{"id":19034,"date":"2018-10-27T22:00:00","date_gmt":"2018-10-27T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-10-27T22:00:00","modified_gmt":"2018-10-27T22:00:00","slug":"19034-alexandra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/19034-alexandra\/","title":{"rendered":"Nadie me ha trastornado tanto como Alexandra"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"19034\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Lo que voy a narrar a continuaci&oacute;n ocurri&oacute; hace ya bastantes a&ntilde;os, casi 10 a&ntilde;os, pero es uno de esos recuerdos que nunca se pueden olvidar y tampoco tengo ning&uacute;n deseo por hacerlo. Yo acababa de montar mi academia, creo que llevaba con ella apenas un a&ntilde;o y durante todo ese tiempo por supuesto me hab&iacute;a fijado en algunas de mis alumnas pero, a pesar de que algunas fuesen guapas o estuviesen buenas, nunca sent&iacute; verdadera atracci&oacute;n por ninguna de ellas. Hasta que conoc&iacute; a Alexandra, claro, porque nunca nadie me ha obsesionado y trastornado tanto como ella y nadie volver&iacute;a a hacerlo.<\/p>\n<p>Si soy sincero la primera impresi&oacute;n que tuve de Alexandra su primer d&iacute;a en la Academia no es que fuese muy especial. Ella deber&iacute;a tener unos 18 a&ntilde;os y me pareci&oacute; una chica extremadamente t&iacute;mida, reservada y retra&iacute;da. Los siguientes d&iacute;as confirm&eacute; que aparte de esa timidez result&oacute; ser muy seria, borde, distante, fr&iacute;a, antip&aacute;tica y sobre todo ten&iacute;a ciertos aires de marquesa como de ni&ntilde;a pija. Estaba claro que a pesar de que intentaba esconderlo bajo su timidez no pod&iacute;a disimular lo pija y ni&ntilde;a de pap&aacute; que era. De todos modos a pesar de que ya en ese primer momento me qued&eacute; prendado de lo guap&iacute;sima que era y lo buena que estaba no llegu&eacute; a pensar que me llegase a colar tanto por ella.<\/p>\n<p>No s&eacute; si fue al tercer o cuarto d&iacute;a cuando empec&eacute; a reparar c&oacute;mo intentaba disimular su gran belleza y c&oacute;mo evitaba que nadie se diera cuenta del potencial que ten&iacute;a. Empezando por su forma de vestir. Siempre, absolutamente siempre, todos los d&iacute;as iba vestida por el mismo patr&oacute;n, es decir, un jersey con una camisa debajo y unos pantalones. Todo as&iacute; en plan muy cl&aacute;sico pero elegante. Nunca dej&oacute; de llevar su jersey con camisa con pantalones. Y aunque combinaba de maravilla cada uno de los jerseys con sus camisas, y estos con sus pantalones, no es que se pudiera decir que fuese una ropa muy femenina al vestir; incluso hasta se podr&iacute;a decir que era demasiado varonil siempre as&iacute; con jerseys y camisas sin variar nunca su estilo. Como escondiendo su feminidad y su potencial sensual.<\/p>\n<p>Y si su forma de vestir no variaba nunca menos a&uacute;n su peinado porque siempre lo llev&oacute; su bonito pelo casta&ntilde;o recogido en una coleta, un pelo que combinaba de maravilla con sus intensos ojos verdes. Como si no quisiera que nadie se percatase de lo guap&iacute;sima que era con el pelo suelto. Aunque puestos a ser sinceros ten&iacute;a sus defectos f&iacute;sicos, a pesar de su gran belleza, el m&aacute;s evidente que ten&iacute;a poqu&iacute;simo de tetas, casi nada, y aunque a priori jam&aacute;s pens&eacute; que me colar&iacute;a tanto por una chica con tan poco de pecho s&iacute; que lo hice.