{"id":19048,"date":"2018-10-28T23:00:00","date_gmt":"2018-10-28T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-10-28T23:00:00","modified_gmt":"2018-10-28T23:00:00","slug":"19048-la-fantasia-de-mi-marido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/19048-la-fantasia-de-mi-marido\/","title":{"rendered":"La fantas\u00eda de mi marido"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"19048\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">12<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Qu&eacute; r&aacute;pido pasa el tiempo. Hace rato que no pod&iacute;a escribir nada por estar muy ocupada. Pero eso ya lo contar&eacute; luego. Por ahora espero que disfruten de este relato, en donde narro lo que le sucedi&oacute; a Rebeca, una querida amiga m&iacute;a, que por cierto es por mucho la mujer m&aacute;s guapa que conozco.<\/p>\n<p>En la historia jugar&eacute; el papel de la villana para hacer m&aacute;s interesante la experiencia de compartir con vosotros lo que escribo. Por lo dem&aacute;s, relatar&eacute; los sucesos que cambiaron la vida de Rebeca tal y como ella me lo cont&oacute; hace poco. Sin m&aacute;s pre&aacute;mbulos que el desear poder entrar a tu mente y hacerte pasar un excitante y buen rato, te dejo con esto:<\/p>\n<p>Conoc&iacute; a Eduardo y a Rebeca el d&iacute;a de su boda. Ambos eran viejos amigos de Ram&oacute;n, mi marido y aunque en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se hab&iacute;an distanciado, en sus tiempos de preparatoria los tres hab&iacute;an sido inseparables. Sab&iacute;a que al principio, mi esposo hab&iacute;a estado loco por Rebeca, y aunque trat&oacute; de conquistarla, ella nunca le hizo caso y en cambio, sostuvo un largo noviazgo con Eduardo, hasta que terminaron casados a la edad de 24 a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Para mi marido el rechazo de Rebeca signific&oacute; un golpe del que dif&iacute;cilmente se repuso. Bueno, en realidad jam&aacute;s logr&oacute; superar que su mejor amigo y la chica de sus sue&ntilde;os fueran pareja y mucho menos que terminaran casados. Sin embargo fue el propio despecho lo que lo llev&oacute; a concentrarse en sus estudios y luego en su trabajo. Para cuando yo lo conoc&iacute;, a un a&ntilde;o de haber concluido la universidad, Ram&oacute;n ya era un hombre independiente, con auto, casa y negocio propios, &ldquo;un partidazo&rdquo; para novio, como dijo mi mam&aacute; cuando se lo present&eacute;.<\/p>\n<p>Ram&oacute;n es adicto a su trabajo y aunque por ello casi nunca ten&iacute;a tiempo libre para m&iacute;, yo me sent&iacute;a bastante bien siendo su novia, pues nunca me han gustado los hombres empalagosos o posesivos. Para cuando me pidi&oacute; que fuera su mujer, &eacute;l ya hab&iacute;a logrado hacer su peque&ntilde;a fortuna y tras nuestra uni&oacute;n civil, me instal&eacute; con &eacute;l en una linda casa, dentro de una zona exclusiva de la ciudad.<\/p>\n<p>Como dije al principio, aunque conoc&iacute;a bien la historia de los amigos de mi marido, no tuve el gusto de conocerlos sino hasta el d&iacute;a de su boda. Si bien Eduardo es guapo, su esposa lo es a&uacute;n m&aacute;s; su rostro tiene las proporciones y el aura de una virgen de porcelana y en su esbelta figura sobresalen tentadores sus hermosos senos. El d&iacute;a de su boda, Rebeca hab&iacute;a acomodado su dorada y rizada cabellera en una voluminosa coleta adornada con flores blancas que enmarcaba la perfecci&oacute;n de su cara, haci&eacute;ndola lucir casi sobrenatural. La sonrisa que me dedic&oacute; la bella novia cuando nos presentaron, qued&oacute; grabada en mi memoria como la postal de la mujer m&aacute;s bonita que he conocido.