{"id":18810,"date":"2018-09-20T22:00:00","date_gmt":"2018-09-20T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-09-20T22:00:00","modified_gmt":"2018-09-20T22:00:00","slug":"18810-mozambia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/18810-mozambia\/","title":{"rendered":"Mozambia"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"18810\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Ana, ha hecho su juramento y se plantea la duda de si no ser&iacute;a mejor acabar aqu&iacute;. El final parece amable y sin trampas, parece en verdad un final y el conjunto tendr&iacute;a gran ventaja de su brevedad. Ana se sent&iacute;a irresistiblemente atra&iacute;da por Franz, eso si que era un hombre. Aunque las cosas hab&iacute;a que presentarlas bien y como eran. Lo afrontaba con serenidad pero con fuerza. A sus 24 a&ntilde;os, se encontraba en Mozambia para abrirse un futuro, venida desde casi la otra punta del mundo para obtener beneficios rentables de ese nuevo negocio, el trayecto era largo, pero los art&iacute;culos que necesitaba para su nuevo gimnasio hac&iacute;an que el viaje hubiera valido la pena. Franz en v&iacute;speras de sus 40 a&ntilde;os era todo serenidad pero con fuerza.<\/p>\n<p>&mdash; Puedes estar contenta, ya has hecho el primer pago y los env&iacute;os se har&aacute;n de forma regular, a tu edad eres toda una emprendedora.<\/p>\n<p>&mdash; Me alegro tanto de haberte conocido que no s&eacute; que hubiera hecho sin ti, tus consejos, tu ayuda y, sobre todo, ese cari&ntilde;o que me has dado, siento algo profundo por ti, y creo que es amor.<\/p>\n<p>&mdash; Las cosas son como son y nos volveremos a ver, en cuanto a mi ayuda, he hecho lo que he podido, si esa gente hubiera querido un segundo interlocutor, pero eran tan reticentes, que solo he podido aconsejarte.<\/p>\n<p>&mdash; No sabes como te lo agradezco, tus negocios con este pa&iacute;s te hacen ser un experto, aunque en este tema de las vitaminas hormonales y debido a la intromisi&oacute;n de otra gente los capullos no se fiaban, ser&aacute; por ese control de aduanas que tienen aqu&iacute;. No olvidare nunca est&aacute;s dos semanas, quiero volver a verte pronto &mdash; dijo Ana d&aacute;ndole un rom&aacute;ntico beso aprovechando la detenci&oacute;n del auto en un sem&aacute;foro.<\/p>\n<p>Ana y Franz se conocieron en un peque&ntilde;o mercadillo, a&uacute;n recuerda como le recomend&oacute; que regateara con los peque&ntilde;os comerciantes, era muy extendido entre la poblaci&oacute;n. Ese mismo d&iacute;a Franz, afable y caballero la invito a desayunar cont&aacute;ndole las peculiaridades del lugar. A la ma&ntilde;ana siguiente Franz ya est&aacute; esperando a Ana para mostrarle el lugar y orientarla en lo que pueda para su nuevo negocio. &Aacute;gil como una gacela, parec&iacute;a que flotaba en vez de caminar, musculada, pechos turgentes y esa media melena le hac&iacute;an sentirse segura, era la vida del gimnasio. Por su parte Franz era todo elegancia, de elevada estatura, muy asentado en el suelo, seguro de si mismo le daba ese aire de glamour que a Ana le encantaba. Esa misma noche un cielo estrellado miraba la habitaci&oacute;n de Franz el cual hund&iacute;a su cabeza entre las piernas de Ana y ella le chupaba su pene; fue un 69 que inici&oacute; todo el proceso de apareamiento durante una semana, cada d&iacute;a follaron con pasi&oacute;n y ternura. Ana pensaba