!&rdquo;, solt&oacute; Gaspar para bajar mi tensi&oacute;n, y a&ntilde;adi&oacute; de cara a Fernando: &ldquo;Y t&uacute;, ojo, no molestes al primo&rdquo;.<\/p>\n<p>Salimos de casa y estaba el coche de Fernando esperando para que nos subi&eacute;ramos y nos fu&eacute;ramos al r&iacute;o. Fue la mejor idea. De eso hablamos en el coche, de que yo lo estaba pensando y que parec&iacute;a que hab&iacute;amos coincidido. Fernando, que hablaba m&aacute;s que Gaspar y yo juntos, dec&iacute;a que a estas horas o haces la siesta o te ba&ntilde;as en el r&iacute;o o en una piscina, pero que mejor era el r&iacute;o, refrescaba m&aacute;s, que el agua de la piscina, por muy depuradora que tuviera, era agua estancada, y en el r&iacute;o hab&iacute;a vida. La verdad es que hay &aacute;rboles a la vera del r&iacute;o, matorrales, plantas con flores, abejas, avispas, alg&uacute;n perro, y en ciertos lugares del r&iacute;o incluso hay peces, barbos, dicen que truchas m&aacute;s arriba, y otros que desconozco. Pero la verdad es que el r&iacute;o es vida, mucha vida.<\/p>\n<p>Llegamos al lugar de costumbre de Gaspar y, al parecer, de Fernando y aquello parec&iacute;a solitario. No se escuchaba nada m&aacute;s que el rumor del agua que en ese sitio, por hacer un ancho, era m&aacute;s silencioso. Pero, de repente, emergi&oacute; del agua casi en la otra orilla un nadador, que nadaba a brazadas lentas, con la cabeza metida dentro del agua y un nadar acompasado y r&iacute;tmico. Nos quedamos observando y yo descubr&iacute; que nadaba desnudo, porque ve&iacute;a asomar intermitentemente en el ritmo de la nataci&oacute;n sus nalgas por encima del agua. Fernando dijo que cre&iacute;a saber qui&eacute;n era, que le parec&iacute;a el hijo de Ambros&iacute;a, la viuda de la plaza de la iglesia. Gaspar, mir&aacute;ndome fijamente a la cara, me dijo que era N&eacute;stor, el que hab&iacute;a venido a la fiesta. Imagin&eacute; que a aquel sitio iban los chicos del pueblo con frecuencia y ser&iacute;an los m&aacute;s atrevidos porque se desnudaban, lo que no har&iacute;an si fuera excesivamente concurrido. Todo esto lo averig&uuml;&eacute; d&iacute;as despu&eacute;s. En efecto, hab&iacute;a otro lugar m&aacute;s cerca del pueblo y con menos profundidad donde iba la gente habitualmente. Por eso este paraje era m&aacute;s discreto y privado y todos dec&iacute;an que ah&iacute; iban los nudistas, algunos dec&iacute;an que era lugar para maricones. Mis primos dec&iacute;an que era su piscina pero que permit&iacute;an que otros fueran, ya que no eran muchos. Lo que me extra&ntilde;&oacute; es que no acababan de creer que all&iacute; estuviera N&eacute;stor, porque &eacute;l no iba con frecuencia. Fernando dec&iacute;a que no lo hab&iacute;a visto nunca all&iacute; y Gaspar que lo hab&iacute;a visto muy pocas veces, pero que no le extra&ntilde;aba, porque sab&iacute;a que nosotros &iacute;bamos a ir, pues hab&iacute;a hablado con Lorena por tel&eacute;fono y ella le hab&iacute;a dicho que ir&iacute;amos al r&iacute;o. Saber donde iban Gaspar y Fernando no era necesario leerlo en alg&uacute;n libro, era sabido por todos los amigos y conocidos. Adem&aacute;s los mellizos en el pueblo ten&iacute;an buena fama porque eran alegres y serviciales y siempre ayudaban satisfactoriamente a quien les ped&iacute;a algo; pero tambi&eacute;n dec&iacute;an que eran un poco &ldquo;rarillos&rdquo;. Ese modo de hablar, t&iacute;pico de un pueblo peque&ntilde;o no era de extra&ntilde;ar y a mis primos les pasaba por el culo lo que pudieran decir porque eran muy liberales. Lo &uacute;nico que les pon&iacute;a molesto es que no distinguieran entre ellos a Gaspar de Fernando, ambos eran maricones para el com&uacute;n de los mortales del pueblo, cosa que a la mayor parte de la gente les parec&iacute;a mal y a otros les parec&iacute;a normal. Pero a ellos les parec&iacute;a injusto. Gaspar dec&iacute;a que su hermano no ten&iacute;a su categor&iacute;a, que los honores de