{"id":19302,"date":"2018-11-24T23:00:00","date_gmt":"2018-11-24T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-11-24T23:00:00","modified_gmt":"2018-11-24T23:00:00","slug":"19302-noche-de-pasion-en-lisboa-iv","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/19302-noche-de-pasion-en-lisboa-iv\/","title":{"rendered":"Noche de pasi\u00f3n en Lisboa (IV): Las tres gracias"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"19302\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Cuando terminan de re&iacute;rse a mi costa, Am&aacute;lia me comenta:<\/p>\n<p>&mdash;Alfredo, querido, Ana Mar&iacute;a y yo vamos a ir esta ma&ntilde;ana al hospital, en Nazar&eacute;, a visitar a mi primo, que como te coment&eacute;, est&aacute; convaleciente de la apendicetom&iacute;a. Si quieres puedes acompa&ntilde;arnos, o puedes quedarte aqu&iacute;, en la quinta, pero en ese caso te aviso que estar&aacute;s s&oacute;lo hasta la hora de la comida, ya que mi cu&ntilde;ado ha salido esta ma&ntilde;ana hacia Lisboa para atender sus negocios y probablemente ya no venga hasta el fin de semana.<\/p>\n<p>Ana Mar&iacute;a toma entonces la palabra<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, no ha ido solamente a eso. Tambi&eacute;n va a visitar a los padres de H&eacute;ctor para informarles de c&oacute;mo ha sido el incidente y evitar que cursen una denuncia por agresi&oacute;n. De cualquier manera, no estar&aacute;s completamente s&oacute;lo, en la casa est&aacute;n Paulinha y Marta, la cocinera. Si necesitas algo, no dudes en ped&iacute;rselo a cualquiera de ellas. Como si estuvieses en tu casa.<\/p>\n<p>&mdash;Y a ver c&oacute;mo te portas, que no me den quejas &mdash;Dice Am&aacute;lia, c&oacute;mo advirtiendo a un ni&ntilde;o peque&ntilde;o, aunque al final no puede evitar una sonrisa.<\/p>\n<p>En ese momento aprovecho yo para decir:<\/p>\n<p>&mdash;Ana Mar&iacute;a, me gustar&iacute;a que me hicieses un servicio. De alguna manera, quisiera hacerle llegar a ese sinverg&uuml;enza un mensaje: Si le da publicidad a lo ocurrido y llega a o&iacute;dos de los novios, y yo me entero, quiero que sepa que volver&eacute; a por &eacute;l y entonces no tendr&eacute; ning&uacute;n reparo en vapulearlo a conciencia. Tambi&eacute;n te agradecer&iacute;a que hicieses llegar a sus padres mis disculpas por el altercado. Aunque no hayan sabido educarlo convenientemente, no me gustar&iacute;a que se sintiesen responsables de lo ocurrido.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute;date tranquilo, les har&eacute; llegar tu recado &mdash;Dice ella.<\/p>\n<p>Se marchan, dej&aacute;ndome solo en la terraza. Enciendo un cigarrillo y veo que en el asiento de una de las sillas hay un peri&oacute;dico del d&iacute;a. Comienzo a ojearlo mientras fumo y oigo unos tacones a la carrera dirigi&eacute;ndose hacia donde me encuentro. Levanto la vista y es Am&aacute;lia que llega corriendo con una sonrisa radiante en la cara. Cuando est&aacute; delante de m&iacute;, me interpela:<\/p>\n<p>&mdash;Alfredo, ese juguete que est&aacute; aparcado fuera, &iquest;es tu coche?<\/p>\n<p>&mdash;Bfffff, es verdad. Perd&oacute;name. Con todo lo que ocurri&oacute; ayer, se me fue el santo al cielo. S&iacute;, es mi coche. &iquest;Recuerdas que te dije que te iba a dar una sorpresa?, pues esa era. Quer&iacute;a proponerte salir a hacer kil&oacute;metros tranquilamente durante la semana y parar d&oacute;nde nos encontr&aacute;semos. &iquest;Qu&eacute; me dices?<\/p>\n<p>&mdash;Ahora no tenemos tiempo para hablar, mejor lo estudiamos despu&eacute;s de comer.<\/p>\n<p>Se acerca a m&iacute;, me agarra por el ment&oacute;n con dos dedos, haciendo que mire hacia arriba y me estampa un beso en los labios. Cuando termina, con una sonrisa traviesa, de ni&ntilde;a que pide un capricho me dice:<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Me dejas las llaves para ir al hospital con mi hermana?<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute;n en la habitaci&oacute;n, sobre la mesilla de noche. Ten cuidado, que tiene el volante a la derecha.<\/p>\n<p>&mdash;Lo tendr&eacute;, no temas. &mdash;Me vuelve a besar y se marcha corriendo en busca de las llaves, como una adolescente ilusionada.