{"id":18786,"date":"2018-09-17T22:00:00","date_gmt":"2018-09-17T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-09-17T22:00:00","modified_gmt":"2018-09-17T22:00:00","slug":"18786-historia-del-chip-045-nuevas-normas-enko-004","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/18786-historia-del-chip-045-nuevas-normas-enko-004\/","title":{"rendered":"Historia del chip (045): Nuevas normas (Enko 004)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"18786\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 22<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Al llegar a la isla, Enko le solicit&oacute; que saliese y atase el cabo al agarradero del muelle. Nadia se movi&oacute; con agilidad tratando de no pensar demasiado en la cadena mientras Enko le explicaba c&oacute;mo deb&iacute;a pasar la cuerda. Despu&eacute;s de atar un segundo cabo y ponerle la capota a la embarcaci&oacute;n, recogi&oacute; los enseres y le se&ntilde;al&oacute; una caba&ntilde;a que estaba a unos trescientos metros siguiendo un peque&ntilde;o camino trazado entre las piedras.<\/p>\n<p>No hab&iacute;a demasiada vegetaci&oacute;n, siendo la brisa muy agradable. Nadia casi protest&oacute; cuando entr&oacute; en el camino, los peque&ntilde;os guijarros presionando las plantas de sus pies con fuerzas.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Inc&oacute;moda?<\/p>\n<p>&mdash;Un poco.<\/p>\n<p>&mdash;Debes acostumbrarte.<\/p>\n<p>Agarr&oacute; su culo como compensaci&oacute;n para luego cogerle la cintura.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute;?<\/p>\n<p>&mdash;Te centra en tu amante, no en tu placer.<\/p>\n<p>Nadia no termin&oacute; de entenderlo, aunque escuchaba fervientemente a su amado. Todo conspiraba contra ello, desde las endorfinas en su cerebro hasta la necesidad de su cuerpo o su deseo de agradar. Enko prosigui&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Apoya el pie con delicadeza. Desde la punta de los dedos hasta el tal&oacute;n, erotizando. Zancada m&aacute;s amplia.<\/p>\n<p>Esto supon&iacute;a una mayor agitaci&oacute;n de los pechos y correspondientemente de la cadena. Algo que Nadia siempre trataba de evitar a toda costa.<\/p>\n<p>&mdash;Me duelen un poco los senos &mdash;se&ntilde;al&oacute; sin realmente quejarse.<\/p>\n<p>&mdash;Es tu manera de decirte que est&aacute;s excitada. No puedo saberlo con el metal tapando tu raja, y tus pezones siempre est&aacute;n duros. La cadena es el s&iacute;mbolo de tu deseo.<\/p>\n<p>&mdash;Har&eacute; lo que pueda.<\/p>\n<p>&mdash;S&eacute; que lo har&aacute;s&mdash; admiti&oacute; Enko sin dudar de ella.<\/p>\n<p>Pasaron cinco d&iacute;as de ensue&ntilde;o en la isla, conoci&eacute;ndose de otra manera. Enko la acariciaba por todo el cuerpo dejando de hacer &eacute;nfasis en los pechos y disfrutando de la piel excitada de Nadia. Por su parte, &eacute;sta tuvo permiso de acariciar a su amado incluyendo la verga erecta. Era tan feliz que llor&oacute; en un par de ocasiones. Los pezones le dol&iacute;an ante el impulso casi continuo que provocaban sus movimientos y tambi&eacute;n ante los tirones de Enko despu&eacute;s de los orgasmos.<\/p>\n<p>Las plantas de los pies parec&iacute;an arderle a Nadia casi todo el tiempo que estaba caminando incluso fuera de los caminos asfaltados. Los ba&ntilde;os de mar calmaban los nervios y los continuos asaltos de Enko la enardec&iacute;an tanto como la hac&iacute;an sentir adorada.<\/p>\n<p>Aunque fueron pocos d&iacute;as, Enko pareci&oacute; satisfecho de la actitud y el desempe&ntilde;o de Nadia. La &uacute;ltima noche antes de volver se lo dijo.<\/p>\n<p>&mdash;Estoy muy contento por tu proceder, Nadia. Nunca me has decepcionado, ahora me has hecho feliz. Quiero ofrecerte algo a cambio. No deseo que te enga&ntilde;es, no es un regalo solo para ti, es para los dos. Y eres libre de no aceptarlo.<\/p>\n<p>Nadia no pensaba rechazarlo fuera lo que fuera, s&oacute;lo que no lo dijo. Enko sac&oacute; unas zapatillas.<\/p>\n<p>&mdash;Te dar&aacute;n las mismas sensaciones que cuando caminas descalza en el asfalto de aqu&iacute;. Las llevar&aacute;s siempre que est&eacute;s en casa, salvo que desees ser tocada. &iquest;Las aceptas?<\/p>\n<p>Nadia no dud&oacute; ni por un instante y se las calz&oacute; con determinaci&oacute;n. Y se puso de pie, sintiendo que &eacute;l lo prefer&iacute;a as&iacute;. Not&oacute; las plantas arder como siempre pero su gesto no cambi&oacute;. Ni su postura.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Debo moverme o hacer algo?<\/p>\n<p>&mdash;Por ahora no. Cuando desees hacer el amor, s&oacute;lo tienes que quit&aacute;rtelas.<\/p>\n<p>&mdash;Entonces no las llevar&eacute; puestas nunca &mdash;brome&oacute; mir&aacute;ndolo traviesamente.<\/p>\n<p>&mdash;La se&ntilde;al s&oacute;lo ser&aacute; v&aacute;lida durante el primer minuto, cuando te encuentres con alguien.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;El primer minuto? &iquest;Incluso contigo?<\/p>\n<p>&mdash;Incluso conmigo. As&iacute; no habr&aacute; equ&iacute;vocos. Despu&eacute;s del primer minuto, solo tu amante decidir&aacute; el momento de hacer el amor, al menos podr&aacute;s hacer una propuesta durante ese primer minuto.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y se espera de m&iacute; que me quite las zapatillas?<\/p>\n<p>&mdash;Se espera de ti que seas completamente sincera. Si deseas genuinamente ofrecer tu cuerpo sin contrapartidas, retiras el calzado. Si no lo haces, no decepcionar&aacute;s a nadie ni se te podr&aacute; recriminar. No te da la libertad de rechazar a tu amante, esa libertad no la tienes mientras sigas conmigo.<\/p>\n<p>&mdash;Es como desnudar mi mente.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Exactamente! No hay nada m&aacute;s maravilloso que una mujer inteligente en un cuerpo adorable&mdash; se&ntilde;al&oacute; Enko sabiendo como adularla.<\/p>\n<p>Sin esperar a su reacci&oacute;n le agarr&oacute; el culo, Nadia se puso entre sus piernas y esper&oacute; a qu&eacute; el la sobase el culo, las piernas&hellip; la espalda. Puso sus manos en el cuello de &eacute;l, demostr&aacute;ndole que era lo que deseaba.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y ahora cu&aacute;ndo debo quitarme las zapatillas?<\/p>\n<p>&mdash;Es sencillo. Cuando desees un orgasmo.<\/p>\n<p>&mdash;Siempre deseo un orgasmo&mdash; se&ntilde;al&oacute; ella con cierto desd&eacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Me refiero a cuando est&eacute;s a punto. Naturalmente no lo tendr&aacute;s, salvo que te corresponda, pero estar&aacute;s indicando que ya te encuentras en la zona.<\/p>\n<p>&mdash;T&uacute; siempre lo sabes.<\/p>\n<p>&mdash;Pero tus futuros amantes no. Y adem&aacute;s a m&iacute; tambi&eacute;n me gusta la idea de que me lo indiques. Y cuando te acostumbres, tambi&eacute;n te gustar&aacute;.<\/p>\n<p>Nadia lo dudaba. Era tan humillante&hellip; pero su vagina parec&iacute;a decir lo contrario.<\/p>\n<p>*&mdash;*&mdash;*<\/p>\n<p>Cuando llegaron al embarcadero, solt&oacute; los cabos mientras Enko quitaba la capota y se introduc&iacute;a en la zodiac. No hab&iacute;a ninguna duda de que estaba disfrutando, los pies embutidos en las zapatillas planas y abiertas, la cadena movi&eacute;ndose sin cesar y todo el cuerpo cimbreando. Y cuando se introdujo en la barca, su pie derecho, &mdash;el primero apoyar&mdash;, fue un clamor. Pero Nadia obvi&oacute; el dolor. Los pezones tambi&eacute;n protestaron ante la sacudida. Se acord&oacute; de la postura en la que hab&iacute;a llegado a la isla y esper&oacute; a que Enko tuviese la embarcaci&oacute;n en rumbo a tierra para alargar las piernas y permitir que las acariciase. La &uacute;nica diferencia eran las zapatillas: su vestimenta.