{"id":18965,"date":"2018-10-17T22:00:00","date_gmt":"2018-10-17T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-10-17T22:00:00","modified_gmt":"2018-10-17T22:00:00","slug":"18965-maraton","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/18965-maraton\/","title":{"rendered":"Marat\u00f3n de madre e hijo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"18965\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Yo entreno casi todos los d&iacute;as con mi madre, somos aficionados al running, principalmente ella, despu&eacute;s de cumplir 40 a&ntilde;os se puso obsesiva con su cuerpo. Mi padre mucho mayor que ella todo lo contrario, es un empresario que disfruta de los placeres de una vida burguesa, gracias a eso casi nos ignora y se mantiene alejado. Yo con mi madre vivimos en un piso de un edificio y mi padre aunque no est&aacute; separado de mi madre vive en una casa fuera de la ciudad.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de terminar mis estudios y sin tener necesidad de buscar trabajo en forma inmediata, mi padre no tiene ning&uacute;n problema en mantenernos, pasaba casi todo el d&iacute;a en casa con mi madre ya que mis amigos empezaban a encontrar trabajo y empez&aacute;bamos a vernos cada vez menos.<\/p>\n<p>Mi madre se llama Mariela y ahora tiene 43 a&ntilde;os, yo soy Gabriel y tengo 22 reci&eacute;n cumplidos. Realmente parecemos hermanos, yo casi dir&iacute;a que ella est&aacute; en mejor forma f&iacute;sica que yo, su resistencia al cansancio es incre&iacute;ble, corremos 15 kil&oacute;metros diarios y ella casi siempre continua en casa con complementos de aparatos. Tiene unas piernas incre&iacute;bles, la cola y la cintura de pel&iacute;cula, las tetas se fueron achicando con el entrenamiento pero siguen firmes y abultadas.<\/p>\n<p>Un d&iacute;a nos encontr&aacute;bamos corriendo por un parque en una ma&ntilde;ana templada y vemos varios afiches promocionando una marat&oacute;n que se correr&iacute;a en la ciudad, daba fecha de inscripci&oacute;n a la misma y el lugar para hacerlo, que era una oficina municipal cercana.<\/p>\n<p>Cuando llegamos a casa el tema era el marat&oacute;n, ella se hab&iacute;a entusiasmado con entrar a la competencia, aunque no era para ganar sino para demostrar que ella pod&iacute;a terminarla. Enseguida me propuso que la acompa&ntilde;e en la haza&ntilde;a. En principio yo dude, pero no tard&oacute; en convencerme.<\/p>\n<p>Quedamos que al otro d&iacute;a despu&eacute;s de correr &iacute;bamos a pasar por la oficina municipal e inscribirnos.<\/p>\n<p>Ese d&iacute;a mi madre no dejaba de hablar del marat&oacute;n, de c&oacute;mo entrenar&iacute;amos y como ser&iacute;a la mejor forma de encarar el desaf&iacute;o. Estaba con m&aacute;s &aacute;nimo que nunca. Corrimos los 15 kil&oacute;metros como nunca antes, hicimos el mejor tiempo de todos los anteriores, ni siquiera nos amedrento el calor agobiante de esa ma&ntilde;ana. Sudados de pies a cabeza decidimos encarar el tr&aacute;mite de inscripci&oacute;n.<\/p>\n<p>Llegamos con 38&ordm;C a la oficina, hab&iacute;a varios corredores tomando las planillas de inscripci&oacute;n, muchos de los cuales muchas veces cruz&aacute;bamos en nuestro entrenamiento. Uno de ellos era un tal Alberto, un hombre de unos 60 a&ntilde;os, menudo y muy flaco, nos empez&oacute; a contar de los maratones de los que hab&iacute;a participado, de c&oacute;mo encararlos, de la importancia de hidratarse y c&oacute;mo y de la forma de mantener un ritmo. Una charla entretenida mientras esper&aacute;bamos que nos atiendan.<\/p>\n<p>Mientras est&aacute;bamos en la fila nos dimos cuenta que todos o la mayor&iacute;a llevaba una hoja en la mano, pero realmente no le dimos importancia. Esperamos cerca de media hora hasta que nos toca el turno.