ser gay eran suyos y Fernando era un perfecto heterosexual como cualquier puto hijo de vecino. Estas cosas las dec&iacute;a Gaspar con tal convencimiento que Fernando asent&iacute;a con total confirmaci&oacute;n con el mismo convencimiento. Es que los dos mellizos se conoc&iacute;an pelo por pelo uno al otro, y se hab&iacute;an defendido siempre uno al otro. Tanto es as&iacute; que a Gaspar le parec&iacute;a que los desprecios que &eacute;l recib&iacute;a por ser gay por parte de algunos hom&oacute;fobos no ten&iacute;an por qu&eacute; repercutir en Fernando, ya que no era gay, y Fernando dec&iacute;a que no era justo que una persona fuese despreciada por algunos descerebrados (usaba ese t&eacute;rmino con frecuencia) por ser gay, porque para nada les afecta a ellos. Y me dec&iacute;a con energ&iacute;a:<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;El &uacute;nico que podr&iacute;a quejarse de todo eso soy yo, porque yo lo he vivido con &eacute;l y lo he visto sufrir y lo he defendido desde que tenemos uso de raz&oacute;n. Ni mis padres sab&iacute;an ni preve&iacute;an nada y yo ya lo supe, incluso antes que Gaspar. Cada uno es como es, y te puedo asegurar que Gaspar no se ha hecho as&iacute;, porque ha trabajado mucho y yo le he ayudado en ello para no ser gay. Al final hemos tenido que sucumbir. Somos lo que somos y como somos hemos de estar contentos. Hemos vivido siempre juntos, nos hemos entendido, hemos peleado por muchas cosas, hemos discutido, pero nuestro g&eacute;nero no ha sido nunca un freno para nada. Pero casi nadie quiere entender esto, porque no han vivido nunca cerca de un gay, de sus pensamientos, de sus deseos, de sus sufrimientos y de su innecesaria verg&uuml;enza sufrida; no es justo.&rdquo;<\/p>\n<p>Durante todo este discurso Gaspar guardaba silencio, pero se sent&iacute;a con fuerza porque hab&iacute;a sentido siempre el apoyo de su hermano. Adem&aacute;s, su hermano le hab&iacute;a ense&ntilde;ado, respetando su diversidad, a no hacer ascos de salir, jugar o divertirse e incluso de bailar con chicas. Seg&uacute;n Gaspar, Fernando le dec&iacute;a: &ldquo;t&uacute; has de ser un gay completo y perfecto, sentirte como los dem&aacute;s o mejor y tratar a los dem&aacute;s como personas sin distinguir sus diferencias&rdquo;. Escuchaba yo a los hermanos muy gustoso, pero en eso llegaba N&eacute;stor y se par&oacute; dentro del agua cuando le cubr&iacute;a hasta la cintura. No se atrev&iacute;a a salir por lo que pudi&eacute;ramos decir. Con se&ntilde;as le dijo Fernando que saliera del agua. Y N&eacute;stor avanz&oacute; a la orilla. Nos salud&oacute; a los tres y pregunt&oacute; si nos &iacute;bamos a ba&ntilde;ar y si &eacute;l molestaba. Me sorprend&iacute; de la respuesta de Gaspar:<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;T&uacute; no molestas, ni puedes molestar por estar aqu&iacute;. Este es un lugar de todos. Estabas solo y ahora somos cuatro; si viene alguien m&aacute;s, seremos cinco o seis, &iquest;qu&eacute; m&aacute;s da? A divertirnos se dice&#8230;&rdquo;<\/p>\n<p>Gaspar se quit&oacute; el short y las zapatillas, me quit&eacute; el short solamente porque hab&iacute;a venido descalzo. Fernando se dispuso a desnudar m&aacute;s lentamente porque llevaba pantalones largos, slip, tel&eacute;fono, llaves del coche, toalla&#8230; etc., pero no le esperamos, nos metimos al agua y detr&aacute;s nuestro se lanz&oacute; N&eacute;stor. Pude ver c&oacute;mo no hab&iacute;a absolutamente nada serio entre Gaspar y N&eacute;stor y despu&eacute;s de nadar hasta la otra orilla, esperamos all&iacute; a Fernando, sentados al borde del r&iacute;o, con las nalgas y piernas dentro del agua, dejando al aire nuestras pollas para que les diera el sol. Ven&iacute;a muy deprisa nadando Fernando. Parec&iacute;a un verdadero atleta, menudas brazadas daba, le hac&iacute;an adelantar el doble que a nosotros tres y sin sacar la cabeza del agua durante toda la traves&iacute;a. Ten&iacute;a buena capacidad pulmonar. Lleg&oacute; fatigado y se sent&oacute; al lado nuestro. Est&aacute;bamos, seg&uacute;n la corriente del agua, Gaspar, yo, N&eacute;stor y Fernando. Aquello era un cuadro, nunca mejor dicho, bastante raro y simp&aacute;tico: dos chicos homosexuales convencidos, uno heterosexual convencido y uno que no sab&iacute;a qu&eacute; era ni estaba convencido de nada. Pero esto le hac&iacute;a sufrir.