{"id":18817,"date":"2018-09-22T22:00:00","date_gmt":"2018-09-22T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-09-22T22:00:00","modified_gmt":"2018-09-22T22:00:00","slug":"18817-la-sumision-de-ta-viviana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/18817-la-sumision-de-ta-viviana\/","title":{"rendered":"La sumisi\u00f3n de t\u00eda Viviana"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"18817\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>La tarde m&aacute;s demencial de mi vida fue en la primavera del dos mil diez. Estaba solo en mi casa, mis padres se hab&iacute;an ido a unas minivacaciones a Brasil. Yo hab&iacute;a terminado la escuela el a&ntilde;o anterior, y todav&iacute;a no hab&iacute;a logrado conseguir trabajo, por lo que estaba muy aburrido, sin nada que hacer. Recuerdo que ese d&iacute;a en particular hac&iacute;a un clima muy agradable, ten&iacute;a las ventanas abiertas y entraba una brisa deliciosa. Afuera, el peque&ntilde;o jard&iacute;n de mam&aacute; florec&iacute;a con un mont&oacute;n de colores. Era una tarde ideal para salir a pasear, pero yo prefer&iacute;a quedarme atrincherado en mi casa, y el motivo era muy simple: mi t&iacute;a Viviana llegar&iacute;a en cualquier momento, y yo quer&iacute;a estar ah&iacute; para recibirla.<\/p>\n<p>T&iacute;a Viviana era mi obsesi&oacute;n desde que comenc&eacute; a sentir atracci&oacute;n por el sexo opuesto. De chico la ve&iacute;a un par de veces al a&ntilde;o, en reuniones familiares. Su presencia era un espect&aacute;culo para los ojos, en medio de tantos t&iacute;os viejos y t&iacute;as gordas. Era de piel blanca, y pelo negro lacio, ojos verdes, y cuerpo de vedette, con apenas unos quilos de m&aacute;s. Muchas veces tuve sue&ntilde;os lujuriosos con ella, y me despert&eacute; con el b&oacute;xer empapado de semen.<\/p>\n<p>Decir que era inalcanzable es poco. No s&oacute;lo era extremadamente hermosa, sino que me llevaba doce a&ntilde;os, y como me conoc&iacute;a de chico, siempre me trataba como a un beb&eacute;. Adem&aacute;s, era una mujer prohibida, ya que era la cu&ntilde;ada de mam&aacute;, y aunque no ten&iacute;amos lazos sangu&iacute;neos, los imperativos sociales har&iacute;an que cualquier relaci&oacute;n entre nosotros fuese vista con malos ojos. Pero esta &uacute;ltima certeza, lejos de espantarme me produc&iacute;a m&aacute;s morbo, y hac&iacute;a que mi deseo se convierta en una obsesi&oacute;n.<\/p>\n<p>Un par de meses antes de la tarde de la que trata este relato, t&iacute;a Viviana se mud&oacute; al barrio de mi familia, por lo que comenc&eacute; a verla con m&aacute;s regularidad. D&iacute;a por medio ven&iacute;a a cenar con Gast&oacute;n, el hermano de mam&aacute;. No tengo nada en contra de mi t&iacute;o, pero nunca entend&iacute; c&oacute;mo un min&oacute;n como Viviana fue a darle bola a un mojigato barrig&oacute;n como &eacute;l. Para colmo, ella siempre se mostraba muy cari&ntilde;osa con su marido. A pesar de haberse casado con &eacute;l a los veinte a&ntilde;os, segu&iacute;a vi&eacute;ndolo con una admiraci&oacute;n y cari&ntilde;o que me daban celos. Por otra parte, a pesar de que yo ya contaba con dieciocho a&ntilde;os, me segu&iacute;a tratando como a un ni&ntilde;o. Es cierto que disfrutaba mucho de sus besos sorpresivos en la mejilla, o de sus abrazos efusivos (donde aprovechaba para sentir sus tetas) cuando no me ve&iacute;a por tres o cuatro d&iacute;as, pero yo en realidad quer&iacute;a que esos besos apunten a mis labios y quer&iacute;a sentir las partes &iacute;ntimas de su cuerpo con total libertad, y no de manera casual.