{"id":19268,"date":"2018-11-21T23:00:00","date_gmt":"2018-11-21T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-11-21T23:00:00","modified_gmt":"2018-11-21T23:00:00","slug":"19268-rubelo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/19268-rubelo\/","title":{"rendered":"Rubelo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"19268\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Llueve. Oigo el repiqueteo de las gotas de agua golpeando la persiana echada. El cuarto est&aacute; en penumbra; la escasa claridad de esta ma&ntilde;ana se vislumbra como una luz detr&aacute;s de una pantalla casi opaca. Huelo la diferencia. Doblo la cabeza sobre la almohada. Veo el rostro de Rub&eacute;n. Bah, dice que le gustan mis pies, &iexcl;mis pies! S&iacute;, y bien que anoche se chup&oacute; cada uno de mis dedos: se hart&oacute;; despu&eacute;s pas&oacute; a mi co&ntilde;o. Ayer se me ocurri&oacute; salir en chanclas a tomar caf&eacute; al bar de la esquina; &eacute;l estaba all&iacute;; se fij&oacute; en mis pies. Ah, tengo ganas, s&iacute;. Le har&eacute; una mamada.<\/p>\n<p>Retiro poco a poco la manta que cubre el cuerpo de Rub&eacute;n. Primero besuqueo su torso peludo, sus suaves pezoncitos; luego paso a meter la lengua en su ombligo; por &uacute;ltimo, tras o&iacute;r su amortiguado resuello, tomo su polla en una mano y me la meto en la boca.<\/p>\n<p>Hum, est&aacute; blandita todav&iacute;a, ya la ir&eacute; haciendo crecer, hum, me gusta sentir como se endurece, poco a poco.<\/p>\n<p>La saco de mi boca unos instantes para lamer bien su frenillo, su prepucio, su glande, y comienzo a cabecear con constancia sobre el hinchado pene. Oigo la voz somnolienta de Rub&eacute;n, como si estuviera debajo del agua: &quot;Sigue&#8230; as&iacute;, Sonia, oh, me corro, oh, me co-rro, ooh.&quot;<\/p>\n<p>Terminamos. Le he dicho a Rub&eacute;n que debe huir, lejos.<\/p>\n<p>El d&iacute;a anterior tuve una inesperada visita&#8230;<\/p>\n<p>Son&oacute; el timbre de la puerta. Fui a abrir. &quot;Buenos d&iacute;as&quot;, me dijo uno de los dos hombres que aparecieron en el descansillo, el m&aacute;s mayor, alto, barbudo, gordo y peludo: &quot;Buenos d&iacute;as&quot;, dije sonriente; &quot;Ver&aacute;, su nombre es Sonia Leta, &iquest;verdad?&quot;, pregunt&oacute; el otro, m&aacute;s bajito y musculoso; &quot;Verdad&quot;, dije; &quot;Somos agentes de paisano&quot;, dijo el barbudo, &quot;polic&iacute;as, vamos&quot;, mostraron sus placas, &quot;estamos buscando a Rub&eacute;n Nilo, &iquest;sabe usted donde puede estar?&quot; Un leve escalofr&iacute;o me recorri&oacute; la espalda, pero disimul&eacute; cerrando las solapas de la rebeca que llevaba puesta. &quot;No&quot;, respond&iacute; secamente; &quot;Pero, lo conoce&quot;, dijo acusador el musculoso; &quot;S&iacute;, es vecino, s&iacute;, hemos hablado en varias ocasiones&quot;, dije. Ellos se miraron c&oacute;mplices, luego me miraron a m&iacute;: &quot;Se&ntilde;ora&#8230; Sonia, &iquest;nos ocultas algo?&quot;; &quot;No&quot;, asegur&eacute; con &eacute;nfasis adelantando la cabeza, &quot;&iquest;quieren pasar y hablamos m&aacute;s c&oacute;modos?&quot;, invit&eacute;. Ellos aceptaron.<\/p>\n<p>Me hicieron preguntas y m&aacute;s preguntas, pero, claro, yo desconoc&iacute;a qu&eacute; clase de historial era el de Rub&eacute;n. Me despoj&eacute; de la rebeca al final del interrogatorio: ten&iacute;a calor; dejando al descubierto mi palabra de honor escotado. Eso a ellos no los dej&oacute; indiferentes, ya que mis redondos pechos, sin sujeci&oacute;n alguna, resaltaban sobremanera. &quot;Sonia, ahora queremos saber qu&eacute; hac&iacute;a Rub&eacute;n en tu casa la tarde del diecis&eacute;is de septiembre&quot;. Esta fue su pen&uacute;ltima pregunta. &quot;Es algo muy personal&quot;, respond&iacute;; &quot;&iquest;Nos lo puede explicar?