{"id":18844,"date":"2018-09-26T22:00:00","date_gmt":"2018-09-26T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-09-26T22:00:00","modified_gmt":"2018-09-26T22:00:00","slug":"3510-sonando","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/3510-sonando\/","title":{"rendered":"So\u00f1ando con su hijo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"18844\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">5<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Mayte le&iacute;a un libro en la cama, tratando de coger el sue&ntilde;o. A su lado su marido parece que ya lo hab&iacute;a conseguido, y dorm&iacute;a recostado hacia el lado contrario. Cuando termin&oacute; el cap&iacute;tulo decidi&oacute; dejarlo, ya continuar&iacute;a al d&iacute;a siguiente. Antes de apagar la luz, se inclin&oacute; hacia su marido para darle un beso de buenas noches, aunque &eacute;l ya estuviera dormido. Cuando vio su cara, le dio un vuelco el coraz&oacute;n&#8230; el hombre que estaba con ella en la cama era Fernando, su hijo.<\/p>\n<p>En ese momento Mayte despert&oacute; con el coraz&oacute;n latiendo a mil pulsaciones. Hab&iacute;a estado so&ntilde;ando. Efectivamente, a su lado no hab&iacute;a nadie, tal y como ocurr&iacute;a cada noche desde que se separ&oacute; de su marido hace m&aacute;s de diez a&ntilde;os. Mientras su ritmo cardiaco recuperaba la normalidad, pens&oacute; en lo que acababa de ocurrir. Hab&iacute;a tenido sue&ntilde;os raros en su vida pero esto era demasiado&#8230; &iquest;por qu&eacute; hab&iacute;a so&ntilde;ado eso?<\/p>\n<p>Se sent&iacute;a aliviada de &quot;volver&quot; a la normalidad. Estaba desvelada, as&iacute; que se levant&oacute; y fue a la cocina a beber un vaso de agua. Al volver a su habitaci&oacute;n, se acerc&oacute; a la habitaci&oacute;n de su hijo. No ve&iacute;a nada en la oscuridad, pero pod&iacute;a o&iacute;r su respiraci&oacute;n, y eso la reconfortaba, era como reafirmar que todo segu&iacute;a como siempre.<\/p>\n<p>Fernando era su &uacute;nico hijo. Le tuvo muy joven, a los 20 a&ntilde;os. Ahora ya era un aut&eacute;ntico hombre, con 19 a&ntilde;os. Era un chico muy maduro para su edad. Probablemente cuando su matrimonio se rompi&oacute;, Fernando fue desarrollando una madurez y una autosuficiencia inusuales debido a que le faltaba la figura paterna. Mayte por su parte, tras el divorcio no tard&oacute; mucho en intentar llenar el vac&iacute;o que dej&oacute; su marido. El principal problema era que necesitaba m&aacute;s ingresos. Ella ten&iacute;a un trabajo bastante mal pagado, pero no quer&iacute;a cambiar de trabajo ya que ten&iacute;a un contrato indefinido y necesitaba esa seguridad. As&iacute; que ten&iacute;a algunos problemas para sacar la casa adelante, sobre todo antes de que Fernando cumpliera los 16 a&ntilde;os, que fue cuando &eacute;ste dej&oacute; el instituto y empez&oacute; a trabajar.<\/p>\n<p>Antes de eso, tuvo tres relaciones m&aacute;s o menos serias con otros hombres. En todas ellas todo hab&iacute;a ido bien al principio, pero cuando Mayte quer&iacute;a pasar a algo m&aacute;s serio, ellos siempre se echaban atr&aacute;s. Sol&iacute;an decirle que era mucha mujer para ellos. Mayte era una mujer alta, atractiva, con un f&iacute;sico que se puede decir que &quot;impon&iacute;a&quot; a los hombres. No ten&iacute;a problema en atraer la atenci&oacute;n del sexo opuesto, pero por otro lado todos los t&iacute;os se acojonaban antes o despu&eacute;s, no daban la talla. As&iacute; que segu&iacute;a soltera, conviviendo solamente con su hijo.