<\/p>\n<p>Esa tarde estaba tirado en la cama, viendo una pel&iacute;cula a la que no prestaba la menor atenci&oacute;n. Mi cabeza elucubraba una idea por dem&aacute;s siniestra. En esos tiempos sal&iacute;an en los noticieros muchos casos relacionadas con una droga que llamaban &ldquo;Burundanga&rdquo;. Esta droga, que se pod&iacute;a ingerir v&iacute;a oral o v&iacute;a inhaladora, era capaz de anular la voluntad de quienes la consum&iacute;an, ya que al hacerlo la v&iacute;ctima entraba en un estado de &ldquo;sumisi&oacute;n qu&iacute;mica&rdquo; donde, entre otros efectos, se convert&iacute;a en un ser extremadamente manipulable que obedec&iacute;a cualquier orden que se le daba, sin oponer la menor resistencia. El descubrimiento de esta droga me fascin&oacute; tanto que comenc&eacute; a leer muchos art&iacute;culos sobre ella en internet. Se utilizaba principalmente en robos, para que el asaltado entregue su dinero sin que se produzca ning&uacute;n tipo de violencia. El delincuente solo deb&iacute;a ingeni&aacute;rselas para que la v&iacute;ctima de turno tome un l&iacute;quido en el que se verti&oacute; la burundanga, o que aspire alg&uacute;n pa&ntilde;uelo contaminado con dicha droga. Pero en un peque&ntilde;o porcentaje se utilizaba para someter a mujeres y abusar sexualmente de ellas. No voy a detenerme en tantos detalles con respecto a las caracter&iacute;sticas de este f&aacute;rmaco, s&oacute;lo agregar&eacute; que quien ingiere esta droga, en lo dosis adecuada, cae en un estado de amnesia por lo que olvida todo lo sucedido durante las dos o tres horas en que la droga surte efecto, lo que la convert&iacute;a en una sustancia peligrosamente eficiente.<\/p>\n<p>As&iacute; que ah&iacute; estaba, en mi cama, rememorando cada cosa que sab&iacute;a sobre esa droga.<\/p>\n<p>Me pregunt&eacute; si mi integridad era realmente parte de mi esencia, o si s&oacute;lo era buena persona porque sab&iacute;a que determinados actos ten&iacute;an consecuencias. Pero, &iquest;Y si no las ten&iacute;an? &iquest;Si pod&iacute;a salir impune? En el fondo sab&iacute;a que la oscuridad ya se hab&iacute;a apoderado de mi coraz&oacute;n. Entonces me pregunt&eacute; si ser&iacute;a capaz de hacer lo que fuese necesario para que mi fantas&iacute;a (Mi obsesi&oacute;n) se concrete.<\/p>\n<p>Escuch&eacute; que alguien golpeaba la puerta. Sab&iacute;a que era mi t&iacute;a Viviana, ya que mam&aacute; me hab&iacute;a advertido que vendr&iacute;a a lavar su ropa, porque su lavarropas se rompi&oacute;. Antes de bajar a recibirla abr&iacute; el caj&oacute;n de mi ropero, ah&iacute; estaba, un frasquito peque&ntilde;o con el que cumplir&iacute;a mis deseos. Lo guard&eacute; en el bolcillo. No importa c&oacute;mo lo consegu&iacute;, baste con saberse que tengo algunos amigos que van por la vida caminando entre sombras.<\/p>\n<p>Me di cuenta que estaba muy desarreglado, todo despeinado, con la remera arrugada, con una bermuda y ojotas, pero no hab&iacute;a tiempo para esos detalles. Baj&eacute; a abrirle.<\/p>\n<p>&mdash;Hola Carlitos. &mdash;Me salud&oacute;. Llevaba un vestido encantador, de color blanco con flores verdes y rojas. Cargaba una bolsa grande, donde supuse que llevaba la ropa sucia.<\/p>\n<p>&mdash;Hola t&iacute;a, la salud&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Te dijo tu mami que ven&iacute;a &iquest;No? &mdash;Pregunt&oacute;, mir&aacute;ndome con sus radiantes ojos verdes.