<\/p>\n<p>Cuando me quedo nuevamente s&oacute;lo, vuelvo a hojear el peri&oacute;dico, pero mi mente comienza a divagar y solo tengo los ojos posados sobre la hoja de papel. En realidad, en mi cabeza estoy d&aacute;ndole vueltas a lo que est&aacute; ocurriendo en esta casa.<\/p>\n<p>No soy un dechado de virtudes, pero hasta los criminales tienen unas reglas de conducta que no traspasan. Y yo tengo las m&iacute;as. Ni mejores ni peores que las de los dem&aacute;s, pero son las que he ido acumulando y puliendo a lo largo de mi vida, y tampoco estoy dispuesto a traspasarlas. Ana Mar&iacute;a es presa f&aacute;cil. En su cabeza (y solo en su cabeza) ha pasado de verme como un advenedizo a verme como un tipo duro, capaz de fajarse y reventar a un tipo m&aacute;s joven y m&aacute;s grande, defendiendo a su hermana. En contrapartida est&aacute; casada con un hombre pusil&aacute;nime que, para no ver afectados negativamente sus negocios, estar&iacute;a dispuesto incluso a pasar por alto la ofensa a su familia. No es mi cu&ntilde;ada, ni tengo lazos familiares con ella. Solamente con dejarme llevar, sin hacer nada, estoy convencido que esta misma noche compartir&iacute;a su cama. Pero est&aacute; mi promesa a Am&aacute;lia, que aunque tampoco tenemos una relaci&oacute;n oficial, es mi amiga. Y yo soy amigo de mis amigos, y mi palabra es sagrada. Adem&aacute;s y aunque no lo hab&iacute;a pensado conscientemente hasta hoy, mi relaci&oacute;n con Am&aacute;lia se ha ido cimentando poco a poco. Sin darme cuenta he ido espaciando mi trato &iacute;ntimo con otras amigas, y aunque no se lo he preguntado a ella, tengo la impresi&oacute;n de que ella tambi&eacute;n ha comenzado a guardarme alguna especie de ausencia. Pens&aacute;ndolo detenidamente, siempre que la llamo o estoy en Lisboa, est&aacute; disponible para acompa&ntilde;arme, y cada vez con m&aacute;s frecuencia terminamos compartiendo la cama. El colof&oacute;n ha sido este fin de semana. Es la primera vez que me hospedo en su casa. No lo hab&iacute;a previsto, pero tal vez en unos a&ntilde;os, cuando ninguno de los dos tengamos responsabilidades laborales, acabemos de alguna manera juntando soledades en el oto&ntilde;o de nuestras vidas. Es algo que, a no tardar mucho, debo aclarar con Am&aacute;lia. De momento he de salir de esta casa cuanto antes y dejar que se enfr&iacute;en las cosas. Espero que a mi amiga le ilusione mi plan de vacaciones para esta semana.<\/p>\n<p>Puestos en orden mis pensamientos y no teniendo otra cosa m&aacute;s interesante que hacer, se me ocurre ir hasta la cocina y preguntar que nos van a preparar para el almuerzo.<\/p>\n<p>Cuando encuentro la cocina, entro y me encuentro con una mujer relativamente joven, de unos 40 a&ntilde;os, no muy alta y con buena figura. Caderas rotundas y un pecho de tama&ntilde;o mediano, tirando a grande. Sobre los hombros una cabeza coronada con una melena negra, y en la cara, de bonitos rasgos, dos ojos negros como carbones y unos labios hechos para el pecado. Por Dios&hellip; &iquest;es que en esta casa las menos agraciadas tienen prohibida la entrada?<\/p>\n<p>&mdash;Buenos d&iacute;as &mdash;la saludo&mdash;m&iquest;Es usted Marta, verdad?<\/p>\n<p>&mdash;Buenos d&iacute;as. S&iacute;, en efecto. Y usted es &ldquo;Dom Alfredo&rdquo; &iquest;no?<\/p>\n<p>&mdash;Efectivamente. D&iacute;game &iquest;Qu&eacute; nos va a preparar para el almuerzo?<\/p>\n<p>&mdash;Como &ldquo;Dona Am&aacute;lia&rdquo; me dijo que estar&iacute;a usted a comer, en su honor voy a preparar una &ldquo;paela&rdquo; &mdash;Noooo, ya se yo lo que va a resultar del experimento, porque no es la primera vez que me lo hacen, as&iacute; que trato de reconducir las cosas.<\/p>\n<p>&mdash;Escuche, le agradezco el detalle, pero paella (le remarco la pronunciaci&oacute;n correcta) estoy cansado de comerla en Espa&ntilde;a. Yo preferir&iacute;a alg&uacute;n plato portugu&eacute;s, que eso s&iacute; que no me lo saben preparar all&aacute;. &iquest;Podr&iacute;a echar un ojo al frigor&iacute;fico a ver qu&eacute; es lo que tiene disponible?<\/p>\n<p>Un poco contrariada me abre la puerta de la nevera para que vea de qu&eacute; dispone, y al primer golpe de vista veo que hay almejas y una cinta de lomo de cerdo, as&iacute; que ya s&eacute; que voy a pedirle.