{"id":18893,"date":"2018-10-05T22:00:00","date_gmt":"2018-10-05T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-10-05T22:00:00","modified_gmt":"2018-10-05T22:00:00","slug":"18893-la-primera-despedida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/18893-la-primera-despedida\/","title":{"rendered":"La primera despedida"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"18893\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>(Contin&uacute;a a &ldquo;La soluci&oacute;n para Tono&rdquo;)<\/p>\n<p>*****<\/p>\n<p>Despu&eacute;s del banquete que mi padre ofreci&oacute; a todos los familiares y amigos para dar las gracias y despedirse, vino el tedio de la tarde. Era domingo.<\/p>\n<p>En esa tarde del domingo, como se notaba que est&aacute;bamos cansados, a nadie se le ocurr&iacute;a qu&eacute; es lo que &iacute;bamos a hacer. A las cuatro y algo de la tarde sal&iacute;amos del restaurante, a las cinco ya est&aacute;bamos cansados de estar en casa recordando las emociones y comenzamos a ponernos nerviosos. A Fernando, sin m&aacute;s pre&aacute;mbulo, se le ocurri&oacute; decir:<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Me voy al r&iacute;o a tumbarme bajo un &aacute;rbol o en la hierba y que se me pasen todas las emociones; como no quer&eacute;is venir, me voy solo, gracias, abur&rdquo;.<\/p>\n<p>Yo me hab&iacute;a quitado la camisa al entrar en casa, pero todos se pusieron en pie, dejaron sus camisas encima de la m&iacute;a y seguimos a Fernando. Como Luis hab&iacute;a tra&iacute;do su moto antes de ir al restaurante, Gaspar se subi&oacute; con &eacute;l. Tono, N&eacute;stor y yo nos fuimos con Fernando. Llegamos al r&iacute;o. No hab&iacute;a nadie; todo el mundo deb&iacute;a de estar haciendo su siesta. Salimos del coche y nos dirigimos a nuestro lugar. Luis y Gaspar nos llevaban la delantera y ya cerca de donde estaban les vi que se besaban abrazados, a&uacute;n vestidos. Mis acompa&ntilde;antes lo vieron tambi&eacute;n y se frenaron. Fernando les dijo que no paremos, que eso lo hacen ellos siempre. Cuando llegu&eacute; no les dije nada para no molestar y parece que no se enteraron y si se enteraron lo disimularon muy bien. Se estaban comiendo sus labios con total apasionamiento. Me quit&eacute; el short, como ya iba descalzo, me ech&eacute; al agua de cabeza desde la orilla. Nad&eacute; hasta la otra parte y sal&iacute; para sentarme sobre las aguas de la orilla en calma. Desde all&iacute; contemplaba el beso de Luis y Gaspar y a Fernando hablando con N&eacute;stor y Tono. Fernando se meti&oacute; por su pie en el agua hasta que le lleg&oacute; a medio pecho y comenz&oacute; a nadar hacia donde yo me encontraba. Lleg&oacute; y le faltaba el aire para respirar. Le ayud&eacute; a sentarse.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Creo que he bebido demasiado, porque nunca me cuesta tanto como hoy&rdquo;, dijo Fernando.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Pero, &iquest;est&aacute;s bien?&rdquo;, pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;S&iacute;, estoy bien, solo un poco cansado; Vamos ah&iacute; donde ese sauce grande para tumbarnos&rdquo;.<\/p>\n<p>Nos levantamos y nos metimos bajo la sombra del sauce llor&oacute;n o salix babylonica, que es un &aacute;rbol caducifolio que alcanza hasta 8 y 12 metros de altura, pero el que ten&iacute;amos aqu&iacute; tendr&iacute;a hasta unos 25 o 26 metros. Se estaba bien, aunque no corr&iacute;a para nada el viento y el calor ca&iacute;a aplomado, a la sombra, desnudos, se estaba bien. La pena es que a esas horas algunas moscas se ponen pesadas y otras muerden. Pero, como no abundaban, estaba todo bien.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;&iquest;No vienen ellos?, pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;He de decirte una cosa importante y espero que no te molestes&rdquo;, respondi&oacute; Fernando.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Adelante, desembucha; grave ha de ser para que yo me moleste&rdquo;, dije presuroso.