<\/p>\n<p>Aquella noche, adem&aacute;s del padre y el hermano de Rebeca, mi marido fue el &uacute;nico invitado que tuvo el honor de bailar con la novia en el vals que inauguraba la fiesta y luego de eso, regres&oacute; a sentarse a mi lado sonriendo de oreja a oreja y me atrajo hacia &eacute;l para decirme en secreto que Rebeca acababa de contarle que estaba embarazada y quer&iacute;a que nosotros apadrin&aacute;ramos a la criatura, a lo que yo acept&eacute; encantada.<\/p>\n<p>Como regalo de boda, mi marido y yo les hab&iacute;amos obsequiado la luna de miel a los reci&eacute;n casados. Pasar&iacute;an una semana en Mazatl&aacute;n con todo pagado y nosotros los alcanzar&iacute;amos el &uacute;ltimo fin de semana de su estad&iacute;a. Lo hab&iacute;amos planeado as&iacute; porque, en la &eacute;poca en que Eduardo y Rebeca se casaron, mi matrimonio, aunque muy feliz y con dos maravillosos hijos, atravesaba una sequ&iacute;a sexual que llevaba casi un a&ntilde;o. Ram&oacute;n y yo atribu&iacute;amos nuestra falta de intimidad al estr&eacute;s de su trabajo m&aacute;s que a cualquier otra cosa, pues desde siempre nos hemos atra&iacute;do profundamente y tenemos una relaci&oacute;n muy armoniosa y sincera.<\/p>\n<p>As&iacute; que all&aacute; fuimos. Pasamos el primer d&iacute;a en la alberca del hotel con Eduardo y Rebeca y not&eacute; que yo no era la &uacute;nica embobada con el peque&ntilde;o traje de ba&ntilde;o de Rebeca, que luc&iacute;a perfecta y era imposible adivinar que llevaba algunas semanas de embarazo. La mujer era adem&aacute;s una divertid&iacute;sima conversadora, con una voz y una risa tan dulce que invariablemente terminaba fascin&aacute;ndote y aunque por su estado no bebi&oacute; en absoluto, fue la m&aacute;s alegre de los cuatro.<\/p>\n<p>Por la tarde, Rebeca y yo salimos de compras y nuestros hombres se quedaron jugando tenis en el hotel.<\/p>\n<p>Est&aacute;bamos en una tienda de ropa y sin querer, ambas elegimos el mismo vestido corto blanco y no lo notamos hasta que nos encontramos en el probador.<\/p>\n<p>&mdash;Ojal&aacute; se me viera tan bien como a ti &mdash;Le dije a Rebeca, que re&iacute;a divertida por la inesperada casualidad de verme con el mismo vestido que ella.<\/p>\n<p>&mdash;Te queda hermoso &mdash;Me dijo, par&aacute;ndose junto a mi frente al espejo&mdash; Deber&iacute;amos comprar el mismo vestido &iquest;Qu&eacute; dices?<\/p>\n<p>&mdash;No estoy segura. &iexcl;M&iacute;rate! A ti se te ve espectacular. Y a m&iacute;&hellip; Bueno&hellip; &mdash;Aunque me siento a gusto con mi cuerpo y hago de todo para seguir delgada, no dejo de extra&ntilde;ar la apariencia que ten&iacute;a antes de mis dos hijos. Ahora tengo la cadera m&aacute;s ancha y eso me da algunos problemas a la hora de elegir qu&eacute; ponerme.<\/p>\n<p>&mdash;Pero si te ves muy guapa, Dalia. Adem&aacute;s mira qu&eacute; buen trasero tienes &mdash;Me dijo d&aacute;ndome una palmadita en una nalga.&mdash; Anda, vamos a vestirnos iguales para sorprender a los chicos &iquest;Qu&eacute; dices?<\/p>\n<p>Cautivada por su inocencia casi infantil, le dije que s&iacute; y luego nos fuimos a buscar unos zapatos tambi&eacute;n iguales. Rebeca parec&iacute;a una ni&ntilde;a emocionada por vestirse de la misma forma que su mejor amiga y cuando estuvimos de vuelta en el hotel, me llev&oacute; de la mano hasta su habitaci&oacute;n, apresur&aacute;ndose por vestirnos y aparecer frente a nuestros maridos.<\/p>\n<p>Salimos los cuatro a cenar y aunque al principio me sent&iacute;a un poco tonta yendo vestida igual que Rebeca, al poco rato no me import&oacute; y disfrut&eacute; incre&iacute;blemente la velada.<\/p>\n<p>Esa noche luego de cenar, Ram&oacute;n y yo hicimos el amor dos veces seguidas, como cuando &eacute;ramos novios. Est&aacute;bamos tan ebrios y calientes, que terminamos fornicando en el balc&oacute;n de nuestra habitaci&oacute;n ante la mirada de unos cuantos curiosos que caminaban a esa hora en la playa. Ninguno de los dos nos hab&iacute;amos quitado la ropa para coger y cuando la calentura nos llev&oacute; al balc&oacute;n, mi marido me ten&iacute;a inclinada contra el barandal y me penetraba desde atr&aacute;s mientras yo me levantaba la falda y le ofrec&iacute;a mi culo alz&aacute;ndolo tanto como pod&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te gusta mi nuevo vestido, mi amor? &mdash;Le pregunt&eacute; mientras &eacute;l me penetraba.