<\/p>\n<p>&mdash;Te quiero, Enko. Con todas mis fuerzas.<\/p>\n<p>&mdash;Yo tambi&eacute;n, Nadia. Yo tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>Para corroborarlo, se dirigi&oacute; a un pez&oacute;n, que acogi&oacute; la caricia con fervor, como si llevase d&iacute;as sin ser acariciado cuando hac&iacute;a menos de una hora que hab&iacute;a sido visitado.<\/p>\n<p>Cuando llegaron al club, Nadia sali&oacute; r&aacute;pidamente de la embarcaci&oacute;n para atar los cabos y ayudar a Enko con las bolsas. Nadie se hubiera podido imaginar que los pezones le dol&iacute;an y asimismo los pies. Enko, a modo de agradecimiento, la trajo hacia &eacute;l y acarici&oacute; cada pez&oacute;n un par de minutos.<\/p>\n<p>&mdash;Vamos, ser&aacute;s la esclava perfecta.<\/p>\n<p>Cuando llegaron a la casa, Emma estaba all&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Hola, Nadia. Veo que traes las zapatillas. Hab&eacute;is aprovechado el tiempo. Dale un beso a tu hombre y desp&iacute;dete de &eacute;l.<\/p>\n<p>Nadia no dudo en besarlo con pasi&oacute;n, intuyendo que tardar&iacute;a bastante tiempo en verlo. Enko la sob&oacute; delante de Emma, demostrando a qui&eacute;n pertenec&iacute;a el cuerpo desnudo y vibrante de Nadia. Se fue en cuanto la tuvo en &lsquo;la zona&rsquo;. Emma le dijo que se quitase las zapatillas.<\/p>\n<p>&mdash;En el club, las zapatillas solo las llevar&aacute;s en ciertas habitaciones especiales. En el resto de la casa, hay unos caminos que te dar&aacute;n la misma sensaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Nadia no terminaba de comprender el asunto. Emma le se&ntilde;al&oacute; un punto cerca de la pared.<\/p>\n<p>&mdash;Ac&eacute;rcate y qu&iacute;tate las zapatillas. Eso es. Es un peque&ntilde;o sendero como el camino asfaltado en la isla, s&oacute;lo que no se ve. Camina por &eacute;l. No tendr&aacute;s m&aacute;s remedio que hacerlo como una modelo, un pie delante del otro, zancada corta. Yo ir&eacute; detr&aacute;s de ti.<\/p>\n<p>Nadia not&oacute; como le miraba el culo, que, inevitablemente, iba de un lado a otro.<\/p>\n<p>&mdash;Aqu&iacute;, a la derecha.<\/p>\n<p>Nadia sinti&oacute; alivi&oacute; al ver que en la habitaci&oacute;n hab&iacute;a una alfombra y que su penuria acababa. Sus pies agradecieron tanto el contacto con la alfombra que empez&oacute; a acalorarse ante las sensaciones placenteras.<\/p>\n<p>&mdash;Junto al butac&oacute;n. Arrod&iacute;llate y mira hacia m&iacute;.<\/p>\n<p>Emma le toc&oacute; los pezones, en cuanto Nadia estuvo en posici&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Tenemos muchas cosas que mejorar, Nadia. Muchas. &iquest;Te masturbas?<\/p>\n<p>&mdash;A veces.<\/p>\n<p>&mdash;S&eacute; m&aacute;s concreta.<\/p>\n<p>&mdash;Cuando Enko no est&aacute; o en la ducha.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Lo has hablado con &eacute;l?<\/p>\n<p>&mdash;No.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Crees que quiere que lo hagas?<\/p>\n<p>Nadia call&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Tu silencio te delata. La pr&oacute;xima vez que lo veas, si est&aacute; con alguien, le preguntas si tienes autorizaci&oacute;n para masturbarte, si le gusta que lo hagas y si es necesario un castigo por no hab&eacute;rselo preguntado antes. &iquest;Entendido?<\/p>\n<p>&mdash;Entendido. &iquest;Por qu&eacute; podr&iacute;a molestarle que me masturbase?<\/p>\n<p>Emma no dejaba de acariciar los pezones, que reaccionaban con el mismo deleite de siempre.<\/p>\n<p>&mdash;Hay muchas razones. Hay hombres que se sienten m&aacute;s queridos si est&aacute;s por ellos o simplemente porque cree que es lo mejor. O por capricho. Esa no es la cuesti&oacute;n: no has pensado en &eacute;l, en lo que &eacute;l desea.<\/p>\n<p>&mdash;Podr&iacute;a haberme dicho algo&mdash; objet&oacute; Nadia, tratando de no pensar en sus pezones. Emma solt&oacute; los dedos.<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; es. Sin embargo, t&uacute; sab&iacute;as de alguna manera que no te estaba permitido. &iquest;O no sabes c&oacute;mo va a reaccionar?<\/p>\n<p>&mdash;Preferir&aacute; que no me masturbe, pero no me lo prohibir&aacute;. Sobre el castigo, no estoy segura.<\/p>\n<p>&mdash;S&oacute;lo por eso, ya mereces el castigo. &lsquo;No estoy segura&rsquo; es una falta importante.<\/p>\n<p>Nadia pens&oacute; que ten&iacute;a raz&oacute;n, sin saber muy bien porque aceptaba el criterio de una mujer que pr&aacute;cticamente no conoc&iacute;a de nada.<\/p>\n<p>&mdash;Lo siento. De veras. Le pedir&eacute; que me castigue.<\/p>\n<p>&mdash;Ahora empiezas a entender el alcance del asunto. Antes que nada, t&uacute;mbate y empieza a masturbarte, esta vez con permiso. Y contin&uacute;a hasta que yo te lo indique.<\/p>\n<p>&mdash;Tengo el protector de castidad.<\/p>\n<p>&mdash;Todo lo que haces habitualmente adem&aacute;s de tocarte entre las piernas.<\/p>\n<p>Nadia se tumb&oacute; hacia arriba, elev&oacute; las rodillas y con una mano altern&oacute; cada pez&oacute;n y con la otra se acarici&oacute; los muslos, ya que ten&iacute;a vedada su raja. Pronto su respiraci&oacute;n estuvo alterada y quer&iacute;a parar, ya que no hab&iacute;a cumplido con los cinco orgasmos de Enko y adem&aacute;s nunca se permit&iacute;a un orgasmo inducido por ella misma. Pero con Emma habi&eacute;ndola ordenado que no parase hasta que se lo indicase iba a ser dif&iacute;cil.<\/p>\n<p>&mdash;Para ah&iacute;.<\/p>\n<p>Totalmente frustrada, conocedora de lo mucho que necesita el orgasmo, molesta por ser tan previsible y cabreada con Emma por hacerla parar se dio una &uacute;ltima caricia.<\/p>\n<p>&mdash;No cumples con las &oacute;rdenes. Has seguido un poco m&aacute;s de lo debido. &iquest;Tanto te gusta acariciarte los pezones?<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute;n modificados, como mis pechos.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por mutuo acuerdo?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, Enko no me ha impuesto nada sin mi autorizaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Hay algo m&aacute;s?<\/p>\n<p>&mdash;El cambio es permanente. Siempre tendr&eacute; que llevar estos pechos y los pezones se est&aacute;n integrando con la cadena.<\/p>\n<p>&mdash;Ahora lo entiendo. As&iacute; que disfrutas intensamente cada vez que alguien te acaricia esa zona.<\/p>\n<p>Nadia asinti&oacute; con algo de verg&uuml;enza. Deb&iacute;a ser obvio sin necesidad de decirlo.<\/p>\n<p>&mdash;Ahora quiere que el resto de mi cuerpo adquiera ese tipo de cualidad.<\/p>\n<p>Fue el momento de Emma de pensar en el asunto.<\/p>\n<p>&mdash;Lo entiendo perfectamente. Tienes un cuerpo delicioso, aunque hay que trabajarlo m&aacute;s. &iquest;Cu&aacute;nto tiempo le dedicas a ejercitarlo?<\/p>\n<p>&mdash;Tres horas diarias.<\/p>\n<p>&mdash;Bien, por ahora. &iquest;C&oacute;mo ha ido la luna de miel?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;La luna de miel? &mdash;Le cost&oacute; entender a qu&eacute; se refer&iacute;a. Sonri&oacute;. &mdash;No lo hab&iacute;a visto as&iacute;. Creo que bien.