<\/p>\n<p>A la ma&ntilde;ana siguiente Mayte desayunaba en la cocina, sin dejar de pensar en el sue&ntilde;o de la noche anterior. Fernando entr&oacute; y le dio los buenos d&iacute;as, y se acerc&oacute; para darla un beso en la mejilla como hac&iacute;a todas las ma&ntilde;anas. Sin embargo, ese d&iacute;a era diferente. Not&oacute; la aspereza de la barba de Fernando al besarla, y una extra&ntilde;a sensaci&oacute;n recorri&oacute; su cuerpo. Se sent&iacute;a incomodada. Llevaba solo un camis&oacute;n, sin nada debajo, y decidi&oacute; ponerse una bata, necesitaba esa especie de capa de protecci&oacute;n.<\/p>\n<p>Ese d&iacute;a no ocurri&oacute; nada m&aacute;s fuera de lo normal; transcurrieron varios d&iacute;as normalmente, en los que Mayte pr&aacute;cticamente se hab&iacute;a olvidado ya de su extra&ntilde;o sue&ntilde;o.<\/p>\n<p>Unos d&iacute;as despu&eacute;s, en una tarde normal de entresemana, Mayte se encontraba en casa haciendo limpieza. Trabajaba por la ma&ntilde;ana as&iacute; que le quedaba toda la tarde libre. Una vez terminadas las tareas de la casa, se fue al sal&oacute;n a relajarse. Encendi&oacute; la televisi&oacute;n, y al poco rato le fue entrando sue&ntilde;o, en parte por el cansancio acumulado del d&iacute;a, y tambi&eacute;n por lo sopor&iacute;fero de la programaci&oacute;n que hab&iacute;a en la tele.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de echar un sue&ntilde;ecito, mir&oacute; la hora y vio que se ten&iacute;a que poner a preparar la cena. Fernando llegar&iacute;a en una media hora, y as&iacute; ya casi lo tendr&iacute;a preparado para cuando llegara.<\/p>\n<p>Mientras cocinaba, oy&oacute; las llaves en la puerta. Al rato Fernando entr&oacute; en la cocina:<\/p>\n<p>&quot;Hola cari&ntilde;o, me has echado de menos?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Hola cielo, s&iacute;, ten&iacute;a ganas ya de que llegaras&quot;, respondi&oacute; Mayte.<\/p>\n<p>Fernando se acerc&oacute; a ella por detr&aacute;s, la abraz&oacute; por la cintura y la dio un beso en la mejilla. Mayte percibi&oacute; su olor, el t&iacute;pico de cuando volv&iacute;a del trabajo, principalmente un olor a sudor.<\/p>\n<p>&quot;Qu&eacute; me has preparado?&quot;, dijo Fernando, sin despegarse de su madre.<\/p>\n<p>&quot;Una tortilla de patata, todav&iacute;a queda un rato para que se termine de hacer&quot;.<\/p>\n<p>&quot;Mmmm&#8230; entonces que podemos hacer mientras?&quot;, dijo Fernando, al tiempo que besaba el cuello de Mayte.<\/p>\n<p>Mayte sonri&oacute; y dijo melosamente, &quot;No s&eacute;&#8230; qu&eacute; te apetece?&quot;<\/p>\n<p>Las manos de Fernando subieron desde la cintura hasta los pechos de Mayte, los cuales empez&oacute; a acariciar. Ella puso sus manos sobre las de &eacute;l, apret&aacute;ndolas levemente contra su pecho. Se dio la vuelta y pas&oacute; las manos alrededor del cuello de su hijo, se acerc&oacute; y le bes&oacute; en los labios suavemente, pero con firmeza. Ahora las manos de su hijo estaban sobre su culo, apret&aacute;ndolo y magre&aacute;ndolo. Siguieron bes&aacute;ndose cada vez m&aacute;s apasionadamente. La lengua de Mayte entr&oacute; en la boca de Fernando, siendo c&aacute;lidamente y h&uacute;medamente recibida. Sus cuerpos se apretaban y se frotaban cada vez m&aacute;s, mientras sus lenguas jugaban dentro de sus bocas.<\/p>\n<p>Fernando rompi&oacute; el beso, pero su boca continu&oacute; estimulando el cuello y la parte superior del pecho de Mayte. Entre beso y beso dec&iacute;a:<\/p>\n<p>&quot;Que ganas ten&iacute;a de salir del curro, cari&ntilde;o&#8230; he estado todo el d&iacute;a pensando en ti. Llevo todo el d&iacute;a cachondo esperando este momento&#8230;&quot;<\/p>\n<p>&quot;Y yo de entregarme a ti, Fernando&#8230; vamos&#8230; hazle el amor a tu mujer&#8230;&quot;<\/p>\n<p>Fernando fue desabotonando apresuradamente la blusa de su madre, y seg&uacute;n la piel de &eacute;sta se iba mostrando, la iba besando y lamiendo. Su perfume de mujer le iba invadiendo y poniendo cada vez m&aacute;s cachondo. Mayte notaba en su pubis la dureza del paquete de su hijo; empezaba a jadear y a gemir, exteriorizando la excitaci&oacute;n que su hijo le estaba produciendo. Sus tetas ya estaban fuera del sujetador, y sus pezones alternativamente eran chupados y magreados por su hijo. Mayte con una mano se agarraba a &eacute;l y con la otra le sobaba el paquete por encima de los pantalones.