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;S&iacute;, s&iacute; vendr&aacute;n; pero has de saber que Luis y Gaspar cuando se ponen as&iacute; es que van a follar, &iquest;entiendes?&rdquo;, dijo Fernando.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Eso ya lo imagino; yo pregunto por N&eacute;stor y Tono&rdquo;, repliqu&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Ah&iacute; est&aacute;; me han dicho si te molestar&aacute; que ellos se quedaran un rato all&aacute; solos para hablar de sus cosas&rdquo;, dijo Fernando.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;&iquest;De sus cosas?, &iquest;qu&eacute; cosas?&rdquo;, pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Bueno, ver&aacute;s, t&uacute; tienes parte de culpa&#8230;&rdquo;<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;&iquest;Yo?, &iquest;qu&eacute; he hecho de mal ahora?&rdquo;, interrump&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Si me dejas, te explico. &iquest;Dispuesto?, &iquest;dispuesto a escuchar de un tir&oacute;n?&rdquo;, insisti&oacute; Fernando.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Vale; me callo y habla&#8230;&rdquo;<\/p>\n<p>Fernando trag&oacute; saliva y comenz&oacute;:<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;T&uacute; has conseguido que Tono y N&eacute;stor se fijen el uno en el otro&#8230;; parece ser que se est&aacute;n enamorando&#8230;; quieren hablar de esto y cont&aacute;rtelo despu&eacute;s&#8230;; pero piensan que te va a sentar mal y me han dicho que te prepare; yo quisiera que cuando vengan les escuches y les digas lo que quieras, si te parece bien o mal o lo que quieras, pero ellos han de hablarlo; no s&eacute; si me has entendido&#8230;&rdquo;, se explic&oacute; Fernando.<\/p>\n<p>Me puse a pensar, si digo que eso es lo que yo quer&iacute;a, seguro que van a pensar que todo estaba preparado; si les digo que no, puede ser el inicio de una ruptura de ellos conmigo y de ellos entre s&iacute;. Si no les contesto y me muestro indiferente es probable que les siente mal y aparezca como un hip&oacute;crita. Pens&eacute; detenidamente estas razones y mil m&aacute;s que se me ocurrieron. Y reaccion&eacute;:<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;&iquest;Estar&iacute;as dispuesto a nadar hasta all&iacute; y decirles que no venga aqu&iacute; ninguno de los dos hasta que hayan concluido su conversaci&oacute;n con un buen polvo? Que no sean animales, que se follen a gusto, pero que vengan luego&#8230;&rdquo;.<\/p>\n<p>Estaba yo diciendo estas cosas y ya Fernando se hab&iacute;a metido al agua y nadaba en l&iacute;nea recta rapid&iacute;simo. Le vi salir del agua sin arquear el cuerpo, como si no se hubiera fatigado; se meti&oacute; entre los &aacute;rboles y tard&oacute; en aparecer algo m&aacute;s de media hora, incluso me dorm&iacute; a la sombra del &aacute;rbol. De pronto me despierta Fernando y estaban los cuatro delante de mi, viendo lo bien que dorm&iacute;a. Me levant&eacute;, me fui al agua como si estuviera enfadado, me ba&ntilde;&eacute; y sal&iacute;. Entonces dije:<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Ya estoy despierto; escucho&rdquo;, sonre&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Cu&eacute;ntale, Tono&rdquo;, dijo Fernando.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Mejor que le cuente N&eacute;stor que lo entiende mejor&#8230;&rdquo;, desvi&oacute; Tono.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Vale; sentaos todos&rdquo;, dijo N&eacute;stor.<\/p>\n<p>Se sentaron todos en un c&iacute;rculo junto a m&iacute; y escuchamos atentamente a N&eacute;stor. Yo solo asent&iacute;a con la cabeza y en silencio a cada frase que dec&iacute;a:<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Jess, cuando te conoc&iacute;, me ca&iacute;ste muy bien. Llegu&eacute; a pensar que nos pod&iacute;amos enamorar. Pas&eacute; buenos ratos contigo. Hemos tenido incluso algunos polvos. Me insinu&eacute; hacia ti y pens&eacute; con esperanza que me responder&iacute;as. Luego conoc&iacute; a Tono. Me pareci&oacute; que no me dabas otra respuesta que ponerme a Tono por delante. Pens&eacute; que si ser&iacute;a una cosa