<\/p>\n<p>Una empleada joven vestida de brillantes colores nos recibe y nos da una planilla para completar, informaci&oacute;n b&aacute;sica como nombre, edad, tel&eacute;fono, domicilio. La completamos y se la entregamos, nos mira y nos pide el certificado m&eacute;dico de aptitud. Nos miramos y nos dimos cuenta que era ese papel que llevaban todos en las manos, tratamos de que nos aceptara sin cumplir ese requisito pero nos dijo que era imposible, que era un tr&aacute;mite normal en este tipo de competencias, que era un riesgo no hacerlo. Le consultamos si era posible que nos recomendar&aacute; alg&uacute;n sitio para poder sacar el certificado y nos dijo que s&oacute;lo nos pod&iacute;a recomendar un hospital p&uacute;blico, que no estaba autorizada para darnos otra informaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Salimos de la oficina con la planilla que hab&iacute;amos completado entre las manos, ya que no la pudo aceptar. En cierta forma era l&oacute;gico lo que ped&iacute;a, era un riesgo encarar una marat&oacute;n sin estar seguros de las condiciones f&iacute;sicas aunque supon&iacute;amos que no ten&iacute;amos ning&uacute;n problema.<\/p>\n<p>Est&aacute;bamos parados en la acera del local municipal, bajo el intenso rayo del sol, cuando nos ve Alberto, el amable competidor con el que hab&iacute;amos hablado. Les comentamos que nos pasaba.<\/p>\n<p>Alberto un hombre de experiencia en estas competencias enseguida nos dio la soluci&oacute;n. Nos dijo que era un tr&aacute;mite r&aacute;pido, que &eacute;l se atend&iacute;a en un consultorio de una m&eacute;dica de la zona, que era una muy buena profesional y conoc&iacute;a de estos certificados de aptitud ya que ella se los extend&iacute;a a &eacute;l, desde hac&iacute;a veinte a&ntilde;os en los que empez&oacute; a correr. Nos dijo que no nos hici&eacute;ramos problema que le har&iacute;a un llamado para ver si nos pod&iacute;a atender.<\/p>\n<p>Fue una alegr&iacute;a saber que no deber&iacute;amos deambular por alg&uacute;n hospital o cl&iacute;nica y m&aacute;s que ser&iacute;amos recomendados por alguien que conoc&iacute;a a la profesional.<\/p>\n<p>Alberto toma el m&oacute;vil y llama a la doctora.<\/p>\n<p>-Hola doctora, le habla Alberto, como est&aacute;.<\/p>\n<p>-blablabla.<\/p>\n<p>-Todo bien, la molesto por una pareja amiga que necesitan un chequeo m&eacute;dico para correr en el marat&oacute;n de la semana pr&oacute;xima.<\/p>\n<p>-blablabla<\/p>\n<p>-jajaja, si, si, no hay problema, como usted diga.<\/p>\n<p>-blablabla<\/p>\n<p>-por suerte, yo ando bien, tambi&eacute;n voy a correr con ellos, &iquest;Se los puedo mandar ahora?<\/p>\n<p>-blablabla<\/p>\n<p>-Gracias doctora, ya les aviso.<\/p>\n<p>Termina su conversaci&oacute;n con la doctora, que se llamaba Alicia y nos avisa que estaba todo bien, que nos pasaba la direcci&oacute;n para el chequeo y que la doctora nos iba a esperar. Que era algo de rutina que &eacute;l se hac&iacute;a muy seguido, una revisi&oacute;n general, un electro, nada de otro mundo. Le agradecimos y quedamos de vernos para la carrera. Como el consultorio quedaba a menos de un kil&oacute;metro decidimos ir corriendo para llegar m&aacute;s r&aacute;pido y poder hacer todo el tr&aacute;mite ese mismo d&iacute;a.<\/p>\n<p>Llegamos a la puerta de un edificio, com&uacute;n, no parec&iacute;a una cl&iacute;nica ni nada por el estilo, tocamos el timbre del portero el&eacute;ctrico que nos indic&oacute; Alberto, una voz femenina nos dijo que subamos, piso 7 departamento B.<\/p>\n<p>Subimos al ascensor y el nuestro olor a transpiraci&oacute;n era insoportable, no quer&iacute;amos dar mala impresi&oacute;n pero quer&iacute;amos terminar con el tr&aacute;mite y dejamos la verg&uuml;enza de lado.