<\/p>\n<p>Fernando se separ&oacute; de ella y se quit&oacute; el cinto, y luego los pantalones. Su polla ya totalmente dura se mostraba ante Mayte, presagiando lo que estaba a punto de pasar. Fernando subi&oacute; la falda de su madre hasta la cintura y la baj&oacute; las braguitas hasta los tobillos, de forma que pudiera abrir las piernas. El sexo de Mayte mostraba claramente su excitaci&oacute;n en forma de lubricaci&oacute;n. No parec&iacute;a que hicieran falta demasiados preliminares. Fernando la agarr&oacute; y la subi&oacute; a la encimera, y sin pens&aacute;rselo penetr&oacute; el sexo de su madre, directamente hasta el fondo. Mayte ech&oacute; la cabeza hacia atr&aacute;s, tratando de olvidarse de todo y de centrar sus sentidos en la penetraci&oacute;n que le hac&iacute;a su hijo. &Eacute;ste empez&oacute; a moverse instintivamente adentro y afuera, con violencia. Ten&iacute;a un miembro realmente grande, pero los fluidos de Mayte permit&iacute;an que entrara y saliera con facilidad de su vagina, a pesar del grosor.<\/p>\n<p>Madre e hijo continuaron d&aacute;ndose placer, gimiendo, dando todo de s&iacute; mismos para maximizar el placer propio y el del otro. No pasaron muchos minutos hasta que Fernando se corri&oacute; abundantemente en la vagina de su madre. Sus gemidos se ahogaron en la boca de ella, ya que no paraban de comerse sus respectivas bocas. Cuando Mayte sinti&oacute; la semilla caliente de su hijo en sus entra&ntilde;as, no pudo resistir m&aacute;s y lleg&oacute; tambi&eacute;n al orgasmo, sin dejar de moverse arriba y abajo. Desgraciadamente, seg&uacute;n iban pasando los segundos el placer se iba poco a poco, pero estaba totalmente satisfecha. Hac&iacute;a tiempo que no se corr&iacute;a as&iacute;.<\/p>\n<p>En ese momento Mayte despert&oacute; de la siesta. Tard&oacute; unos segundos en percibir d&oacute;nde estaba, y en darse cuenta que de nuevo hab&iacute;a so&ntilde;ado con su hijo. Su coraz&oacute;n todav&iacute;a lat&iacute;a fuerte. Record&oacute; lo que hab&iacute;a vivido momentos antes, y un temor la invadi&oacute;. Esperaba que su tremendo orgasmo hubiera sido solo en su sue&ntilde;o. Su mano derecha se dirigi&oacute; temblorosa hacia su entrepierna. La meti&oacute; por dentro de sus braguitas y encontr&oacute; aquello que no quer&iacute;a encontrar: su vulva estaba empapada de sus flujos. Se acababa de correr pensando en su hijo, es cierto que lo hab&iacute;a hecho inconscientemente, pero el caso es que era as&iacute;.<\/p>\n<p>Por si eso fuera poco, acababa de o&iacute;r un ruido en la casa. Mir&oacute; la hora, y es que ya llevaba un buen rato durmiendo, y Fernando ya hab&iacute;a llegado. Solo faltar&iacute;a que &eacute;l se hubiera dado cuenta de algo. Se dirigi&oacute; hacia la cocina; parec&iacute;a que &eacute;l se hab&iacute;a puesto a preparar algo para los dos. Pas&oacute; por su habitaci&oacute;n primero para cambiarse la ropa interior.<\/p>\n<p>Finalmente, con bastante miedo fue a saludar a su hijo. La conversaci&oacute;n fue bastante natural, no parec&iacute;a que Fernando se hubiera dado cuenta de nada. Cenaron tranquilamente, aunque Mayte no quer&iacute;a ni mirar a la encimera, donde, aunque s&oacute;lo fuera en sue&ntilde;os, esa tarde hab&iacute;a follado con su propio hijo.