<\/p>\n<p>&mdash;Te ves riqu&iacute;sima, Dalia. Hiciste que la tuviera parada toda la noche solo de verte &mdash;Me contest&oacute; mi amoroso marido.<\/p>\n<p>Yo sab&iacute;a que su mirada hab&iacute;a estado m&aacute;s ocupada en el escote y las fabulosas piernas de Rebeca, pero le agradec&iacute; sus palabras. Y es que aunque Ram&oacute;n es un tipo discreto, durante la cena le result&oacute; imposible no echar varios vistazos al cuerpo de su futura comadre y no lo culpo, si Rebeca fuera menos inocente ser&iacute;a capaz de volver loco a cualquiera.<\/p>\n<p>Mientras mi marido me atravesaba fren&eacute;ticamente haciendo chocar mis nalgas contra su cuerpo, pens&eacute; en lo mucho que le hubiera gustado al pobre echarle mano a la mujer de su amigo, de sentir las redondas y firmes tetas de Rebeca aunque fuera un momento, as&iacute; que llev&eacute; las manos de Ram&oacute;n a mis senos.<\/p>\n<p>&mdash;Estas son para ti, papito &mdash;Le dije metiendo sus manos bajo mi vestido en mi busto. Y Ram&oacute;n comenz&oacute; a jadear, pr&oacute;ximo a eyacular.&mdash; Vente todo, papi. Rell&eacute;name &mdash;Gem&iacute;, imitando lo mejor que pude la dulce voz de Rebeca y viendo lo mucho que eso prend&iacute;a a mi esposo, suspir&eacute; de nuevo con voz de nena&mdash; Me duele, papi. Pero no pares&hellip; No pares.<\/p>\n<p>Parec&iacute;a que nuestra vida sexual retomaba su frecuencia, pues durante el fin de semana que pasamos con los reci&eacute;n casados, Ram&oacute;n y yo tuvimos sexo varias veces por d&iacute;a. Y as&iacute; seguimos por un tiempo luego del viaje, hasta que otra vez nuestros encuentros se volvieron espor&aacute;dicos.<\/p>\n<p>Cuando Rebeca cumpli&oacute; seis meses de embarazo, organic&eacute; un &ldquo;baby shower&rdquo; en mi casa. Mi hija Tatiana estaba encantada y se encarg&oacute; de adornar la sala y preparar los bocadillos. Cuando Rebeca lleg&oacute; a mi casa, qued&eacute; maravillada con lo guapa que le hac&iacute;a ver su embarazo. Adem&aacute;s, se notaba que sus senos estaban listos para amamantar, pues si de por s&iacute; eran grandes, ahora lo eran a&uacute;n m&aacute;s.<\/p>\n<p>Pasamos la tarde con los juegos t&iacute;picos del evento. Los &uacute;nicos hombres que estar&iacute;an presentes ser&iacute;an mi marido y Eduardo, quienes ya entrada la tarde, desaparecieron y no volvieron hasta la media noche, algo alegres por lo que se hab&iacute;an escapado a beber.<\/p>\n<p>&mdash;Compadre. Mejor qu&eacute;dense en la casa. Ya es tarde y adem&aacute;s as&iacute; podemos pasar otro rato todos juntos &iquest;Qu&eacute; dices? &mdash;Propuso Ram&oacute;n y ellos aceptaron la invitaci&oacute;n a pernoctar en nuestra casa.<\/p>\n<p>Estuvimos platicando y bebiendo hasta la madrugada junto a Tatiana, mi hija, que tiene edad suficiente para consumir alcohol.<\/p>\n<p>Luego de divertirnos con mis futuros compadres, mi marido y yo nos fuimos a la cama. El beso de buenas noches que acostumbramos, se convirti&oacute; r&aacute;pidamente en un intenso manoseo.<\/p>\n<p>&mdash;D&eacute;jame mamarte, Dalia &mdash;Me pidi&oacute; mi marido entre beso y beso. Yo me quit&eacute; la ropa y me acomod&eacute; en la cama con las piernas abiertas para recibir en mi vagina la lengua de Ram&oacute;n. Aquella noche me devor&oacute; la vagina y tuve un orgasmo riqu&iacute;simo. As&iacute; que quise devolverle el favor a mi esposo, y me acomod&eacute; para hacer un 69 antes de que le pidiera que me cogiera.