<\/p>\n<p>Comenzamos a hablar de nuestras cosas y l&oacute;gicamente sali&oacute; el caso de N&eacute;stor. Sobre todo lo que sali&oacute; era su sufrimiento por no saber qu&eacute; era, ni si sab&iacute;a o sabr&iacute;a ser c&oacute;mo se es. &Eacute;l dec&iacute;a que algunas veces hab&iacute;a dicho que era gay, otras veces que no lo era. Pero nunca era por esconder sino por no saber, por no poder distinguir. No sab&iacute;a distinguir si los sentimientos eran un gusto personal por la transgresi&oacute;n y un efecto de su ser. Pero a veces se sent&iacute;a gay, otras le parec&iacute;a que eso era un error en &eacute;l. No encontraba a nadie que le orientara, le escuchara, porque, seg&uacute;n dec&iacute;a, todo el mundo habla, pero nadie escucha. Yo necesito hablar y me falta alguien que me escuche. Fernando propuso cenar esta noche los cuatro en &ldquo;La Victoria&rdquo;, un peque&ntilde;o bar y restaurante a las afueras del pueblo y luego con la confianza de haber estado cenando juntos podr&iacute;amos hablar con tranquilidad y propuso:<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Jess, que tiene m&aacute;s mundo, porque es de ciudad, llevar&aacute; personalmente la mano en la conversaci&oacute;n y todos aprenderemos&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;S&iacute;, personalmente, creo que es cometido de Jess&rdquo;, dijo Gaspar.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;A m&iacute; me parece que eso es lo adecuado&rdquo;, a&ntilde;adi&oacute; N&eacute;stor.<\/p>\n<p>Cuando dije que eso era una tiran&iacute;a en la democracia porque ellos determinaron sin decir yo mi parecer, me callaron los tres siseando con el dedo sobre los labios, no quisieron escuchar y quer&iacute;an dar todos la raz&oacute;n de la decisi&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Es justo que sea as&iacute;, yo no soy gay dijo Fernando y podr&iacute;a decirle muchas cosas, pero en caso de practicar algo, yo no podr&iacute;a. No he podido nunca con mi hermano y a &eacute;l le hubiera gustado, pues menos en estas circunstancias. Jess es el indicado&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Eso que dice Fernando es l&oacute;gico; yo tampoco soy el indicado, porque le podr&iacute;a dar mucha te&oacute;rica, menos que t&uacute; se volvi&oacute; Gaspar de cara m&iacute; porque tu horizonte de ciudad es m&aacute;s amplio, nuestra experiencia acaba en el pueblo, y si hubiera que practicar algo, ya sab&eacute;is qui&eacute;n es mi novio, tendr&iacute;a que preguntarle y no me lo permitir&iacute;a, para qu&eacute;, pues&rdquo;, concluy&oacute; Gaspar.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Yo estoy en lo mismo; creo que has de ser t&uacute;, Jess, quien me diga algo, me escuche y me aconseje. T&uacute; tienes m&aacute;s anchas las fronteras, adem&aacute;s como no eres del pueblo voy a tener m&aacute;s confianza, y creo que ellos y abri&oacute; los brazos se&ntilde;alando a los mellizos lo comprenden. Estamos los tres de acuerdo.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Pues yo ya qu&eacute; voy a decir&#8230;; esto ya se impone por su propio peso. Estoy dispuesto a lo que sea necesario&rdquo;.<\/p>\n<p>Entonces dijo Fernando, el organizador de todo:<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Cenamos los cuatro y conversamos con toda normalidad; luego, si queremos pasear, vamos por el campo, o, mejor a&uacute;n, Gaspar y yo jugamos al billar que all&iacute; tienen, que hace una eternidad que no he jugado, y vosotros vais a donde quer&aacute;is y habl&aacute;is. La noche es buena, hace menos calor, pero conviene venir con camiseta, porque refresca un poco&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Si, pap&aacute;&rdquo;, dijimos todos a coro y nos re&iacute;mos todos juntos.