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute; t&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, voy al lavadero, no te voy a molestar&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Vos no molestas para nada t&iacute;a. &mdash;dije.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; divino que sos. &mdash;me dijo, y me dio un sonoro beso en la cara.&mdash;Voy poniendo esto en el lavarropas y despu&eacute;s hablamos &iquest;quer&eacute;s?<\/p>\n<p>&mdash;Bueno.<\/p>\n<p>Mientras se iba para el fondo not&eacute; que el vestido dejaba gran parte de la espalda desnuda, y adem&aacute;s pude ver la tanga blanca a trav&eacute;s de los estampados de flores del vestido. Ah&iacute; se me fueron todas las dudas. Mi t&iacute;a se convertir&iacute;a en mi esclava por unas horas, si luego hab&iacute;a consecuencias, estaba dispuesto a enfrentarlas, lo que no estaba dispuesto a tolerar era a seguir soportando la terrible calentura que sent&iacute;a por ella.<\/p>\n<p>&mdash;Esper&aacute; t&iacute;a, te llevo la bolsa. &mdash;Dije, corriendo hacia ella.<\/p>\n<p>&mdash;No hace falta mi amor&hellip; &mdash;Me dijo, pero yo ya le quitaba la bolsa de la mano.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; lindo est&aacute; el d&iacute;a. &mdash;Dijo, mientras iba sacando la ropa de la bolsa. &mdash;Deber&iacute;as salir a disfrutar.<\/p>\n<p>&mdash;Por hoy prefiero estar en casa.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, igual ten&eacute;s toda la primavera para salir.<\/p>\n<p>Estuvimos conversando en el lavadero, mientras ella iba poniendo la ropa adentro del lavarropas. Cuando presionaba los botones para programar el lavado, pareci&oacute; estar muy concentrada en su tarea, as&iacute; que aprovech&eacute; para com&eacute;rmela con la mirada. Su cintura delgada hac&iacute;a que su cuerpo est&eacute; formado por curvas incre&iacute;blemente sinuosas. Me detuve en ella, y recorr&iacute; la piel blanca de su espalda, llena de lunares, y me detuve especialmente en sus nalgas escandalosamentes voluptuosas, dignas de ser exhibidas en televisi&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Todo bien? &mdash;Me pregunt&oacute;, d&aacute;ndose vuelta, enganch&aacute;ndome con las manos en la masa.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, todo bien. &mdash;Dije, haci&eacute;ndome el tonto.<\/p>\n<p>Ella me sigui&oacute; conversando. Si se hab&iacute;a incomodado por mi mirada libidinosa no lo demostr&oacute;. Yo estaba m&aacute;s callado que de costumbre, ya que por mi cabeza pasaban miles de fantas&iacute;as y un mont&oacute;n de incertidumbres. Las fantas&iacute;as consist&iacute;an en imaginar todas las formas en que me hubiese gustado poseer a t&iacute;a Viviana; mientras que la incertidumbre ten&iacute;a que ver con la desconfianza hacia m&iacute; mismo: &iquest;Me animar&iacute;a a darle de tomar la droga? &iquest;Podr&iacute;a hacerlo sin que ella se d&eacute; cuenta? &iquest;La sustancia dar&iacute;a resultado?<\/p>\n<p>Para responder definitivamente a la primera pregunta, y as&iacute; dejar al menos esa duda de lado, le ofrec&iacute; a T&iacute;a Viviana algo para tomar.<\/p>\n<p>&mdash; No Carlitos, gracias. &mdash;me respondi&oacute; para mi sorpresa.<\/p>\n<p>&iquest;Acaso ah&iacute; terminaban mis fantas&iacute;as? &iquest;Se hab&iacute;a dado cuenta de mi ansiedad y hab&iacute;a sospechado algo? &iquest;O simplemente no ten&iacute;a sed ni calor? &iquest;Acaso era una se&ntilde;al del destino que me instaba a retroceder en mi plan macabro?<\/p>\n<p>Decid&iacute; que deb&iacute;a hacer un intento m&aacute;s. Si nuevamente se rehusaba me dar&iacute;a por vencido. Las cosas suced&iacute;an por algo, de eso estaba seguro.