<\/p>\n<p>Esa noche tard&oacute; en concebir el sue&ntilde;o. No paraba de preguntarse por qu&eacute; pasaba todo esto. Trat&oacute; de reflexionar sobre ello fr&iacute;amente y cay&oacute; en la cuenta de algo:<\/p>\n<p>Fernando era su hijo, pero durante estos a&ntilde;os, y sobre todo desde que se empez&oacute; a convertir en un adulto, casi parec&iacute;a m&aacute;s su marido, salvando las distancias. Tra&iacute;a dinero a casa, cuidaba de ella, la hac&iacute;a compa&ntilde;&iacute;a, la consolaba cuando hac&iacute;a falta. Pens&oacute; que en cierto modo, por esta vida que llevaban, quiz&aacute; su subconsciente le ve&iacute;a m&aacute;s como una figura de marido que de hijo, y por eso le estaba jugando esas malas pasadas.<\/p>\n<p>Por otro lado, Fernando f&iacute;sicamente ten&iacute;a lo que ella buscaba en un hombre. Era bastante alto y fuerte, y de aspecto muy viril, velludo, con una voz grave&#8230; Cuando ella estaba con hombres que no eran as&iacute;, no le pon&iacute;an demasiado. Prefer&iacute;a que fueran m&aacute;s altos y fuertes que ella. Quiz&aacute; esto tambi&eacute;n ten&iacute;a algo que ver con lo que la estaba pasando.<\/p>\n<p>Pas&oacute; gran parte de la noche llorando. Principalmente por temor, por inseguridad. Ten&iacute;a mucho miedo de que estuviera surgiendo en ella el deseo carnal por su hijo, y eso era terrible.<\/p>\n<p>En los d&iacute;as siguientes, Fernando notaba a su madre distante. &Eacute;l trataba de hacer como si no notaba nada, para no hacer el ambiente m&aacute;s enrarecido a&uacute;n. Mayte se estaba pensando si acudir a un psic&oacute;logo. Eso probablemente &quot;corregir&iacute;a&quot; su problema, pero en el fondo no estaba segura de querer que la situaci&oacute;n cambiara. Y es que a veces llegaba a pensar que todo eso no era algo malo. Al fin y al cabo, no dejaban de ser hombre y mujer, que viv&iacute;an juntos y que se cuidaban y se quer&iacute;an.<\/p>\n<p>Por un lado estaba claro que una relaci&oacute;n incestuosa era algo totalmente prohibido, pero por otro ten&iacute;a la sensaci&oacute;n de que todo esto podr&iacute;a ser una se&ntilde;al del destino. Quiz&aacute; Fernando era el hombre de su vida, y no se hab&iacute;a dado cuenta hasta ahora.<\/p>\n<p>Mayte pasaba el d&iacute;a comi&eacute;ndose la cabeza con todas estas dudas, y segu&iacute;a estando rara y distante con su hijo.<\/p>\n<p>Quiz&aacute; por casualidad, o quiz&aacute; no, el domingo de esa semana era el d&iacute;a de la madre. Este a&ntilde;o Mayte se iba poniendo muy nerviosa a medida que llegaba el d&iacute;a. No era como otros a&ntilde;os en los que era un bonito d&iacute;a que pasaba tranquilamente en compa&ntilde;&iacute;a de su hijo. Esta vez pod&iacute;a pasar cualquier cosa.<\/p>\n<p>Cuando lleg&oacute; el domingo, la sorpresa que Fernando ten&iacute;a preparada era un viaje en globo. A Mayte le encant&oacute; el regalo. Por ser el d&iacute;a que era, se mostr&oacute; un poco m&aacute;s c&aacute;lida, y no repar&oacute; en besos y abrazos para su hijo.<\/p>\n<p>La tarde la pasaron juntos en casa, viendo una pel&iacute;cula. Cuando termin&oacute;, Fernando apag&oacute; la tele y se sent&oacute; al lado de Mayte.<\/p>\n<p>&quot;Una cosa mam&aacute;&#8230; que lo de esta ma&ntilde;ana no era realmente tu regalo del d&iacute;a de la madre&quot;<\/p>\n<p>Mayte se extra&ntilde;&oacute; mucho, pero le hizo un gesto para que continuara.<\/p>\n<p>&quot;Pues no es nada del otro mundo, simplemente es que hay una cosa que no te digo con mucha frecuencia, y es que te quiero. Te quiero mucho mam&aacute;&quot;.