{"id":19295,"date":"2018-11-23T23:00:00","date_gmt":"2018-11-23T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-11-23T23:00:00","modified_gmt":"2018-11-23T23:00:00","slug":"19295-noche-de-pasion-en-lisboa-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/19295-noche-de-pasion-en-lisboa-iii\/","title":{"rendered":"Noche de pasi\u00f3n en Lisboa (III): Sacando de apuros a Am\u00e1lia"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"19295\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 20<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Estoy en mi garaje, arrodillado en el suelo con una pistola estrobosc&oacute;pica en mi mano izquierda, mientras con la derecha afino el avance del encendido de mi capricho m&aacute;s preciado. Es dif&iacute;cil reconocer en este MG TC migdet de 1.946 aquel patito feo en estado ruinoso que adquir&iacute; hace ya treinta a&ntilde;os en Inglaterra, cuando pas&eacute; una temporada trabajando all&iacute;. Este cochecito que hoy es azul almirantazgo, con cubos de radios cromados y capota de lona blanca, era en aquel entonces un mont&oacute;n de chatarra, de un color rojo desva&iacute;do, arrinconado en la esquina de un granero en la campi&ntilde;a inglesa, al que descubr&iacute; de casualidad, y por el que casi me pagaron para que me lo llevase. Despu&eacute;s de haberlo desmontado literalmente hasta el &uacute;ltimo tornillo y dedicado horas ingentes a su restauraci&oacute;n, hoy es una peque&ntilde;a joya en la que he ido trabajando con el mimo que se hacen las cosas, cuando no se hacen por dinero, sino por el gusto de devolverles el esplendor que tuvieron de nuevos.<\/p>\n<p>Es el mes de julio y la pr&oacute;xima semana me la he tomado de vacaciones para viajar por carreteras nacionales y secundarias, conduciendo con tranquilidad y parando all&iacute; donde me apetezca, solamente disfrutando del paisaje, y estoy d&aacute;ndole los &uacute;ltimos toques a la puesta a punto, para salir ma&ntilde;ana, domingo y volver al final de la semana, tratando de minimizar cualquier problema mec&aacute;nico que se me pueda presentar.<\/p>\n<p>Acabo de apagar el motor y me dispongo a poner el cap&oacute; de libro en su sitio cuando suena Malena en el tono de llamada de mi m&oacute;vil. Sin necesidad de ver la pantalla, s&eacute; que me est&aacute; llamando Am&aacute;lia. Me extra&ntilde;a que me llame un s&aacute;bado a las 4 de la tarde, pero tampoco le doy demasiada importancia. Ordeno de viva voz al manos libres la orden de descolgar y respondo a la llamada:<\/p>\n<p>&mdash;Dime Amalia, buenas tardes, &iquest;a qu&eacute; debo el gusto de tu llamada? Tengo puesto el manos libres, pero estoy solo, puedes hablar sin problemas.<\/p>\n<p>&mdash;Alfredo, querido, estoy en un apuro y no s&eacute; si podr&aacute;s ayudarme.<\/p>\n<p>&mdash;Por favor, dime que te ocurre, que ahora me has preocupado. Ten por seguro, que si puedo, sabes que te ayudar&eacute; en lo que sea.<\/p>\n<p>&mdash;Ver&aacute;s, para m&iacute; es un poco dif&iacute;cil decirte esto, no quisiera que te sintieses como &ldquo;el sustituto&rdquo;. Ma&ntilde;ana se casa Magnolia, la hija de mi hermana y yo soy, adem&aacute;s, su madrina de bautizo, as&iacute; que comprender&aacute;s que mi presencia en la boda es inexcusable. El caso es que mi pareja en la ceremonia iba a ser un primo m&iacute;o, pero esta ma&ntilde;ana se levant&oacute; con un dolor agudo en el costado derecho y ha resultado ser una apendicitis. Lo han operado de urgencia hace dos horas y no corre peligro, pero obviamente, no estar&aacute; en la boda y no quiero ser la t&iacute;a solterona que va a la boda sin pareja. Por favor, cielo, podr&iacute;as acompa&ntilde;arme?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;A qu&eacute; hora es la boda?<\/p>\n<p>&mdash;La ceremonia es a las 11:30 de la ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p>Mientras estamos hablando, hago c&aacute;lculos. Estoy a unos 450 Km. de Lisboa, veo en el garaje mi coche de uso habitual, un sed&aacute;n alem&aacute;n de gama media y en unas 4 horas podr&iacute;a estar sin problemas, as&iacute; que saliendo de casa a las 6:00 de la madrugada podr&iacute;a llegar c&oacute;modamente a la ceremonia, pero se me ocurre que haciendo alguna hora m&aacute;s de camino y saliendo antes, podr&iacute;a llevarme el MG y en lugar de conducir por Espa&ntilde;a, hacerlo por Portugal.<\/p>\n<p>&mdash;Cielo, &iquest;c&oacute;mo tienes la pr&oacute;xima semana de ocupada?<\/p>\n<p>&mdash;En principio no tengo compromisos, me he tomado dos semanas de vacaciones, una antes de la boda y la otra es la semana que viene, el jueves estoy de cumplea&ntilde;os y me apetec&iacute;a tener d&iacute;as libres para m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Perfecto, te voy a dar una sorpresa, alrededor de las 09:00 estoy en Lisboa y ser&aacute; un placer para m&iacute; ser tu pareja en la boda.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;En Lisboa? Ay no, perdona, que no te lo dije, la boda ser&aacute; en la capilla de la quinta de la familia en Cova de Iria, al lado de F&aacute;tima.<\/p>\n<p>&mdash;Mejor me lo pones, lo que no s&eacute; es como llegar a la quinta.<\/p>\n<p>&mdash;No te preocupes, cuando llegues a Cova de Ir&iacute;a, entra en la segunda calle a la derecha, ver&aacute;s un restaurante cafeter&iacute;a; all&iacute; pregunta por Paulinha, su familia lleva a&ntilde;os trabajando en la quinta y ella tendr&iacute;a que estar aqu&iacute; a las 08:00, pero yo le avisar&eacute; ahora, al colgar, que te espere y la traes t&uacute;, as&iacute; ella te mostrar&aacute; el camino.<\/p>\n<p>&mdash;Mmmm as&iacute; que Paulinha, &iquest;es guapa?