<\/p>\n<p>Pero en lugar de ofrecerle de nuevo algo para beber, fui directamente a la cocina. Abr&iacute; la heladera, saqu&eacute; una botella de coca fr&iacute;a. Serv&iacute; un vaso lleno. Saqu&eacute; el frasquito de mi bolcillo, y con las manos transpiradas y temblorosas, vert&iacute; el contenido en la gaseosa.<\/p>\n<p>Visiblemente no hab&iacute;a manera de percibir que la bebida estaba adulterada, pero por las dudas la revolv&iacute; un poco con una cuchara. Ya estaba hecho, hab&iacute;a jugado mi as de espadas, s&oacute;lo quedaba ver si mi t&iacute;a perd&iacute;a en esa jugada.<\/p>\n<p>&mdash;Tom&aacute; t&iacute;a, hace mucho calor. &mdash;le ofrec&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Pero que caballero! &mdash;dijo. Inmediatamente sent&iacute; que mi coraz&oacute;n empezaba a acelerarse.&mdash; Pero estoy a dieta, no puedo tomar eso. &mdash; agreg&oacute; despu&eacute;s, encogi&eacute;ndose de hombros.<\/p>\n<p>No hab&iacute;a nada que hacer. Toda la burundanga que ten&iacute;a estaba en ese vaso, y no sab&iacute;a cu&aacute;ndo conseguir&iacute;a m&aacute;s. Ni siquiera sab&iacute;a si volver&iacute;a a intentar hacer algo tan bajo. Una parte de m&iacute; se alivi&oacute; mucho, despu&eacute;s de todo, no har&iacute;a nada malo, y por ende, segu&iacute;a siendo una buena persona.<\/p>\n<p>Fuimos al living. Y conversamos un rato m&aacute;s mientras la ropa se lavaba. Me indag&oacute; sobre mis supuestas novias, y me pregunt&oacute; d&oacute;nde me gustar&iacute;a trabajar. En un momento se fue a sacar la ropa y a poner m&aacute;s.<\/p>\n<p>Yo fui a hacer pis. Me encontr&eacute; con que mi sexo, si bien estaba blando, hab&iacute;a largado bastante presemen, por lo que el glande aparec&iacute;a pegajoso, y con un vello p&uacute;bico atrapado en esa viscosidad. Me limpi&eacute; con el papel higi&eacute;nico. Me re&iacute; de mi mismo, sin terminar de creer la locura que estuve a punto de hacer. Luego fui al lavadero, donde estaba t&iacute;a Viviana.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Van a venir a cenar el pr&oacute;ximo finde? &mdash;le pregunt&eacute;, s&oacute;lo por dar conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;. &mdash;respondi&oacute; ella, escueta.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; bueno. &mdash;dije. Y como siguieron varios segundos de silencio agregu&eacute;.&mdash; &iquest;Se llevan bien con el t&iacute;o Gast&oacute;n, no?<\/p>\n<p>&mdash;No. &mdash;Contest&oacute;, tajante.<\/p>\n<p>Me sorprendi&oacute; su sinceridad. Los adultos no suelen confesar esas cosas a sus sobrinos de dieciocho a&ntilde;os. Se me ocurri&oacute; que, si me hab&iacute;a respondido, fue porque estaba dispuesta a hablar del tema, por lo que continu&eacute; con mi interrogatorio.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Se pelean mucho?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;y&hellip; &iquest;por qu&eacute;?<\/p>\n<p>&mdash;No le gusta que los hombres me miren en la calle. Dice que a veces me visto como puta. &mdash;dijo, d&aacute;ndome la espalda, mientras miraba girar la ropa que hab&iacute;a puesto a lavar.<\/p>\n<p>&mdash;No ten&iacute;a idea de eso. Es una pena. No merec&eacute;s que te traten as&iacute;. Vos s&oacute;lo sos una mujer bella.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;. &mdash;se limit&oacute; a decir ella.<\/p>\n<p>&mdash;Adem&aacute;s&hellip; vos nunca lo enga&ntilde;aste &iquest;no?<\/p>\n<p>&mdash;Varias veces. Pero &eacute;l s&oacute;lo se enter&oacute; de una, y nunca me perdon&oacute;.