<\/p>\n<p>Me puse en cuatro para recibir el miembro de mi marido, que me estuvo taladrando fuerte desde el principio, haci&eacute;ndome gritar de gozo. Entonces record&eacute; lo que hab&iacute;a puesto en pr&aacute;ctica en nuestro viaje y usando el tierno tono de voz de Rebeca, empec&eacute; a hablarle, mezclando palabras cari&ntilde;osas con algunas suciedades que me ven&iacute;an a la mente, hasta que me perd&iacute; en mi cachond&eacute;s y le ped&iacute; que apagara la luz.<\/p>\n<p>&mdash;Quiero que me cojas como si fuera Rebeca.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; dices? &mdash;Pregunt&oacute; Ram&oacute;n deteni&eacute;ndose en su labor de darme placer.<\/p>\n<p>&mdash;Lo que o&iacute;ste. Apaga la luz y dame como le dar&iacute;as a Rebeca. S&eacute; cu&aacute;nto te gusta ella. &mdash;Pens&eacute; que tal vez hab&iacute;a ido demasiado lejos. En nuestros a&ntilde;os de casados hab&iacute;amos cumplido algunas fantas&iacute;as, muy t&iacute;picas de las parejas de nuestra edad. Pero yo sab&iacute;a las ganas que mi esposo le ten&iacute;a a la guapa Rebeca y quer&iacute;a que &eacute;l fantaseara con eso. As&iacute; que tom&eacute; la iniciativa y apagu&eacute; la luz de la lamparita de noche y luego de animar con mi boca el miembro de Ram&oacute;n, me tumb&eacute; boca abajo en la cama y con mi mejor parodia de la voz de Rebeca, le ped&iacute; que me cogiera.&mdash; Pero despacito, cari&ntilde;o, no quiero que Eduardo ni tu esposa nos escuchen.<\/p>\n<p>Ram&oacute;n me penetr&oacute; en seguida, aceptando ser parte de la fantas&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Siempre quise que me cogieras as&iacute; &mdash;Le dec&iacute;a yo, al tiempo que alzaba el culo, ofreci&eacute;ndole mi vagina y pidi&eacute;ndole que no me hiciera gritar o mi marido sabr&iacute;a que otro hombre me estaba cogiendo.<\/p>\n<p>Ram&oacute;n acab&oacute; llam&aacute;ndome por el nombre de nuestra querida amiga cuando m&aacute;s tarde, me mont&eacute; en &eacute;l, d&aacute;ndome unos sentones riqu&iacute;simos, gimiendo como lo har&iacute;a Rebeca al recibir tremenda verga en su vagina estrecha.<\/p>\n<p>Durante los meses que faltaban para el parto de nuestra futura comadre, Ram&oacute;n y yo seguimos frecuentando mucho a la pareja y sab&iacute;a que esas noches al volver a casa, me tocaba jugar el papel de la jovencita dulce que tanto se le antojaba a mi marido. Ram&oacute;n se calentaba mucho cuando ve&iacute;a a Rebeca y algunas veces, yo le ayudaba a desahogarse masturb&aacute;ndolo a escondidas mientras &eacute;l ve&iacute;a a la chica. A m&iacute; todo eso no me molestaba, como pudiera pensarse; al contrario, encontraba un placentero morbo al hacerlo. Tanto, que un d&iacute;a decid&iacute; comprar una peluca rubia de rizos como la melena de Rebeca, para usarla en mis juegos maritales. A Ram&oacute;n le encantaba que le diera sexo oral con la peluca puesta y claro que estaba fascinado cuando lo hac&iacute;amos de perrito y &eacute;l tomaba el cabello postizo de mi nuca para obligarme a recibir toda su carne mientras me llamaba por el nombre de nuestra amiga.<\/p>\n<p>Al cabo de un tiempo, tal como nos lo hab&iacute;an pedido, Ram&oacute;n y yo apadrinamos al hijo de Eduardo y Rebeca. Y al final de la fiesta me hab&iacute;a obsesionado tanto con la imagen de mi marido y mi comadre copulando, que ide&eacute; un plan para conseguirlo. Estuve hilando la idea durante algunas semanas despu&eacute;s. Y cuando platiqu&eacute; del asunto con mi marido, &eacute;l se rehus&oacute; tajantemente. Pero al final fue cediendo y logr&eacute; convencerlo al decirle que para m&iacute; era muy importante que &eacute;l sacara de su mente a esa otra mujer que compet&iacute;a conmigo en su coraz&oacute;n y que la &uacute;nica forma de lograrlo era cerrando el ciclo.<\/p>\n<p>&mdash;Tienes que hacer tuya a Rebeca y yo te voy a ayudar.