<\/p>\n<p>Mayte se inclin&oacute; y le abraz&oacute;. Se sent&iacute;a halagada, pero las palabras de su hijo, en la situaci&oacute;n actual, la confund&iacute;an m&aacute;s a&uacute;n. Sin romper el abrazo dijo:<\/p>\n<p>&quot;Por qu&eacute; me dices esto?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Es que &uacute;ltimamente no s&eacute; qu&eacute; te pasa&#8230; est&aacute;s muy rara y me preocupas. Por eso ante todo quer&iacute;a que supieras lo que siento.&quot;<\/p>\n<p>Mayte se separ&oacute; y le mir&oacute; a los ojos. &quot;Tranquilo cari&ntilde;o, no es nada que no se pueda arreglar. Yo tambi&eacute;n te quiero.&quot;<\/p>\n<p>Estuvieron un rato mir&aacute;ndose y sonriendo, hasta que Fernando volvi&oacute; a interesarse, &quot;Bueno, entonces me vas a decir lo que te pasa?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Lo siento cari&ntilde;o, pero no te lo puedo decir&quot;<\/p>\n<p>Fernando insist&iacute;a, &quot;Pero dame alguna pista&#8230; tiene que ver conmigo?&quot;<\/p>\n<p>Ante el acoso de Fernando, Mayte prefiri&oacute; escapar de la situaci&oacute;n, diciendo que ten&iacute;a cosas que hacer. Se levant&oacute; para salir del sal&oacute;n, cuando Fernando dijo:<\/p>\n<p>&quot;El otro d&iacute;a te o&iacute; en sue&ntilde;os&quot;.<\/p>\n<p>Mayte par&oacute; en seco. No se pod&iacute;a creer lo que acababa de o&iacute;r. Con el coraz&oacute;n a mil pulsaciones, se dio la vuelta de nuevo y dijo &quot;Que?&quot;<\/p>\n<p>Fernando respondi&oacute;: &quot;No me parece justo que no lo sepas&#8230; el otro d&iacute;a cuando llegu&eacute; a casa te o&iacute;, y s&eacute; qu&eacute; tipo de sue&ntilde;o estabas teniendo.&quot;<\/p>\n<p>&quot;No era contigo&quot;, la voz de Mayte era d&eacute;bil y temblorosa.<\/p>\n<p>&quot;Mam&aacute;, tu no conoces a otro Fernando&#8230; y adem&aacute;s es que no puedes enga&ntilde;arme&#8230; Llevo muchos a&ntilde;os viviendo contigo y te conozco&quot;<\/p>\n<p>Mayte renunci&oacute; a su intento de escapada, y volvi&oacute; a sentarse con su hijo, esta vez un poco m&aacute;s lejos, y dijo: &quot;De acuerdo, eras t&uacute; quien aparec&iacute;a en mi sue&ntilde;o. Pero no le doy demasiada importancia. No se controla lo que uno sue&ntilde;a&quot;<\/p>\n<p>Fernando respondi&oacute;: &quot;Hay algo que me tengas que decir? Tienes que reconocer alguna cosa en especial? Ya sabes a lo que me refiero.&quot;<\/p>\n<p>La situaci&oacute;n era casi surrealista pero Mayte no aguantaba m&aacute;s con ese secreto en su interior, necesitaba librarse de esa carga. &quot;De acuerdo&quot;, dijo, &quot;pero luego quiero que respondas tu a la misma pregunta. Ah&iacute; va&#8230; &quot;, trag&oacute; saliva y bajando la mirada continu&oacute;: &quot;Reconozco que&#8230; que me siento atra&iacute;da por ti, hijo.&quot; Despu&eacute;s de un rato levant&oacute; la mirada y habl&oacute; de nuevo: &quot;Y ahora t&uacute;&#8230; dime qu&eacute; es lo que piensas de m&iacute;. Y s&eacute; sincero.&quot;<\/p>\n<p>&quot;Bueno&#8230; a ver por donde empiezo&#8230; en principio, por supuesto, te veo como madre, pero para ser sincero, la verdad es que uno no es de piedra, y muchas veces pienso que eres una mujer impresionante. Eres muy guapa y muy atractiva, mam&aacute;, eso es as&iacute; seamos madre e hijo o no&#8230; a veces me jode pensar que otros hombres puedan tenerte y yo no, por ser tu hijo&#8230;&quot;<\/p>\n<p>&quot;Bien, vamos por partes. Por un lado te agradezco tu sinceridad, hijo, es cierto que es mejor hablar las cosas. Y por otro, tenemos que poner distancia entre nosotros. Creo que deber&iacute;as buscarte un piso de alquiler. Por qu&eacute; no compartes piso con alg&uacute;n amigo o alguien del trabajo?