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Me cumplir&iacute;a usted el capricho de preparar &ldquo;carne de porco a alentejana&rdquo;, con arroz blanco y patatas cocidas?<\/p>\n<p>Ante mi solicitud veo que me mira ya de otra forma. Soy un espa&ntilde;ol que conoce la comida portuguesa y sabe lo que pide, por lo que con un &ldquo;repaso visual&rdquo; me da el visto bueno y me confirma que ser&aacute; el plato que prepare.<\/p>\n<p>Bueno, un asunto arreglado. Hoy comer&eacute; como un pr&iacute;ncipe. Si no se me ocurre ir a la cocina, a saber que me hubiese tenido que tragar. Y no es porque en Portugal no sepan preparar el arroz, que realmente lo preparan delicioso, pero las versiones de &ldquo;paela&rdquo; que he comido, francamente, mejor olvidarlas.<\/p>\n<p>A&uacute;n falta m&aacute;s de una hora para la comida, as&iacute; que me dirijo a mi habitaci&oacute;n, a fin de ordenar mi ropa y rehacer la maleta. Cuando entro veo el dormitorio ordenado, con la cama hecha, y la maleta, que deber&iacute;a estar sobre la butaca que utilic&eacute; ayer para el afeitado, no est&aacute; a la vista. Abro el armario y me encuentro toda mi ropa colocada y la maleta dentro. Am&aacute;lia ha dado orden de que deshagan mi equipaje y cuelguen en el armario mi vestuario. A simple vista veo que faltan la camisa y los calzoncillos que llev&eacute; ayer. Con toda seguridad los han llevado para lavarlos. Mi amiga ha supuesto que pasar&iacute;amos aqu&iacute; la semana, pero yo estoy dispuesto a irme cuanto antes, por el bien de todos.<\/p>\n<p>Estoy pensando en esto, cuando oigo que se abre la puerta del dormitorio y se vuelve a cerrar sin ruido. Veo hacia all&iacute; y me encuentro a Paulinha, con tres botones de la blusa desabrochados y la falda m&aacute;s arriba de lo que le corresponde, que me pregunta con algo de nerviosismo si necesito alguna cosa, &ldquo;lo que desee&rdquo; me remarca. Otra vez el s&iacute;ndrome del &ldquo;tipo duro&rdquo;, pienso. Pero como ya dije, yo tengo mis normas.<\/p>\n<p>Aunque para otros la presa ser&iacute;a f&aacute;cil de cobrar, para m&iacute;, a estas alturas de mi vida, cualquier mujer que sea m&aacute;s joven de cuarenta y cinco a&ntilde;os, es una jovencita. Con los aproximadamente veinte que cuenta esta ni&ntilde;a, ni siquiera me despierta deseo de cualquier tipo. Haciendo acopio de todo el tacto que me es posible para no asustarla ni que se sienta ofendida, la interpelo:<\/p>\n<p>&mdash;Paula (no utilizo el diminutivo a prop&oacute;sito), exactamente &iquest;qu&eacute; es lo que buscas? Y puedes hablar con franqueza.<\/p>\n<p>&mdash;Me da algo de verg&uuml;enza dec&iacute;rselo, por favor no le diga nada a &ldquo;Dona Am&aacute;lia&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;No te preocupes que lo que me digas quedar&aacute; entre t&uacute; y yo. Dime.<\/p>\n<p>&mdash;He visto como trata a la se&ntilde;ora y como la se&ntilde;ora est&aacute; enamorada de usted. Adem&aacute;s conozco un secreto que me hace pensar que usted, si lo desea, podr&iacute;a ser el primer hombre de mi vida.<\/p>\n<p>&mdash;A ver, me imagino cual es el secreto, aunque no s&eacute; c&oacute;mo te has enterado, pero dime &iquest;eres virgen a&uacute;n?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, y me gustar&iacute;a que me ayudase usted con eso.<\/p>\n<p>&mdash;Por favor, no te disgustes, pero eso no va a ser posible, por dos motivos. El primero es que a m&iacute; una muchacha de tu edad no me excita sexualmente y adem&aacute;s, la primera vez deber&iacute;as hacerlo con un muchacho que te quiera y al que t&uacute; quieras tambi&eacute;n. Deber&iacute;as hacerlo de forma que te quede un buen recuerdo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;No le parezco bonita?<\/p>\n<p>&mdash;Ni&ntilde;a, eres preciosa, pero ya te digo que yo no puedo.<\/p>\n<p>&mdash;Y &iquest;el otro motivo?<\/p>\n<p>&mdash;El otro motivo es que soy tu abuelito espa&ntilde;ol.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo sabe usted eso? &mdash;Me dice abriendo los ojos como platos.<\/p>\n<p>&mdash;Cari&ntilde;o&hellip; yo tambi&eacute;n tengo o&iacute;dos en esta casa.