<\/p>\n<p>Llegamos al departamento y nos abre la puerta una joven m&eacute;dica, de no m&aacute;s de 22 a&ntilde;os y nos invita a pasar, preguntamos por la doctora Alicia, nos dice que le iba a avisar de nuestra presencia. Por lo que vemos era un consultorio donde atend&iacute;an varios m&eacute;dicos, en varias habitaciones, hab&iacute;a gente en una reducida sala de espera, varios ni&ntilde;os y dos ancianos sentados, junto a los padres de los ni&ntilde;os. Esperamos parados, transpirados y con ropa deportiva, yo en pantal&oacute;n corto y una remera, mi madre con una calza rosa hasta las rodillas y una musculosa, por donde asomaba un corpi&ntilde;o deportivo, eso que se cruzan por la espalda de color azul marino, no sent&iacute;amos observados y con justa raz&oacute;n por los pacientes, que eran padecientes de nuestros olores.<\/p>\n<p>Pasaron cinco minutos y el estar parados despu&eacute;s de haber corrido y estar en un lugar cerrado y caluroso, no hizo transpirar mucho m&aacute;s, est&aacute;bamos empapados.<\/p>\n<p>A los diez minutos llega una doctora muy mayor, aparentaba unos 70 a&ntilde;os, aunque pod&iacute;a ser mayor, maquillada casi en exceso y nos llama.<\/p>\n<p>-Hola chicos, &iquest;A ustedes los manda Alberto?<\/p>\n<p>-Si (responde mi mam&aacute;)<\/p>\n<p>-Bien, acomp&aacute;&ntilde;enme<\/p>\n<p>Seguimos a la doctora por un pasillo, hasta un peque&ntilde;o consultorio, con paredes blancas, una camilla, una balanza y sobre un peque&ntilde;o escritorio lleno de papeles, un estetoscopio, un especulo y un medidor de presi&oacute;n arterial.<\/p>\n<p>-Chicos me coment&oacute; Alberto, un gran amigo m&iacute;o, que necesitan unos certificados para correr con &eacute;l en el pr&oacute;ximo marat&oacute;n, es un tr&aacute;mite f&aacute;cil, por favor vayan llenando est&aacute; planilla y vuelvo en un minuto, voy a buscar el aparato para electrocardiograma.<\/p>\n<p>Se va y nos deja llenando las planillas, como para una historia m&eacute;dica, nos miramos y nos re&iacute;mos, mi madre me mira y me dice.<\/p>\n<p>-cree que somos novios, jajaja, se ve que es ciega la doctora, mejor no creo que tarde mucho con nosotros.<\/p>\n<p>Se abre la puerta y regresa con un carrito con el electrocardi&oacute;grafo, se ve que un poco viejo y usado pero funcional. Lo pone a un costado de la camilla y toma las planillas y las lee.<\/p>\n<p>-Bueno chicos, los voy a revisar.<\/p>\n<p>Mi madre enseguida le pregunta.<\/p>\n<p>-&iquest;Doctora, quiere que salga Gabriel?<\/p>\n<p>-No, chiquita, no soy tonta, s&eacute; que ahora los novios no son como en mi &eacute;poca que no ten&iacute;amos relaciones hasta casarnos, jajaja, qu&eacute;date tranquila no les voy a contar a sus padres, anda sac&aacute;ndote la ropa y sub&iacute; a la balanza que yo mientras le toma la presi&oacute;n a tu novio.<\/p>\n<p>A lo que respondi&oacute; mi madre.<\/p>\n<p>-Pero estoy toda sudada, estuvimos corriendo, no quiero incomodarla, podemos dejar para otro d&iacute;a el chequeo y vengo ba&ntilde;ada.<\/p>\n<p>-jajajaja, soy m&eacute;dico Mariela, no te preocupes, tu olor a transpiraci&oacute;n es un perfume para m&iacute;, no te hagas problema estoy acostumbrada.<\/p>\n<p>Mientras dec&iacute;a esto la doctora me estaba acomodando en el brazo la manga del tensi&oacute;metro al tanto que mi madre, ya resignada, se comenzaba a sacar la calza y la musculosa y quedaba en ropa interior subida a la balanza. No pod&iacute;a alejar la vista de ese hermoso culo sudado, la peque&ntilde;a tanga lo dejaba ver en su totalidad, estaba s&oacute;lo a un metro de ese espect&aacute;culo. Mientras la doctora inflaba la manga y miraba el man&oacute;metro, auscultaba mis latidos.