<\/p>\n<p>Entonces se me ocurri&oacute; pensar que N&eacute;stor no hab&iacute;a venido con nosotros y le pregunt&eacute; en que hab&iacute;a venido, y dijo:<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Corriendo campo a trav&eacute;s para hacer ejercicio; sab&iacute;a que ibais a venir, me lo dijo un pajarito&#8230;&rdquo;<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Que se llama Lorena&#8230;&rdquo;, dijo Fernando.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Eso, s&iacute;&hellip;; lo sab&iacute;a porque me lo dijo Lorena y quer&iacute;a ver si pod&iacute;ais aceptarme, y os lo agradezco de verdad&rdquo;, dijo N&eacute;stor.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Ahora te vendr&aacute;s con nosotros; no vas a empezar a correr otra vez, que luego tendr&aacute;s hambre y no nos dejar&aacute;s cena&rdquo;, dijo Gaspar con mucha gracia.<\/p>\n<p>De las &uacute;ltimas palabras de Gaspar me alegr&eacute; mucho, porque eran muy sinceras y quer&iacute;a la amistad de N&eacute;stor. Cruzamos a nado el r&iacute;o los cuatro juntos. Nos secamos, nos vestimos y nos fuimos a donde hab&iacute;amos dejado el coche, no muy lejos.<\/p>\n<p>Tarde espl&eacute;ndida. Los rayos crepusculares del sol debilitados pero, abiertos como abanico a trav&eacute;s del horizonte monta&ntilde;oso, daban un tinte rojizo a todo el paisaje. Unas pocas nubes, peque&ntilde;os c&uacute;mulos estriados, iban apoder&aacute;ndose del horizonte como deseando cubrir como una s&aacute;bana al sol para que duerma arropado toda la noche. Los &aacute;rboles comenzaron a ponerse de un marr&oacute;n chocolate llenos de tristeza por tener que pasar la noche a la intemperie y una bandada de p&aacute;jaros cruz&oacute; por encima de nosotros para desaparecer de inmediato, como si nuestra decisi&oacute;n de irnos hubiera sido para ellos un aviso a retirarse. Cerca de donde estaba el coche dos liebres corr&iacute;an asustadas por nuestro paso y nosotros, habi&eacute;ndonos ba&ntilde;ado de este bienestar de la tarde, sub&iacute;amos al coche felices de ser cuatro amigos muy diferentes uno a los otros pero sabedores de que el entendimiento entre las personas pasa por aceptar al otro tal como &eacute;l es, incluso tal como no sabe ni siquiera como el otro es. Me sent&eacute; en el asiento trasero junto con N&eacute;stor y not&eacute; que estaba feliz. Delante estaban los dos mellizos y not&eacute; igualmente que estaban felices de haberse granjeado un amigo en el marco de la sinceridad y la intimidad. Yo me encontraba como quien vuela a dos palmos del suelo, me envolv&iacute;a la responsabilidad de orientar a N&eacute;stor y no hacerle da&ntilde;o con mis errores, pero muy feliz por tener la oportunidad de escuchar a una persona que hab&iacute;a sufrido mucho en silencio sin saber a qu&eacute; atenerse. Esa persona era N&eacute;stor, un nuevo amigo en mi vida. Ya era evidente que este viaje val&iacute;a la pena y me iba a hacer gozar como nunca en la vida.<\/p>\n<p>*****<\/p>\n<p>Cenamos los cuatro juntos en &ldquo;La Victoria&rdquo;. Modesta cena, aunque de rica cocina tradicional de pueblo: unas carnes asadas y del mismo modo unas verduras. La jarra de cerveza se llen&oacute; tres veces. No apetec&iacute;a ninguno de los postres ofrecidos y decidimos tomar los cuatro una grapa cada uno para &ldquo;fortalecer el &aacute;nimo&rdquo;, como dec&iacute;a Fernando. Se hizo el grande Fernando por querer pagar aquello y se lo agradecimos. Luego me dijo que su padre le hab&iacute;a dado dinero para que fu&eacute;ramos a cenar a alg&uacute;n sitio, de modo que todo estaba previsto, a excepci&oacute;n de la agradable presencia de N&eacute;stor. La grapa hizo su efecto r&aacute;pido y comenzamos a hablar y hablar y a decir de todo hasta que nos quedamos solos en el restaurante, y comenzaron a limpiar. Antes de irnos Fernando nos invit&oacute; a otra grapa y &eacute;l tom&oacute; un largo vaso de agua, porque ten&iacute;a que conducir.