<\/p>\n<p>&mdash;No seas payasete que s&eacute; que ella no corre peligro contigo en el coche, el que me preocupa eres t&uacute;, jajajaja.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, pues entonces quedamos as&iacute; combinados. Ma&ntilde;ana a las 09:00 estoy ah&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias, cari&ntilde;o, eres un amor. Un beso.<\/p>\n<p>&mdash;Un beso, cielo.<\/p>\n<p>Cuelgo y rehago los c&aacute;lculos me he ahorrado 150 km. Cova de Ir&iacute;a est&aacute; como a 300 km. a una media de 80 km\/h me da en n&uacute;meros gordos cuatro horas, m&aacute;s dos paradas de media hora para no forzar al abuelito, total 5 horas. Saliendo de casa a las 04:00 estoy a la hora convenida sin problemas.<\/p>\n<p>Termino de colocar el cap&oacute; en su sitio, reviso todo el coche para asegurarme que no me he dejado nada sin ajustar y le coloco la capota para dejarlo preparado para salir. Voy a mi habitaci&oacute;n y en la maleta que ya ten&iacute;a preparada meto una camisa blanca, un traje de estambre color azul marino y unos zapatos con hebilla lateral color chocolate; la cierro y la llevo al garaje amarr&aacute;ndola con 2 correas de cuero a la parrilla cromada que tiene el coche en la parte trasera, sobre la rueda de repuesto (este coche, entre otras cosas, no tiene maletero).<\/p>\n<p>Me doy un buen ba&ntilde;o para quitarme los olores minerales de haber estado trasteando con el motor y ceno temprano, acost&aacute;ndome sobre las 10:00 para estar descansado. He decidido al final salir a las 03:30.<\/p>\n<p>A las tres de la madrugada me suena el despertador, me levanto y me aseo. Decido ducharme a la llegada y me visto una camisa de franela de cuadros, un pantal&oacute;n kaki, en los pies unos mocasines de conducir y una cazadora de piloto, forrada de borrego, estamos en julio, pero de noche y aunque lleve la capota puesta, har&aacute; fr&iacute;o en el coche, ya que otra cosa de la que carece es de calefacci&oacute;n.<\/p>\n<p>El trayecto lo cubro sin contratiempos, y he ido mejor de tiempo de lo que esperaba, as&iacute; que a las 08:15 estoy delante de la puerta del restaurante, aparco y entro a preguntar por la tal Pauliha. La avisan y cuando sale veo que es una muchacha de unos veinte a&ntilde;os, agraciada y vestida con una falda negra de tubo a la altura de la rodilla y una blusa blanca de manga corta, con pu&ntilde;os, calzada con unos zapatos negros bajos. Supongo que es el uniforme de trabajo. Ella me pregunta si soy &ldquo;Dom Alfredo&rdquo;, al contestarle afirmativamente me dice que ella es Paula y que cuando quiera podemos ponernos en marcha, y que la finca est&aacute; a 10 minutos en coche de donde nos encontramos.<\/p>\n<p>Al salir, ve el MG aparcado en la puerta y con la vista y dada mi indumentaria busca otro autom&oacute;vil, pero es el &uacute;nico que hay aparcado en la calle y me pregunta:<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Este &eacute; o seu carro? (&iquest;este es su coche?)<\/p>\n<p>&mdash;Si, &iquest;por qu&eacute;?<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; lindo, eu gosto muito dele (que lindo, me encanta)<\/p>\n<p>Yo me dirijo al lado izquierdo para abrirle la puerta y permitirle subir al coche y ella, creyendo que el lado derecho es el del acompa&ntilde;ante, intenta abrir la puerta y se encuentra que en este coche todo est&aacute; al rev&eacute;s. Con la capota puesta no ha reparado que ese es el lado del conductor ya que es un coche ingl&eacute;s para Gran Breta&ntilde;a y adem&aacute;s el tirador de la puerta no est&aacute; hacia atr&aacute;s porque la puerta abre al contrario de lo normal. Nos reimos y viene hacia m&iacute;, le abro la puerta y le doy una mano para que pueda acceder con comodidad.<\/p>\n<p>Nos vamos y mientras me va mostrando el camino me va preguntando lo t&iacute;pico que se le pregunta a un extranjero: si me gusta Portugal&hellip; si es la primera vez que estoy en Cova de Iria&hellip; si he visitado el Santuario de F&aacute;tima&hellip;, yo le contesto que s&iacute; que me gusta Portugal, que no es la primera vez y que aparte de F&aacute;tima, he visitado otros monumentos, mientras me voy regodeando al pensar en el apuro que va a pasar para salir del coche. Este coche es una trampa para las mujeres con falda corta. Entrar es relativamente f&aacute;cil, pero es tan bajito que para salir, una mujer se ve en apuros para no ense&ntilde;ar nada.<\/p>\n<p>Llegamos a la finca y la muchacha me indica donde debo dejar aparcado el coche. Aparco y antes de que pueda ayudarla, ella ya ha abierto la puerta intentando bajarse, pero la falda no le deja abrir las piernas lo suficiente, as&iacute; que, con el desparpajo que da la juventud, sin encomendarse ni a Dios ni al diablo, se remanga la falda hasta l&iacute;mites peligrosos y se baja del coche como puede, no he tenido tiempo de ayudarla. De pie, al lado de la puerta, se recompone la falda y mir&aacute;ndome con una sonrisa p&iacute;cara, me dice:<\/p>\n<p>&mdash;voc&ecirc; n&atilde;o viu nada, pos n&atilde;o? (Vd. no vi&oacute; nada, verdad?)<\/p>\n<p>&mdash;No, tranquila, no he visto nada &ndash; pero porque no hice adem&aacute;n de ver, pienso yo.<\/p>\n<p>Me acompa&ntilde;a al edificio principal de la quinta, que es una casona de campo que tiene grabado en la clave del arco de la entrada anno 1.754. Entramos a una estancia que hace de distribuidor y me pide que espere un momento, que ahora avisa a la se&ntilde;ora. Al cabo de un momento veo bajar por la escalera a Am&aacute;lia. Viene cubierta con una bata de raso blanco casi hasta los pies, con una especie de turbante de toalla en la cabeza y por el movimiento del pecho, deduzco que debajo est&aacute; desnuda.