&quot;. Esta fue la &uacute;ltima.<\/p>\n<p>Los tres desnudos en mi cama. Yo, a gatas sobre el colch&oacute;n, tragaba la polla del gordo barbudo mientras el bajito musculoso me penetraba duro el chocho desde atr&aacute;s. Todo sucedi&oacute; de pronto. Me hicieron la pregunta, &iexcl;quer&iacute;a que les explicara qu&eacute; hac&iacute;amos Rub&eacute;n y yo!, y les hice pasar a mi dormitorio. Me quit&eacute; toda la ropa frente a ellos y les invit&eacute; a que hiciesen lo mismo. Despu&eacute;s acarici&eacute; con dulzura sus masculinos cuerpos; ellos reaccionaron meti&eacute;ndole mano al m&iacute;o. Y nos acostamos.<\/p>\n<p>La polla gorda y dura del gordo barbudo se ensanchaba m&aacute;s y m&aacute;s a cada empuje de mis labios; me sobreven&iacute;a la asfixia, y el bajito musculoso culeaba cada vez m&aacute;s r&aacute;pido. Yo respiraba sonoramente por la nariz. Tal dificultad para respirar, reteniendo tanto tiempo el aire en mis pulmones, me provocaba un orgasmo y otro y otro, tan seguidos que los espasmos que sufr&iacute;a hac&iacute;an que perdiese la horizontalidad de mi espalda y el de atr&aacute;s me la metiera de arriba hacia abajo aumentando si cabe m&aacute;s mi placer. O&iacute;a sus gru&ntilde;idos de satisfacci&oacute;n, sus roncas frases obscenas en las que se animaban el uno al otro, sus respiraciones cada vez m&aacute;s agitadas. S&uacute;bitamente, el semen del gordo barbudo se dispar&oacute; a mi garganta; yo retir&eacute; mi boca y reba&ntilde;&eacute; los grumos blanquecinos de su prepucio, adorando su gran polla. El gordo dijo: &quot;As&iacute;, nena, as&iacute;&quot;. El bajito musculoso parec&iacute;a que tambi&eacute;n acababa, porque un vaiv&eacute;n me lanz&oacute; hacia la barriga del barbudo sin poderme sostener, y su aullido son&oacute; feroz.<\/p>\n<p>All&iacute; me dejaron, sobre las s&aacute;banas como una mu&ntilde;eca descoyuntada, pero satisfech&iacute;sima.<\/p>\n<p>Ahora deb&iacute;a avisar a Rub&eacute;n.<\/p>\n<p>Conoc&iacute; a Rub&eacute;n a finales de verano: una noche&#8230;<\/p>\n<p>Sal&iacute; de la ducha y me puse la batita semitransparente sin sujetador ni bragas. As&iacute; me paseaba por mi casa, de la cocina al sal&oacute;n, del sal&oacute;n al dormitorio, con mis quehaceres, cuando son&oacute; el timbre de la puerta. &quot;&iquest;Qui&eacute;n ser&aacute; a estas horas?&quot;, me pregunt&eacute;, despu&eacute;s de mirar el reloj anal&oacute;gico colgado de la pared de la cocina, que se&ntilde;alaba las once de la noche; me encamin&eacute; hacia la puerta de la entrada y abr&iacute;. Ni siquiera me acordaba de lo que llevaba puesto encima, que era poca cosa, y si a eso le sumamos que yo, a mis treinta y seis a&ntilde;os, estoy metidita en carnes, con curvas sobresalientes, no es de extra&ntilde;ar que al hombre joven que se me present&oacute; de frente se le extraviase la vista, pues no sab&iacute;a d&oacute;nde mirar. &quot;&iexcl;Se&ntilde;ora!&quot;, exclam&oacute;; &quot;Mi nombre es Sonia, tut&eacute;ame, &iquest;qu&eacute; quieres?