<\/p>\n<p>Diciendo esto, le cerr&eacute; los dos botones que sobraban desabrochados, y tom&aacute;ndole la cara con mis dos manos, le devolv&iacute; el beso en la frente que ella me hab&iacute;a dado hac&iacute;a un par de horas. La abrac&eacute; con ternura y le dije: &ldquo;muito obrigado&rdquo;.<\/p>\n<p>Abr&iacute; la puerta y le franque&eacute; el paso para que saliese, al tiempo que la tranquilizaba, dici&eacute;ndole que todo quedaba entre nosotros.<\/p>\n<p>A cada hora que pasa, me convenzo m&aacute;s de que tengo que salir de aqu&iacute; a escape. Ya solo me falta que la cocinera me tire los tejos.<\/p>\n<p>Desde la ventana de la habitaci&oacute;n se ve la entrada a la finca y veo a lo lejos llegar mi coche al que le han quitado la capota. Bajo a recibir a las mujeres y al llegar veo que la pobre Ana Mar&iacute;a viene sujetando la capota con las manos y ambas tienen cara de &ldquo;lo sentimos, no quer&iacute;amos haber roto nada&rdquo;. Ahora el que estalla en una carcajada interior, soy yo.<\/p>\n<p>Hasta modelos posteriores, la capota no fue fija en el MG, cuando se suelta para plegarla hay que retirarla completamente y guardarla en un compartimento que hay detr&aacute;s de los asientos, obviamente hay que hacer lo contrario para capotarlo. No les digo a ellas nada de esto y dejo que se expliquen. Tengo ganas de re&iacute;rme un rato despu&eacute;s de la ma&ntilde;ana que llevo. La que toma la voz cantante, supongo que para suavizar todo lo posible mi probable enfado, es Am&aacute;lia.<\/p>\n<p>&mdash;Alfredo, cari&ntilde;o, al coger el coche de vuelta hacia aqu&iacute;, hac&iacute;a tan buen d&iacute;a, y nos ve&iacute;amos tan guapas dentro de tu coche, que quer&iacute;amos presumir y bajamos la capota. Pero entonces no s&eacute; qu&eacute; hemos tocado, o qu&eacute; habremos roto, que ha quedado totalmente suelta. Perd&oacute;nanos, por favor. Por supuesto, los gastos de la reparaci&oacute;n corren de nuestra cuenta.<\/p>\n<p>Yo me estaba divirtiendo de lo lindo. Sin dar m&aacute;s explicaciones le rogu&eacute; a Ana Mar&iacute;a que soltase la capota y terminando de plegarla correctamente, levant&eacute; la tapa del compartimento de almacenaje y la guard&eacute;. Mirando a ambas, muy serio, les dije:<\/p>\n<p>&mdash;Ya est&aacute; arreglado. Lo que no se es cuanto cobrar por la reparaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ya?, &iquest;No hay nada roto? &mdash;me dice Am&aacute;lia con un suspiro de alivio.<\/p>\n<p>&mdash;No, no hay nada roto. Este coche es as&iacute;. Tranquilizaos, no hab&eacute;is roto nada.<\/p>\n<p>Ambas se bajan del coche y Am&aacute;lia ech&aacute;ndome los brazos al cuello me estampa un beso en la boca como si se fuese a acabar el mundo, y aprovecha para restregar su pecho contra el m&iacute;o, asegur&aacute;ndose de que lo noto. Cuando mi amiga me deja libre, Ana Mar&iacute;a me pone una mano en el hombro y me besa en la mejilla, pero aprovecha tambi&eacute;n para asegurarse que me doy cuenta que sus atributos no desmerecen de los de mi compa&ntilde;era. Esto no puede seguir as&iacute; mucho tiempo. Tengo mis normas&hellip; pero uno no es de piedra, y la hermana de Am&aacute;lia est&aacute; para hacerle un par de favores, o tres. Y la condenada no para de darse al cuchillo.<\/p>\n<p>Cuando estamos entrando en la casa vemos venir hacia nosotros a Paulinha que nos informa que la mesa est&aacute; preparada para el almuerzo.<\/p>\n<p>Entramos al comedor y me reservan a m&iacute; la cabecera de la mesa, sent&aacute;ndose las dos hermanas una a cada lado de mi sitio. Nos sirven la comida, y mientras comemos, Ana Mar&iacute;a me informa que ya ha enviado mis recados a Lisboa, lo que le agradezco. Pero mientras que Am&aacute;lia est&aacute; tranquila, comiendo, a mi derecha, por debajo de la mesa, su hermana no para de rozarme mi pierna con la suya. Comienza a ser inaguantable ya el acoso. Esta mujer hace menos de veinticuatro horas me ve&iacute;a como un extra&ntilde;o y ahora est&aacute; totalmente desbocada. A otra mujer, y en otras circunstancias, a estas alturas de la comida ya la tendr&iacute;a tumbada sobre la mesa, d&aacute;ndole el postre.