que ese altruismo gratuito era debido &mdash; como bien le hab&iacute;a dicho &eacute;l &mdash; a esas negociaciones con Mozambia a esa gente desfavorecida. Siempre atento a gente como ella, en aras de hacerse un peque&ntilde;o negocio en su pa&iacute;s, incluso ingeniaba art&iacute;culos para los necesitados como hab&iacute;a podido comprobar con esa bater&iacute;a casera que daba electricidad, se entreten&iacute;a, en lo que &eacute;l dec&iacute;a, ese peque&ntilde;o generador de corriente; o el dep&oacute;sito de agua que sacaba el agua a trav&eacute;s de un &#8211; bot&oacute;n y una manguera; o ese c&iacute;rculo oval de metal, que manten&iacute;a la boca abierta, &uacute;til para la limpieza bucal. Le ped&iacute;a detalles de sus negociaciones, ya que como le hab&iacute;a dicho era algo inexperta. La v&iacute;spera de su partida hab&iacute;an hecho el amor en la playa, un misionero soberbio por parte de &eacute;l, goz&oacute; mucho, en esa semana hab&iacute;a hecho el anal por primera vez y sent&iacute;a complementada.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Me echaras de menos? &mdash; pregunto Ana.<\/p>\n<p>&mdash; Ser&aacute; por poco tiempo, pronto vendr&eacute; a vete a tu pa&iacute;s.<\/p>\n<p>&mdash; Eres fenomenal, tan bueno con la gente, no s&eacute; que hubiera hecho sin ti &mdash; dijo Ana en tono cari&ntilde;oso.<\/p>\n<p>&mdash; Sabes, es que en mi pa&iacute;s, todo es ego&iacute;smo, ese consumismo exagerado, es por eso que me gusta ayudar a esta gente con peque&ntilde;os detalles, incluso me gusta hacerlos, poder dar ese peque&ntilde;o generador de corriente para gente que no tiene, ese bid&oacute;n de agua que sale sola, o para los ni&ntilde;os ingeniar ese aparato bucal, es tan f&aacute;cil hacerlos felices &mdash; dijo Franz en tono cari&ntilde;oso.<\/p>\n<p>El coraz&oacute;n de Ana late con fuerza, se da cuenta, con gran sensibilidad, de cualquier acechanza de sus compa&ntilde;&iacute;as dudosas en su pa&iacute;s. Esto le ha dado fuerza para confiar en ella misma, porque su estrella, bajo cuya luz ella vino al mundo, seguir&aacute; siendo su gu&iacute;a constante y le ha ayudado a encontrar la persona que har&aacute; su felicidad completa.<\/p>\n<p>Se han besado efusivamente, se dirige hac&iacute;a el avi&oacute;n, ni siquiera hay zona de embargue en el destartalado aeropuerto y no m&aacute;s de veinte pasajeros, sube la escalinata y se acomoda en su asiento, se alegra de poder estar sola y no tener ning&uacute;n vecino de vuelo.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;No est&aacute;s seguro Franz ? &mdash; pregunta una voz tras &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash; No, y me gusta dejar las cosas claras, no soy amigo de dejar asuntos pendientes &mdash; responde Franz.<\/p>\n<p>&mdash; En ese caso&hellip;<\/p>\n<p>Desde la ventanilla Ana observa como se acerca un peque&ntilde;o Jeep del cual bajan dos polic&iacute;as, hay alg&uacute;n revuelo en el avi&oacute;n, uno de ellos habla con el piloto y entra en el pasillo del avi&oacute;n, se detiene ante Ana, es un hombre fuerte de carnes abundantes.<\/p>\n<p>&mdash; Se&ntilde;orita, tendr&aacute; que acompa&ntilde;arnos &mdash; dice en tono castrense y autoritario.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;A qu&eacute;&hellip; a qu&eacute;&hellip; vie&hellip; viene eso, yo&hellip; yo&hellip;? &mdash; responde en tono asustadizo.