<\/p>\n<p>Salimos a pasear y de inmediato nos quedamos emparejados. Los dos mellizos por una parte y N&eacute;stor conmigo. La conversaci&oacute;n fue larga. N&eacute;stor en realidad no sab&iacute;a si era gay o no y pretend&iacute;a que yo se lo resolviera. En realidad, a m&iacute; me parec&iacute;a que era gay, enseguida intu&iacute; que quer&iacute;a ser gay, que ten&iacute;a unas amigas y una de ellas muy peculiar, que ten&iacute;a cierto reparo a creerse de verdad homosexual y m&aacute;s que lo creyeran en serio y formalmente los dem&aacute;s y le plante&eacute; una posible soluci&oacute;n, despu&eacute;s de un mont&oacute;n de preguntas sobre asuntos de su vida, familia, amigos, luego conclu&iacute; con estas:<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;&iquest;Lo has pasado bien con nosotros?&rdquo;<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Si, verdaderamente bien, de puta madre&rdquo;, respondi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;&iquest;No te has sentido raro o fuera de lugar?&rdquo;<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;De ninguna manera; ahora estoy contigo como si hubiera estado siempre&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;&iquest;Has sentido deseos de tener sexo con un chico alguna vez?&rdquo;<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Si, pero imposible&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;&iquest;Has sentido deseo de tener sexo con alguno de nosotros tres?&rdquo;<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;&iquest;Quieres que te diga la verdad?&rdquo;, pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Quiero que me respondas a todas las preguntas, &iquest;has sentido deseo de tener sexo con alguno de nosotros tres?<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;S&iacute;, toda la tarde&hellip;, waw&hellip;, como te digo esto&hellip;, he venido casi para eso&hellip;; s&iacute;, s&iacute; lo he sentido; quisiera tener alg&uacute;n tipo de sexo contigo para descubrir si de verdad es eso lo que siento o quiero o me va, o todo es cosa de una chiquillada&hellip;&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Hombre, me lo pones f&aacute;cil, est&aacute;s a tiro; cualquier homosexual est&aacute; m&aacute;s dif&iacute;cil que t&uacute; ahora&rdquo;, le dije.<\/p>\n<p>Mir&eacute; atr&aacute;s, por la carretera y vi muy lejos la silueta de los mellizos y un poco del resplandor de la luz del pueblo llegaba a donde nosotros; adem&aacute;s, la noche era buena y nos ve&iacute;amos muy bien uno al otro. Met&iacute; mis manos por detr&aacute;s de su short y me agarr&eacute; a las nalgas, acerqu&eacute; mi boca a su boca y lo bes&eacute;. Entreabri&oacute; los labios para que pudiera meter entre sus labios uno de los m&iacute;os, luego saqu&eacute; un poco la lengua para tocar sus labios y me respondi&oacute; del mismo modo de manera que se tocaron las lenguas y le met&iacute; la m&iacute;a dentro de su boca jugando con la suya. Not&eacute; que se hab&iacute;a apasionado ya, porque se le hab&iacute;a puesto una erecci&oacute;n de espanto que yo, al apretar con mis manos sus nalgas y echarme su cuerpo m&aacute;s pr&oacute;ximo al m&iacute;o, notaba sobre mi ingle. Me agarr&oacute; por la espalda y aprovech&eacute; para sacarle la camiseta y &eacute;l hizo lo mismo con la m&iacute;a. Volv&iacute; a meter mis manos en sus nalgas y me sigui&oacute; haciendo lo mismo. Entonces comenc&eacute; a calentarme y me vino igualmente la erecci&oacute;n. Con mis manos y muy suavemente le baj&eacute; el short a la altura del muslo y levantando yo un pie, primero con la rodilla y despu&eacute;s con el pie le baj&eacute; el short hasta los tobillos y le dije al o&iacute;do:<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Mi querido N&eacute;stor, s&aacute;cate de los tobillos el short, y no seas maric&oacute;n que puedes tropezar y caerte&rdquo;.