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias Alfredo por sacarme de este compromiso. Me alegra mucho que hayas podido venir.<\/p>\n<p>&mdash;Sabes que el placer es m&iacute;o.<\/p>\n<p>&mdash;En cuesti&oacute;n de placer, d&eacute;jalo de mi cuenta, que sabr&eacute; recompensarte el sacrificio.<\/p>\n<p>&mdash;Por cierto, acabo de llegar y no he tomado todav&iacute;a habitaci&oacute;n &iquest;podr&iacute;as llamar a alg&uacute;n hotel del pueblo y que me reserven una para esta noche?<\/p>\n<p>&mdash;De ninguna manera, te alojar&aacute;s en la casa, con nosotros, faltar&iacute;a m&aacute;s. &iquest;D&oacute;nde tienes el equipaje?<\/p>\n<p>&mdash;En el coche. &iquest;Lo traigo, entonces?<\/p>\n<p>&mdash;Pues claro que s&iacute;, no voy a consentir que tengas que ir a dormir a un hotel.<\/p>\n<p>Voy a por la maleta y Am&aacute;lia me precede por la escalera y los pasillos de la casona, hasta que llegamos a una habitaci&oacute;n y entrando me dice:<\/p>\n<p>&mdash;Este es tu cuarto, puedes poner la ropa en este cuerpo del armario.<\/p>\n<p>&mdash;Pero&hellip; Am&aacute;lia, aqu&iacute; veo ropa tuya.<\/p>\n<p>&mdash;Claro, tambi&eacute;n es mi habitaci&oacute;n. No seas ni&ntilde;o, que ya somos mayorcitos. Esta es nuestra habitaci&oacute;n, este es nuestro ba&ntilde;o, este es nuestro armario y esta es nuestra cama, &iquest;lo entiendes, o te hago un croquis?, me dice recalcando el posesivo.<\/p>\n<p>&mdash;No, no, est&aacute; claro como el agua. Por cierto, no tendr&aacute;s por casualidad un espejo de maquillaje de aumento, lo necesito para afeitarme.<\/p>\n<p>&mdash;Si quieres, te puedo afeitar yo. He afeitado a mi abuelo muchas veces cuando el pobre ya no pod&iacute;a hacerlo bien &eacute;l solo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Con navaja?, porque es lo que he tra&iacute;do ya que es lo que uso.<\/p>\n<p>&mdash;Pues claro, pero si no te f&iacute;as, puedo hacerlo con una maquinilla desechable, pero no preguntes que he afeitado antes con ella.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, me ducho y me afeitas t&uacute; entonces. Por favor, a ver si me pueden dar un toque de plancha en la camisa y el pantal&oacute;n del traje, que vienen doblados en la maleta.<\/p>\n<p>&mdash;D&uacute;chate, que Paulinha te repasar&aacute; el vestuario. Por cierto &iquest;Has llegado vivo con ella en el coche? Jajaja.<\/p>\n<p>Entro al ba&ntilde;o y me doy una ducha que me sienta de maravilla tras el viaje. Me seco y cuando voy a buscar los trebejos de afeitar me cruzo con Am&aacute;lia en la puerta, que entra al ba&ntilde;o a coger agua en una taza para preparar la espuma, mientras me dice que me siente en una butaca baja que hay a los pies de la cama y eche la cabeza hacia atr&aacute;s.<\/p>\n<p>Desnudo, tal como estoy, me siento como me dice y me encuentro tan a gusto que cierro los ojos mientras noto que me pone una toalla doblada sobre el hombro izquierdo y empieza a repartirme la espuma por la cara con la brocha. Cuando tengo la cara bien enjabonada entreabro los ojos para ver con que me afeitar&aacute; al final y observo que ha tomado mi navaja y la pasa plana por la palma de su mano izquierda, asentando el filo. Vuelvo a cerrar los ojos y noto como la navaja se desliza por mis mejillas afeit&aacute;ndome, cuando llega a la zona del cuello, como le quedo demasiado bajo, Am&aacute;lia se abre la parte inferior de la bata y pone una pierna a cada lado de las m&iacute;as. Abro los ojos y constato que efectivamente bajo la bata est&aacute; desnuda, alcanzo a ver su sexo depilado, as&iacute; que cierro los ojos para no meterme en problemas, no tenemos tiempo de hacer nada, as&iacute; que mejor, tranquilizarme. Ella se sienta a horcajadas sobre mis piernas para afeitar el cuello, y con el movimiento, va rozando sus muslos con los m&iacute;os, as&iacute; que entre eso y el recuerdo de la visi&oacute;n de hace un momento, mi pene se alegra, y seg&uacute;n la erecci&oacute;n se va consumando, por casualidad y sin buscarlo, el glande traza una trayectoria que pasa por el interior de sus labios menores y se queda apoyado, haciendo fuerza hacia arriba sobre su cl&iacute;toris. Am&aacute;lia al notarlo, da un respingo y aparta r&aacute;pidamente la navaja de mi cuello al tiempo que me dice:<\/p>\n<p>&mdash;Le echas mucho valor, teni&eacute;ndome con una navaja barbera en tu cuello.<\/p>\n<p>&mdash;Lo siento, cielo, ha sido totalmente reflejo.<\/p>\n<p>Ella se libera y deja que mi miembro siga su camino libre y contin&uacute;a hasta terminar de afeitarme. En ese momento llaman a la puerta. Es Paulinha que trae mi ropa planchada. Am&aacute;lia la recoge entreabriendo la puerta y yo me visto, quedando preparado para la ceremonia, momento en que Am&aacute;lia me echa fuera de la habitaci&oacute;n, al tiempo que me dice:<\/p>\n<p>&mdash;Ahora voy a vestirme yo, as&iacute; que por favor, sal de la habitaci&oacute;n y esp&eacute;rame abajo. No hay tiempo de terminar lo que podamos empezar. Ten paciencia y cr&eacute;eme que no quedar&aacute;s sin tu premio.