<\/p>\n<p>&mdash; No me lo ponga m&aacute;s dif&iacute;cil&hellip;<\/p>\n<p>Los dos hombres hab&iacute;an pasado a una sala contigua, delante de ellos unos vasos y una botella.<\/p>\n<p>&mdash; Un habano Franz, es de calidad superior, s&eacute; que te gustan, y por favor, s&iacute;rvete tu mismo de la botella.<\/p>\n<p>&mdash; Tienes buen gusto cabr&oacute;n, lo consigues todo, bueno por eso tienes tus contactos, este whisky de 20 a&ntilde;os no desentona, no.<\/p>\n<p>&mdash; S&eacute; que te gusta la calidad y m&aacute;s ahora que me han informado&hellip; &mdash; dijo mientras daba fuego al habano de Franz &mdash; Ya tendr&aacute;s&#8230;<\/p>\n<p>&mdash; Si, el tercero, para ser exactos, nacer&aacute; de un momento a otro, de hecho me voy directo para all&aacute; ma&ntilde;ana mismo. La familia me tira mucho, es mi debilidad, somos felices. Hablando de trabajo, &iquest;qui&eacute;n se ocupa&hellip;?<\/p>\n<p>&mdash; Otto, se que es de tu confianza.<\/p>\n<p>El teniente Otto caminaba de arriba abajo de la habitaci&oacute;n, Ana estaba sentada.<\/p>\n<p>&mdash; D&iacute;game una vez m&aacute;s como se llamaba, &iquest;de qu&eacute; le conoc&iacute;a? &mdash; preguntaba Otto en tono intimidatorio.<\/p>\n<p>&mdash; Yo&hellip; yo&hellip; yo solo s&eacute; que le llamaban Luders&hellip; no&hellip; no&hellip; por favor&hellip; &mdash; dijo entre sollozos ella.<\/p>\n<p>&mdash; Y los otros, &iquest;c&oacute;mo se llamaban? &mdash; pregunto gritando el teniente.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Yo solo trate con ese! &iexcl;por favor! &iexcl;cr&eacute;ame d&eacute;jeme!<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Por &uacute;ltima vez, &iquest;qui&eacute;n era el otro enlace?! &mdash; pregunto mientras descolgaba el tel&eacute;fono.<\/p>\n<p>Mientras tanto en otra habitaci&oacute;n distendidos y relajados, los dos hombres charlaban.<\/p>\n<p>&mdash; Eres un buen colaborador Franz, y te lo agradecen, no te gusta dejar ning&uacute;n cabo suelto y el C.I.M (Centro de inteligencia de Mozambia) lo sabe.<\/p>\n<p>&mdash; T&uacute; tambi&eacute;n como inspector de operaciones haces una labor encomiable.<\/p>\n<p>&mdash; Cada uno sabemos nuestra tarea, yo como inspector local conozco todas las fuentes de informaci&oacute;n y por ello conf&iacute;o en ti &mdash; dijo mientras descolgaba el tel&eacute;fono y se pon&iacute;a al habla &mdash;. Perd&oacute;n, era Otto, dice que no colabora, o no sabe, pide permiso para actuar o, si creemos conveniente dejar el caso cerrado, t&uacute; decides.<\/p>\n<p>&mdash; La cosa est&aacute; empezada, que actu&eacute; con el protocolo, que pruebe con intimidaci&oacute;n, quiz&aacute; nos de resultados &mdash; dijo categ&oacute;rico Franz.<\/p>\n<p>Otto colg&oacute; el tel&eacute;fono al mismo tiempo que se alisaba su blanco bigote, su cara adusta y avejentada, llena de arrugas le daban esa austeridad castrense. M&aacute;s de 35 a&ntilde;os de servicio le daban esa disciplina de saber actuar en todo momento. Camin&oacute; hac&iacute;a la puerta con brusquedad al mismo tiempo que la abr&iacute;a gritaba a los dos guardias:<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;&iexcl;&iexcl;Despelotadla y llevadla a dar el paseillo, que vea un poco el lugar, igual se le aclaran las ideas y recuerda mejor!!!<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;&iexcl;No!! &iexcl;&iexcl;no!! &iexcl;por Dios! &iexcl;no s&eacute; nada, lo juro! &mdash; gritaba Ana en tono suplicante.