<\/p>\n<p>Am&aacute;lia, que se huele algo, me dice:<\/p>\n<p>&mdash;Con respecto a tu propuesta de esta ma&ntilde;ana y dado que hoy es un poco tarde para salir, te propongo que me dejes llevarte a un lugar especial para m&iacute;, y mientras echamos la tarde, charlamos y vemos como haremos el resto de la semana. &iquest;Te parece?<\/p>\n<p>&mdash;En principio me gusta la idea. &iquest;Salimos al acabar de comer?&mdash;Ruego a todos los santos que me responda afirmativamente.<\/p>\n<p>&mdash;De acuerdo. No es muy lejos pero el sitio es muy agradable. &iquest;Podemos ir en tu coche? Me encanta ese cochecito.<\/p>\n<p>&mdash;Por supuesto, pero esta vez conduzco yo y t&uacute; me gu&iacute;as.<\/p>\n<p>As&iacute; lo hacemos, y nada m&aacute;s terminar de comer, cogemos el coche y ella me va indicando, por caminos rurales, hacia d&oacute;nde dirigirnos.<\/p>\n<p>Cuando llegamos a destino me encanta el lugar. Estamos a la orilla de un rio como de unos seis metros de ancho, en una zona sembrada de alcornoques bajo los cuales el suelo est&aacute; alfombrado de una hierba corta y tupida. M&aacute;s abajo, siguiendo el curso del rio, se puede ver un puente de piedra de aspecto medieval. El lugar parece una postal, o el decorado de una pel&iacute;cula rom&aacute;ntica.<\/p>\n<p>De debajo del asiento de mi compa&ntilde;era saco una manta de viaje que siempre llevo enrollada y la extiendo sobre el suelo al lado de un alcornoque. Am&aacute;lia se sienta sobre ella, apoyando la espalda en el &aacute;rbol y yo me tumbo boca arriba, apoyando mi cabeza en el regazo de mi compa&ntilde;era. Ella con una sonrisa p&iacute;cara se desabrocha el sost&eacute;n y se sube las copas, con lo que me cae uno de sus pechos sobre la frente. Del otro me ocupo con la mano que me queda m&aacute;s cerca, jugando con &eacute;l por encima de la tela de su camisa. Mientras, ella me acaricia la cabeza y juega con mi pelo. Estamos solos en este lugar y no es probable que aparezca nadie a molestarnos. Nos relajamos y comenzamos a charlar:<\/p>\n<p>&mdash;Alfredo, he estado pensando en tu propuesta y podr&iacute;amos hacer base en la quinta, saliendo cada d&iacute;a en una direcci&oacute;n, con tranquilidad, y volviendo sin prisas por la noche. Tu coche no tiene maletero y necesitamos ropa para toda la semana si seguimos tu plan de viaje. Adem&aacute;s el jueves estoy de cumplea&ntilde;os, y me gustar&iacute;a celebrarlo contigo y con mi hermana, que estar&aacute; sola en la casona.<\/p>\n<p>&mdash;En otras circunstancias me parecer&iacute;a el plan perfecto, pero es que tengo que salir de esa casa cuanto antes, por el bien de todos. Tu hermana est&aacute; desbocada, ha perdido la noci&oacute;n de la realidad, y no para de insinu&aacute;rseme. Si tengo que compartir techo con ella, en el plan en que est&aacute;, vas a tener que compensarme mucho el sacrificio. Am&aacute;lia que tu hermana est&aacute; de muy buen ver, mejorando lo presente y sabes que si el c&aacute;ntaro va mucho a la fuente&hellip; y no quiero tener problemas, ni con ella, ni sobre todo, contigo.<\/p>\n<p>&mdash;Y eso que no le has visto las tetas. Son a&uacute;n m&aacute;s grandes que las m&iacute;as. &mdash;Me dice soltando una carcajada.<\/p>\n<p>&mdash;Eso, t&uacute; encima echa sal en la herida &mdash;le contesto yo, con un moh&iacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Mira, ya me he dado cuenta, que desde la escena con mi cu&ntilde;ado, mi hermana se comporta contigo como una adolescente. Esta ma&ntilde;ana mientras est&aacute;bamos a solas se lo he hecho saber y tambi&eacute;n le he dicho que me consta que no est&aacute;s interesado en ella. Entonces me ha confesado que su matrimonio hace un par de a&ntilde;os que va a peor, cosa que ya sab&iacute;a. Pero lo que no sab&iacute;a es que hace m&aacute;s de un a&ntilde;o que no tienen relaciones sexuales, y que se teme que mi cu&ntilde;ado tenga una amante. As&iacute; que no sabe el por qu&eacute;, pero cada vez que te ve delante, le entra el calent&oacute;n y pierde los papeles. Quiero que sepas que si ocurre cualquier cosa, no te culpar&eacute; de nada, pues me doy cuenta de que ella te est&aacute; buscando. De todas formas piensa que vas a dormir conmigo, y si salimos por la ma&ntilde;ana y volvemos por la noche, poco tiempo tendr&eacute;is para que la cosa cuaje.