<\/p>\n<p>No daba cr&eacute;dito a tanta sinceridad. Me qued&eacute; pensando un rato, hasta que record&eacute; el vaso de coca.<\/p>\n<p>&mdash;T&iacute;a &iquest;d&oacute;nde dejaste el vaso de coca que te serv&iacute;?<\/p>\n<p>&mdash;Lo lav&eacute; y lo guard&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Entonces&hellip; &iquest;tomaste la gaseosa?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;.<\/p>\n<p>&iexcl;Era incre&iacute;ble! Cuando ya me hab&iacute;a olvidado del asunto me vine a enterar que se hab&iacute;a tomado la burundanga, y no s&oacute;lo eso, por su extra&ntilde;a actitud, de sinceridad brutal, parec&iacute;a indicar que la droga ya hac&iacute;a su efecto.<\/p>\n<p>&mdash;T&iacute;a&hellip; mirame. &mdash;dije, probando mi primera orden.<\/p>\n<p>Ella tard&oacute; un par de segundos, pero volte&oacute; a mirarme. Ten&iacute;a las pupilas dilatadas.<\/p>\n<p>Deb&iacute;a pensar seriamente en lo que iba a hacer a continuaci&oacute;n. Decid&iacute; seguir probando algunas &oacute;rdenes simples como esa, hasta decidirme a hacer lo que ten&iacute;a ganas de hacer con ella.<\/p>\n<p>&mdash;T&iacute;a, acercate. &mdash;Ella lo hizo, par&aacute;ndose frente a m&iacute;.&mdash; ven&iacute;, seguime. &mdash;Me sigui&oacute; hasta la cocina.&mdash; Necesito que hagas algo por m&iacute;, ya que est&aacute;s ac&aacute;. &mdash;T&iacute;a Viviana ten&iacute;a los ojos vacuos, como si estuviera en su propio mundo.&mdash; necesito que le quites el polvo a la parte de arriba de esa alacena. &mdash;dije, se&ntilde;alando el mueble.<\/p>\n<p>Busqu&eacute; el plumero y acerqu&eacute; una silla frente a la alacena.<\/p>\n<p>&mdash;Pod&eacute;s subirte ac&aacute; para limpiar.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute; bien. &mdash;dijo ella. Parec&iacute;a m&aacute;s dormida que despierta. Su cuerpo se mov&iacute;a lento, como si se desplazara en la arena.<\/p>\n<p>&mdash;No dejes de limpiar hasta que te diga.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;.<\/p>\n<p>Agarr&oacute; el plumero y se subi&oacute; a la silla. La dej&eacute; unos minutos a solas, y cuando volv&iacute; me di cuenta de que mi orden era cumplida al pie de la letra. A pesar de que ya no sal&iacute;a ni un poco de polvo de la alacena, t&iacute;a Viviana segu&iacute;a pasando el plumero sobre ella. No pareci&oacute; notar que hab&iacute;a vuelto. A pesar de estar sobre la silla, deb&iacute;a ponerse de punta de pie para poder llegar hasta arriba. Sus piernas torneadas y su trasero prieto se mov&iacute;an con gracia mientras hac&iacute;a lo que le ped&iacute;. Me acerqu&eacute;, y al comprobar que toda su atenci&oacute;n estaba puesta en su tarea de limpieza, me puse en cuclillas y mir&eacute; por debajo de su vestido: La tanga blanca se ce&ntilde;&iacute;a a su trasero, y una parte de la tela se perd&iacute;a en las profundidades de sus hendiduras. Los gl&uacute;teos aparec&iacute;an como dos bolas macizas, tentadoras. Cambi&eacute; de posici&oacute;n y le mir&eacute; las tetas, que se manten&iacute;an firmes a pesar del continuo movimiento.<\/p>\n<p>&mdash;Ya est&aacute; bien t&iacute;a, bajate. &mdash;Ella lo hizo.&mdash; dame el plumero. &mdash;me lo entreg&oacute;.&mdash; Ahora necesito que hagas otra cosa por m&iacute;. Acompa&ntilde;ame al ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>Ella me sigui&oacute;, siempre unos pasos atr&aacute;s. Ya estaba seguro de que la sumisi&oacute;n qu&iacute;mica hab&iacute;a hecho su efecto en Viviana, por lo que me anim&eacute; a ir un poco m&aacute;s all&aacute;. Entramos al ba&ntilde;o. Me desabroch&eacute; la bermuda y me baj&eacute; el cierre. Apunt&eacute; al inodoro y largu&eacute; un corto chorro de pis en &eacute;l, mientras ella miraba la pared.