<\/p>\n<p>&mdash; Eres terriblemente imprecisa sobre tus percepciones.<\/p>\n<p>&mdash; Fue muy bien. S&eacute; que le encant&oacute;. Ha disfrutado como un cosaco.<\/p>\n<p>&mdash; Eso ya es otra cosa. Hablando del tema, creo que no deber&iacute;amos decirle nada sobre lo de tus masturbaciones no permitidas. S&oacute;lo le amargar&iacute;amos la velada y eso nos crea un problema.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute;? &mdash;pregunt&oacute; ansiosa<\/p>\n<p>&mdash; Si no informo, yo tambi&eacute;n puedo ser castigada, salvo que te asigne un castigo. Puedo decir que no consider&eacute; importante comentarlo.<\/p>\n<p>&mdash;Me encanta la idea de que no se lo digamos. Acepto cualquier castigo que me impongas.<\/p>\n<p>&mdash;No vayas tan deprisa. Dudo que est&eacute;s preparada para un verdadero castigo y adem&aacute;s, no est&aacute;s dejando de mentirle o no lo est&aacute;s diciendo la verdad. Vamos por partes. &iquest;Volver&aacute;s a masturbarte?<\/p>\n<p>&mdash;Nunca me volver&eacute; a tocare sin permiso expl&iacute;cito. Te lo prometo.<\/p>\n<p>&mdash;Bien. Resuelto ese punto vamos con el castigo. Imagino que tus pezones son la parte m&aacute;s sensible de tu cuerpo.<\/p>\n<p>Nadia quer&iacute;a gritar. Bajo ning&uacute;n concepto quer&iacute;a un castigo en esa zona.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;. M&aacute;s incluso que el cl&iacute;toris.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y c&oacute;mo consigues aguantar sin orgasmos?<\/p>\n<p>&mdash;A duras penas. Enko me est&aacute; entrenando.<\/p>\n<p>Emma se detuvo a pensar un rato en el asunto.<\/p>\n<p>&mdash;Ya tengo el castigo. Voy a buscar algo. Espera aqu&iacute;.<\/p>\n<p>Retorn&oacute; con dos plumas en la mano. Nadia entendi&oacute; de inmediato. Sacudi&oacute; la cabeza.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ni hablar!<\/p>\n<p>Emma se encogi&oacute; de hombros.<\/p>\n<p>&mdash;Pues habr&aacute; que dec&iacute;rselo y que te imponga &eacute;l lo m&aacute;s conveniente.<\/p>\n<p>&mdash;No es que no quiera, Emma, es que no puedo. Las plumas ser&aacute;n tan sensuales&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Esa es la idea. No deja de ser una forma de masturbarse, si lo piensas bien. A Enko no le disgustar&aacute;, despu&eacute;s de todo, seguir&aacute;s entrenando tus pezones. Y con el tiempo, disfrutar&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Por favor, elige otra cosa.<\/p>\n<p>&mdash;Precisamente tu negativa nos dice que he escogido bien. &iquest;Te has masturbado todos los d&iacute;as?<\/p>\n<p>Nadia hubiera deseado mentir. Era mejor no empeorar las cosas.<\/p>\n<p>&mdash;Pr&aacute;cticamente s&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Entonces una hora diaria con las plumas.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Una hora! Eso es demasiado &mdash;se quej&oacute; Nadia, sin comprender que parec&iacute;a estar aceptando la imposici&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Media hora y no se habla m&aacute;s. Programaremos un androide. Mientras tanto, yo har&eacute; los honores. Como entiendo que vas a necesitar un cierto tiempo para acomodarte, haremos sesiones de cinco minutos. Vamos a necesitar algo que nos indique que no te mueves. Ahora vuelvo.<\/p>\n<p>Trajo una especie de collares para cada pecho. Con una campanita colgando del extremo inferior. Emma los ajust&oacute; de forma que quedasen sujetos junto al t&oacute;rax.<\/p>\n<p>&mdash;Mueve los pechos un poco &mdash;requiri&oacute; Emma sin dejar de hacer una inspecci&oacute;n visual.<\/p>\n<p>Nadia los agit&oacute;. Las campanitas sonaron con fuerza. Casi no se cre&iacute;a que pudieran ser tan delatoras. No habr&iacute;a manera de enga&ntilde;ar a Emma.<\/p>\n<p>&mdash;Si te mueves, el ciclo de cinco minutos no contar&aacute;. Para ser ecu&aacute;nimes, te dar&eacute; una pasada de un minuto para que te acostumbres. No se te sancionar&aacute;. Ojos cerrados, por favor.<\/p>\n<p>Nadia los cerr&oacute;. Algo le dec&iacute;a que no aguantar&iacute;a. El mero hecho de pensar en ello&hellip;<\/p>\n<p>Emma cogi&oacute; s&oacute;lo una pluma y atac&oacute; el pez&oacute;n izquierdo. El pecho se movi&oacute; de inmediato, el chivato de la campana resonando.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ni un segundo, Nadia!<\/p>\n<p>&mdash;Es insoportable, Emma. La peor tortura que puedas imaginar.<\/p>\n<p>&mdash;S&oacute;lo es la primera vez. Probemos otra vez.<\/p>\n<p>Acarici&oacute; el otro pez&oacute;n y Nadia consigui&oacute; aguantar. Pas&oacute; el minuto y casi estaba llorando, en una mezcla de felicidad y agon&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Has visto? Todo es cuesti&oacute;n de intentarlo. Hagamos los cinco minutos.<\/p>\n<p>Nadia se call&oacute;, prefiriendo pasar el mal rato ahora antes que estar pensando en ello durante horas. La pluma parec&iacute;a llegar hasta el cerebro v&iacute;a los nervios agudizados y punzados. Empez&oacute; a sudar mucho antes de los cinco minutos.<\/p>\n<p>&mdash;Es desagradable este sudor, Nadia. A ning&uacute;n hombre le gusta que una mujer sude cuando le toca los pechos. Espero que mejores con el tiempo. Por otra parte, no creo que puedas quejarte. Es lo m&aacute;s parecido a masturbarse que haya visto nunca.<\/p>\n<p>La pluma dej&oacute; de lacerar e incordiar. Nadia abri&oacute; los ojos.<\/p>\n<p>&mdash;No abras los ojos sin permiso, Nadia. Una vez cerrados, s&oacute;lo se abrir&aacute;n si te dan la orden expl&iacute;cita o tu amante abandona la habitaci&oacute;n. Ya puestos, en cuanto te toquen el pecho cerrar&aacute;s los ojos y pondr&aacute;s las manos detr&aacute;s de ti. Se quedar&aacute;n detr&aacute;s hasta que recibas permiso para moverlas. Pero ahora, vamos a la cocina.<\/p>\n<p>Nadia se levant&oacute; tratando de no mover demasiado la cadena. Los pezones estaban demasiado sensibles para tirones. Emma llev&oacute; una mano al pez&oacute;n derecho. Nadia dio un peque&ntilde;o respingo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; pronto te olvidas de las instrucciones! Manos atr&aacute;s, ojos cerrados. Disponible para ser sobada.<\/p>\n<p>Nadia hubiera soltado un exabrupto o algo peor. Call&oacute; y obedeci&oacute;, m&aacute;s molesta por su falta de diligencia que por la forma de tratarla de Emma. Notaba que era una pose. Despu&eacute;s de comprobar que los pechos segu&iacute;an igual de firmes que hac&iacute;a un rato, por fin se encaminaron a la cocina.<\/p>\n<p>&mdash; Puedes abrir los ojos, mira al suelo, un metro delante de ti. Es una medida temporal. Todav&iacute;a no est&aacute;s c&oacute;moda desnuda. Dejaremos que los hombres te contemplen a gusto. Cuando no est&eacute;s caminando, mirar&aacute;s al frente, justo por delante de ti y algo por encima de la altura de la cabeza de tus admiradores.<\/p>\n<p>A Nadia le hipnotiz&oacute; el movimiento de la cadena en sus pezones. No se imaginaba que fuera tan grande la oscilaci&oacute;n. Y el movimiento de las piernas y los pies resultaba er&oacute;tico. Empez&oacute; a entender el motivo de todo eso.<\/p>\n<p>Estuvieron cocinando m&aacute;s de hora y media, para unas diez personas. Nadia le pregunt&oacute; qui&eacute;nes eran.<\/p>\n<p>&mdash;Hay tres sirvientes, m&aacute;s yo misma, claro. Y sois tres parejas. As&iacute; que probablemente te usar&aacute;n dos veces.