<\/p>\n<p>Cuando el beb&eacute; ya hab&iacute;a cumplido medio a&ntilde;o, entramos en acci&oacute;n. Invit&eacute; a Rebeca a una noche de chicas con mis amigas. Salimos a bailar a un lugar de moda y sobra decir que Rebeca causaba furor entre los hombres que estaban en el antro que visitamos. A cada pieza que comenzaba, mi comadre era la primera a la que invitaban a bailar. Mis amigas y yo brome&aacute;bamos con ella dici&eacute;ndole que hab&iacute;a acaparado toda la mercanc&iacute;a para ella sola. Esa noche nos acompa&ntilde;&oacute; mi amiga Julia, una divorciada hiperactiva que convenci&oacute; a Rebeca de presentarle a un muchacho muy apuesto con el que acababa de bailar. Por el final de la noche, todas brindamos al ver que Julia hab&iacute;a conseguido besar al musculoso gal&aacute;n y cuando vaciamos los tragos, Rebeca se acerc&oacute; para decirme al o&iacute;do que estaba muy borracha.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y c&oacute;mo no, comadre? Si llevas horas baile y baile y tome y tome &mdash;le contest&eacute; riendo.&mdash; La &uacute;ltima y nos vamos &mdash;Le propuse. Pero esa &uacute;ltima copa se convirti&oacute; en una larga serie de tragos que termin&oacute; cerca de las 2 de la ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p>De acuerdo al plan, mientras Rebeca y yo nos divert&iacute;amos, mi marido y Eduardo estar&iacute;an en la casa de la feliz pareja haciendo de ni&ntilde;eras y viendo el f&uacute;tbol en la televisi&oacute;n. Mi hijo y mi hija hab&iacute;an acompa&ntilde;ado a su pap&aacute;, para que seg&uacute;n palabras de Tatiana &ldquo;una mujer se hiciera cargo del beb&eacute; y no un par de borrachos&rdquo;.<\/p>\n<p>Cuando Rebeca y yo salimos del lugar en donde hab&iacute;amos estado de fiesta, le envi&eacute; un mensaje a mi marido, como lo hab&iacute;amos pactado, para que pasara por nosotras y nos llevara a mi casa. Todo estaba saliendo bien, excepto por la borrachera que pesc&oacute; mi compadre Eduardo, por lo que mi marido me envi&oacute; un mensaje dici&eacute;ndome que no dejar&iacute;a a mi compadre borracho y solo con el beb&eacute; y mis hijos. As&iacute; que decid&iacute; llamarle.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; dejaste que se emborrachara? Seguro t&uacute; est&aacute;s igual, tonto. Lo vas a echar a perder, todo por briago &mdash;Lo rega&ntilde;&eacute; cuando respondi&oacute; mi llamada.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y yo qu&eacute; iba a saber que ustedes iban a tardar tanto, eh? &iquest;Ya viste la hora? Toma un taxi y nos vemos aqu&iacute;. Y para que lo sepas, yo me tom&eacute; dos putas cervezas en toda la noche &mdash;Me respondi&oacute; mi marido, que parec&iacute;a arrepentirse de seguir con el plan en el &uacute;ltimo momento.<\/p>\n<p>&mdash;Espera, no te enojes, estoy pensando en algo para salvar la noche&hellip; &mdash;Era una idea tonta, pero que funcionar&iacute;a si mi hija pon&iacute;a de su parte.&mdash; Dile a Tatiana y a Omar que me emborrach&eacute; con mi comadre y que se van a tener que quedar en la casa de Rebeca a cuidar al beb&eacute; en lo que t&uacute; vienes por m&iacute;.<\/p>\n<p>Mi esposo hizo silencio al otro lado de la l&iacute;nea, pensando en lo que le acababa de decirle. Luego, escuch&eacute; cuando le pregunt&oacute; a Tatiana si estaba de acuerdo y ella dijo que si hab&iacute;a leche para el ni&ntilde;o, con mucho gusto se quedaba a cuidarlo.<\/p>\n<p>&mdash;Pero nada m&aacute;s en lo que vas por la borracha de mi madre &mdash;Escuch&eacute; que contest&oacute; mi hija.<\/p>\n<p>Al poco rato, Ram&oacute;n llegaba por nosotras al antro. Rebeca no estaba perdidamente ebria, pero s&iacute; lo suficiente como para necesitar ayuda al subir al auto.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Me llevan a mi casa? &mdash;Pregunt&oacute; cuando las dos nos sentamos en el asiento trasero.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;A poco ya te quieres ir Rebe? Mejor aprovecha que mis hijos y tu marido cuidan al beb&eacute;. &iquest;Qu&eacute; te parece si nos tomamos algo en mi casa y luego te llevamos con Eduardo?