<\/p>\n<p>&mdash;Sacud&iacute;mela. &mdash;le orden&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute;? &mdash;Inquiri&oacute; ella, con vos so&ntilde;olienta.<\/p>\n<p>&mdash;Sacudime la pija.<\/p>\n<p>Se puso a mi lado, y con una mano agarr&oacute; con delicadeza mi sexo. Estaba hinchado, pero me las arregl&eacute; para que se mantenga a media asta, aunque me costaba mucho hacerlo. T&iacute;a Viviana mene&oacute; la v&iacute;bora que ten&iacute;a en la mano, con una ternura digna de una t&iacute;a cari&ntilde;osa. Sus u&ntilde;as largas tambi&eacute;n apretaban, despacio, mi piel, lo que me hizo estremecer deliciosamente. Algunas gotitas de pis salieron despedidas mientras ella sacud&iacute;a mi verga. Le dije que ya estaba bien, y ella retir&oacute; los dedos pegoteados.<\/p>\n<p>&mdash;Ahora me vas a ayudar a ba&ntilde;arme.<\/p>\n<p>Me quit&eacute; las zapatillas y luego la bermuda y la remera. Entr&eacute; a la ducha, completamente desnudo. Ella esperaba frente al inodoro con la cabeza gacha. Parec&iacute;a confundida. Abr&iacute; el agua de la ducha, y retroced&iacute; un poco para que el chorro cayera en mi sexo.<\/p>\n<p>&mdash;Va a ser mejor que te quites el vestido t&iacute;a, as&iacute; no te moj&aacute;s.<\/p>\n<p>T&iacute;a Viviana se lo quit&oacute;. Su cuerpo qued&oacute; casi desnudo ante mis ojos. Realmente era una hembra digna de ser esclavizada, un juguete sexual del que nadie se aburrir&iacute;a de usar.<\/p>\n<p>&mdash;Ven&iacute;, parate justo frente a m&iacute;.<\/p>\n<p>Ella entr&oacute; a la ducha. El agua salpicaba su ropa interior blanca. Pero no quer&iacute;a que se la quite por ahora, quer&iacute;a disfrutar cada detalle.<\/p>\n<p>&mdash;Ah&iacute; est&aacute; el jab&oacute;n, agarralo.<\/p>\n<p>Ella se inclin&oacute; y lo agarr&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Llenate de jab&oacute;n la mano, y enjaboname ac&aacute;. &mdash;dije, se&ntilde;alando mis genitales.<\/p>\n<p>Moj&oacute; el jab&oacute;n con el agua de la ducha. A pesar de estar en ese estado lograba hacer ciertas cosas por su cuenta. Luego lo frot&oacute; en sus manos, las cuales, enseguida se llenaron de la espuma blanca. Se inclin&oacute; y con ambas manos frot&oacute; mi verga, que ya estaba dura, llen&aacute;ndola de jab&oacute;n.<\/p>\n<p>Lo hac&iacute;a con determinaci&oacute;n, como si quisiera dejar mi pija impecable. Su corpi&ntilde;o y su tanga blanca comenzaban a empaparse mientras me frotaba como si me estuviese masturbando. Su rostro no reflejaba una expresi&oacute;n diferente a la que ten&iacute;a cuando pon&iacute;a la ropa a lavar. No era consciente de lo que estaba haciendo, s&oacute;lo se limitaba a actuar en base a lo que le ordenaba.<\/p>\n<p>&mdash;las bolas tambi&eacute;n. &mdash;dije, jadeando, ya que la continua estimulaci&oacute;n me produc&iacute;a un placer imposible de ocultar.<\/p>\n<p>Enseguida mis test&iacute;culos se llenaron de espuma blanca.<\/p>\n<p>&mdash;Sos muy buena t&iacute;a. Sos una mujer sumisa y obediente. &mdash;la felicit&eacute;, acariciando su cabello.&mdash; ahora enjuagame.<\/p>\n<p>Ten&iacute;a mucho vello p&uacute;bico, por lo que la ayud&eacute; a enjuagarme, para que no est&eacute; tanto tiempo ah&iacute;, ya que notaba que en cualquier momento iba a estallar.