{"id":18897,"date":"2018-10-06T22:00:00","date_gmt":"2018-10-06T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-10-06T22:00:00","modified_gmt":"2018-10-06T22:00:00","slug":"18897-giselle-y-los-albaniles-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/18897-giselle-y-los-albaniles-1\/","title":{"rendered":"Giselle y los alba\u00f1iles (1 y 2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"18897\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Giselle estaba disfrutando sus vacaciones, luego de un semestre complicado con ex&aacute;menes en la Facultad. Le encantaba pasar en la casa quinta de sus t&iacute;os, en las afueras de la ciudad, una enorme casa con pileta y un parque lleno de plantas y flores. All&iacute; se sent&iacute;a en contacto con la naturaleza, se relajaba y cargaba sus pilas para el pr&oacute;ximo semestre. Sus t&iacute;os estaban fuera casi todo el d&iacute;a por sus trabajos y solo al llegar la noche se juntaban para cenar y charlar. A Giselle le encantaba este lugar, desde chica se hab&iacute;a acostumbrado a la belleza y tranquilidad del lugar, adem&aacute;s del cari&ntilde;o y cuidados que le daban sus t&iacute;os.<\/p>\n<p>Pasaba mucho tiempo en la pileta, aprovechando el tiempo caluroso tomando sol y cada tanto d&aacute;ndose remojones para refrescarse. Le encantaba ese lugar.<\/p>\n<p>Esa ma&ntilde;ana, su t&iacute;o le dijo, antes de despedirse para ir al trabajo &quot;Mira a eso de las nueve van a venir dos alba&ntilde;iles para reparar el parrillero. Vos abriles y decirles donde est&aacute;, me dijeron que en 3 o 4 horas terminan el trabajo y despu&eacute;s se van&quot; &quot;Me los recomendaron en la oficina, dicen que trabajan bien, vamos a ver&quot;<\/p>\n<p>Giselle le dijo que no se preocupara y su t&iacute;o se despidi&oacute;. Al rato su t&iacute;a tambi&eacute;n se despidi&oacute; para ir a su trabajo dici&eacute;ndole &quot;Nos vemos en la noche, que tengas una tarde linda&quot; &quot;Gracias t&iacute;a, nos vemos para la cena, voy a preparar algo rico&quot;<\/p>\n<p>Se cambi&oacute; para ir al jard&iacute;n, como toda chica le gustaba broncearse lo m&aacute;s posible y se puso su acostumbrada dos piezas, un breve corpi&ntilde;o y una tanga y se acost&oacute; al costado de la pileta. Al cabo de un rato, casi adormilada sinti&oacute; que tocaban el timbre y se acord&oacute; de los alba&ntilde;iles. Se levant&oacute; y usando una toalla para cubrirse de la cintura para abajo fue a atender la puerta. En efecto, eran los dos hombres de los que le hab&iacute;a hablado su t&iacute;o. Les pregunto &quot;Ustedes vienen por el parrillero?&quot; y el m&aacute;s viejo le contesto &quot;Si venimos para arreglarlo&quot;. El otro tampoco era mucho m&aacute;s joven, no parec&iacute;an muy limpios y ten&iacute;an aspecto descuidado, pero quiz&aacute;s era por su trabajo, pens&oacute; Giselle. Los hizo pasar, les mostro donde estaba el parrillero y luego volvi&oacute; a acostarse al lado de la pileta. Le hab&iacute;a parecido que los dos hombres la hab&iacute;an mirado raro y se sinti&oacute; incomoda, pero quiz&aacute;s era su imaginaci&oacute;n. Cuando se dio vuelta le pareci&oacute; sentir las miradas de los viejos en su espalda y piernas, se tranquiliz&oacute; pensando que esos dos hombres eran muy grandes, de la edad de su abuelo, como para andar mirando chicas como ella.<\/p>\n<p>Mientras Giselle, en la inocencia de sus 18 a&ntilde;os, se quedaba confiada y se dispon&iacute;a a tomar sol, los dos sujetos hab&iacute;an quedado deslumbrados por la belleza de la joven. Aun cubierta con esa toalla, se ve&iacute;a que la chica ten&iacute;a un f&iacute;sico muy deseable. Una chica rubia de pelo largo, con un cuerpo bronceado como ese, los hab&iacute;a puesto muy calientes. El m&aacute;s viejo le dijo a su compinche, mientras sacaban sus herramientas, &quot;Viste que tetas tiene esa pendeja?