<\/p>\n<p>Es desnudada, indefensa con su cuerpo sin ropas se muestran unos pechos turgentes y unas piernas moldeadas a base de gimnasio, tiene el pelo desali&ntilde;ado, las l&aacute;grimas le caen, se pone las manos delante de su sexo y es obligada a caminar por el pasillo con Otto tras ella; en el pasillo hay puertas abiertas, hay expectaci&oacute;n de polic&iacute;as mirando, aunque no se atreven a hablar, Otto impone respeto, es su teniente y es muy estricto. Otto llama a una puerta y entra.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Vaya! &iexcl;qu&eacute; tenemos aqu&iacute;! &mdash;exclama, un hombre calvo de edad avanzada y con unos galones de sargento.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Ya ves! No quiere colaborar, por un simple nombre me hace pasar por un hombre malo &mdash;dijo en tono socarr&oacute;n Otto.<\/p>\n<p>&mdash; T&uacute;, zorra, si supieras quien es el teniente y lo que les pasa, no te atrever&iacute;as a&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; Te doy otra oportunidad &mdash;dijo Otto&mdash; dime nombres.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Juro por Dios que lo que he dicho es la verdad! &ndash;dijo en tono suplicante al mismo tiempo que lloraba.<\/p>\n<p>Franz se levanta con el puro en la boca, mira a trav&eacute;s del espejo que da a la sala contigua, va de un lado para otro, el repiqueteo del tel&eacute;fono le hace pararse.<\/p>\n<p>&mdash; Si, d&iacute;game&hellip; de acuerdo&hellip; consultar&eacute; a Franz &mdash;dijo el inspector&mdash;. No acata, Franz, t&uacute; decides&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Que siga el protocolo! Vamos a probar con la sala de interrogatorio &mdash; dijo mirando a trav&eacute;s del cristal la escueta sala contigua.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Crees que sabe m&aacute;s nombres? No creo que conozca m&aacute;s enlaces, es probable que solo fuera embaucada.<\/p>\n<p>&mdash; Solo se trata de ser fiel a la regla del combate, no podemos dejar que esta gente arruine la reputaci&oacute;n del pa&iacute;s &mdash;dijo acalorado Franz.<\/p>\n<p>&mdash; Si, pero si tu la hab&iacute;as seguido, no siendo capaz de obtener otro enlace.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Qu&eacute; proceda!<\/p>\n<p>Ana fue conducida a una sala de luces escu&aacute;lidas, solo una silla y una cuerdas colgadas del techo, el ambiente era as&eacute;ptico y sepulcral; Otto junto a dos subordinados invita a Ana a sentarse, ella est&aacute; hist&eacute;rica empieza a sollozar, por lo que Otto ordena que la sienten. Una vez sentada es atada de manos y pies a la silla, est&aacute; frente a un cristal ahumado.<\/p>\n<p>&mdash; Est&aacute; tan guapa, a&uacute;n con todo el maquillaje corrido &mdash; dijo Franz.<\/p>\n<p>A trav&eacute;s de la puerta que da a la otra habitaci&oacute;n entra Otto donde se encuentran Franz y el inspector.<\/p>\n<p>&mdash; Me alegro de verte Franz &mdash; dijo de forma efusiva Otto &mdash;, ya me he enterado de tu pr&oacute;xima paternidad.<\/p>\n<p>&mdash; Si, siempre es un aliciente, son mi vida &mdash;respondi&oacute; Franz al mismo tiempo que se abrazaban&mdash;. Y los tuyos supongo que ya har&aacute;n su vida. Me han dicho que ya eres de nuevo abuelo.