<\/p>\n<p>&mdash;Visto as&iacute; no parece tan grave la cosa. Probamos un par de d&iacute;as y si veo que el peligro es mucho, me voy y nos veremos otra vez en Lisboa. A no ser que entonces quieras venirte conmigo.<\/p>\n<p>&mdash;Vale, haz lo que te resulte menos violento. Por m&iacute; estar&aacute; bien.<\/p>\n<p>&mdash;Tengo un mal presentimiento, y no me gusta. Veremos c&oacute;mo anda todo.<\/p>\n<p>Aclaradas las cosas y como tanto el lugar, como el momento y la compa&ntilde;&iacute;a se prestaban a ello, y dado que yo estaba tumbado atravesado a mi compa&ntilde;era, con la mano contraria al lado que ten&iacute;a su cuerpo, fui acariciando sus piernas meti&eacute;ndola por entre ellas, y como quien no quiere la cosa, fui subiendo hacia la confluencia de los muslos. Cuando llegu&eacute; a tocar la braga, la not&eacute; h&uacute;meda y me entretuve un rato en mover los dedos a lo largo de lo que intu&iacute;a era la entrada a su sexo, mientras con la otra jugaba con un pecho, al tiempo que le besaba el que ten&iacute;a sobre mi cabeza, por encima de la tela de la blusa. Am&aacute;lia ten&iacute;a su cabeza echada atr&aacute;s, apoyada sobre el tronco del &aacute;rbol y gem&iacute;a y suspiraba con mis maniobras. Yo notaba la braga cada vez m&aacute;s mojada, y mi amiga levant&oacute; las rodillas dejando separados los pies en el suelo. En esa postura mi acceso a su vulva era total. Siempre por encima de la braga, localic&eacute; el cl&iacute;toris y comenc&eacute; a acariciarlo con el pulgar, presionando lenta y suavemente, al tiempo que con mis otros dedos recorr&iacute;a la zona del exterior de sus genitales. De repente, Am&aacute;lia me agarr&oacute; el ment&oacute;n con una mano y el pelo con la otra, tirando de mi cabeza y apret&aacute;ndome contra su pecho. Arque&oacute; su espalda y lanz&oacute; un alarido salvaje, al tiempo que yo notaba en mi mano la fuerza de su orgasmo.<\/p>\n<p>&mdash;Para, para, paraaa. S&aacute;came la mano que no lo soporto.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; te ha ocurrido? &iquest;Te hice da&ntilde;o?<\/p>\n<p>&mdash;Nooo, pero he tenido un orgasmo que no puedo moverme. Me tiemblan las piernas y no puedo controlarlas. Nunca me hab&iacute;an masturbado completamente vestida y ha sido una sensaci&oacute;n impresionante.<\/p>\n<p>Al decirme esto, con toda la mala leche le di un golpecito con un dedo donde sab&iacute;a que estaba el cl&iacute;toris. Am&aacute;lia dio un grito y me dijo claramente:<\/p>\n<p>&mdash;Paraaa cabronazooo que me corro otra vez. Y cumpli&oacute; su palabra.<\/p>\n<p>Nos fuimos de all&iacute; y durante los 3 d&iacute;as siguientes, no tuve problemas con Ana Mar&iacute;a. El martes salimos de ma&ntilde;ana y cuando volvimos ya eran m&aacute;s de las 12:00 de la madrugada y ella estaba acostada. El mi&eacute;rcoles repetimos y tampoco tuvimos oportunidad de estar juntos. El jueves, dado que era el cumplea&ntilde;os de Am&aacute;lia, desayunamos todos juntos y acordamos que llegar&iacute;amos a cenar.<\/p>\n<p>Las mujeres se reunieron con Marta, la cocinera y acordaron como preparar la celebraci&oacute;n. Salimos a cubrir nuestra ruta de costumbre y como a las 06:00 de la tarde, est&aacute;bamos de vuelta en la quinta.<\/p>\n<p>Hasta la hora de la cena, faltaban un par de horas, as&iacute; que Am&aacute;lia me dijo que se iba a dar un ba&ntilde;o y a prepararse para la celebraci&oacute;n. A mi vez, y dado que el coche llevaba un buen n&uacute;mero de kil&oacute;metros recorridos y no lo hab&iacute;a lavado desde que sal&iacute; de Espa&ntilde;a, lo acerqu&eacute; a la zona de los garajes y me puse a lavarlo con una manguera.<\/p>\n<p>Estaba echado sobre el cap&oacute;, enjabon&aacute;ndolo, cuando a mi espalda escucho una vocecita:<\/p>\n<p>&mdash;Abuelo, &iquest;quieres que te ayude? &mdash;No necesito volverme para saber que es Paulinha.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;No tienes nada que hacer en la casa?<\/p>\n<p>&mdash;Ahora no, y me gusta tanto ese coche que si me dejas, me gustar&iacute;a ayudarte a lavarlo.