<\/p>\n<p>&mdash;Enko no me ha dicho nada al respecto.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Quieres hablar con &eacute;l?<\/p>\n<p>&mdash;No, me f&iacute;o de lo que me dices pero&hellip; &iquest;me puedes explicar un poco lo que es el club?<\/p>\n<p>&mdash;Ya te lo imaginas. Los hombres intercambian sus mujeres, tambi&eacute;n son entrenadas o pasan aqu&iacute; una temporada.<\/p>\n<p>&mdash;Yo no soy la mujer de Enko.<\/p>\n<p>&mdash;Pronto tendr&aacute;s el chip programado. Es un primer paso. Y esto tambi&eacute;n es una buena se&ntilde;al. Si cumples tu parte, lo m&aacute;s probable es que puedas mantener una relaci&oacute;n larga.<\/p>\n<p>Nadia no terminaba de cre&eacute;rselo. Emma se acord&oacute; de las plumas.<\/p>\n<p>&mdash;Otra sesi&oacute;n, Nadia. Y luego ir&aacute;s al sal&oacute;n para ser presentada.<\/p>\n<p>Le toc&oacute; el pecho. Nadia record&oacute; que deb&iacute;a cerrar los ojos y llevar las manos detr&aacute;s. Era enervante. La pluma lleg&oacute; sin previo aviso y, sin embargo, tuvo el &aacute;nimo suficiente para aguantar el est&iacute;mulo. Sud&oacute; un poco menos.<\/p>\n<p>&mdash;Ve a la ducha, antes que nada. &iquest;Te tocar&aacute;s?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Por favor! Ya s&eacute; que no debo hacerlo.<\/p>\n<p>&mdash;Estaba bromeando. Vuelve r&aacute;pido.<\/p>\n<p>Luego la llev&oacute; al sal&oacute;n. Nadia casi no pudo ver a las personas, su mirada por encima de ellos. Se qued&oacute; de pie, d&oacute;nde la dejo Emma. Escuchaba a los hombres hablar. Las mujeres estaban arrodilladas delante de ellos, quietas y calladas. Tardaron varios minutos en referirse a ella.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Es tu nueva hembra, Enko?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, un encanto de mujer. Acept&oacute; cambiarse los pechos por m&iacute;. Y si consigue pasar el entrenamiento quiz&aacute;s lleguemos a m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y el tri&aacute;ngulo de castidad?<\/p>\n<p>&mdash;Le gusta mucho tener orgasmos. Siempre est&aacute; so&ntilde;ando con ello. Le activar&eacute; el chip en un tiempo. Acept&oacute; llevar el protector mientras tanto &mdash;explic&oacute; Enko mientras acariciaba un seno.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Podemos usarla? &mdash;pregunt&oacute; el otro hombre.<\/p>\n<p>&mdash;Habr&aacute; que preguntarle a ella. Todav&iacute;a no ha cedido sus derechos.<\/p>\n<p>Emma lleg&oacute; en ese momento. Toc&oacute; un pez&oacute;n de Nadia para que cerrase los ojos y llevase las manos atr&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Arrod&iacute;llate. Usaremos la pluma.<\/p>\n<p>&iexcl;C&oacute;mo le hubiera gustado negarse a Nadia! La pluma era el peor de los castigos, y que la usase delante de la gente&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y esto? &mdash;pregunt&oacute; Enko.<\/p>\n<p>&mdash;Una idea en com&uacute;n. Nadia sabe que est&aacute; demasiado inc&oacute;moda desnuda y en presencia de otra gente que no seas t&uacute;, Enko. Le suger&iacute;a atajar el problema llevando su atenci&oacute;n a otra cosa.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y qu&eacute; hab&eacute;is acordado?<\/p>\n<p>&mdash;Media hora diaria de las plumas en los pezones. Lo har&eacute; yo misma hasta que el androide est&eacute; programado. Pero como dudo que pudiera aguantar tanto tiempo, le suger&iacute; sesiones de cinco minutos.<\/p>\n<p>&mdash;Nadia, &iquest;est&aacute;s de acuerdo? &mdash;quiso saber Enko.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, Enko. Estoy de acuerdo &mdash;contest&oacute; obviando la principal raz&oacute;n de la tortura.<\/p>\n<p>&mdash;Pues hecho. Media hora diaria con las plumas. Emma, nos encargaremos nosotros del asunto en lo que queda del d&iacute;a. &iquest;Cu&aacute;nto le falta?<\/p>\n<p>&mdash;Cuatro sesiones de cinco minutos. Enko, no quiero que mi reputaci&oacute;n quede en entredicho. No est&aacute; preparada por una sesi&oacute;n con otros miembros del club.<\/p>\n<p>&mdash;Lo s&eacute;, Emma. Gracias. No se tendr&aacute; en cuenta. Ragnar, &iquest;har&aacute;s t&uacute; los honores?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; no?<\/p>\n<p>Nadia supo que hab&iacute;a cogido una pluma y al momento la sinti&oacute; en el pez&oacute;n izquierdo. Su mundo se redujo a los nervios que rodeaban al pez&oacute;n y la pluma empez&oacute; a ser una especie de diosa inmortal recubierta de hielo. Ragnar sab&iacute;a lo que se hac&iacute;a y la tortura continu&oacute; con el otro pez&oacute;n. Un hombre parec&iacute;a mucho m&aacute;s enfocado a la hora de jugar con un pez&oacute;n que una mujer. Estaba claro.<\/p>\n<p>No era algo que la sorprendiese, s&oacute;lo que resultaba extravagante que una pluma pudiera tener personalidad en funci&oacute;n de la mano que la sosten&iacute;a. Y Nadia prefer&iacute;a que fuera un hombre el inductor del delito. Despu&eacute;s llegaron los dedos e identific&oacute; a Enko. Sus pezones tambi&eacute;n reconocieron las yemas, el mapa del mundo y sus nervios se intensificaron. Tuvo el orgasmo de inmediato, por mucho que trat&oacute; de evitarlo.<\/p>\n<p>&mdash;Lo siento.<\/p>\n<p>Era terrible tener que disculparse ante todo el mundo, sin ni siquiera poder mirarlos. Y a la vez, su orgasmo era una demostraci&oacute;n de que pod&iacute;a estar all&iacute;. Los dedos de Ragnar recobraron el testigo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;No tienes permiso?<\/p>\n<p>&mdash;No, s&oacute;lo en ciertas circunstancias.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Cu&aacute;les son?<\/p>\n<p>&mdash;Debo haberle dado cinco orgasmos a Enko en un mismo d&iacute;a &mdash;dijo con cierto orgullo.<\/p>\n<p>&mdash;Es muy f&aacute;cil provocarte un orgasmo. &iquest;Crees que podr&aacute;s cumplir?<\/p>\n<p>&mdash;No, no creo que pueda &mdash;reconoci&oacute; Nadia, molesta de que un desconocido se diese cuenta tan r&aacute;pidamente. Y de hecho, ya deseaba otro orgasmo. Ragnar se dio cuenta de que ella estaba demasiado pendiente de las caricias. Solt&oacute; los pezones.<\/p>\n<p>&mdash;Lev&aacute;ntate. Te llevaremos junto a nuestros sof&aacute;s.<\/p>\n<p>Nadia no abri&oacute; los ojos, ni movi&oacute; las manos de atr&aacute;s. Quer&iacute;a cumplir al m&aacute;ximo y m&aacute;s despu&eacute;s del orgasmo inapropiado. Se qued&oacute; medio tumbada entre los dos sof&aacute;s, una pierna a cada lado. Inmediatamente cada muslo fue acariciado y sobado. Los hombres nunca perd&iacute;an en el tiempo.<\/p>\n<p>*__*__*<\/p>\n<p>Mientras Nadia se quedaba en el club para seguir su entrenamiento, Enko vol&oacute; a Nueva York. Trudy estaba tan cari&ntilde;osa que lo llen&oacute; de baba, con la lengua enroscada cultivando las zonas er&oacute;ticas. Se hab&iacute;a desnudado en cuanto le abri&oacute; la puerta y, sin dudarlo, le quit&oacute; los pantalones e hizo que se corriese en su boca.<\/p>\n<p>&mdash;Sab&iacute;a que el cintur&oacute;n funcionar&iacute;a &mdash;se&ntilde;al&oacute; contento despu&eacute;s de la corrida. Trudy le dio un codazo de protesta.<\/p>\n<p>&mdash;Eres un cabr&oacute;n &mdash;se&ntilde;al&oacute;, aunque estaba claramente contenta.<\/p>\n<p>Enko not&oacute; un cambio en ella. Y el hecho de que se hubiera preocupado por &eacute;l antes que pedirle que le retirase el cintur&oacute;n y la penetrase era un avance.