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Lo que nos faltaba mam&aacute;, otro gasto&#8230; y adem&aacute;s yo estoy genial aqu&iacute; contigo. Nadie me va a cuidar como lo haces t&uacute;. Adem&aacute;s, por qu&eacute; tenemos que luchar contra los instintos? Aqu&iacute; estamos t&uacute; y yo solos, nadie sabe lo que hacemos. Creo que deber&iacute;amos intentarlo, mam&aacute;&quot;<\/p>\n<p>Mayte trat&oacute; de fingir una expresi&oacute;n de rechazo, pero no era muy convincente. Se levant&oacute; y con la voz temblorosa dijo &quot;Esto no puede ser, Fernando. Y no quiero que vuelvas a hablar a tu madre como acabas de hacerlo ahora&quot;.<\/p>\n<p>Seguidamente sali&oacute; del sal&oacute;n y se meti&oacute; en su habitaci&oacute;n con la puerta cerrada, y no sali&oacute; de all&iacute; para cenar. Fernando cen&oacute; solo, esperando que ella al final saliera de su refugio y volvieran a hablar del tema, ya que no hab&iacute;an sacado ninguna conclusi&oacute;n en claro. Pero no fue as&iacute;. Cuando se empez&oacute; a hacer tarde se acost&oacute;, sin conseguir quedarse dormido. Era una noche bastante calurosa, lo que acentuaba su insomnio.<\/p>\n<p>Mayte estaba en su habitaci&oacute;n volvi&eacute;ndose loca de las dudas.<\/p>\n<p>Cuando le dijo a Fernando que no pod&iacute;a ser, no lo pensaba realmente, y era consciente de ello. Precisamente despu&eacute;s de un d&iacute;a como este, con los dos regalos que su hijo le hab&iacute;a hecho, no pod&iacute;a estar m&aacute;s convencida de que Fernando podr&iacute;a ser su pareja, su novio, su marido. Le hab&iacute;a demostrado cuanto la quer&iacute;a, aunque d&iacute;a tras d&iacute;a tambi&eacute;n lo hac&iacute;a. Pero tras ese d&iacute;a, Mayte pens&oacute; que iba a ser dif&iacute;cil encontrar a alguien m&aacute;s apropiado para ella, y m&aacute;s a medida que iba cumpliendo a&ntilde;os. Fernando era su hombre, solo que&#8230; era su hijo.<\/p>\n<p>Ten&iacute;a que tomar una decisi&oacute;n, y ten&iacute;a dos opciones muy claras. Hasta ahora apartaba de su cabeza la idea de darle el s&iacute; a su hijo, pero eso solo le hab&iacute;a valido para reprimir instintos, comerse la cabeza y pasar noches en vela. Y as&iacute; iba a seguir si no hac&iacute;a nada para remediarlo.<\/p>\n<p>Se levant&oacute; de la cama, y se acerc&oacute; a la puerta, sopesando las posibilidades. Su cabeza le dec&iacute;a que no, pero su coraz&oacute;n y su cuerpo parec&iacute;an controlar su voluntad, dirigi&eacute;ndola hacia su hijo. Mir&oacute; hacia su cama vac&iacute;a, pensando en volver a ella y olvidarse de todo esto. Y en ese momento record&oacute; todas esas noches sola, durante diez largos a&ntilde;os, donde no hab&iacute;a tenido un hombre para poder recostarse en su pecho. Y ten&iacute;a un hombre en la puerta de al lado, y que adem&aacute;s la hab&iacute;a confesado que sent&iacute;a algo por ella.<\/p>\n<p>El que no arriesga no gana.<\/p>\n<p>Mayte sali&oacute; de su habitaci&oacute;n y entr&oacute; en la de Fernando, sin creerse realmente lo que estaba haciendo. No o&iacute;a la respiraci&oacute;n de su hijo as&iacute; que no sab&iacute;a si estaba despierto. Se quit&oacute; el camis&oacute;n, quedando desnuda del todo, y se meti&oacute; en la cama con su hijo.<\/p>\n<p>&quot;Estas despierto?&quot;, dijo nerviosa.<\/p>\n<p>&quot;Creo que estoy so&ntilde;ando&#8230;&quot;, respondi&oacute; &eacute;l.<\/p>\n<p>Las palabras sobraban en ese momento, as&iacute; que Mayte tom&oacute; la iniciativa. Se puso encima de Fernando, notando como sus pechos rozaban con el pecho de &eacute;l, y le bes&oacute; en los labios, tanteando el terreno. Fernando devolvi&oacute; el beso, cogiendo la cara de su madre con delicadeza.