<\/p>\n<p>La cuesti&oacute;n es que al cabo de unos d&iacute;as Alexandra empez&oacute; a darme morbo, no s&eacute; exactamente porqu&eacute;, era una mezcla de varios ingredientes. Por una parte esa forma de vestir tan recatada, mojigata, varonil y virginal me produc&iacute;a el anhelo de querer desnudarla, de quitarle capas de ropa. No dejaba de pensar que est&aacute;bamos todav&iacute;a a finales de octubre y que hasta marzo por lo menos no vendr&iacute;a solo en camisa. Es decir, me quedaban muchos meses de seguir vi&eacute;ndola siempre en jersey y camisa. Por otro lado que fuese tan extremadamente borde, t&iacute;mida, callada, reservada e introvertida le a&ntilde;ad&iacute;a m&aacute;s morbo porque le daba un aire tan inocente y virginal que me pon&iacute;a mucho, totalmente diferente al resto de las alumnas de la academia. Alexandra no es que solo fuese virgen sino que estaba seguro al 100% que ning&uacute;n chico le hab&iacute;a dado ni siquiera un beso.<\/p>\n<p>Mi siguiente paso fue algo muy infantil e inmaduro por mi parte, pues todos los d&iacute;as en determinados momentos cuando nadie me ve&iacute;a le hac&iacute;a una foto disimuladamente con el m&oacute;vil y luego por la noche en mi casa me deleitaba viendo las fotos de cada d&iacute;a y contemplando el jersey y la camisa que hab&iacute;a llevado cada d&iacute;a. Siempre tan elegante, pulcra y formal vistiendo. Siempre con los cuellos de la camisa metidos por dentro del jersey. Era el sumun de la formalidad en el vestir. &iexcl;Y qu&eacute; morbo y fetichismo me daba eso!<\/p>\n<p>El momento decisivo de esta obsesi&oacute;n fue un jueves por la tarde, lo cual era previsible, pues los jueves por la tarde de 7 a 8 la &uacute;nica alumna que ten&iacute;a en la academia era Alexandra. Por lo que ese jueves discretamente y sutilmente mientras le estaba explicando algo delante de su ordenador coloqu&eacute; mi mano en su hombro. Toqu&eacute; por primera vez en mi vida su jersey. Pod&iacute;a notar perfectamente c&oacute;mo eso la alter&oacute; internamente y es que sab&iacute;a con total seguridad que era la primera persona en su vida que le pon&iacute;a una mano en su hombro. Yo lo sab&iacute;a y eso me daba un morbo total. Por supuesto que era un hecho normal y cotidiano de lo m&aacute;s inocente tener mi mano ah&iacute; en su hombro mientras le explicaba algo delante de su ordenador, pero en el caso de Alexandra era un logro brutal de un fetichismo total. Tocar su hombro por encima de ese jersey azul oscuro que llevaba ese d&iacute;a me excit&oacute; sobremanera.<\/p>\n<p>Y ella no dijo nada durante todo ese rato. Permaneci&oacute; callada y t&iacute;mida como siempre. Lo cual me anim&oacute; a no quitar la mano de ah&iacute;. S&eacute; que objetivamente era una gilipollez absoluta y algo absurdo pero para m&iacute; era tremendamente sugerente y excitante. No s&eacute; cu&aacute;nto tiempo estuve con la mano ah&iacute;. Quiz&aacute;s no llegase ni a 10 minutos. Pero que durante esos 10 minutos ella no dijese nada supuso un morbo adicional a que otro d&iacute;a podr&iacute;a volver a repetirlo.<\/p>\n<p>Esa semana estuve s&uacute;per impaciente deseando que llegase el jueves siguiente. Quer&iacute;a repetir lo del jueves anterior. No. Repetirlo no. Quer&iacute;a avanzar. Necesitaba avanzar. Y adem&aacute;s ese jueves siguiente estaba preciosa como siempre con un jersey negro y una camisa blanca. Sutilmente volv&iacute; a colocar mi mano en su hombro mientras le explicaba algo delante del ordenador. Ella imp&aacute;vida y quieta como siempre. S&uacute;per t&iacute;mida y callada.<\/p>\n<p>Yo como si nada empec&eacute; a pasar mi mano t&iacute;midamente por su hombro pero de forma muy lenta para ir tanteando si ella mostraba en su rostro alg&uacute;n gesto o reproche. Pero no. No hizo ni dijo nada. As&iacute; en plan sumisa y reservada como nunca. Desprendiendo un morbo y fetichismo total. Yo estaba muy ilusionado pero tampoco quer&iacute;a hacer nada para cagarla porque me pod&iacute;a caer un paquete muy gordo como profesor si ella se cabrease o alterase. Lo &uacute;nico que llegu&eacute; a hacer ese jueves mientras acariciaba su hombro izquierdo con mi mano derecha fue colocar mi dedo &iacute;ndice en el cuello de su camisa blanca, pero solo colocarlo, para ver si reaccionaba. Como no reaccion&oacute; pens&eacute; en no tentar m&aacute;s a la suerte por ese d&iacute;a y al cabo de unos minutos dej&eacute; de tener mi mano en su hombro.