<\/p>\n<p>Cuando mi sexo qued&oacute; impecable, ya sin el contacto con las manos femeninas, sent&iacute; que el orgasmo era inminente, y sin la menor estimulaci&oacute;n, mi verga escupi&oacute; dos chorros de semen que impactaron en las caderas y pelvis de Viviana, ensuciando su diminuta tanga.<\/p>\n<p>&mdash;Al final, no pude aguantar m&aacute;s. Pero no importa. Ay&uacute;dame a secarme.<\/p>\n<p>Ella lo hizo, y luego yo le sequ&eacute; su sinuoso cuerpo, sintiendo la firmeza y voluptuosidad de cada una de sus partes. Aun as&iacute;, la dej&eacute; con la tanga h&uacute;meda, con una viscosidad invisible en parte de ella, y tambi&eacute;n con el corpi&ntilde;o.<\/p>\n<p>&mdash;Me estoy divirtiendo mucho con vos, t&iacute;a. S&eacute; que en un par de horas no vas a recordar nada de lo que pas&oacute;, pero yo no me lo voy a olvidar nunca. Ven&iacute;, ya es hora de ir a la cama.<\/p>\n<p>Fuimos hasta mi pieza, que estaba tan desordenada como la de cualquier adolescente.<\/p>\n<p>&mdash;Tirate en la cama, boca abajo.<\/p>\n<p>Viviana extendi&oacute; su cuerpo sobre el cubrecama. Se qued&oacute; ah&iacute; sin apenas moverse.<\/p>\n<p>Me qued&eacute; un rato mir&aacute;ndola. Era dif&iacute;cil decidir por d&oacute;nde comenzar a devorar a semejante mujer, m&aacute;s cuando sab&iacute;a que pod&iacute;a hacerle todo lo que quisiera, pero en un tiempo limitado. Calcul&eacute; que me quedaban como m&aacute;ximo dos horas.<\/p>\n<p>&mdash;Quedate as&iacute;, no te muevas.<\/p>\n<p>Acarici&eacute; sus piernas por primera vez. La piel estaba h&uacute;meda, y algunas gotitas reposaban sobre su blancura. Mis dedos se deslizaron lentamente, partiendo desde detr&aacute;s de sus rodillas, subiendo poco a poco. Me inclin&eacute;, y la bes&eacute; la espalda con ternura. Luego la sabore&eacute; con la lengua, al tiempo que mis manos avanzaban hasta su entrepierna y nalgas.<\/p>\n<p>Los gl&uacute;teos eran tal como me los imaginaba. Firmes y tersos. Le corr&iacute; el pelo a un costado, para darle un chup&oacute;n en el cuello. Ella, fiel a mi orden, s&oacute;lo hac&iacute;a m&iacute;nimos movimientos debido a mis toqueteos. Mi sexo ya estaba endureci&eacute;ndose de nuevo. Apoy&eacute; mi tronco sobre su cuerpo, mientras segu&iacute;a acariciando sus nalgas.<\/p>\n<p>Mis dedos agarraron el el&aacute;stico de la tanga, y tironearon hacia abajo, despoj&aacute;ndola de una de las &uacute;ltimas prendas que la cubr&iacute;an.<\/p>\n<p>&mdash;Wow, tu culo es el mejor t&iacute;a, de eso no cabe duda. &mdash;le dije al o&iacute;do mientras la tela blanca se deslizaba por sus piernas, hasta que se la quit&eacute; por completo.<\/p>\n<p>Luego desabroch&eacute; su corpi&ntilde;o. La abrac&eacute; por atr&aacute;s y estruj&eacute; sus tetas. Mi sexo erecto se apoy&oacute; en sus carnosas nalgas. Hice un movimiento p&eacute;lvico, y con ayuda de mi mano apunt&eacute; mi verga a su sexo.<\/p>\n<p>&mdash;Por fin sos m&iacute;a, t&iacute;a. &mdash;le dije, cuando comenc&eacute; a penetrarla. &mdash;Por fin sos m&iacute;a.<\/p>\n<p>Su cabello ol&iacute;a bien, y sus tetas, aprisionadas en mis manos, me excitaban de tal manera, que a pesar de que me qued&eacute; casi inm&oacute;vil, penetr&aacute;ndola mil&iacute;metro a mil&iacute;metro, con una ternura infinita, mi verga en ning&uacute;n momento dej&oacute; de estar extremadamente tiesa.<\/p>\n<p>Pens&eacute; en lo mal que estaba haciendo, y en lo injusto que estaba siendo con mi querida t&iacute;a, al aprovecharme de ella y ultrajarla. Pero esto, lejos de hacerme sentir culpable me hac&iacute;a experimentar una sensaci&oacute;n de omnipotencia que nunca hab&iacute;a sentido.