<\/p>\n<p>&mdash; Ya son mayores si, el m&aacute;s joven de los cuatro ya tiene 28 a&ntilde;os, si no fuera por los nietos los cuales me dan muchas alegr&iacute;as &mdash;dijo en tono fraternal.<\/p>\n<p>&mdash; Bueno, vamos a por el trabajo que nos ocupa Otto, &iquest;has visto lo que te he tra&iacute;do?<\/p>\n<p>&mdash; Si, una hembra algo atemorizada y estridente, con sus herramientas en un peque&ntilde;o carrito de compra. Piensas en todo, eres un manitas, &iquest;por donde empiezo?<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;&iexcl;Electrificaci&oacute;n!! &mdash; dijo Franz categ&oacute;rico.<\/p>\n<p>Otto entro en la sala que estaba Ana y se quita el chaleco, queda en botas, pantalones y tirantes; del carrito saca una peque&ntilde;a bater&iacute;a con y se coloca de pie delante de Ana. Es el emblema de la autoridad, de su superioridad sobre ella. Es una peque&ntilde;a caja met&aacute;lica con dos cables con pinzas. Otto va de un lado a otro, con la vista baja. Ana tiembla, lloriquea al mismo tiempo que Otto se dirige a ella y le coloca las pinzas en sus pezones. Se aparta y gira un peque&ntilde;o dial al n&uacute;mero 1. Ana se estremece, intenta hablar, se tensa, chilla. El sudor le cae a borbotones, sigue gritando hasta que no puede m&aacute;s. Ceden los estremecimientos.<\/p>\n<p>&mdash; Quiero nombres ya&hellip; &mdash;dijo Otto.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;&iexcl;No!! solo s&eacute;&hellip; qu&eacute; se llamaba Luters&hellip; &iexcl;Hijo de la gran puta, cabr&oacute;n! Franz&hellip; conoc&iacute; a Franz&hellip; &iexcl;&iexcl;No!!<\/p>\n<p>Otto volvi&oacute; a entrar en la habitaci&oacute;n contigua donde estaba Franz y el inspector.<\/p>\n<p>&mdash; Te ha nombrado, al menos empieza a desembuchar &mdash; dijo Otto.<\/p>\n<p>&mdash; S&iacute;rvete uno de esos puros &mdash; dijo el inspector ofreci&eacute;ndole la caja &mdash; haces una labor encomiable Otto, siempre defiendes lo que es justo, aunque quiz&aacute; la chica no conozca a nadie m&aacute;s y diga lo que sabe.<\/p>\n<p>&mdash; Entonces voy a seguir, &iquest;o, que hago? &mdash; pregunto Otto mirando a ambos.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;&iexcl;Hazle el alternador!! &mdash; grito Franz.<\/p>\n<p>&mdash; Veo que es una cuesti&oacute;n de principios Franz, &iquest;te ha molestado que te nombrara? &mdash; dijo el inspector.<\/p>\n<p>Otto a pasos largos vuelve a entrar en la sala de interrogatorios, da una calada a su puro mientras mira a Ana y grita a sus subordinados:<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;&iexcl;Atadle las piernas al reposabrazos de la silla, quiero ver esos agujeros bien abiertos, tanto su puto co&ntilde;o como el de su puto culo!!<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;&iexcl;&iexcl;No!!! &iexcl;&iexcl;&iexcl;No!!! &iexcl;&iexcl;&iexcl;No!!! &iexcl;&iexcl;&iexcl;No!!! &iexcl;&iexcl;&iexcl;No!!! &mdash; grito Ana a pleno pulm&oacute;n.<\/p>\n<p>Una vez atada y colocada en esa posici&oacute;n, Otto se acerca con la peque&ntilde;a bater&iacute;a y le coloca las pinzas en sus labios de la vagina, despu&eacute;s le ense&ntilde;a una bombilla.<\/p>\n<p>&mdash; Te lo voy a enroscar en tu puto culo y te dar&eacute; corriente hasta que se encienda &mdash;dijo Otto ech&aacute;ndole una bocanada de humo a la cara y enroscarle en su zona anal la bombilla.