<\/p>\n<p>Bajo al piso inferior para esperarla y observo que comienzan a llegar invitados que se mantienen en el exterior hablando entre ellos. Se nota que se conocen y van de un grupo a otro charlando distendidamente. En ese momento veo a Paulinha que viene casi corriendo hacia m&iacute; y me pregunta que si quiero tomar algo mientras espero. Declino la bebida y le comento que no se preocup&eacute; por m&iacute;, que procure atender al resto de invitados. En esas estoy cuando oigo unos tacones en el pasillo superior, me vuelvo y es Am&aacute;lia que viene a mi encuentro, la veo bajar la escaleras y no me canso de admirarla. Trae un vestido de muselina color azul marino, casi a juego con mi traje, con falda de mucho vuelo y larga por debajo de las rodillas, en los pies unos zapatos de tac&oacute;n, tambi&eacute;n azul oscuro, una carterita de mano y el pelo recogido en un mo&ntilde;o bajo, con forma de lazo, tocada con un solideo negro del que parte una redecilla que le cubre el rostro hasta la altura de la nariz, salpicada con lentejuelas negras. En las orejas, una perla solitaria en cada l&oacute;bulo, y como &uacute;nicas joyas, su reloj con pulsera de oro, adem&aacute;s de un anillo con una esmeralda en su mano izquierda. Seg&uacute;n baja la escalera, mira detr&aacute;s de m&iacute;, controlando que no haya nadie y se levanta la falda por delante, mostr&aacute;ndome la braga que le conoc&iacute; la primera vez que nos acostamos juntos, mientras me sonr&iacute;e p&iacute;caramente. Tampoco se ha puesto uno de sus sostenes especiales, el pecho luce en todo su esplendor. Al llegar a mi altura me toma del brazo al tiempo que me comunica que debemos ir ya hacia la capilla, faltan pocos minutos para que la ceremonia religiosa comience.<\/p>\n<p>La capilla es un edificio de piedra probablemente de la &eacute;poca de la casona, tiene una capacidad para unas treinta personas y delante, frente al altar hay unas sillas reservadas para la familia cercana. Am&aacute;lia me dirige hacia all&iacute; y nos sentamos en la primera fila, en uno de los extremos de la fila. Al poco tiempo, llegan la madre de la novia y el padre del novio, que se sientan hacia el centro de la primera fila.<\/p>\n<p>Se oye la marcha nupcial y entra el novio, acompa&ntilde;ado de su madre que es la madrina y la novia, acompa&ntilde;ada de su padre, que es a su vez el padrino. Ella trae un traje de novia largo y cerrado por el escote, con un aspecto virginal. A m&iacute; me gusta que las mujeres cuando se casan, independientemente de su edad luzcan as&iacute;. Los escotes y alardes de carne, mejor para otros momentos. Ya lo s&eacute;, soy un rancio. Viendo a la hermana de Am&aacute;lia y a la novia, me doy cuenta que el pecho generoso viene de serie en esta familia.<\/p>\n<p>Cuando termina la ceremonia, me presentan a los novios y a sus padres y departimos con ellos unos momentos sin entrar mucho en detalle ni entretenernos demasiado ya que todo el mundo quiere felicitar a los novios. Yo no conozco la finca, as&iacute; que me dejo llevar a donde Am&aacute;lia quiera dirigirse.<\/p>\n<p>Llegamos a la parte trasera de la casa y entiendo que es all&iacute; donde va a celebrarse la fiesta. Debajo de un emparrado alto, hay colocada una mesa corrida con aperitivos y bebidas. A continuaci&oacute;n y bajo una carpa, un conjunto de mesas con sillas para cuatro personas. M&aacute;s all&aacute; hay una tarima con una orquesta de sal&oacute;n y un pinchadiscos para los j&oacute;venes. A la derecha han montado una tarima de madera, nivelada, de unos 80 metros cuadrados que har&aacute; de pista de baile y al fondo hay una mesa que est&aacute; vac&iacute;a en ese momento, pero que seg&uacute;n me dice mi acompa&ntilde;ante, es la mesa destinada al buffet. O sea que comeremos de pie y picando. Las mesas son para sentarse a descansar durante el d&iacute;a. No me cuesta imaginarme en otros tiempos las bodas familiares que se habr&aacute;n festejado en este lugar, con abuelos y ni&ntilde;os corriendo, mientras los dem&aacute;s charlan sentados a la mesa, delante de una copiosa comida.<\/p>\n<p>Contin&uacute;a la celebraci&oacute;n. Han retirado ya la barra de aperitivos y hace un par de horas que han comenzado a servir el buffet y pronto la orquesta comenzar&aacute; a amenizar la tarde con m&uacute;sica bailable. Mi compa&ntilde;era ha ejercido de anfitriona conmigo y hemos estado charlando con diferentes personas y grupos, despu&eacute;s de la preceptiva presentaci&oacute;n, ya que hasta hoy, yo no conoc&iacute;a absolutamente a nadie de su familia o amigos y aunque lo intu&iacute;a, no sab&iacute;a el status social de su familia. Hoy he constatado que pertenecen a la alta burgues&iacute;a lisboeta.<\/p>\n<p>Hemos ido paseando y nos encontramos en una esquina de la mesa de buffet charlando entre nosotros, cuando observo a un hombre solo, de aproximadamente 1.85 de estatura, con una apostura varonil y cuidado vestuario que se viene acercando a nosotros con paso inseguro. Si bien se muestra encantador aparentemente con las personas que va encontrando y saludando, observo que las reacciones a su presencia son correctas, pero fr&iacute;as. En ese momento escucho a Am&aacute;lia diciendo:<\/p>\n<p>&mdash;V&aacute;lgame Dios, apenas son las cuatro de la tarde y ya est&aacute; borracho.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qui&eacute;n es? Me parece que es tolerado pero no muy querido.<\/p>\n<p>&mdash;Se llama H&eacute;ctor Queiroz, es el hijo &uacute;nico de un matrimonio mayor, muy respetado, pero que tardaron mucho tiempo en tenerlo. Como ves, a primera vista es un hombre atractivo, y la verdad es que cuando est&aacute; sereno, su trato es exquisito. Abusa del dinero de su familia y hace vida de playboy. Lamentablemente, su estado habitual es el que est&aacute;s viendo, y lo malo es que tiene muy mal beber. No ten&iacute;a que estar aqu&iacute;, la invitaci&oacute;n era para sus padres, pero han declinado alegando su edad y le han enviado a &eacute;l en representaci&oacute;n de su familia. No hay manera de evitarlo, porque mi cu&ntilde;ado tiene negocios con sus padres, por lo tanto, es un compromiso ineludible.