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;En serio?&#8230; Bueno &iexcl;Gracias! Y perd&oacute;nenme. Pas&eacute; mucho tiempo sin salir a divertirme, hoy es mi noche.<\/p>\n<p>&mdash;Ya lo s&eacute;, guapa &mdash;Le dije, apoyando su decisi&oacute;n.<\/p>\n<p>Nos tom&oacute; un poco de tiempo, pero al llegar a mi casa, entre mi esposo y yo dejamos a Rebeca lo suficientemente borracha como para no rechazar a Ram&oacute;n cuando &eacute;ste la abraz&oacute; ma&ntilde;osamente en el sill&oacute;n. En ese momento, yo me levant&eacute; de mi lugar para ir a la cocina y dejarlos solos.<\/p>\n<p>Cuando volv&iacute; con las tres copas llenas de vino, encontr&eacute; a mi marido besando apasionadamente a Rebeca mientras ella se dejaba acariciar las piernas por debajo de la mini falda que llevaba. Ella abri&oacute; los ojos y tard&oacute; un poco en reaccionar cuando me vio de nuevo sentada en el sill&oacute;n. En ese momento, la t&iacute;mida Rebeca Intent&oacute; apartar de s&iacute; a Ram&oacute;n.<\/p>\n<p>&ndash;Esto&hellip; Esto no est&aacute; bien. Perd&oacute;n, estoy muy borracha. Ya quiero irme&hellip; Perd&oacute;n &mdash;Dijo ella, un poco alterada.<\/p>\n<p>&mdash;Oh, no digas eso, guapa. Estamos pas&aacute;ndolo muy bien. Qu&eacute;date otro poco. &iexcl;Vamos a brindar! &mdash;Le dije y le extend&iacute; una de las copas. Ella la tom&oacute; sonriendo apenada y luego Ram&oacute;n le hizo beber la copa de un trago.<\/p>\n<p>&mdash;Hay que bailar &mdash;Propuse&mdash; &iquest;Por qu&eacute; no bailas con Ram&oacute;n? Anda.<\/p>\n<p>Rebeca apenas si pod&iacute;a estar en pie y mi esposo no tard&oacute; mucho en aprovechar y comenzar a bajar sus manos de la cintura al culo de Rebeca, quien bailaba de forma descompuesta. Mi esposo se acerc&oacute; para besar el delicado cuello de nuestra amiga, y aunque ella lo rechaz&oacute; al principio, termin&oacute; inclinando la cabeza para dejarse hacer. En eso, son&oacute; mi celular. Era Tatiana, preguntando si ya &iacute;bamos en camino a la casa de Rebeca.<\/p>\n<p>&mdash;No hija. Rebe tom&oacute; de m&aacute;s y a tu pap&aacute; lo par&oacute; el alcohol&iacute;metro. No vieras el dineral que nos sacaron los polic&iacute;as &mdash;Le ment&iacute;, sin apartar la vista de mi marido y Rebeca, que a esas alturas ya era muy poco consciente de que Ram&oacute;n estaba manose&aacute;ndola mientras bailaban.&mdash; &iquest;Crees que puedas cuidar al beb&eacute;? No me gustar&iacute;a salir de nuevo a la calle. Nos har&iacute;as un gran favor.<\/p>\n<p>&mdash;Claro, m&aacute;, pero eso vale un permiso para salir el pr&oacute;ximo s&aacute;bado. &mdash;Dijo mi hija aprovechando su oportunidad y luego agreg&oacute;&mdash; El nene sigue durmiendo, como el borracho de su padre, que se encerr&oacute; en su cuarto y se ha puesto a roncar.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute; bien, hija. Cuando amanezca, tu pap&aacute; ir&aacute; por ustedes &iquest;Est&aacute; bien? Si necesitas algo, nos avisas.<\/p>\n<p>Con el asunto del beb&eacute; resuelto, Ram&oacute;n y yo seguimos disfrutando de la presencia de Rebeca, que apenas reaccionaba al intenso manoseo de mi marido, y no dijo nada hasta que Ram&oacute;n hizo a un lado su tanguita y le meti&oacute; un dedo en la vagina. &ldquo;No, eso no. No, por favor&rdquo;, dijo la chica, segundos antes de que mi esposo cubriera los carnosos labios de Rebeca con su boca.<\/p>\n<p>Mi marido entonces despoj&oacute; de su vestido a Rebeca y la sent&oacute; en sus piernas. El primer embarazo de nuestra amiga no hab&iacute;a dejado ni un rastro en su hermoso cuerpo y su abdomen era tan plano y firme como aquellos d&iacute;as en Mazatl&aacute;n. Ram&oacute;n lam&iacute;a alucinado los rosados pezones de la chica, que forcejeaba un poco, intentando colocarse de nuevo el sujetador.