{"id":19205,"date":"2018-11-14T23:00:00","date_gmt":"2018-11-14T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-11-14T23:00:00","modified_gmt":"2018-11-14T23:00:00","slug":"19205-de-chico-a-puta-me-gusta-chupar-penes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/19205-de-chico-a-puta-me-gusta-chupar-penes\/","title":{"rendered":"De chico a puta: Me gusta chupar penes"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"19205\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Continuando con el relato anterior, lleg&oacute; la noche en la que por primera vez, y ante la desesperaci&oacute;n que sent&iacute;a por la necesidad de estar con un hombre, decid&iacute; acudir a una de estas fiestas organizadas en mi ciudad para chicos gays, en uno de los t&iacute;picos locales en los bajos de un edificio en un pol&iacute;gono a las afueras. Depilada, a&uacute;n con ropa de chico (unos vaqueros comunes y una camiseta blanca ajustada que marcaban mis peque&ntilde;os pezones), y con un tanga de encaje blanco como ropa interior, me fui a la fiesta, cuya entrada tuve que pagar a buen precio.<\/p>\n<p>Estaba muy nerviosa, sent&iacute;a un sudor fr&iacute;o recorrer mi cuerpo, y temblaban mis piernas. Era la primera vez que sal&iacute; a buscar un hombre, o mejor dicho, a que un hombre me encontrara. Fui al local en taxi, al encontrarse alejado el lugar de mi casa. Fue un poco extra&ntilde;a la sensaci&oacute;n. Probablemente el conductor por la direcci&oacute;n supiese a donde me dirig&iacute;a. &iquest;Ser&iacute;a gay &eacute;l tambi&eacute;n? &iquest;Me estar&iacute;a mirando por el retrovisor de forma pervertida? Nadie lo sabr&aacute; nunca.<\/p>\n<p>Tras pagarle al conductor, baj&eacute; en la puerta del local. He de reconocer, que por aquel entonces hac&iacute;a fr&iacute;o, y la poca ropa que llevaba aumentaba a&uacute;n m&aacute;s la sensaci&oacute;n t&eacute;rmica. Era una calle oscura, iluminada por tan s&oacute;lo un par de farolas. En la puerta hab&iacute;a dos hombres, uno grande, calvo, que por su cuerpo musculoso deduzco que ser&iacute;a el portero. Reconozco que s&oacute;lo con verlo sent&iacute; como mi peque&ntilde;o pene palpitaba, y no pude evitar pensar en cu&aacute;n grande ser&iacute;a su pene, algo que por un lado me intimid&oacute;. A su lado, un hombre, mayor, con gafas, de unos 40 a&ntilde;os, que no me quitaba la mirada de encima.<\/p>\n<p>-Bienvenido guapo.<\/p>\n<p>Me dijo el hombre tras recibir de m&iacute; la entrada, abri&eacute;ndome las puertas y dej&aacute;ndome acceder al local. Lentamente, y algo nervioso, acced&iacute; a la sala principal despu&eacute;s de recorrer un peque&ntilde;o pasillo, lleno de humo, y desde donde ya se o&iacute;a la fuerte m&uacute;sica del interior. Era m&uacute;sica estilo heavy metal, a la cual yo era muy aficionado, y que para nada era el tipo de m&uacute;sica que me hubiese esperado. Al entrar, una extra&ntilde;a sensaci&oacute;n recorri&oacute; mi cuerpo. Probablemente fuese fruto de mi imaginaci&oacute;n, pero sent&iacute; como repentinamente todos los ojos de la gente en la sala se pon&iacute;an sobre m&iacute;. Bueno, decir gente no es lo m&aacute;s correcto, porque &uacute;nicamente hab&iacute;a hombres en su interior. Hombres de todo tipo, altos, bajos, con mucho pelo, calvos. Todo un cat&aacute;logo. Eso s&iacute;, la mayor&iacute;a de una edad mucho mayor a la m&iacute;a. Dir&iacute;a que la media de edad era de unos 40 a&ntilde;os. Me esperaba gente m&aacute;s joven.<\/p>\n<p>Ante tal cantidad de hombres alrededor m&iacute;a, no pude hacer otra cosa que sentirme como una peque&ntilde;a conejita blanca en mitad de una manada de lobos hambrientos. Ellos estaban hambrientos, deseosos de carne fresca, y yo estaba completamente indefensa.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a dos clases de personas en el local. Gente con pareja y gente sola. La mayor parte de la gente con pareja se situaba en el centro de la sala, donde bailaban, beb&iacute;a, y sobre todo, se manoseaba. Fue la primera vez que vi como dos hombres se besaban en directo. En el fondo me reconforto, all&iacute; todo el mundo iba a lo mismo que yo, y hab&iacute;a dejado de ser as&iacute; el raro entre los normales. Yo, no pude hacer otra cosa que ir a la barra, donde estaban los hombres sin pareja, algunos charlando, otros disfrutando de una bebida en solitario. Pero eso s&iacute;, hab&iacute;a una cosa en com&uacute;n, todos miraban, miraban con los mismos ojos que te mira el diablo cuando quiere atarte y clavarte una lanza.