<\/p>\n<p>&mdash;No me provoques, ya he tenido bastante con el vuelo. Te he tra&iacute;do un nuevo juguete, que quiero que lleves siempre en casa siempre que no est&eacute; el cintur&oacute;n colocado.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; es? &iquest;Un consolador? &mdash;pregunt&oacute; esperanzada.<\/p>\n<p>&mdash;No. Unas esposas. Es una condici&oacute;n no negociable.<\/p>\n<p>Trudy quer&iacute;a un orgasmo antes que nada, pero ya sab&iacute;a qui&eacute;n ten&iacute;a la sart&eacute;n por el mango. Puso las manos a la espalda y dej&oacute; que Enko la esposase. El tacto del fr&iacute;o metal la hizo estremecerse. Enko la abraz&oacute; y aprovecho para sobarla un poco.<\/p>\n<p>&mdash;Me gusta estar as&iacute;, Trudy. Es algo sensual.<\/p>\n<p>&mdash;A m&iacute; tambi&eacute;n, Enko. &iquest;Vas a quedarte unos d&iacute;as?<\/p>\n<p>&mdash;Si quieres&hellip; vamos a quitarte el cintur&oacute;n, quiere verte desnuda.<\/p>\n<p>Sac&oacute; su llave y en cuanto la acerc&oacute; el cintur&oacute;n se abri&oacute;. La llev&oacute; a la ducha y comprob&oacute; que no hubiera nada err&oacute;neo. Despu&eacute;s estuvo enjabon&aacute;ndola.<\/p>\n<p>&mdash;Ni se te ocurra tener un orgasmo sin permiso &mdash;dijo con crueldad, sabiendo que no era posible debido al chip.<\/p>\n<p>Trudy le sac&oacute; la lengua, jugando al mismo juego.<\/p>\n<p>&mdash;Ya te conozco, amo. Estoy esperando.<\/p>\n<p>&mdash;Bien. Vamos a ir a comer algo, unas horas m&aacute;s no te har&aacute;n da&ntilde;o.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Enko! &mdash;protest&oacute; Trudy, sin demasiada convicci&oacute;n. Ya empezaba a acostumbrarse a los juegos de su amante. Y, sin querer admitirlo, le gustaban un poco. El sexo era mucho mejor desde que estaba con &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;D&oacute;nde guarda tus faldas? Quiero que te pongas la m&aacute;s corta que tengas.<\/p>\n<p>Trudy sab&iacute;a lo que quer&iacute;a. Se la puso por encima, justo delante.<\/p>\n<p>&mdash;Es muy, muy corta.<\/p>\n<p>&mdash;Es perfecta.<\/p>\n<p>Trudy se la introdujo por los pies y tir&oacute; de ella hacia abajo cuando la coloc&oacute; en las caderas, tratando de tapar un poco m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;G&iacute;rate.<\/p>\n<p>Trudy sab&iacute;a porque se lo ped&iacute;a. La falda ten&iacute;a algo de vuelo y lo &uacute;nico que la salvaba es que era de cuero, lo que hac&iacute;a que no se moviese tanto. Con la rotaci&oacute;n la tela se elev&oacute; ligeramente. Destapando lo que hab&iacute;a debajo.<\/p>\n<p>&mdash;Quiero que te compres m&aacute;s faldas como esta.<\/p>\n<p>Trudy asinti&oacute;, pensativa. Iba a pasar fr&iacute;o en Nueva York con ese atuendo. Y todos los mirones iban a disfrutar.<\/p>\n<p>&mdash;Vamos. Quiero ir a un sitio antes de cenar.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y el cintur&oacute;n de castidad?<\/p>\n<p>&mdash;No lo necesitas &iquest;verdad? Vas conmigo y adem&aacute;s a estas alturas conf&iacute;o en ti.<\/p>\n<p>Trudy asinti&oacute;, algo inquieta. En realidad, era de ella misma de qui&eacute;n no se fiaba. Sus manos ya deseaban ir hacia la regi&oacute;n prohibida. Enko se puso enfrente de ella y acarici&oacute; los senos, sabiendo que deb&iacute;a de hacer que dejase de prestar atenci&oacute;n a sus partes bajas.<\/p>\n<p>&mdash;Trudy. Eres m&aacute;s fuerte y capaz de lo que te crees. Tu cintur&oacute;n de castidad no es permanente, pero tu compromiso conmigo s&iacute;. No te tocar&aacute;s entre las piernas&hellip; &iquest;verdad?<\/p>\n<p>Asinti&oacute; sin convicci&oacute;n, pero mantuvo las manos a los lados mientras que Enko saboreaba los senos. No tardaron en volver a las andadas y Enko descarg&oacute; en la boca una vez m&aacute;s. En cuanto acab&oacute;, le dijo que se pusiera un top y unos tacones.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y pendientes? &iquest;Me maquillo?<\/p>\n<p>&mdash;Nada m&aacute;s. &iquest;Est&aacute;s mejor?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;&hellip; es s&oacute;lo que me pides demasiado. No puedo pensar en otra cosa.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute; puedes. Vas a ense&ntilde;ar tus labios a todos, tu pubis reluciente. Y todo por m&iacute;. Tendr&aacute;s m&aacute;s ganas cuando volvamos. Hoy te voy a hacer un regalo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Un regalo?<\/p>\n<p>&mdash;Ya ver&aacute;s. Coge el bolso.<\/p>\n<p>*&mdash;*&mdash;*<\/p>\n<p>Era un sitio lujoso. Medio mezcla de club para hombres, sitio de alterne y una peque&ntilde;a tienda que era como un sex-shop. Trudy nunca hab&iacute;a estado en un sitio as&iacute; y su falda ultracorta, con sus tacones que obligaban a mover caderas y pechos, eran un reclamo imposible de obviar para esos caballeros.<\/p>\n<p>Enko le cogi&oacute; la mano.<\/p>\n<p>&mdash;S&eacute; t&uacute; misma, Trudy. Son s&oacute;lo hombres. Les gusta lo que ven. Me gusta exhibirte.<\/p>\n<p>Puls&oacute; en un bot&oacute;n y entraron en un reservado. Trudy observ&oacute; que daba al sex-shop por la parte de atr&aacute;s. Nadie sabr&iacute;a que estaban all&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Hola, Mike. Esta es Trudy.<\/p>\n<p>&mdash;Encantado, Trudy.<\/p>\n<p>&mdash;Igualmente, Mike.<\/p>\n<p>&mdash;Te va ayudar en tu transici&oacute;n y cuidar&aacute; de ti cuando yo no est&eacute;. Qu&iacute;tate la falda, el top y los zapatos y d&aacute;selos.<\/p>\n<p>En otras palabras, que se quedase completamente desnuda. Trudy cumpli&oacute; con rapidez, algo extra&ntilde;ada y a la vez sin demasiados reparos. Su vida no era la misma hac&iacute;a tiempo.<\/p>\n<p>Una vez se qued&oacute; como vino al mundo y entreg&oacute; la ropa, tuvo el dilema con las manos. No deb&iacute;a taparse, eso era obvio, pero no sab&iacute;a c&oacute;mo ponerse. Enko ten&iacute;a la respuesta.<\/p>\n<p>&mdash;Ponte aqu&iacute;, en esa esta especie de placa de metal.<\/p>\n<p>Trudy se coloc&oacute; sobre ella, sintiendo su frialdad en la planta de los pies de inmediato.<\/p>\n<p>&mdash;Cuando te halles delante de un hombre que haya sido tu amante, las piernas deber&aacute;n estar bien abiertas. Con Mike, tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>Trudy abri&oacute; bien las piernas lo suficiente como para ense&ntilde;ar sus &oacute;rganos hasta hace muy poco ocultos por el cintur&oacute;n de castidad. Un extra&ntilde;o ten&iacute;a m&aacute;s oportunidades que ella misma.<\/p>\n<p>&mdash;Encoge un poco el est&oacute;mago, saca el pecho sin forzarlo, postura recta y orgullosa, totalmente centrada. Mira hacia delante.<\/p>\n<p>No era dif&iacute;cil de hacer, s&oacute;lo de mantener. Mike podr&iacute;a contemplarla con detenimiento. Pero este ni se inmut&oacute; pues se volvi&oacute; a hablar con Enko. Trudy se molest&oacute; un poco, ante la indiferencia real o fingida. Encogi&oacute; m&aacute;s el est&oacute;mago y sac&oacute; m&aacute;s el pecho. Volvieron la mirada hacia ella unos cinco minutos despu&eacute;s y Mike se explay&oacute; visualmente para satisfacci&oacute;n de Trudy.<\/p>\n<p>&mdash;Necesitamos un gatillo, un disparador. Te llamaremos T cuando hablemos con la esclava y Trudy el resto del tiempo. Mike tiene todos los derechos sobre ti, cedidos por m&iacute;. Salvo que desees abandonar.