<\/p>\n<p>Por las noches no hac&iacute;a m&aacute;s que mirar las fotos del m&oacute;vil que disimuladamente le hac&iacute;a durante toda la semana. Era incre&iacute;ble c&oacute;mo me fui obsesionando con cada uno de sus jerseys y sus correspondientes camisas. Y se me hac&iacute;a eterno tener que esperar hasta el siguiente jueves para poder volver a acariciar su ropa; y ah&iacute; la suerte s&iacute; que me acompa&ntilde;&oacute; pues justamente el martes por la tarde el otro alumno que ven&iacute;a me dijo que no podr&iacute;a venir por lo que solo estar&iacute;amos esa tarde solos Alexandra y yo. El poder adelantar dos d&iacute;as mi ritual de acariciarla por el hombro t&iacute;midamente me llen&oacute; de alegr&iacute;a y entusiasmo.<\/p>\n<p>Adem&aacute;s ese d&iacute;a estaba preciosa, aunque bueno, ya todos los d&iacute;as me parec&iacute;a preciosa combinase como combinase su ropa, con un jersey azul oscuro y una camisa azul claro. En cuanto tuve oportunidad me acerqu&eacute; a colocar mi mano en su hombro mientras le explicaba algo delante del ordenador. Ella impasible y t&iacute;mida como siempre sin decir nada. Empec&eacute; las caricias por ese jersey azul oscuro hasta que llegue al cuello de la camisa la cual titubee si tener el valor de llegar a acariciarla.<\/p>\n<p>Me lo pens&eacute; varios segundos que se me hicieron eternos pero al final me decid&iacute; y muy sutilmente agarr&eacute; de forma suave el cuello de su camisa entre mis dedos y empec&eacute; a acariciarlo. Fetichistamente eso me puso mucho. Saber que era el primer chico que en toda su vida le hab&iacute;a tocado el cuello de la camisa me pon&iacute;a un mont&oacute;n. Y adem&aacute;s me daba much&iacute;simo morbo que, a pesar de que ella se estaba dando cuenta perfectamente de lo que estaba pasando no mostraba ning&uacute;n cambio en su t&iacute;mido rostro, como sumisamente aceptando lo que pasaba porque no sab&iacute;a c&oacute;mo ten&iacute;a que reaccionar.<\/p>\n<p>Esa docilidad me excitaba mucho. Era todo tan morboso. Y en medio de todo ese morbo mi dedo &iacute;ndice acariciaba tanto el cuello de su camisa azul como su propio cuello, y me encantaba tanto el tacto de una cosa como la otra. Ese primer d&iacute;a que acarici&eacute; el cuello de su camisa fue un gran subid&oacute;n para m&iacute;. De todos modos no quise forzar m&aacute;s ese d&iacute;a y no avanc&eacute; nada m&aacute;s. No quer&iacute;a que bajo ning&uacute;n concepto ella se alterase ni reaccionase.<\/p>\n<p>Tras todo lo conseguido estaba claro lo expectante y ansioso, incluso hist&eacute;rico, que estaba para que pasar&aacute;n esos dos d&iacute;as del martes al jueves. Ese jueves estaba deseando volver a repetir la jugada. Ella vino con el mismo jersey azul oscuro pero esta vez con una camisa rosa clara debajo. Y en cuanto tuve ocasi&oacute;n empec&eacute; a realizar nuestro habitual ritual de mano en el hombro, la cual iba desplazando poco a poco al cuello de la camisa hasta acabar acariciando el cuello de esa camisa rosa que tan bien le quedaba.<\/p>\n<p>Me tir&eacute; mucho rato acariciando as&iacute; el cuello de su camisa mientras le explicaba cosas en su ordenador pero estaba claro que ese d&iacute;a no me iba a conformar solo con eso por lo que en determinado momento pase mi mano al otro lado de su cuello y empec&eacute; a acariciarla el otro cuello de la camisa. Ella como siempre no reaccion&oacute;. No sab&iacute;a si ten&iacute;a miedo, timidez, intimidaci&oacute;n o simplemente que no sab&iacute;a c&oacute;mo reaccionar dada su enorme timidez e inocencia. La cuesti&oacute;n es que al cabo de un rato mis dos manos estaban acariciando ambos cuellos de la camisa y que forma suave, muy fetichistamente, empec&eacute; a sacarlos por fuera del jersey, quer&iacute;a sacarles esos cuellos de camisa por fuera del jersey, s&eacute; que era una gilipollez, pero en el caso de Alexandra era much&iacute;simo, casi como desnudarla.