<\/p>\n<p>-el pulso es un poco acelerado pero est&aacute; bien la presi&oacute;n.<\/p>\n<p>Anota en la planilla y se dirige a la balanza.<\/p>\n<p>-Bueno Mariela, a ver cu&aacute;nto pesas.<\/p>\n<p>Mira y anota, luego le apoya una especie de regla en la cabeza de la misma balanza y mide su altura y lo anota.<\/p>\n<p>-Levanta los brazos.<\/p>\n<p>Mi madre hace caso y levanta los brazos. La doctora le toma por los costados el corpi&ntilde;o y se lo saca para arriba, mi madre queda con las tetas apuntando a la pared, por instinto se cubre con los brazos, al mismo tiempo la doctora toma su tanga de las tiritas de costado y se la baja hasta los tobillos, la deja completamente desnuda. Yo no lo pod&iacute;a creer, era un sue&ntilde;o.<\/p>\n<p>-Date vuelta.<\/p>\n<p>La hace girar y queda de frente y se baja de la balanza, ahora estaba unos veinte cent&iacute;metros m&aacute;s cerca de m&iacute;. Le empieza a explorar las tetas, se las manosea y se pod&iacute;a notar en sus pezones que la excitaba, estaban hinchado y puntiagudos, y parec&iacute;a que sal&iacute;an m&aacute;s afuera cuando apretaba los pechos con la mano. Ten&iacute;a un primer plano de su vulva, completamente depilada, se ve&iacute;a una rayita roja se sus labios que se perd&iacute;a entre sus piernas. Nunca vi a mi madre tan colorada, estaba roja de la verg&uuml;enza, ten&iacute;a cara como de asustada y no me pod&iacute;a mirar, yo estaba muy excitado.<\/p>\n<p>-Por favor Mariela si&eacute;ntate en la camilla.<\/p>\n<p>Mi madre obedece, mientras tanto, la doctora tomaba unas toallas de papel. Luego la acuesta en la camilla, le iba a explorar la vagina, yo pod&iacute;a ver todo como en HD, le arrima una luz y se pod&iacute;an ver los labios rojos y h&uacute;medos de su vulva, un fino hilo de baba ca&iacute;a sobre la camilla. La doctora toma dos o tres toallas de papel y se la seca, luego mete dos dedos y lo empieza a rotar en su vagina, mi madre con su mirada perdida en el cielorraso apretaba los pu&ntilde;os. Yo estaba mirando la mejor pel&iacute;cula porno de mi vida.<\/p>\n<p>-Bueno todo bien, ahora col&oacute;cate en rodillas sobre la camilla, te voy a explorar el ano.<\/p>\n<p>Mi madre hace caso, empezaba a acostumbrarse a mostrarse desnuda, parec&iacute;a que le empezaba a gustar, le hace caso y con las tetas casi tocando la camilla abre bien el culo. La doctora arrima la luz y se pone vaselina en un dedo y se lo empieza a meter por el ano. Sin sacar el dedo le pregunta.<\/p>\n<p>-Mariela &iquest;Tuviste alg&uacute;n problema de hemorroides o alguna fisura?<\/p>\n<p>-No, que yo sepa.<\/p>\n<p>-Mira estoy viendo que el esf&iacute;nter est&aacute; un poco inflamado, puede ser un principio de hemorroides, no es nada grave, ves Gabriel, mira.<\/p>\n<p>Me hizo arrimar para ver de cerca, mientras sacaba el dedo del culo y con ese mismo dedo brilloso me se&ntilde;alaba el ano y lo tocaba.<\/p>\n<p>-Ves este globito, no es muy pronunciado, pero requiere un cuidado. Despu&eacute;s le receto algo. Pero no tengas miedo Gabriel la vas a poder seguir metiendo por ah&iacute;. Jajaja. Pasa con muchos atletas, el ejercicio excesivo y el esfuerzo lo puede provocar. Bueno, Mariela te puedes acostar en la camilla y te hago el electro. Gabriel mientras s&aacute;cate la ropa y sube a la balanza.<\/p>\n<p>Era mi turno, mi madre empez&oacute; a cambiar la cara de miedo y verg&uuml;enza por una sonrisa de venganza y placer. Era imposible pararme en la balanza sin que se me note la pija parada, trato de acomodarla para un costado del slip, pero era una tarea cicl&oacute;pea. Mi madre estaba desnuda sobre la camilla mientras la doctora le hac&iacute;a el electrocardiograma, la doctora miraba el dibujo de la tira de papel hasta una longitud que la deja satisfecha para dar fin a prueba.