<\/p>\n<p>Trudy no dijo nada. Ya hab&iacute;a aprendido la lecci&oacute;n con Enko. Si se iba, no volver&iacute;a. No pensaba rogar. Quiz&aacute;s la estaba probando.<\/p>\n<p>&mdash;Mike va a tomarte las medidas, as&iacute; que va a tocarte. Es tu &uacute;ltima oportunidad para abandonar. Si decides no hacerlo, lleva las manos hacia tu nuca. No en la t&iacute;pica postura con los codos hacia fuera sino hacia arriba. No est&aacute;s acostumbrada y es menos cansada de esa manera.<\/p>\n<p>Trudy no se movi&oacute; del sitio y puso las manos donde se lo indicaron.<\/p>\n<p>&mdash;Cuando Mike o yo te toquemos, est&eacute;s donde est&eacute;s, salvo que sea peligroso o inadecuado, cerrar&aacute;s los ojos. Y no los abrir&aacute;s hasta que te lo indiquemos o te toquemos la ceja izquierda con un dedo.<\/p>\n<p>Trudy pens&oacute; que era algo extra&ntilde;o.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Puedo preguntar?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Para qu&eacute; un gesto? &iquest;Por qu&eacute; no simplemente decirlo?<\/p>\n<p>&mdash;Es un automatismo que debes aprender. No siempre es conveniente verbalizar la orden.<\/p>\n<p>Trudy cerr&oacute; los ojos en cuanto Enko acerc&oacute; la mano a su pecho. Iba a ser dif&iacute;cil acostumbrarse a eso. El pez&oacute;n reaccion&oacute; como siempre, alegre y dicharachero. Trudy pensaba que para los hombres su erecci&oacute;n involuntaria deb&iacute;a de ser embarazosa y, por su parte, le pasaba lo mismo con sus pezones. Enko parec&iacute;a saber siempre c&oacute;mo hacer que estuviesen duros como piedras y afilados como agujas.<\/p>\n<p>Reconoci&oacute; los dedos de Mike. Unos dedos m&aacute;s ansiosos y, estaba segura, m&aacute;s necesitados. Aunque pronto se iban a saciar. Los pezones, con su vida propia, no parec&iacute;an estar menos deseosos de los nuevos demonios.<\/p>\n<p>Mike prosigui&oacute;, -como no-, por la zona entre las piernas. Esa parte que tanto anhelaba caricias. Enko no la hab&iacute;a tocado all&iacute; desde que hab&iacute;a llegado y ahora un extra&ntilde;o comprobaba la humedad de su vagina. Apreciaba como los verticales labios estaban lubricados y alerta. Seguramente pensar&iacute;a que era por &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;Desde ahora, Mike comprobar&aacute; tus senos, tus nalgas y tu vagina en primer lugar. No porque sea insensible o maleducado, es m&aacute;s bien una cuesti&oacute;n de cabeza. Como esclava, deber&aacute;s pensar en t&eacute;rminos de tu cuerpo. Y las convenciones de que Trudy ha aprendido durante su vida, ya no son v&aacute;lidas. La inspecci&oacute;n tiene m&uacute;ltiples motivaciones: satisfacer a tu observador, llevarte a T, provocar que vuestra relaci&oacute;n se haga m&aacute;s y m&aacute;s f&iacute;sica, etc.<\/p>\n<p>&mdash;No est&aacute; c&oacute;moda, Enko &mdash;recalc&oacute; Mike decepcionado.<\/p>\n<p>&iquest;Y qu&eacute; quer&iacute;a? pens&oacute; Trudy molesta. Enko asinti&oacute; a Mike y continu&oacute; dirigi&eacute;ndose a Trudy.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ves? Pronto ya no te ocurrir&aacute;, T. Te lo aseguro. Trudy todav&iacute;a quiere controlar tu cuerpo. &iquest;Has comido, Mike?<\/p>\n<p>&mdash;No, Enko. Justo te iba a sugerir que fu&eacute;ramos a tomar algo.<\/p>\n<p>&mdash;Me parece bien. Y as&iacute; podremos hablar con T de su futuro. T, puedes abrir los ojos y deshacer la postura mientras Mike va a por tu ropa.<\/p>\n<p>Trudy respir&oacute; profundamente.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Puedo besarte? &mdash;le pregunt&oacute; ahora que estaban solos.<\/p>\n<p>&mdash;Siempre puedes besarme, T, si no est&aacute;s en una postura de inmovilidad.<\/p>\n<p>Trudy puso sus manos en el cuello de Enko y acerc&oacute; su boca mostrando la mayor de las devociones. Enko solo puso las manos en la cintura de Trudy, hasta que Mike lleg&oacute; con la ropa y Trudy se la puso r&aacute;pidamente, casi sin pensarlo.<\/p>\n<p>Fueron a un sitio cercano, mientras Mike dejaba la tienda a cargo de un compa&ntilde;ero. Enko le explic&oacute; c&oacute;mo deb&iacute;a de sentarse a partir de ahora.<\/p>\n<p>&mdash;Cuando vayas con Mike o conmigo, la falda deber&aacute; quedar detr&aacute;s, es decir, no te sentar&aacute;s sobre ella. Acost&uacute;mbrate a levantarla con despreocupaci&oacute;n, como si llevaras toda la vida haci&eacute;ndolo.<\/p>\n<p>No era para tanto, pens&oacute; Trudy. La falda era tan corta que resultaba m&aacute;s pr&aacute;ctico que otra cosa retirarla. El simbolismo, en cambio, parec&iacute;a importante.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y si estamos con otras personas?<\/p>\n<p>&mdash;Usa tu criterio. En principio, las nalgas deben tocar la silla.<\/p>\n<p>Trudy asinti&oacute; contenta por la confianza de Enko. Parec&iacute;a muy seguro en que ella no se equivocar&iacute;a.<\/p>\n<p>El primer test lleg&oacute; pronto. El bar estaba bastante poblado y se sentaron en taburetes elevados, alrededor en una mesa alta, redonda y peque&ntilde;a. Los hombres la miraron fijamente mientras ella se levantaba la falda lo menos posible para pasarla detr&aacute;s suya, donde qued&oacute; colgando. Trudy enrojeci&oacute; un poco, notando que cualquiera persona detr&aacute;s de ella ver&iacute;a la falda tapando el taburete. Junt&oacute; las piernas para que no se mostrara demasiado por delante.<\/p>\n<p>&mdash;Las rodillas no deben quedar presionadas &mdash;se&ntilde;al&oacute; Enko con suavidad.<\/p>\n<p>Trudy las separ&oacute; ligeramente sin abrir las piernas. De esa manera no mostraba nada y a la vez lo dec&iacute;a todo. Enko pidi&oacute; un poco de tapeo para todos y cuando ya ten&iacute;an todo puesto, se dedicaron, mientras com&iacute;an, a conversar sobre ella.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; opinas sobre T, Mike?<\/p>\n<p>&mdash;Es muy guapa, obviamente. Dijiste que &iacute;bamos a discutir ciertos cambios.<\/p>\n<p>Trudy supo inmediatamente que esos cambios eran corporales. Enko le cogi&oacute; la mano, para confortarla.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, claro. Trudy, vamos a tomar la decisi&oacute;n hoy sobre tu cuerpo. No tienes nada que decir, obviamente, pero si te sientes inc&oacute;moda podemos hablarlo Mike y yo a solas.<\/p>\n<p>&mdash;No, por favor. Quiero saberlo.<\/p>\n<p>Enko pareci&oacute; encantando, como si presumir de ella delante de Mike fuera tan importante.<\/p>\n<p>&mdash;Empecemos por el cl&iacute;toris, &mdash;consider&oacute; Enko, totalmente despreocupado de que pudieran o&iacute;rle.<\/p>\n<p>Trudy quer&iacute;a morirse. Que tuviesen esa conversaci&oacute;n all&iacute; era para que se diese cuenta de que una vez se hab&iacute;a sometido, todo consist&iacute;a en cumplir. Que no exist&iacute;a o mejor dicho que era T, una esclava.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; tipo de anillo sugieres? &mdash;pregunt&oacute; Enko a Mike.<\/p>\n<p>&mdash;Deber&iacute;a chequear como es su cl&iacute;toris para opinar con criterio.<\/p>\n<p>&mdash;Pues adelante.<\/p>\n<p>Mike llev&oacute; su mano a la hendidura entre los muslos. Trudy no dud&oacute; y abri&oacute; las piernas para facilitar la labor. S&oacute;lo esperaba que nadie se fijase en ellos, en medio de la algarab&iacute;a del local. Era tan extra&ntilde;o facilitar el acceso a un semidesconocido que todav&iacute;a la erotiz&oacute; m&aacute;s. Y pens&oacute; en lo que sus piernas desnudas y su falda casi inexistente hac&iacute;an: se&ntilde;alar a los ojos y a la mano d&oacute;nde posarse.