<\/p>\n<p>Bien por lo placentero de la situaci&oacute;n, o porque no sab&iacute;an c&oacute;mo dar el siguiente paso, siguieron bes&aacute;ndose durante unos minutos, dici&eacute;ndose sin palabras lo mucho que se quer&iacute;an. Despu&eacute;s, Mayte cogi&oacute; con sus manos las de Fernando y las puso sobre sus pechos, invit&aacute;ndole a que los magreara, cosa que &eacute;l hizo con gusto. Fernando amasaba con fuerza los pechos de su madre, los besaba y chupaba su suave superficie.<\/p>\n<p>&quot;Me encantan tus tetas, mam&aacute;. No sabes cu&aacute;nto hab&iacute;a deseado este momento&quot;<\/p>\n<p>Mayte se sinti&oacute; halagada y deseada. &quot;Pues son todas tuyas, cari&ntilde;o. Solo tuyas&#8230;&quot;<\/p>\n<p>Al poco rato Mayte empez&oacute; a notar la reacci&oacute;n de su hijo a su sobeteo de pechos. Notaba como su polla se estaba levantando, y rozaba su ano y su sexo.<\/p>\n<p>Las manos de Mayte jugaban con el pelo de Fernando, mientras le besaba la cara y la boca. Sus lenguas se encontraron y empezaron el l&uacute;brico juego que ambos llevaban tiempo deseando, llenando la habitaci&oacute;n de sonidos de chasquidos y chupeteos. La incestuosa mezcla de saliva ba&ntilde;aba sus bocas antes de ser tragada por los dos amantes.<\/p>\n<p>El sexo de Mayte tambi&eacute;n reaccionaba, y un denso flujo empezaba a cubrir las paredes de su vagina y los labios vaginales. Frotaba su cuerpo contra el de su hijo, arriba y abajo, estimulando la piel de ambos, hasta que en uno de esos movimientos, el glande de Fernando entr&oacute; en su vagina. Mayte movi&oacute; sus caderas hacia atr&aacute;s hasta ensartarse completamente en ella, ayudada por la abundante lubricaci&oacute;n que estaban produciendo los dos. Se le puso la carne de gallina, y sus pezones se endurecieron a&uacute;n m&aacute;s, hasta casi dolerle. Tras unos segundos acostumbr&aacute;ndose a la nueva sensaci&oacute;n, empez&oacute; a moverse r&iacute;tmicamente, foll&aacute;ndose contra la polla de Fernando. &Eacute;ste volvi&oacute; a copar los pechos de su madre con las manos, apret&aacute;ndolos y rozando la &aacute;spera piel de sus palmas contra los pezones.<\/p>\n<p>A pesar de que Mayte al principio estaba muy nerviosa, cada vez estaba m&aacute;s tranquila y c&oacute;moda. Sent&iacute;a que estaban hechos para esto, que se complementaban y encajaban perfectamente. Lo hab&iacute;a sospechado ya antes, pero ahora, formando un solo ser con Fernando, lo tuvo claro.<\/p>\n<p>Madre e hijo segu&iacute;an follando con suavidad pero apasionadamente, saboreando el momento. Conten&iacute;an los jadeos, aunque cada vez era m&aacute;s dif&iacute;cil hacerlo. Mayte se estimulaba el cl&iacute;toris con dos dedos. Las manos de Fernando estaban apoyadas en las caderas de ella, gui&aacute;ndola contra su m&aacute;stil una y otra vez, apretando hacia abajo, haciendo que en cada embestida su polla entrara completamente en el co&ntilde;o de su madre, a pesar de su tama&ntilde;o. Fernando aument&oacute; el ritmo guiando a Mayte m&aacute;s r&aacute;pidamente arriba y abajo, se&ntilde;al de que estaba llegando al orgasmo. Mayte se dio cuenta; a ella todav&iacute;a le faltaba para llegar, pero por otra parte la encantaba dar placer a su hijo, y estaba deseosa de sentir su semen en su interior.<\/p>\n<p>En efecto, Fernando empez&oacute; a emitir gemidos guturales y a correrse abundantemente dentro de su madre. &Eacute;sta contra&iacute;a los m&uacute;sculos de su vagina, intentando &quot;orde&ntilde;ar&quot; hasta la &uacute;ltima gota de leche, y de darle todo el placer posible. Sigui&oacute; movi&eacute;ndose suavemente hasta que la polla de Fernando empez&oacute; a perder su erecci&oacute;n, y finalmente se la sac&oacute; y se recost&oacute; al lado de &eacute;l.<\/p>\n<p>Fernando, todav&iacute;a con la voz entrecortada, dijo &quot;Lo siento, mam&aacute;. Me gustar&iacute;a haber durado un poco m&aacute;s.