<\/p>\n<p>Se agach&oacute; para sac&aacute;rselo y yo me baj&eacute; los m&iacute;os, hasta las pantorrillas, nos dimos un golpe no muy fuerte con la cabeza y se nos escap&oacute; una risotada. Eso nos calm&oacute; un poco para no ir tan r&aacute;pido y para hacer todo lo que ten&iacute;amos que hacer con m&aacute;s ilusi&oacute;n y ganas.<\/p>\n<p>Totalmente desnudos, le propuse que nos masturb&aacute;ramos, y se agarr&oacute; a su polla y comenz&oacute; de inmediato a casc&aacute;rsela. Le tom&eacute; de la mano y se la puse en mi polla:<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;T&uacute; a m&iacute; y yo a ti, &iquest;entendido?&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Entendido&rdquo;.<\/p>\n<p>N&eacute;stor, me estaba sacudiendo con dificultad la polla, ya se ve&iacute;a que no hab&iacute;a masturbado nunca a nadie. Entonces me dispuse a masturbarlo suave y delicadamente. Ech&eacute; saliva sobre la palma de mi mano en cantidad generosa y rode&eacute; con mi mano su polla para que sintiera la humedad de la saliva como yo sent&iacute;a el calor de su falo. Estaba palpitando como lo hace el coraz&oacute;n, lo que pens&eacute; que estaba acudiendo a las venas de su pene toda la cantidad de sangre requerida para tener la polla muy dura y conseguir una fuerte erecci&oacute;n, por eso notaba por momentos que iba agrand&aacute;ndose considerablemente su polla y el capullo seguro que se le iba amoratando, aunque la penumbra de la noche no dejaba ver claro. N&eacute;stor pretendi&oacute; hacer lo mismo y le dije que no.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Si vas haciendo lo mismo estar&aacute;s m&aacute;s pendiente de m&iacute; que de ti y no lo vas a disfrutar. Luego me la cascas t&uacute; a m&iacute; y lo gozamos los dos. Cuando ya lo hayas hecho una vez, lo har&aacute;s cada vez mejor&rdquo;, le dije al o&iacute;do muy despacio e &iacute;ntimamente como si no quisiera que nos escuchara alguien, lo que, por dem&aacute;s, era imposible; todo era cuesti&oacute;n de poner un marco de profunda intimidad.<\/p>\n<p>Como no hab&iacute;a nadie, supo a tanta intimidad que empez&oacute; a abrazarme, acariciar mis nalgas, arrimarse para que su polla, mi mano y mi pubis se unieran. Hab&iacute;a llegado al deseo. Entonces comenc&eacute; a dar suaves apretones a su polla al comp&aacute;s de sus palpitaciones para que sintiera su erecci&oacute;n en el interior de su vientre y con la otra mano le acariciaba el perineo donde s&eacute; que hay multitud de terminales nerviosas que le estaban excitando. N&eacute;stor ya ten&iacute;a la boca llena de saliva que no pod&iacute;a contener y lo bes&eacute; para probar el sabor de su boca con la saliva fresca y tan l&iacute;quida. M&aacute;s sabrosa que el agua era la saliva de N&eacute;stor. Le gust&oacute; y hac&iacute;a lo mismo conmigo de modo que los dos probamos nuestras salivas mezcladas. Abrazados y con los suaves apretones que le daba a su pene, comenz&oacute; a delirar, estiraba su cuerpo como quien se despereza y echaba su cabeza hacia atr&aacute;s como queriendo que su polla se quedara enhiesta en su delantera. Entonces haciendo un anillo con los dedos de mi mano comenc&eacute; a frotarle el pene haciendo que su prepucio se desplazara con mi mano. Mis dedos hac&iacute;an todo el recorrido desde la base del pene hasta el capullo, al bajar me llevaba el prepucio hasta donde pod&iacute;a para que le doliera algo y al subir apretaba la parte m&aacute;s sensible del capullo en el anillo. Muy &uacute;til fue su l&iacute;quido preseminal que ayudaba a deslizar mis dedos m&aacute;s f&aacute;cilmente y comenzaron los espasmos. N&eacute;stor ya no se pod&iacute;a aguantar y no pod&iacute;a articular palabras; estaba ya sintiendo un placer extremo y, despu&eacute;s