<\/p>\n<p>En esta posici&oacute;n, recibi&oacute; la primera descarga, sus muslos se tensaron, su boca estaba abierta, el sudor corr&iacute;a por todo su cuerpo, el dial de la bater&iacute;a estaba en posici&oacute;n 2, un ligero amago de encenderse la bombilla aunque la corriente interior no bastaba. Y se para, Ana est&aacute; blanca como la pared, intenta balbucear algo.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Se te ofrece algo, quieres hablar? &mdash; pregunta Otto dando una bocanada al puro.<\/p>\n<p>&mdash; Si&hellip; se&hellip; creo&hellip; no s&eacute; como se llamaba, los primeros&hellip; d&iacute;as&hellip; me presenta&hellip; presentaron&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;&iquest;Qui&eacute;n te lo presento?! &iexcl;&iquest;C&oacute;mo se llamaba ese otro?!<\/p>\n<p>&mdash; Yo, yo&hellip; no&hellip; s&eacute;&hellip;<\/p>\n<p>Otto volvi&oacute; a accionar el dial en el numero 3, vuelven las convulsiones a Ana, su cuerpo se agarrota, las venas se le hinchan, la bombilla se enciende, de la vagina de Ana empieza a salir orina a causa del esfuerzo, la tensi&oacute;n es enorme. Se para.<\/p>\n<p>&mdash; Ha empezado a cantar, Franz, no cre&iacute;a que supiera m&aacute;s &mdash; dijo el inspector.<\/p>\n<p>&mdash; Confi&oacute; mucho en Otto es perro viejo &mdash; dijo Franz al mismo tiempo que Otto entraba.<\/p>\n<p>&mdash; Parece que hab&iacute;a otro, un poco m&aacute;s de tiempo y canta quien le proporciono la mercanc&iacute;a &mdash; dijo plet&oacute;rico Otto.<\/p>\n<p>&mdash; Continua Otto, hazle el aljibe.<\/p>\n<p>Otto sali&oacute; con paso decidido, cogi&oacute; el peque&ntilde;o dep&oacute;sito de agua con motor, con la manguera se acerc&oacute; a ella, sus dientes casta&ntilde;eaban, sudorosa.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;No! &iquest;que va a hacer? &iexcl;No!<\/p>\n<p>&mdash; Haz memoria puta &mdash; dijo al mismo tiempo que abr&iacute;a con sus manos su ano e introduc&iacute;a la manguera.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Le llamaban Herbert&hellip; solo se eso! &mdash;exclamo ella.<\/p>\n<p>El mecanismo casero empez&oacute; a bombear agua, el l&iacute;quido sub&iacute;a, Ana empez&oacute; a sentir una sensaci&oacute;n de hinchaz&oacute;n del intestino, sus m&uacute;sculos estaban tensados al m&aacute;ximo.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;&iexcl;Herbert y Danton!! &iexcl;&iexcl;No s&eacute; m&aacute;s!! &iexcl;&iexcl;Pare!! &iexcl;&iexcl;Pare!!<\/p>\n<p>Otto par&oacute; el peque&ntilde;o motor, retiro la manquera y tapono su ano con su dedo coraz&oacute;n al mismo tiempo que a pocos cent&iacute;metros de la cara de ella le obsequiaba con una bocanada de humo.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Alguien m&aacute;s hab&iacute;a? Haz memoria<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;&iexcl;No!! &iexcl;&iexcl;Es todo lo que s&eacute;!! &mdash; Grito Ana.<\/p>\n<p>Otto aparto el dedo de su ano y acto seguido su ano expulso de forma compulsiva agua como un grifo a presi&oacute;n.<\/p>\n<p>Exultante por su buen trabajo Otto entr&oacute; en el departamento donde estaba Franz y el inspector.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Fenomenal! Conocemos a los dos sujetos, buen trabajo &mdash;dijo el inspector.<\/p>\n<p>&mdash; Siempre he confiado en ti Otto, ha cantado &mdash;dijo Franz.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y ahora? La dejo, o&hellip; &mdash;pregunto Otto.