<\/p>\n<p>Trudy ansiaba el contacto, aunque una parte quer&iacute;a cerrar las piernas a toda costa. Mike lo notaba, estaba segura. Ni el m&aacute;s torpe de los hombres sab&iacute;a lo poco que deseaba una mujer ser acariciada en p&uacute;blico en esa zona si no hab&iacute;a un juego previo o algo de seducci&oacute;n y a ser posible, con invitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Pero el manjar estar&iacute;a all&iacute; siempre para Mike y Trudy mir&oacute; con ferocidad hacia Enko, como indic&aacute;ndole que era un idiota dejando que otro hombre la tocase. No pod&iacute;a importarle demasiado, ya que, despu&eacute;s de todo, ten&iacute;a control absoluto de su cavidad desde hac&iacute;a seis meses. Y si Trudy recordaba bien, s&oacute;lo ocho veces la hab&iacute;a usado en esa zona desde entonces.<\/p>\n<p>Estaba claro que cederla a Mike era una forma de control m&aacute;s elaborada que el cintur&oacute;n de castidad. Y ser manipulada en p&uacute;blico una manera de decirle al mundo en qu&eacute; se hab&iacute;a convertido. O acaso era para que T surgiese en una situaci&oacute;n como esa.<\/p>\n<p>Mike no fue directamente al punto discutido, sino que, -con cierta paciencia nada masculina-, acarici&oacute; los labios verticales, jugosos y aceitados. S&oacute;lo cuando se explay&oacute; adecuadamente roz&oacute; el pubis, como para comprobar que estaba suave y bien depilado, provocando un suspiro de Trudy. El cl&iacute;toris por fin fue inspeccionado y apreciado en su justa medida. Lo gir&oacute; levemente como para comprobar su tensi&oacute;n aparte de su sensibilidad.<\/p>\n<p>Trudy se mantuvo erecta, los pezones r&iacute;gidos y orgullosos, como si no tuviera nada de lo que avergonzarse o acaso para no derrumbarse. Todo fue muy r&aacute;pido en realidad, pero para Trudy transcurrieron siglos. Cuando Mike retir&oacute; la mano y Trudy junt&oacute; las rodillas hasta dejar una estrecha v&iacute;a de acceso, tuvo que limpiar los dedos de Mike, rebosantes de l&iacute;quido vaginal y excrecencias de sus labios. Trat&oacute; de hacerlo con pulcritud, como si fuera aceite de las patatas y Mike fuera su novio de toda la vida. Aplicar sensualidad a ese gesto result&oacute; m&aacute;s dif&iacute;cil incluso que abrir las piernas.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y bien? &mdash;pregunt&oacute; Enko al ver a Mike pensativo como si el cl&iacute;toris de Trudy tuviese alg&uacute;n problema metaf&iacute;sico inabordable.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; no ha disfrutado? &mdash;le pregunt&oacute; a Enko y sin mirar en esta ocasi&oacute;n a Trudy. Enko s&iacute; la mir&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Quiz&aacute;s no ha estado suficientemente tiempo con el cintur&oacute;n de castidad &mdash;sugiri&oacute;.<\/p>\n<p>A Trudy le preocup&oacute; m&aacute;s que alguien estuviese escuchando la conversaci&oacute;n m&aacute;s que la insinuaci&oacute;n de Enko. No pensaba defenderse. Algo le dec&iacute;a que estaba jugando con ella.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te ha gustado? &mdash;pregunt&oacute; Enko como si fuera necesaria la confirmaci&oacute;n de las palabras de Mike.<\/p>\n<p>&mdash;No es por&hellip; es que me siento cohibida.<\/p>\n<p>Enko los mir&oacute; apesadumbrado, como si fuera una tragedia.<\/p>\n<p>&mdash;Perd&oacute;nanos, Mike. Ha sido un error de c&aacute;lculo m&iacute;o. Trudy todav&iacute;a est&aacute; un poco verde para estas cosas. Sigamos con el tema del cl&iacute;toris.<\/p>\n<p>Trudy volvi&oacute; a notar el color aparecer en su cara, incluyendo un azoramiento propio de una jovencita. Pod&iacute;an radiarlo a todo el pa&iacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Yo lo har&iacute;a m&aacute;s sensible y algo m&aacute;s grande, para que el aro pudiera ser amplio y pesado.<\/p>\n<p>&iexcl;Un piercing! Trudy cerr&oacute; las piernas por instinto, rectificando de inmediato. &mdash;Perd&oacute;n&mdash; dijo en voz baja.<\/p>\n<p>&mdash;Creo que has acertado, Mike &mdash;reconoci&oacute; Enko con cierta admiraci&oacute;n. &mdash;T, un piercing es pr&aacute;ctico. No hace falta buscar el cl&iacute;toris, la mano o la lengua va directamente al punto y visualmente es muy agradable.<\/p>\n<p>Trudy estaba plenamente de acuerdo, salvo por el peque&ntilde;o detalle de que se trataba del suyo. No pensaba darle el placer de rebatir tan ponderados argumentos y menos teniendo en cuenta que cada movimiento de Enko era un ultim&aacute;tum. Busc&oacute; una v&iacute;a alternativa.<\/p>\n<p>&mdash;Si me coloc&aacute;is un piercing en&hellip; ese punto, yo no voy a poder contenerme. Necesitar&eacute; el cintur&oacute;n de castidad.<\/p>\n<p>Enko pareci&oacute; decepcionado.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y qu&eacute; propones?<\/p>\n<p>Trudy no ten&iacute;a tan bien planeado todo. Dud&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Quiz&aacute;s&hellip; quiz&aacute;s pudiera tener permiso para masturbarme.<\/p>\n<p>A Mike le result&oacute; indiferente. Enko no pareci&oacute; a disgusto por la propuesta.<\/p>\n<p>&mdash;Podr&iacute;amos plante&aacute;rnoslo, si las condiciones son las adecuadas.<\/p>\n<p>Trudy se temi&oacute; lo peor, no por la frase sino por el tono. Enko parec&iacute;a apretar el nudo m&aacute;s cuanto m&aacute;s bajo hablaba. Mike aport&oacute; su grano de arena.<\/p>\n<p>&mdash;Es perfectamente razonable si usamos un criterio de tiempo, intensidad e insatisfacci&oacute;n.<\/p>\n<p>&iquest;Insatisfacci&oacute;n? Trudy pens&oacute; que no hab&iacute;a o&iacute;do bien. Enko s&iacute; lo hab&iacute;a entendido.<\/p>\n<p>&mdash;Supongo que hablas de que al final del todo termine muy necesitada. &iquest;Qu&eacute; opinas, Trudy, de masturbarte durante diez minutos de manera controlada?<\/p>\n<p>A Trudy se le cay&oacute; el mundo a sus pies. Su gozo en un pozo.<\/p>\n<p>&mdash;Imagino que es mejor que nada. &iquest;Podr&eacute; masturbarme durante diez minutos cuando lo desee?<\/p>\n<p>Mike ten&iacute;a otros planes.<\/p>\n<p>&mdash;No cuando quieras, T. Ser&iacute;a demasiado f&aacute;cil. Varias veces al d&iacute;a, de forma habitual.<\/p>\n<p>Enko prosigui&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Establezcamos un horario. Antes de dormir, justo al levantarte y dos veces m&aacute;s durante el d&iacute;a.<\/p>\n<p>Trudy enrojeci&oacute; ante la perspectiva y una vocecita le record&oacute; que hab&iacute;a gente que estar&iacute;a escuchando parte de la conversaci&oacute;n. Enko puso una mano en el muslo desnudo, qui&eacute;n sabe si para consolarla, amedrentarla o excitarla. No importaba. Trudy abri&oacute; algo m&aacute;s las piernas, invitando al aterrizaje. Hace seis meses lo hubiera abofeteado por el magreo p&uacute;blico, ahora se ofrec&iacute;a como una zorra en celo.<\/p>\n<p>A Enko, la nueva disposici&oacute;n de Trudy le sorprendi&oacute; un poco, por la r&aacute;pida adaptaci&oacute;n a sus nuevas circunstancias. Medit&oacute; un poco mientras acariciaba el turbador muslo y se le ocurri&oacute; algo.