<\/p>\n<p>Vaya por Dios, no soporto a los borrachos, y menos cuando parece que tengo un im&aacute;n para que me toquen a m&iacute; en suerte. Adem&aacute;s, tengo un mal presentimiento.<\/p>\n<p>El tal H&eacute;ctor se viene acercando a nosotros y al llegar a nuestra altura, mi compa&ntilde;era hace las presentaciones ofreci&eacute;ndole una mejilla al saludar. &Eacute;l se inclina hacia adelante para besarla y hace como un traspi&eacute;, pasando una mano por el exterior de un pecho de Am&aacute;lia, al tiempo que con todo el descaro, se lo tantea apret&aacute;ndolo. Mi compa&ntilde;era da un respingo y le aparta la mano, pero en lugar de retirarse y disculparse, el playboy intenta de nuevo sobarle el pecho a mi amiga. Entonces yo le aparto la mano de un manotazo, y le miro fijamente a la cara mientras le interpelo:<\/p>\n<p>&mdash;Haga el favor de disculparse y d&eacute;jenos tranquilos.<\/p>\n<p>&mdash;A usted &iquest;qui&eacute;n le ha dado vela en este entierro? Me contesta con chuler&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Se&ntilde;ores, por favor, tengan en cuenta donde estamos y el d&iacute;a que es. Por favor, no den un espect&aacute;culo &ndash; Dice Am&aacute;lia contrariada.<\/p>\n<p>Busco con la mirada y me doy cuenta que estamos ante un edificio que tiene un port&oacute;n grande, de doble hoja, de madera y preguntando qu&eacute; es ese edificio, mi compa&ntilde;era me dice que son los edificios auxiliares de la finca, cuadras y almacenes. Entonces, sin quitar la vista de la cara del tal H&eacute;ctor, dejo caer:<\/p>\n<p>&mdash;Tranquila, este caballero y yo entraremos ah&iacute;, charlaremos y llegaremos a un acuerdo satisfactorio para todos.<\/p>\n<p>He de decir que a lo largo de 60 a&ntilde;os, como no pod&iacute;a ser de otra manera, me he visto en situaciones parecidas, pero a un manco le sobran dedos para contar las veces que me he visto en la necesidad de llegar a las manos. La gran mayor&iacute;a de las veces, he rehuido la pelea, no por cobard&iacute;a, si no porque las m&aacute;s de las veces, una vez pasado el calent&oacute;n, con una disculpa hemos solucionado las diferencias sin que llegue la sangre al r&iacute;o.<\/p>\n<p>Pero hoy las campanas doblan a San Joderse, y yo he sacado la pajita corta en el sorteo. Esta confrontaci&oacute;n no solo no puedo dejarla pasar, si no que he de ir directamente en su busca. As&iacute; que empujando el port&oacute;n, hago un adem&aacute;n de invitaci&oacute;n a pasar al sinverg&uuml;enza, a lo que &eacute;l con una sonrisa artera accede y penetra en el edificio seguido a continuaci&oacute;n de m&iacute;.<\/p>\n<p>Am&aacute;lia queda esperando, mirando hacia la puerta. Busca en su cartera la pitillera y saca un cigarrillo para tratar de calmar su ansiedad. Lo enciende y cuando le ha dado un par de caladas se sorprende vi&eacute;ndome salir del edificio, tan inmaculado como hab&iacute;a entrado.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; ha ocurrido ah&iacute; adentro?<\/p>\n<p>&mdash;Nada. Hemos tenido un cambio de impresiones y se ha dado cuenta de que no est&aacute; en condiciones, por lo que ha dicho que se va a echar una cabezada en un lugar tranquilo para despejarse y que luego se marchar&aacute; discretamente.<\/p>\n<p>Mi compa&ntilde;era acepta un poco extra&ntilde;ada mi explicaci&oacute;n y nos dirigimos hacia la pista de baile, ya que la orquesta ha empezado a tocar una selecci&oacute;n de boleros y queremos olvidarnos del incidente.<\/p>\n<p>Lo que Am&aacute;lia no ha visto lo describo a continuaci&oacute;n. Nada m&aacute;s entrar, me doy cuenta de que el tipo est&aacute; mucho menos borracho de lo que aparenta, su andar, de repente, se vuelve seguro, al tiempo que se va quitando la chaqueta y remangando la camisa. Es un cabr&oacute;n peligroso&hellip; y ventajista. Tiene unos diez a&ntilde;os menos que yo, me gana en altura por unos quince cent&iacute;metros y pesa como diez kilos m&aacute;s. En una pelea legal, con &aacute;rbitro, no nos dejar&iacute;an pelear por estar en diferentes categor&iacute;as, y en una pelea normal, pero atendiendo a unas normas &eacute;ticas yo soy carne de ca&ntilde;&oacute;n en sus manos, puede reventarme la cara sin que yo pueda tocarle a &eacute;l, y ambos lo sabemos.<\/p>\n<p>Lo que &eacute;l no sabe es que nunca he perdido una pelea, ya que todo lo que tengo de educado y caballero en mi trato cotidiano, lo tengo de marrullero inmisericorde si tengo que hacer uso de los pu&ntilde;os.<\/p>\n<p>Cuando cruzamos el portal&oacute;n observo que estamos en una especie de t&uacute;nel al final del cual hay un patio cerrado y hacia all&iacute; nos dirigimos. Veo que los edificios est&aacute;n construidos formando un cuadrado cerrado formando una plaza interior, posiblemente para las funciones agr&iacute;colas de la hacienda. Es un patio empedrado en el que, en una esquina cerca de la entrada, existe un brocal de pozo de agua con un arco met&aacute;lico y una polea.<\/p>\n<p>&Eacute;l con una sonrisa lobuna, dejando la chaqueta en el suelo, al tiempo que compone la guardia de boxeo, me dice:<\/p>\n<p>&mdash;Vamos a terminar esto por la v&iacute;a r&aacute;pida, que Am&aacute;lia est&aacute; muy sola.<\/p>\n<p>&mdash;Me parece bien, no es correcto hacer esperar a una se&ntilde;ora.