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, est&aacute; bien, pero esc&uacute;chame: Solo puedes tutearme cuando estemos solos. No quiero que te llamen la atenci&oacute;n los se&ntilde;ores por tomarte confianzas &iquest;entendido?<\/p>\n<p>&mdash;Entendido.<\/p>\n<p>Y nos pusimos a lavar el coche. Y no, no hubo nada m&aacute;s.<\/p>\n<p>Sub&iacute; a la habitaci&oacute;n y entr&eacute; justo cuando Am&aacute;lia se estaba secando. Me desnud&eacute; y me fui a la ducha. Cuando sal&iacute; mi amiga estaba completamente desnuda y comenzaba a vestirse. Lo primero que se puso fue una falda, demasiado corta para lo que suele llevar normalmente, le quedaba justo por encima de la rodilla y tomando una blusa azul marino, con lunares blancos, se la puso as&iacute;, tal y como estaba. Se calz&oacute; un par de sandalias con piso de esparto y cu&ntilde;a y empez&oacute; a peinar su melena ante el espejo. Mientras, yo termin&eacute; de vestirme de forma informal, con un pantal&oacute;n y una camisa remangada un par de vueltas. Cuando me vi&oacute; vestido me dijo:<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Bajamos a cenar?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, bajemos que ya es la hora.<\/p>\n<p>En la mesa, durante la cena, estuvimos charlando con Ana Mar&iacute;a de todo lo que hab&iacute;amos visto durante estos d&iacute;as. La conversaci&oacute;n fue de lo m&aacute;s intrascendente. La hermana de mi amiga estaba vestida con un pantal&oacute;n tejano y una blusa de cuadros, abrochada hasta el cuello y durante la cena se comport&oacute; correctamente.<\/p>\n<p>La que estaba guerrera hoy era mi amiga. Por debajo de la mesa no hac&iacute;a m&aacute;s que meterme mano, y cuando bajaba la m&iacute;a para apartarla, me la cog&iacute;a y la llevaba a entre sus piernas. Yo sab&iacute;a que estaba completamente desnuda, la hab&iacute;a visto vestirse y el morbo de la situaci&oacute;n estaba consiguiendo que tuviese una erecci&oacute;n que era totalmente evidente a pesar del pantal&oacute;n. Pero ella no cejaba en su empe&ntilde;o, me met&iacute;a la mano entre sus piernas, intentado que la acariciase el sexo y me arrimaba el pecho, sabiendo que yo sab&iacute;a que lo llevaba completamente suelto debajo de la blusa.<\/p>\n<p>A las 09:30 se presentaron en el comedor Marta y Paulinha, avisando que se iban a sus casas y preguntando si necesit&aacute;bamos alguna cosa m&aacute;s, diciendo que quedaba una cafetera llena en la cocina. Am&aacute;lia les dijo que no necesit&aacute;bamos nada y que pod&iacute;an irse. Le felicitaron de nuevo el cumplea&ntilde;os y se marcharon. Nos quedamos los tres solos en la casona. Yo cre&iacute;a que alguna de ellas pernoctar&iacute;a en la casa, pero al parecer, el servicio se ce&ntilde;&iacute;a a las horas diurnas.<\/p>\n<p>Mientras Ana Mar&iacute;a fue a por la cafetera, yo me dirig&iacute; al mueble bar y les pregunt&eacute; que quer&iacute;an tomar. Ambas me contestaron que whisky. A mi vez, me serv&iacute; una copa de co&ntilde;ac y desprecint&eacute; una botella de una marca conocida con varios a&ntilde;os de envejecido, para ellas.<\/p>\n<p>Estuvimos riendo y tomando copas durante un buen rato y en un aparte moment&aacute;neo, Am&aacute;lia se acerc&oacute; a mi o&iacute;do, apretando sus pechos contra m&iacute; con toda la intenci&oacute;n y me susurr&oacute;:<\/p>\n<p>&mdash;Esta noche te voy a reventar, me vas a pagar la paja de la orilla del r&iacute;o.<\/p>\n<p>Cuando se retir&oacute;, vi su cara y vi la lujuria como no la hab&iacute;a visto nunca en el rostro de una mujer.<\/p>\n<p>Al desviar la vista me doy cuenta de que entre las dos hermanas se han vendimiado casi la totalidad de la botella de whisky. Dirijo mis ojos hacia Ana Mar&iacute;a y veo que se est&aacute; mordiendo el labio inferior mientras juega con el pelo de la nuca. Esto va mal. Va muy mal.<\/p>\n<p>Como ya es casi media noche, les propongo que nos vayamos a dormir, y con un moh&iacute;n de disgusto, ambas aceptan, con lo que nos dirigimos a nuestras habitaciones.