de henchir el pecho como para llenarse de aire, sopl&oacute; fuertemente y comenz&oacute; a brotar su semen como un aut&eacute;ntico surtidor. Los chorrones de lefa, debido a la proximidad de nuestros cuerpos se vinieron a mi abdomen, al pecho e incluso un poco se me vino a la barbilla. Me dej&oacute; el cuerpo hecho una l&aacute;stima y cay&oacute; todo el N&eacute;stor completo en mis brazos, inclinando su cabeza sobre mi hombro mientras nos bes&aacute;bamos. Con un dedo recog&iacute; el esperma que hab&iacute;a en mi barbilla y lo coloqu&eacute; en los labios de N&eacute;stor. Lami&oacute; su propio esperma y se lo trag&oacute; sin m&aacute;s protocolo. Recog&iacute; una buena cantidad de mi pecho, ya se hab&iacute;a puesto pegajosa pues era muy espesa, y volv&iacute; a hacer la misma operaci&oacute;n. N&eacute;stor, como un perfecto goloso, se lo iba a tragar y, d&aacute;ndole un peque&ntilde;o apret&oacute;n en la nuez del cuello, le dije al o&iacute;do:<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;D&eacute;jame probar&rdquo;.<\/p>\n<p>Abri&oacute; su boca, sobre la lengua ten&iacute;a algo de su esperma, y tom&eacute; parte que sabore&eacute; mientras lo besaba. N&eacute;stor hizo lo mismo. Luego, cuando se hubo calmado y con el deseo que yo sent&iacute;a porque me estaba picando la punta de mi polla, le invit&eacute; a que tratara de hacer lo mismo conmigo. Me masturb&oacute;, ahora s&iacute;, con verdadera maestr&iacute;a. Su satisfacci&oacute;n le ayud&oacute; a hacerlo tan bien que me estaba haciendo delirar. Not&eacute; que se hab&iacute;a vuelto a empalmar y me puse a masturbarlo yo tambi&eacute;n. Los dos nos vinimos al mismo tiempo. Nuestros cuerpos estaban pringados de lefa y, como quiso mezclar las dos lefas, se me abraz&oacute; restregando su abdomen contra el m&iacute;o. Las dos pollas estaban h&uacute;medas y unidas. Entonces se agach&oacute; para mamarme la polla haciendo un recorrido con su lengua desde mi tetilla derecha hasta la polla y recog&iacute;a cuanto semen hab&iacute;a en todo el recorrido. Me hizo una mamada espectacular y volv&iacute; a ponerme de manera que sent&iacute;a como si mi esperma fuera de nuevo a brotar.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Oye, nene, que me voy, que me voy&rdquo;, dije y ya no pude hablar.<\/p>\n<p>&Eacute;l solo hizo un adem&aacute;n de saber que yo iba a eyacular y no quiso sacar su boca de mi polla. No s&eacute; si es que con los cinco chorros que le obsequi&eacute; hab&iacute;a poco caldo o que el t&iacute;o tiene buenas tragaderas. Me parece m&aacute;s esto &uacute;ltimo por lo que ya contar&eacute; m&aacute;s adelante. Lo incorpor&eacute; tras succionar y limpiar mi polla y nos dimos un fuerte abrazo con picos sin cesar, saboreando nuestras lenguas que ten&iacute;an impregnadas las papilas del semen de ambos. Lo disfrut&eacute;. N&eacute;stor me lo hizo disfrutar. N&eacute;stor lo goz&oacute; y estaba radiante. Con unas servilletas de papel que hab&iacute;a recogido yo del restaurante, lo limpi&eacute; y luego me limpi&oacute; &eacute;l a m&iacute;. Nos vestimos y fuimos a juntarnos con los mellizos, mientras le dije:<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;&iquest;Qu&eacute;? &iquest;Te ha gustado?&rdquo;<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Ha estado super genial; jam&aacute;s me imaginaba que se pod&iacute;a disfrutar tanto&rdquo;, respondi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Ma&ntilde;ana no puedo, &mdash;le dije&mdash; pero el jueves quedamos, creo que en mi casa podemos merendar los dos y luego pasamos a la segunda lecci&oacute;n, &iquest;te parece?&rdquo;<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Genial&rdquo;.<\/p>\n<p>Los mellizos no parec&iacute;an desesperados, se hab&iacute;an entretenido entre ellos, pues tienen muchas habilidades. Hab&iacute;an entrado en un bar de la gasolinera y se hab&iacute;an refrescado con unas coca-colas. No hicieron ni el m&aacute;s m&iacute;nimo comentario a lo nuestro, ni cosa alguna preguntaron.