&quot;, le pregunt&eacute;; &quot;Ver&aacute;, ver&aacute;s, mmm, Sonia, me llamo Rub&eacute;n, soy el nuevo vecino de abajo, y, no s&eacute;, me da la impresi&oacute;n de que tienes problemas de humedades&quot;. &quot;S&iacute;, de humedades&quot;, pens&eacute;, &quot;desde luego, te he visto y se me ha hecho el chocho agua&quot;. Vaya con mi vecino nuevo: uno ochenta, moreno, ojos verdes, buena figura&#8230; &quot;Bueno, entra, echaremos un vistazo a la instalaci&oacute;n&quot;, solt&eacute;. Enseguida entramos en mi casa; entramos en la cocina. &Eacute;l llevaba puesto un calz&oacute;n corto deportivo, y, una de las veces que se puso en cuclillas para comprobar las conexiones de los tubos, se le sali&oacute; la punta de la polla. Hum, me gust&oacute;; as&iacute; que hice como que tropezaba con la pata de una mesa y ca&iacute; de espaldas sobre el suelo, solt&aacute;ndoseme un poco el cintur&oacute;n de mi batita, qued&aacute;ndoseme una teta bien visible. &Eacute;l se inclin&oacute; sobre mi cuerpo estirado, apoyando sus dos fuertes antebrazos sobre el suelo, &quot;&iquest;Est&aacute;s bien, Sonia?&quot;, me pregunt&oacute;; &quot;No s&eacute;, no s&eacute;, quiz&aacute;&#8230;, t&oacute;came en el costado, a ver&#8230; no, nada, estoy bien, ahora&#8230;, toca mi rodilla, a ver&#8230;, no, nada&quot;. Por cada tocamiento yo iba notando su hinchaz&oacute;n en la entrepierna: ya no se pudo contener: puso sus labios en mi pez&oacute;n desnudo y empez&oacute; a chuparlo.<\/p>\n<p>Me lo llev&eacute; a la cama y me lo tir&eacute;.<\/p>\n<p>Primero le chup&eacute; bien la polla, despacio pero trag&aacute;ndola entera, repas&aacute;ndola de arriba a abajo con mi lengua, dando fuertes chupetones a su glande rojizo. Despu&eacute;s, ahorcajada encima de &eacute;l, cabalgu&eacute;; hum, me gust&oacute; tanto sentir su hinchaz&oacute;n dentro de m&iacute;, y tanto recibir su tibio esperma; me gust&oacute; tanto o&iacute;r mi nombre pronunciado entre resuellos, y su ronco grito de placer. Acabamos y me desplom&eacute; en su t&oacute;rax peludo; &eacute;l me acarici&oacute; suavemente la espalda.<\/p>\n<p>Respecto al tema de las inexistentes manchas de humedad en el techo de su casa, que tiempo despu&eacute;s me confes&oacute; que fue una estratagema, quedamos para hablarlo al d&iacute;a siguiente.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente. Hum&#8230;<\/p>\n<p>Rub&eacute;n, nada m&aacute;s entrar en mi casa, me sujet&oacute; mis rollizos senos con las palmas de sus manos, haciendo presi&oacute;n en las areolas. Tan cerca estaban sus labios de los m&iacute;os que, sacando mi lengua, los lam&iacute;. Montada sobre &eacute;l, a&uacute;n vestidos, mi falda alzada hasta mi ombligo, su pantal&oacute;n bajado hasta las rodillas, la telita de mis braguitas apartada, su cipote sacado por la porta&ntilde;uela de su calz&oacute;n, follamos sobre el parquet barnizado del saloncito.<\/p>\n<p>Dormimos juntos despu&eacute;s de que me follara un par de veces m&aacute;s. &iexcl;Qu&eacute; hombre tan fogoso! Lo que m&aacute;s me gustaba era que pronunciaba mi nombre en mi o&iacute;do cuando estaba a punto de correrse: &quot;Sonia, ohf, Sonia.&quot;<\/p>\n<p>S&iacute;; estas cosas ocurrieron a finales de verano: ya se acerca el invierno.<\/p>\n<p>No hace mucho me he enterado que Rub&eacute;n Nilo, mi Rub&eacute;n, es alguien famoso; o, si se quiere, famosillo. Una especie de cantante de ese g&eacute;nero que llaman rap, o hip-hop, o qu&eacute; s&eacute; yo. Lo dijeron en la tele. Es conocido por el nombre Rubelo, &iexcl;vaya nombrecito! Al parecer, sus textos son ofensivos para el orden establecido; lo estuvieron investigando. Y lo hubiesen detenido si no hubiese huido del pa&iacute;s, quiz&aacute; si yo no lo hubiese avisado con tiempo; aunque creo que &eacute;l algo se ol&iacute;a. Dicen los informativos que est&aacute; fuera del pa&iacute;s, en otro pa&iacute;s, uno en el que las ofensas que dicen que &eacute;l verti&oacute; en los textos de sus canciones son tema balad&iacute;. Me alegro por &eacute;l.<\/p>\n<p>Albricias; ayer me lleg&oacute; a trav&eacute;s de una red social que suelo usar un mensaje de Rub&eacute;n: me pide que me re&uacute;na con &eacute;l; me dice que&#8230; que no puede olvidarme.