<\/p>\n<p>-Bueno, est&aacute; todo bien Mariela. Te puedes vestir. Voy a medir tu altura Gabriel, a ver ponte derecho.<\/p>\n<p>Me apoya la regla met&aacute;lica en la cabeza y anota mi altura, despu&eacute;s me toma por los hombros y me hace girar para ponerme de frente.<\/p>\n<p>-Bueno, a ver te voy a revisar, bueno, bueno, bueno, jajajaja estos chicos como son, jajajaja<\/p>\n<p>Me iba a revisar los huevos y no tuvo mejor idea que bajarme el slip, al hacerlo la pija salt&oacute; como un resorte y la quedo apuntando a unos cent&iacute;metros de la cara, empez&oacute; a re&iacute;r y encar&oacute; a mi madre.<\/p>\n<p>-jajaja Mariela, esto es trabajo para vos, vamos hay que bajarla.<\/p>\n<p>-&iquest;C&oacute;mo que bajarla?<\/p>\n<p>-Vamos no se la voy a bajar yo, para que esta su novia, dale ch&uacute;pala un poco as&iacute; acaba y se relaja, no se lo voy a hacer yo, jajaja<\/p>\n<p>Ahora la sonrisa era m&iacute;a, mi madre clava su mirada en la m&iacute;a pero enseguida la cara de p&aacute;nico la cambia por una sonrisa y se arrodilla, acerca su mano y toma mi pene con firmeza retirando el prepucio del glande, lo mira un segundo y lo empieza a chupar como un helado. Rodea unos minutos el glande con la lengua y se lo mete en la boca, siento la succi&oacute;n de su boca y por instinto la toma del pelo para hundir el pene en su boca. Empieza a sacar y meter el pene en la boca y con cada embestida lo mete m&aacute;s adentro, le falta el aire, su nariz no da abasto con el aire que respira, pero sigue la embestida. De repente se detiene y se lo saca de la boca y tomando el pene con la mano le dice a la doctora.<\/p>\n<p>-&iquest;Alicia me quiere ayudar?<\/p>\n<p>-jajaja no puedo soy una profesional.<\/p>\n<p>-pero cu&aacute;l es el problema, &eacute;l es su paciente y lo puede ayudar a relajar.<\/p>\n<p>-Bueno, si es as&iacute; y no te molesta.<\/p>\n<p>Se arrodillo y mi madre le puso mi pene en su boca. La vieja doctora lo chupo con verdadera maestr&iacute;a, se lo tragaba completo mientras mi madre me chupaba los huevos. Empiezo a acelerar mi respiraci&oacute;n, estaba a punto de acabar, mi madre se da cuenta y se lo saca de la boca a la doctora y se lo mete ella y empieza a succionar con fuerza, no tard&oacute; mucho en acabar con fuerza en su boca. Levanta su mirada y me muestra como traga toda la leche.<\/p>\n<p>La doctora termina de completar las planillas y nos da el certificado, ten&iacute;a todo el l&aacute;piz labial corrido en la cara. Nos vestimos y nos despide con un beso en la boca.<\/p>\n<p>Salimos de la cl&iacute;nica con el papel tan deseado en las manos, est&aacute;bamos listos para volver a la oficina y terminar el tr&aacute;mite, pero nos miramos y decidimos volver a casa corriendo.<\/p>\n<p>Nos olvidamos del marat&oacute;n, desde ese d&iacute;a el marat&oacute;n lo hacemos en casa, no podemos para de coger en cualquier lado de la casa, le lleno todos los agujeros, tengo una madre inagotable, dormimos y nos masturbamos juntos, estamos todo el d&iacute;a desnudos por la casa. Tomamos todos los cuidados para mantener las formas frente a los vecinos, mi padre o los conocidos. Ella me alienta a salir con otras chicas, cosa que hago y es algo que la excita y lo demuestra despu&eacute;s que regreso a casa.<\/p>\n<p>Espero que nuestro secreto se mantengo a lo largo de nuestras vidas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 Yo entreno casi todos los d&iacute;as con mi madre, somos aficionados al running, principalmente ella, despu&eacute;s de cumplir 40 a&ntilde;os se puso obsesiva con su cuerpo. 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