<\/p>\n<p>Subimos jugueteando al coche con amena charla, dejamos a N&eacute;stor en la puerta de su casa que no dud&oacute; en darme un beso de despedida:<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;&iexcl;Hasta el jueves!&rdquo;, dijo secamente.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Hasta el jueves, guapo&rdquo;, respond&iacute;.<\/p>\n<p>Luego, mientras me llevaban a casa, les coment&eacute; lo del jueves y solo Gaspar dijo:<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;&iquest;Va en serio?&rdquo;<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Solo para ense&ntilde;ar y ayudar a descubrir; mi objetivo est&aacute; en otra parte, pero es un absoluto secreto, que de momento no declarar&eacute; ni por todo el oro del mundo.&rdquo;, dije tan tranquilo y firme que no hubo m&aacute;s preguntas.<\/p>\n<p>Frente a mi casa bajamos los tres del coche. Me abrac&eacute; a los mellizos, a los dos a la vez y les di un beso a cada uno. Fui correspondido de la misma manera. Me esper&eacute; a que se fueran. Antes de entrar en casa, me brotaron unas l&aacute;grimas en los ojos. Mucho ha sufrido N&eacute;stor y necesitaba mi ayuda.<\/p>\n<p>Entr&eacute; a la casa y no hab&iacute;a nadie, pero la luz de una lampara de pie estaba prendida, as&iacute; que busqu&eacute; a ver si hab&iacute;a alguien, no vi a nadie y me fui a mi habitaci&oacute;n. Son&oacute; mi m&oacute;vil. Era Gaspar:<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;D&uacute;chate, Jess, que hueles a semen podrido&rdquo;, me dijo y escuch&eacute; un golpe de risa que, sin lugar a dudas, deb&iacute;a ser de Fernando.<\/p>\n<p>Me fui a duchar. Pensaba hacerlo. Como siempre en la ducha me la casqu&eacute; y me lav&eacute; bien mi polla. Al salir de la ducha, escuch&eacute; un ruido en la casa. Estaba desnudo pero me asom&eacute;:<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;&iquest;Pasa algo?&rdquo;, pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Nada, soy yo; voy a cerrar la puerta&rdquo;, era t&iacute;o Paco.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Gracias, abuelo&rdquo;, dije lo de &ldquo;abuelo&rdquo; intencionadamente y muy agradecido.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Buenas noches muchacho, y no tengas prisa en levantarte&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;De acuerdo; buenas noches&rdquo;.<\/p>\n<p>Me dorm&iacute; pronto, sobre la cama, desnudo. No tuve tiempo a meterme dentro de las s&aacute;banas. En mi sue&ntilde;o estaba N&eacute;stor y en la sombra&hellip;, en el sombra estaba &eacute;l, pero&hellip; no sab&iacute;a&hellip;, no sab&iacute;a&hellip;, no sab&iacute;a&#8230;<\/p>\n<p>Continuar&aacute; con: El Castillo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 16<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Continuaci&oacute;n de &ldquo;La infausta cena&rdquo;. ****** Dos pensamientos corr&iacute;an por mi mente esta tarde del martes. Hab&iacute;amos acabado de comer; hoy todo ha sido m&aacute;s normal. Hab&iacute;amos regresado despu&eacute;s del ba&ntilde;o en la piscina a casa y me tumb&eacute; en la cama para poner unos correos y unos whatsapp a mis amigos m&aacute;s &ldquo;guasaperos&rdquo;. Gaspar [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":12322,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":{"0":"post-18768","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-gays"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18768","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/12322"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18768"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18768\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18768"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18768"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18768"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}