<\/p>\n<p>Vuelo a reunirme con &eacute;l.<\/p>\n<p>Rub&eacute;n me ha recibido en la terminal del aeropuerto con los brazos abiertos. Me ha colmado de besos, aunque fue el primero el que m&aacute;s me ha gustado: un beso mordido: sus labios se han apretado tanto a los m&iacute;os que nuestras lenguas enseguida han tomado contacto y se han entrelazado durante&#8230;, no s&eacute;&#8230;, perdida la noci&oacute;n del tiempo. Rubelo, ay, Rubelo.<\/p>\n<p>Me ha invitado a desayunar en un caf&eacute; cercano al apartamento donde se aloja en un edificio alt&iacute;simo. Luego hemos subido. Me ha parecido muy confortable su nidito: temperatura ideal, estanter&iacute;as llenas de cedes y aparatos reproductores de m&uacute;sica, paredes y suelo enmoquetados. Usa un sof&aacute; cama para dormir, ya que las dimensiones del apartamento son tan exiguas que no tiene dormitorio. Rub&eacute;n me ha ofrecido una silla para sentarme y se ha quedado de pie frente a m&iacute;, mir&aacute;ndome. Voy vestida de sport: zapatillas deportivas, pantalones vaqueros, jersey ancho, no s&eacute; en qu&eacute; se fija tanto. Ahora se agacha y arrodilla entre mis rodillas. Espera. Alarga las manos para soltar la hebilla de mis pantalones; lo hace; tira de las perneras hacia &eacute;l; estoy en bragas; mete sus dedos entre el el&aacute;stico de las bragas y mi cintura, quiere dejar mi co&ntilde;o al aire; lo hace. Yo estoy excitad&iacute;sima; agarro con mis manos su cabeza por detr&aacute;s de la nuca y la empujo hacia mi calentura. Los vellos de mi pubis, ralos, parecen apartarse para que pasen sus labios: luego siento la humedad de su lengua en mi interior. He dado un fuerte gemido cuando la punta de su lengua, explorando, ha rozado mi cl&iacute;toris. Creo que esa ha sido la se&ntilde;al que ha esperado Rub&eacute;n, porque ahora sus lametones masajean mi pipita cada vez con m&aacute;s tino, hum, hum. &quot;Ay, Rub&eacute;n&quot;, suspiro &quot;Ay, Rub&eacute;n&#8230;, no pa-ah-ah, no pares, me gu-uh-ah, me gusta ta-ah, tanto&quot; Yo tiro hacia m&iacute; de su cabeza, la quiero meter en mi co&ntilde;o. El orgasmo me viene. Tengo espasmos que recorren mi cuerpo: mi cabeza me parece que va a estallar, mis tetas est&aacute;n llenas de electricidad, mis piernas tiemblan. &quot;&iexcl;Aaahh!&quot;, grito. Rub&eacute;n afloja la presi&oacute;n, sorbe mi jugo almibarado: levanta la vista y me dice: &quot;Sonia, te quiero.&quot;<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de comer algo de lo que hab&iacute;a en su nevera, un par de pizzas y dos cervezas, hemos abierto el sof&aacute; cama y, desnudos, nos hemos acostado. He debido quedarme dormida al instante, con mi cabeza recostada en su pecho, pero sospecho que Rub&eacute;n no, porque cuando me he incorporado, &eacute;l segu&iacute;a dormido, he visto un folio A-4 escrito a bol&iacute;grafo entre sus dedos. Lo he cogido. Lo estoy leyendo:<\/p>\n<p>&quot;Esta tarde te quedar&aacute;s<\/p>\n<p>en mi casa dormida.<\/p>\n<p>So&ntilde;olienta te cubrir&aacute;s;<\/p>\n<p>t&uacute; eres la que se cuida.<\/p>\n<p>Peligros hay en cada esquina;<\/p>\n<p>gente perversa e insana,<\/p>\n<p>que dice no ser mezquina<\/p>\n<p>y usa tarifa plana.<\/p>\n<p>La s&aacute;bana rosa,<\/p>\n<p>tan suave de flor,<\/p>\n<p>c&aacute;lida se ha puesto,<\/p>\n<p>funde en piel hermosa:<\/p>\n<p>pliegues de candor.<\/p>\n<p>Late el coraz&oacute;n limpio y honesto.<\/p>\n<p>By Rubelo&quot;<\/p>\n<p>&quot;Vaya&quot;, estoy pensando, &quot;un poeta es mi Rubelo.&quot;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Llueve. Oigo el repiqueteo de las gotas de agua golpeando la persiana echada. 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