<\/p>\n<p>&mdash;Estoy tan ebria &mdash;dec&iacute;a ella entre gemidos&mdash; No soy una puta.<\/p>\n<p>&mdash;Cari&ntilde;o, est&aacute; bien &mdash;le respond&iacute; y me levant&eacute; yendo hacia ellos para quitarle el pantal&oacute;n a mi esposo. Su pene estaba duro y conduje una mano de Rebeca hasta &eacute;l.&mdash; &iquest;Lo quieres, guapa? &iquest;Quieres esto? &mdash;Le pregunt&eacute;, notando que Rebeca se negaba a tocar el miembro de mi esposo.&mdash; Ven aqu&iacute;, princesa. Vamos a mam&aacute;rselo a mi marido &mdash;le orden&eacute;.<\/p>\n<p>Logr&eacute; poner a Rebeca de rodillas frente a mi esposo y encaminar su boca hasta el enardecido miembro que nos esperaba, en donde nuestras bocas y nuestras lenguas se encontraron. Sent&iacute; un irrefrenable impulso de besar a Rebeca cuando sent&iacute; sus hermosos labios tan cerca de los m&iacute;os. Aunque ella no me correspondi&oacute; el beso, yo comenc&eacute; a tocarla. Nunca hab&iacute;a sentido a otra mujer, pero Rebeca era tan tentadora y tan inocente, que no pude contenerme y comenc&eacute; a recorrerla por completo, aprovechando para quitarle las braguitas blancas que llevaba esa noche.<\/p>\n<p>Luego de estar hincada en el piso junto a ella, me acomod&eacute; en el sof&aacute; al lado de Ram&oacute;n, que en ese momento forz&oacute; a Rebeca a recibir su carne en la boca nuevamente. Los hermosos labios de Rebeca se ajustaron alrededor del miembro de Ram&oacute;n y &eacute;l la oblig&oacute; a moverse, tom&aacute;ndola de sus rubios rizos, moviendo su cabeza hacia arriba y hacia abajo. Entonces Ram&oacute;n comenz&oacute; a besarme, supongo que eso lo excit&oacute; m&aacute;s, pues al poco rato, sujet&oacute; a Rebeca por la nuca e hizo que ella se atragantara con su miembro e intentara zafarse, pero &eacute;l no se lo permiti&oacute;, y la oblig&oacute; a mamar m&aacute;s r&aacute;pido, haciendo que su rizada melena se moviera con violencia. Era incre&iacute;blemente sensual ver la hermosa cara de Rebeca con la verga de mi marido entrando en su boca y escucharla gemir despacito mientras intentaba respirar.<\/p>\n<p>Acomodamos a nuestra invitada de rodillas en el sof&aacute; y con los brazos recargados en el respaldo, dejando el hermoso culo de Rebeca empinado, totalmente indefenso. Su vulva estaba depilada y se ve&iacute;a hinchada como la de una hembra en celo clamando por recibir a su macho, pero ella segu&iacute;a oponi&eacute;ndose a seguir y suplicaba<\/p>\n<p>&mdash;No, por favor &iquest;Qu&eacute; le voy a decir a mi marido?<\/p>\n<p>Ni aunque me pasara la vida intent&aacute;ndolo, podr&iacute;a imitar los gemidos de Rebeca cuando mi esposo la penetr&oacute;; la chica se quejaba placenteramente y cerraba los ojos por momentos, cuando Ram&oacute;n aceleraba el ritmo con el que empez&oacute; a cog&eacute;rsela, as&iacute; como su perra &ldquo;No tan fuerte &iexcl;Me duele!&rdquo; dec&iacute;a entre sus quejidos, que al poco rato se convirtieron en gritos cuando alcanz&oacute; un orgasmo que le hizo temblar las piernas convulsamente. La visi&oacute;n de su &eacute;xtasis me provoc&oacute; tanto, que comenc&eacute; a tocarme frente a ella y luego me acerqu&eacute; para besarla de nuevo. Esta vez no me rechaz&oacute; y mientras la besaba, sent&iacute;a su respiraci&oacute;n agitada por la implacable furia con que mi marido se la estaba cogiendo y en un momento, sus labios rodearon mi lengua y se pusieron a chuparla como si se tratara de un pene.<\/p>\n<p>&mdash;Quiero sentirla, Ram&oacute;n. Quiero sentir su boca aqu&iacute; &mdash;Le dije a mi marido introduci&eacute;ndome dos dedos en la vagina.<\/p>\n<p>Mi esposo me complaci&oacute; y acomod&oacute; a Rebeca en el piso poni&eacute;ndola en cuatro, yo me recost&eacute; frente a ella y abr&iacute; las piernas, dejando mi sexo al alcance de su boca. &ldquo;Vamos, guapa, hazlo con tu boquita&rdquo; tuve que acercarme a&uacute;n m&aacute;s para que ella comenzara a darme placer. Rebeca se negaba al principio, pero cuando tuvo de nuevo el miembro de Ram&oacute;n dentro de ella, comenz&oacute; a besar y lamer mi vagina.