<\/p>\n<p>Apret&eacute; con m&aacute;s fuerza sus tetas. Sent&iacute; que el orgasmo era inminente, pero, a pesar de que la penetraba sin preservativo, la sensaci&oacute;n de su cuerpo h&uacute;medo junto a mi cuerpo caliente era tan linda que no tuve ganas de apartarme mientras eyaculaba.<\/p>\n<p>T&iacute;a Viviana hab&iacute;a quedado boca abajo, sin decir palabra. Le corr&iacute; el pelo a un costado y ella gir&oacute; y se encontr&oacute; con mi cara. Todav&iacute;a estaba atontada, pero ya parec&iacute;a un poco m&aacute;s l&uacute;cida que hace unos momentos.<\/p>\n<p>&mdash;Vamos a jugar un rato m&aacute;s, y ya te vas a ir. &mdash;Le dije.&mdash; Date vuelta.<\/p>\n<p>Ella gir&oacute; sobre s&iacute; misma. Sus tetas quedaron expuestas. Chup&eacute; el pez&oacute;n de una, mientras masajeaba la otra. Su cuerpo se hab&iacute;a secado casi por completo, y ahora pod&iacute;a sentir la calentura brotar de su piel. La abrac&eacute;. Esta vez sent&iacute; un profundo amor por esa mujer. Mi verga se puso r&iacute;gida enseguida. Me dej&eacute; llevar por la lujuria de nuevo. La penetr&eacute;, esta vez con m&aacute;s &iacute;mpetu que antes. Sus ojos drogados apenas mostraban alguna sensaci&oacute;n cuando la embest&iacute;a con potencia. Bes&eacute; sus labios, a lo que ella retribuy&oacute; con apat&iacute;a. Puse sus pernas en mi hombro, y ahora, totalmente abierta, t&iacute;a Viviana recib&iacute;a mi verga en lo m&aacute;s profundo de su sexo.<\/p>\n<p>Estaba transpirando con tanto ajetreo, y mis piernas no aguantaban m&aacute;s, pero segu&iacute; penetr&aacute;ndola furiosamente hasta que acab&eacute; de nuevo adentro suyo.<\/p>\n<p>Ya era hora de dejarla ir. Pero antes la hice caminar desnuda por toda la casa, mientras le ordenaba que me trajera alguna cosa, o que acomode alguna otra, como si fuese una mucama sin uniforme alguno. Le devolv&iacute; el vestido, pero no as&iacute; la tanga, ni el corpi&ntilde;o.<\/p>\n<p>&mdash;Ya pod&eacute;s ir a tu casa t&iacute;a, otro d&iacute;a nos vemos.<\/p>\n<p>Ella hizo un gesto de perplejidad, y agarr&oacute; la bolsa con la ropa lavada y desapareci&oacute; de mi vista.<\/p>\n<p>Durante varias semanas no supimos nada de Viviana y su marido. Mis padres se preguntaban por qu&eacute; nos estaban evitando. Yo ten&iacute;a un poco de miedo, lo reconozco, no estaba del todo seguro de si realmente se olvidar&iacute;a de todo lo sucedido, pero aun as&iacute; estaba feliz, porque por fin pude estar con mi t&iacute;a Viviana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 La tarde m&aacute;s demencial de mi vida fue en la primavera del dos mil diez. Estaba solo en mi casa, mis padres se hab&iacute;an ido a unas minivacaciones a Brasil. Yo hab&iacute;a terminado la escuela el a&ntilde;o anterior, y todav&iacute;a no hab&iacute;a logrado conseguir trabajo, por lo que estaba muy aburrido, sin nada que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4947,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-18817","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-amor-filial"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18817","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4947"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18817"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18817\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18817"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18817"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18817"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}