preparada ya y ten&iacute;a cierta repugnancia. Conversando con Tono, resulta que a &eacute;l le pasaba otro tanto que a m&iacute;. Tu insistencia en que Tono viniera a estar aqu&iacute; contigo hasta ma&ntilde;ana lunes me desorient&oacute;, porque pens&eacute; que te inclinabas por Tono. Luego los dos nos hemos dado cuenta que somos los tres amigos, como lo somos los seis que aqu&iacute; estamos, y que t&uacute;, Jess, te distanciabas y nos dejabas hacer a nosotros. Hemos tenido momentos de desorientaci&oacute;n. Los dos est&aacute;bamos enamorados de ti. Pero ha ocurrido una cosa extra&ntilde;a, estamos enamorados Tono y yo, esa es la verdad. No sab&iacute;a c&oacute;mo dec&iacute;rtelo, y lo hemos conversado con Fernando. &Eacute;l nos indic&oacute; que lo habl&aacute;ramos contigo. Por eso nos hemos quedado un rato all&iacute; y hemos comprobado que nos queremos, que lo nuestro podr&iacute;a ser posible, y como dijiste a Fernando, hemos tenido un polvo los dos en privado. Estamos seguros de una cosa: nos queremos y quisi&eacute;ramos hacer posible nuestra vida futura juntos&rdquo;.<\/p>\n<p>Se call&oacute; N&eacute;stor, se callaron los p&aacute;jaros, el agua que fluye en el r&iacute;o dej&oacute; de dar su caracter&iacute;stico sonido de agua corriente en calma, se paralizaron las ramas del sauce llor&oacute;n, se entrecort&oacute; la respiraci&oacute;n de cuantos all&iacute; est&aacute;bamos escuchando a Nestor. Nos transport&oacute; N&eacute;stor con su sinceridad y candidez a una dimensi&oacute;n extra&ntilde;a que nos invad&iacute;a donde sent&iacute;amos que era posible el amor. Me vi en la dolorosa y sentida obligaci&oacute;n de interrumpir ese universal silencio para dar aprobaci&oacute;n al amor que hab&iacute;a nacido, inici&aacute;ndose en el seno, la confianza y la calidad de personas que &eacute;ramos aquellos seis amigos o hermanos. Con mucha calma, inici&eacute; mis palabras:<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Qu&eacute; bien lo has dicho&#8230;; pens&eacute; que esto podr&iacute;a ocurrir&#8230;; no imagin&eacute; que nosotros, amigos y hermanos, fu&eacute;ramos capaces de hacer posible este encuentro de amor entre estos dos amigos nuestros&#8230;; al principio, cuando te conoc&iacute;, te metiste entre mis cejas y no era capaz de hacerte desaparecer de mi cabeza&#8230; Pensaba mucho en alguien que se me ha metido en mi coraz&oacute;n y tampoco s&eacute; qu&eacute; voy a hacer con esto m&iacute;o. Cuando lleg&oacute; Tono, me impresion&oacute; su modo de ser, pero no para apartarte de mi cabeza, sino que se meti&oacute; junto a ti en mi cabeza. Los dos estabais junto a otra persona y me he debatido para dirimir mi cuesti&oacute;n y tomar decisiones que pueden ser importantes en mi vida. Insist&iacute; en que ambos ten&iacute;ais que estar con nosotros, no solo porque vuestra presencia me ayudaba a definir, sino porque los dos, con lo que era vuestro &ldquo;problema&rdquo; quer&iacute;a que antes de irme, al menos, desapareciera el &ldquo;problema&rdquo;, que no estuvierais acomplejados por ser gays, que no os sintierais raros, no sois bichos raros.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Me has dejado con la miel en la boca. Si no entend&iacute; mal, &iquest;tienes un amor all&aacute; por la ciudad?&rdquo;, pregunt&oacute; Gaspar.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;No, no tengo ning&uacute;n amor all&aacute; en la ciudad, lo tengo en mi cabeza y en mi coraz&oacute;n&rdquo;, respond&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Luego, &iexcl;lo tienes! Hala, explica qui&eacute;n y c&oacute;mo es&rdquo;, insisti&oacute; Gaspar.<\/p>\n<p>Les cont&eacute; lo de mi padre y mi madre y que mi padre se ve con otra mujer que tiene un hijo y que mi padre me va a presentar y les cont&eacute; con todo detalle la trama de lo que acabar&iacute;a en divorcio:<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;&iexcl;Se llama Miguel!&rdquo;, conclu&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;&iquest;Qu&eacute; m&aacute;s dices de Miguel?, tom&oacute; la palabra Fernando.