<\/p>\n<p>Ped&iacute; un refresco, y me mantuve en la barra m&aacute;s de media hora, sin saber qu&eacute; hacer, simplemente mirando a mi alrededor. Hasta que de repente, un hombre se acerc&oacute; a m&iacute;. No os puedo decir la edad, ya que es la clase de persona que no sabes si es joven y est&aacute; mal conservado, o si es joven y llevaba muy mal los a&ntilde;os. Si tuviese que decir una edad, dir&iacute;a que rondaba en torno a los 35-40 a&ntilde;os. Se llamaba Fernando, y tras introducirse a m&iacute; como tal, comenzamos a entablar una conversaci&oacute;n. Las preguntas se sucedieron:<\/p>\n<p>-&iquest;Cu&aacute;ntos a&ntilde;os tienes?<\/p>\n<p>-&iquest;Es la primera vez que vienes?<\/p>\n<p>-&iquest;Lo sabe tu familia?<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; est&aacute;s buscando?<\/p>\n<p>-&iquest;Me das tu n&uacute;mero?<\/p>\n<p>-&iquest;Eres virgen?<\/p>\n<p>Mil y una preguntas, en las cuales tuve que mentir en la mayor&iacute;a, especialmente diciendo que hac&iacute;a tiempo que perd&iacute; la virginidad, cuando como ya sab&eacute;is era completamente falso. Una cosa llev&oacute; a la otra. Al final de la conversaci&oacute;n, cuando ya no hab&iacute;a m&aacute;s que preguntar, lanz&oacute; su ataque final. Puso una mano sobre mi rodilla, y acariciando mi muslo me pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>-&iquest;Quieres carne?<\/p>\n<p>Carne, probablemente hubiese habido mil formas mejores de preguntarle a alguien si quer&iacute;a algo contigo, y sobre todo, menos bruscas. Pens&aacute;ndolo ahora, no era el hombre m&aacute;s guapo del mundo. Yo proven&iacute;a del mundo heterosexual, y no ten&iacute;a una idea de lo que significa que un hombre sea guapo o feo. Pero la verdad, no me importaba. A lo largo de este tiempo, me hab&iacute;a dado cuenta de una cosa, me daba igual el f&iacute;sico, me daba igual si era una persona musculosa o no, si ol&iacute;a mejor y peor, incluso algo que puede parecer extra&ntilde;o, me daba igual si sent&iacute;a placer al ser penetrado. Mi placer no era f&iacute;sico, era mental. Lo que a mi me daba realmente placer, era sentirme utilizada por un hombre. Me daba placer, saber que yo era su hembra, ver a un hombre con ansia y saber que esas ansias eran provocadas por sus ganas de penetrarme, me daba placer, pensar (aunque esto pueda parecer un poco macabro) que era su recipiente, el lugar donde el descargar&iacute;a todo lo que lleva acumulado. As&iacute; pues, asent&iacute; con la cabeza, tras lo cual termin&oacute; bes&aacute;ndome. Mi primer beso con un hombre.<\/p>\n<p>Fue una sensaci&oacute;n agridulce. Su cara era &aacute;spera debido a la barba corta de dos d&iacute;as, y su aliento no era muy agradable. Pero bueno, eso era lo de menos, estaba besando a un hombre. Fue distinto a como hab&iacute;a imagina, y es que, a pesar de todo, no sent&iacute; nada, nada salvo una sensaci&oacute;n de alivio, como cuando un ni&ntilde;o tiene su primera novia en el colegio. Lo hab&iacute;a conseguido. Por supuesto, la cosa no se qued&oacute; en un beso.<\/p>\n<p>Los toqueteos se suced&iacute;an, &eacute;l acariciaba mi torso, mi culo, mi entrepierna. Yo me limitaba a colocar mis manos sobre sus caderas, al tiempo que sent&iacute;a debido a nuestra cercan&iacute;a como &eacute;l se empalmaba. Otro paso m&aacute;s. La primera vez que un hombre sufre una erecci&oacute;n por mi culpa. &Eacute;l se excit&oacute; a&uacute;n m&aacute;s, algo que notaba por como apretaba sus manos en mi culo y la intensidad de la respiraci&oacute;n. Hasta que, al fin, me condujo al ba&ntilde;o. Lo que narro a continuaci&oacute;n es algo que pas&oacute; tan r&aacute;pido&hellip;<\/p>\n<p>Fuimos de la mano atravesando la sala hasta que llegamos a los ba&ntilde;os, peque&ntilde;os compartimentos separados, estrechos, y con un