<\/p>\n<p>Ana Mar&iacute;a se dirige a la suya y Am&aacute;lia y yo, a la nuestra. Nada m&aacute;s entrar, Am&aacute;lia se me cuelga del cuello y comienza a besarme con furia. A trompicones y casi pele&aacute;ndonos nos desnudamos uno al otro. Me empuja sobre la cama y cuando va a subirse encima, o&iacute;mos golpear la puerta, llamando con los nudillos. Mi amiga se dirige a la puerta y abre, solo puede ser Ana Mar&iacute;a. Ambas salen al pasillo y las oigo discutir en voz baja.<\/p>\n<p>Al cabo de un rato, Am&aacute;lia vuelve a entrar en la habitaci&oacute;n y me dice:<\/p>\n<p>&mdash;Alfredo, es mi hermana (quien si no podr&iacute;a ser, pienso yo) quiere que te comparta con ella esta noche, que ya no soporta el calent&oacute;n que lleva desde el domingo.<\/p>\n<p>&mdash;Pero, querida, es tu hermana. No estoy interesado y no quiero l&iacute;os, sobre todo contigo.<\/p>\n<p>&mdash;Lo s&eacute;. Pero es mi hermana, como bien dices y no quiero que sufra. Adem&aacute;s s&eacute; que no te est&aacute;s aprovechando t&uacute; de la situaci&oacute;n. Y ella me ha dado un par de argumentos que a lo mejor nos convencen a ambos. Dice que da el paso precisamente porque eres t&uacute; y sabe que no transcender&aacute; de estas cuatro paredes (ese argumento es para convencerme a m&iacute;) para convencerte a ti me ha dicho que pienses que es el sue&ntilde;o de todo hombre, hacer un tr&iacute;o con dos mujeres y encima hermanas.<\/p>\n<p>&mdash;Cari&ntilde;o &iquest;t&uacute; est&aacute;s de acuerdo?<\/p>\n<p>&mdash;Yo s&iacute;, pero solamente si t&uacute; quieres.<\/p>\n<p>Al diablo con todo, sab&iacute;a que ten&iacute;a que haberme ido hace d&iacute;as.<\/p>\n<p>&mdash;Vale entonces, dile que pase.<\/p>\n<p>Am&aacute;lia va a buscar a su hermana, que est&aacute; ya completamente desnuda y la introduce en la habitaci&oacute;n, dejando la puerta abierta. Constato que efectivamente, su pecho es mayor que el de mi amiga. Me levanto y voy hacia la puerta y&hellip;<\/p>\n<p>Aqu&iacute; amable lector me vas a permitir que cierre la puerta y deje a tu imaginaci&oacute;n lo que ocurra hasta la ma&ntilde;ana siguiente. En mi habitaci&oacute;n hay dos mujeres que cada una podr&iacute;a agotar a tres hombres ella sola, pero una de ellas es casada y probablemente, en breve comience un proceso de divorcio, as&iacute; que es mejor que no haya testigos. Solo te pido que en tu imaginaci&oacute;n tengas indulgencia con un hombre que ya no est&aacute; en edad de acrobacias sexuales y que tratar&aacute; de cubrir el expediente lo mejor que pueda&hellip; aunque lo m&aacute;s probable es que falle. Buenas noches.<\/p>\n<p>El domingo, cuando ya estoy despidi&eacute;ndome de Am&aacute;lia junto a mi coche, para regresar a Espa&ntilde;a, despu&eacute;s de los arrumacos correspondientes, me dice:<\/p>\n<p>&mdash;Cari&ntilde;o, llevamos toda la semana buscando las pertenencias de H&eacute;ctor y solo hemos conseguido recuperar su m&oacute;vil. &iquest;D&oacute;nde diablos has metido la ropa y los zapatos, que no los damos encontrado?<\/p>\n<p>&mdash;Mira en el fondo del pozo, igual est&aacute;n all&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;En el pozo del agua? Jajajaja.<\/p>\n<p>CONTINUAR&Aacute;, si les ha gustado.<\/p>\n<p>Agradecer&eacute; sus comentarios, tanto a favor, como en contra.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Cuando terminan de re&iacute;rse a mi costa, Am&aacute;lia me comenta: &mdash;Alfredo, querido, Ana Mar&iacute;a y yo vamos a ir esta ma&ntilde;ana al hospital, en Nazar&eacute;, a visitar a mi primo, que como te coment&eacute;, est&aacute; convaleciente de la apendicetom&iacute;a. Si quieres puedes acompa&ntilde;arnos, o puedes quedarte aqu&iacute;, en la quinta, pero en ese caso te [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":12681,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":{"0":"post-19302","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-grandes-relatos"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19302","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/12681"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19302"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19302\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19302"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19302"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19302"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}