&quot;<\/p>\n<p>Mayte le beso en la mejilla y dijo &quot;No te preocupes, cielo. Me has hecho sentir muy bien. Y no me llames mam&aacute;, ll&aacute;mame Mayte.&quot;<\/p>\n<p>Mayte estaba realmente cansada. Por hoy, el d&iacute;a hab&iacute;a sido bastante movidito, as&iacute; que decidi&oacute; dormir. Adem&aacute;s, ma&ntilde;ana ten&iacute;an que ir a trabajar.<\/p>\n<p>&quot;Aqu&iacute; como que no cabemos los dos, no?&quot;, dijo Mayte<\/p>\n<p>&quot;Uno encima del otro s&iacute;, jejeje&quot;, brome&oacute; Fernando.<\/p>\n<p>&quot;Creo que deber&iacute;amos dormir en mi cama, no te parece?&quot;<\/p>\n<p>Fernando no dec&iacute;a nada. Ante la indecisi&oacute;n, Mayte se levant&oacute; de la cama y le cogi&oacute; de la mano, invit&aacute;ndole a levantarse. As&iacute; lo hizo, y de la mano fueron hasta la cama de matrimonio, en la que dormir&iacute;an juntos a partir de ahora.<\/p>\n<p>Mayte se durmi&oacute; r&aacute;pidamente, recostada en el pecho de su hijo. Por primera vez desde que tuvo su primer sue&ntilde;o con Fernando, durmi&oacute; del tir&oacute;n, como un beb&eacute;.<\/p>\n<p>A la ma&ntilde;ana siguiente se despert&oacute; con la luz que entraba por las rendijas de la persiana. Cuando record&oacute; lo que hab&iacute;a ocurrido, temi&oacute; por un segundo que hubiera sido otro sue&ntilde;o. Se dio la vuelta y all&iacute; estaba Fernando, ya despierto y mir&aacute;ndola.<\/p>\n<p>&quot;Qu&eacute; tal has dormido?&quot;, pregunt&oacute; &eacute;l.<\/p>\n<p>&quot;Genial.&quot;<\/p>\n<p>Fernando empez&oacute; a jugar con el pelo de Mayte con una mano, y dijo: &quot;Est&aacute;s segura de esto?&quot;<\/p>\n<p>La sonrisa de Mayte se torn&oacute; en una expresi&oacute;n algo m&aacute;s seria, &quot;S&iacute;, totalmente. Quiero que seamos una pareja, como cualquier otra.&quot;<\/p>\n<p>Fernando acerc&oacute; su cara a la de Mayte y la bes&oacute; dulcemente en los labios. &quot;Me alegro de verte as&iacute;. Llevabas unas semanas con una carucha&#8230;&quot;<\/p>\n<p>Mayte devolvi&oacute; el beso con intensidad. Su cuerpo todav&iacute;a ten&iacute;a ganas de marcha. La noche anterior no se hab&iacute;a corrido, y adem&aacute;s ahora estaba descansada. Su mano acariciaba el abdomen de Fernando, y fue bajando hacia su paquete.<\/p>\n<p>&quot;Mmmm&#8230; te has levantado juguetona, eh?&quot;<\/p>\n<p>Mayte no respondi&oacute;, sino que se peg&oacute; m&aacute;s a su hijo, y sigui&oacute; meti&eacute;ndole mano en sus partes, notando como su polla estaba ya aumentando de tama&ntilde;o. Fernando intento interrumpirla:<\/p>\n<p>&quot;Cari&ntilde;o, me encantar&iacute;a seguir con esto, pero tienes que ir a trabajar&#8230;&quot;<\/p>\n<p>Mayte interrumpi&oacute; su manoseo, y con una sonrisa malvada, se dio la vuelta en la cama y cogi&oacute; el tel&eacute;fono inal&aacute;mbrico de su mesilla. Cuando al otro lado cogieron el tel&eacute;fono, dijo, &quot;Natalia?&#8230;. Oye ver&aacute;s, es que no me encuentro nada bien esta ma&ntilde;ana&#8230; creo que no voy a poder ir a trabajar. Avisa por all&iacute;, vale? Gracias&#8230;&quot;<\/p>\n<p>Mayte colg&oacute; el tel&eacute;fono mirando a su hijo sin dejar de sonre&iacute;r, al tiempo que soltaba la sabana que la cubr&iacute;a, mostr&aacute;ndole su torso desnudo, y le dijo:<\/p>\n<p>&quot;F&oacute;llame&quot;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>5 Mayte le&iacute;a un libro en la cama, tratando de coger el sue&ntilde;o. A su lado su marido parece que ya lo hab&iacute;a conseguido, y dorm&iacute;a recostado hacia el lado contrario. Cuando termin&oacute; el cap&iacute;tulo decidi&oacute; dejarlo, ya continuar&iacute;a al d&iacute;a siguiente. 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