<\/p>\n<p>Me dio un morbo total verla con los cuellos de esa camisa rosa por fuera del jersey. Romp&iacute;a en cierto modo su impecable y pulcra forma de vestir. Me la imagin&eacute; por la ma&ntilde;ana en su casa visti&eacute;ndose como siempre meti&eacute;ndose la camisa formalmente por dentro del pantal&oacute;n y poni&eacute;ndose su jersey encima para taparla, todo en plan muy formal, pulcro y elegante, y que ahora tuviese los cuellos por fuera era algo que fetichistamente me pon&iacute;a much&iacute;simo. Me excitaba.<\/p>\n<p>En cualquier otra chica eso ser&iacute;a una tonter&iacute;a total y una bobada, pero en el caso de Alexandra era de un fetichismo brutal que esa ni&ntilde;a rica tan pija estuviese un poco desvestida y desarreglada. Ese d&iacute;a no hice m&aacute;s pero esa noche al acostarme y volver a contemplar sus fotos hechas con el m&oacute;vil me promet&iacute; m&aacute;s a mi mismo que no iba el siguiente d&iacute;a a contentarme solo con jugar con los cuellos de su camisa.<\/p>\n<p>Y efectivamente cuando lleg&oacute; el siguiente jueves mi deseo acumulado por Alexandra estaba a punto de explotar. Ya me daba igual que tuviese solo 18 a&ntilde;os, que fuese tan borde, seca, fr&iacute;a y antip&aacute;tica y sobre todo que apenas tuviese tetas. Todo eso me daba igual. Estaba obsesionado por ella y llevaba ya m&aacute;s de un mes aguantando este deseo y anhelo contenido. Como siempre vino con jersey y camisa, no s&eacute; si es que mi obsesi&oacute;n por ella estaba al m&aacute;ximo pero lo cierto es que con ese jersey gris y la camisa blanca que llevaba estaba preciosa.<\/p>\n<p>As&iacute; tan formal, tan elegante, tan pija y con esa cara de ni&ntilde;a buena tan inocente me pon&iacute;a malo solo verla. Por lo que en cuanto se sent&oacute; delante del ordenador empec&eacute; con mi ritual de ponerme detr&aacute;s de ella, jugar con los cuellos de su camisa, sac&aacute;rselos por fuera del jersey y comprobar por en&eacute;sima vez que ella permanec&iacute;a quieta, inm&oacute;vil, fr&iacute;a, mirando la pantalla del ordenador como si eso no estuviese pasando.<\/p>\n<p>Mientras acariciaba los cuellos de su camisa no dejaba de mirar el peque&ntilde;o bulto que hac&iacute;an sus tetitas en ese jersey gris, lo cierto es que era un bulto muy peque&ntilde;o, pero me daba igual, y casi sin darme cuenta pase de acariciar los cuellos de su camisa a acariciar su propio cuello, ese cuello precioso que ten&iacute;a y que tanto morbo me daba. Y casi sin darme cuenta me agach&eacute; y le di un beso intento de 2 segundos en el cuello.<\/p>\n<p>Lo cierto es que en ese momento me asust&eacute; pues cuando le di ese beso ella peg&oacute; un peque&ntilde;o sobresalto y se alter&oacute; movi&eacute;ndose. Acostumbrado a que siempre estuviese tan fr&iacute;a, hier&aacute;tica e inm&oacute;vil que reaccionase as&iacute; me asust&oacute;. Pero enseguida volvi&oacute; a su timidez, frialdad y embobamiento y qued&oacute; quieta.<\/p>\n<p>Era una chica desconcertante. Jam&aacute;s hab&iacute;a visto algo as&iacute; en toda mi vida. Pero lo &uacute;nico que me importaba es que no hab&iacute;a reprochado ni quejado ninguna de mis acciones por lo que ten&iacute;a carta blanca para seguir. Y vaya que s&iacute; aprovech&eacute; y segu&iacute; como contar&eacute; en el siguiente cap&iacute;tulo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Lo que voy a narrar a continuaci&oacute;n ocurri&oacute; hace ya bastantes a&ntilde;os, casi 10 a&ntilde;os, pero es uno de esos recuerdos que nunca se pueden olvidar y tampoco tengo ning&uacute;n deseo por hacerlo. 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