&quot; y el otro le dijo &quot;Esta buen&iacute;sima, para chuparla toda&quot; a lo que el m&aacute;s viejo le contesto &quot;Le chupar&iacute;a la concha toda la tarde&quot; y se pusieron a trabajar en la reparaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Giselle decidi&oacute; tirarse un rato al agua, estuvo un rato nadando y al salir de la pileta se tendi&oacute; boca abajo disfrutando del sol ma&ntilde;anero. Desde su situaci&oacute;n en el parrillero, a unos cincuenta metros, el m&aacute;s viejo no dejaba de mirar a la chica, ahora acostada boca abajo, se le hizo agua la boca al ver las nalgas y piernas de esa belleza despreocupadamente tendida al sol. Dijo &quot;tengo ganas de marcharme esa nena rubia&quot; y el otro lo miro inquiridoramente &quot;yo tambi&eacute;n pero no nos va a dar bola&quot; &quot;Si pero me lo voy a coger igual&quot; Agrego &quot;Me dijo el tipo que nos contrat&oacute; que no volv&iacute;a hasta la noche, la dejaron solita a la pendeja, solita con nosotros&quot; y el otro entendi&oacute; &quot;Si, ese bomboncito solo con nosotros&quot; y se pas&oacute; la lengua por los labios. Dijo el m&aacute;s viejo &quot;D&eacute;jame a m&iacute;, vos seguirme&quot; y tomo un trapo de entre sus herramientas y un trozo de cuerda y lo guardo en un bolsillo. Y se dirigieron hacia donde despreocupadamente tomaba sol Giselle.<\/p>\n<p>Giselle sinti&oacute; pasos cerca suyo y se dio vuelta, se sorprendi&oacute; cuando vio que loa alba&ntilde;iles estaban al lado suyo, la miraban de una manera lujuriosa y a lo &uacute;nico que atino fue a cubrirse el pecho con la toalla.<\/p>\n<p>&quot;Que&#8230; que ya terminaron?&quot; fue lo &uacute;nico que se le ocurri&oacute;. El mayor de los dos alba&ntilde;iles le dijo &quot;Hace calor, nos dar&iacute;as un poco de agua?&quot; a lo que la chica se levant&oacute;, susurrando, &quot;Si, ya les traigo&quot; y se encamino a la casa. Sent&iacute;a, ahora ya sin dudarlo que los dos hombres la miraban en su desnudez a pesar que trataba de cubrirse. Entro por la puerta trasera de la casa, que daba a la cocina. Abri&oacute; la heladera para sacar una botella de agua y la puso en la mesada, cuando se dio vuelta vio con horror que los dos hombres hab&iacute;an entrado y ahora ya no hab&iacute;a dudas por la expresi&oacute;n de los alba&ntilde;iles. Enloquecidos ante esa belleza casi desnuda, y porque el m&aacute;s viejo dijo &quot;lo que queremos es cogerte bien cogida&quot; y se abalanzo sobre Giselle.<\/p>\n<p>El terror paralizo a la chica que vio como en una pesadilla como el hombre la tomaba por los brazos, se los pon&iacute;a dolorosamente en la espalda mientras el otro sujeto se acercaba con un trapo en sus manos. Fue cuando intento gritar, pero tarde porque el otro viejo le puso la mordaza en la boca y se la ato en la nuca por lo que solo pudo expeler un callado grito. El m&aacute;s viejo dijo &quot;Vamos para el cuarto&quot; y entre los dos la cargaron como si fuera un mu&ntilde;eco por el pasillo y en la primera puerta entraron a un dormitorio. Cerraron la puerta y dejaron a la chica contra la pared. Giselle no atinaba a nada, solo pensaba porque le pasaba esto y ten&iacute;a sus ojos muy abiertos, implorantes mientras ve&iacute;a como los dos viejos se sacaban los pantalones y una tremenda erecci&oacute;n de los dos viejos mostraba la calentura que ten&iacute;an. El m&aacute;s viejo, el m&aacute;s depravado pens&oacute; Giselle se acerc&oacute; y de un tir&oacute;n le rompi&oacute; el corpi&ntilde;o liberando sus senos. Los dos violadores se pusieron a amasarle las tetas a la chica que gem&iacute;a ante los manoseos de los degenerados. Sinti&oacute; que la tocaban por todos lados, le apretaban los muslos y le buscaban las nalgas. El viejo se puso a chuparle un pez&oacute;n con lamidos y leng&uuml;etazos mientras dec&iacute;a &quot;nenita que tetas que ten&eacute;s&quot;. Giselle se sent&iacute;a perdida, esos dos la iban a violar y nadie la ayudar&iacute;a. El otro pervertido, mientras el m&aacute;s viejo le chupaba las tetas, se puso a sacarle la tanga que hizo deslizar por las piernas de la chica hasta que se las saco y tiro a un costado. Dijo en medio de su calentura &quot; Vamos a ponerla en la cama&quot; y nuevamente la cargaron como si fuera un mu&ntilde;eco y la pusieron boca abajo, la tomaron cada uno por los muslos y la hicieron poner en cuatro patas, totalmente expuestas para la lujuria de los pervertidos. El m&aacute;s