<\/p>\n<p>&mdash;Trudy, ve al ba&ntilde;o. Diez minutos de masturbaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Solo le faltaba eso. Cualquiera de las mesas adyacentes pod&iacute;a haber o&iacute;do el t&eacute;rmino masturbaci&oacute;n e imaginado cualquier cosa, pero Trudy se levant&oacute; del taburete despidi&eacute;ndose de la mano furtiva. Sali&oacute; escopeteada, m&aacute;s por evitar que las miradas se posasen en sus piernas desnudas que por ganas de ir al ba&ntilde;o. Hac&iacute;a meses que deseaba tocarse entre las piernas, ahora pon fin podr&iacute;a. S&oacute;lo que ni en sus peores pesadillas hab&iacute;a imaginado que fuera en esas circunstancias.<\/p>\n<p>Se hab&iacute;a movido consciente de su falda, de su andar y de la mirada de m&aacute;s de un comensal. Salvo que estuviesen sordos y ciegos, algunos sabr&iacute;an qu&eacute; iba a hacer en el servicio. No era nada de lo que avergonzarse, todos los hombres del mundo y un n&uacute;mero indeterminado de las mujeres lo hac&iacute;an. En su caso, el rubor proven&iacute;a de la manifestaci&oacute;n p&uacute;blica. Y tambi&eacute;n de la excitaci&oacute;n de que se le ordenase.<\/p>\n<p>Al menos era un ba&ntilde;o individual. Diez minutos exactos. Enko querr&iacute;a precisi&oacute;n. Puso el cron&oacute;metro de su dispositivo despu&eacute;s de lavarse las manos. Pens&oacute; si deb&iacute;a quitarse la ropa, pero no vio d&oacute;nde colgarla y opt&oacute; por dej&aacute;rsela puesta. Tampoco es que fuera a estorbar. Su atuendo era ideal para el trabajo. Se levant&oacute; el top por encima de los pechos y los mir&oacute; antes de empezar con el baile entre las piernas y los pezones.<\/p>\n<p>Cerr&oacute; los ojos, molesta por tener que estar de pie, sintiendo que el inodoro no era lugar m&aacute;s adecuado para su actividad. Se olvid&oacute; pronto de esas disquisiciones y aprovech&oacute; al m&aacute;ximo la coyuntura. La alarma la sac&oacute; de su frenes&iacute;. Cort&oacute; de inmediato, molesta consigo misma por no haber sido capaz de estar m&aacute;s tranquila el &uacute;ltimo par de minutos. Se pondr&iacute;a dos alarmas desde entonces, una a los ocho minutos y otra a los diez. Era peor que despertarse. Aprovech&oacute; ahora para orinar y tratar de que los pezones rebajasen la tensi&oacute;n internacional.<\/p>\n<p>Tuvo poco &eacute;xito en el conflicto y si antes de ir al ba&ntilde;o los pezones ya estaban enhiestos, ahora aparec&iacute;an en formaci&oacute;n de combate. Su sensaci&oacute;n era en cambio distinta. Al menos hab&iacute;a podido tocarse entre las piernas, despu&eacute;s de tanto tiempo. Y unos pezones solidificados no iban a matar a nadie.<\/p>\n<p>Enko la cogi&oacute; por la cintura cuando volvi&oacute; y le dio un beso de tornillo, qui&eacute;n sabe si como recompensa o como castigo. La traicionera falda se subi&oacute; ligeramente ante el giro brusco de su cuerpo hasta que la gravedad hizo su trabajo. Una vez Enko consigui&oacute; dejarla sin respiraci&oacute;n y con los pezones todav&iacute;a m&aacute;s diamantinos, se acerc&oacute; t&iacute;midamente a Mike, a instancias de Enko.<\/p>\n<p>Prevenida ante la actuaci&oacute;n diab&oacute;lica de su falda y su cintura, se gir&oacute; m&aacute;s lentamente y acerc&oacute; a sus labios a los de Mike, mucho m&aacute;s cauta y algo expectante. &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s pod&iacute;a hacer por un extra&ntilde;o?<\/p>\n<p>El beso de Mike fue m&aacute;s ligero y desenfadado, como si le pareciese incorrecto aparentar un enamoramiento. Las manos en la cintura de Trudy simbolizaban el poder que todo hombre desea ejercer sobre el cuerpo de una mujer. Un poder que Mike ten&iacute;a y que los dos sab&iacute;an que ejercer&iacute;a cuando se le antojase.<\/p>\n<p>Mike le ofreci&oacute; el taburete y Trudy se levant&oacute; la falda para sentarse como ten&iacute;a establecido. El gesto fue r&aacute;pido y las nalgas solo estuvieron visibles unos instantes, pero estaba segura que los que estaban en la mesa de al lado pudieron apreciar la vista. Esa ser&iacute;a su vida desde ahora. Dej&oacute; las rodillas ligeramente separadas y el pecho bien erguido a pesar de sus puntas humeantes.<\/p>\n<p>Ahora le toc&oacute; a Mike apreciar su muslo desnudo y acogedor. Trudy separ&oacute; algo m&aacute;s las piernas ante la demanda. Mir&oacute; a Enko tratando de no parecer demasiado orgullosa.<\/p>\n<p>&mdash;Hemos tenido tiempo de elucubrar un poco. Y hemos pensado en mejorar la sensibilidad de tu cuerpo en general &mdash;anunci&oacute; Enko como si hablase de la gama comercial de un producto.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;De qu&eacute; manera? &mdash;pregunt&oacute; Trudy, m&aacute;s por estar avisada que como intento de protesta.<\/p>\n<p>&mdash;Lo habitual: pezones, cl&iacute;toris, labios vaginales. Boca, lengua, orejas, ombligo. Nalgas. Ya sabes.<\/p>\n<p>No, no lo sab&iacute;a. Pero Trudy puso cara hier&aacute;tica.<\/p>\n<p>&mdash;Solo tenemos una peque&ntilde;a duda sobre d&oacute;nde buscarte m&aacute;s sensibilidad, T &mdash;dijo Mike sin dejar el muslo. &mdash;Es discernir sobre los pezones o el cl&iacute;toris. La eterna duda.<\/p>\n<p>Trudy ni siquiera se hab&iacute;a imaginado nunca que eso pudiera ser un dilema. Ya era bastante sensible en esos lugares sin necesidad de ninguna intervenci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Por favor, no necesito cambios.<\/p>\n<p>&mdash;Ya lo sabemos, T. Solo que no depende de ti. Est&aacute; bien, Mike. Creo que aceptar&eacute; tu sugerencia. T, mejoraremos la sensibilidad en tus pezones en un cincuenta por ciento y en un veinticinco por ciento en tu cl&iacute;toris, al igual que en los labios vaginales.<\/p>\n<p>La incertidumbre no se acababa nunca.<\/p>\n<p>&mdash;T, una vez decidido lo mundano, vamos con los cambios est&eacute;ticos. Labios m&aacute;s jugosos. Piernas m&aacute;s esbeltas y nalgas m&aacute;s firmes. Un m&iacute;nimo de reducci&oacute;n de 5 cent&iacute;metros en la cintura y treinta cent&iacute;metros de aumento en el pecho. Adem&aacute;s de eso otros cinco cent&iacute;metros a tu elecci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;A mi elecci&oacute;n?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute; o cinco cent&iacute;metros m&aacute;s de pecho o cinco menos de talle. Nosotros no nos hemos puesto de acuerdo.<\/p>\n<p>Trudy no olvidaba las manos en la cintura.<\/p>\n<p>&mdash;Cinco menos de cintura &mdash;solicit&oacute; con firmeza fingida.<\/p>\n<p>&mdash;Bien dicho. Eso har&aacute;n treinta m&aacute;s de pecho y diez menos de cintura. &iquest;Por qu&eacute; no lo dejamos en otros cinco m&aacute;s pecho ya puestos? &mdash;pregunt&oacute; Enko.<\/p>\n<p>Trudy suspir&oacute;. Su cintura de sesenta pasar&iacute;a a ser de cincuenta y su pecho de sesenta a noventa y cinco. Asinti&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, es hora de que me vaya. Supongo que tienes estos d&iacute;as libres. Mike te dir&aacute; lo que debes de hacer. Creo que es conveniente que te cate un poco ahora, antes del cambio. Disfrutad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 22<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Al llegar a la isla, Enko le solicit&oacute; que saliese y atase el cabo al agarradero del muelle. Nadia se movi&oacute; con agilidad tratando de no pensar demasiado en la cadena mientras Enko le explicaba c&oacute;mo deb&iacute;a pasar la cuerda. 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