<\/p>\n<p>Mientras digo esto, saco la mano derecha del bolsillo del pantal&oacute;n, escondiendo dentro del pu&ntilde;o mi encendedor de plata, y compongo a mi vez la guardia, observando que ambos somos diestros, as&iacute; que tenemos el pie izquierdo adelantado, cargando el peso en &eacute;l. No pierdo de vista sus ojos ya que es ah&iacute; donde se ve el peligro y no en los pu&ntilde;os. Cuando veo que va a atacar s&eacute; que su movimiento va a ser un directo de izquierda, ante lo que la tendencia natural es bloquear el golpe con la mano derecha y desplazarse hacia la izquierda, con lo que uno va con la cara al encuentro de su pu&ntilde;o derecho que saldr&aacute; con d&eacute;cimas de segundo de diferencia con el izquierdo. En lugar de eso, me venzo hacia mi derecha al tiempo que le suelto una patada con todas mis fuerzas a la canilla de su pie de apoyo y levanto mi mano izquierda agarrando la suya, tirando de ella hacia m&iacute;. Al sentir el dolor por la patada y el tir&oacute;n de su mano, se desequilibra cayendo hacia adelante y pasando por mi izquierda. Al paso de su cabeza a la altura de mi cintura, le empalmo un pu&ntilde;etazo en el p&oacute;mulo con mi pu&ntilde;o derecho, cargado con el mechero. Es como si le golpease con una bola de madera s&oacute;lida. En menos de media hora va a tener ese ojo cerrado y un hematoma que le va a cubrir media cara. Cae a cuatro patas y a&uacute;n no ha tocado el suelo cuando yo giro sobre mi pie izquierdo y por detr&aacute;s con toda la energ&iacute;a del giro, le atizo una patada en la entrepierna. Abre la boca en un grito mudo y comienza a vomitar en el suelo. Tengo la adrenalina por las nubes y el cuerpo me pide que le patee la cabeza, pero me puede la raz&oacute;n y dado que ambas familias tienen tratos comerciales, dejo correr el asunto para no agravar m&aacute;s la cosa. En ese momento no puedo resistirme a terminar de humillarlo y agach&aacute;ndome, le desabrocho y le quito los pantalones y el calzoncillo, al tiempo que le saco los zapatos, saco la cartera de su bolsillo trasero y la tiro su lado, hago un hatillo con la ropa y los zapatos y lo guindo sin pensarlo por el brocal de pozo. No puede salir de aqu&iacute; sin cruzar la celebraci&oacute;n. A ver como justifica su estado. Busco en su chaqueta y le quito el m&oacute;vil, meti&eacute;ndomelo en el bolsillo y salgo a reunirme con Am&aacute;lia. Todo ha ocurrido en poco m&aacute;s de 30 segundos.<\/p>\n<p>Mientras nos dirigimos a la pista de baile, con disimulo, dejo caer su m&oacute;vil cerca de la mesa del buffet y le doy una patada, dej&aacute;ndolo oculto a la vista debajo de la mesa.<\/p>\n<p>Sobre las siete de la tarde aparecen los novios cambiados con ropa de calle, y comienzan a despedirse de los invitados ya que se dirigen a Lisboa a tomar un avi&oacute;n para comenzar el viaje de Luna de Miel. Cuando se acercan a nosotros me parece estar contemplando una copia de Am&aacute;lia un cuarto de siglo m&aacute;s joven. M&aacute;s parece hija de mi amiga, que su sobrina.<\/p>\n<p>&mdash;T&iacute;a, perdonadnos que no hayamos podido estar m&aacute;s con vosotros, pero ya sabes como es esto &ndash; Dice Magnolia dirigi&eacute;ndose a su t&iacute;a y dirigi&eacute;ndose a m&iacute; con una sonrisa p&iacute;cara me espeta:<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; que es usted el espa&ntilde;ol que hace que mi t&iacute;a levante adoquines suspirando.<\/p>\n<p>&mdash;Ni&ntilde;aaa &ndash; dice Am&aacute;lia.<\/p>\n<p>&mdash;No sab&iacute;a que le produc&iacute;a ese efecto a tu t&iacute;a, pero me alegro, ya que la tengo en mucho aprecio<\/p>\n<p>&mdash;No seas cre&iacute;do, que hasta ma&ntilde;ana por la ma&ntilde;ana, la estancia puede hac&eacute;rsete muy solitaria &ndash; dice de nuevo mi compa&ntilde;era.<\/p>\n<p>&mdash;Volte sempre (vuelva siempre) &ndash; me dice con simpat&iacute;a el novio, en esa f&oacute;rmula que los portugueses utilizan para despedirse de los amigos.<\/p>\n<p>Con los novios fuera de la celebraci&oacute;n, se van relajando las cosas y es posible charlar m&aacute;s tranquilamente entre los invitados y en un momento determinado nos encontramos con la hermana de Am&aacute;lia a la que observo con una cierta tranquilidad por primera vez en el d&iacute;a. Es una mujer atractiva, un poco m&aacute;s joven que mi acompa&ntilde;ante, tal vez un par de a&ntilde;os. Con una bonita figura y con un parecido notable con Am&aacute;lia. Es una de esas mujeres a las que les queda bien el pelo completamente blanco y lo luce corto en un peinado asim&eacute;trico. El pecho indudablemente es patrimonio de la familia. Con disimulo observo que aparentemente tiene el mismo tama&ntilde;o que mi amiga, aunque posiblemente por el embarazo parece un poco m&aacute;s ca&iacute;do. Ella mientras charlamos me trata con correcci&oacute;n, pero con distancia, supongo que a causa de ser el amigo que se acuesta con su hermana y a no conocernos suficientemente.<\/p>\n<p>En ese momento suena su m&oacute;vil, y disculp&aacute;ndose, se hace a un lado y contesta la llamada. Aunque se ha retirado un tanto, no podemos dejar de escuchar su parte de la conversaci&oacute;n:<\/p>\n<p>&mdash;Pero&hellip; no es posible&hellip; que verg&uuml;enza&hellip; &iquest;y ya est&aacute; solucionado?&#8230; ok, yo se lo digo y ahora vamos.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; ha ocurrido? &ndash; pregunta Am&aacute;lia<\/p>\n<p>&mdash;Era Joao, mi marido. El servicio ha encontrado a H&eacute;ctor en el patio de las cuadras, encima de un charco de v&oacute;mitos, completamente desnudo de cintura para abajo y con la cara destrozada. Lo han sacado discretamente por la puerta de atr&aacute;s y lo han llevado a su casa en Lisboa. Dice que le ha atacado un espa&ntilde;ol. El &uacute;nico espa&ntilde;ol que hay aqu&iacute; hoy es usted, Alfredo. Mi marido quisiera tener una conversaci&oacute;n aclaratoria con usted, si no tiene inconveniente. &ndash; Encima de ventajista, chivato, pienso yo. Bien pod&iacute;a haberse callado y decir que no se acordaba de nada.