<\/p>\n<p>&mdash;Oh, no. &iexcl;Por ah&iacute; no! &mdash;Dijo de pronto Rebeca y su intento por escapar fue anulado por Ram&oacute;n, que recarg&oacute; su peso sobre ella y logr&oacute; penetrarla por el culo, haciendo que Rebeca gritara de dolor.&mdash; Oh, dios, es muy grande &iexcl;me vas a lastimar! &mdash;Pero Ram&oacute;n no se detuvo y luego de escupir en donde su sexo y el ano de Rebeca se un&iacute;an, le dej&oacute; ir todo su pene.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; estrecha est&aacute;s Rebeca, me lo vas a arrancar &mdash;expres&oacute; Ram&oacute;n cuando su verga se perdi&oacute; en las entra&ntilde;as de mi comadre, que no paraba de gritar.<\/p>\n<p>Ella comenz&oacute; a llorar, pidi&eacute;ndole que parara, pero Ram&oacute;n la sujet&oacute; de los brazos e inclinando el culo de la chica hacia arriba, comenz&oacute; a bombear como un loco, hasta que tras varios minutos eyacul&oacute;, llenando el culo de Rebeca con su leche.<\/p>\n<p>Ha pasado un a&ntilde;o desde entonces y hasta ahora Rebeca no sabe qu&eacute; pas&oacute; exactamente, porque a la ma&ntilde;ana siguiente, despertamos las dos desnudas en la sala. Ella estaba confundida y desorientada. Luego de calmarla, le expliqu&eacute; que las dos hab&iacute;amos tomado de m&aacute;s y hab&iacute;amos terminado revolc&aacute;ndonos en el piso.<\/p>\n<p>&mdash;Pero est&aacute; bien, Rebeca. Yo nunca hab&iacute;a estado con una mujer y la verdad, me gust&oacute; mucho &mdash;le dije fingiendo sentirme igual de confundida que ella.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Pero qu&eacute; hicimos? &mdash;Pregunt&oacute; y luego dijo&mdash; Me duele todo. Eres una malvada.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ah, s&iacute;? Es que t&uacute; misma lo ped&iacute;as. Me pediste que te metiera los dedos por atr&aacute;s &mdash;Rebeca se cubri&oacute; la boca, llena de pudor&mdash; Que no te d&eacute; pena. De verdad me gust&oacute; mucho. Ojal&aacute; un d&iacute;a lo repitamos.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Est&aacute; mal que te diga que s&iacute; quiero? solo que espero no estar tan ebria, quisiera recordar la pr&oacute;xima &mdash;Me dio un abrazo y nos dimos un breve beso en los labios.&mdash; Voy a vestirme, tengo que ir a casa, Eduardo me va a matar.<\/p>\n<p>&mdash;No te preocupes. Le avisamos que te quedar&iacute;as con nosotros. No tengas prisa, yo te llevo a tu casa, Tatiana y Omar se quedaron cuidando a tu beb&eacute; y a tu marido, que al parecer tambi&eacute;n bebi&oacute; de m&aacute;s y se qued&oacute; dormido.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>12 Qu&eacute; r&aacute;pido pasa el tiempo. Hace rato que no pod&iacute;a escribir nada por estar muy ocupada. Pero eso ya lo contar&eacute; luego. Por ahora espero que disfruten de este relato, en donde narro lo que le sucedi&oacute; a Rebeca, una querida amiga m&iacute;a, que por cierto es por mucho la mujer m&aacute;s guapa que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":11020,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[20],"tags":[],"class_list":{"0":"post-19048","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-no-consentido"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19048","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11020"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19048"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19048\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19048"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19048"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19048"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}