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;No lo s&eacute;. Nunca lo he visto. Es camarero. Voy a proponerle que estudie una carrera y a hacerme amigo suyo. Pero lo tengo metido en mi cerebro y en mi coraz&oacute;n y entra&ntilde;as; ya sue&ntilde;o con &eacute;l; no s&eacute; qu&eacute; pasar&aacute; cuando le vea&#8230;&rdquo;, respond&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Me dejas sin habla; &iquest;se puede amar a quien nunca se ha visto?, exclam&oacute; Fernando<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Por supuesto que se puede amar a alguien que nunca se ha visto&rdquo;, dijo Tono todo serio.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;&iquest;C&oacute;mo puede ser eso?&rdquo;, pregunt&oacute; Fernando.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Creemos en tantas cosas que no vemos&hellip; unas importantes, otras rid&iacute;culas&hellip;&rdquo;, contest&oacute; Tono.<\/p>\n<p>Nadamos seguido hasta la otra orilla. Una vez secos por el mismo clima, dice Gaspar:<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Concurso de meadas, todos en fila&rdquo;.<\/p>\n<p>Todos alineados y a intentar hacer de cara al r&iacute;o la meada m&aacute;s larga. Gan&oacute; Tono. Lo felicitamos todos y despu&eacute;s de ponernos el short unos y el pantal&oacute;n otros, nos regresamos donde el coche para ir al pueblo y salir a tomar algo en una terraza. Gaspar solt&oacute; la consigna:<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Short y tirantes, todos igual pero de distintos colores&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;&iexcl;De acuerdo, all&aacute; vamos!&rdquo;, respondimos.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de arreglarnos seg&uacute;n el deseo de Gaspar nos fuimos por el pueblo a un bar con terraza y nos sentamos. Como siempre, yo con mi bourbon, aunque esta vez no era un bourbon de verdad porque no ten&iacute;an otra cosa, fue un Jack Daniel&rsquo;s, whisky de Kentucky, un mal menor que no est&aacute; tan mal, para una noche y un ratito. Pero ciertamente &eacute;ramos la expectaci&oacute;n del pueblo, sobre todo por Gaspar y Luis que no disimulaban nada adrede para escandalizar y re&iacute;rse de las reacciones de los dem&aacute;s. Yo observaba lo que disfrutaba Fernando de verlos actuar as&iacute;. En un momento le dec&iacute;a a N&eacute;stor que con Tono ser&iacute;a feliz y ten&iacute;an que ser como Luis y Gaspar. N&eacute;stor los miraba igualmente complacido y me explicaba sobre los que pasaban, qui&eacute;nes eran, qu&eacute; pensaban y c&oacute;mo eran. N&eacute;stor los conoc&iacute;a muy bien. Yo le dije que esta noche hablar&iacute;amos m&aacute;s sobre el asunto de esta tarde. Y me contest&oacute;:<\/p>\n<p>&mdash;&rdquo;Si follamos los tres, vale; es lo que nos hemos propuesto Tono y yo como regalo de despedida&rdquo;.<\/p>\n<p>Nos fuimos a cenar, Luis y los mellizos se fueron a su casa y nosotros a casa del T&iacute;o Paco.<\/p>\n<p>Continuar&aacute; con: Despedida &iacute;ntima.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>(Contin&uacute;a a &ldquo;La soluci&oacute;n para Tono&rdquo;) ***** Despu&eacute;s del banquete que mi padre ofreci&oacute; a todos los familiares y amigos para dar las gracias y despedirse, vino el tedio de la tarde. Era domingo. En esa tarde del domingo, como se notaba que est&aacute;bamos cansados, a nadie se le ocurr&iacute;a qu&eacute; es lo que &iacute;bamos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":12322,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":{"0":"post-18893","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-gays"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18893","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/12322"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18893"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18893\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18893"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18893"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18893"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}