<\/p>\n<p>&mdash;No tengo ning&uacute;n inconveniente, si me gu&iacute;a, tendr&eacute; mucho gusto en dar las explicaciones pertinentes.<\/p>\n<p>As&iacute; lo hace, y nos dirigimos los tres hacia la casona, en una de cuyas estancias particulares, nos espera el cu&ntilde;ado de Am&aacute;lia. Mientras nos dirigimos hacia all&iacute;, mi amiga intenta por todos los medios que le diga que ha ocurrido, pero la dejo con la duda. En cambio su hermana, si antes me miraba con recelo, ahora me ve con incomodidad manifiesta. Cuando estamos los cuatro juntos, el padre de la novia me saluda con frialdad, y me comunica que me han acusado de agredir sin motivo aparente al playboy de guardarrop&iacute;a. Entonces Am&aacute;lia, irritada, les describe la escena del exterior, que es la que ella conoce. Su cu&ntilde;ado me mira y me dice azorado:<\/p>\n<p>&mdash;Veo que no es lo que H&eacute;ctor ha contado. No s&eacute; c&oacute;mo lo ha conseguido usted, pero le agradezco la defensa de mi cu&ntilde;ada. De cualquier manera, comprender&aacute; que mi situaci&oacute;n es delicada &ndash; otro membrillo, pienso yo.<\/p>\n<p>&mdash;Lo entiendo perfectamente, y probablemente la defensa de una mujer de la familia no sea la situaci&oacute;n m&aacute;s adecuada para que yo pase la noche en esta casa. De todas maneras tenga en cuenta que me he contenido, precisamente por ser una mujer de la familia y los tratos que usted tiene con la familia de ese indeseable. Si en lugar de hac&eacute;rselo a Am&aacute;lia, se lo hace a Paulinha y lo pillo, lo env&iacute;o dos meses al hospital.<\/p>\n<p>&mdash;De ninguna manera vas a salir de esta casa hoy, faltar&iacute;a m&aacute;s &ndash; dice la esposa, mirando a su marido con una mirada de furia y tute&aacute;ndome por primera vez. Tambi&eacute;n observo que me mira a m&iacute; con una mirada que solo he visto en su hermana, en ocasiones, digamos especiales. Am&aacute;lia se da cuenta y le lanza a su hermana una mirada con la que le dice claramente &ldquo;no se te ocurra ni pensarlo&rdquo;.<\/p>\n<p>Acordamos mantener el secreto de lo sucedido y dar orden al servicio que no lo comenten para que los novios no lleguen nunca a enterarse y tengan un bello recuerdo del d&iacute;a m&aacute;s feliz de su vida. Yo no las tengo todas conmigo y supongo que el tal H&eacute;ctor encontrar&aacute; la manera de manchar el recuerdo de los novios.<\/p>\n<p>Pasan las horas y cenamos en compa&ntilde;&iacute;a de los padres de la novia. Cuando nos vamos a retirar a la habitaci&oacute;n, Ana Mar&iacute;a me pone la mano en la nuca, igual que hace su hermana y me pongo en guardia esperando un &ldquo;beso asesino&rdquo;, pero me besa en el p&oacute;mulo, eso s&iacute;, manteniendo el contacto de sus labios un tiempo m&aacute;s prolongado de lo normal.<\/p>\n<p>Mientras nos dirigimos al dormitorio Am&aacute;lia me va comentando<\/p>\n<p>&mdash;Alfredo, como has visto, mi cu&ntilde;ado es un tipo que antepone el dinero a su familia, pero en este caso el dinero es de nuestra familia. Su matrimonio no va bien y han acordado no resolverlo hasta que la ni&ntilde;a no se hubiese casado, probablemente se divorcien en poco tiempo. He visto c&oacute;mo te ha mirado mi hermana y solo te pido que no le hagas da&ntilde;o. Haced lo que quer&aacute;is u os apetezca, pero por favor, no la da&ntilde;es. S&eacute; que no necesitas mi permiso, pero me gustar&iacute;a que no te aprovechases del momento por el que pasa.<\/p>\n<p>&mdash;Tranquila, cielo, sabes que de esta casa, la &uacute;nica mujer que me interesa, eres t&uacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias. Y ahora pasa, que tenemos una cuenta pendiente, tenemos que revisar la factura del coste de este viaje de improviso. Y te advierto que llevo casi dos d&iacute;as ahorrando para el pago.<\/p>\n<p>Entramos en el dormitorio y coloc&aacute;ndose de espaldas a m&iacute;, me pidi&oacute; que le bajase la cremallera del vestido, y as&iacute; lo hice. Ella dej&oacute; caer el vestido al suelo y se apoy&oacute; en mi pecho. Solamente llevaba un sost&eacute;n transparente y las bragas tipo calz&oacute;n que ya conoc&iacute;a. La abrac&eacute; acarici&aacute;ndole los pechos sobre el sost&eacute;n y not&eacute; como sus pezones se endurec&iacute;an. Ech&oacute; la cabeza atr&aacute;s sobre mi hombro y aprovech&eacute; para besarla en el cuello mientras continuaba jugando con su pecho. Mientras tanto baj&oacute; su mano y acariciaba mi miembro por encima del pantal&oacute;n. Yo estaba ya dispuesto para hacerle el amor. Se separ&oacute; de m&iacute;, saliendo del ruedo del vestido y mientras yo me quitaba la chaqueta y la corbata, ella se dedic&oacute; a mi ropa de la parte inferior. Me quit&oacute;, como era su costumbre el pantal&oacute;n y el calzoncillo de un solo movimiento, mientras que yo me quitaba la camisa. Introdujo su miembro en su boca y el espect&aacute;culo del que yo estaba disfrutando era para derretirse. Solo ve&iacute;a su cabeza cubierta con su tocado y la red que le cubr&iacute;a media cara en una imagen sumamente sensual. La apart&eacute; para sacarme los zapatos y quedar completamente desnudo y ella aprovech&oacute; para sacarse el sost&eacute;n, dejando a mi total disposici&oacute;n aquel par de tetas que eran mi perdici&oacute;n. A continuaci&oacute;n, y como el d&iacute;a que la conoc&iacute;, solt&oacute; los botones de la braga, y con un movimiento de cadera, las dej&oacute; caer al suelo. Cuando sac&oacute; los pies, alcanc&eacute; a ver la humedad que se marcaba en la entrepierna de dicha prenda. Avanc&eacute; mi mano e introduci&eacute;ndola entre sus piernas constat&eacute; que estaba totalmente excitada. Nos metimos en la cama y ella se puso de rodillas sobre m&iacute;, se inclin&oacute;, pegando su pecho al m&iacute;o y poni&eacute;ndome su mano en la nuca, me bes&oacute; donde me hab&iacute;a besado su hermana hacia un rato, dici&eacute;ndome:<\/p>\n<p>&mdash;Tranquilo que hoy no hay &ldquo;beso asesino&rdquo;, estoy cansada del ajetreo del d&iacute;a y quiero que lo hagamos solo una vez, y dormirme a continuaci&oacute;n. Por la ma&ntilde;ana te pago el segundo plazo de la factura.