olor no muy agradable. Todos ellos ocupados. En los dos o tres que hab&iacute;a aparte del nuestro se pod&iacute;an o&iacute;r gemidos, gritos, y golpes contra la madera de las puertas. &Eacute;l y yo, guiado por sus ansias, entramos r&aacute;pidamente en el ba&ntilde;o, cerrando la puerta con pestillo, un peque&ntilde;o habit&aacute;culo con un lavabo y un inodoro. No pude hacer nada. Por primera vez, estaba siendo utilizada para calmar la ansiedad de un hombre, era su hembra. Me tocaba, manoseaba, besaba, lam&iacute;a mi cuello. Bruscamente me coloc&oacute; mirando hacia el lavabo, en el cual yo apoy&eacute; mis manos, el comenz&oacute; a azotarme con fuertes palmadas en el culo, a besar mi cuello desde detr&aacute;s, y a meter la mano dentro de mi pantal&oacute;n, por detr&aacute;s agarrando y tirando de mi tanga, y por delante, masajeando mi peque&ntilde;o pene.<\/p>\n<p>Hasta que su pene grit&oacute; que necesitaba salir. Desabroch&oacute; su cintur&oacute;n, y bajando sus pantalones hasta las rodillas, dej&oacute; al aire su gran tesoro. All&iacute; estaba la carne que me quer&iacute;a dar, su gran tesoro, el orgullo de todo macho. Yo instintivamente me sent&eacute; en el inodoro y lo contempl&eacute;. No era el pene m&aacute;s grande que hab&iacute;a visto (cuando digo visto me refiero a ver en porno), pero s&iacute; era de un gran groso. &Eacute;l estaba sin depilar, por lo que ten&iacute;a una gran cantidad de pelo negro y grueso en la base. Ten&iacute;a un poco de fimosis, por lo que hab&iacute;a gran cantidad de piel en su prepucio.<\/p>\n<p>-Sentada no, ponte de cuclillas mejor perrita.<\/p>\n<p>Me dijo gui&aacute;ndome hasta el suelo, donde como &eacute;l quer&iacute;a me coloqu&eacute; de cuclillas. All&iacute; estaba yo, de cuclillas, con un pene delante de la calla. De &eacute;l se desprend&iacute;a un fuerte e intenso olor, un olor que nunca hab&iacute;a sentido, agrio. Sin demorarse, las manos fueron a mi cabeza, y autom&aacute;ticamente, mi boca se abri&oacute;.<\/p>\n<p>Me meti&oacute; la polla en la boca.<\/p>\n<p>He de reconocerlo, no sab&iacute;a chuparla. No sab&iacute;a qu&eacute; hacer con la lengua, d&oacute;nde lamer, ni siquiera sab&iacute;a muy bien como respirar. Yo s&oacute;lo, comenc&eacute; a mover la cabeza.<\/p>\n<p>Le estaba chupando la polla a un hombre.<\/p>\n<p>&Eacute;l mov&iacute;a sus caderas, mi cabeza empujando contrae &eacute;l. Yo solo pon&iacute;a la boca y me manten&iacute;a de cuclillas. Me estaba follando la boca. Estaba caliente, sent&iacute;a el calor de su pene en mi lengua, y a pesar de lo dura que estaba, era agradable y suave la sensaci&oacute;n de su gruesa piel. Me estaba gustando.<\/p>\n<p>No dur&oacute; mucho, apenas unos minutos. Sus jadeos eran constantes y estaba resignado a recibir su descarga de un momento a otro. Pero esto no ocurri&oacute;, de pronto, como cuando llega un tsunami a la costa, comenz&oacute; a jadear fuertemente, y masturb&aacute;ndose detr&aacute;s de m&iacute;, bajo un poco mis pantalones y se corri&oacute; sobre mi tanga.<\/p>\n<p>-Ahhh&hellip; t&oacute;mala&hellip; aqu&iacute; la tienes.<\/p>\n<p>Tras esto volvi&oacute; a subir mi pantal&oacute;n. &Eacute;l hab&iacute;a terminado de usarme. Ya no serv&iacute;a. Fue la sensaci&oacute;n que tuve. Le hab&iacute;a servido a un hombre por primera vez, y &eacute;l, me hab&iacute;a ayudado a realizarme como mujer. Fue una extra&ntilde;a noche. Ese d&iacute;a mantuve mi virginidad, no por voluntad propia, sino por la voluntad de aquel hombre, Fernando. El me dej&oacute; all&iacute;, desapareci&oacute;, pero no por mucho tiempo, ya que ser&iacute;a &eacute;l quien a los pocos d&iacute;as se convertir&iacute;a en el primer hombre en profanar mi virginidad y terminar de hacerme una nena.<\/p>\n<p>CONTINUAR&Aacute;&hellip;<\/p>\n<p>Espero encarecidamente que os haya gustado. Por supuesto, espero vuestros comentarios. Si por algo os cuento esto a vosotros, es para recibir vuestras opiniones y consejos. Recordad, para cualquier cosa, pod&eacute;is escribirme a libretanga@gmail.com.<\/p>\n<p>Besos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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