viejo, sin demora se puso entre las piernas de Giselle y empez&oacute; a chuparle la concha con lamidos ruidosos y continuaba lamiendo toda la raja de la chica, subiendo y bajando desde el culo hasta la concha innumerables veces, metiendo su lengua en los dos orificios de la chica, el otro le manoseaba los muslos y nalgas viendo a su compinche chupar sin parar esa delicia de pendeja. Giselle solo gem&iacute;a y sollozaba, esperando y deseando que todo terminara pronto. Pero reci&eacute;n empezaba el calvario de la chica. El que la estaba chupando le meti&oacute; un dedo en el culo y lo movi&oacute; en c&iacute;rculos mientras segu&iacute;a lamiendo la ahora mojada conchita de Giselle. Pronto tuvo dos dedos metidos en el culo, movi&eacute;ndose y dilatando. El viejo que la lamia se irgui&oacute; y dirigi&oacute; su duro miembro al peque&ntilde;o orificio de Giselle y quiso penetrarla, pero era muy estrecho y no pudo. Bajo su verga hasta la mojada conchita y ahora volvi&oacute; a intentar en el culo logrando introducir la cabeza de su verga. Giselle resoplo de dolor y se mov&iacute;a desesperada tratando de evitar el empalamiento. Sus movimientos solo lograron que el viejo le metiera casi la mitad de su verga en el apretado orificio, espero unos segundos y luego empujo una vez m&aacute;s meti&eacute;ndole todo el pito en el culo a la chica. El placer que experimentaba el violador era indescriptible, el roce con ese culito apretado era estar en la gloria, empez&oacute; a bombear y lo hizo una, dos veces y a la tercera sinti&oacute; que no pod&iacute;a aguantarse y en medio de un gutural gemido se derramo dentro del intestino de la joven. Sigui&oacute; cogi&eacute;ndola hasta que su verga se puso fl&aacute;ccida y luego se apart&oacute;, mientras del culo de Giselle sal&iacute;an resto del semen del violador. Apenas se separaba el degenerado de la chica cuando el otro violador ocupo su lugar entre las piernas de la sufrida chica y le meti&oacute; su dura verga en la concha, empezando un mete y saca en&eacute;rgico que nuevamente hacia gemir a trav&eacute;s de la mordaza a la pobre Giselle. Porque me est&aacute; pasando a m&iacute;? se preguntaba entre sollozos la joven, mientras el depravado la empalaba sin cesar, suspiraba de placer de estar cogi&eacute;ndose una pendeja tan rica, una conchita tan fresca y joven como nunca hubiera tenido. En medio de un bombeo sinti&oacute; que eyaculaba y con un suspiro de placer largo toda su leche al interior de la conchita de Giselle.<\/p>\n<p>Se desprendi&oacute; luego de un rato, la chica quedo tumbada movi&eacute;ndose dolorida, de sus nalgas y concha rezumaban los restos de leche de los violadores. Los dos viejos se vistieron y se fueron dejando a la chica atada y amordazada, sollozando de dolor y humillaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Cuando sus t&iacute;os llegaron encontraron a Giselle todav&iacute;a atada, en deplorable estado, violada anal y vaginalmente. Hicieron la denuncia pero los violadores jam&aacute;s aparecieron. Por mucho tiempo Giselle dejo de ir a lo de sus t&iacute;os.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>4 Giselle estaba disfrutando sus vacaciones, luego de un semestre complicado con ex&aacute;menes en la Facultad. Le encantaba pasar en la casa quinta de sus t&iacute;os, en las afueras de la ciudad, una enorme casa con pileta y un parque lleno de plantas y flores. All&iacute; se sent&iacute;a en contacto con la naturaleza, se relajaba [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":11521,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[20],"tags":[],"class_list":{"0":"post-18897","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-no-consentido"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18897","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11521"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18897"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18897\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18897"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18897"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18897"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}