<\/p>\n<p>&mdash; Barra libre, si quieres puedes gozarla, como siempre en estos casos &mdash; respondi&oacute; Franz.<\/p>\n<p>&mdash; Ser&aacute; un placer observarte, si se puede, vamos&hellip; &mdash; dijo el inspector.<\/p>\n<p>&mdash; Faltar&iacute;a m&aacute;s, nunca he tenido secretos &mdash; dijo exultante Otto.<\/p>\n<p>Tras la breve conversaci&oacute;n volvi&oacute; a entrar en la sala y exclamo a sus subordinados:<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;&iexcl;Crucifixi&oacute;n a cuerda asistida!! Preparadme la hembra. Vas a tener polla en todos tus conductos &mdash; dijo mientras miraba a Ana con ojos feroces.<\/p>\n<p>Ana es y atada e izada con poleas en posici&oacute;n de cruz mientras Otto est&aacute; en el otro compartimento, los dos subordinados ultiman los detalles.<\/p>\n<p>&mdash; Levanta m&aacute;s de esa parte que quede bien tenso el cabo, se nota que es tu primera vez &mdash; dice uno de ellos.<\/p>\n<p>&mdash; Ya, es que no estoy acostumbrado, y ahora, que le va a hacer &mdash; contesta el otro.<\/p>\n<p>&mdash; Estar&aacute; expuesta as&iacute; en cruz un rato, cuando entre el sargento la pondremos en horizontal y tiraremos de las cuerdas de los pies para abrirlas hasta que encuentre la alineaci&oacute;n adecuada para que el mismo sargento se la pueda fornicar &mdash; contesta el otro mientras Ana solloza.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y siempre lo hace as&iacute;? &mdash; pregunta asombrado el otro.<\/p>\n<p>&mdash; Con las jacas que valen la pena si, he perdido la cuenta la verdad, quiz&aacute; sea la que hace trescientas desde que estoy aqu&iacute;, es un aut&eacute;ntico toro bravo el teniente.<\/p>\n<p>Ana tensada en cruz y el pulso desbocado le daba embates por las venas. Volvi&oacute; Otto y mirando a Ana, como un fiel devoto mira a su cristo desde abajo del altar. Y, movido por un repentino impulso y bruscamente alterado, sudando por todos los poros dirigi&oacute; una iracunda mirada a Ana, la cual rendida ya sent&iacute;ase ajena, sacada de si misma, como situada en el umbral de una &eacute;poca de transformaciones.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Bajadla ya! &mdash; dijo al mismo tiempo que se quitaba los pantalones, quedando con la camisa y dejando unas piernas velludas, junto con un pene erecto.<\/p>\n<p>Ana fue bajada y puesta en horizontal, el aire estaba inm&oacute;vil.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;As&iacute; mi teniente?<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Abridle m&aacute;s las piernas! &mdash; contesto Otto.<\/p>\n<p>&mdash; Tira m&aacute;s de cuerda &mdash; dijo el otro al novato.<\/p>\n<p>&mdash; Mi teniente, ya la tiene alineada.<\/p>\n<p>Otto, pene en mano, embisti&oacute; como un tren de mercanc&iacute;as dando trallazos p&eacute;lvicos, cada embate era m&aacute;s agresivo que el anterior. Estremec&iacute;ane en cada embestidas las nalgas de Otto emitiendo sonidos guturales de su garganta. El sostenido embate de Otto se iba rompiendo en ritmo &mdash; unas d&eacute;biles; otras brutales; siempre m&aacute;s espaciados &mdash; y, con pasmoso desenfado, se despoj&oacute; de la camisa, quedando completamente desnudo. En la brusquedad del atolondramiento, Ana no acababa de entender lo que ocurr&iacute;a, daba por terminada su penetraci&oacute;n vaginal, pensaba ella. Movido por un estallido nervioso, Otto escogi&oacute; esta vez el conducto anal y volvi&oacute; a embestirla sin compasi&oacute;n. Ana buscaba donde ara&ntilde;ar, solo encontraba aire. Otto la miraba con media sonrisa desencajada, lo que revelaba una portentosa capacidad de humillar. El conducto anal quedo abierto en la penetraci&oacute;n. Fue bombeada durante unos minutos con determinaci&oacute;n y potencia, vum, vum, vum; plof, plof, plof.