<\/p>\n<p>Levant&oacute; las caderas y con la mano dirigi&oacute; mi miembro hacia la entrada de su sexo, bajando e introduci&eacute;ndoselo lentamente en un solo viaje. Sus pechos estaban a la disposici&oacute;n de mi boca, as&iacute; que comenc&eacute; a besarlos y chuparlos mientras los acariciaba, tom&aacute;ndoles el peso. Ella bombe&oacute; tres o cuatro veces e inmediatamente tuvo un orgasmo fort&iacute;simo. Continu&oacute; movi&eacute;ndose arriba y abajo y yo me iba acercando r&aacute;pidamente a mi final. Se dio cuenta y ralentiz&oacute; a&uacute;n m&aacute;s su ritmo y cuando sinti&oacute; que estaba a punto de su segundo orgasmo aceler&oacute; el ritmo, mientras me besaba en los labios. Le avis&eacute; que iba a correrme y ella se clav&oacute; a&uacute;n m&aacute;s profundamente. Nos corrimos ambos gimiendo como jovencitos mientras nos bes&aacute;bamos en la boca. Quedamos abrazados tal como est&aacute;bamos y al perder mi erecci&oacute;n y salirme de su interior, se descabalg&oacute; de m&iacute; y poniendo mi brazo bajo su cuello se acost&oacute; d&aacute;ndome la espalda, y llevando mis manos a sus pechos se dispuso a dormirse hasta la ma&ntilde;ana siguiente, mientras me dec&iacute;a entre agotada y melosa:<\/p>\n<p>&mdash;Buenas noches, mi caballero andante. Nunca un hombre se hab&iacute;a peleado por m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Buenas noches cielo, que descanses.<\/p>\n<p>As&iacute; nos quedamos dormidos, abrazados uno al otro.<\/p>\n<p>Por la ma&ntilde;ana me despert&eacute; sintiendo unas manos en mi escroto, al tiempo que una boca abrazaba mi pene. Am&aacute;lia, interrumpiendo la felaci&oacute;n me dio los buenos d&iacute;as, y a continuaci&oacute;n se aplic&oacute; a continuar con lo que estaba haciendo, me encontraba tan a gusto que en muy poco tiempo sent&iacute; que me corr&iacute;a, le avis&eacute; y ella, manteniendo la felaci&oacute;n, recogi&oacute; todo mi esperma con su boca, trag&aacute;ndoselo a continuaci&oacute;n. Me levant&eacute; al ba&ntilde;o, y cuando volv&iacute; a la cama, ella me estaba esperando y durante una hora nos dedicamos a conocernos m&aacute;s a fondo de lo que ya nos conoc&iacute;amos. Ella tuvo cuatro o cinco orgasmos y yo pude culminar otro m&aacute;s.<\/p>\n<p>Se levant&oacute; y entr&oacute; en la ducha y al salir, mientras se vest&iacute;a me dijo:<\/p>\n<p>&mdash;D&uacute;chate y lev&aacute;ntate que es media ma&ntilde;ana y tengo hambre. Desayunamos abajo en la terraza bajo el emparrado.<\/p>\n<p>&mdash;Vale, mientras me ducho, por favor, pide que me hagan un caf&eacute; doble, cargado y un vaso grande de zumo de naranja.<\/p>\n<p>&mdash;No te demores, te espero.<\/p>\n<p>Me duch&eacute; y me vest&iacute; con un pantal&oacute;n de lino blanco, remang&aacute;ndolo un par de vueltas, y una camisa de algod&oacute;n sin cuello, por fuera de los pantalones. Me calc&eacute; con los mocasines de conducir que hab&iacute;a tra&iacute;do en el viaje y baj&eacute; a desayunar.<\/p>\n<p>Cuando llegu&eacute; estaban en la mesa Am&aacute;lia y su hermana charlando, las salud&eacute; con un beso a ambas y not&eacute; que su hermana me trataba con mucha m&aacute;s familiaridad que el d&iacute;a anterior, adem&aacute;s sus miradas ten&iacute;an una carga sexual manifiesta. Am&aacute;lia se coc&iacute;a sola en su silla. No hice nada por alentar a la hermana y agradec&iacute; que me hubiesen invitado a la boda y la estancia en la casona.<\/p>\n<p>Entonces aparece Paulinha que trae en una mano mi caf&eacute; y en la otra el zumo de naranja. Los pone delante de m&iacute; en la mesa y viendo hacia Am&aacute;lia dice:<\/p>\n<p>&mdash;Com licen&ccedil;a, dona Am&aacute;lia (Con su permiso, do&ntilde;a Am&aacute;lia) &mdash;e inclin&aacute;ndose sobre m&iacute;, me abraza, me coge la cara con las dos manos, y me estampa un beso en la frente, mientras me dice: Muito Obrigada (muchas gracias). Y como si no hubiese sucedido nada, se yergue de nuevo y se va a sus quehaceres.<\/p>\n<p>Me quedo estupefacto ante lo ocurrido y pregunto:<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; ha pasado? &iquest;Es alguna costumbre portuguesa que desconozco?<\/p>\n<p>&mdash;Fue Paulinha la que encontr&oacute; a H&eacute;ctor ayer, y no s&eacute; c&oacute;mo, se ha enterado de lo que le dijiste a mi marido &ndash; dijo la hermana de Am&aacute;lia.<\/p>\n<p>&mdash;Yo no he sido, que conste &ndash; dice Am&aacute;lia.<\/p>\n<p>&mdash;Pues no quer&aacute;is saber c&oacute;mo ha empezado a llamarte desde que lo sabe.<\/p>\n<p>&mdash;La verdad, no s&eacute; si quiero saberlo &ndash; digo yo.<\/p>\n<p>&mdash;Te llama &ldquo;mi abuelito espa&ntilde;ol&rdquo; &mdash;dice Ana Mar&iacute;a.<\/p>\n<p>Ambas estallan en una carcajada mientras yo pienso que tengo que salir r&aacute;pidamente de esta casa, hay demasiadas mujeres pendientes de m&iacute; y comienza a ser peligroso.<\/p>\n<p>CONTINUAR&Aacute;.<\/p>\n<p>Agradecer&eacute; sus comentarios tanto a favor, como en contra.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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