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Ponedle el aro bucal! &mdash; exclam&oacute; Otto.<\/p>\n<p>Ana, vio como ese implante bucal dise&ntilde;ado por Franz le era colocado en la boca, quedaba abierta sin posibilidad de cerrar las mandibular. En esa posici&oacute;n Otto introdujo su pene en su boca y vaci&oacute; una abundante lefada&hellip;<\/p>\n<p>Franz y el inspector terminaban su comida y se dispon&iacute;an a degustar un licor y unos puros, cuando entro Otto.<\/p>\n<p>&mdash; No os encontraba, no sab&iacute;a que estabais en el restaurante &mdash; dijo Otto.<\/p>\n<p>&mdash; Ya ves, dispuesto a partir despu&eacute;s; y t&uacute; &iquest;qu&eacute; tal? &mdash; dijo Franz.<\/p>\n<p>&mdash; Ya ve, tambi&eacute;n para casa, lo dec&iacute;a por si quer&iacute;a ver a la chica antes de irse, ya la he terminado, pero la he dejado a exposici&oacute;n de la tropa&hellip; &mdash; dijo orgulloso Otto.<\/p>\n<p>Movido por una repentina impaciencia Franz se dirigi&oacute; hacia la sala de interrogatorios, una vez all&iacute; pudo observar como Ana era follada al mismo tiempo que otro le introduc&iacute;a el pene en la boca, los dos estaban en el &eacute;xtasis ya convulsionaban y no tardaron en soltar el semen sobre Ana: uno dentro de la boca, el otro en su zona vaginal. La cara de Ana parec&iacute;a un lodazal de esperma, as&iacute; como sus conductos vaginal y anal; el suelo estaba en estado deplorable, lleno de l&iacute;quido seminal, el ambiente apestaba a lefa. Los dos se quedaron mirando a Franz y uno de ellos dijo:<\/p>\n<p>&mdash; Tu turno, ya hemos acabado.<\/p>\n<p>&mdash; No, no&hellip; solo ven&iacute;a a verla, ya que por lo visto est&aacute; bien servida &mdash; dijo Franz.<\/p>\n<p>&mdash; No te quepa duda, somos los &uacute;ltimos de la tropa del cuerpo de guardia, te aseguro que sequedad vaginal no tendr&aacute; &mdash; dijo riendo jocosamente junto con su compa&ntilde;ero.<\/p>\n<p>&mdash; Pod&eacute;is bajarla ya, quitadle el aparato de la boca.<\/p>\n<p>Fue bajada hasta el suelo, una calma de sensaciones se apodero de la habitaci&oacute;n, Ana rendida con el semen cay&eacute;ndole de la frente, de las sienes, de la boca sali&eacute;ndole unos hilillos babeantes. El pie de Franz patin&oacute; de forma ligera al acercarse, la mir&oacute; largamente.<\/p>\n<p>&mdash; Ere&hellip; ere&hellip; eres un&hellip; un&hellip; un&hellip; un&hellip; mal&hellip; malvado &mdash; balbuceo ella.<\/p>\n<p>&mdash; As&iacute; es la vida nena &mdash; contesto Franz, al mismo tiempo que se bajaba la cremallera de la bragueta, sacando su pene fl&aacute;cido, descapull&aacute;ndose el glande, para orinar abundantemente sobre ella, moviendo su pene de un lado a otro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Ana, ha hecho su juramento y se plantea la duda de si no ser&iacute;a mejor acabar aqu&iacute;. El final parece amable y sin trampas, parece en verdad un final y el conjunto tendr&iacute;a gran ventaja de su brevedad. 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